Excerpt for El Avion Maldito by Stephen Betancourt, available in its entirety at Smashwords

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El Avión Maldito

Smashwords Edition

Derechos de Autor © 2011 por Stephen Betancourt

Cubierta por Stephen Betancourt


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Jackson Heights, NY 11372


El Avión Maldito

Un año antes, MacKenzie discute fuertemente con su amigo. Al parecer una vez más han sido estafados por gobiernos extranjeros, y el dinero de la mercancía que llevan se les entregara en el Japón, sin embargo en aquel Aeropuerto solo se escucha la aguda tos que su amigo parece no controlar. Sin querer un gran estornudo cae sobre el rostro de MacKenzie el cual no de buena manera lo insulta.

-“¿qué te pasa imbécil, acaso no sabes urbanidad?” Le dice mientras estira su mano con un papel higiénico para que se limpie la nariz. Su amigo con un tono desanimado le responde:

-“Desde que Salí del laboratorio me siento débil”. De pronto se escucha un anuncio por todo el aeropuerto. MacKenzie le dice:

-“Cállate, Escucha es nuestro vuelo”.

El anuncio de a bordo del avión con destino Japón hace resonancia con otro fuerte estornudo de nuestro enfermo amigo, esta vez una gran sacudida de parte de MacKenzie quien desesperado lo manda al baño para que se limpie.

-“Mira tonto estas botando sangre por la nariz, ve y límpiate.” Le dice MacKenzie con gran enojo.

-“Pero es hora de abordar.” Responde débilmente su amigo.

-“Ve rápido te espero en la puerta J30 con destino a Japón, pero Ya!”

MacKenzie sale de inmediato para la puerta de abordaje y para su sorpresa ya los pasajeros estaban en el avión, el auxiliar de vuelo, un joven con ademanes femeninos le contesta.

-“Lo siento señor, pero el anterior fue el ultimo llamado.” El auxiliar arquea los ojos mientras al mismo tiempo dobla el brazo como mostrando sus convicciones y gusto por el mismo sexo.

-“Yo te diré pedazo de maricón quien…” MacKenzie le respondió con furia.

Entre tanto otro de los auxiliares, florecita también, quien escucha el argumento viene e interrumpe.

-“Ay! Déjalo subir, si tiene el pasaje y el avión no ha despegado no podemos moderar en eso. Perdona a mi compañero señor…” Este un poco mas discreto en su modo de actuar, mas no de hablar, resuelve la situación.

-“Me llamo MacKenzie, este es mi pase. Y estoy esperando a mi amigo que está en el baño.”

-“Don MacKenzie, ¿solo lleva ese equipaje de mano? ¿Quiere que se lo llevemos en el maletero del avión?” MacKenzie responde enérgico.

-“De ninguna manera.” Los dos Auxiliares de vuelo le hacen una venia de cortesía y uno de ellos le da la bienvenida:

-“Puede subir buen hombre, y nuevamente disculpe a mi compañero.” MacKenzie, hace un gesto de amabilidad y con una leve sonrisa sigue por el pasillo de abordaje hasta el avión.

Cuando pasa por el diminuto corredor del avión pasa por primera clase mientras maldice internamente lo tacaños que fueron los científicos Japoneses al hacerlo viajar en clase económica.

Con la maleta de mano y sin querer (queriendo) le da un tremendo golpe a un ejecutivo de traje negro quien esta sentado en primera clase con sus dos secretarias discutiendo la subida del petróleo y la llamadera de un desconocido que quiere negociar quien sabe que. Este se para del asiento y poniéndosele de frente a MacKenzie le dice:

-“Fíjese por donde camina” MacKenzie que no es muy suave al responder le contesta:

-“Fíjese usted por donde camino, Imbécil” Ambos se quedan mirándose con bastante rencor, entre tanto un hombre de color de más de dos metros de altura quien es un jugador de Baloncesto se interpone entre ellos y les dice con una sonrisa que hace contraste a su piel.

-“Paz Amigos, Paz.” MacKenzie sigue mirando al ejecutivo de reojo mientras continua su camino en busca de su silla. Más adelante encuentra el resto de los amigos del Joven de color quien evito el tropel. De pronto un militar pide permiso para colocar su equipaje de mano en la parte superior del pasadizo MacKenzie aguarda y luego que el militar se sienta, continua.


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