Excerpt for Cuentos Humorísticos by Josue Rodriguez, available in its entirety at Smashwords

Cuentos Humorísticos

Anécdotas graciosas y narraciones cargadas de humor

para alegrar tu día

Josué Rodríguez

Copyright 2011 by Josué Rodríguez

Smashwords Edition

Smashwords Edition, License Notes

This ebook is licensed for your personal enjoyment only. This ebook may not be re-sold or given away to other people. If you would like to share this book with another person, please purchase an additional copy for each recipient. If you’re reading this book and did not purchase it, or it was not purchased for your use only, then please return to Smashwords.com and purchase your own copy. Thank you for respecting the hard work of this author.

Cuentos Humorísticos

Anécdotas Graciosas y Narraciones Cargadas de Humor

Para Alegrar tu Día

******

Tabla de Contenidos

El tío de los zapatos

Carta para mi hijo

Confesiones de un tipo feo

El tío Frank

Padre sustituto

Diario de guerra: un hombre solo ante el mundo

En el tren

Pisos VPO

Diario de una mujer conductora

¿Cuántos quedan?

Misterio: vamos a ver

Monólogo sobre el miedo

Soldadito español

Ligoteo en un bar

Diferencia entre inteligencia y perspicacia

El indio gorrón

Satán y Dios

Otro de indios

¿Dónde queda el WC?

Carta de una hija a su padre y… la respuesta.

Un cura estrenándose.

Una carta que podrías recibir tú mismo si estás mucho tiempo con el ordenador

De compras

Monólogo sobre el chat

Cambios en la ortografía española

Examen a Jaimito

Por qué despedí a mi secretaria

Lo moderno de hoy en día

El conflicto del Rey Arturo

Los Amish

La tragedia del presidente

Los políticos también van al cielo

El peluquero

El consultor

¿Alguna vez has visto un pingüino?

Lo que hay en el infierno

El perro de un abogado

Borracho adivino

Un hombre sin Internet

Teléfono celular

Diario de un desgraciado

El mejor vendedor del mundo

El guarda fronterizo

Los Pilotos del Avión

Un gallego consigue trabajo en la CIA

El Capitán bravo

El loro de Ricardo

Deseo nocturno

Abogado

Los Amigos que jugaban al Fútbol

*****

El tío de los zapatos

Un tipo entra a una zapatería y se le acerca el vendedor:

"Buenas tardes, ¿En qué puedo servirle?"

"Quiero unos zapatos del número seis".

"Verá, señor, no es por contradecirlo, pero a simple vista puedo ver que su número es al menos siete y medio".

"Eso no importa, yo quiero un número seis, si no, no compro nada".

"Está bien".

El dependiente le trae un número seis; el tipo se los prueba y comenta:

"Perfecto, me los llevo puestos".

Cuando va de salida, el vendedor ve que el tipo va sufriendo porque los zapatos le aprietan. El vendedor, intrigado, se le acerca:

"Señor, disculpe, pero no me puedo quedar con la duda, ¿cómo es que compra sus zapatos así, si se ve que está sufriendo porque no le quedan?"

"Mire, le voy a contar mi historia: mi mujer me engaña con mi mejor amigo; mi hija es una fresca; mi hijo es drogadicto; mi suegra vive con nosotros y me echa la culpa de los problemas familiares... ¡El único placer que tengo en la vida es cuando llego a mi casa y me quito estos malditos zapatos!"

Volver a Tabla de Contenidos

*****

Carta para mi hijo

Querido hijo:

Te pongo estas líneas para que sepas que te escribo. Así que si recibes esta carta es porque te llegó, si no, avísame y te la mando de nuevo. Te escribo despacio porque sé que no puedes leer deprisa. El otro día tu padre leyó que según las encuestas, la mayoría de los accidentes ocurren a un kilómetro de casa, así que nos hemos mudado más lejos. La casa es preciosa; tiene una lavadora que no estoy segura si funciona o no. Ayer metí ropa, tiré de la cadena y no he vuelto a ver la ropa desde entonces, pero bueno...

El tiempo aquí no es tan malo; la semana pasada sólo llovió 2 veces. La primera vez durante 3 días y la segunda durante 4.

Con respecto a la chaqueta que querías, tu tío Pepe dijo que si la mandábamos con los botones puestos pesaría demasiado y el envío sería muy caro, así que le quitamos los botones y los pusimos en el bolsillo.

Al fin enterramos a tu abuelo; encontramos su cuerpo con lo de la mudanza. Estaba en el armario desde el día en que nos ganó jugando al escondite. Te cuento que el otro día hubo una explosión por el gas de la cocina y tu padre y yo salimos disparados por el aire cayendo fuera de la casa; ¡qué emoción!, Era la primera vez que tu padre y yo salíamos juntos en muchos años.

El médico vino a la casa para ver si estábamos bien y me puso un tubito de vidrio en la boca. Me dijo que no la abriera por 10 minutos y tu padre ofreció comprarle el tubito. Hablando de tu padre, ¡qué orgullo!, te cuento que tiene nuevo trabajo con cerca de 500 personas debajo de él. Lo han cogido de cortacésped en el cementerio.

Tu hermana Julia, la que se casó con su marido, por fin dio a luz, pero como todavía no sé de qué sexo es, no te sé decir si eres tío o tía. Si el bebe es una niña, tu hermana va a nombrarla como yo. Se nos va a hacer muy raro llamar a su hija "Mamá".

Tu padre le preguntó a tu hermana Pilar que si estaba embarazada, ella le dijo que sí, de 5 meses ya; pero ahí tu padre le preguntó que si ella estaba segura que era de ella. La Pilarica dijo que sí. Moza de hierro tu hermana Pilar, qué orgullo, de tal palo tal astilla.

Por cierto, que tu primo Paco se casó y resulta que le reza todas las noches a la esposa, porque es virgen. A quien nunca hemos visto más por acá es al tío Venancio, el que murió el año pasado.

Tu perro Puky nos tiene preocupados, se empeña en perseguir a los coches que están parados.

Aunque peor es lo de tu hermano Juancho. Cerró el coche y dejó las llaves adentro. Tuvo que ir hasta la casa por el duplicado para poder sacarnos a todos del coche.

Bueno hijo, no te pongo mi dirección en la carta, porque no la sé. Resulta que la última familia de gallegos que vivió por aquí se llevó los números para no tener que cambiar de domicilio.

Si ves a Doña Remedios, dale saludos de mi parte; si no la ves, no le digas nada.

Tu madre que te quiere.

Josefa

P.D. Te iba a mandar 100 euros, pero ya he cerrado el sobre.

Volver a Tabla de Contenidos

*****

Confesiones de un tipo feo

Yo era tan feo que, cuando nací, el médico preguntó donde estaba la cámara oculta. Era tan feo que, cuando nací, el doctor me tiró al aire y dijo: "si vuela es murciélago", y luego me tiró en el agua y dijo: "si nada, es cocodrilo". Era tan feo que cuando nací, el doctor me dio la cachetada en la cara. Luego fue a la sala de espera y le dijo a mi padre: "Hicimos lo que pudimos... pero nació vivo", y en lugar de felicitar a mi papá, lo golpeó.

Era tan feo, que mi madre, cuando nací, no sabía si había sido un mal parto o una buena. Incluso, mi mamá no sabía si quedarse conmigo o con la placenta. Como era prematuro me metieron en una incubadora... con vidrios polarizados. Era tan feo, que cuando nací no lloré yo ¡lloró el doctor, mi papá y mi mamá! Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería como amigo, así que en vez de darme el pecho, me daba la espalda.

Era tan feo que a los 3 meses aprendí a caminar, porque nadie me alzaba. Era tan feo que cuando era chico, me acariciaban con una rama. Era un niño tan feo, pero tan feo, que un día mi mamá me llevó de camping y en la noche, los coyotes prendieron fogatas para que no me acercara. Era tan feo que cuando jugaba al escondite nadie me buscaba. Nací tan feo que cuando era niño, por las noches, mi "angelito de la guarda" dormía en la habitación de al lado.

Yo siempre fui muy peludo: a mi madre siempre le preguntaban: "Señora, a su hijo ¿lo parió o lo tejió?" Mi padre llevaba en su billetera la foto del niño que venía cuando la compró. Pronto me di cuenta que mis padres me odiaban, pues mis juguetes para la bañera eran un radio y un tostador eléctrico. Una vez me perdí, y le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis padres; me contestó: "No lo sé; hay un montón de lugares donde se pudieron haber escondido".

Era tan feo que me exhibían en una feria por teléfono. Era tan feo que cuando me despertaba, el sol se escondía. Era tan feo, que no podía dormir, porque cuando venía el sueño, lo espantaba. Era tan feo, que me dolía la cara. Era tan feo que los ratones me comieron el documento y dejaron la foto. Cuando fui al zoológico los monos me tiraban galletitas.

Mis padres tenían que atarme un trozo de carne al cuello para que el perro jugara conmigo. Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron un dedo mío a mis padres para pedir recompensa. Mi madre les contestó que quería mas pruebas. Tuve que trabajar desde chico. Trabajé en una veterinaria y la gente no paraba de preguntarme cuánto costaba yo.

Un día llamó una chica a mi casa diciéndome: "Ven a mi casa que no hay nadie”. Cuando llegué no había nadie. Era tan feo que el psiquiatra me hacía acostar boca abajo. El psiquiatra me dijo un día que yo estaba loco. Yo le dije que quería escuchar una segunda opinión. "De acuerdo, además de loco es usted muy feo", me dijo.

Una vez, cuando me iba a suicidar tirándome desde la terraza de un edificio de 50 pisos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento. Sólo dijo: "En sus marcas, listos..." El último deseo de mi padre antes de morir era que me sentara en sus piernas. Lo habían condenado a la silla eléctrica...

Era tan feo, pero tan feo, que cuando mandé mi foto por e-mail, el antivirus la detectó. Era tan feo que me miraban dos veces porque la primera no se lo creían. Era tan feo que convertí a Medusa en piedra. Encima, me echaban del tren fantasma porque "asustaba demasiado". Era tan feo que asustaba hasta los ciegos.

Era tan feo que cuando me miraba en el espejo, el reflejo se hacía a un lado. Era tan feo que hacía llorar a las cebollas. Era tan feo que tiré un boomerang y éste no regresó nunca más.

Era tan feo que cuando iba al banco, apagaban las cámaras de seguridad. Era tan feo que cuando fui a la casa de los espantos... regresé con una solicitud de empleo.

Sí, amigos, yo era tan feo, tan feo, que una vez me atropelló un auto... y quedé mejor. Y ahora soy, apenas... feo.

Volver a Tabla de Contenidos

*****

El tío Frank

Es sábado por la mañana... Bob acaba de salir del trabajo, para jugar una partida de golf, y cae en la cuenta de que no ha llamado a su mujer para decirle que el técnico de la lavadora pasará a eso de las 12:00. Así es que vuelve a su despacho y llama a casa.

- “¿Hola?"-, dice una voz de niña pequeña.

- “Hola, cariño, soy papá", dice Bob. “¿Está mamá cerca del teléfono?"

- “No, papi. Está arriba, en el dormitorio, con el tío Frank".

Tras una breve pausa, Bob le dice:

- "¡Pero tú no tienes ningún Tío Frank, cariño!"

- "Sí que lo tengo, ¡y está arriba en el dormitorio con Mami!"

- "De acuerdo..., entonces..., esto es lo que quiero que hagas: deja el teléfono, corre caleras arriba y llama a la puerta del dormitorio, y grítales a mamá y al Tío Frank que mi coche acaba de llegar a la puerta de casa".

- "¡Vale, papi!"

Unos minutos más tarde, la niña vuelve al teléfono.

- "Ya hice lo que me dijiste, papi".

-"¿Y qué pasó?"

-"Bueno, mamá saltó de la cama sin ropa y se puso a correr chillando, se resbaló con la alfombra y salió despedida por la ventana delantera y ahora está muerta".

-"¡Oh, Dios mío!... ¿Y qué ha pasado con el tío Frank?"

-"Él también saltó de la cama sin ropa y tenía mucho miedo y saltó, por la ventana trasera, a la piscina, pero debió olvidar que la semana pasada quitaste el agua para limpiarla, así es que se ha golpeado con el fondo de la piscina y también está muerto".

Hay una pausa larga, y entonces, Bob dice:

- "¿¿¿Piscina????? Perdón,.......... ¿es el 4854-7039?

Volver a Tabla de Contenidos

*****

Padre sustituto

Una pareja llevaba muchos años de matrimonio y no había logrado tener familia. Tras consultar varios doctores, sin éxito, fueron a ver a un especialista muy renombrado quien, tras muchos estudios, les dijo que la única solución era que buscaran un padre sustituto.

- ¿Y qué es un padre sustituto?-, pregunta la señora.

- Es un hombre seleccionado con mucho cuidado y que hace, por una única vez, las funciones del esposo para que la mujer quede embarazada.

La señora vacila un poco; pero su marido le dice al doctor que él no tiene ningún inconveniente con tal de ver realizada su ilusión de convertirse en padre.

Pocos días después, se contrata a un joven y se hace una cita para que al siguiente domingo por la mañana, cuando se ausente el marido de la casa, vaya y visite a la señora para cumplir su tarea.

Sin embargo, sucedió que un vecino había llamado a un fotógrafo de niños para retratar a un bebé. Por azar del destino, el hombre se equivocó de domicilio llegando al de la señora:

- Buenos días, señora, vengo por lo del niño.

- Mmm, sí, pase usted. ¿Gusta tomar algo?

- No, muchas gracias, el alcohol no es bueno para mi trabajo. Lo que quisiera es comenzar cuanto antes.

- Muy bien, ¿le parece si vamos a la habitación?

- Puede ser allí, pero también me gustaría una aquí, en la sala, dos en la alfombra y otro en el jardín.

- ¿Pues cuántos van a ser?- se alarmó la señora.

-Ordinariamente son cinco en cada sesión, pero si la mamá coopera pueden ser más, todo depende,-dijo mientras sacaba del portafolio un álbum.-Me gustaría que viera antes algo de lo que he hecho.

Tengo una técnica muy especial y única que le ha gustado mucho a mis clientas, por ejemplo, mire el retrato de este niño tan bonito: lo hice en un parque público, a plena luz del día. ¡Cómo se juntó la gente para verme trabajar!

Esa vez me ayudaron dos amigos, porque la señora era muy exigente: con nada le podía yo dar gusto y quedarle bien. Para colmo, esa vez tuve que suspender el trabajo porque llegó una ardilla y comenzó a mordisquearme el equipo. -La señora, estupefacta, escuchaba todo esto mientras el fotógrafo continuaba- Ahora vea estos mellizos.

En esa ocasión sí que me lucí, todo lo hice en menos de cinco minutos: llegué y ¡paf!, dos tomas y mire los gemelos que me salieron. -La señora estaba cada vez más asustada oyendo al fotógrafo que continuaba- Con este niño batallé un poco más, porque la mamá era muy nerviosa. Yo le dije: mire señora, usted volteé hacia el otro lado y déjeme hacer todo a mí. Ella se dio la vuelta, y así pude yo hacer mi trabajo.

A esta altura, la señora estaba a punto del desmayo. El fotógrafo guardando su álbum le dice:

- ¿Quiere que comencemos ya, señora?

- Cuando usted diga.

- Está bien, voy por mi trípode.

- ¿Trípode?, dijo temblando la señora.

- Sí-, comenta muy tranquilo el fotógrafo, -es que usted sabe, mi aparato es muy grande y necesito un trípode para apoyarlo y estabilizarlo, porque ni con las dos manos puedo sostenerlo bien... ¿Señora?, ¿señora?... ¡Señoraaaaa!"

Volver a Tabla de Contenidos

*****

Diario de guerra: un hombre solo ante el mundo

Lunes

Me he quedado solo en casa. Mi mujer está ausente toda la semana. Es un cambio que me viene de perlas. Presiento que el Perro y YO lo vamos a pasar en grande. He preparado un riguroso programa de actividades, y sé exactamente a que hora me levantaré, cuánto tardaré en ducharme y arreglarme, y cuánto en preparar el desayuno.

También he calculado el número total de horas que me llevará lavar los platos, hacer la limpieza, sacar a pasear al perro, ir de compras y cocinar. Ha sido una grata sorpresa darme cuenta de que me queda mucho tiempo para hacer lo que quiera. No sé por qué las mujeres hacen que el trabajo doméstico parezca tan complicado, cuando en realidad es mínimo el tiempo que hay que dedicarle. Todo es cuestión de saber organizarse.

A la hora de la cena me he servido un bistec y le he dado otro al perro. Puse en la mesa un bonito mantel, una vela y un florero con rosas para crear un ambiente agradable. El perro ha comido paté de entremés y también de plato fuerte, éste último acompañado por una exquisita ración de verduras. De postre le serví galletas. Yo tomé un poco de vino y me fumé un habano. No me había sentido tan a gusto en mucho tiempo.

Martes

Debo revisar mi programa: creo que necesita algunos ajustes menores. Le he explicado al perro que, desde luego, no todos los días son de fiesta, así que no debe esperar entremeses a diario, ni que le sirva cada comida en tres tazones, pues tendría más trastos que lavar.

En el desayuno me he dado cuenta de que el zumo de naranja hecho en casa tiene un inconveniente: hay que lavar el exprimidor cada vez que se usa. Una solución es preparar zumo para dos días; así la frecuencia se reduce a la mitad. También he averiguado que las salchichas se pueden calentar junto con la sopa, lo cual representa una cacerola menos que lavar.

Definitivamente, no pienso pasar la aspiradora todos los días, como quería mi mujer; pasarla cada tres días es más que suficiente. La clave está en usar zapatillas para estar en casa y limpiarle las patas al perro. Por lo demás, me encuentro de maravilla.

Miercoles

Empiezo a creer que los quehaceres domésticos llevan más tiempo del que me había imaginado. Tendré que reconsiderar mi estrategia. Primer paso: he salido a por un poco de comida para llevar; así no perderé tanto tiempo cocinando.

No debe uno tardar más en preparar la comida que en comérsela. Hacer la cama es otro problema: primero hay que levantarse, luego ventilar la habitación y luego extender sábanas y mantas. ¡Qué engorroso! Creo que no es necesario hacer la cama todos los días y menos si voy a acostarme en ella todas las noches.

Es una tarea sin sentido. Ya no preparo nada especial ni complicado para el perro. Le he comprado alimento enlatado para mascotas. Puso cara de repugnancia pero de nada le valdrá; Si yo tengo que conformarme con comida preparada, él también puede hacerlo.

Jueves

No más zumo de naranja ¿Cómo puede ensuciar tanto una fruta que parece tan inocente? ¡Es inconcebible! De hoy en adelante compraré zumo embotellado, listo para beber. Descubrimiento: he conseguido salir de la cama sin desarreglar casi las sábanas; después sólo he tenido que alisar un poco la colcha con las manos.

Desde luego, hacer esto requiere práctica y no puede uno moverse mucho mientras duerme. Tengo la espalda dolorida, pero una ducha caliente me dejará como nuevo. He dejado de afeitarme todos los días, pues me parece un desperdicio de tiempo; además, así gano unos minutos muy valiosos que mi mujer nunca pierde porque a ella no le sale barba ni bigote.

Descubrimiento: es absurdo usar un plato limpio en cada comida. Lavar los platos tan a menudo empieza a ponerme los nervios de punta. El perro también puede comer en un solo tazón: al fin y al cabo, no es más que un animal.

Nota: he llegado a la conclusión de que no hace falta pasar la aspiradora más que una vez a la semana. Salchichas en la comida y en la cena.

Viernes

¡No quiero saber nada de zumos de frutas! Las botellas pesan muchísimo. Otro hallazgo: las salchichas saben bien por la mañana, desmerecen en la comida, y son insufribles en la cena. Comerlas más de dos días seguidos puede causar nauseas. Le he comprado alimento seco al perro.

Es tan nutritivo como el enlatado y no ensucia el tazón. Me he dado cuenta de que se puede comer la sopa directamente de la olla. Sabe igual y no hace falta usar sopera ni cucharón. ¡Por fin dejaré de sentirme como una máquina lavaplatos! He decidido no fregar más el suelo de la cocina. Esta tarea, al igual que hacer la cama, me ponía los nervios de punta.

Nota: tendría que prescindir de las latas; el abrelatas se ensucia.

Sábado

¿Qué objeto tiene desvestirse por la noche, si a la mañana siguiente hay que vestirse otra vez? Yo prefiero dedicar ese tiempo a dormir un poco más. También he dejado de usar sábanas y mantas, lo que me ahorra el trabajo de hacer la cama.

El perro dejó caer unas migajas y lo reprendí. ¿Acaso se ha creí do que soy su criado? Qué curioso, de pronto me doy cuenta que mi mujer a veces me habla así... Hoy me toca afeitarme, pero no tengo la menor gana de hacerlo.

Estoy hecho un manojo de nervios. El desayuno consistirá en algo que no haya que desenvolver, abrir, rebanar, untar, cocer ni mezclar. Todas estas cosas me sacan de quicio. Plan: tomar la comida directamente de la bolsa, encima de la estufa, sin platos, ni cubiertos, manteles ni demás cacharros. Me duelen un poco las encías.

Tal vez sea por la falta de fruta, que no he vuelto a comprar porque pesa demasiado. ¿Será acaso la primera señal del escorbuto? Mi mujer me ha llamado por teléfono por la tarde y me ha preguntado si había limpiado las ventanas y la ropa.

Yo solté una carcajada histérica y le dije que no tenía tiempo para esas cosas. Hay un desperfecto en el baño: el desagüe está atascado de espagueti, pero no me preocupa mucho porque he dejado de ducharme.

NOTA: El perro y yo comemos juntos, directamente del refrigerador. Tenemos que hacerlo a toda prisa, para que la puerta no esté abierta mucho tiempo.

Domingo

El perro y yo nos quedamos en la cama viendo la tele, donde aparece gente comiendo toda clase de manjares deliciosos. A los dos se nos hizo la boca agua. Estamos débiles y de mal humor. Esta mañana he comido algo del tazón del perro. A ninguno de los dos nos ha gustado.

Hoy sí tendré que ducharme, afeitarme, peinarme, prepararle algo de comer al perro, sacarlo a pasear, lavar los platos, arreglar la casa, ir de compras y hacer varias cosas más, pero estoy hecho una piltrafa. Siento como que me caigo y que se me empaña la vista.

El perro ha dejado de menear la cola. En un supremo esfuerzo de conservación, hemos salido casi a rastras en busca de un restaurante. Encontramos uno y estuvimos allí más de una hora, comiendo viandas exquisitas en distintos platos.

Después nos hospedamos en un hotel. El cuarto está limpio, arreglado y es muy acogedor. He encontrado la solución perfecta para mantener la casa impecable. Me pregunto si a mi esposa alguna vez se le ha ocurrido hacer lo mismo.

Volver a Tabla de Contenidos

*****

En el tren

Un hombre y una mujer coinciden en el mismo compartimiento de coche-cama de un tren. No se conocían y ni tan siquiera sabían sus nombres porque no se presentaron.

-Situación embarazosa- pensó él.

-A ver lo que hace "este" esta noche.- pensó ella.

Después de unos momentos iniciales tensos y embarazosos, ambos se acostaron. Cada uno en su cama, claro. El hombre en la litera superior y ella en la inferior.

A medianoche, el hombre se inclina al lateral de la litera, despierta a la mujer y le dice:

- Siento molestarla, pero tengo un frío tremendo. ¿Podría Ud. alcanzarme otra manta? La mujer se asoma también al lateral de la litera y con un guiño de ojo le dice:

- Tengo una idea mejor, tan sólo por esta noche supongamos que estamos casados.

El hombre, encantado, dice: - ¡De acuerdo, fenomenal!

Entonces la mujer le dice:

- ¡Cógela tú mismo, bobalicón!

Volver a Tabla de Contenidos

*****

Pisos VPO

Querida Ana:

No soy capaz de esperar a tu vuelta para decírtelo: Nos han Concedido una VPO de 30 m2. Nos casamos, Ana, ¡nos casamos! Te confieso que no es el piso en Sí lo que me tiene loco, sino el pensar en compartirlo contigo. He conseguido un plano y aquí me tienes, regla en mano haciendo cálculos.

Mi madre dice que es pequeño. Ya sabes cómo son las mujeres de antes, y ella tiene hasta máquina de coser. Sé que espacio no nos va a sobrar, pero con ideas tampoco nos faltará.

No compraremos la cama de Ikea de 1,80. Por más que mido no cabe, pero pensándolo bien, la de 1,05 es más íntima. Sé que a la larga una super-cama de 1,80 nos distanciaría. Tampoco el piano.

Tu hermano me lo ha medido y nos faltan 18 centímetros, pero en cambio en ese espacio encaja ideal el ordenador. Claro que sin piano tampoco encuentro lugar para todo ese tocho de temario de tus Oposiciones, porque aunque había pensado que podías estudiar en la mesa del comedor.

No puede ser. He elegido una abatible para que nos quepa el sofá, y si dejamos la mesa todo el día no podemos sentarnos, así que también tendrás que estudiar en tu casa. Será por poco tiempo, porque seguro que la oposición la sacas a la primera.

Yo dejaré en la mía los trastos de esquiar, las raquetas y los libros, porque aunque pensé en hacer un cajón-bajo-cama que explicaron en Bricomanía, he desistido. Caber cabe, pero no se puede sacar, porque por un lado se lo impide la pared y por el otro, el armario.

En cuanto a hijos, si el cielo nos bendice con alguno, tengo la solución.

Ayer medí el recién nacido de mi hermana y tiene 50 centímetros escasos. Una cuna proporcionada nos cabe junto al sofá si quitamos la lámpara de pie y ponemos un aplique, y cuando descolguemos la mesa para comer, llevamos al niño a la ducha, que es un espacio desaprovechado porque sólo se usa unos minutos al día.

Lo que traeremos es el reloj de pared de tu abuelo ya que aunque no anda le tienes cariño. Le he encontrado un sitio genial junto a la puerta de entrada. Le quitaremos el péndulo y utilizaremos el hueco como librería. He calculado que con una balda a media altura caben holgadamente diez libros y veinte CDs. ¿Ves como todo es cuestión de ideas? Selecciona nueve de entre tus libros. Yo me llevaré el Ulises de Joyce que lo he empezado veinte o treinta veces y nunca lo termino. Con él sé que tengo lectura para años.

¿A que hemos nacido con suerte? Nos queremos, nos vamos a casar y sobre todo tenemos piso, Ana, ¡tenemos piso!

Ven pronto.

Te quiere, Toni

Respuesta de ana

Querido Toni:

No es por no ir, pero ir pá ná es tontería.


Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-18 show above.)