Excerpt for Ella Y Cerveza by Stephen Betancourt, available in its entirety at Smashwords

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ELLA Y CERVEZA


Smashwords Edition


Derechos de Autor © 2011 por Stephen Betancourt


Cubierta por Milena Gomez



Derechos reservados. Se prohíbe reproducir, almacenar, o transmitir parcial o totalmente esta obra en manera alguna ni por ningún medio, incluyendo el fotocopiado, sin previa autorización por escrito, excepto en el caso de citas breves para críticas.



Written Expressions, LLC

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ELLA Y CERVEZA



La conocí en un bar, era de noche y hacia frió. Ella estaba con un vestido azul oscuro, recuerdo muy bien cómo me miraba desde una mesa junto a la ventana, su mirada era intensa y provocativa.

Comencé a caminar despacio hacia ella para hablarle un poco y conocerla ya que estaba solo y muy aburrido.

Cuando llegue a su mesa un hombre alto y robusto se acercó a ella, quien se levantó de la mesa y con una mirada de “adiós” se marchó con aquel misterioso sujeto.

Por la ventana los seguí mirando, mientras no dejaba de pensar en le bien que estaba ella.

Se subieron a un Corvette rojo y se marcharon a gran velocidad.

Sentí una gran curiosidad ya que ella era la que estaba conduciendo; entonces Salí por la puerta trasera, tome mi auto y los seguí.

Unas cuadras atrás vi que el sujeto se despedía de ella, mientras acelerando con mayor ímpetu marco contra el pavimento las llantas radiales de su rojo y deportivo Corvette que le daba una personalidad audaz con el conjunto de su vestido color Navy y la delicadeza de su cuerpo, aceleré pero su auto era de superior ventaja. La perdí y no podía creerlo, entonces pare y deje ir mi pensamiento en ella mientras el semáforo cambiaba; y un Corvette rojo freno de improvisto a mi lado derecho mientras justamente ella bajaba su ventanilla automática y me decía.

- “estaciónate por aquí, sube a mi auto, vamos a mi apartamento y hagamos el amor”.

Me asuste un poco pero me repuse, inmediatamente hice lo que me ordeno y en menos de 5 segundos había abandonado mi viejo auto en cualquier lugar mientras con los ojos me parecía haber contado 20 cuadras, ella aceleraba aún más, parecía divertirle, también descubría sus rodillas e iba subiendo su vestido el cual después de un rato lo desabrocho por completo a merced de mis caricias y completamente desnuda nos detuvimos en el mirador de la ciudad y aprovechando que no había nadie se bajó como estaba y saco de la parte de atrás de su auto una estera para hacer Yoga que tiro en el suelo, hicimos el amor no sé cuántas veces y luego me llevo para su apartamento y allí continuamos toda la noche, no recuerdo a qué hora volvimos a salir y fuimos al mismo bar, allí tomamos cerveza hasta perder el conocimiento, me acuerdo que me dijo que el hombre que había estado con ella era su ex marido, ya que a veces en agradecimiento por los millones que le había dejado, salía con él, pero que ninguno de los dos debería de sentir celos el uno por el otro. Me pareció excelente filosofía y pensé que sería muy bueno que todas las mujeres pensaran del mismo modo.

Ese día empezaba el torneo de preparación para la copa mundial y parecía que ella me superaba en futbol, pues se sabía mejor que yo cada jugador y los detalles de cada equipo, esta mujer de verdad me estaba enamorando, pero cuando vi mi reloj supe que llegaría tarde a mi trabajo pues había bebido, bailado, hecho el amor y corrido en un auto que me había hecho volver a nacer, haber estado con una mujer “perfecta” que me había tomado para sí. Me disculpe con ella y Salí en busca de mis viejas latas sobre ruedas, no podía tener otro adjetivo para mi carro luego de montar en un Corvette deportivo con una mujer fuera de serie.

Una vez en el trabajo después de llegar tarde, y de haber dado explicaciones a todos mis compañeros y sobre todo de reintentar auto convencerme de que todo lo ocurrido fue verdad, mientras mi cabeza aun me daba vueltas por los tragos y no paraba de mirarme en el espejo y de reconocerme, estaba sumamente mareado pero feliz, todo parecía diferente me sentía en un nuevo mundo, así paso mi jornada laboral y lentamente me comencé a recuperar.

Ella me llamo y me propuso que lo hiciéramos nuevamente por la tarde y que por la noche podía irme de farra con mis amigos. Era una Genio, pensé, pues mis amigos me habían invitado a jugar Póker esa noche.

Así pasamos largos seis meses y un día le propuse matrimonio, ella acepto. Yo tenía 65 años y ella 40 pero seguía más buena que el pan. Siempre me decía: “me encanta la manera en que te estas poniendo calvito".

Siempre íbamos a cualquier lugar, sobre todo por salir de la rutina familiar aunque también íbamos al mismo bar donde nos conocimos. Una vez un señor desde una de las mesas nos miraba a nosotros que estábamos en la barra, ella vestía una minifalda muy corta y él se acercó y empezó a molestarla; yo lo frene y le pedí una explicación, diciendo que porque se refería a la dama de un modo basto y obsceno, también actuando de un trato ofensivo para mi merced ya que esa mujer era mi señora esposa, y le repuse.


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