AL FINAL TODOS SON “PUTAS”
Smashwords Edition
Derechos de Autor © 2011 por Stephen Betancourt
Cubierta por Milena Gomez
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AL FINAL TODOS SON “PUTAS”
Introducción:
Lagrima que se desprende,
que rueda
por la copa que saborea la soledad.
Agua
que pretende apagar
este infierno enfurecido
de sentimiento sumido.
Abre las represas;
húmedas piernas
que liberan la delicada silueta
de una mariposa hambrienta.
Indago por ella,
la sigo y la busco
entre el adoquín,
la música
bajo el puente
de estremecidas condenas.
Donde la situación
comienza con tristezas
frías ayudas
que buscan conveniencia,
mientras que al final
todo es apariencia.
Busca estremecer
la piel de la pasión
ceñidas caricias
en pensamiento de emoción,
brillan deseos impávidos
entre las curvas que bailan,
que muerden la barra
donde se enreda la flor mental
que desea su garganta,
los tres abismos
del encanto de su fama.
Mas la sodomización social
con engaño moral
te presiona
con insolación total,
no conoces a nadie
y esto te seduce más
y mientras más la buscas
más te encuentras,
hasta que te sientes
como ella.
Stephen Betancourt
Decidido a lo que fuera, Emilio estaba en South Beach en un bar para emborracharse solo y ahogar aquel mal producido por su última aventura amorosa, de la cual había salido mal herido. De pronto una mujer de aspecto joven pero sucia y mal oliente se le acerca ofreciéndole algo que tenía envuelto en unas papeleticas, era “Estacy” Pero Emilio quien estaba sumido en su memoria no se percata que ella está justo a su lado escuchándolo suspirar mientras dice para sí:
-Ho Josefina
En este oscuro caminar, en esta vida pasajera, el sol se vuelve más pequeño y tú una golondrina que en mi cielo vuela. ¿Donde estas Maldita Hijueputa?
La sucia mujer se le acerca de frente y le dice:
-Mire buen hombre si lo han tratado mal, aquí le ofrezco esto para que se relaje, deme cinco barras que es para resolver la noche. –Emilio le pregunta:
-¿cómo te llamas? Sabes que soy trabajador social y... Bueno te preguntaras que hago aquí pero...
-Me llamo Katiuska y pues si eres Trabajador Social debes conocer demasiado bien lo que hacemos para sobrevivir. –Dice la mujer con algo de nostalgia, sintiendo también un gran dolor mientras deja cruzar por su mente imágenes imborrables de su amada Rusia. Emilio la saca de su trance y le dice:
-Veo que realmente has sufrido no como yo, que simplemente estaba llorando por un amor perdido, una simple aventurilla con una puta de motel.
-¿y tu tan elegante y buen mozo, que haces buscando putas? Podrías tener una novia y ya.
-No es fácil querida, se requiere tener un buen salario y tener a la mujer como una princesa para que no llegue otro lagarto y se la quite.
-¿Pero no dices que eres “Trabajador Social”?
-Si Katiuska, lo soy realmente pero part time y gano una miseria. Y te respondo con la misma pregunta ¿una mujer tan hermosa como tú que hace vendiendo droga?
-No es lo único que vendo, esto solo es la fachada, en realidad te puedo vender algo de amor, además si te interesa te haría olvidar a esa mujer que dices haber caído enamorado.
-¿Que harás ahora? Es lunes y no hay mucha gente, ¿me aceptas un trago y hablamos algo? No tengo para pagar una pieza de motel. Lo siento, es a lo único que te puedo invitar.
-Que ironía. En otros tiempos Mujeres como yo recién llegadas de Rusia no aceptarían nada de esto, y menos pobretones como tú. Pero... Mírame. No tengo de donde escoger.
-Se te olvida que soy trabajador Social y que me toca atender casos más críticos que el tuyo, gente con enfermedades que huelen horrible y aun así mi trabajo no me da los privilegios de rechazar a las personas como alguna vez tú lo hiciste.
-Que Ironía... Nadie reconoce realmente el sabor del dulce de leche hasta que no saborea la mierda.
Está bien te contare algo de mí.
Nací en Yoskar Ola y a la edad de 8 años era la amante de mi padre, quien por aquellos años junto con mi hermana y mi mama vivíamos todos juntos en una pequeña aldea a las afueras de la ciudad. Cuando mi madre muere mi padre se casa nuevamente esta vez con una traficante de mujeres blancas, cuando mi hermana cumple 15 años la vende por 100 dólares, dinero el cual le fue robado en el pueblo por unos amigos de mi madrastra, ella y sus amigos habían confabulado el complot. Yo me viene a dar cuenta de eso a los 12 años por medio de unas cartas que ellos se escribían. Mi madrastra sabía que mi papa me tomaba para sus caprichos sexuales y no le gustaba, entonces me llevo un día al pueblo y me cambio por un Jepp que era una chatarra, Luego mi padre cuando se dio cuenta esa noche que yo no había ido a dormir, mi madrastra le dijo que me había ido con un grupo de novicias de una iglesia Ortodoxa para una campiña a 800 Km de Moskow. Mi padre no se trago el cuento y fue a buscar el tal monasterio ese, pero no existía, luego se tomo dos días para averiguar en el pueblo y nadie le dio razones de mí. Todo ese tiempo me encontraba rumbo a Moscow pero no con un grupo de Novicias, sino con unos traficantes de jovencitas que fueran vírgenes para ser vendidas luego en el mercado negro, al bajo mundo del hampa, los Mafiosos y los antisociales más buscados del cartel Ruso quienes tenían conexiones con toda Europa. Allí me la pasaba encerrada todo el día y por la noche me sacaban para bailar en el Dance Table y cuando terminaba el show me drogaban y me volvían a encerrar. Llegue a perder tanto peso que cuando llego un cliente muy rico que buscaba una mujer virgen para iniciarla se desilusionó, y después de mucho discutir con mis raptores logro convencerlos y me llevo. En el momento en que estábamos teniendo sexo, se dio cuenta que no era virgen y trato de asfixiarme con sus manos al rededor de mi cuello, estuve a punto de morir, en ese mismo momento tocaron la puerta y logro soltarme un poquito y pude escapar, su guardaespaldas no logro detenerme porque estaba desnuda y resbalosa por el aceite que ese pervertido me había untado por todo el cuerpo, corrí como pude hasta llegar a una ventana y salte, caí a la piscina y de allí seguí corriendo hasta la carretera. Estaba totalmente desolada y solo se podía ver la oscuridad de la noche. Corrí como un animal, sentía la libertad en mis piernas por primera vez y me sentía fresca y con ganas de volar, creo que era también por la droga que corría por mi sistema. De pronto veo una luz que se aproximaba y pensé en ocultarme porque sabía que ese mafioso tenía sus guardaespaldas y me podrían dar captura en cualquier momento. Me oculte hasta que paso el vehículo que me seguía, lo vi pasar tras unos arbustos. De repente el vehículo se detiene frente a mí y baja un señor con una linterna y comienza a mirar el pavimento, luego se baja otro y camina justamente hacia el arbusto donde yo estaba oculta y comienza a orinar. Los orines me caían justamente en la cara, pero cuando alce los ojos descubrí que ese era justamente el guardaespaldas del mafioso del que me había volado y tratando de resistir aquellos orines tan calientes que me caían por la cara y me cubrían mi desnudo cuerpo comencé a sentir también el olor que desprendía eso, Después de un rato de estar orinando sentí que algo caía de sus pantalones a la grama, era un revolver, luego que termino se subió sus pantalones y se monto en la camioneta junto con el otro y continuaron el camino asumiendo que me encontrarían adelante. Cuando estaban bastante lejos de mi alcance, lo primero que hice fue tomar aquel revolver y tratar de secarme con algunas hojas de aquel arbusto, pero era inútil, estaba totalmente mojada en orines.
Después de cinco minutos de estar caminando en ese sentido ya que no me podía devolver a la casa la cual aun seguía a mi vista, estaba muy cansada y sin fuerzas, entonces decidí tomar un descanso pero con tan mala suerte que los guardaespaldas me encontraron. Entonces se bajo el que me había orinado y camino hacia mí, y mientras él buscaba su arma la cual la tenía yo en mi poder, hice lo que por instinto o mejor dicho lo que una indefensa jovencita como yo desnuda a la merced de la noche y de los orines de guardaespaldas haría luego de conocerse de memoria las películas Americanas de John Wayne que le gustaba ver a mi padre mientras hacíamos el amor. Tome la pistola y le dispare en medio de las piernas, este pobre infeliz cayó de rodillas y suplicando por su vida se arrastro hacia mí, mientras su compañero desenfundaba también su arma, yo le acerté un tiro justo en la mano donde la tenia y sin más contratiempos mate al que me había orinado y caminando hacia la camioneta apuntándole a la cabeza le dije que manejara hasta el próximo pueblo y allí me consiguiera algo de ropa y que comer. Aunque tenía sueño y quería dormir un poco logre resistir dos horas hasta que logramos llegar a una villa que estaba a 10 Km de Moskow. Yo sabía que inmediatamente este cerdo se bajara no iba a buscarme lo que necesitaba sino que correría como una gallina y llamaría a su patrón por refuerzos y me tomarían nuevamente presa. Entonces muy cerca de aquel lugar le ordene que se detuviera y se desvistiera, allí mismo lo mate. Tome las llaves de la camioneta y memorizando lo que había hecho, cada paso para conducir, logre poner la camioneta en movimiento, pero antes deje el cadáver en la parte de atrás y lo envolví con un plástico azul. Una vez en la frontera vi que había un reten militar, trate de orillarme para detener la camioneta y subir el cerro por el lado contrario al reten para poder entrar a la ciudad y no tener que dar explicaciones. Pero tuve tan mala suerte que el sargento del reten me logro capturar. Eran muchos y no tenía dudas en disparar, pero luego pensé que al fin y al cabo eran soldados Rusos y ejercían la justicia, así que no opuse ninguna resistencia y me deje capturar. Cuando me trasladaron al centro de retención militar para civiles Rusos, descubrieron mis crímenes con aquellas dos personas y me mandaron presa de por vida a Siberia. Allí pase dos años y el único contacto con el exterior fue una mujer que era de los derechos humanos, era una trabajadora social que me había tomado aprecio y fue por sus propios medios a investigar a mi padre y a mi madrastra. Pero no logro encontrar a mi hermana. Gracias a un Paroll quede en libertad condicional ya que tenía que trabajar en actividades sociales y obras comunitarias. Entonces en aquel año conocí un joven Moscovita quien tocaba muy bien la Balalaika y me hacia serenatas desde la ventana de mi cuarto, fue entonces cuando me enamore por primera vez. Cuando termino mi condena o mi probatoria, me fui con él para Moskow y allí juntos, llenos de amor, decidimos casarnos, en menos de un año tuvimos un hijo. Mi padre y mi madrastra vinieron a visitarme y como estaba tan emocionada por el amor y la ternura de mi hijo decidí perdonarlos. Pero jamás pude olvidar todo lo que me hicieron. Luego a él le resulto un trabajo en una discoteca en Estados Unidos y fuimos a vivir juntos los tres. Todo comenzó muy bien al principio éramos felices y algo me tenía mucho más tranquila, pues no tenía que verle la cara a mi papa quien siempre me miraba como un pedazo de carne y tampoco a mi madrastra quien me había cambiado por un Jeep. Vinimos a Miami Beach, mi esposo era administrador de diez discotecas, donde se traficaba con todo tipo de drogas y también con prostitución, había juegos ilícitos y Gambling, pasadas dos semanas mí esposo se volvió adicto al juego y lo perdió todo, y lo único que tenía era yo y mi hijo. Una mañana llego al hotel, pues ya habíamos perdido hasta la casa y entro con un señor viejo y le mostro el cuarto donde yo arrullaba a nuestro bebe. Fue la última vez que lo vi. Después de ahí yo y mi bebe teníamos otro dueño. El cual le gustaba el sadomasoquismo, los tríos, el sexo en grupo y swingers. Así fue como además de adicta a las drogas y al licor me había vuelto adicta al sexo, y por culpa de eso al cabo de seis meses perdí a mi bebe el cual una tarde descubrí que hacía mucho tiempo ya no lloraba. El señor después de eso se fue y me abandono, una de las amigas de él que también estaba allí me recomendó hacer lo mismo. Y en medio de la traba Salí a la calle, sin mi bebe, camine solitaria y desconsolada con los ojos secos, sumida en la tristeza, pero sin poder llorar por lo que había pasado.