Excerpt for Dia De Independencia by Stephen Betancourt, available in its entirety at Smashwords

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DIA DE INDEPENDENCIA



Smashwords Edition


Derechos de Autor © 2011 por Stephen Betancourt


Cubierta por Milena Gomez


Derechos reservados. Se prohíbe reproducir, almacenar, o transmitir parcial o totalmente esta obra en manera alguna ni por ningún medio, incluyendo el fotocopiado, sin previa autorización por escrito, excepto en el caso de citas breves para críticas.




Written Expressions, LLC

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DIA DE INDEPENDENCIA


Una mujer mayor pero aun con la ternura de una mujer de 20. Muy preocupada por las últimas noticias en Tocaima. Por la captura de 6 reenes que el martes pasado habian hecho los Españoles. Y en cuyos detenidos se encontraba su muy loca y valiente Nieta Manuela.

Llega donde el Virrey y le implora por la vida de ella, ya que el quiere colgarlos en la Plaza central de Azuategui que es donde el Virrey tiene su Juridiccion.

-No puede hacerlo su Exelencia, mire que mi nieta solo se enrredo con ese facineroso que dice tener el control sobre el soberano Ejercito Español. –El Virrey responde:

-Disculpe señora pero no puedo escucharla mas, tengo mil cosas que hacer y fuera del ajusticiamiento que recivira su nieta cinco mas tambien lo haran. Entienda. –La abuela de Manuela ya cansada de suplicar llega a la puerta para salir, olvidando en su tristeza hacer la venia correspondiente al Virrey. El Guardia no la quiere dejar pasar hasta que no la haga, pero el virrey se acerca a ella y le pregunta:

-Cuantos nietos tiene usted señora?

-Solo una nieta de 15, y una hija de 27. –Responde llena de tristeza, sin embargo el Virrey se acerca mas y tomandola del hombro le pregunta:

-y su esposo?

-El murio antes que Aurelia mi hija naciera. –Ella hace un silencio de tristeza, sintiendose nuevamente invadida desde su sentimiento por aquel dolor de la muerte de su Compañero, una lagrima se escapa de su ojo izquierdo y el Virrey dice:

-Pero como… -ella lo interrumpe y entre un caudal de Lagrimas con tremula voz continua su historia:

-Murio en batalla, el era un Mercenario de las tropas Nordicas y callo junto con el Almirante Padilla en las costas Inglesas. –El Virrey entregandole un pañuelo finamente bordado con el emblema de la corona española para que secara sus lagrimas le responde:

-Osea que usted es la esposa de un heroe. –Ella toma el pañuelo y sonandose la naris le responde ya con naturalidad:

-No señor, porque una tenga una aventura con un hombre cualquiera no significa que sea la esposa. Aunque en realidad si le podria decir asi, ya que fue el unico hombre a quien me le entregue en cuerpo y alma. Recivi la noticia de su muerte en Caracas de manos de su amigo recivi sus pertenencias y estaba con dos meses de embarazo. –El virrey preguta:

-y como se llamaba? –La mujer sonrie con ironia y mirando la peluca blanca del virrey responde con mas gracia.

-No se, su exelencia. No lo se. Lo que paso fue que su amigo Miranda que fue el que me dio sus libros favoritos y el escapulario del divino niño que se colgaba en el cuello me prometio que a mi hija no le faltaria nunca nada. Pero ese mismo dia tenia que ir a Estados Unidos para una mission secreta que le tenia el Presidente Washington.

-Si, si. Esos Mercenarios un dia estan con unos y al otro dia con otros. Son unos Torcidos. –Ella responde en defensa de su amigo Miranda:

-Ningunos Torcidos. Gracias a la batalla donde callo el padre de mi hija, se definio la Victoria venciendo a los corsos que tenian dominada a España. –El Guardia se acerca al ver semejante altaneria frente al Virrey. Pero el Virrey le hace un gesto de tranquilidad y le responde a la mujer:

-y donde esta su hija en estos momentos?

-Bueno ella… -El Virrey asume que murio y viendo la situacion triste de la mujer le dice:

-Ok señora…

-Gertrudis. –Responde ella mientras alarga la mano para entregarle el pañuelo. Y el virrey dice:

-Doña Gertrudis, Vere que puedo hacer por su nieta. Me ha conmovido, y… se puede guardar el pañuelo.

-Su exelencia, le agradezco muchisimo su noble gesto, Lo que hizo Manuela son cosas de Juventud, usted sabe… -El Virrey le hace un gesto al Guardia quien acompaña a Gertrudis a la puerta.

Aquella mañana, un poco fria, mas fria que en años pasados por esos meses, los campecinos que hacian su Mercado en la plaza central y los que venian con productos de otras regiones mas elevadas desde otras cordilleras del amplio territorio de la Gran Colombia. Observo que el Indio que estaba vendiendo los Aguacates tenia una especie de tela que le servia para colocar los productos a vender, tambien tenia canastos y cabecitas reducidas. Pero Gertrudis se fijo mas en la tela, ya que ella era costurera y le gustaban especialmente esos colores para reparar o confeccionar alguna prenda de vestir.

-Cuanto cuesta la tela? –le pregunto al indio directamente.

-Yo no vende tela, tela servir para colocar aguacates. –Gertrudis le insiste varias veces pero el indio solo le daba esa respuesta. Gertrudis sin darse por vencida decide comprarle todos los aguacates para negociar la tela.

-Indio, vendeme todos esos aguacates pero recogelos en esa tela. –El Indio sonrie y le dice muy contento:

-Yo vender aguacates y regalarte tela, si. –La señora oviamente no iba a cargar esos aguacates a la casa sola, entonces el Indio se le ofrece a llevarselos.

Aurelia los recive desde la puerta con un mar de lagrimas y le dice a su mama:

-Manuela, esta toda aporriada, la vi desde los barrotes de la carcel pero logre pasarle con el guardia unas arepitas y un cuarto de panela, los otros muchachos son demaciado jovenes tambien. –El Indio mira a Aurelia y le pregunta:

-Tu hablar de nuestros Soldados de la Libertad. –Gertrudis manda pasar al Indio a la casa y el llega a la cocina con los aguacates, Aurelia los saca con cuidado y Gertrudis toma la tela y viendola al aire ve tres colores. Mientras tanto el Indio le dice:

-Yo ver barco en Caracas arrivar, Españoles disparar y matar a todos menos uno que lo encontre mal herido y Escondido en el barco y esta en mi Bohio. Esta tela caer a la playa y cuando la vi mojada en el mar y en la sangre de las victimas, yo levantarla de la misma manera y ver sus colores. –Gertrudis responde con admiracion:

-Alguna vez Miranda me hablo de esto. –Aurelia pregunta:

-de que se trata mama?

-Luego de haber batallado en tantas tierras extrangeras, una Inglesa joven y muy hermosa quien era su mujer le pregunto: “has derramado tu sangre por otras banderas, en otras tierras, por otras causas… dime Cual es tu bandera?”


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