Los Dones Espirituales
Descubre el don que hay en ti para edificación de la Iglesia
Por José Reina
Copyright 2012 by José Reina
Smashwords Edition, License Notes
This ebook is licensed for your personal enjoyment only. This ebook may not be re-sold or given away to other people. If you would like to share this book with another person, please purchase an additional copy for each recipient. If you’re reading this book and did not pur-chase it, or it was not purchased for your use only, then please return to Smashwords.com and purchase your own copy. Thank you for re-specting the hard work of this author.
Los Dones Espirituales
Descubre el don que hay en ti para edificación de la Iglesia
*****
7- Discernimiento de Espíritus
8- Diversos Géneros de Lenguas
*****
Establezcamos desde el comienzo de nuestro estudio, de que el objetivo preciso de los dones, según podemos apreciar en una lectura general del Nuevo testamento, no es otra que el crecimiento de la iglesia "en todo" (Efesios 4:15), como "un cuerpo" que se va edificando con la ayuda mutua de cada miembro, en el ejercicio de su don o dones. Vea también Efesios 4:15,16.
En primer lugar, el don o carisma es para bendición personal del que lo posee (1 Corintios 12:7), pero no encuentra su plenitud, a menos que sea útil al cuerpo. 1 Corintios12:12. Así que debemos sentir el privilegio de colaborar con nuestros dones al crecimiento espiritual de nuestros hermanos, porque así crece el Cuerpo de Cristo, como una iglesia gloriosa y completa a la que no le falta nada. Por ello Pablo les dice: "...procurad los dones espirituales." (1 Corintios 14:1) Esa es la razón por la que debemos anhelarlos.
Debemos tener una sincera preocupación por descubrir nuestros dones para ponernos a servir al Cuerpo, de lo contrario, lo que hayamos recibido comenzará a marchitarse y pronto se secará definitivamente.
Los dones de en una iglesia son la prueba de que el Espíritu Santo está presente y que tiene vida. Pero, claro está, no son dados para que vivamos de "fiesta en fiesta" espiritual, sino para que la iglesia sea un testimonio vivo al mundo incrédulo. Si lo que hemos recibido lo guardamos para nosotros viviremos "empachados espiritualmente", pero no estaremos "fluyendo" ríos de agua viva a quienes lo necesitan. Tal es el propósito de los dones y su sentido último.
En segundo lugar, debemos recalcar que Dios es la fuente de estos dones y que son repartidos en Su gracia como El quiere. Esto nos ayudará a estar conformes con lo que Dios nos ha dado a cada uno y no entrar en molestas comparaciones deseando lo que otros tienen, cuando deberíamos tomar conciencia de lo que Dios nos ha dado a nosotros, y en gratitud poner esos dones a dar fruto enseguida.
En tercer lugar, lo que más interesa a Dios, y que le concierne sólo a Él, es la renovación constante de la vida y presencia del Espíritu Santo en la iglesia y en cada uno de los miembros. Por ello los dones deben ser tratados en el contexto de la iglesia. Son para la iglesia.
En conclusión, los dones son para la edificación de la iglesia, para que ésta pueda llegar a ser una fuerza poderosa e influyente en el mundo (Hechos 1:8).
Por eso debes tomar conciencia que tu persona y tus dones tienen un tremendo valor en el cuerpo local de la iglesia donde Jesús te ha puesto. No puedes excusarte, ni esconderte. "Cada uno ha recibido la manifestación del Espíritu para provecho." (1 Corintios 12:7)
Para el cristiano sólo es posible una actitud luego de haber recibido tanto de la gracia divina. Lo repito, sólo una actitud: ¡Servir! Porque Jesús dijo: "...el que pierda su vida por Mí, ¡la hallará!"
*****
La Biblia menciona muchos dones carismáticos. Las áreas principales de referencia son: Romanos 12:3-8; 1 Corintios 12:8-10, 28, 30; Efesios 4:11.
En este breve estudio nos limitaremos a la consideración de las nueve manifestaciones enumeradas en 1 Corintios 12:8-10.
v. 8. En griego: logos - sofías - palabra de sabiduría. Debemos tener en cuenta que son dones para casos especiales. Para momentos precisos. Y tienen que ver con la sabiduría divina, no humana. De la palabra "carisma" en el griego, caris se traduce "gracia" en el Nuevo Testamento. Quiere decir dones que se reciben por la gracia de Dios. Por ejemplo, la sabiduría que pidió Salomón a Dios. También en el caso de José y Daniel que interpretaron sueños.
En el Nuevo Testamento, la finalidad de este don es tener una palabra precisa para determinadas situaciones críticas, o difíciles, que puede estar pasando una persona en particular o una iglesia local como cuerpo.
Es de suma importancia para la consejería pastoral y de todo ministerio que trate con las necesidades de la gente. Porque el Espíritu Santo usará personas con este don para llenar las necesidades de otras personas y guiarlas con mayor seguridad cuando esto es necesario. Es un don de revelación sobrenatural.
En griego: logos - gnoseos - palabras sabias. Sin duda este don está íntimamente ligado al don de sabiduría, y muchas veces al de profecía, ya que la palabra de ciencia es una revelación espiritual de una situación determinada. Por ejemplo, una situación que está viviendo una persona en particular, sin embargo, muchas veces en público, el Espíritu Santo revela al orador lo que le sucede a una o más personas en el auditorio. También por el Espíritu puede ver distintos espíritus malignos que atormentan a una persona, y así de esa manera poder ministrar de una manera precisa. Por ello afirmamos que el mismo ejemplo de José y Daniel nos demuestra que el don de sabiduría y palabra de ciencia pueden estar estrechamente vinculados. Vea otros ejemplos en : II Rey. 5:26; Hch. 5:3,4; Gál. 1:11,12.
Es la fe en grado extraordinario. Se refiere a la fe cuando es impartida en conformidad a la voluntad de Dios. No estamos hablando aquí de la fe que todo cristiano tiene, y la que a su vez puede crecer si somos edificados, por la misma palabra de Dios.
Hablamos de la fe como don espiritual (recuerde el significado de la palabra carisma, como ya vimos) que solo algunos reciben para aplicar a su vez en situaciones específicas.
El don de fe, es impartido de manera especial, por ejemplo, Dios me imparte fe para orar por la sanidad de una persona - como hizo Pedro con el paralítico que pedía limosna en la puerta del templo La Hermosa. El Espíritu Santo le impartió fe y el dio la orden con total convicción.
En el Nuevo Testamento, la fe se nos presenta como "don de Dios" y como "fruto del Espíritu". Es algo que proviene directamente de la gracia de Dios, no es "mi fe" sino "la fe de Dios" que me es aplicada de una manera sobrenatural. Por eso es un don (regalo) que no se puede conseguir con ninguna clase de esfuerzo humano religioso o intelectual. Por ello nuestro Señor Jesucristo es el "Autor y Consumador de la fe." En el caso del don, es más que simplemente creer. Es recibir de Dios la confirmación sobrenatural en nuestro corazón para hacer cosas que humanamente jamás nos atreveríamos a intentarlas.
“La fe es un don de Dios. Uno no la posee para utilizarla a voluntad, sino para el propósito para el cual El la da y permite que uno la tenga. Permítame repetir. El nos da la fe necesaria para todas las cosas que están en conformidad con su bendita voluntad. Esa fe primero es dada y luego crece como un fruto del espíritu. Pero con respecto a la fe que mueve montañas, que vence las enfermedades y destruye todas las barreras con milagroso poder, aún sostengo que tal fe es posible sólo cuando es impartida y eso cuando está en conformidad con la voluntad del Salvador.
"Usted está más cerca de la manifestación de esta gracia impartida, cuando comprende su propia impotencia y su entera dependencia del Señor," escribe Charles S. Price.
El ejemplo que vemos en el relato de II R. 6:4-7, cuando Eliseo hace flotar el hacha es una combinación del don de fe con el don de milagros. Así es importante tener en cuenta que en cuanto al ejercicio de los dones espirituales se refiere generalmente interactúan dos o más a la vez, como también puede ser uno solo.
Aunque Dios en general puede usar a cualquier cristiano para sanar a los enfermos en el nombre de Jesús, lo cierto es que El les da a ciertas personas un ministerio especial de orar por los enfermos. A ciertos individuos - recalca la Biblia - se les ha dado "dones de sanidades" v.9. Sin embargo, esto no quiere decir que todas las personas por las que se ora serán sanadas. Lo que quiere expresar es que ciertas personas tendrán muchísimo más éxito cuando oran por los enfermos.