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Mi Gran Amigo
By Sol Brillante
Published by Sol Brillante at Smashwords
Copyright 2011 Sol Brillante
Smashwords Edition
Mi Gran Amigo
Por Sol Brillante
Publicado por Sol Brillante en Smashwords
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Sintesis Del Contenido
Capitulo 2 Una Hija Buscada, Esperada y Amada
Capitulo 4 Debemos Ser Obedientes
Capitulo 5 Imprudencias Cometidas Por Los Adultos
Capitulo 6 Un Hombre Responsable y Valiente
Capitulo 8 Un Buen Esposo y Padre
Capitulo 10 Las Ironías De La Vida
Capitulo 11 Los Miserables Ricos De Hoy Día
Capitulo 12 Una Ciudad Para Crecer Y Progresar
Capitulo 13 Cuidemos De Nuestros Valores Morales
Capitulo 14 Continuación De Nuestras Vidas
Capitulo 15 Vista Desde El Mundo De Hoy, ¿Era Yo Una Inocente Criatura O Una Niña Tonta?
Capitulo 16 ¿Los Padres Enseñando A Sus Hijos A Mentir Desde Pequeños?
Capitulo 17 ¿Cuan Fuerte Debe Ser El Castigo A Los Niños Pequeños Por La Desobediencia?
Capitulo 18 Los Niños Pequeños Siempre Deben Estar Bajo La Vigilancia De Los Padres
Capitulo 19 Huyendo Del Peligro
Capitulo 21 Un Nuevo Capitulo En Mi Vida
Capitulo 22 Seres Especiales, Sensibles A La Naturaleza
Capitulo 23 Mi Primer Embarazo
Capitulo 25 Otros Sucesos en Nuestra Vida Familiar
Capitulo 26 Mientras Yo Trabajaba, Mi Esposo “Jugaba”
Capitulo 27 Comienzo Del Fin De La Vida De Mi Madre
Capitulo 29 Enfermedad Y Muerte De Papá
Capitulo 30 El Señor Jesucristo Toca A Mi Puerta
Capitulo 31 Mi Primera Oración
Capitulo 32 Preparación Para Conocer Mi Nueva Iglesia
Capitulo 33 Nuestro Bautizo En La Iglesia
Capitulo 34 Mi Comienzo En La Iglesia
Capitulo 35 Mi Relación Con Jesucristo Mediante la Oración
Capitulo 37 Mi Esposo Al Descubierto
Capitulo 38 La Mujer Nunca Debe Perder Su Dignidad
Capitulo 39 El Regreso a Nuestra Tierra
Capitulo 40 En La Medida Que Servimos A Otros, Dios Se Ocupa De Nuestras Necesidades
Capitulo 41 ¿Qué y Cuánto Puedes Hacer Por los Demás?
Capitulo 42 Seamos Rápidos En Cuidar del Bienestar De Nuestros Jóvenes
Capitulo 43 La Importancia De Las Ceremonias En El Templo Por Nuestro Antepasados
Capitulo 44 Los Peligros Que Acechan A Los Jóvenes De Hoy
Capitulo 46 La Grandeza de Dios
Capitulo 47 Mi Segundo Matrimonio
Capitulo 48 Agradecimiento A Dios y A Todos
Capitulo 49 Los Fenómenos De La Naturaleza
Capitulo 50 Aun La Obediencia, Las Pruebas Nunca Faltan
Capitulo 52 Construcción Del Templo
Capitulo 53 Dedicación del Templo
Capitulo 54 ¡¡Mañana Puede Ser Tarde!!
Capitulo Final 55 Enfermedad y Muerte De Mi Esposo
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A quien desde el dia de mi nacimiento, puso sus ojos sobre mi cuna.
A quien cuidó de mi infancia, y de los abusos de los mas grandes.
A quien me ha protegido y me sigue protegiendo hasta el dia de hoy.
A quien puso en mi camino guía divina en esta tierra para conducirme hacia los senderos de la felicidad y la prósperidad.
A quien ha estado conmigo en todos los instantes de mi vida.
A quien sigue haciendo milagros en cada segundo de mi existencia.
A quien me ha sacado de las tinieblas y me condujo hacia la luz.
A quien dio su vida por mi.
A ti, mi Señor Y Salvador Jesucristo.

En un tiempo de mi vida se me llamo para asignarme un trabajo que considere no era una simple tarea, sino una gran responsabilidad. Me pregunte como la llevaría a cabo pues no tenia la experiencia que se requería para poder cumplir con lo que se esperaba de mi.
Pensé hablar con personas que, si, tenían el conocimiento sobre lo que se me había pedido. Decidí llamar por teléfono a un señor periodista de un canal de televisión.
De pronto me encontré preguntándole:
"¿Como se escribe un libro?"
"Sencillamente, relata las cosas tal y como sucedieron" me respondió.
"¿Cuales son las cosas que debo escribir, las buenas o las malas?"
"Todas" respondió.
Después de hablar con el, mi mente quedo en blanco, pasaron unos días, de pronto mis pensamientos estaban organizando como debía empezar. Deje todo cuanto hacia al momento, me senté cómodamente, y comencé a escribir.
Aprendí, que la inspiración se puede buscar, pero que generalmente, esta, cuando tu menos lo espera, llega sola.
Alarmada por lo que veo, en el mundo de hoy, quise escribir este libro, para relatar la vida de una familia, que crío sus hijos, sin las computadoras, sin el Ipod, pero que si, aunque fuertes experiencias tuvimos que vivir, prefiero haber crecido con aquella vida sencilla y no con las excentricidades y la inmoralidad que se vive hoy día.
Lo que se vive hoy, es impresionante; el desenfreno de las gentes que componen una sociedad cada día mas corrupta tanto por adultos y mucho peor, por los jóvenes.
Todo lo hermoso, parece haber desaparecido, prima el sexo, el adulterio, la fornicacion, la pornografía, el aborto, el uso de las drogas, el robo, el lenguaje obsceno, el desfalco, los asalto a inocentes queriéndose apoderar de lo que a otros tanto les ha costado. Lo peor, en este mundo, es que para muchos, quitarle hasta la vida a algún semejante, parece algo tan fácil, como tomarse un vaso de agua.
No existe la moral, la honradez, el amor, el respeto a la vida, el compromiso con la familia, la responsabilidad; para muchos, el matrimonio es solo una prueba de laboratorio para saber como le ira. Si el otro cónyuge carga con todas las responsabilidades, "me quedo contigo, sino, me marcho lo mas rápido posible hacia donde me ofrezcan mas".
La mayoría de los terrícolas, parecen querer una vida fácil, sin el mas mínimo respeto por nada. La juventud, en un gran numero, parece una manada de animales desbocados con dirección hacia el pecado para lo cual, parecen tener millones de centros de diversión, donde todas sus porquerías les son permitidas, especialmente, el sexo.
Los adolescentes, que, recién dejados sus biberones de leche, y sin saber aún cepillar bien sus dientes; pasan a desear y experimentar experiencias sexuales de forma degradante acompañadas del uso de las mas peligrosas drogas.
Algunos de ellos, van mas lejos, profanando hasta sus propios hogares, teniendo sexo "cómodamente en casa", cuando sus progenitores, soñolientos, viejos y cansados; salen hacia sus lugares de trabajo, para traer el salario que les permitirá darles una mejor vida a sus irresponsables hijos.
Nosotros, padres alarmados, somos considerados como venidos de los tiempos del diluvio, cuando electricidad no había; aún así, no debemos desfallecer, no permitamos que nos roben nuestro espacio, sobre todo, sigamos siendo rectos, honesto y decentes.
Nosotros marcamos el camino hacia la rectitud, nosotros somos la diferencia, entre lo bueno y lo malo; ¡somos lo primero!
No nos demos por vencidos, volvamos a reconquistar el mundo, por supuesto que no será fácil, talvez comencemos, pero tengamos la seguridad de que si nos tomara cien años reconstruir nuestro mundo; vendrán otros que tendrán el deseo de seguir lo que tanto nos costo empezar. ¡Dios nos lo agradecerá!
Mis relatos, es posible que a muchos les parezcan escritos por un ser venido de un lejano planeta a millones de años luz de atraso en el sistema solar y es que:
Necesitamos expresarnos en simples palabras buscando llegar a ser entendidos por los lectores de menos cultura; aquellas personas que no entienden el significado del lenguaje depurado.
Necesitamos hablar claro, sobre todo, para llegar a ser entendidos por los que hoy pierden su tiempo, haciendo tantas maldades. Necesitamos darnos a entender buscando llegar ablandar el corazón de muchos, para que tomen conciencia de lo importante que es su participación en mejorar este, su mundo.
Dejémonos de escribir bonito, pero sin resultados, porque la mayoría del mundo, compra los libros pero, no nos entienden. Ganar un gran premio, por la lectura de nuestro libro por un grupo selecto del mundo, no seria para mi la gran cosa. Mi gran premio seria, que, con la lectura, de este, mi primer libro, mi escritura fuera leída por todos aquellos que hacen tanto daño a la sociedad, leído por todos los que hasta hoy, no se han detenido a pensar en Dios, quien todo lo mira; quien hace justicia, quizás tarde, pero, segura; que esta lectura les llevara a meditar y cambiar sus vidas hacia el bien. Deseo pedir, a todos quienes adquieran este libro, se detengan; quizás, ustedes, lectores, lleven toda su vida escuchando consejos como este, pero, siguen ignorando el llamado a corregirse. Piensen que hubiera sido de ustedes si en su pasado, hubieran actuado de forma diferente; mediten decidiendo actuar en base a encontrar la felicidad en sus vidas, recordando, que aún ustedes hagan lo mejor, de todas maneras, vendrán tiempos difíciles. Dios no nos prometió un camino de rosas sin espinas, nos dio leyes para aprender a obedecerlas y caminar entre ellas procurando recibir la menor cantidad de punzadas. Seamos cuidadosos al situar nuestros pies en nuestro camino diario. Si nos tocara recibir algunas punzadas, tratemos de aprender cual es la lección que esta experiencia nos deja, pero, sobre todo, nunca volvamos atrás.
Mis padres fueron ambos divorciados de sus primeros matrimonios.
Papá, tenia cinco hijos, Mamá dos.
El nació 26 años antes que ella.
Mi padre, después de terminar sus estudios primarios, escuela intermedia y secundaria, continuó en la universidad matriculándose en la carrera de leyes.
En aquellos años había ganado las elecciones presidenciales quien desde el comienzo de su mandato sembró en la población de la isla la persecución para los opuestos a su partido político.
Al terminar su segundo año como presidente, la situación política de la isla era muy difícil.
En poco tiempo, el tirano fue apoderándose de los bienes privados, cambiando leyes y poco a poco sembrando el miedo más que ello, el terror, en los habitantes de la isla.
No pasó mucho tiempo cuando la libertad de expresión, había muerto.
Estaba claro que el señor presidente estaba dando pasos hacia una tiranía; comenzó a sembrar el terror entre aquellos ciudadanos que pocos años atrás le habían elegido para dirigir los destinos de la nación.
Comenzaron las persecuciones, atropellos, violaciones y actos degradantes por parte de las autoridades, que fueron sembrando el descontento en la población quienes en su mayoría soportaba calladamente pues revelarse públicamente le conduciría a perder su trabajo, además, le podía costar la vida no solamente a esa persona, sino también a toda su familia.
Mi abuelo paterno era militar, quien no estuvo de acuerdo con lo que estaba sucediendo en el país y secretamente, manifestó su descontento a un amigo quien más adelante lo traicionó comentando su opinión a compañeros militares que a su vez lo comunicaron a otras personas de más alta posiciones en el gobierno.
En poco tiempo toda la familia de mi padre perdió todo cuanto tenían, pues el gobierno, se apoderó de sus bienes; perdieron la tranquilidad pues al oponerse su padre (mi abuelo) al régimen dictatorial, fue perseguido, apresado y encarcelado siendo después, sometido a torturas en las llamadas (en aquel tiempo) cárceles solitarias.
Obligado por la difícil situación familiar, y en vista de que su madre se desempeñaba como ama de casa; mi padre abandonó sus sueños de embarcarse hacia Paris, Francia donde continuaría su carrera de leyes y se dedicó a trabajar para ayudar a su madre a sacar adelante sus otros tres hermanos.
Pasado un corto tiempo (no preciso cuanto) un amigo de mi padre, quien comenzaba su carrera política; personaje muy cerca al dictador, de manera clandestina, puso en libertad a su padre (mi abuelo) a espaldas del "jefe" y diciendo a la familia, que debían esconderlo pues si el tirano tenía conocimiento de ello, las vidas de todos estaban en peligro.
Sus hijos, le recibieron, le proporcionaron la seguridad necesaria para que los oficiales no supieran que estaba libre.
Después de un tiempo y ya recuperado, mi abuelo, se divorció de mi abuela y contrajo matrimonio con otra señora con quien también procreó varios hijos, volviendo a divorciarse.
Se casó de nuevo, teniendo una nueva y numerosa familia en total, el que era hijo único, procreó, según sus familiares, 42 hijos entre sus tres matrimonios y dos mujeres más con las que nunca formalizó su relación, estas últimas dos, eran hermanas, creando esa situación fuertes contiendas entre las familias, pues muchos de ellos eran de sentimientos tiernos y personas responsables, conocedores de la importancia de tener y cuidar su familia.
Alejado de las rencillas de sus familiares, mi padre comenzó a trabajar como maestro encontrando en su trabajo su verdadera vocación.
No mucho tiempo después, y en casa de la ultima familia, que procreó; una tarde, estando servida la mesa para el almuerzo, se dirigieron a llamar a su padre (mi abuelo) quien se encontraba dormido, este cómodamente sentado en una mecedora, al mirar que no respondía, se acercaron para despertarle, su cuerpo cansado y maltratado por las torturas, no resistió mas, allí, en la tranquilidad de su hogar, dejó de existir a los 59 años de edad.
Tiempo después, mi padre comenzó de nuevo sus estudios, esa vez se registró para cursar una carrera como maestro, graduándose mas tarde.
Su amplia cultura, su vocación unida a su dedicación pues amaba su trabajo, le llevó a escalar puestos más altos dentro del magisterio.
Aunque era opuesto al régimen político, decidió trabajar calladamente para proteger su familia, aparentando así, estar de parte del gobierno, pues se había casado y procreado cinco hijos.
Más adelante su matrimonio enfrentó difíciles situaciones de incompatibilidad de caracteres. Se divorció quedando solo en la isla después que su esposa con cuatro de sus pequeños hijos, viajó a vivir a los Estados Unidos de Norteamérica (esto impulsada y apoyada por su madre, quien quería que Papá abandonara su carrera como maestro y viajara a las lejanas tierras, lo cual Papá no aceptó).
Mi padre les comunicó su deseo de trabajar para ayudar a su pueblo, a superar el analfabetismo ya que tenia grandes ideas para mejorar el sistema de enseñanza en las escuelas.
Durante ese tiempo, Papá, al encontrarse solo, buscó refugio en el cigarro y en el alcohol. Fumaba mucho, además tomaba bastante bebidas alcohólicas.
Se vió en obligación de aprender a cocinar, lavar su ropa, planchar y hacer todos los quehaceres de una casa.
Durante su tiempo de soltero, el gobierno le envío a una región al norte de la isla, acompañado de un amigo. Al llegar al pueblito, se hospedó en el único hotel que allí había; una casa de dos plantas, donde vivía en la parte superior la dueña, una señora que había enviudado después de morir su esposo el único médico titulado que había llegado aquella región desde Puerto Rico y quien había sido asesinado por un amigo en el año 1930.
A la mañana siguiente se dirigieron por un momento al comedor para desayunar, al levantar la vista hacia la segunda planta, miró una linda niña ataviada con un largo vestido negro. Su amigo, al percatarse hacia donde se dirigía su mirada, asustado, le dijo:
"Es una de las hijas de la señora dueña del hotel, baja la vista porque a ella no le gusta que miren sus niñas, incluso, te puede mandar a abandonar el hotel". La niña tenia dos años de edad. Mi padre respondió: "Extraño".
"Siempre he sido un protector de la niñez, sin embargo, me preocupa lo que estoy pensando, y es que pasados los años, sé, que voy a contraer matrimonio con esa niña ya convertida en una señorita" dijo ante la mirada atónita de su amigo, a quien le pareció locura lo que había escuchado.
En seguida, cancelaron sus habitaciones saliendo del hotel para continuar con su trabajo; al terminar, abandonaron el pueblo.
En el año 1945 mi padre fue enviado por el gobierno, de nuevo aquella región, volviendo al mismo pequeño pueblo donde diecisiete años atrás, se había hospedado en aquel hotel.
Mi madre de niña era muy traviesa. Sus padres vivían en la cuadra al frente de la iglesia católica, los domingos, se paraba en el frente de su casa antes de comenzar la misa de media mañana. Observaba los campesinos que llegaban a la iglesia con el producto de sus cosechas o sus animales más gordos para pagar sus diezmos. Les gritaba diciendo: “No sean tontos, esos animales no se los come Dios, se los preparan los sacerdotes para ellos mismos”.
Cada domingo se repetía la misma escena frente a la casa de su madre, los sacerdotes la conocían y la querían mucho, siempre estaban tratando de entenderla. Eran muy amigos de su madre, nuestra abuela.
Los días de las celebraciones religiosas, cuando se llevaban a cabo las procesiones sacando los santos para ser llevados por las calles acompañados por el pueblo; antes de eso, ella entraba escondida en la iglesia tomaba el santo de la fiesta correspondiente, lo llevaba hasta su casa escondiéndolo. Al buscarlo en la iglesia para limpiar sus ropas y prepararlo para pasearlo por las calle, se percataban que no estaba. El sacerdote ya sabia de que se trataba, de inmediato decía al sacristán,
"Vayan a la casa de la vuida, de seguro su hija tiene nuestra imagen escondida en su casa".
Al llegar a la casa, mi abuela la cuestionaba:
"¿Dónde está el santo de la iglesia?"
"No sé" respondía, negando todo.
"Vamos a ver", decía su madre, procediendo a buscar en los closets donde encontraba finalmente el santo que entregaba al sacristán.
"Perdonen". Así ocurría siempre, su madre pidiendo disculpas por las travesuras de su hija.
Los sacerdotes decían:
"¡No podemos entender, con qué fuerza física ella, pudo mover aquellas pesadas estatuas de yeso arrastrándolas hasta su casa!"
"¿Como logra burlar la vigilancia de la iglesia, su familia y los transeúntes quienes nunca se percataron de ello?"
Ella siempre se revelaba: "No me gusta ir a la escuela, cuando sea grande, deseo atender a mi familia", negándose totalmente a continuar sus estudios después de cursar la escuela primaria.
Mamá era una mujer con una capacidad de servicio increíble. Llevaba en su sangre la vocación para servir. Siempre estaba al pendiente de los enfermos como una de sus tías políticas quien enfermó de cáncer del estómago. No había una enfermera dedicada a cuidarla diariamente a pesar de lo adinerado que eran sus familias.
Cada día, muy temprano, ella llegaba para bañar y facilitarle todo tipo de comodidades a su tía para quien ella era su niña consentida. Creció convirtiéndose en una preciosa jovencita.
Su hermana, fue electa reina de belleza de la ciudad. A muy corta edad, un señor fino y educado, de otra provincia se enamora de ella contrayendo ambos matrimonio un 14 de Febrero. Los primeros días transcurrieron dentro de la acostumbrada felicidad de la luna de miel.
En pocos años, el esposo comenzó a cambiar volviéndose inseguro en su relación con ella y extremadamente celoso.
Se mudaron a la segunda ciudad más grande de la isla. El trabajaba, ella se quedaba en casa.
Uno de esos días, su esposo se despidió dirigiendo al trabajo:
"Es hora de marcharme al trabajo, regresaré a la hora acostumbrada", despidiéndose.
A media mañana, ella avisó a las señoras que trabajaban en la casa:
"Iré a las tiendas para comprar algunos artículos de necesidad para la casa".
Al querer abrir la puerta de la calle, encontró que estaba totalmente cerrada:
"No me es posible abrirla", exclamo.
Todas dentro, estuvieron nerviosas pues no sabían de qué se trataba. Asustadas, no gritaron, esperaron y en pocas horas, su esposo regresó a casa, antes de su acostumbrada hora de salida de su trabajo.
Al escuchar que la puerta estaba siendo abierta, se escondieron tratando de observar quien abría para entrar en casa, estas dispuestas a gritar para llamar la atención de los vecinos como forma de pedir ayuda.
Grande fue su sorpresa al mirar entrar a su esposo, en seguida y respirando un poquito más tranquilas, ella se le lanza en sus brazos, nerviosa, preguntándole:
"Qué ha pasado, a qué se debe que estemos encerradas en casa, estamos muy preocupadas, qué ocurre?"
El contestó:
"Lo hice por seguridad".
“¿De qué debemos estar seguras?" continuó mi madre preguntando.
“Bueno, puede pasarles algún suceso que prefiero evitar de esa manera” contesto.
“Explícame mejor, porque no entiendo nada” preguntó de nuevo.
“Te explicare después” dijo él, sin más palabras.
Al día siguiente, se repitió la misma situación. Ya muy asustada, ella le pidió:
"¿Por favor, puedes darme una razón poderosa para tomar esa actitud ?"
Nuevamente, no recibió más que el silencio. Le preocupaba, ¿porqué callaba?
Tenían un niño de un año. La situación se repetía. Ante su insistencia, el le dijó:
"Lo que ocurre es que, no quiero que salgas a las calles, no deseo que ningún hombre te mire porque eres muy bonita".
“¿Celos?” preguntó.
"Por favor, no vuelvas a pasar las llaves a las cerraduras por fuera de la puerta", dijo molesta.
El siguió repitiéndolo cada día.
Ya cansada, le dijo,
"Si tú haces eso otra vez, a tu regreso no me vas a encontrar".
De forma oculta y con la ayuda de una de las señoras que trabajaba en la casa, le pidió que al salir a hacer las compras de comida, enviara un aviso a su madre para que fuera a visitarla urgente.
Dejando todo su negocio, en manos de otras personas, su madre (mi abuela) llegó a la casa, abrazándola pues la encontró muy nerviosa:
"¿Qué sucede?", preguntó.
Tuvieron la oportunidad de hablar, explicándole antes de llegar su esposo.
Al escucharla, preguntó:
"¿Cómo te puedo ayudar, que deseas?"
"Quiero irme a tu casa, no soporto esta situación".
Acordando ayudar a su hija ante tan complicada y extraña situación, se despidió.
Al día siguiente le envió un camión que se estacionó una cuadra hacia el sur de su casa. El chófer, con otros hombres los cuales habían ido para ayudarla, observaban la salida del esposo de la casa, cuando este se fuera al trabajo. Ella tenia todo preparado para saltar hacia afuera por una ventana en caso de que las puertas estuvieran selladas por fuera.
El esposo, se despidió:
"Regresaré, a la hora de costumbre", dijo saliendo a la calle y marchándose hacia las oficinas.
En pocos minutos, ella, se dispuso a salir de la casa, por la ventana, llamó a sus empleadas:
"Por favor, salgamos, saldré yo primero, luego ustedes, por favor, tengan cuidado de no golpearse", dijo subiendo por una escalera que habían colocado; luego tendrían que dejarse caer desde lo alto de la ventana hasta la calle.
Los hombres se acercaron cuando ella intentaba saltar.
"No salte, señora, abriremos la puerta", dijeron, rompiendo la cerradura y ayudándole a salir.
Montaron todo al camión y partieron para el pueblito donde vivía su madre.
Cuando su esposo llegó a la casa, la encontró totalmente vacía. Su familia, ante su maltrato, le había abandonado.
El, enloquecido, se dirigió a buscarles.
Llegó a la casa de su suegra.
Tocó a la puerta, donde la familia estaba lista, esperando su visita.
"Por favor, deseo hablar con mi esposa", dijo, irónicamente, quien era un hombre muy fino y educado.
La señora que trabajaba en los quehaceres de la casa, regresó con la respuesta:
"Lo siento, señor, la señora no desea recibirle".
"Dígale, que por favor, me reciba" insistió.
De nuevo la empleada, se dirigió hacia la habitación regresando en pocos segundos.
"Lo siento, señor, pero la señora dice que no desea hablar más con usted y que no regrese".
Ella, no quiso verle. Tampoco su familia se prestó para que el la pudiera ver.
La madre le ayudó buscando un abogado publicando su divorcio. Ella se dedicó a cuidar a su hijo y a cuidar de su tía, que padecía de cáncer.
Tiempo después, una tarde, su tía le envió un mensaje:
"Por favor, es urgente, su tía espera por usted".
Mi madre, se extraño, porque había estado con su tía durante la mañana, dejándola cómoda, pero, ante su delicada enfermedad, se preocupo, saliendo hacia su casa en seguida.
Al llegar a la casa, trató de dirigirse hacia la habitación de su tía, pero, la señora de servicio la detuvo, diciéndole:
"No, por ahí, no, venga por aquí", ella se extrañó, pero aún así, la siguió.
Al llegar a otra de las habitaciones, la empleada, desapareció, mi madre, entro en la habitación, mirando hacia la cama, donde no estaba acostada su tía. Al tratar de salir, para su sorpresa, salio su ex-esposo y tomándola por un brazo le dijo:
"No te vayas, necesito hablarte".
"¿Pero, qué es esto, cómo estas aquí?" pregunto soltándose de su brazo.
"No quiero escucharte, por favor, retírate de la puerta".
El señor insistió:
"Necesito que me escuches".
"No quiero hablar contigo nunca más, ¿es que no entiendes?"
"Por favor, sólo unos minutos".
"O me dejas salir, o grito pidiendo ayuda" dijo ella, y forcejeando se soltó de su brazo, saliendo apresuradamente de la habitación.
Fue a la habitación de su tía, y muy enojada, le dijo",
"Porqué me has hecho llegar hasta aquí para colocarme en esta situación?"
Su tía dijo: "Tu sabes cuanto les he querido a ti y a tu familia, solamente, deseo que se reconcilien".
"No es posible, no debiste engañarme, con tu permiso, voy a mi casa".
Salió muy enojada, y por unas semanas, no acudió para bañar a su tía, evitando así otra desagradable sorpresa.
Después conoció un señor con quien a escondidas, sostuvo un romance quedando embarazada naciendo nueve meses mas tarde una niña.
Su madre (mi abuela) se opuso a la relación, quedando ella sola, con sus dos hijos, ya que el padre de esa hija, se fue de la ciudad. No pasaría mucho tiempo sola.
Meses después mi papá, ya divorciado, se encontraba en el pueblo donde fue trasladado; exactamente al pueblito donde había estado con su amigo, diecisiete años atrás. Conoció una joven de 19 años recién divorciada, con dos pequeños hijos. Se enamoraron, casándose 19 días después y siendo ella, la misma niña, hija de la viuda dueña del hotel del pueblito. Aquella niña que él había visto de pie en la cima de la escalera. Era nieta de una familia española, quienes residían en la isla desde finales 1800.
¿Coincidencia o su encuentro y matrimonio estaba escrito en los libros de los cielos?
Mas adelante Papá fue trasladado a otra provincia hacia el noreste de la isla, desde donde salieron en un crucero ya que la pasión de Mamá, era viajar en barcos; nueve meses más tarde, nació su primera hija de este, su segundo matrimonio, tenían de casados dos años y nueve meses.
Capitulo 2 Una Hija Buscada, Esperada y Amada
Nací en un pequeño pueblo de una isla que goza del maravilloso clima tropical de la región. Nuestro suelo está rodeado de hermosas palmeras y cubierto por el astro rey, sol brillante que nuestros ojos pueden admirar desde cualquier punto donde nos encontremos.
Mi pueblo es de gente amorosa, sencilla, servicial, hospitalaria, valerosa y libre; entre ellos nací, de buenos padres quienes habían unido sus vidas después de sendos divorcios y siete hijos.
Al nacer yo, Papá fue trasladado a otra región, hacia el oeste, donde un año más tarde nació mi hermano. Dos años después nació otro de mis hermanos. Durante ese tiempo, vivimos en un pueblito donde mi madre tenia una señora que nos cuidaba, esto porque ella tenía que acompañar a Papá a sus actividades.
Aquella señora a espaldas de nuestros padres nos maltrataba pegándonos y haciéndonos historias de terror. Recuerdo en una ocasión cuando nos relató un cuento donde un terrible personaje con cuernos nos levantaba con sus encorvadas uñas como ave de rapiña dejándonos caer de grandes alturas y nos decía que nuestros cuerpos rebotaban hasta deshacerse en tierra.
Nosotros muy asustados nos abrazábamos uno al otro, rígidos nuestros cuerpos, después de ella decirnos que el personaje estaba escondido debajo de la cama esperando que nos atreviéramos a bajar para llevarnos de nuevo hacia las aterradoras alturas.
En otra ocasión, fui empujada cayendo en un grande redondo y profundo hoyo lleno de agua, de donde me sacaron llevándome a casa; al entrar escuchamos todos los platos caer al suelo siendo rotos por una mujer que profería fuerte gritos. Al parecer, fue despedida pues no la vimos más.
Después, Mamá tomó en casa otra trabajadora, una señora pequeña de estatura pero de gran corazón, responsable y muy amorosa, que se dedicó solamente a los cuidados de mi hermano,
un año menor que yo. Otra señora, del lugar donde vivíamos anteriormente, cuidaba de mí; se había mudado para seguir con nosotros.
A nuestro padre, le seguían trasladando de una provincia a otra, su trabajo en ese entonces era inspector de instrucción publica. A el le correspondía ir modernizando el sistema de enseñanzas en las escuelas que funcionaban en lugares muy remotos de la isla, pueblitos donde no había luz eléctrica, tampoco carreteras que dieran acceso a cada comunidad las cuales eran dirigidas por alcaldes rurales. Así, en malas carreteras con piedras, polvo y lodo, transitaba Papá por caminos vecinales. Después fue trasladado de nuevo a un pueblo sobre la cima de la montaña, la ciudad donde vivía nuestra abuela materna.
El viaje fue en un camión muy grande, viajando en una muy obscura noche y bajo una fuerte tormenta. Íbamos en la parte delantera del camión el chófer, mis padres y nosotros tres; de pronto se oyeron gritos, las ruedas del camión resbalaron y la rueda de atrás del lado derecho se deslizó por un hoyo, estando todos al borde de caer a un precipicio. Tomando todas las precauciones fuimos sacados por el lado izquierdo (el lado del chófer), todos los hombres fueron atrás para levantar el camión y sacar la rueda del hoyo corriendo ellos el riesgo de resbalar también y perder sus vidas.
Muy avanzada la madrugada y con la ayuda de personas que viajaban en otros vehículos, sacaron parte de los muebles y de la carga en general. Ya con poco peso, fue posible levantar el camión y colocarlo sobre la carretera, luego de lo cual, volvieron a colocar todo dentro y asi, finalmente, nosotros continuámos con nuestro viaje hacia la nueva ciudad.
Nuestros padres comentaban sobre el brusco movimiento del camión, lo que de seguro había ocasionado la rotura de quizás muchas de las lozas que Mamá llevaba y quizás muebles, pero ella era una mujer emprendedora, nunca se quejó por los tantos traslados o por lo que perdió al viajar de un lugar a otro; cuadros, espejos y reliquias familiares, cuando llegábamos al lugar de destino, como las hormigas, trabajadora, siempre se adelantaba en cuanto a que se esperaba que hiciera. En pocos días, nuestra casa lucía sencilla, pero acogedora.
Mamá tenia la sabiduría para arreglar todas la cosas o todo cuanto ocurría a nuestro alrededor. No se lamentó, por los amigos que quedaron atrás, más bien celebró el conservarlos a través de la distancia; más que eso, en pocos días, gozaba del amor, la admiración y el respeto de todos, en aquellos lugares donde fuimos llegando a residir, tenia el don de hacer muy buenas amistades, siempre estaba feliz con su familia especialmente al cuidado de sus hijos.
En dos años más nació una niña y un año después otro niño muy hermoso. En pocos meses subió de peso, creciendo muy rápido y dando la apariencia de tener más edad, era un bebé feliz. Al cumplir los nueve meses enfermó, sin encontrarle los médicos qué le provoco una alta fiebre. Los esfuerzos por salvarle la vida, fueron inútiles, murió días más tarde. De forma extraña las personas del pueblo decían que le habían hecho "mal de ojos". Decían las mujeres ancianas de la isla que cuando los niños eran vistos por personas con muy malos sentimientos, estos, enfermaban siendo el primer síntoma una fiebre muy alta, en pocas horas morían. Muchas de los habitantes del pueblito creían esas afirmaciones.
Su cuerpecito fue colocado en un pequeño y blanco ataúd sobre una mesa no muy grande situada en el centro de la sala.
Nosotros sus tres hermanitos de cinco, cuatro y tres años, le mirábamos dormido. No entendíamos porqué le tocábamos y no despertaba.
Le movimos más fuerte, tampoco despertó, nos preguntamos porqué no abría sus ojos. Lo que más nos llamó la atención era el porqué estaba rodeado de flores y vestido como para irnos de fiesta cuando, nosotros no estábamos listos para salir.
Nos preguntábamos, porqué lloraban todos, si solamente el dormía. No podíamos entender lo que estaba pasando, mucho menos porque lo llevaron todos fuera de casa y no regresó más, esto sin que nosotros nos cambiáramos de casa, él, se fue.
Preguntamos mucho, en qué casa estaba, con quién y porqué. Días después nos explicaron que se había ido al cielo con papá Dios y que era un ángel. "¿Porqué es un ángel?" Nos dijeron que viviría siempre retirado de nosotros porque tenia que volar para cuidar de otros niños. Tratamos de colocarnos alas, queríamos volar; elevarnos para poderle encontrar.
¿Cómo él vuela y nosotros no? de forma infantil tratamos de volar moviendo nuestros brazos de arriba hacia abajo, no fue posible, si recibimos golpes al caer al piso mientras tratábamos de elevarnos desde lo alto de las sillas.
Lloramos mucho. ¿Porqué otros papas lo habían llevado con ellos si él era nuestro? No recibimos ninguna respuesta que nos tranquilizara, le extrañábamos, nos levantamos muy temprano mirando hacia afuera, hacia las calles, esperando que alguien le llevara a la casa de nuevo. Después nos íbamos para mirar su camita, pensábamos que regresaría. Un día al llegar a la habitación de Mamá, su camita, no estaba, no le volvimos a ver.
Inocentemente, esos fueron nuestros pensamientos, nuestras preguntas, quedaron sin respuestas satisfactorias.
En aquel tiempo, no habían tratamientos psicológicos, para ayudar a superar el dolor de los familiares afectados con la muerte de un ser querido. Sencillamente, debíamos ser fuertes, aun la inocencia, parece que teníamos que aceptar y entender que lo único seguro que tenemos los seres humanos después de nacer, es la muerte.
Capitulo 4 Debemos Ser Obedientes
Durante ese mes, Papá no salió a sus acostumbrados viajes de trabajo pues se anunció la llegada de un fuerte huracán a la isla. Mamá, estaba más tranquila con la presencia de Papá.
Vivíamos en una casa al lado del edificio donde estaban las oficinas de La Policía. Todos los oficiales eran muy amigos de nuestros padres en especial uno de ellos quien, nos quería mucho y siempre se quedaba para cuidarnos y jugar con nosotros cuando nuestros padres necesitaban hacer alguna diligencia que no nos pudieran llevar.
La noticia sobre la llegada del huracán, ya frente a nuestras costas, ahora, se recibian mas seguidas y nuestros padres hicieron todos los preparativos adquiriendo agua, alimentos y
medicinas de emergencia además de asegurar puertas, ventanas y reforzar el techo de la vivienda.
El huracán llegó azotando la isla con fuertes vientos, la lluvia comenzó a caer rápidamente. No muy lejos por la parte de atrás donde vivíamos, pasaba un arroyo, que subió el nivel de las aguas de forma alarmante amenazando con inundar nuestra casa. La cocina estaba en una edificación separada hacia atrás del edificio pues era muy grande.
Mamá, olvidó algo y se vió obligada a salir al patio lleno de agua para llegar hasta allá, dejándonos sentados y aparentemente seguros y diciéndonos que no nos moviéramos de ahí.
Al abrir la puerta, ella corrió hacia la cocina, yo me levanté y la seguí. Al estar ya en el patio, lleno de agua, sentí que había pisado algo muy duro; hice fuerzas y pisé más duro fue cuando algo estaba entrando en mi pie, el cual levanté de inmediato, por el dolor que sentí di un fuerte grito que sacó a mi mamá de la cocina.
Tenia colgando e incrustada en mi pequeño pie una lata de salsa de tomate, que la corriente de agua arrastró de algún lugar, la tapa de hoja lata muy afilada, al pisarla con tanta fuerza, abrió mi pie penetrando hasta el hueso. Bajo la tormenta, salieron mis padres conmigo hacia el hospital donde procedieron a retirar la hoja lata, limpiar y aplicar los puntos de un metal de color plateado, que se usaban en cirugía, eso a todo lo largo del pie y así cerrar la herida que sangraba profundamente.
Pasaron los días, el nivel del agua, se mantenía. Nuestra madre estaba lavando el piso de la casa y nos había sentado en una pequeña mesa desde donde me moví cayendo al piso y golpeándome la barbilla, dejando el golpe otra herida sangrante que también me llevó al hospital para de nuevo aplicar puntos y cerrar la herida. Dos heridas de las cuales más adelante me recuperé.
A pesar de ser tan pequeña, aprendí a no ser tan inquieta y permanecer donde mis padres me indicaran; parece que fue un tiempo para aprender sobre la obediencia que los niños debemos a las instrucciones de nuestros padres.
Capitulo 5 Imprudencias Cometidas Por Los Adultos
En ocasiones, y sin darnos cuenta, el sentido de la responsabilidad, nos puede llevar a cometer imprudencias.
Papá fue trasladado de nuevo más hacia el oeste, donde Mamá nuevamente quedó embarazada de nuestra hermana mas pequeña.
Aunque en la casa trabajaban dos señoras para ayudarla con la limpieza, y otros quehaceres diarios, ella no se descuidaba, siempre estaba al tanto de la organización y el buen funcionamiento de su hogar. Decía que una casa, debía estar limpia, decorada con una buena combinación de colores, todos los artículos colocados en su justo lugar, lo que los haría lucir elegantes; y que debía reinar el buen gusto, además la buena armonía y el buen espíritu entre los miembros de la familia, lo cual no solamente nos haría sentirnos confortables a todos nosotros, sino tambien a las personas que nos visitaran.
Nos enseñó, que invitar amigos a la casa, era un arte, que debíamos esmerarnos por ser los mejores anfitriones del mundo porque cuando una amiga, decidía visitarnos, dejaba de emplear su tiempo en otras actividades, y por ello, su visita, era un honor que nos concedían nuestros amigos, mereciendo, durante su tiempo compartiendo con nosotros; las más finas atenciones de nuestra parte.
Una mañana del mes de septiembre ella decidió limpiar la cocina subiéndose sobre la meseta, alrededor del lavaplatos para limpiar los gabinetes cuando, en un momento se resbaló cayendo al piso justo en la fecha cuando cumplía los nueve meses de gestación.
Al escuchar sus gritos, todos llegamos a la cocina encontrándola sobre una gran cantidad de sangre. Llegó una ambulancia llevándola al hospital, Papá no estaba en casa. Nosotros quedamos acompañados de la señora que nos cuidaba, los vecinos salieron a buscar a Papá, quien al enterarse de lo ocurrido se dirigió de inmediato al hospital donde encontró a Mamá en estado grave.
Después de una difícil cirugía, nació nuestra hermanita más pequeña. Esa operación mantuvo a nuestra madre al borde de la muerte. Pasaron tres días sin ningún cambio. Los médicos dijeron que su vientre estaba demasiado crecido debido a la gran cantidad de gases en su sistema digestivo y que se le habían administrado todos los medicamentos que le podían ayudar sin ningún resultado, esto sin ella haber recobrado el conocimiento.
Papá pensó en sus estudios de física y que podía hacer para que su cuerpo, eliminara los gases que la mantenían al borde de la muerte. Pensó en la presión sobre su vientre, pero, como podrían aplicarla sin lastimarla?
Pidió hablar con los médicos, diciéndoles que con una sabana grande construyeran una faja de buen tamaño (esto porque el cuerpo de ella estaba muy crecido, no solamente por aumento de peso que le dejaba el embarazo, sino también por exceso de retención de liquido) y con la ayuda de cuatro enfermeras, dos de cada lado, con sumo cuidado rodearan todo su vientre y espalda apretando hasta donde los puntos de la herida no sufrieran daño para voltearla boca abajo. Los médicos se negaron, contestando que no era posible moverla menos voltearla boca abajo ya que la cirugía con el peso de su cuerpo, podía abrirse y moriría sin mas remedios. Papa insistió. Le hicieron firmar un documento haciéndose responsable de la muerte de Mamá en caso que su método no funcionara. Con una sábana, formaron la faja; entre un grupo de enfermeras, mi padre y los médicos comenzaron a voltearla boca abajo, esto con sumo cuidado.
Papá nos dejó en casa con la señora que nos cuidaba y permaneció toda la noche en el hospital pues se esperaba un desenlace fatal. Avanzada la madrugada Papá llamó los médicos para decirles que Mamá había empezado a expulsar los gases.
A esa hora de la mañana todos los empleados del hospital quienes la conocían por las obras de caridad que llevaba a cabo; estaban felices pues los médicos aseguraron su recuperación. Semanas después, salió del coma por un milagro de Dios.
Mamá quería tener muchos hijos, tuvo doce embarazos de los cuales solo pudo conservar ocho.
Fuimos hijos deseados y buscados. Al igual que mis otros hermanos (as), fuimos muy amados, cuidados y protegidos; criados con un verdadero amor y con toda responsabilidad en un dulce hogar donde siempre todas nuestras necesidades fueron satisfechas de parte de nuestros padres.
Capitulo 6 Un Hombre Responsable y Valiente
El trabajo llevaba a papá a viajar a caballo todo el año bajo agua, sol y sereno, para supervisar el funcionamiento de las escuelas de la región norte y centro de la isla. Papá, fue un hombre honesto quien nunca recibió dádivas políticas a menos que no fuera su sueldo mensual muy merecido. Fue un hombre fino, atento, educado, responsable, culto, amoroso y con muchos más atributos y valores.
Era un hombre valiente, antes de cada viaje, se percataba de que su familia quedábamos seguros, luego preparaba su bien cuidado caballo el cual montaba no sin antes hacernos todo tipo de recomendaciones, abrazarnos, besarnos y emprender la marcha por una, dos semanas, en ocasiones un mes y medio; llevaba consigo su capote para cubrirse de la lluvia, sombrero, mochila de cuero donde transportaba sus alimentos para varios días. Su arma de defensa era un largo y afilado cuchillo.
Emprendía su viaje, por caminos los cuales transitaba tanto de día como de noche, dirigiéndose a parajes desolados donde en aquellos tiempos no contaban con luz eléctrica. Atravesaba cordilleras de montañas para poder cumplir con el recorrido que se le había asignado.
La comunicación era por telégrafo, esto en caso de que se presentara una emergencia por la cual mi padre se encontrara en la necesidad de tomar más días de viaje. Mi madre nunca podía comunicarse con él pues no sabia en que pueblo se encontraba en un momento dato.
Al acercarse el día de su regreso, era todo un acontecimiento recibirlo. Así en cada viaje. Recuerdo como él se dedicaba a cuidar de que su amado caballo, también se recuperara de los largos días cabalgando.
Al llegar a nuestra casa, entonces le correspondía trabajar en todas las escuelas del pueblo. Además, eran los días cuando todos sus amigos organizaban fiestas y otras actividades para poder compartir juntos. Regularmente, para la celebración de las fechas patrias, Papá estaba en casa. Para esas ocasiones y en cada acto público, el era el orador principal, siempre improvisaba discursos que al hablar, nosotros escuchábamos como los presentes, le dedicaban múltiples aplausos. Así se destaco, por ser un hombre que cumplía cabalmente con sus obligaciones de trabajo, dando mucho mas de lo que inicialmente se le requería.
A mi padre le correspondía asistir a las fiestas oficiales o del gobierno. En una ocasión, a mis seis años de edad, el tirano visitó la ciudad donde vivíamos, se organizaron los desfiles militares así como los escolares y otras dependencias del gobierno las cuales deberían marchar para dar la bienvenida al tirano.
La representación de mi escuela, iniciaba la marcha con la banda de música, después, le seguíamos un grupo de estudiantes, todas niñas quienes vestidas con tres colores; rojo, azul y blanco, marchamos situadas formando la bandera nacional. Teníamos instrucciones de seguir; hasta llegar frente al palco presidencial donde todos nos detuvimos, volteamos de frente mirando hacia el centro, donde se encontraba sentado el tirano. La banda de música tocó una pieza especial dedicada al "Jefe", luego la niña que estaba situada al centro (yo) donde se encontraba el escudo de la bandera, abría sus manos para permitir salir volando una paloma blanca, en señal de admiración y respeto al señor presidente del país (el tirano).
Nunca olvidaré el frío que tuve que soportar durante aquellas largas horas con un vestido elaborado en papel de color blanco y que no cubría mi cuerpo del intenso viento frío de aquella mañana; unido al dolor que producían las uñas que clavaba la paloma en mis manos queriendo escapar. Tenía la responsabilidad de sostenerla hasta el momento anteriormente mencionado cuando volaría desde mis manos hasta lo alto del palco de honor.
Al terminar el desfile, mis manos tenían un raro y desagradable olor, también llenas de arañazos de las uñas de la paloma. Las madres de mis compañeras, me preguntaban, "¿cómo pudiste soportar cada vez que recibías una heridita?"
"Papá me pidió que no la soltara hasta llegar frente al señor presidente" respondí.
Hoy, me satisface haber entendido, que debía cumplir con lo prometido, se me seleccionó, porque los maestros entendían que el cansancio no me vencería, sabían que llevaría hasta buen final, la responsabilidad que se me había dado.
En los días anteriores, Papá, había pasado muchas horas mostrándome la fotografía del señor presidente del país, el día anterior, me llevaron frente al palco de honor, mostrándome donde estaría sentado el señor ante quien, debía soltar esa ave. Aun siendo tan pequeñita, desde muy temprano, estaba allí, soporté muchas horas de pie, y el dolor en los brazos y las manos, pues la posición era la misma por mucho tiempo hasta terminar con la asignación que se me había dado.
En algunas ocasiones mis padres me llevaron a acompañarles a los actos religiosos con motivo de la celebración de la independencia, al finalizar, asistimos, yo de pie al lado de ellos en el improvisado palco donde las autoridades presenciaban el desfile militar, después también los estudiantes y los empleados del gobierno, hasta terminar los actos conmemorativos.
Así transcurrieron esos años, entre honores a quien, junto a su familia, mantenía un pueblo oprimido.
Capitulo 8 Un Buen Esposo y Padre
En cuanto a nuestra vida familiar, mis padres gozaban de una maravillosa relación de casados. Papá decía que vivía para cumplir todos y cada uno de los caprichos de Mamá.
Una vez, Mamá visitó una de las tiendas más populares del pueblo y al mirar las nuevas telas le pidió al vendedor que por favor le regalara una pequeña muestra de una tela de hilo con unas obras muy bonitas.
Ya en casa y al llegar Papá, se dirigió a él mostrándole el pequeño pedazo de tela diciéndole:
"¿Por favor, al fin del mes, cuando recibas tu cheque de pago, podrías comprarme un vestido de esta linda tela?"
Papá tomó la muestra, la guardó hasta que al fin de mes. Después de recibir su pago, se dirigió a la tienda, preguntando al vendedor:
"¿Cuántos colores de esta tela tienen ustedes para venta?"
"Seis colores" respondió el vendedor.
"Véndame por favor, tal cantidad de yardas de cada uno".
Llegó a la casa, después de sus delicadas caricias, entregó a mama un paquete diciéndole: "Es lo que me pediste te comprara".
Desde antes de abrirlo, Mamá sonreía pues estaba acostumbrada a recibir todo tipo de atenciones de un esposo espléndido; al abrir el paquete encontró seis cortes de tela en los diferentes seis colores que tenía a la venta la tienda, seis vestidos en vez de uno. Su vida transcurría cada día llena de agradables momentos, Papá le llevaba todo tipo de sorpresas.
Les encantaba bailar. Siempre asistían a los bailes que se llevaban a cabo a las 8:00 PM en el club del pueblo. En una ocasión Mamá le dijo:
"Hoy tengo deseos de ir a bailar". Esa noche no había fiesta en el club.
"Vístete para la hora de costumbre".
"A las 7:30 pm." se acercó a ella. Como todo un caballero le ofreció su brazo en señal de salida.
Nosotros quedábamos en casa atendidos por la señora que nos cuidaba.
Esa noche, con Mamá del brazo, Papá, abrió la puerta del frente para dirigirse afuera, al instante se escuchó un aplauso muy grande, parecía que frente a la casa, se encontraban muchas personas reunidas. La orquesta comenzó a tocar. Escuchamos música, nos acercamos para mirar que estaba sucediendo afuera. Vimos a Papá tomar a Mamá para bailar. Si se me preguntara, cual de los recuerdos de mis padres, llevo en mi corazón como un tesoro, diría: Aquella noche, Mamá, me pareció una reina, abrazada por su amado, deslizándose suavemente al bailar.
Una vez ellos iniciaron el baile, el aplauso cesó, uniéndose todas las demás parejas en un circulo creado al cerrar el tránsito, donde todos disfrutaron de una fiesta hasta las 10:00 PM amenizada por la banda de música nacional a quienes Papá había contratado para complacer a Mamá, que deseaba bailar. Por una semana, no habría fiestas en el club. La orquesta tocaba piezas famosas de diferentes paises; al final su canción favorita, la cual se bailaba en todas las celebraciones a las que ellos asistían para cerrar la noche,
“La Bella Cubana”.
La fiesta fue en plena calle, bailaron con ellos los vecinos, amigos y el pueblo en general. Así era mi padre, un loco enamorado de la mujer de sus sueños. El le cumplía todos sus deseos.
En su trabajo, Papá era admirado, escuchado y respetado. Era un padre amoroso, muy al tanto de las necesidades de nosotros, sus hijos, tomando acción incluso en tareas las cuales correspondían a nuestra madre. Para él era una alegría ayudarla, por ejemplo: cada día, muy temprano en la mañana se sentaba luego de acomodarme en una silla, para peinarme. Mi pelo era tan largo; hasta mi cintura, siempre dividía mis cabellos en dos partes; tejía dos largas trenzas las cuales terminaba amarrando las puntas (para que no se desbaratara el tejido) con dos hermosos lazos de cintas las que previamente había lavado y planchado. También en caso necesario, cosía mis vestidos si sus telas sufrían alguna rotura.
Cada tarde al terminar sus acostumbradas reuniones con maestros y otros empleados del gobierno en el sistema escolar, (en ocasiones esas reuniones se llevaron a cabo en nuestra propia casa, contando con la experiencia de Mamá como experta en la cocina. Preparaba riquísimo platillos para los invitados a las reuniones) se dedicaba a mirar que nosotros cumpliéramos con las asignaciones que nos habían sido dadas en la escuela para el día siguiente. Muy claro nos había hecho saber, que siendo él una autoridad escolar, nosotros debíamos ser los primeros en aprender cada clase logrando así, poner el ejemplo como superior en la escuela y con sus propios hijos. Mis dos hermanos varones y yo nos destacamos siempre, junto a otros estudiantes, como los que obteníamos los más altos grados escolares cada mes. A mi corta edad, una de mis clases favoritas era la música, que recibíamos al mismo tiempo que se nos impartían clases de violín.
En aquel tiempo, habían designado el día 23 de diciembre como “Día del Niño”. Todo el país, estaba de fiesta ese gran día. Los maestros compraban con sus sueldos los regalos para cada uno de sus alumnos (no se como lo hacían, pero, así era la celebración). Mi padre había hablado con nuestros profesores haciéndoles saber que no debían comprar regalos de más valor para nosotros por ser los hijos de una autoridad escolar, les pidió que nuestros regalos fueran sencillos e iguales a los demás. Lo que si me gustaba era la oportunidad de estar cada mañana a las 8:00 AM. frente al edificio donde se elevaba la bandera y ser una de los tres niños que cada día llevaban a cabo aquel acto con toda reverencia y respeto.
En una ocasión, Papá llegó de visita a la escuela donde yo estudiaba. A su llegada, todos debíamos ponernos de pie. Me enseño que no había distinción, que yo aunque era su hija, me debía comportar como una estudiante más, sin ningún privilegio.
Al aparecer frente a la puerta de nuestro curso, todos nos levantamos de nuestros asientos, en señal de bienvenida y respeto; la maestra mira que uno de los niños tenía su cabecita recostada en su pupitre y se quedó sin ponerse de pie, dirigiéndose a despertarlo. Papá le dijo:
"No, no le despierte",
"Pero señor, debe levantarse" dijo la maestro.
"No le toque, está dormido" dijo papa.
"Por favor, déjelo dormir".
Terminó su visita, después dijo a la maestra;
"Los niños no solamente duermen porque tienen sueño, quizás no ha comido nada".
El niño despertó y fue llevado al salón del director de la escuela donde Papá pidió hablar a solas con él.
"¿Has comido hoy?" preguntó.
"No, en mi casa no hay comida" respondió el niño. Dirigidos por mi padre, la dirección escolar procedió a resolver la situación económica de esa familia con la ayuda de maestros y amigos.
Fueron muchas las señoras que ayudó para trabajar como maestras en las diferentes escuelas a su cargo incluso dictándole él mismo instrucción necesaria para que ellas pudieran completar sus estudios estando así capacitadas para desempeñarse como tal.
Durante ese tiempo, era yo de una constitución física muy delicada, me mantenía con muy poco peso físico, era muy delgadita debido a lo poco que me alimentaba, pues no me gustaba comer, mas que papas fritas todo el día; cada mañana, mi padre se presentaba en mi escuela para recogerme y luego llevarme al hospital, (que se encontraba en la cuadra hacia atrás del edificio de la escuela) donde me inyectaban vitaminas B-12 luego, me regresaba a la escuela.
El pueblo era pequeño todas las familias se conocían, se reunían en celebraciones igual que se apoyaban en cualquier situación que se presentara a la comunidad.
En una ocasión hubo un fuego en la casa continua a la nuestra, rápidamente fuimos llevados hasta el parque que se encontraba retirado de la casa, ya que las llamas comenzaron a entrar por una de las ventanas.
El espectáculo que ofrecían las llamas al elevarse hacia el cielo, era impresionante, era un verdadero despliegue de luces como si se tratara de una exhibición de fuegos artificiales los cuales, como niños mirábamos y celebrábamos con inocencia. Después de varias horas, fuimos a dormir a la casa de un familiar, pues el olor a humo no nos permitió regresar esa noche, aunque nuestra casa, no sufrió grandes daños.
La familia de nuestra madre, vivía en aquel pueblo desde la llegada de sus abuelos de España, a finales del 1800. Mi abuela era una señora fuerte, trabajadora, dueña de una farmacia, una tienda de telas donde además vendía leche, zapatos y alimentos. Al final del día anterior, se había acostado rica y había amanecido en la pobreza. Otro gran incendio alimentado por fuertes vientos, se propago rápidamente, consumiendo todas sus propiedades, todas sus pertenencias. Quedaron en la calle, todos, en pijama. Sus negocios y las mercancías, quedaron hechas cenizas.
Ella formó parte de un grupo de señoras que se organizaron para enviar una carta al señor presidente del país, exponiéndole sus necesidades, las cuales eran imperiosas. Les solicitaban que fueran en su ayuda. Para ello, le enviaron listas de todo cuanto habían perdido. Además les comunicaron de forma urgente que necesitaban donde vivir, no tenían casas, estaban en las calles, ella con cuatro niñas pequeñitas.
Unos meses mas tarde, el gobierno construyó las viviendas, de las cuales, una le fue otorgada a nuestra abuela, donde de nuevo comenzó su lucha pues era una mujer que no se dejaba vencer ante ninguna circunstancia. En poco tiempo, logró salir adelante nuevamente, además de vender telas y otros utensilios, también vendía queso y caramelos que hacía ella misma.
Para hacer el queso, tejía círculos de cana, colocándolos en líneas rectas, dentro de los cuales vertía la leche previamente cortada y puesta a cuajar (como decía ella) por dos días, luego los tapaba con telas de algodón por dos días más. También hacía queso de hojas, riquísimo, buscaba todas las maneras de ganar el dinero que necesitaba para sacar adelante sus hijas era, padre y madre a la vez. Enviudó a los veinticuatro años. Nunca volvió a conocérsele ninguna relación de pareja, aunque fue fisicamente, muy bella, nunca más se casó. Fue una señora como todos, con sus virtudes y sus defectos. Responsable, a quien no le fue pesada la carga para sostener y sacar adelantes sus hijas, aun lo duro que tuvo que trabajar durante, casi, toda su vida. A pesar de las dificiles pruebas que la vida le dio, era alegre, tenia buen sentido del humor, siempre compartiendo con su familia, ademas de estar al tanto de las necesidades de familias a su alrededor a quienes siempre les ofrecio su ayuda. Jamás la mire salir de su casa, buscando diversion de ningun tipo. Sus dias, fueron siempre dedicados a su familia, que en numero, era muy grande; todos procedentes de España. Hoy dia, agradezco a Dios, por mi madre, y por todo cuanto ella le enseño; por sus ejemplos de fortaleza. La mejor herencia que nos dejo, son sus ejemplos de honradez y rectitud, fue; Una Mujer Ejemplar. Rogamos a Dios que se encuentre, donde Moran los Grandes de los Cielos.