Excerpt for 80's Superhits Collection: La década de la música inolvidable by Music Brokers, available in its entirety at Smashwords

80's Superhits Collection

La década de la música inolvidable


por Marcos Munich


Music Brokers a Smashwords


2009 Music Brokers / Cooltura


ISBN: 978-1-4657-0193-0


01. La Revolución Punk: El Quiebre en la Escena Pop

Considerada por algunos como una década dorada, para recordar con nostalgia y denostada por otros, quienes piensan que la música sufrió un gran bajón de calidad, los 80s, como todas las décadas anteriores y posteriores, presentan un notable nivel de creatividad, con un sonido propio, y ve nacer incontables tendencias, muchas de ellas revisitadas en pleno siglo XXI como si se tratara de la última gran novedad.

A decir verdad, el concepto reinante en los 80s comienza a mediados de los 70s, más precisamente en New York, con la revolución punk iniciada por The Ramones y que cuenta con nombres tan influyentes como Patti Smith, The Dictators, Dead Boys, Richard Hell & The Voidoids, Heartbreakers, Blondie, Talking Heads, Wayne County, Cherry Vanilla y un largo etc. En estos primeros días la cosa no estaba tan clara y se mezclan artistas con una actitud más rebelde y contestataria (Dictators, Dead Boys, Richard Hell) con otros más amigos del sonido radial (Blondie), intelectuales (Televisión, Patti Smith, Talking Heads) y absolutos mentecatos, impulsores del minimalismo rockero con The Ramones. Ese comienzo neoyorquino pasó absolutamente desapercibido para los propios norteamericanos, siempre tan pendientes de los sonidos estereotipados y con aire triunfalista que lideran invariablemente los rankings de ventas desde que se tenga memoria, y tuvo que ser un británico (Malcolm McLaren) quien, en su fanatismo por los New York Dolls (el grupo underground pionero del glam norteamericano) descubriera toda esa escena y la llevara a Inglaterra, en donde crea a los Sex Pistols, que se convierten en todo un fenómeno mediático en las islas primero, luego en Europa y más tarde en todo el mundo. En realidad, la idea de McLaren y la creación de los Sex Pistols obra como catalizadora de toda una vibración que flotaba en el aire, pues hacia 1976 el rock mundial establecido lucia cansado, ya que las ideas que habían nacido con la psicodelia (y que luego derivaron en el rock progresivo, el hard rock y el jazz rock) comenzaban a repetirse de manera alarmante. Esta abulia del rock establecido es el caldo de cultivo para la creación de un sonido simple, muy cercano a los primeros tiempos del rock and roll, practicado por chicos que comenzaron escuchando música a partir del glam rock (T.Rex, Gary Glitter, The Sweet, David Bowie, Slade) y todo el rock bailable con el cual los djs musicalizaban las fiestas juveniles de los 60s y principios de los 70s. Todo este regreso a la simpleza obra como un tope a las ideas de evolución y progreso planteadas a partir de la psicodelia a mediados de los 60s o, expresado de otra manera, plantean una nueva idea de progreso, con pautas diferentes, tendientes más hacia la textura y la expresión y no tanto hacia los arreglos intrincados y la destreza instrumental. El punk se basa en lo simple y, de alguna manera, propone que cualquiera con algo de nociones musicales puede formar un grupo, que lo único importante es tener la visión necesaria como para proponer una estética diferente. A decir verdad, el punk está mas cerca de gente como Bob Dylan, que con los cuatro o cinco acordes de guitarra que puede enseñar cualquier profesor de barrio puede armar todo un repertorio sabroso a partir de ideas y visiones que demuestran quien tiene verdadero talento.

A partir de 1976, el año en que el punk comienza a cobrar real vigor en Inglaterra (para instalarse definitivamente en 1977) el rock establecido (los grandes nombres como Led Zeppelin, Deep Purple, Yes, Emerson, Lake & Palmer, Elton John, Eric Clapton, Pink Floyd y un larguísimo etc) comienza a tambalear y a perder notoriedad, un poco por su propio achanchamiento creativo y otro porque el punk, con todo su vigor y novedad, venía corriendolo de cerca.

Lo más interesante es que el punk y su espíritu de “hacelo vos mismo” estimula a la creación de infinidad de sellos independientes, tanto en Inglaterra como en el resto de Europa, Estados Unidos y el mundo, que dan lugar a incontable cantidad de artistas que pueden desarrollarse sin la presión de tener que ingresar a los rankings de venta, y eso da lugar a la creación de gran variedad de nuevas olas y tendencias de lo más variadas.

A decir verdad, antes del punk, en el underground británico crece una ola llamada pub rock, que reivindica el rock tradicional y se tocaba, justamente, en los típicos pubs ingleses que se abarrotan de gente luego de las 6 de la tarde cada día de la semana. Grupos como The 101´ers (con un joven Joe Strummer en la formación), Kilburn & The High Roads (con Ian Dury en la voz), Ducks Deluxe, Brinsley Schwarz (con Nick Lowe), Eggs Over Easy, Ace (con Paul Carrack), The Kursaal Flyers, Eddie& The Hot Rods y, sobretodo, Dr. Feelgood, los únicos que llegaron a ser realmente populares en los rankings de venta y trascendieron las paredes del pub con su rock simple y contundente. Los Feelgood (con el eléctrico Wilco Johnson en la guitarra) presentan singles irresistibles de rock bailable como She Does It Right, Roxette o Back In The Night, se negan a grabar en stereo (proclaman que el monoaural es mejor para el rock) y consiguen shows inolvidables. Todo terminó cuando Wilco (muy mimado por la prensa) pienasa que solo podía montárselo mejor, se va del grupo y ya nada fue lo mismo para nadie. Una lástima.

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02. El Imperio de McLaren

Paralelamente a esta mini explosion del pub rock aparece McLaren con los Sex Pistols y su revuelo mediático, y la escena del punk rock se establece. De repente surgen en Gran Bretaña miles de grupos que ganan las calles, las radios, los sellos grabadores (independientes o no) y los rankings de venta. Así aparecen The Damned (de hecho, el primer grupo británico punk en publicar un single –New Rose-, un álbum –Damned, Damned, Damned- y en girar por los Estados Unidos), The Clash, Generation X, The Boys, Sham 69, The Vibrators, UK Subs, Slaughter & The Dog, Ester (muy adolescentes, casi niños), X-Ray Spex, Radiators From Space y un larguísimo etc. La prensa especializada se maravilla con el punk y lo apoya incansablemente. En pocos meses, el rock británico habia cambiado para siempre. Lo más interesante es que, casi al mismo momento en que nace el punk también comienzan a surgir sonidos algo más ambiciosos que, manteniendo la simpleza de ejecución, intentan trabajar las texturas, los ritmos y las letras para conseguir una estética más sutil y artística. A este sonido (cultivado por nombres como Wire, Siouxsie & The Banshees, Magazine, Public Image Ltd, The Fall, AlternativeTV o The Mekons) se le llama after punk o post punk. También, casi al unísono con el punk y el post, surge un sonido más amigo de las radios, más melódico y bailable, al que se le llama new wave, cultivado por gente como Elvis Costello, The Police, XTC, Nick Lowe, Tom Robinson, The Vapors, Joe Jackson, Graham Parker, The Only Ones, The Boomtown Rats o Squeeze. A diferencia del punk y el after, la new wave, con su simpleza y facilismo sonoro, triunfa en Estados Unidos, donde surgen infinidad de artistas dentro del estilo, aunque muchas veces teñidos del sonido A.O.R (Adult Oriented Rock) tan típico del gusto norteamericano. De esta manera, The Cars, The Knack, The Motels, Blodie, The Shirts, B-52s, Mink Deville, Lene Lovich, The Romantics traen nuevos aires a la escena norteamericana (junto a nombres algo más artys como Devo o Talking Heads) aunque en Estados Unidos el impacto y el cambio no fue tan grande como en Gran Bretaña y el resto de Europa, ya que los grupos de la nueva ola convivieron codo a codo con las figuras establecidas tanto locales como extranjeras, que siguen realizando sus tours interminables por la inmensa geografía del país. En Nueva York, de todos modos, surge la escena de la No Wave, suerte de post punk norteamericano, de la mano de nombres absolutamente underground como The Contortions, Teenage Jesús & The Jerks, Mars, Glenn Branca, DNA o 8-Eyed Spy. La escena quedó inmortalizada en el álbum No New York, promovido por el siempre inquieto Brian Eno, que quedó impactado con lo que vió en uno de sus viajes desde su Inglaterra natal.

Aun estamos a fines de los 70s y ya han transcurrido tres diferentes movimientos (el punk, el after o post punk y la new wave) que preparan el terreno para la inmensa cantidad de olas y creatividad que caracterizó a la década de los 80s, el objetivo de este escrito, por cierto.

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03. De Lleno en los Ochenta

Con este panorama, la década de los 80s comienza con una inmensa actividad. Tras la explosión del 76/77 y la separación de los Sex Pistols en enero de 1978, el punk británico comienza a perder fuerza, pero en Estados Unidos nace el hardcore, un movimiento que, a partir del punk (el neoyorquino y el británico), crea un sonido y una actitud mucho más radicales, absolutamente alejado de los rankings de venta (contrariamente a lo ocurrido con el punk británico que consigue infinidad de hits populares) y con una actitud general más violenta. Con nombres como Dead Kennedys, Circle Jerks, Bad Religión, X, Black Flag, Fear, Misfits, Bad Brains, Bags o Germs, el hardcore plantea un sonido ultrarrápido, violento, frecuentemente sin un trabajo melódico claro. Solo los Dead Kennedys, con sus portadas de discos polémicas (que presentan desde un Cristo crucificado sobre un dólar hasta una escena de coito ilustrada por el artista H.R.Giger, creador de Alien, entre otras cosas) y el indudable carisma e inteligencia de su líder Jello Biafra logran trascender un poco las fronteras del ghetto. Mientras tanto, con el punk moribundo, en Inglaterra triunfa la new wave, el post punk (increíble o no, discos de Siouxsie & The Banshees, Bauhaus o Joy Division entran a los rankings de popularidad) y, de la mano de The Jam, se asiste a un revival de la cultura mod instalada a mediados de los 60s por grupos como The Who, Small Faces o Creation. The Jam con Paul Weller a la cabeza, escriben canciones con fuerza melódica e ímpetu rockero que mezclan la conciencia social con un notable nivel poético, que combina lo costumbrista con una típica tradición británica.El trío consigue varios temas que hoy son considerados clásicos absolutos del pop británico como In The City, Down In The Tube Station A Midnight, That´s Entertainment o The Eton Rifles, hasta que la supremacía de Weller y el managerismo de su padre fastidiaron a sus dos compañeros, propiciando que en 1982 el grupo se separa, no sin antes atravezar por un período netamente soul, con innumerables guiños a Motown y varias entradas a los lugares altos de los rankings. A principios de los 80s The Jam es el grupo más respetado de la escena británica, con excelentes críticas, niveles de venta notables y, sobretodo, música creativa y personal. Más tarde veremos qué pasó con su líder Paul Weller.

El resto de las bandas del revival mod (Secret Affair, Merton Parkas, The Chords, Dirty Looks, Code Blue) pese a que, casi sin excepción, tienen sus momentos interesantes, no puede alcanzar tal nivel de atención popular ni semejante seguidilla de temas con calidad, por lo tanto, separados los Jam, el movimiento del nuevo mod cae rápidamente en desgracia.

Lo que se revitaliza es el punk británico, ya que a comienzos de los 80s resurge con fuerza al grito de Punk´s Not Dead, de la mano de Exploited (su disco debut se llama así), Anti Nowhere League, Anti Pasti, GBH, Peter & The Test Tube Babies, Vice Squad, The Adicts, Crass, Conflict, Chron Gen, Cockney Rejects, Abrasive Wheels o Angelic Upstarts. Esta nueva ola toma elementos del hardcore estadounidense (la velocidad, el alto nivel de politización) y los combina con el tratamiento melódico típico del punk inglés cosecha 1977. Socialmente, su origen es de clases más bajas que la clase del 77. Este resurgimiento del punk no es bien visto por la prensa británica, que lo critica constantemente, acusándolo de poco creativo y violento. Pocos medios (como la revista Sounds) apoyan realmente a la causa que, de todos modos, logra convertirse en algo bastante masivo, aunque termina sucumbiendo por las reiteradas escenas de violencia que se presentan en los recitales y en vida ordinaria en las calles. Pese a todo, quedan para el recuerdo grandes temas como Sick Boy (GBH), For You (Anti Nowhere League), Dead Cities (The Exploited), Last Rockers (Vice Squad), War On The Terraces (Cockney Rejects), Viva La Revolution (The Adicts), No Goverment (Anti Pasti), Never Again (Discharge) o Woman In Disguise (Angelic Upstarts).

En el plano del post punk, el panorama se extiende y diversifica hasta el infinito, con múltiples subgéneros que aportan riqueza y variedad. La variante más seria y experimental arroja álbumes inspiradores y fundamentales como The Scream (Siouxsie & The Banshees), First Issue (Public Image Ltd o P.I.L, el grupo que el ex cantante de los Sex PistolsJohnny Rotten, rebautizado John Lydon, forma tras la separación del grupo), 154 de Wire, Killing Joke (Killing Joke), Solid Gold (Gang Of Tour), Seventeen Seconds (The Cure) y, sobretodo, los dos álbumes de Joy Division: Unknown Pleasures y Closer, todo un manual de texto de cómo hacer una música escandalosamente original con poquísimos recursos técnicos y mucho talento. El grupo se termina cuando el cantante Ian Curtis se ahorca en su domicilio el 18 de mayo de 1980, cuando aun no había sido publicado Closer, el segundo disco del cuarteto de Manchester. La lírica depresiva, la austeridad, la frialdad y un concreto aire de extravío se convertirá no solo en la marca de fábrica del post punk, sino que dan lugar al rock gótico, subgénero del post punk que combina el concepto de imagen del glam setentista con la fascinación por lo sobrenatural de los cuentos de terror, la melancolía y el fatalismo de los poetas malditos franceses.

Bauhaus es el grupo insigne del género. Cultos, refinados, con una puesta en escena (y en videos) casi teatral, el cuarteto consigue ganar notoriedad en la escena británica de los primeros 80s, aunque no consigue colocar un hit realmente masivo. De todos modos, temas como Bela Lugosi´s Dead (que también forma parte del soundtrack de El Ansia, la película con David Bowie y Catherine Deneuve), Kick In The Eye, She´s In Parties y, sobretodo, la versión casi textual que graban del Ziggy Stardust del David Bowie glam, quedan en la memoria del rockero medio británico de los primeros 80s. Como ocurre a menudo, tras choques de ego entre el cantante Peter Murphy y el resto de los músicos, el grupo se separa, atomizándose en diferentes proyectos (Dali´s Car, Tones On Tail, Davis J como solista, Peter Murphy como solista). Sorpresivamente, el trío restante (sin el cantante disidente) consigue, bajo el nombre de Love & Rockets, alcanzar el éxito a mediados de los 80s, grabando álbumes con alto nivel artístico y mucho carisma. Love & Rockets es uno de los pocos casos en el devenir del rock en donde la banda de apoyo sin el solista carismático logra hacer grandes cosas, cuando nadie esperaba nada de ellos (otros pocos casos que se vienen a la mente son Pink Floyd sin Syd Barrett, Genesis sin Peter Gabriel o los propios New Order sin Ian Curtis). En los últimos años Bahaus se ha reunido, graban un nuevo álbum ( el discreto Go Away White, de 2008) y se ha vuelto a separar, nuevamente por problemas de personalidad con el neurótico Murphy.

The Cure es un caso muy especial: comienzan haciendo una new wave personal, nerviosa e intelectual (su single Killing An Arab está basado en la novela El Extranjero de Albert Camus, por ejemplo). Con la muerte de Ian Curtis (de Joy Division) toda la escena musical británica se sacude y, literalmente, la tristeza se pone de moda, atomizada por el single Love Will Tear Us Apart que Joy Division había dejado grabado poco tiempo antes de la muerte de Curtis (y, de hecho, es lo más comercial que han grabado jamás). La cuestión es que, en medio de la moda depresiva, The Cure cambia sorpresivamente de sonido. En cuestión de meses el grupo se transforma hasta convertirse en algo absolutamente diferente a lo que se conocía. Del clima seco y dinámico propuesto en el álbum debut Three Imaginary Boys o el espíritu claramente pop del single Boys Don´t Cry, el cuarteto pasa al album Seventeen Seconds, monumento al sonido oscuro, con baterías que flotan, monótonas, casi maquinales, vocalizaciones gimientes, peinados elaborados, caras pálidas, sintetizadores que se quedan aparcados en una nota y guitarras con efectos de chorus y delay regulados de manera abusiva. Pese a que la critica es feroz, acusando a The Cure de oportunistas, el grupo sigue impávido con su nueva estética, incluso reforzándola aun más, como queda registrado en álbumes como Faith o Phornograhy, que expresan una desesperación existencial que puede volverse opresiva en exceso. Tras semejante escalada de tristeza el grupo amaga con separarse. El guitarrista y líder Robert Smith ingresa a Siouxsie & The Banshees casi como cesionista (ya había estado en el grupo por una breve temporada tiempo atrás) mientras que su banda (ahora reducida a dúo) lanza como al desgano unos maxis de 12” (Let´s Go To Bed, The Lovecats y The Walk) donde el sonido vuelve más bailable y optimista. De todos modos, nadie hubiese podido vaticinar que en poco tiempo lanzarían un álbum mágico (The Head On The Door) que los convierte en una máquina de hacer hits y llenar estadios de melancolía. Sus canciones de alguna manera cambian la cara del rankings británico con su sonido fácilmente asimilable pero melancólico, con unas influencias sonoras que terminan ayudando al oyente a advertir que hay más opciones en la música que la formula de hit probada y comprobada. A partir de ese momento, The Cure construye una carrera extensa (hasta nuestros días, aunque con interminables cambios de personal) donde el grupo sigue grabando y actuando de manera esporádica, aunque repitiendo la fórmula sonora que los hizo famosos de manera alarmante.


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