
DIÁLOGOS
DE
SILLMAREM
Gabriel Guerrero Gómez
ÍNDICE

1. HIELO………….………………..……..……………………………………6
2. INCERTIDUMBRE…………..……..………………………………………9
3. CÁPSULAS…………….….………………………………………………..13
4. TEMPUS FUGIT….………………………………………………………..17
5. LA DELEGACIÓN………………………………………………..………..21
6. KRYSSTENIA….…………………………………………………..……….26
7. EL PUÑAL…..……………..….……………………………………..…...34
8. EL PLAN………….…………………………………………………….......39
9. LA HUÍDA……………………………………………………………….....44

Diálogos de Sillmarem es una pequeña selección de diálogos inéditos protagonizados por los principales personajes de la Saga de Sillmarem. A través de sus diversos contenidos y temáticas tanto de forma como de fondo, el lector podrá apreciar con mayor detalle algunas de las pautas tanto de pensamiento como de conducta identificativas de cada personaje y las causas y circunstancias que les motivan en un momento dado a actuar de una manera determinada. Percibiéndose de forma más o menos definida, cuáles son sus anhelos, deseos, miedos e inseguridades, junto a los factores de presión tanto externos como internos de sus psiques y emociones a la hora de desenvolverse en un entorno siempre en constante cambio, hostil e incluso imprevisible.
En cierto modo los seres humanos tendemos a creer que el progreso en cualquier campo del conocimiento humano, es algo fundamental en la forma de vida moderna, y así es, pero no lo es menos (si queremos denominarlo como autentico progreso o “progreso consecuente”), armonizándolo con la conservación del mundo natural del que venimos, formamos parte y dependemos para nuestra supervivencia.
La trivialización de esta temática que de forma cada vez más decisiva influye en nuestra forma de vida cotidiana, ya sea en la calidad de lo que comemos, bebemos, respiramos, de nuestra salud no solo física sino mental, nuestras expectativas de vida así como la de nuestros hijos y descendientes, nos sitúa en una encrucijada de toma de decisiones que no en mucho tiempo serán criticas.
No hace falta ser un experto en estas cuestiones dicho de otro modo no se puede sacar de donde no hay, si agotas o esquilmas un recurso natural, este desparece. En el caso de que esto sucediese los seres humanos simplemente desapareceríamos del planeta y asunto concluido, pudiera ser que la vida a nivel microscópico continuase en otro mundo…la cuestión es que aún podemos salvarnos a nosotros de nosotros mismos, ¿Sería eso lo peor?
Me temo que no, antes de que eso sucediese (si no hemos convertido el planeta en una desértica bola radiactiva), podría producirse una lenta agonía, no solo por las habituales catástrofes naturales, conflictos bélicos o de deterioro medioambiental, sino las provocadas por la manipulación del hombre de las especies de su entorno por intereses comerciales o políticos.
Se ha escrito mucho y muy bueno sobre estas cuestiones, pero humildemente creo que la realidad siempre supera cualquier ficción…sucedió en su momento con la aplicación de la electricidad, la energía atómica, la ingeniería genética y en no mucho tiempo la nanotecnología…los libros de ciencia—ficción y entretenimiento son solo eso, una pequeña aproximación de lo que podría suceder si tal o cual invento o descubrimiento se aplicase de una determinada manera y como nos afectaría a los seres humanos, la cuestión cambia cuando esas consecuencias se vuelven reales y las comprobamos y sufrimos en nuestra propia carne.
Los seres humanos poseemos una asombrosa capacidad de adaptación tanto a un medio natural como artificial, aunque paradójicamente sufrimos el hándicap de una falta de madurez tanto psíquica como emocional para saber convivir con nuestros semejantes de forma pacífica en esos cambios…
La saga de Sillmarem, plantea estas y otras cuestiones invitando al lector a que “juegue un poco con las ideas” y en la medida de lo posible sea ya no solo un instrumento de entretenimiento (su objetivo principal) sino un punto de partida para observar, apreciar y comprender un poco mejor el fascinante y complejo mundo que nos rodea, es en definitiva un pequeño canto a la vida transformado en palabra a modo de cuento. La belleza del mundo natural que aún sobrevive y toda su riqueza, se conservará o desaparecerá a través de tus actos y decisiones personales y cotidianas, al final la última palabra la tienes tú.
Con profundo respeto y humildad.
Gabriel Guerrero Gómez
DIÁLOGOS DE SILLMAREM I.
1. Hielo
“La libertad de vivir con sencillez, es la libertad de poder ser felices”.
Dhalsem Tagore.
(Meditaciones en el ocaso).
Los Delphinasills se hallaban ocultos, a la espera, bajo la inmaculada superficie del casquete polar sur, en el planeta Ekatón, hogar del Conde Alexander Von Hassler. Gélidas ráfagas de viento, de doscientos kilómetros por hora, nublaban el horizonte de cualquier vista alrededor, para dejar paso tiempo después, a una fría claridad lunar. “Fascinante estampa nocturna”. Reflexionó un silencioso Löthar Lakota, observando en su holopantalla, imágenes del exterior de su cabina de mandos.
Un hostil desierto helado, cobijaba en silencio bajo el hielo una nave que había sido pilotada hábilmente por el Comandante en jefe de los Xiphias desde Sillmarem. Sepultada en un blanquecino manto de hielo, su Hidronave conocida entre los propios Aquanautas de Sill como “punta de arpón”, cuyo diseño era muy semejante a los útiles de caza de su mundo marino, parecía dormir a la espera de la orden de su señor.
Una camuflada plataforma se alzó, dejando brotar de su interior, una sonda. Löthar Lakota exploró la zona con una levito—cámara de las más pequeñas a control remoto. Con el Comandante a la cabeza y Elektra Penélope Zephyrus, junto a los Delphinasills de Sillmarem, penetrarían por el río de la ciudad—capital Thanos, para intentar rescatar a Stephan Seberg y sus lugartenientes (si es que aún seguían con vida) y sobre todo anular al Conde. El plan acordado en Sillmarem con Chakyn Chakiris y los Delphinasills era tan sencillo en teoría, como tremendamente complicado de realizar en la práctica. Usar el Holoplano guardado en el puñal de Mutan—Tay, con los diseños interiores del palacio del Conde, les permitiría introducirse superando las férreas medidas de seguridad que lo custodiaban. Elektra les aguardaría sumergida con la Hidronave a las afueras del embarcadero principal de la fortaleza, usándola como ruta de escape una vez finalizada la misión.
Löthar como el brillante estratega que era, había insistido en que aquel plan adolecía de muchos fallos y que era más aconsejable posponer la misión, pero la obstinación de Valdyn y lo desesperado de su situación, había inclinado la balanza a favor de proseguir con la operación hasta el final. Tras el primer intento de asesinato por parte de Stephan Seberg, el Conde estaría más protegido que nunca, Löthar era muy consciente de ello y lo que era aún peor, los Delphinasills estaban tan divididos como nerviosos. “La precipitación es la hermana del desastre”. Pensó Löthar con amargura.
La prolongada inactividad forzada en el interior de la nave, los irritaba aún más. El orden y la disciplina eran fundamentales, para asegurar las necesidades básicas y asegurar la supervivencia del comando. “Para solventar las sofisticadas técnicas de defensa del Conde nos haremos pasar por un “biológico” una ballena y así lograr la superación de la conexión de sus sistemas de alarma, anulación de sus satélites y Espacio—bases de control”.
Les había comentado Löthar Lakota con rostro severo. En el interior de la nave los Delphinasills dialogaban inquietos, tras elevar sus acristaladas cúpulas de sostenimiento vital, una cortante tensión flotaba en el aire y se adivinaba en la rigidez de sus gestos.
—El Conde después del último atentado contra su vida por parte del comando enviado por Stephan Seberg, ha convertido tanto el interior como el exterior de su palacio en un bunker, un laberinto sembrado de trampas, falsas paredes, corredores, holoimagenes, precipicios camuflados, dispositivos trampa y corredores sin salida, sin contar con lo inesperado —señaló Troya mientras revisaba su bioarmadura y su equipo de combate. A su lado Ethne estudiaba con detenimiento un Holograma flotante con la configuración arquitectónica del palacio del Conde.
—Un claustrofóbico cumulo de trampas que golpean los sentidos y la psique de cualquier intruso en el núcleo de su palacio —corroboró Sarah—.
Hemos vencido y superado el palacio de Ravalione, podemos lograr penetrar en este también —aseguró con más seguridad de lo que sentía en realidad.
—Es el Conde de quién hablamos, en mi opinión es mucho más letal y peligroso que su difunto tío, bien lo sabemos todos —le reprochó Novak mientras se ajustaba los cierres del cuello.
— ¿Como sabremos que el Conde está en el planeta? —preguntó Thoth observando como Valdyn se acariciaba la frente pensativo.
—En el momento que aumente la intensidad de los sistemas de vigilancia, sabremos que ya está aquí —aclaró muy segura de sí misma Sophy, mientras sopesaba en cada mano, un puñal de distinto tamaño y forma, decidiendo con cuál de ellos se quedaría al final.
— ¿Y si ya ha ingerido el elixir? —preguntó Thoth, haciendo ejercicios de estiramiento y calentamiento con sus manos y rodillas.
—Lo haya ingerido o no debemos anularle —sentenció Valdyn.
—La decisión está ya tomada, no hay marcha atrás —sentenció Sophy.
—Pero ¿y si estamos equivocados? —señaló mal ocultando su indecisión Ethne.
—Pero ante una amenaza potencial alguien tiene que hacer algo
—insistió Troya.
—Por eso estamos aquí. Pero ganemos o perdamos, si sobrevivimos, seguiremos nosotros también seguiremos siendo una amenaza potencial para nosotros mismos y la raza humana, esa es la maldición de la ingesta del elixir de Vitava, no sabemos a dónde pueden llevarnos nuestros talentos—capacidades ni en que nos harán evolucionar, nuestro cambio no se limita a un gran salto evolutivo, si no a una evolución lenta pero constante, no olvides que cuanto más usemos nuestros poderes mas cambiaremos, si el resto de civilizaciones supiese de nuestra capacidad o la existencia del elixir seriamos perseguidos o incluso exterminados — indicó Sophy.
—O usados como ratas de laboratorio. —intervino Thoth mientras comprobaba los cierres de sus botas de asalto de Delphinasills.
—Exacto.
—El poder busca el poder —recitó Novak.
—Yo no lo habría definido mejor —asintió Sarah.
— ¡Estad preparados! —advirtió Löthar por el intercom. Los Delphinasills se pusieron rígidos, tras revisar sus equipos. Valdyn cogió de la mano a Sarah. El momento que todos temían en su interior por fin había llegado. Dentro de la carlinga de pilotaje, Elektra repasaba por última vez los dispositivos de control de la nave.
—Activando los sistemas de navegación silenciosas…las lecturas son correctas.
—Bien, vamos allá —murmuró Löthar mientras su transporte levitaba durante unos segundos sobre el hielo, para más adelante sumergirse en las profundidades marinas de aquellas heladas aguas, rumbo a Thanos, cuando se acercaran a su destino saldrían del agua y flotarían a ras de superficie, para terminar amerizando y finalmente cruzar sus defensas bajo el agua. El miedo comenzó a tantear el ánimo de los Delphinasills, una vez más.
DIÁLOGOS DE SILLMAREM II.
“La violencia no es un juego, ni es divertida, ni sabes cómo puede acabar, sin olvidar que sus secuelas pueden siempre llegar a ser mucho peores que la muerte”.
(El absurdo de la fe en la violencia como solución de cualquier conflicto del índole que sea).
Dhalsem Tagore.
2. Incertidumbre.
Tanto Löthar Lakota como Elektra Phenelope Zephyrus, jefa de seguridad de Marelisth, ultimaban los preparativos previos para su inminente partida hacia el planeta Krysstallus—Nova. Ambos albergaban serias dudas sobre la viabilidad de su misión y su más que cuestionable culminación con éxito, pero como expertos profesionales, se limitaron a acatar las órdenes de Chakyn Chakiris y cumplir con sus obligaciones con la mayor escrupulosidad que les fue posible. El interior de su Hidronave, ubicada en uno de los muelles de embarque, de una de las principales Aquabases secretas de Sillmarem, oculta en uno de sus muchos reductos abisales de los océanos de Sillmarem, estaba recibiendo un exhaustivo examen final.
Elektra asintió en silenció apretando con fuerza la mano de Löthar, su mejor amigo, amante y esposo le lanzó, una agradecida sonrisa y se dispuso a comunicarse con su preciosa carga de abordo: los Delphinasills. Los cuales mantenían en ese instante una acalorada discusión dirigida principalmente por su buen amigo Thoth.
—Tened esto bien presente. Advirtió Thoth con una severidad desconocida en él:—Dhalsem fue muy claro y preciso al respecto, no debemos descuidar, ni ignorar nuestra psicología emocional, ni como esta puede repercutir en nuestras pautas de conducta, en un momento clave a la hora de usar nuestros talentos—capacidades, ahí se marcará la diferencia que evite cometer un error para nosotros mismos y nuestros compañeros o nuestra salvación en un momento de crisis dado, apenas si podemos controlar nuestros poderes en distancias cortas y en blancos más o menos fijos y cuanto más los usamos, mas se alteran y aún más si interaccionan con otros poderes —terminó por decir Thoth, observándose ambas manos con atención.
— ¿Te refieres al Conde? —preguntó Sophy mientras revisaba con sumo cuidado la ristra de puñales especiales que sujetaban sus correas de cinturas pies y manos, los cuales usados con sus capacidades telekinéticas, solían tener un resultado de lo más letal, para cualquier que se enfrentase a su persona.
—Entiendo. No debemos perder el control de nuestras emociones
— susurró un despreocupado Troya.
—Para un maestro en Artes mentales como Dhalsem Tagore es fundamental el uso en equilibrio de la razón, la emoción y la experiencia del conocimiento depositado en nuestra mente, dejando que esta suma mediante la intuición actúe cuando sea necesario en un momento determinado de manera eficaz y precisa —razonó esforzándose por mantener la calma Thoth.
—Pero nosotros hemos aprendido a controlar nuestros poderes —indicó Novak con un discreto y significativo gesto de su mano.
—Muy superficialmente, apenas comprendiendo su desarrollo y evolución, no existen precedentes, es como un tazón hirviendo de agua, puedes controlar el continente, pero el contenido solo bajo determinadas reglas — razonó con firmeza Thoth, a su lado tanto Valdyn como Sarah supervisaban sus armaduras de Delphinasills y equipos de combate.
—Comprendo.
—Es más me atrevería a añadir que incluso dejó entrever la posibilidad de un mayor y más sutil control de nuestros poderes incluso a nivel molecular.
—reflexionó Thoth en voz alta mas para sí mismo que para los demás.
—No te entiendo sé más sencillo en tu exposición por favor
—pidió Sophy, agitándose incomoda en su asiento de viaje, comprobando por la ventanilla la retirada de los anclajes de sujeción de la Hidronave.
—En una ocasión le oí comentar a Chakyn Chakiris nuestro jefe de científicos, la hipotética posibilidad de como con el control y método apropiados un humano que hubiese ingerido el elixir podía alterar incluso metales a nivel molecular —destacó Thoth mostrando una expresión que delataba que incluso a él mismo le costaba creer en lo que decía.
—Pero es…eso es…pura fantasía…—aguijoneó un escéptico Troya.
—Y lo nuestro entonces ¿qué es? —dijo saliendo al quite Sophy.
—¿Estas dándonos a entender que nosotros estamos aprendiendo a usar nuestros poderes de una manera más bien tosca y que en el futuro se podrían desarrollar y usar de una manera más sutil y precisa? —le preguntó Valdyn extrañado.
—Tengo la convicción de que así será y que Dhalsem lo intuye —corroboró Thoth.
—Nunca mejor dicho —ironizó Troya.
—Sería algo extraordinario —apuntó Sarah.
—Podría ser beneficioso —especuló Ethne.
—Y peligroso —señaló Novak.
— ¿Hasta qué punto? —preguntó Zore.
—Eso lo ignoro.
—No obstante, no debemos tomarnos al pie de la letra todo lo que nos comente Dhalsem Tagore, tiene más de místico y ermitaño que de científico
—soltó con despreocupación Troya.
—Ahí, te equivocas en mi mundo Indha la casta a la que pertenece Dhalsem es profundamente respetada ya no solo por su sabiduría milenaria, si no por que poseen cualidades y conocimientos que vuestra ciencia apenas si está comenzando a comprender y conocer —Troya se enfundó sus guantes especiales.
— ¿Y por qué no los muestra abiertamente? —le increpó Troya.
—Para evitar que se hagan un mal uso de ellos. Solo les es permitido usarlos para hacer un bien en momentos muy concretos —le explicó Thoth.
—Le tenía por un místico —murmuró pensativo Troya.
—Créeme Chakyn pudo comprobar la tremenda solidez de conocimientos científicos que posee Dhalsem y los de su casta —hizo notar Thoth con calma.
—Es un insólito y enigmático personaje, es la viva imagen del misterio, con su cabeza rapada, su piel morena y su cuerpo delgado y fibroso apenas protegido por una humilde, sencilla y amorronada túnica de algodón hecha por el mismo. A menudo le he observado sentado a solas recogido sobre sí mismo, puede pasarse horas e incluso días sentado en la misma posición sin inmutarse, experimentando el vacio —comentó Valdyn.
—Salek le respeta profundamente —añadió Sarah.
—Cierto.
—Y Chakyn también, por algo será —dijo Sophy.
—Para Dhalsem y su ancestral cultura, nuestros anhelos y deseos nos esclavizan y nos hacer sufrir a la hora de percibir la realidad que nos rodea, solo somos una insignificante parte más del todo universal que fluye ininterrumpidamente en armonía, una esencia que se funde con un dios—universo—energía en un perpetuo estado de creación de preguntas y respuestas formando una interminable rosa de infinitos —explicó Thoth.
—Curiosa forma de ver las cosas —soltó de nuevo Troya pero con menos ironía esta vez.
—Eres un telépata escéptico —le reprochó Thoth.
—Más bien realista.
—Es curioso también Dhalsem resaltó como la personalidad del sujeto, su carácter, psique y pautas de conducta, podían influir en el tipo de poderes que podía desarrollar tras la ingesta del elixir —explicó Thoth.
— ¿Quiere eso decir que los poderes del Conde pueden ser proporcionales a su personalidad? —preguntó un perplejo y asustado Novak.
—Espero que no —terminó por decir Thoth sin apenas convicción en su voz. La voz de Löthar Lakota resonó por sus intercom: Diez minutos para el despegue, Delphinasills preparaos. Un profundo silencio cubrió el rostro de los Delphinasills, aquellos eran los momentos más duros antes de iniciar cualquier misión destacando uno por encima de todos, el de la incertidumbre, un frío escalofrío recorrió sus espaldas preguntándose si al igual que otras veces volverían a casa, sanos y salvos.