TOMO I: TRATADO DE SHABBATH
El Talmud y la Sabiduría Rabínica a la luz de las Enseñanzas de Yeshúa Hamashiaj, Jesús el Cristo
Por:
Lauro Eduardo Ayala Serrano
Con todo cariño para mi hermano,
José Antonio Ramos Serrano
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Copyright 2011 Lauro Eduardo Ayala Serrano.
Derechos reservados. Registro Público No. 03-2011-081711061400-01
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INDICE
Prefacio ***** Introducción
Interpretaciones Talmúdicas del Antiguo Testamento
Génesis ***** Éxodo ***** Levítico ***** Números ***** Jueces ***** Samuel ***** Reyes ***** Job ***** Salmos ***** Proverbios ***** Eclesiastés ***** Cantares ***** Isaías ***** Jeremías ***** Ezequiel ***** Amós ***** Malaquías
Interpretaciones Talmúdicas del Nuevo Testamento
Mateo ***** Marcos ***** Lucas ***** Juan ***** Apocalipsis
Hechos Rabínicos
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PREFACIO
Era como si con esa respuesta diera por sentado que todos entendían y justificaban su ausencia y su retardo. Así fue, porque la ruda maestra lo miró y sin decir nada continuó con su cátedra, y es que los estudiosos del Talmud estaban como rodeados por un halo de misticismo y eran alabados por todos como gente de gran sabiduría.
Yo lo miré por unos segundos y de pronto pensé en enrolarme en clases de Talmud, pero con varias materias a nivel maestría por aprobar, aunado al difícil aprendizaje del hebreo, deseché rápidamente la idea, porque habría tenido necesidad de aprender hebreo rabínico, mientras que con el hebreo bíblico y el hebreo moderno tenía más que suficiente como para complicarme más mi vida de estudiante en Israel.
Desde que empecé a estudiar en la Universidad Hebrea de Jerusalén, escuchaba de pronto historias de increíble sabiduría recopiladas del Talmud, a veces citadas por alguno de mis profesores o por algún estudiante, y las enseñanzas eran tan fascinantes como complejas. Cuando los profesores citaban estas historias, era como si añadieran a sus cátedras una fuente bibliográfica que les daba un sustento académico per se.
En los autobuses se veía muy a menudo a los judíos ortodoxos cargando sus pesados libros del Talmud o leyéndolos mientras hacían sus típicas inclinaciones. En algún momento pensé en hacer mi colección de libros del Talmud, pero sin alguien que me orientara qué libro comprar y con los precios altísimos por cada volumen, no me quedaron muchas ganas de continuar con mi osadía.
De modo que regresé a México habiendo escuchado algunas historias increíbles del Talmud, y queriendo conocer un poco más acerca del texto. Unos años más tarde, recorriendo los pasillos de una librería, encontré por casualidad el libro de Jakob Petuchowsky: “El Gran Libro de la Sabiduría Rabínica” (Petuchowsky, 2003), que contenía algunas historias talmúdicas que le habían llamado la atención al autor.
La lectura del libro fue fascinante, pero totalmente insatisfactoria, ya que se trataba de unas cuantas historias del Talmud que el autor había escogido desde parámetros subjetivos. No obstante, la lectura del libro bastó para despertar mi curiosidad por leer el texto talmúdico, aunada a la curiosidad que tenía desde que en la Universidad había escuchado algunas de esas profundas historias.
A principios del 2006 llegó a mis manos finalmente una fotocopia del tratado de Brajót en español, uno de los 26 tratados que conforman el Talmud, pero cuando acudí a la editorial para comprar los demás tomos, me di cuenta de mi incapacidad económica, ya que los libros se vendían a precios tan exorbitantes que un pastor levantando pesadamente una pequeña iglesia no se podía dar el lujo de pagar.
Finalmente encontré una página web donde el texto en inglés era de dominio público (Rodkinson, 2011), así que imprimí uno a uno los 26 tratados, los empasté y comencé con la lectura sistemática del Talmud. De manera automática, inspirado por el libro de Jakob Petuchowsky, empecé a compilar una a una las historias contenidas dentro de cada tratado.
El trabajo de compilación resultó ser titánico, puesto que de tratados de 400 cuartillas, recopilaba una veintena de páginas aptas para todo público, ya que en su mayor parte, el Talmud está constituido por discusiones rabínicas acerca de las 613 leyes contenidas en la Toráh. En otras palabras, debe ser por demás interesante para rabinos judíos discutir cuánto tiempo se debe dejar secar el vaso antes de poder utilizarlo una vez que se ha limpiado de alguna inmundicia ritual, por ejemplo, o cuál debe ser el ángulo para colocar el techo de la Sukká, por decir otra cosa, sin embargo, para un público más general, son las historias rabínicas las que tienen un valor universal y no la revitalización de las leyes del Pentateuco.
En un principio, el estudio del Talmud lo realicé solamente para mi conocimiento general sobre judaísmo, el cual me daba una amplitud increíble hacia mis posturas cristianas. En alguna ocasión traté de mostrar estas enseñanzas a la iglesia, pero ante la falta de interés y la poca asistencia pronto claudiqué de cualquier intento por dar a conocer las fantásticas historias talmúdicas.
Fue hasta el 2008 que terminé mi libro “Los Nombres de Dios,” y que empecé a buscar quién me lo publicara, que conocí al doctor Melchor Rodríguez Caballero, quien no solamente publicó mi libro, sino que al contarle mis inquietudes sobre el Talmud, se mostró tan interesado que me instó a crear un libro sobre las historias que había recopilado.
El trabajo no fue algo sencillo, ya que primeramente tuve que realizar la traducción del inglés al español, esclarecer la fuente bíblica que estaba reinterpretando la historia talmúdica, aunado a los comentarios que realizo de cada historia, más el arreglo del texto para crear un manuscrito presentable al lector, han dado como resultado el presente tomo.
Confieso mi error académico de no citar la fuente exacta de donde recopilo la información, que de cualquier modo no serviría de mucho, porque el interesado en comparar la información tendría que acceder al empastado que se encuentra en mi biblioteca personal. Además, aunque diera con las copias empastadas en mi biblioteca, tendría que cotejar mi traducción del inglés al español, y no sólo eso, cotejar la traducción que el editor del Talmud en internet hizo del hebreo al inglés.
Sin embargo, para un público que desee encontrar una cita con mayor facilidad, el Talmud está dividido en Capítulos, de modo que cito el Capítulo de donde recopilo la información: el lector podrá entonces buscar el Capítulo correspondiente en cualquier Talmud, sea una traducción o el original hebreo, y localizar con relativa facilidad la historia. Y es que por una parte me ha sido muy trabajoso presentar el siguiente material, mientras que rara vez el lector tendrá acceso al texto talmúdico, ni se tomará la molestia de buscar el Capítulo y cotejarlo con todos los comentarios que describo arriba.
A la persona que busque realizar un análisis académico del texto talmúdico, le sugiero la recomendación que me hicieron mis profesores de la Maestría en Antropología Social de la Universidad Iberoamericana: que lea en lo posible el texto original. Este dogma lo he seguido desde entonces, buscando siempre el texto original, o cuando menos, lo más parecido al texto original cuando se trata de realizar un estudio académico profundo.
Lo que presento en cambio, luego de disculparme por las deficiencias académicas de este manuscrito, es un texto accesible a cualquier lector; una recopilación sistemática de las fascinantes historias rabínicas que tienen una gran profundidad para el aprendizaje de judaísmo y para sentar las bases del cristianismo.
Dada la magnitud de lo que considero la gran enciclopedia talmúdica, es mi intención presentar una a una las historias de cada tomo del Talmud, comenzando con este primer tomo donde el trabajo de recopilación ha sido sobre el Tratado de Shabbath.
Espero que con la gran ayuda del doctor Melchor Rodríguez Caballero, a quien debemos la publicación de este primer manuscrito del Talmud, pueda apresurarme en la realización de los siguientes 26 tomos restantes.
La forma en como presento el texto es sencilla: he dividido las historias recopiladas del Talmud en 3 secciones principales:
1) Aquellas que están relacionadas directa o indirectamente con citas bíblicas del Antiguo Testamento, y digo directas, porque muchas veces las mismas historias talmúdicas son interpretaciones de las Escrituras;
2) Aquellas que están relacionadas con citas bíblicas del Nuevo Testamento, y es que a veces, de manera indirecta, algunos temas talmúdicos sirven para esclarecer textos neotestamentarios;
3) Aquellas que no tienen relación con ninguna de las anteriores, sino que se trata de historias rabínicas que tratan de temas judíos plenamente.
En cada sección escribo primeramente el libro bíblico de donde fueron tomadas las citas, luego la cita bíblica, la explicación o historia talmúdica que hace referencia a esa cita y finalmente, con letras itálicas, mi reflexión acerca de lo que se acaba de leer, con un punto de vista cristiano.
Como en los textos se utilizan palabras de común al judaísmo rabínico, pero desconocidas muchas de ellas para el lector común, se ha realizado un glosario de términos rabínicos, mismo que se encuentra al final de este manuscrito.
Se omitirá de ahora en adelante llamar “Dios” a la deidad hebrea, puesto que como he citado en el libro Los Nombres de Dios (Ayala, 2008): “Dios” puede ser el nombre de la deidad aria del cielo luminoso: Diệus; o quizá Dios también provenga del hindú Diaus, que a su vez se deriva del veda Dyaus, que significa “día” (Eliade, 1996. p. 83-84), por lo que llamarle “Dios” a la deidad hebrea sería casi como nombrarlo con el nombre de un dios pagano, aunque el doctor Dan Ben Avraham, teólogo hebraísta, condona la pronunciación de Dios.
No obstante, en este manuscrito, de ahora en adelante se le llamará como está escrito en la Biblia hebrea: YHVH. Como el lector podrá ver, normalmente dentro del Talmud se le nombra como “El Uno Santo, Bendito sea Él.”
El doctor Melchor Rodríguez Caballero apunta a la persona que quiera respetar las tradiciones judías y considere más apropiado no pronunciar el Nombre Sagrado por reverencia o respeto, que simplemente sustituya YHVH por Adonai o Hashem al realizar su lectura. Esta es la manera en como se pronuncia dentro de las sinagogas hebreas cuando se leen los libros de la Toráh.
En cuanto a la pronunciación del Nombre de YHVH, según la tradición de Tiberias, que es la traducción que se sigue del canon bíblico hebraico, YHVH se pronuncia la mayoría de las veces Yehóva, aunque también se llega a pronunciar Yehóvi. Las vocales surgen en Yehóva de la mezcla de ElOhim Adonai, y en el caso de Yehóvi, de ElOhIm. Aunque algunos hebraístas traducen YHVH como Yahvé ó Yawé, es simple especulación de cómo podrían pronunciarse las vocales y a la pronunciación de los angloparlantes en el caso de Yawé. La verdadera pronunciación es desconocida completamente.
He decidido dejar al lector escoger cómo pronuncia el Nombre, escribiendo en cada caso solamente las consonantes. Se ha preferido utilizar en este texto las consonantes YHVH, con V porque es la pronunciación literal de la Vav hebrea.
La pronunciación de Jesucristo en español viene del griego “Iesou Jristou”que tampoco crea una novedad en el lector. Sin embargo, si traducimos su nombre más exactamente como “El Salvador el Ungido”, el español cuando menos nos aclara con mayor precisión el carácter mesiánico y salvador del Hijo de YHVH. Utilizaré el nombre hebreo de Jesucristo, el cual se pronuncia como Yeshúa Hamashiaj, porque aunque el escritor es griego, el nombre es hebreo y se debe ante todo respetar los nombres propios de las personas en el idioma en que fueron escritos.
Agradezco antes que nada al doctor Melchor Rodríguez Caballero por la publicación de este material y por los acertados comentarios al texto; gracias a mi madre, Magdalena Serrano Deitz, por la corrección de estilo; a mi amada esposa por todo su apoyo para escribir este libro; al pastor Javier Hermoso Barradas por haberme presentado con el doctor Rodríguez y a Nelson Abraham Cerda Perez, quien me apoyó en los diseños de portada y contraportada.
A Yeshúa Hamashiaj, como siempre, sea toda la gloria, el honor y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
Lauro Eduardo Ayala Serrano, Enero del 2012
INTRODUCCIÓN
Ejemplos de estos mandamientos abundan en las Escrituras, como la serie de prohibiciones alimenticias, o los que prohibían, por ejemplo, utilizar vestidos con mezclas de hilos, o aquellos que prohibían la agricultura mixta, sólo por dar algunos ejemplos.
Existen varios estudios acerca de estas prohibiciones, desde Marvin Harris que afirma que las prohibiciones alimenticias hacia el cerdo son de carácter geográfico, dada la imposibilidad de mantener en el desierto a un animal que necesita refrescarse continuamente (Harris, 1997), hasta Mary Douglas que debate sobre la creación más bien de prohibiciones tabú hacia los elementos que los hebreos no pudieron clasificar dentro de un grupo específico y que quedan en rubros inespecíficos, lo que los convierte en ritualmente impuros (Douglas, 2003).
No ahondaremos sobre estos temas, que corresponden a estudios que nos desviarían la atención del tema principal: las interpretaciones bíblicas del Talmud.
El hecho es que desde tiempo de los reyes de Israel en el siglo 7 a.C., la autoría profética ya cuestionaba una serie de estos mismos mandamientos del Pentateuco que desde entonces parecían absurdos y obscuros a la sociedad hebrea de aquellos tiempos.
La cuestión era bastante difícil de entender y sobre todo de aprehender, porque si se partía de la base de que la Toráh había sido una revelación divina, cuestionar la veracidad de algunos mandamientos era casi como cuestionar las epifanías bíblicas.
En un principio, el profeta denuncia la autoría de tales mandamientos, como en el caso de Isaías 1:14 cuando dice: “Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas,” dando a entender que a YHVH en realidad no le interesan estas fiestas rituales sino los mandamientos que tienen que ver con la moral, la ética y el buen juicio tanto de gobernantes como de la sociedad en general.
Otros profetas explican esta corrupción de la Toráh mediante la interpretación errónea de los cristalizadores de la ley, como en Jeremías 8:8 cuando dice: “¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de YHVH está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas,” culpando de esta manera al recipiente de haber mal entendido el mensaje, y no sólo eso, sino de haberlo distorsionado y degenerado conscientemente en la búsqueda de ganancias personales y mezquinas.
Cuando se analizan los demás textos proféticos, no solamente son Isaías y Jeremías reinterpretes del Pentateuco, sino que la mayoría de los profetas del período reinterpretan y revitalizan los mandamientos de la Toráh para adaptarlos a la problemática social que les concierne.
El profeta, de este modo, no está preocupado por los alimentos puros e impuros, por el tipo de hilo que el vestido de un individuo debe llevar para ser acepto delante de YHVH, y por una serie interminable de mandamientos obscuros tanto para la sociedad del siglo 7 a.C. como para la sociedad moderna, sino en la manera más adecuada de acercar al ser humano con la deidad de Israel.
Isaías 1:14, por ejemplo, se encarga de descartar los mandamientos rituales que llevan al pueblo a una religiosidad y que lo apartan del verdadero camino que YHVH espera de ellos, de modo que los profetas se nos presentan como exégetas sofisticados no sólo de la ley deuteronómica sino de la tradición del pacto.
De esta forma, “el profeta enseña el significado y la exclusión correcta de un solo mandamiento en la Toráh divina” (Maier, 2008: 4), y en su visión reduccionista se transforma, y transforma el mensaje divino también, en uno de carácter universal.
Sin embargo, el profeta como agente de cambio y de revitalización de la ley no logra descartar los mandamientos del Pentateuco, porque finalmente, siguen siendo libros sagrados y la más pura revelación divina.
De los seiscientos y tantos mandamientos que se debían guardar en el Antiguo Testamento, el profeta entonces es un seleccionador de aquellos que realmente cumplan con las expectativas de bienestar personal, familiar y social.
Pero al igual que los profetas son seleccionadores de los mandamientos, de esta manera también los profetas del siglo 7 a.C. son reinterpretados posteriormente por los pensadores judíos de principios de la era cristiana.
Yeshúa Hamashiaj es un claro ejemplo de ello, quien en una visión minimalista que después será adoptada por los grandes maestros del Talmud, o viceversa, y que comprimen la Toráh y los Profetas a solamente dos mandamientos:
“Amarás al Señor YHVH con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:37-40).
Comparada esta cita con la de la escuela de Hillel, que dice: “Lo que te es aborrecible, no lo hagas a tu hermano; esta es toda la Ley. Todo el resto es un comentario a esta ley; ve y apréndela” (Tratado de Shabbath), se puede ver una gran similitud en las enseñanzas reduccionistas de los pensadores judíos de principios de la era cristiana.
Para estos tiempos del Segundo Templo, entonces, la controversia sobre la revitalización de las Escrituras había llegado a su máximo clímax: la necesidad de una reinterpretación de los mandamientos del Antiguo Testamento fue a menudo tema de discusión entre fariseos y saduceos. Los fariseos argumentaban que junto con la Toráh Escrita se le había revelado a Moisés en el Monte Sinaí una Toráh Oral, y que ellos eran los depositarios de este conocimiento.
El mesianismo actual, igual que los rabinos tradicionales, siguen afirmando con plena convicción que la Toráh Oral la recibió Moisés junto con la Toráh Escrita en la revelación cósmica de YHVH en el monte Sinaí, y esto a pesar de que la mayoría de los teólogos coinciden en que la Toráh Oral apareció en tiempos de Yeshúa Hamashiaj y no en los tiempos de la salida del pueblo de Israel de Egipto, lo cierto es que hasta entonces se empieza a manejar el concepto de Toráh Oral como una necesidad de reinterpretación a los mandamientos del Pentateuco. Es así como empieza a aparecer un tipo de literatura que se conoce como literatura rabínica o talmúdica. Los primeros textos reinterpretativos son la Mishná, la Guemará y la Midrash.
El libro de los Hechos 5:34 menciona incluso a un afamado escritor de la Midrash: Gamaliel, que también va a mencionarse como maestro del apóstol Pablo antes de su conversión al judaísmo en Hechos 22:3.
Cada uno de estos textos tiene su propio estilo literario y sus enseñanzas también específicas, enfocándose unos más a la ley, mientras que otros profundizan más en las historias bíblicas. Hablar de ellos a profundidad sería escribir un libro entero.
El hecho es que cada uno de ellos con su propio estilo literario, pero siempre con la misma finalidad de mantener el carácter sagrado de la Toráh. Cada uno de estos textos es compilado y comentado en el Talmud. En otras palabras, el Talmud es un comentario a la Mishná y Guemará, citando conocimientos de la Midrash.
Habiendo en ese entonces dos grandes comunidades judías disputándose la centralidad académica y reinterpretativa, a saber, la comunidad en Jerusalén y la comunidad en Babilonia, para el siglo 4 aparecen dos grandes comentarios: el Talmud Babilónico y el Talmud de Jerusalén, ambos compitiendo por la autoridad interpretativa de las Escrituras dada la importancia de ambas comunidades.
Sobrevive el Talmud Babilónico y se cristaliza en el siglo 4 A.D. en la forma de los textos que llegan el día de hoy a nuestras manos, es decir, y como acabamos de mencionar: con una Mishná, seguida de un comentario de la Guemará y sucedida por los comentaristas talmúdicos que muchas veces citan los comentarios de la Midrash.
De un modo más llano, el Talmud consiste en la interpretación de las interpretaciones mishnáicas, guemáricas y midráshicas de la Toráh en un esfuerzo consciente por actualizar, reactualizar y revitalizar los mandamientos caducos del Pentateuco.
Lo que presentamos a continuación, son las historias más relevantes del Talmud.
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INTEPRETACIONES TALMÚDICAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO
GÉNESIS
Fueron, pues, acabados… (Génesis 2:1)
Rabha, y de acuerdo a otros, Rabbi Jehoshua ben Levi, dijo: “Aunque un hombre cante sus oraciones solo en la tarde de Shabbath, debe recitar la oración comenzando con: –fueron, pues acabados–; porque R Hammuna dice: –que aquel que ora en la tarde de Shabbath y recita esta oración, es considerado por el verso como un colaborador en la creación del mundo–.”
Rabbi Hisda en nombre de Mar Uqba, dijo: “Aquel que en Shabbath recita la oración comenzando con: –fueron, pues acabados–; tiene sobre su cabeza las manos de los dos ángeles que acompañan a cada hombre, y le dicen lo que Isaías 6:7 escribió:”
Es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
En cuanto a los ángeles, hemos aprendido en una Boraitha que Rabbi Jose bar Jehudah dijo: “Dos ángeles acompañan al hombre la tarde de Shabbath cuando regresa a su casa de la casa de oración; uno es un ángel bueno y el otro es un ángel malo; y cuando el hombre llega y encuentra las velas encendidas, la mesa puesta y su cama tendida, el ángel bueno dice: –Sea la voluntad de YHVH que el próximo Shabbath sea lo mismo-, y el ángel malo responde –amén– involuntariamente. Sin embargo, si el hombre no encuentra todo en orden, el ángel malo dice: –Ojalá encuentres así también el próximo Shabbath-, y el ángel bueno responde en contra de su voluntad: –amén–.” (Tratado de Shabbath, Capítulo XVI).
COMENTARIO
En la primera parte entendemos que el lenguaje creador de YHVH es un lenguaje totalmente diferente al del ser humano, y que, sin embargo, YHVH nos hizo copartícipes de su Creación al darnos el don de la palabra. Hacernos partícipes de su lenguaje creador, es tomar en cuenta lo que decimos, y cómo lo decimos, pues necesitamos edificar, bendecir y declarar bendiciones sobre nuestras vidas y sobre las vidas de las personas que nos rodean.
Pero el hablar debe ir acompañado también de nuestras buenas acciones, por eso la historia de los ángeles, de donde aprendemos que el hombre está obligado a orar e interceder por su familia, mientras que en la variedad de roles sociales, el matrimonio debe darse por medio de la cooperación mutua de los esposos para mantener la casa en orden, tanto espiritual como materialmente.
Es decir, que esta imagen de dos ángeles acompañando al individuo es un ejemplo claro de la lucha espiritual que desata cada ser humano en su diario vivir, y que siempre está balanceada conforme al correcto actuar espiritual (el del hombre que regresa de la Casa de Oración), pero cimentada con acciones concretas (la mujer que tiene la casa en orden).
Por otra parte, en una época como la que vivimos, donde los divorcios y los matrimonios entre seres humanos del mismo sexo se han vuelto algo tan común, el Talmud nos hace reflexionar sobre los valores familiares que deben imperar en una casa y en la sociedad para recibir bendiciones de los ángeles de YHVH.
Porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. (Génesis 17:5)
Que se translitera como Ki Ab Jamón Goim Netatija. En la palabra Ab, la alef es la abreviación de Ab, Padre, y la Bet está puesta para Bajur, Elegido; Jamón está la J por Jabib, Hermoso, la M (por Melej, Rey, la V, que es la o, por Vatig, Modesto y la N por Neemán, Misericordioso. Todo esto te he hecho entre las naciones.
Rabbi Johanan declara su propio acuerdo: “Los diez mandamientos comienzan con Anoji, cuando podrían empezar con Ani, donde ambas significan Yo. El Anoji es una abreviación de Anu, Mi, Nafshí, Alma, Ketovith, He escrito, Yehovit, y te he dado.” (Tratado de Shabbath, Capítulo XII).
COMENTARIO
De este modo, deberíamos leer Génesis 17:5 como: Te he hecho entre las naciones: “Padre Elegido, hermoso, rey, modesto y Misericordioso,” y Éxodo 20:2 como “Mi Alma te he escrito y te he dado,” haciendo referencia a la Toráh y a los mandamientos.
El hecho de hacer anagramas de diferentes palabras es también una manera de deconstruir las Escrituras, es decir, de buscar un significado más profundo que el de las simples palabras, y este significado sólo puede ser encontrado mediante una revelación reinterpretativa de las Escrituras.
Estos métodos son muy comunes dentro del judaísmo por varias razones: 1) Porque manejan el idioma original en el que se escribió la Biblia y por lo tanto cualquier anagrama está apegado a las letras originales y 2) Porque el texto bíblico tiene varios niveles de interpretación.
En un plano más espiritual, el Talmud nos quiere decir que en el momento en que venimos al conocimiento de YHVH, nos convertimos en su pueblo, y al volvernos parte de sus elegidos, crecemos en hermosura delante de él, con las obligaciones que deben cumplir los escogidos, esto es, guardar los mandamientos en lo hondo de nuestros corazones.
Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo. (Génesis 18:3)
Rabbi Jehudah dijo en nombre del Rabh: “La hospitalidad es aún un mérito mayor que el de recibir la Shekhina, como dice el verso anterior, porque muestra que Abraham dejó al Señor esperando mientras iba a recibir a sus invitados.”
Dice Rabbi Elazar: “Vengan y vean como la costumbre del Santo Uno, bendito sea, no es como la de los seres humanos. Un hombre insignificante no puede decirle a un gran hombre: –Espérame aquí hasta que regrese de nuevo–, mientras que Abraham sí le dijo como menciona el versículo anterior al Uno Santo, bendito sea El.”
Rabbi Johanan dice: “La recompensa por la hospitalidad es igual a aquella dada por visitar la Casa de Estudio, y es que la Mishná pone al mismo nivel el estudio y los obstáculos para instruirse.”
Dice Rabbi Dimi: “La hospitalidad es aún una mayor virtud, porque se le da la precedencia sobre la instrucción.”
Dice Rabbi Jehudah bar Shila en nombre de Rabbi Assi, citando a Rabbi Johanan: “Hay 6 cosas por las cuales el hombre consume su interés en la tierra, mientras que por la principal le es entregado el Mundo Venidero. Estas son: Hospitalidad, visitar a los enfermos, meditar antes de orar, asistir a la Casa de Estudio, educar a los niños en la Ley, y misericordia al juzgar a los demás.”
¿Pero esto es así? ¿No hemos aprendido en la Mishná: Estas son las cosas de interés que consumen al hombre y con la principal le es dado el Mundo Venidero? –Honrar al padre y a la madre, hacer favores a los vecinos, establecer la paz entre ellos, y sobre todo, el estudio de la Ley? –
Ahora bien, si la Mishná dice “estas son las cosas,” significa que ningunas otras.
No, sino que las 6 cosas mencionadas previamente están incluidas en aquellas enumeradas subsecuentemente (hospitalidad y visitar a los enfermos están incluidas en hacer favores a los vecinos; la meditación antes de la oración es un favor a uno mismo por cuanto está escrito en Proverbios 11:17:
A su alma hace bien el hombre misericordioso.
Atender la Casa de Estudio y educar a los niños en la Ley están incluidos en el estudio de la Ley; la caridad cuando se juzga a otros está incluida en los pacificadores entre hermanos, y Rabbi Johanan no disputa con la Mishná, sino meramente la expone. (Tratado de Shabbath, Capítulo XVIII)
COMENTARIO
A veces se nos olvida ser hospitalarios con los demás, sin saber la gran bendición que esto significa. Asimismo, podrán estar en desacuerdo los rabinos sobre temas varios, pero nunca sobre la hospitalidad.
Incluso el apóstol Pablo en Romanos 12:13, 1 Timoteo 5:10 y Hebreos 13:2 resalta el valor de la hospitalidad, exhortando a la naciente iglesia a esta práctica loable.
El hecho mismo de entender que YHVH esperó a Abraham en la citada historia mientras éste atendía a sus invitados, nos muestra el gran valor que da YHVH a la hospitalidad hacia los demás.
La civilización moderna, tan embebida en sus propios valores, se ha vuelto cada vez más hermética hacia el trato con sus semejantes, con sus vecinos y con los demás. Debemos en cambio dar ejemplo con nuestra resuelta hospitalidad.
He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida. (Génesis 19:20)
Uno siempre debe buscar para asentarse una ciudad de colonización reciente, porque donde la colonización es reciente, los pecados son pocos… ¿Qué significa, está cerca y es pequeña? ¿No puede verlo por sí mismo? Sino que significa que su colonización es reciente y por lo tanto no son muchos sus pecados. (Tratado de Shabbath, Capítulo I)
COMENTARIO
Por qué YHVH perdonó la vida a la ciudad de Zoar sigue siendo punto de discusión. ¿Acaso la intercesión de Lot fue capaz de tocar el corazón de YHVH como no pudo hacerlo Abraham unos versículos antes?
Para el apóstol Pedro en 2 Pedro 2:8 Lot era un justo, por eso su intercesión fue tan efectiva, aunque después haya caído en un pecado tan fuerte como el incesto.
Para los talmudistas, en cambio, es la ciudad en sí misma la que se salva del fuego y del azufre por los pocos pecados de sus habitantes al ser de colonización reciente y además pequeña.
De modo que una obviedad, como la cercanía y el tamaño de una ciudad, son motivos suficientes para un análisis exegético más profundo, de donde se asumen interpretaciones bíblicas novedosas.
ÉXODO
Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de YHVH esté en tu boca. (Éxodo 13:9)
Samuel y Qarna estaban sentados en los bancos del lago Malka. Samuel notó que un barco estaba batallando con las ásperas aguas y un hombre estaba sufriendo como consecuencia de esto. Le dijo Samuel a Qarna: “Me parece que un gran hombre viene de Palestina y que está enfermo del estómago. Ve qué le aqueja.”
Qarna fue y encontró a Rabh en el barco, y le preguntó: “¿Cómo sabemos que el tefilín debe estar escrito sobre la piel de un animal ritualmente limpio?”
Rabh respondió: “Está escrito en Éxodo 13:9, que la ley del Señor deberá estar en su boca, lo que significa que la Ley debe ser escrita solamente en aquellas cosas que podrías comer con tu boca.”
Qarna le preguntó nuevamente: “¿Cómo sabemos que la sangre es roja?”
Rabh contestó de nuevo: “Porque en 2 de Reyes 3:22 está escrito:
Vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre.
Entretanto Rabh sintió que Qarna lo estaba probando. Le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”
Respondió: “Qarna.”
Dijo Rabh: “¡Que una espina (qarna en hebreo) se te meta en los ojos!”
Finalmente Samuel tomó a Rabh y lo hospedó en su propia casa, le dio pan de cebada, pequeños peces, leche y aquellos alimentos que tienden a soltar los intestinos, pero no le enseñó el lugar donde ir al baño.
Entonces Rabh lo maldijo diciendo: “No pueda criar sus hijos aquel que desea hacerme sufrir.” Y así fue. (Tratado de Shabbath, Capítulo XIV)
COMENTARIO
Abba Arika, el Rabh, es un amora (maestro talmudista) del tercer siglo de nuestra era. Estableció en Babilonia el método de los tratamientos tradicionales a los que el Talmud debe su origen.
Samuel Yarhinaah, conocido como Mar Samuel, junto con Rabh, establecieron la independencia intelectual de Babilonia, y allí se convirtió en la máxima autoridad. Sin embargo, fue desafortunado en su familia, pues no tuvo hijos y sus dos hijas fueron capturadas por soldados romanos.
Esto nos enseña que los hombres justos, en momentos de turbación, pueden perder el control y decir palabras que después traigan repercusiones de las cuales se arrepientan, de modo que debemos cuidar nuestra boca, y sobre todo cuando se trata de maldecir a los demás, pues no sabemos el alcance de nuestras palabras, cuánto más cuando estamos turbados o molestos por alguna situación adversa.
Siendo como fue un gran dietista, Mar Samuel podía haberle dado de comer algo que más bien estabilizara su estómago después del viaje en barco, sin embargo, optó por burlarse de él. Y esto también nos enseña que debemos tener misericordia de las personas que están en problemas, y que más importante que comprobar que sean personas sabias o no, necesitamos extenderles la mano y ayudarles a resolver su problemática.
En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí. (Éxodo 19:1)
Los rabinos pensaron: El decálogo fue dado a Israel en el sexto día del tercer mes, pero Rabbi Jossi dice que fue en el séptimo día.
Dice Rabba: “Todos están de acuerdo que en el primer día del tercer mes los israelitas llegaron al desierto de Sinaí. Esto se aduce de la analogía del término –en el mismo–, pero también del pasaje de Éxodo 12:2:
Este mes os será principio de los meses.
“De modo que en la última instancia el término –este– hace referencia al principio de meses, lo mismo que se dice en el otro pasaje; más aún, dice Rabba: todos están de acuerdo que la ley fue dada a Israel en shabbath, aduciéndolo de la analogía del término –recuerda– de Éxodo 20:8:
Acuérdate del día de reposo para santificarlo
“Y también de Éxodo 20:1:
Que te saqué de la tierra de Egipto
“En este último caso, se hace referencia al día de la salida de Egipto. Donde los rabinos difieren es en qué día fue el primero de mes.
Rabbi Jossi apunta que el principio de meses fue dado en el comienzo de la semana, y en ese día ningún mandamiento fue dado, porque los hijos de Israel estaban cansados de sus jornadas. En el segundo día de la semana el Señor dijo a ellos en Éxodo 19:6:
Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes.
En el tercer día de la semana les mandó que se mantuvieran alejados del Monte. En el cuarto día que se separaran de sus mujeres.
Los rabinos, de cualquier manera, sostienen que el principio del mes fue establecido el segundo día de la semana; que en ese día nada les fue mandado a los Israelitas por estar cansados; en el tercero el pasaje citado de Éxodo 19:6; en el cuarto día se les mandó no acercarse al Monte, y en el quinto separarse de sus esposas.
Rabbi Jossi dice: “En el segundo día Moisés subió al Monte Sinaí y regreso. Lo mismo hizo en el tercer día, pero en el cuarto día, cuando regresaba, se quedó.”
¿Regresó y se quedó? ¿Cuándo regresó, porque nunca dice que subió? Digamos, entonces, que en el cuarto día subió, regresó, y se quedó. En el quinto día construyó el altar y ofreció sacrificios. En el sexto día no tuvo tiempo. ¿Podemos asumir que no tuvo tiempo porque en ese mismo día los israelitas recibieron la Toráh? Si decimos que el segundo hace referencia al segundo día de la semana, es un hecho que la Toráh fue dada en viernes, ¿y no sería esto contradictorio a la opinión de Rabbi Jossi? No; sino que no tuvo tiempo porque el shabbath estaba a punto de empezar. (Tratado de Shabbath, Capítulo IX)
COMENTARIO
Establecer cuándo fue el primer día tiene relevancia en cuanto al día que los diez mandamientos le fueron entregados al pueblo de Israel. La importancia de hacerlo coincidir con el shabbath, independientemente de la celebración religiosa que se ajusta a los ciclos lunares, es para realzar que un día en específico debe ser guardado para YHVH.
Mientras que en occidente se dedica normalmente el domingo para el culto al Señor, algunas comunidades lo celebran a la usanza judía, tomando el sábado como un equivalente del shabbath y consagrando ese día para dedicarlo al Eterno.
Lo importante, a fin de cuentas, es que el individuo debe de guardar y ofrecer un día al Señor acudiendo a congregarse y estudiando la Biblia.
Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer. (Éxodo 19:5)
Rabbi Aqiba dice: ¿De dónde se aduce que una mujer, cuya semilla por copulación escapa al tercer día después de haber yacido con su esposo, es impura? Del pasaje del Éxodo. (Tratado de Shabbath, Capítulo IX)
COMENTARIO
En el caso de los 3 días de santidad que se nos presenta en esta historia, haciendo la analogía de la copulación, es para hacernos entender que el acercarnos al Señor implica una dedicación previa, donde debemos guardar nuestra mente y nuestro cuerpo.
Un individuo que busque una experiencia profunda con el Señor, necesita hacer todo lo posible por buscar preliminarmente la santidad.
Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana. (Éxodo 19:10)
Una objeción se levantó, si como está escrito en el pasaje citado, ¿no es entonces contradictoria la declaración de Rabbi Jossi, que opina que el proceso de santificación duró 3 días?
Rabbi Jossi lo explica de esta manera: “Moisés añadió un día de su propia autoridad,” como hemos aprendido en una Boraitha: –Tres cosas hizo Moisés en su propia autoridad, y el Uno Santo, bendito sea Él, estuvo de acuerdo. Estas son: Añadió un día al período de santificación, se separó el mismo de su mujer y rompió las tablas de la ley en pedazos–.
¿Con qué objeto añadió un día de su propia autoridad? El Señor le dijo: “Hoy y mañana,” y él lo entendió de este modo: “Hoy debe ser igual en tiempo a mañana, y como mañana incluye el deber, así mismo hoy en la noche, y siendo que ya pasó el mediodía, otro día debe ser añadido para recuperar la noche perdida.”
¿Pero cómo sabemos que el Señor se agradó de esto? Porque la Shekhina no apareció en el Monte Sinaí sino hasta la mañana del shabbath. (Tratado de Shabbath, Capítulo IX)
COMENTARIO
La persona que anda en los caminos del Señor, su voluntad se funde con la de YHVH, de modo que no precisamente hizo Moisés su propia voluntad, sino que estaba tan comprometido con YHVH que lo que Moisés hacía, era como si YHVH mismo estuviera de acuerdo con él.
Por otra parte, cuando hacemos el bien, como el descrito por el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 5:22, a saber: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza, también se nos revela que en este tipo de acciones no existe un límite, es decir, que las podemos practicar libremente sabiendo que agradarán a YHVH.
Hagamos entonces lo que es bueno delante de YHVH, y hagámoslo en abundancia.
Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a YHVH; y se detuvieron al pie del monte. (Éxodo 19:17)
Dice Rabbi Abhdimi bar Hama bar Hassa: “Parece que por este pasaje, el Santo Uno, bendito sea, inclinó el monte hacia los hijos de Israel y les dio a ellos la opción de aceptar la Toráh o de ser enterrados justo debajo del Monte.”
Dice Rabbi Aha bar Jacob: “Esto nos daría el derecho de protestar en contra de cualquier castigo inflingido hacia nosotros por violar la ley (porque fuimos obligados a aceptar).”
Aunque en Ester 9:27 dice:
Los judíos establecieron y tomaron sobre sí, sobre su descendencia.
Dice Rabha: “Aunque en tiempos de Asuero Rey de Persia, ellos aceptaron voluntariamente, esto debe ser explicado así: Ellos tomaron voluntariamente lo que en un tiempo fueron compelidos a aceptar en Éxodo 19:17.” (Tratado de Shabbath, Capítulo IX)
COMENTARIO
En el caso de esta historia, en la que se interpreta que YHVH “forzó” a su pueblo a aceptarle, debemos entenderlo como un acto de una infinita misericordia, ya que YHVH quería forzar al pueblo de Israel a recibir la salvación.
Dentro del Nuevo Testamento se manejan valores similares, ya que en el Evangelio de Lucas se nos menciona la “Gran Cena” en el capítulo 14, donde el hombre que la organiza fuerza a sus invitados a entrar, de modo que esclarece que la voluntad de YHVH, si pudiera pasar por alto nuestro libre albedrío, sería forzarnos incluso a la salvación.
Otro claro ejemplo de esto lo tenemos en 2 Pedro 3:9 donde dice que la voluntad de YHVH era que toda la humanidad se salvara, de modo que utilizará todos los medios para lograr su cometido.
Por otra parte, dentro de la historia que acabamos de leer y de acuerdo a Rabha, cuando YHVH llama a la vida de una persona, no se dará por vencido hasta que el individuo le conozca. Si el Señor lo hace ejerciendo algún tipo de coerción, siempre será de mucha más bendición cuando la persona por voluntad propia le acepta.
Haremos todas las cosas que YHVH ha dicho, y obedeceremos. (Éxodo 24:7)
Rabbi Elazar dijo: “Cuando los israelitas decían –haremos– y después –obedeceremos– una voz celestial (Bath Kol en hebreo, que se traduce más literalmente: “La Hija de la Voz”). Esta voz celestial les decía: –¿Quién descubrió a mis hijos este misterio sabido solamente por los ángeles?– Porque en el Salmo 103:20 está escrito:
Que ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto.
“Y de aquí vemos que solamente los ángeles pueden ejecutar primero y luego obedecer.” (Tratado de Shabbath, Capítulo IX)
COMENTARIO
Cuando nos sometemos a ejecutar la voz de YHVH sin cuestionarla, razonarla, sino obrando con nuestros corazones, nos elevamos espiritualmente y somos comparables a los ángeles de YHVH. Si el pueblo de YHVH obedeciera la voz de YHVH sin cuestionarla, ciertamente tendría una vida llena de la plenitud y gloria divinas.
En cambio, nos parece a veces tan irracional humillarnos delante de nuestros enemigos, dar la otra mejilla, orar por nuestros opresores y bendecir a todos los que nos hacen mal, que normalmente obramos de acuerdo a nuestra voluntad.
Pongamos en práctica la voluntad de YHVH, o como dice Santiago 1:22, que seamos hacedores de la palabra y no tan solamente oidores.
La integridad de los rectos los encaminará (Proverbios 11:3)
Un saduceo notó una vez que Rabha estudiaba, y observó que mientras estaba ausente en la mente, sostenía su propio dedo debajo de su rodilla, y lo presionaba tan fuerte que la sangre empezó a brotarle del dedo.
Le dijo el saduceo: “Gente impetuosa, cuyas bocas preceden sus oídos. Ustedes siguen siendo de la misma vehemencia. Debían primero escuchar la Toráh antes de aceptarla y no aceptarla sin saber sus preceptos.”
Le respondió Rabha: “Aquel que es recto, los hombres confían en él, como está dicho de nosotros en Proverbios 11:3
La integridad de los rectos los encaminará.
“Pero de aquellos hombres que continuamente están buscando fallas, la siguiente parte del mismo versículo de Proverbios 11:3 se aplica:
Pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos.
(Tratado de Shabbath, Capítulo IX)
COMENTARIO
Lo que para el mundo parece una locura, porque vivimos un tiempo de inmoralidad donde el bien y el mal se ha relativizado, y donde se están perdiendo los valores más importantes de la sociedad, es para el hombre de bien una responsabilidad confiar que los preceptos divinos plasmados en las Escrituras representan el ideal de un mundo con valores mucho más elevados.
El ser humano que se ha comprometido a crecer espiritualmente mediante la práctica de los valores que han sido plasmados en la Biblia, debe cuidar ante todo lo que Edgar Morin llama “moralina” (Morin, 2006), que en palabras más llanas es la falsa moral, la santurronería que nos lleva a ver la falla en los demás en vez del intento por convertirnos en mejores personas. Cualquier práctica enfocada a mirar los defectos de los demás en vez de los defectos propios terminará convirtiendo nuestra moral en “moralina.”
Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb. (Exodo 33:6)
Rabbi Simai leyó: “En aquel tiempo, cuando Israel contestó a la información de Moisés diciendo: –haremos y obedeceremos–, seiscientos mil ángeles pusieron en cada israelí dos coronas: una por la respuesta –haremos–, y otra por la respuesta: –obedeceremos–. Sin embargo, cuando después Israel pecó con el Becerro de Oro, un millón doscientos mil ángeles destructores descendieron y se llevaron las coronas, porque está escrito en Éxodo 33:6:
Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb.
Dice Rabbi Hami bar Rabbi Hanina: “De modo que en ese pasaje se puede deducir que en el mismo lugar donde les fueron puestas las coronas, allí mismo se las quitaron.”
Dice Rabbi Johanan: “Todas las coronas le fueron dadas a Moisés como recompensa, porque inmediatamente después de este verso, está escrito en Éxodo 33:7
Y Moisés tomó el tabernáculo.
Dice Resh Lakish: “Esperamos, de cualquier manera, que el Santo Uno, bendito sea Él, nos las devolverá, como en Isaías 35:10 está escrito:
Y los redimidos de YHVH volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas.
“La expresión –perpetuo– significa que estaba ya encima de sus cabezas al momento de recibir la Toráh.” (Tratado de Shabbath, Capítulo IX)
COMENTARIO
El llamado de YHVH pasa de largo y se posa sobre otra persona cuando lo rechazamos, ya sea por nuestra propia voluntad o bien porque el pecado nos ha hecho perder el regalo divino.
No obstante, tenemos siempre el camino de la redención abierto para el perdón de nuestros pecados y la restauración de nuestras bendiciones.
Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel. (Éxodo 31:16-17)
Rabbi Johanan en nombre de Rabbi Simeon bar Yohayi dijo: “Todos los mandamientos que el Uno Santo, bendito sea El, dio a Israel, fueron publicitados, exceptuando el shabbath, que fue dado en privacidad, como dice: –entre mí y los hijos de Israel–.
Si este es el caso, los idólatras no necesitan ser castigados por eso. El shabbath se hizo conocido, pero el alma adicional (el nuevo ímpetu de la vida) que viene con el shabbath, no se hizo conocido a ellos.
De este modo, Rabbi Simeon bar Lakish dijo: “El Uno Santo, bendito sea El, otorgó un alma adicional al hombre en la tarde de shabbath, y se la lleva de vuelta cuando el shabbath termina. (Tratado de Shabbath, Capítulo I)
COMENTARIO
En esta explicación se justifica por qué el gentil puede realizar tareas durante el shabbath, que para el judío están prohibidas, de donde la servidumbre continúa sus actividades normales.
Como hemos visto con anterioridad, y estas reflexiones talmúdicas lo vuelven a corroborar, debemos dedicarle a YHVH un día especial para acudir al templo y para estudiar con más detenimiento su palabra.
En este día realmente debemos poner nuestros corazones y nuestras almas atentos para el estudio de la Biblia y para la comunión con el Señor.
LEVÍTICO
Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡Inmundo! (Levítico 13:45)
¿Con qué propósito se escribió esto? Que uno debe hacer sus problemas conocidos a sus compañeros, para que ellos oren por su recuperación. (Tratado de Shabbath, Capítulo VI)
COMENTARIO
Encontramos en este versículo una resignificación de un mandamiento que en primera instancia nos parece cruel, y que sin embargo, cuando se busca una perspectiva lógica para entenderlo, se encuentra con una interpretación diferente. Vemos entonces, que a pesar que a veces los mandamientos de la Biblia nos parecen fuera de lugar, cuando comprendemos su profundidad, contienen la frescura que los vuelve en universales.
Desde un punto de vista moral, es muy fácil ver los defectos en las demás personas, como si el mismo individuo confesara a voces sus fallas, y lo que normalmente hacemos, es ensañarnos en críticas sobre esos desperfectos.
En vez de eso, ya que somos tan observadores y minuciosos para encontrar menoscabos en nuestros semejantes, debíamos, como dicen los intérpretes del Talmud, poner en las manos de YHVH esos defectos para producir en la persona un cambio espiritual.
Porque cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hicieren serán cortadas de entre su pueblo. (Levítico 18:29)
Por los pecados de adulterio, idolatría, y quebrantar las leyes del shabbath y de los años del Jubileo, viene el exilio y otras naciones toman su lugar, como está escrito. (Tratado de Shabbath, Capítulo II)
COMENTARIO
La lectura del texto en esta interpretación es bastante textual, y es que a veces nos preguntamos por qué nos suceden tales cosas en nuestras vidas.
No debemos olvidar, como dice Gálatas 6:7, que todo lo que sembremos, sea espiritual o material, eso también cosecharemos.
De tal suerte que si sembramos pecado, segaremos un mal en nuestras vidas, pero también, si sembramos perdón, amor, tolerancia y fidelidad al único y sabio YHVH, también cosecharemos bienes en nuestras vidas. No nos cansemos de hacer lo bueno.
No os volveréis a los ídolos. (Levítico 19:4)
Los rabinos pensaron: “No debe leerse una inscripción al pie de pinturas de bestias o de hombres durante el shabbath; y mirar el retrato de un hombre está prohibido aún entre semana, por lo que está escrito en el citado texto de Levítico.”
¿Con qué tradición se suplementa este verso, que se pueda inferir de ahí la prohibición de mirar una pintura?
Dice Rabbi Hanin: “No os volveréis a los ídolos que tu imaginación ha creado.” (Tratado de Shabbath, Capítulo XXIII)
COMENTARIO
La Biblia nos manda que no nos hagamos ningún tipo de imagen de todo lo creado en los cielos y en la tierra. El cumplimiento textual de este mandamiento nos llevaría incluso a rechazar las muñecas barbies o los muñecos de acción con los que juegan nuestros hijos. En este caso el Talmud lo lleva al extremo al prohibir incluso mirar la pintura, que en nuestros días sería la fotografía de los demás.
El Talmud nos enseña cuán apartados estaríamos de YHVH si no fuera por su gracia y su misericordia, pero también nos hace recapacitar en la obligación que tenemos de desechar los ídolos y creer en el único Señor.
A más de esto, una vez que hemos desechado cualquier imagen idolátrica o representación en escultórica, debemos cuidar un peligro de idolatría aún mayor: el dinero, el cónyuge, el poder y tantas cosas que a veces amamos y ponemos antes que a YHVH.
Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. (Levítico 26:18)
Por el pecado de jurar innecesaria y falsamente, perjurar, blasfemar y desecrar el shabbath, muchas bestias salvajes atacan y el ganado doméstico es destruido, la población decrece, y los caminos se vuelven vacíos de viajantes, como está escrito. (Tratado de Shabbath, Capítulo II)
COMENTARIO
A toda acción le corresponde una reacción: La pobreza, las plagas a los animales y tantas cosas, son solamente una advertencia divina de que el ser humano está pervirtiendo la justicia y el juicio.
Como mencionamos antes, todo lo que sembramos, también cosecharemos. No obstante, debemos añadir que la cosecha es multiplicada, en este caso, hasta 7 veces, de modo que si sembramos lo bueno, también cosecharemos 7 veces más el bien que hicimos.
Traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto; y si buscareis refugio en vuestras ciudades, yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo. (Levítico 26:25)
Por el pecado de refrenar, pervertir y contaminar la justicia, y por negar la ley, la espada viene, los enemigos toman mucho botín, la gente come pero nunca queda satisfecha, y deben pesar el pan que comen, comerlo en pequeñas porciones por el miedo que nada quede para la próxima comida, como está escrito en el citado versículo. (Tratado de Shabbath, Capítulo II)
COMENTARIO
Impartir justicia no es impartir una justicia retributiva donde cada quien merece pagar lo que debe, sino es impartir la justicia divina: es decir, el amor del Señor hacia nosotros una vez que hemos enderezado nuestros caminos y nos hemos arrepentido de nuestras obras muertas.
La justicia que nos demanda YHVH es aquella que perdona las faltas del enemigo, que nos lleva a caminar una milla más de lo que nos pide nuestro adversario, tal y como dice Mateo 5:41, es la justicia, en fin, que rebasa nuestra aparente bondad y que nos lleva a dar, a dar como dio Yeshúa Hamashiaj: por amor.
NÚMEROS
Cuando el arca se movía, Moisés decía: Levántate, oh YHVH, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen. Y cuando ella se detenía, decía: Vuelve, oh YHVH, a los millares de millares de Israel. (Números 10:35-36)
Los rabinos pensaron: “El Santo Uno, bendito sea, hizo señales, y en el rollo original hay una anotación de una letra Nun invertida que indica que ese no es el lugar propio para los dos pasajes.”
Pero Rabbi opina que esto está fuera de lugar, y que los dos versos forman por sí mismos un libro cada uno.
Hemos oído de Rabbi Samuel ben Nahmeni en nombre de Rabbi Jonathan, que tenemos un Heptateuco y no un Pentateuco, es decir, siete libros de Moisés en vez de cinco.
¿Esto implica que Rabbi Samuel sostiene lo que Rabbi dice y declara que son siete libros, porque los dos versos, que forman un libro cada uno, dividen Números en dos libros?
¿Quién es el tana, de cualquier manera, que difiere con Rabbi?
Es Simeon ben Gamaliel, por cuanto hemos aprendido en una Boraita: Rabbi Simeon ben Gamaliel dice que estos dos pasajes serán removidos en el futuro y puestos en el lugar apropiado.
¿Pero por qué fueron puestos aquí?
Para separar entre los dos azotes que cayeron sobre los israelitas.
¿Pero cuál fue el segundo azote? Aquel que sigue inmediatamente después en Números 11:1:
Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de YHVH…
¿Y cuál fue el primer azote? El primero como en Números 10:33 está escrito:
Así partieron del monte de YHVH…
De acuerdo a Rabbi Hama bar Hanina, significa: “Y ellos se apartaron de los caminos del Señor.”
¿Cuál es el lugar apropiado para los dos pasajes?
Dice Rabbi Ashi: en Números 2, donde se decreta cómo cada uno debía acampar junto a su bandera, y al final del capítulo estableciendo que habían hecho como les había sido mandado, y por lo tanto debían ser seguidos de estos dos versos. (Tratado de Shabbath, Capítulo XVI)
COMENTARIO
La deconstrucción bíblica es una técnica totalmente hebrea donde se toman versículos y se los cambia de lugar para obtener interpretaciones novedosas de las Escrituras. En este caso, parece que existe un versículo que está fuera de lugar y que está vinculado con los dos que están inmediatos a él, de acuerdo a la lectura del texto en el idioma original.
Esto nos enseña que las Escrituras no son un conjunto cristalizado de datos, sino que para su interpretación se puede jugar con el texto de acuerdo a la opinión de cada intérprete, siempre y cuando esta deconstrucción nos ayude a entender mejor la historia y contribuya a afianzar nuestra fe.
Debemos perder el miedo a tomar un versículo y descontextualizarlo para poder recibir una revelación divina, porque, finalmente, es la técnica que siguieron también Yeshúa Hamashiaj y sus apóstoles cuando trataban de convencer a las multitudes de que él era el Mesías.
Por otra parte, tenemos la opinión de diferentes rabinos respecto del mismo versículo, e incluso opiniones opuestas una de las otras. Esto lo debemos entender también a la luz del Nuevo Testamento, donde cada expositor, llámese Evangelio o Cartas a las iglesias, muestran una visión muy peculiar de un mismo acontecimiento.
El acontecimiento sucedió, sólo cambian algunos puntos de vista de los diferentes expositores que fueron testigos presenciales o que recibieron revelaciones diferentes posteriormente. Debemos recordar que dentro del judaísmo, una sola palabra tiene 22 interpretaciones, cuánto más un versículo completo.
Sobre la cual no se haya puesto yugo. (Números 19:2)
Una objeción se levantó de lo siguiente: Si el propietario ata la vaca alazana con un cabestro, esa vaca jamás podrá ser utilizada. ¿Puedes asumir que el cabestro es un peso, cómo debe usarse entonces?
Respondió Abayi “Debe ser entendido que cuando el dueño la lleva de una ciudad a otra, el cabestro es un salvaguardas necesario, no un peso.”
Rabh dice: “Hay una gran diferencia en el caso de la vaca alazana, ya que es de mucho valor y debe ser guardada.”
Rabhina dice: “Debe tener un cabestro cuando es testaruda.” (Tratado de Shabbath, Capítulo V)
COMENTARIO
La importancia de la vaca alazana para el judaísmo y los cuidados que se le deben tener, nos muestran la gran devoción y cuidados hacia las ofrendas sagradas, ya que la sangre del sacrificio limpiaba a los inmundos. La vaca alazana representa el sacrificio perfecto.
El sacrificio perfecto que debemos ofrecer al Señor, debe entonces sustentarse en una auténtica devoción en un culto racional, donde la alabanza, el estudio y la oración plasmen nuestra vida cotidiana, mostrando siempre un gran respeto hacia las cosas de la iglesia.
No contaminéis, pues, la tierra donde habitáis, en medio de la cual yo habito; porque yo YHVH habito en medio de los hijos de Israel. (Números 35:34)