Los Hechos Acerca Del Movimiento De La Fe
Copyright 2011 ATRI Publishing at Smashwords
ISBN 9781937136628
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Primera edición 1995
1993 por The Ankerberg Theological Research Institute Publicado en inglés con el título de:The Facts on the Faith Movement
Todos los derechos reservados. Se necesita permiso escrito de los editores, para la reproducción de porciones del libro, excepto para citas breves en artículos de análisis crítico.
Traducido al español por: Guido Castellanos. Revisado por: Lic. Roberto Bautista, 2010
Citas bíblicas tomadas de: La Santa Biblia, Revisión 1960 © Sociedades Bíblicas Unidas. Usada con permiso.
Contenido
Las Verdades en Cuanto al Movimiento de Fe
Primera Parte — Definición del Movimiento de Fe
1. ¿Cuáles son las enseñanzas fundamentales del Movimiento de Fe?
2. ¿Cuán poderoso es el Movimiento de Fe y por qué ha tenido tanto éxito?
4. ¿Por qué es importante la doctrina?
5. ¿Por qué es falsa doctrina la idea de que «la unidad es más importante que la doctrina»?
6. ¿Qué características del Movimiento de Fe son las que más inquietan?
8. ¿Afirman los maestros del Movimiento de Fe que su nueva revelación proviene directamente de Dios?
9. ¿Por qué los maestros del Movimiento de Fe interpretan erróneamente las Escrituras?
Segunda sección — Las enseñanzas del Movimiento de Fe
10. ¿Qué es la llamada «Operación Caricatura»?
11. ¿Cuáles son algunos ejemplos de las enseñanzas heterodoxas de Benny Hinn?
12. ¿Cuáles son algunos ejemplos de las enseñanzas heterodoxas de Kenneth Copeland?
13. ¿Cuáles son algunos ejemplos de las enseñanzas heterodoxas de Robert Tilton?
15. Cuáles son algunos ejemplos de las enseñanzas heterodoxas de Oral y Richard Roberts?
16. ¿Cuáles son algunos ejemplos de las enseñanzas heterodoxas de Paul Yonggi Cho?
Tercera Sección — El Movimiento de Fe, las sectas y el ocultismo
17. ¿Qué relación existe entre las enseñanzas del Movimiento de la Fe y la teología de las sectas?
18. ¿Qué relación existe entre los ángeles, el ocultismo y el Movimiento de Fe?
Cuarta Sección — Las consecuencias del Movimiento de Fe y un remedio Bíblico
19. ¿En qué forma las enseñanzas del Movimiento de Fe obstruyen la santificación personal?
20. ¿Cuáles son otras tragedias relacionadas con el Movimiento de Fe?
21. ¿Admiten los maestros de Fe que sus enseñanzas de Fe no funcionan?
22. ¿En qué forma corrigen las Escrituras las enseñanzas de Fe?
23. ¿No debería preocuparle a los cristianos la voluntad de Dios?
«La pobreza es un espíritu maligno» (Kenneth Copeland, Prosperity: The Choice Is Yours, 12:4).
«¿Y sabe usted lo que va a pasar ahora? Les voy a dar a conocer un pequeño secreto. Alguien me entregará $50.000. Porque usted puede obtener todo lo que proclamas tener» (Kenneth Hagin, Mountain Moving Faith, 21).
«Las riquezas de Dios están esparcidas de punta a punta a lo ancho del cielo, aguardando a que les sean entregadas a usted» (Oral Roberts, Seed Faith Commentary, 92).
Benjamín B. Warfield, quizás el teólogo más grande del siglo diecinueve, afirmó: «La maldición de la iglesia ha sido su apatía hacia la verdad... No tiene nada que temer a la verdad; sin embargo, debería temer en todas las cosas a la ignorancia, puesto que casi todo lo que ha padecido ha sido por causa de la misma»1
Los maestros del Movimiento de Fe llegan a predicar semanalmente a miles de millones de personas mediante los satélites de comunicaciones. Esto significa que ellos, tal vez más que nadie, constituyen una fuerza enorme para hacer el bien o para causar incalculable mal. Precisamente por esa capacidad que tiene el maestro cristiano —de influir para el bien o para el mal— Dios advierte lo siguiente: «Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación» (Stgo. 3:1). Si Dios le dice esto a los que enseñan a unos pocos cientos de personas, ¿cuán cierto ha de ser para quienes enseñan a millones?
Es conveniente que desde el principio aclaremos que no ponemos en duda la sinceridad de la mayoría de los maestros del Movimiento de Fe. Admitimos que ellos pueden estar predicando el verdadero Evangelio y que Dios puede utilizar cualquier verdad que ellos brinden, con el fin de dar aliento a la gente. Así que, en cualquier circunstancia en que se predique la verdad, no podemos menos que estar agradecidos (Fil. 1:15-18). No obstante, la verdadera cuestión del Movimiento de Fe no radica en si sus maestros son sinceros o si enseñan algunas cosas que son verdad. El asunto es su mensaje en conjunto y sus consecuencias en la vida de la iglesia. También es necesario que digamos que no nos produce alegría el escribir este libro. Nos preocupamos por aquellos que forman parte de este movimiento, y tenemos la esperanza de que puedan hallar la fortaleza y la bendición de Dios para examinar nuevamente sus enseñanzas.
El Movimiento de Fe cree que la mente y la lengua humana contienen una habilidad o poder sobrenatural. Cuando una persona habla —expresando así su fe en lo que son supuestamente las leyes divinas— sus pensamientos y expresiones verbales positivas producen, supuestamente, una «energía divina» que tiene la virtud de sanar, producir riquezas, lograr éxito y otras maneras de influir en el medio ambiente. Kenneth Copeland enseña que «la poderosa energía del mundo espiritual que engendra las circunstancias a nuestro alrededor está controlada por las palabras que pronunciamos. Esta energía proviene de nuestro interior».2 De modo que «no existe nada en esta tierra que sea tan grande o poderoso... como para que no pueda ser controlado por la lengua... Usted puede controlar aun a Satanás si aprende a controlar su propia lengua».3
Según los «maestros de la Fe», Dios, automáticamente, responde y realiza lo que ordenamos, cuando nosotros confesamos positivamente nuestras necesidades y deseos en fe.4
Es por ello que, se supone, que los cristianos deben aprender a manejar a su hombre interior —«hombre espíritu»— en el poder del mundo de los espíritus, mediante las leyes sobrenaturales, las cuales funcionarán en favor de cualquier persona, sea esta creyente o no.5
Charles Capps afirma: «Las palabras son lo más poderoso que existe en el universo... Esto no es teoría. Es un hecho. Es ley espiritual». Y añade: «Estos principios de la fe tienen su base en leyes espirituales. Sirven para cualquiera que utilice sus leyes. Y se ponen en funcionamiento mediante las palabras de su boca».6 A no ser que los cristianos se rijan por estas leyes y las manejen exitosamente, a Dios mismo se le hace difícil obrar en sus vidas. ¿Por qué? Porque tanto Dios como los cristianos están sujetos a estas leyes. Como enseña Fred K. Price y otros, así como el propio poder de Dios tiene su origen en la fe que Él pone en práctica en sus palabras pronunciadas, lo mismo ocurre con los cristianos.7 Por ejemplo, «Dios creó el Universo mediante los mismos métodos que usted acaba de poner en acción, por medio de las palabras de su boca. Dios desató Su fe por medio de las palabras».8
Lo que esa frase significa es que tanto el hombre como Dios tienen límites en cuanto a su capacidad de actuar en forma sobrenatural, a no ser que se pronuncien las fórmulas de fe adecuadas, las que hacen posible que su poder actúe.9 Sólo cuando los hombres y mujeres imitan a Dios y a Sus leyes es que pueden realizar milagros.
Por ejemplo, «Dios creó el Universo por haber ponunciado la palabra para que éste existiera. Él le ha otorgado a usted la misma habilidad en forma de palabra» 10 De modo que, Dios es un Dios de «fe de palabra», quien creó al hombre a su imagen y le concedió la capacidad de emplear el poder que Él manifestó en la Creación.11 «Por tanto, el hombre es un espíritu, con la capacidad de funcionar al mismo nivel de fe que Dios».12 Como resultado, «el poder de Dios está a su disposición».13 Todo esto explica por qué la mayoría de los maestros de Fe piensan que el hombre es un dios, literalmente; según Copeland, un ser «al nivel de Dios».14 Mediante la imitación de las leyes cósmicas, el hombre puede realizar actos sobrenaturales al igual que Dios.
Sin embargo, los maestros de Fe también advierten que hay un peligro en todo esto. Estas leyes cósmicas funcionan indiscriminadamente. Si los creyentes no tienen cuidado, Satanás los puede engañar, puesto que él también puede funcionar utilizando las lenguas de los hombres al nivel de Dios.15 Por ejemplo, la «confesión negativa» —cualquier cosa que se diga con el fin de negar los principios del Movimiento de Fe—permite que Satanás entre en las vidas de los cristianos y que los engañe.
En todo caso, la misión Cristo Mismo ha sido apropiada por el Movimiento de Fe. ¿Por qué vino Jesús? Según el Movimiento de Fe, uno de los motivos fue para hacernos «cristianos de fe» fuertes, de manera que pudiéramos hacer lo que Él hizo y aún cosas mayores. Jesús vino a este mundo por el poder de la palabra hablada por Dios y por «la fe que Dios tenía en Su fe».16 De hecho, Jesús fue el compendio del verdadero «hombre fe». Él sabía cómo emplear a la perfección las leyes espirituales del Universo17, por lo que tenía extraordinario poder y por lo que realizó increíbles milagros. De esta manera, Jesús fue un ejemplo de lo que es un «hombre de éxito». Robert Tilton enseña lo siguiente: «Jesús vino a liberar a la humanidad del fracaso y a conducirnos al éxito»,18 y: «Dios creó al hombre para que éste tuviera éxito, mas el hombre fracasó... De manera que Dios envió a Jesús para que nos rescatara del fracaso y para que volviéramos a tener éxito... (Por culpa de nuestro fracaso) a Dios se le ocurrió otro plan. Ese plan consistió en enviar a Jesús. Y por medio de Jesús se nos concedió la fortaleza y el poder para que tuviéramos éxito...»19
En el libro Commanding Power, Kenneth Hagin Jr. enseña que la propiciación de Cristo le concedió a los cristianos el «poder para ordenar» o la habilidad de ordenarle a las cosas a nuestro alrededor que se conformen a nuestros deseos. «Nuestro problema es que hemos “orado” y “confesado” mucho, pero no hemos “ordenado” nada. ¡Ordenar es muy divertido!... Jesús ya pagó el precio para que nosotros pudiéramos hacerlo...»20
Además, sobre la cruz y en el infierno Jesús no sólo derrotó a Satanás y pagó por nuestros pecados, sino que también cargó con la maldición de la ley (Gal. 3:13), con lo que pagó por nuestra enfermedad y por nuestra pobreza, de modo que ningún cristiano tenga que pasar por estas cosas.21
Esto quiere decir que para el Movimiento de Fe Jesús no es sólo nuestro Salvador del pecado; Él es el Redentor de nuestra fe, el ejemplo perfecto de los «principios de fe» en acción. Como «pequeños cristos» y «pequeños dioses», debemos imitarlo.
Examine, entonces, la breve descripción siguiente sobre las creencias del Movimiento de Fe:
Dios: Un ser sobrenatural que se rige por leyes espirituales, quien puede ser influido por hombres y mujeres para cumplir los deseos de estos. El Dios del Movimiento de Fe no sólo revela la doctrina de la prosperidad de manera sobrenatural a los maestros de prosperidad, sino que también confirma, de manera personal y verbalmente, las singulares interpretaciones de las Escrituras que hacen los maestros de Fe.22
Jesús: El Hijo de Dios, quien vino a la tierra a salvar al hombre del pecado, de la enfermedad, del fracaso y de la pobreza. Él fue al infierno en donde, según algunos, fue atormentado por los demonios y nació de nuevo para mostrarnos el camino de «Fe». El continúa revelando, en forma sobrenatural y personal, el mensaje de Fe a los maestros de Fe que tienen prominencia.
La fe: Una fuerza o poder espiritual que puede controlar la Creación, darle órdenes a los ángeles, influir en el futuro y aun manipular a Dios.
La Biblia: Un libro que contiene palabras de poder divino, que para entenderlo correctamente debe ser interpretado a la luz de los principios del Movimiento de la Fe. La Biblia es el «libro de éxito» de Dios 23
La salvación: A la salvación se la considera en su forma tradicional, pero además se la ve como una forma más elevada de vida espiritual, en la que los hombres se dan cuenta de su pertenencia a la «clase divina», y en consecuencia «operadores de lo sobrenatural». Este conocimiento secreto de la salvación lo proveen los mismos maestros de Fe.
El hombre: Un dios en perspectiva.
La santificación: Es el crecimiento espiritual en el conocimiento de Dios, lo que brinda salud, riquezas, éxito, paz personal, felicidad y capacidad para realizar milagros aun mayores que los realizados por Jesús.
Ahora piense otra vez en lo que ha leído y haga la siguiente pregunta: Si el Movimiento de Fe sostiene conceptos no ortodoxos acerca de Dios, de Jesús, de la fe, de la Biblia, de la santificación, del hombre, de los ángeles, etcétera, ¿se lo puede considerar, por deducción lógica, dentro del cristianismo ortodoxo? Por otra parte, si el Movimiento de Fe no es ortodoxo, ¿cómo pueden los cristianos justificar de manera lógica su participación en el mismo?
Cada semana súman más de quinientos mil millones los espectadores que ven a los predicadores de televisión.24 Muchos de estos hombres predican un evangelio de «Fe». Por tanto, nadie puede negar el poder que en la actualidad ejercen los líderes del Movimiento de la Fe. Tienen una influencia enorme en el cristianismo.
El sistema de comunicaciones vía satélite del ministerio de Kenneth Copeland transmite su mensaje a través de todo el mundo.
Kenneth Hagin transmite diariamente un programa radial llamado «El Seminario de Fe del Aire». La audición va por más de 200 estaciones en 40 estados de Norteamérica. Cerca de 15.000 estudiantes se han graduado de su Centro de Entrenamiento Bíblico Rhema, y se han vendido alrededor de 40 millones de ejemplares de los libros escritos por él.25
Según una encuesta de Gallup en 1980, el nombre de Oral Roberts era conocido por la sorprendente cifra de un 84% del público estadounidense. El historiador Vinson Synan «advirtió que a Roberts se le tenía como el pentecostal de mayor prominencia en el mundo.»26 Se han vendido millones de ejemplares de sus libros y sus programas televisados han llegado a más de 100 millones de personas.27
Robert Tilton es pastor del Word of Faith Outreach Center en Dallas, Texas, congregación que cuenta con 10.000 miembros. Su cadena de circuito cerrado por satélite transmite mensualmente sus seminarios a más de 2,000 iglesias, mientras que en la escuela bíblica televisada se han matriculado cerca de 4,000 estudiantes en 600 localidades distintas. Su programa cotidiano «Success-N-Life» (Éxito y vida) es visto por millones de personas. En Seúl, Corea, el antiguo budista Paul Yonggi Cho es pastor de la congregación más numerosa del mundo. El tiene un ministerio que se extiende por todo el mundo. Charles Capps tiene un programa radial que se llama «Conceps of Faith» (Conceptos de la fe), el que llega al mundo entero. Los libros que él ha escrito también han llegado a manos de millones de personas. La red de transmisiones televisivas Trinity (TBN) —que televisa los programas de varios de los maestros del Movimiento de Fe— alcanza a millones de personas por medio del satélite, tanto en los Estados Unidos como en muchos otros países. John Osteen es pastor de la Iglesia Lakeworth, con 20,000 miembros También ha escrito más de 30 libros. Por medio de ministerios televisivos nacionales e internacionales, transmitidos por diversas cadenas locales y por satélite, su influencia llega a más de cien naciones. Frederich K. Price es pastor del Centro Cristiano Crenshaw, que cuenta con 15,000 miembros. Su ministerio televisivo a nivel nacional «Ever Increasing Faith» (Fe que aumenta de continuo) se transmite por más de 100 canales en los Estados Unidos y alrededor del mundo.28
Todo lo antedicho provoca la siguiente pregunta: Si el Movimiento de Fe es antibíblico, como aseveran quienes lo critican, ¿por qué ha tenido tanto éxito? Hay diversos motivos. Por un lado hay líderes carismáticos que le han «caído bien» a la gente. Por otro lado ha influido la apariencia externa de éxito y de que Dios está bendiciendo. Y por último la fidelidad de los seguidores. Sin embargo, el mensaje de salud, éxito y riquezas del Movimiento de Fe es también lo que muchos «desean» creer. Como ha dicho Michael Horton, editor de The Agony of Deceit (La agonía del engaño) —una crítica al Movimiento de Fe—, «es lógico que el evangelio de la prosperidad tenga su origen en el imperante ambiente de una sociedad estadounidense hedonística, egocéntrica y ansiosa de enriquecerse en poco tiempo. Somos paganos por naturaleza. O nuestra religión nos transforma o nosotros la transformamos, con el fin de ajustarla a las cosas que nos gustan».29 Sin embargo, lo que continúa preocupando a los líderes cristianos en todas partes es la enorme influencia que tiene el Movimiento de Fe.
Numerosos líderes cristianos concuerdan en que las enseñanzas del Movimiento de Fe en su conjunto no son bíblicas y que son dañinas para la Iglesia.
Las palabras que siguen son fuertes. Si usted forma parte del Movimiento de Fe, quizás lo tomarán por sorpresa. Más si continúa leyendo, opinamos que al finalizar este libro usted llegará a comprender lo que preocupa a los hombres que vamos a citarte y la importancia de realizar una reevaluación personal de dedicación espiritual.
Poco antes de su muerte Walter Martin, el experto en sectas, advirtió: «La situación es sumamente grave» por el hecho de que los maestros de Fe han «unido una cadena casi continua de graves desviaciones doctrinales». Y además afirmó: «El estudio del «Reino de las Sectas» me ha enseñado numerosas lecciones útiles, y he aquí una de ellas: el error engendra al error; la herejía engendra a la herejía, y siempre se hace en nombre de la verdad, siempre en nombre del Evangelio».
El notable teólogo, J.I. Packer, autor de los libros Knowing God (Conociendo a Dios) y God’s Word (La Palabra de Dios), afirma que el mencionar a «algunos televangelistas por sus enseñanzas heréticas, por su falta de realidad espiritual, por su desvergonzado culto a la personalidad, y por sus dramas falsos en la recaudación de fondos, no es placentero pero sí necesario, por motivos pastorales».
El doctor Donald K. Campbell dice que el Movimiento de Fe «es deplorable y amenaza con absorber a la iglesia y arrastrar a muchos cristianos practicantes por peligrosas corrientes de doctrinas falsas y destructivas».
El historiador de la iglesia Harold Lindsell, autor de los libros The Battle for the Bible y The Bible in the Balance, nos advierte: «Se está disminuyendo la ortodoxia histórica mediante el alejamiento herético de la fe verdadera... Junto a la verdad bíblica corre un arroyo venenoso de error».
El teólogo R.C. Sproul, fundador del Legionier Ministries y autor de The Holiness of God (La santidad de Dios) y de In Search of Dignity (En busca de dignidad), hace la siguiente observación: «Muy pocas pruebas de algún conocimiento importante sobre la Iglesia o sobre teología se manifiestan en Copeland, Hagin, Tilton, Crouch y otros. Estos hombres no son eruditos. Y no hay nada malo en esto... Lo que es alarmante, sin embargo, es la actitud con que estos «maestros» dan a conocer sus novedades, afirmando que los nuevos caminos trazados por ellos tienen procedencia divina... Existe algo que lleva por nombre herejía. Y lo trágico es que la iglesia electrónica está inundada de la misma.
El doctor Jay Adams, notable consejero cristiano, opina que los maestros de Fe «han propagado la mentira por demasiado tiempo sin que nadie les haga frente».
El doctor Dave Breese, conocido orador y autor de Know the Marks of de Cults (Conozca las características de las sectas) y de Satan’s Ten Most Believeable Lies (Las diez mentiras más creíbles de Satanás), se lamenta de que «demasiado de lo que se ve en televisión se tiene por cristianismo no es más que un nuevo gnosticismo, o un reavivamiento del panteísmo».
En su análisis del Movimiento de Fe, el distinguido profesor de Nuevo Testamento Dr. Henry Krabbendam afirma lo siguiente: «Las posiciones doctrinales demuestran con frecuencia estar confundidas, llevar a la confusión, estar equivocadas o, a veces, ser heréticas; los procedimientos de interpretación son arbitrarios, están mal dirigidos, tienen deficiencias y, a veces, hasta son perjudiciales».
El doctor Rod Rosenbladt, profesor de teología y apologética, hace la siguiente observación: «Muchos evangelistas populares de la radio y la televisión están predicando una gran cantidad de blasfemias cuando se refieren a la persona y a la obra de Cristo... En casi todos los aspectos de la cristología estos televangelistas se han desviado de la ortodoxia y se han dado a la tarea de promover un salvador producto de su propia fantasía...»
Michael Horton comenta de la siguiente forma: «Lo odioso de ofrecer salvación a cambio de dinero es en sí misma herética y, de hecho, pagana. Sin embargo, el evangelio proclamado por algunos de los predicadores de la televisión está aún más pervertido... no sólo es disparatado y desagradable; es abiertamente blasfemo y anticristiano... Ellos predican otra palabra, otro dios, y otro Cristo».