Se Alquila Mi Maldita Mente
Obra teatral de
Eduardo A. Borges
Publicado por Maximum Qualities & Associates, Inc.
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Edición para Smashwords
Derechos ©2010 Maximum Qualities & Associates, Inc.
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Dedicatoria
A Linda Pérez
Agradecimientos
Siempre me he considerado una persona agradecida. Por ello, en mis libros no puedo dejar de transmitir a los demás la satisfacción que he sentido por la colaboración de muchas personas. Fueron muchos los que aportaron con creces para este libro. A toda mi familia inmediata y la extendida; los Borges, Medina y los Pacheco por amarme y permitirme amar sin medida ¿Dónde estaría sin ustedes? En especial a mis hermanos Beatriz Burgos Medina, Héctor Martínez Medina y Raymond Borges Medina por siempre ser mi apoyo y brindarme su amor.
A mi editora, la profesora Lydia del Valle, por sus consejos, paciencia y orientación profesional y personal. ¡Eres invaluable
Ivette Laracuente, Daniel Santiago, Karla Marie Ramos, Isaac Camacho, Albadelis Reboyras, Jorge Morales, Aiten Román y Zuleima Rivera por su excelente amistad, traducción, compromiso, responsabilidad, dedicación, confianza y fe.
A Linda Pérez, sin cuya confianza esta obra nunca hubiese sido terminada. Se necesitan muchas personas como tú que apoyen el trabajo creativo del teatro local.
A mis amigos, Roberto Pérez y Kerensa Luciano, por su amistad en buenas y malas. Por mostrarme que la ética es más importante que lo que se gana o se pierde. Son pilares para mí y para mi equipo. Gracias por aceptarme con errores, horrores y fortalezas.
Sobre todo a Eugenio y su hija Waleska Santana por su guía, amistad y modelo financiero para lograr tener mi propia compañía. Les estaré eternamente agradecido.
Atentamente,
Eduardo A. Borges Medina
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Tabla de Contenido
¿Realidad o Fantasía?
¿Alguna vez se ha cuestionado cuánto de lo que cree o vive es real? Dicen los que “saben” que en realidad todo lo que nos rodea es sólo una ilusión. Otros dicen que estamos soñando y que algún día despertaremos en el Paraíso. Incluso, están los que cuestionan la veracidad de la historia aduciendo que, de todas formas, todo es una mentira colectiva de la “realidad”. La verdad es que con tanto ir y venir de versiones la pregunta sería; ¿Realmente importa saber todo eso? Bueno, pienso que en realidad estamos rodeados de tantos misterios que no bastarían cientos de vidas, si es que existe la reencarnación, para descubrir la verdad última.
Resultan interesantes todas estas disyuntivas. A través de la vida de Miguel, nuestro protagonista, nos insertamos en un universo creativo capaz de hacer parecer a la verdad como mentira y de disfrutar la mentira como verdad. Con ello, vamos contactando las situaciones que pudieron, aparte de las “razones genéticas”, provocar en Miguel su vínculo con su enfermedad, la cual nos permite adentrarnos en su psique e interrogarnos sobre lo que creemos y lo que preferimos creer. Queda a la consideración del lector la razón primordial de esta obra, la cual es cuestionarnos: Como sociedad, ¿somos partícipes de los síntomas de los afectados? Para ello hay que analizar todo en su contexto.
Miguel proviene de la declarada “vida del caserío”. Su hermano Mario, quien era su modelo a seguir, fue asesinado cuando él solo tenía 11 años de edad. Suceso que le marca enormemente porque supone una vida de temor. Ocurre frente a su residencia, lo que le marca para toda la vida y le empuja a vivir aislado. Su madre no supo sobrellevar su pérdida, mucho menos trabajar con las emociones y los pensamientos de temor que rodeaban a Miguel. La falta de dinero era muy frecuente para esta familia. Tanto el factor económico, genético y ambiental contribuyen al trastorno psicológico del individuo. Lo que nos lleva a reflexionar cómo podemos, contribuir para elaborar un plan de acción que beneficie a la familia. El énfasis debe ser con miras a las generaciones futuras.
Sólo Miguel puede “ver y escuchar” tres personajes Kiko, Pablo y Jack GQ metáforas de una trinidad, para él sagrada y para otros maldita. Pablo, representa un lado en su vida lleno de protección, atención, palabras dulces, confianza e imaginación. Se encierran en él muchas de las faltas paternas y maternas. En su hablar se encuentra un mundo de fantasías, cuentos y leyendas. Es el refugio predilecto para la mente de Miguel. Se dice que mientras más ilustrado y educado un esquizofrénico mayor la creatividad de su mente, ese es el caso de Miguel. Es un aficionado del buen vestir y debido a ello posee una colección de la revista de modas GQ, lo que provoca que en Jack GQ, recaigan dos tipos de circunstancias: la paranoia y la moda. Este personaje es el resultado máximo del temor del paciente. Miguel siente que algo, que bien podría ser el servicio secreto o la mafia, le persigue. Por ello, Jack GQ es el artífice de la disciplina en Miguel. Cuando las circunstancia se salen de control es quien pone orden. Todo esta situación abre el camino para el personaje más controversial, quien se convierte en el arquitecto de un mundo que es tan real como la fantasía. Kiko. Al morir su hermano mayor, Mario, Miguel se refugia en Kiko. Mayor, callejero, malicioso, de voz fuerte, mal hablado, sin vergüenza, un “Casanova”. Le defiende del mundo que le juzga por tener una enfermedad que no eligió padecer. En este personaje recae toda la fuerza de la obra. Después de todo, cuando la fantasía deja de existir y la fría realidad inunda el escenario es él quien descubre que más que un refugio era el arquitecto de lo que ocurría, lo que se descubre al final de la obra. Kiko permanece siempre con Miguel en el escenario, dato importante para el desarrollo de la obra. Incluso, recaen en él las mayores críticas sociales. Su rebeldía es la razón para impulsar dichas críticas.
Un hada madrina muy moderna aparece en escena, no usa vestido sino gabán y corbata, al igual que sus doncellas. El propósito es diferenciar la perspectiva de Miguel de la fantasía. De muy pequeño, aunque sin el presupuesto, le gustó el buen vestir pero al sólo tener acceso a revistas de hombres, eso es lo que proyecta al personaje del hada. Otro punto importante de este personaje es que representa la cruda realidad que, quizás, es la que más nos afecta. Nuestros niños viven bajo la influencia del mundo mágico de Disney. Creen como realidad lo que es fantasía y sin supervisión creen como falso lo que es real. Si lo pensamos con mucha calma, al nuestros niños tener que enfrentar las situaciones cotidianas luego de vivir influenciados por la grandiosidad de la “fantasía” puede frustrarles el mundo “real” que les rodea. ¿Lo habremos pensado?
También aparecen en escena los familiares de Miguel, quienes representan el lado que ya conocemos en la mayoría de los casos de trastorno mental: abandono. Este provoca mayor aislamiento del que ya de por sí provee como síntoma dicha enfermedad. El hecho de que imagine sus familiares es sinónimo de la añoranza que siente en su interior, pero el recuerdo de abandono y quizás recriminación a causa de su enfermedad, es lo que provoca que dicha añoranza se vea opacada por discusiones a causa de la misma pensando en el contagio. De lo cual no hay evidencia científica.
Aparece en escena Elena la ex de Miguel quien mantenía una “relación amorosa” muy interesada, suponía que el éxito de ésta dependía de la posesión de una casa o un auto, olvidaba que el apoyo es quizás la pieza más importante. Abandona a Miguel para evitar vivir atada a una red de apoyo. Sus “visiones” (Pablo, Jack GQ y Kiko) encuentran muy injusta su vida y deciden convertirse en la solución del complicado cuadro médico y familiar que rodea a Miguel. Se desatan un sin número de enredos y complicaciones proporcionándonos un final inesperado y una reflexión intrínseca de cuán partícipes somos de los temas que aquejan nuestra sociedad. Esperamos que la misma sea del disfrute de usted, nuestro amigo lector.
Primer Acto
Miguel tiene 11 años. Se encuentra en su habitación, la cual posee una cama en forma horizontal al extremo suroeste del escenario. Una ventana se encuentra al fondo. Solo está iluminada la cama en la que juega Miguel con unos muñecos. Todo está relativamente ordenado. Una mesa con su lámpara se encuentra en el lado sureste de la habitación.
Miguel
Moviendo e interactuando con los muñecos
Toma para que no vuelvas a ser malo…
Se escucha la voz de Julia, mamá de Miguel, al fondo.
Julia:
Mario ya es hora de subir, acaba y sube.
(Mario es el hermano mayor de Miguel) Esa sentencia asusta a Miguel quien deja de jugar al instante de escuchar la misma. Vuelve a escucharse la voz de Julia.
Julia:
(Con autoridad) Mario acaba y sube.
Mario:
Oye ya va no joda má’.
Julia:
¡Jódete entonces!
En eso se escuchan unos gritos en el fondo.
Voces al fondo:
¿Qué pasa, papi? Así te quería ver…
Mario:
¡No, no, no! Déjame explicarte…
Voz Sicario:
Explícale al Diablo pendejo…
Miguel deja de jugar y hace amague de caminar hasta la ventana. Cuando llega a la misma se escuchan cuatro disparos. El escenario debe iluminarse al compás de cada detonación.
Miguel:
(Separándose un poco de la ventana y con voz quebrantada) Mario…mamá.
En el instante en que menciona “mamá”, se escuchan ocho disparos más. Miguel corre del susto hacia su cama y se arropa hasta el cuello.
Julia:
(Entre gritos y sollozo) Mi hijo… ¡Dios!…
Se escuchan muchas personas que cuchichean. Alguien grita:
Voz del fondo:
¡Mera, mataron a Mario!
Miguel se sienta en su cama tapándose la cara. Vuelve a escucharse a Julia:
Mi hijo… (Llanto descontrolado) ¡Miguel!
Miguel se comienza a mover en su cama de frente hacia atrás. No responde a su madre. Se escucha la sirena de la policía. Una bombilla de patrulla debe verse en el fondo donde está la ventana. La “gente” debe seguir murmurando. Miguel se tapa las orejas y se acuesta del lado izquierdo de su cuerpo. Se van apaciguando las luces del escenario. Cada vez se hacen más tenues. Hasta que ya no quede nada de luz.
Es este el momento ideal para que Miguel adulto se acueste en la cama y salga Miguel niño de escena.
Miguel Adulto
Dos camas yacen en el fondo del escenario. Una vertical y la otra en forma horizontal, ésta es la de Miguel que permanece igual que cuando era niño. Un pequeño gavetero con su lámpara se encuentra en el lado derecho del escenario. Dos hombres duermen en sus respectivas camas. La luz es tenue e ilumina sin prisa todo el escenario. El lugar es un hospital, como el panamericano, pero el escenario parecerá la misma casa de Miguel cuando pequeño. Miguel se debe voltear dos veces. Luis es la otra persona que duerme en la habitación, es compañero de cuarto de Miguel. Tiene un pijama, una correa en la cabeza y el peluche de un osito. Este se levanta y va hasta la cama de Miguel por el lado izquierdo. Al ver a este dormido comenta:
Luis:
(Con voz soñolienta) Ea’ diantre de nuevo se quedará sin desayuno. Mejor, así sobra más desayuno. (Sonríe y sale por el lado derecho del escenario)
En eso entran hablando entre sí tres hombres al escenario. Uno de ellos viste con ropa casual, éste se llama Pablo. El segundo, Kiko, viste a lo caco fino (por así decirlo). Pantalón Dockers, zapatos de salir, y camisa de botones manga corta. También tiene un reloj “lujoso”. El tercero, Jack GQ, su aspecto es de “fenómeno GQ”, gabán, pantalón de salir, corbata y zapatos lustrosos. Miguel comienza a dar indicios de levantarse, pero se voltea y continúa durmiendo. Jack GQ se desespera al ver a Miguel tan soñoliento y comienza una conversación entre ellos.
Kiko: