El Matrimonio Cristiano
Consejos Prácticos para mejorar tu vida en pareja
Por Claudio y Natalia Fernández
Copyright 2011 by Claudio y Natalia Fernández
Smashwords Edition
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El Matrimonio Cristiano
Consejos Prácticos para mejorar tu vida en pareja
Por Claudio y Natalia Fernández
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Todas las referencias bíblicas son de la versión Reina-Valera 1960, Copyright © 1960 by American Bible Society excepto donde se indica: TLA - Traducción Lenguaje Actual, Copyright © 2000 by United Bible Societies. NVI - Nueva Versión Internacional, Copyright © 1999 by Biblica.
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Consejos para mejorar el matrimonio
Consejo cristiano para el matrimonio
Un reclamo que sólo Dios suple
La importancia de una buena comunicación
Cómo conseguir y mantener la paz en medio de un conflicto
¡No quiero ser una persona difícil de tratar!
Yo me quejo, tu te quejas... ¡Dios se queja!
Crisis Matrimonial
Los actos correctos preceden a pensar correctamente
Adicción y maltrato en la familia
¿Como volver a creer cuando te han mentido?
Crisis matrimonial en la dulce espera...
Infidelidad...destrucción de tu hogar
El amor
Divorcio
Un gran problema con una sencilla solución
¿Cómo superar problemas de separación?
Testimonio de una mujer restaurada
Relaciones sexuales en el matrimonio
Hijos
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Por Claudio
Un día como hoy pero hace cuatro años atrás, tome la segunda decisión más importante de mi vida, Aceptar ligar mi vida para siempre a la mujer que amo.
La primera fue aceptar mi condición de pecador y arrepentirme y dejar vivir a Jesucristo en mi corazón para poder perfeccionar mi vida (aunque no lo haya alcanzado ya, prosigo a la meta, ser santo como el es santo, porque fuimos hechos a su imagen y semejanza).
He escuchado decir por varios predicadores y me he encontrado diciendo que el amar es una decisión. Pero muchas verdades como esta las decimos en teoría, puesto que es lo que vamos descubriendo en la vida de cristianos al estudiar su palabra.
Pero en el matrimonio o sea, “la vida real”, donde los problemas cobran una dimensión “extraña” como que se agigantan o multiplican ante cada nuevo problema o circunstancia, es puesta a prueba si en verdad creemos a este principio de que amar es una decisión.
¿Porque digo esto? Porque en el matrimonio las discusiones, las diferentes opiniones a un mismo tema, los problemas y las disputas, son acumulables y como una bola de nieve, que nada ni nadie parece poder parar.
Parecería que cada una de estas circunstancias alimenta el pensamiento de que seria mejor largar todo, hacer borrón y cuenta nueva, comenzar una nueva vida, dar el portazo y olvidarse de todo esto que “nos hace mal” y empezar de nuevo con otra casa, otra esposa, otros hijos, o sea otra familia sin los problemas de ésta.
Esta seria la puerta abierta a los engaños, los adulterios, traiciones, separaciones, divorcios, etc. Es la tentación que siempre viene a poner a prueba lo que verdaderamente creemos en nuestro corazón.
Y es ahí donde quiero hacer hincapié. En fortalecer nuestra decisión del primer día de casados, cuando dijimos ¡SI QUIERO! Delante de Dios, del ministro que nos casó, y de tantos testigos o invitados a nuestro casamiento.
Es verdaderamente saber, que esa decisión, fue para siempre, a pesar de lo que venga, si estoy parado bien en la FE en Jesucristo quien es la roca, que tengo a Dios de mi lado para solucionar mis problemas, para sanar los corazones arrepentidos y dispuestos a dejarse cambiar por el Padre, voy a renovar cada día mi decisión, voy a recordarme que fue un pacto hecho ante Dios y los Hombre y que nada ni nadie lo puede disolver sin tener una consecuencia negativa a esto.
Dios en la eternidad tomó LA DECISION de mostrar su AMOR dando a su hijo en rescate por nosotros. Esa decisión lo llevó a Jesucristo a morir en la cruz por ti y por mi.
Nada cambió el rumbo de su decisión, ni la cruz, ni que a veces le des la espalda con tus pecados, ni nada; pues su decisión fue ETERNA Y PARA SIEMPRE.
Efesios 5:25 y 26 “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla”
Consejo cristiano para el matrimonio
* Toma la decisión de amar a tu esposa. Como Cristo amó a la Iglesia.
* Renueva esa decisión siempre, no cambiando sino recordando que es un pacto eterno. Como el que Jesús hizo en la Cruz por nosotros.
* Afirma esta decisión con una relación intima con el Señor. Desarrollando tú fe a través de su palabra.
* Siendo lleno del amor de Dios por medio del Espíritu Santo que santificara tu amor y te dará un amor puro hacia tu esposa.
Renuevo mi decisión, y cada día lo hago, y cada problema me recuerda éste pacto para con mi esposa y donde Dios es el garante.
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Por Natalia
Hace un tiempo atrás, le reclamaba a mi esposo que no me prestaba atención, que no se fijaba en esto y lo otro... y mis quejas aumentaban en cada detalle de lo que él no hacía.
Hasta que me dijo: “Amor, tienes que entender una sola cosa... uno nunca es suficiente, sólo Dios es suficiente para suplir todas las necesidades del ser humano”
Ante tan sabia respuesta a mis pedidos, no tuve más opción que darle la razón con justo derecho.
Sólo Dios suple cualquier necesidad.
Sólo Dios hace que tu matrimonio sea feliz.
Sólo Dios basta.
Sólo Dios... para todo!
El hombre es limitado, incapaz de ser feliz por sí mismo. Por eso necesitamos amor, por eso es que lo encontramos en Dios, porque ¡El es amor!
Si estás en una crisis matrimonial en la que te encuentras reclamándole cosas a tu esposo/a, desiste... pues sólo en oración encontrarás la respuesta, la paz y tu hogar tendrá armonía.
Si cada persona reclama a otra persona por su infelicidad o insatisfacción, ¿no será que está poniendo la confianza en las personas? “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.” (Jeremías 17.5)
Cada vez que confiamos en las personas nos fallan, ¿No es así?
Entonces nos vemos defraudados, y heridos y capaces de no volver a confiar nunca más.
El lado positivo es que si ya no confías en nadie, puedes probar en confiar en Dios, llevándole tu petición en oración y verás que en el Señor todas las cosas son posibles, hasta lo que creas más tonto o insignificante.
Dios sabe responder, y aún más se alegra de que dependas de él.
Salmo 94:22 “Mas Jehová me ha sido por refugio, Y mi Dios por roca de mi confianza”.
Salmos 142:1 y 2 “Con mi voz clamaré a Jehová; Con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; Delante de él manifestaré mi angustia”.
Si tienes de que quejarte, aún con toda la razón; sépalo: sólo a Dios, para que compruebes que Quien suple todo reclamo y vacíos angustiosos en tu vida es sólo Él.
“Quien a Dios tiene nada le falta, porque sólo El basta” (Teresa de Calcuta)
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Por Natalia
“¡Tiene que nacer de vos hablar y contarme o preguntarme que es lo que pasa!”
Esto es lo que le dije a mi esposo discutiendo un día.
Eso es lo que las mujeres pensamos, creemos y damos por sentado.
Para sentimentales y puramente emocionales estamos las mujeres, somos metafóricas en lo que queremos decir. Por eso tiramos “indirectas” que el esposo no entiende. En cambio el hombre es pensador y literal.
Las mujeres cuando pensamos conectamos ese pensamiento a una emoción y se plasma en la mente y por eso recordamos TODO siempre! En cambio el hombre, olvida generalmente todas las cosas, porque simplemente, no le da importancia.
La comunicación entre el hombre y la mujer son muy distintas. Por eso las mismas palabras pueden adquirir diferentes significados. Por ejemplo:
“5 minutos”: ¡Para el hombre son 5 minutos! en cambio para la mujer 5 minutos puede ser un período de tiempo indefinido.
¡¿Estas lista?!
¡Sí, dame 5 minutos!
“Nada”: cuando un hombre no tiene problemas dice: “No me pasa nada”
Pero cuando una mujer dice: nada ¡Es porque le pasa algo!
“Suspiro”: cuando un hombre suspira ¡Está todo realmente bien!
Pero cuando una mujer suspira... significa “¡Eres un gusano!” Jajaja.
La cuestión es:
¿Entendiste lo que tu esposa/o te quiso decir o no la escuchaste realmente?
Si no entendiste... ¡pregúntale otra vez!
Practiquen comprenderse mutuamente.
Mujeres, por favor absténganse de las indirectas, si hay algo que les molesta háblenlo con amor y mucha paz.
Hombres, presten atención, escuchen bien.
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Por Natalia
Muchas veces hemos discutido con mi esposo, otras veces nos hemos gritado de todo como tantas parejas que tienen sus pequeñas diferencias.
He descubierto que la causa más grave en las parejas no son las discusiones o los gritos (aunque es caótico tratar de solucionar algo de esa manera) la causa de problemas y de separación es el silencio.
Si, porque al menos las discusiones, los gritos, el llanto... exponen lo que hay dentro de cada uno, pero el silencio es como un abismo: oscuro y mortal que se abrió cuando uno no quiso hablar y enojado decidió callar.
“No alabarán los muertos a JAH,
Ni cuantos descienden al SILENCIO” (salmo 115:17)
Si hay silencio hay una especie de muerte: sentimental, emocional y espiritual y en vez de subir y crecer, desciendes.
Me ha pasado muchas veces, que mi esposo se ha callado todo lo que pensaba por no querer tener que discutir conmigo.
Si bien yo soy la más “bocona” y expongo todo lo que pienso, muchas veces he callado, rencorosa, impotente, deseando que él se dé cuenta y me pregunte ¡Qué me pasa!
Tu silencio puede ser causa de que muchas veces el diablo te hable a la mente, y te meta, toda clase de sospecha, lo que imaginas (que puede ser mentira seguramente), y hasta suposiciones engañosas que trabajan en un enredo de pensamientos, todo porque el esposo decide callar para no “tener problema” o porque la esposa no sabe decir las cosas de buenas maneras, y se agrieta cada vez mas el corazón por el “silencio” de cada uno.
Salmo 39:2 “Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; Y se agravó mi dolor.”
Evadir es lo que creo que realmente significa ese silencio.
¡Un silencio ensordecedor, abrumador y distante agrava el dolor! no es un silencio de prudencia, ni de “guardo mi lengua”.
Ustedes me entienden lo que quiero decir ¿verdad?
Muchas parejas al callar, encuentran en otra persona lo que necesitan descargar. Y muchas de esas “otras personas” son las equivocadas.
Si vamos a guardar silencio, debe ser un silencio reverente y humilde delante de Dios ¡No orgulloso ni pendenciero o vengador!
Salmo 138:6 “Porque Jehová es excelso y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos”.
¿Deseas que el problema con tu pareja se arregle?
Habla con humildad, habla con amor y no calles por rencor y principalmente habla con Dios. Dios te atiende, Dios te escucha, Dios te ve, y te da sabiduría, Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
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Por Natalia
Lidiar con gente complicada siempre es un problema, especialmente sí la persona complicada es uno mismo”.
Las relaciones personales no son difíciles pero se vuelven complicadas cuando no aplicamos la Regla de Oro: “Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a tí” o “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”. O mejor aún: “Trata a los demás como a ellos les gustaría que los trataras”.
Todos los días nos estamos relacionando con personas, quienes pueden ser nuestra pareja, nuestras familias, amistades, clientes o relacionados y es probable que con algunos nos llevemos muy bien, sin embargo con otros se nos hace cuesta arriba desarrollar una relación y esto puede costarnos un fracaso, pudiera ser emocional, físico, espiritual o financiero, hasta la pérdida de un empleo.
El experto en liderazgo, John C. Maxwell dice que: “Todos los éxitos en la vida son el resultado de iniciar relaciones con la gente correcta y luego fortalecer esas relaciones con buenas destrezas relacionales.”
¿Cómo podemos mejorar?
El primer paso para tener una relación exitosa es “ser el mejor”, y tratar a los demás como a mí me gustaría ser tratado. Esto no es solamente para obtener un beneficio de la otra persona, es para mí propio beneficio.
Por ejemplo, las parejas de matrimonios son las que enfrentan mayores conflictos y esto se va a reflejar en todas las demás aéreas de la vida, en su trato con los hijos o con los compañeros de trabajo o socios de negocios. Diversos problemas atacan a las parejas y muchas veces no se resuelven por causa del egoísmo, donde ninguno quiere dar su brazo a torcer y piensan que cada uno tiene la razón. Buscan ganar cuando lo ideal es que ganen ambos. Para lograr eso debes recordar que lo que haces a tu pareja te lo haces a ti mismo porque están en el mismo juego: ¡sigue la Regla de Oro!
¿Estoy tratando a mi pareja como a mí me gustaría ser tratado?
Si yo hago trampas en el matrimonio, realizo cosas indebidas en el trabajo, no valoro las relaciones ni las amistades y lo que busco es mi provecho personal, me estoy engañando a mí mismo. No pienses que te estás saliendo con la tuya. Existe la ley de la siembra y la cosecha que dice: “Cosechamos lo que sembramos, más de lo que sembramos, después de sembrarlo”. Así que debo preguntarme: ¿Qué estoy sembrando en esta relación?
Porque si estoy sembrando amor, voy a cosechar amor. Pero, si estoy sembrando engaños voy a cosechar engaños. Si siembro semillas de rectitud cosecharé paz, integridad, relaciones benéficas de gran calidad y de valor permanente.
¿Qué clase de relaciones quiero tener?
Creo que todos queremos relaciones saludables, relaciones que nos hagan crecer, relaciones donde podamos sentirnos amados, y para lograrlo debemos proponernos nunca tomar ventaja de la relación, eso sería manipulación y sólo te estás engañando al final. El apóstol Pablo decía “Un poco de levadura leuda toda la masa”, es decir un poco de contaminación contaminará todo. Ahora debo preguntarme ¿Qué cosas debo sacar de mi vida que me contamina?
Recuerda el gran mandamiento dado por Dios “ama a tu prójimo como a ti mismo” no puedes amar a tu prójimo hasta que primero te ames a ti, no puedes valorar a otros hasta que no te valores a ti mismo. El punto es que no tienes ventajas sobre los demás, no estás solo y para vivir necesitas de buenas relaciones.
Hoy es el mejor momento para comenzar a vivir bajo la Regla de Oro, de comenzar a tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros, o mejor aún, como a ellos les gustaría ser tratados, nos llevaría seguramente a ser felices, productivos y a vivir en un mundo mejor.
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Autor: Luis Caccia Guerra
Desnudar el alma es cosa de valientes
Un milagro en una encrucijada, una victoria aplastante sobre una enfermedad; son sin duda alguna edificantes..! Nos emocionan, nos animan, nos llenan de esa energía vital que a veces nos falta para confiar totalmente en nuestro amoroso Padre Celestial. Nuestros corazones prorrumpen espontáneamente en alabanza.
Pero con frecuencia descubro que los mensajes de Dios son en una abrumadora mayoría mucho más sutiles. Elías esperaba oír la voz de Dios entre manifestaciones portentosas, sin embargo esto finalmente sucedió en un “silbo apacible y delicado” (I Reyes 19:12).
Días atrás, tal parece que los ánimos no estaban del todo bien en mi familia. Una jornada agotadora de trabajo con muchas dificultades, tanto en lo mío como lo de mi esposa. Un día difícil en el colegio de mi hija... todo fue contribuyendo para que el estado de ánimo no fuera el mejor, precisamente. Un simple comentario mío disparó una conversación áspera, que muy pronto se convirtió en una discusión ríspida y dolorosa donde el “pase de facturas” fue mutuo.
Mi hija se fue llorando en soledad a su habitación, mi esposa quedó en la cocina sumida en una profunda tristeza, mientras gruesos lagrimones rodaban por sus mejillas. Y quien esto escribe, por otro rincón del departamento lisa y llanamente destrozado. ¿Quién dice que en casa de los creyentes esto no pasa? Felizmente, en nuestro caso no es la regla general, sino la excepción. Pero que sucede... ¡sucede!. Literalmente una bomba había estallado en medio de la familia poniendo a cada uno apartado por su lado en tristeza, angustia y soledad.
“-Así es como nos quiere el Enemigo,” pensé. “-Señor, no puedo permitir esto” clamé a Dios cuando vi lo que había pasado a mi alrededor.
Acto seguido, y resuelto a no permitir semejante desastre, fui hasta la habitación de mi hija. “-Vení”, le dije con un nudo en la garganta y casi sin poder emitir palabra. Nos volvimos a reunir los tres, las abracé y con lágrimas en los ojos dije: “-Lo siento, lo siento mucho. Las amo, las quiero mucho. Perdón”.
Esa noche nos fuimos a dormir como corresponde. Habiendo dado gracias a Dios, en paz y con gozo en el corazón...
Lo dije al principio: desnudar el alma no es fácil. ¡Y de veras que no me resulta cosa liviana escribir estas cosas!. Afrontar aquél episodio no fue sencillo ni mucho menos, agradable. Pero si hay algo que una vez más me asombró, es la manifestación tangible y evidente de la Gracia Restauradora de Dios obrando con poder. Me sentí liberado. Y los míos también habían sido liberados... Gruesas cadenas habían caído alrededor nuestro, por la gracia del perdón.
Y es que amad@: cuando dejamos de ser nosotros mismos e invocamos la presencia y el poder del Altísimo en nuestras vidas, no sólo éste inmediatamente se hace presente. Te libera a ti y a los que están alrededor tuyo, toda vez que no somos islas y lo que hacemos y decimos influye y los afecta en una forma mucho más directa y contundente de lo que somos capaces de imaginarnos.
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”
(Colosenses 3:12-15 RV60)
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Por Natalia
La Biblia dice:
En el Salmo 102:1-2: “Señor, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor. No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; Inclina a mi tu oído; Apresúrate a responderme el día que te invocare”.
Quiero decirte que en los momentos de grandes angustias en la vida, cuando parece que casi todo sale mal y usted se encuentra incapaz de cambiar la situación, tu única esperanza es invocar al Señor y poner tu vida y tus circunstancias en las manos de Él. El salmista hace eso al clamar al Señor pidiendo su misericordia y su intervención. Está seguro que Dios responderá a su oración y no lo desamparará.
“La Paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Fil. 4:7).
Cuando usted clama a Dios con un corazón que permanece en El y en Su Palabra, entonces la paz de Dios inunda su alma afligida por la angustia...
Esa paz es una tranquilidad interior que mantiene el Espíritu de Dios en usted. Esto le da una firme convicción de que Jesucristo está cerca y que el amor de El actuará en su vida para bien.
Dios se compadece de ti porque Él conoce tus debilidades y dolencias. Recuerda que los ojos de Dios te contemplan con compasión, y Él te ayudará según tu necesidad.
Cuando se presentan las angustias delante Dios en oración, esa paz guardará la puerta del corazón y de la mente, para impedir que las angustias y el dolor perturben la vida y debiliten la esperanza en Cristo.
Si vuelven..., la oración, la petición y la acción de gracias lo pondrán a ud. de nuevo bajo la paz de Dios; Así volverá a sentirse seguro y gozoso en el Señor.
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Por Natalia
Dí conmigo: “soy una persona difícil”
En un tiempo yo era una persona intratable, era difícil de tratar porque me frustraba que las cosas no salieran como esperaba, o la mala reacción de otra persona enfurecía más la mía. En fin, era irritable de cualquier manera.
Solía pensar que ser cristiano era ser tonto, ¿Por qué debía callarme y obedecer, ser sumisa y que los malos me pisoteen?, ¿qué gano yo?
Reconocí que necesitaba cambiar algunas de mis actitudes hacia los demás, y me llevó tiempo y esfuerzo, pero me acercó más a Dios y gané a las personas que me desagradan.
Cuando la Biblia habla de poner los ojos en Jesús, significa ver para adentro... y preguntarme,
* ¿Qué debo cambiar para ser como Jesús?
* ¿Cómo eran sus respuestas ante las burlas?
* ¿Cómo reaccionaba ante gente que pensaba en matarlo?
* ¿Qué tenía él que la gente que le seguía era mas, que los que no lo querían?
Una de las cosas que debí cambiar era mi forma de contestar! abruptamente y a los gritos, nadie me escuchaba, por el contrario alejaba a todos!
Proverbios 15:1 al 14 “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor. La lengua de los sabios adornará la sabiduría; Mas la boca de los necios hablará sandeces. Los ojos de Jehová están en todo lugar, Mirando a los malos y a los buenos. La lengua apacible es árbol de vida; Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu”
Ser como Jesús es ser manso no es ser menso, es ser humilde no es ser tonto, saber responder con justas palabras en defensa de las buenas obras y de lo que es correcto. Eso es ser sabio, astuto como serpiente y manso como paloma...
1 Pedro 3:12 “Porque los OJOS del Señor están sobre los justos,
Y sus oídos atentos a sus oraciones;
Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.”
Dios está interesado en quien le interese cambiar actitudes malas por buenas.
Cuando te decidas a dejar de ser una persona difícil de tratar y de responder de mala gana, de gritar o contestar groserías, y todo lo que lleve a la mala relación con otras personas, y quieras hacer el bien, aunque falles algunas veces, Dios estará contigo... porque Sus ojos están atentos a todos tus pensamientos.
En un acto de fe, escribí una lista de malas actitudes que no podía cambiar, oré dando gracias y pidiendo al Señor que cambiara todo eso de mí y luego quemé el papel.
¡Sé que hay poder en la oración, y la oración eficaz del justo, puede mucho!
Espero te sirva, el ejemplo para que dejes ya de amargar gente que quizás tiene la intención de ayudarte.
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Por Natalia
“dicen que la distancia es el olvido...”
En algún momento del día de ayer, mi esposo me abrazó y me hacía bailar el vals... sólo que de etiqueta no teníamos nada, él estaba en pantalones cortos, descalzo y sin remera... y yo estaba de ojotas, pantalones cortos y musculosa (debido al calor)
Y ahí estábamos... en el living tratando de hacernos los románticos, con nuestra hija presente que miraba dibujitos y gritaba que quería leche.
El me dice: “te amo...”
Yo le respondí: “yo también...”
- y proseguí- ¿te acuerdas amor, cuando recién nos casábamos y ninguno de los dos teníamos panza?...
Claudio: “si. Me acuerdo... pero fue hace mucho”
Yo seguí: “y tampoco teníamos olor a trabajo, siempre olíamos a perfume, siempre tu cabello estaba bien cortado y continuamente afeitado, vestíamos como para salir a pasear, aunque vos tuvieras que cortar el pasto y yo tuviera que barrer la vereda... y no nos cansábamos de hablar, ni de escucharnos... planeábamos 10 hijos sin que supiéramos lo que eso significara... si teníamos trabajo estaba bien... si no, también.
No renegábamos uno del otro, ni nos quejábamos si no había dinero suficiente... etc... etc.. etc...
Claudio paró con el vals, y como si se hubiera acabado el “efecto luna de miel”... dijo: “ya me hiciste acordar de todo... ¡mejor no bailemos más!”
Hay matrimonios que tienen un concepto errado de “matrimonio ideal”, una especie de romanticismo que existe sólo en la imaginación de la mujer, y de algunos hombres quizás; los cuales vuelan con ese pensamiento en algún lugar entre el cielo y el arco iris... (ahhh... suspiros...) y que esperan vivir toda la vida en ese estado.
Aunque el matrimonio es un invento de Dios para el hombre y la mujer, no significa “una buena idea”, sino un plan donde el amor es la base y donde ambos se complementan entre sí. Por eso dijo Dios: “no es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él”