Excerpt for Historias Breves by Eduardo Acevedo, available in its entirety at Smashwords

Historias Breves


por


Eduardo Acevedo



Smashwords Edition



Copyright © 2006 Eduardo Acevedo

All rights reserved

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Séptimo sentido

Un toro cariñoso y consentido,

picándole algún mal bicho,

embistió a su amo

dejándolo al filo del otro lado.


Arrepentido de su furor,

el pobrecillo perdió más de cien kilos

durante los meses previos a su venta.


Qué pasó por sus cuernos

es de difícil respuesta.

Es posible que ellos también tengan

certezas sin pruebas,

anticipaciones sobre el futuro,

lectura de sentimientos ajenos

o el fenómeno chic del déjà vu.


Aunque lo más seguro,

debió vislumbrar por un instante

su aciago final.

****


El hombre solemne

No puede salir a caminar

vestido de frac por las mañanas

y eso parece entenderlo bien

desde que usa un corte inglés.

También aprendió la prohibición

de contar chistes

hasta bien entrada la madrugada,

cuando los gatos maúllan

tumbando botellas vacías.


Sería pedir demasiado

que no hablara de ningún tema

empezando por él,

ya que a fin de cuentas el pobre,

de a poco,

de a ratos,

pierde el acartonamiento.


Pero no se puede bajar la guardia

porque al primer descuido

se sube a esa caricatura

pomposa de sí mismo

y hay que bajarlo a sombrerazos.

Como le ocurrió a Margot

lisonjeándolo compasivamente

y él ya resuelto a no pagar la cuenta

y enviarle flores.

****


Desmedido

Miles de millones de seres

en la historia del mundo

y pretender que a ninguno

se le haya ocurrido

la misma idea

o experiencia similar,

es sencillamente excesivo.


Como la hormiguita en el baño

que exploró y exploró,

yendo y viniendo

cerca de mi pié descalzo

hasta pretender meterse

debajo de mi dedo gordo

sin yo hacer nada.

****


Apuesta

La tortuga y el conejo

apostaron

quién llegaba más lejos.


Transcurridos cincuenta años

la tortuga iba ganando.


El que perdía

pagaba la cena.

****


Tres alpinos

Eran tres alpinos

que venían de la guerra.

El más grandote

bebió todo lo que pudo

y cantando marchó

a aserrar maderos junto al río.

El más chiquito

se perdió tras una falda gitana.

Y el mediano encontró solaz

arrojando cuchillos en un circo.


En la aldea

los lloraron sin consuelo.


Nunca hubo unos muertos

tan felices.

****


Adolescente en crisis

Ella,

la adolescente angelical,

tiene los sueños reservados para él,

su adolescente.


Él,

-el mismo en quien ella piensa-

tiene dificultad para hacerse querer

rápido y sin tropiezos.

Claro que ella no le facilita las cosas.


Para que no la crea tonta,

ella no dice lo que piensa.

Y nuestro galán de sólo monólogos

no llega a tanto.


Para que no la crea fácil,

ella no acepta las invitaciones

ardientemente deseadas.

Y él todavía no entiende

la lógica femenina.


Le rehúye la mirada

para observarlo de refilón

o cuando el muchacho

tiene otro foco de atención.


A la hora de elegir cercanía,

ella se queda con el más ruidoso

e inocuo de compañía.


Y para rematar,

ella ríe a carcajadas de cualquier cosa

mientras él la pueda ver

y ande lejos para escuchar.


Entonces nuestro adolescente

entra en crisis

y comienza a odiar las mujeres.

****


Esquina de noche

Él, estando sigiloso

al acecho en la oscuridad,

cuando la luna salió

perdió su concentración.


En el reflejo de la hoja metálica

creyó ver unos ojos conocidos

que le ablandaron el corazón.

****


La fuente de los deseos

Ella arrojó la moneda

en la fuente

pidiendo como deseo

que él la amara por siempre.


La moneda de él,

después de dar

una cabriola en el aire,

cayó al agua con idéntico pedido.


La fuente suspiró aliviada

teniendo en cuenta

el trabajo pendiente.

****


La totalidad de la vida

Como último deseo,

en el entierro sonó

la canción de rock pegadiza,

mientras camareros

impecablemente blancos

servían champaña con torta negra.

La ceremonia levantó el ánimo de todos

con excepción del difunto.

Incluso las palomas festejaron

recogiendo restos.


Abstraídos en sus temas

se toparon en la calle

el señor doctor con el señor profesor.

Del expediente psiquiátrico

cayó la trascripción

de un relato fantástico del paciente,

así como de la carpeta del concurso

voló una propuesta.

Entre las disculpas mutuas

fue inevitable

la permutación de papeles.


El jurado reconociendo

la aspereza del material,

en un acto inusual

resolvió premiar

un esfuerzo tan original.


La joven promesa literaria

por otro lado,

fue citada al hospital

a la hora acostumbrada.

Asistió picada por la curiosidad

del equívoco

como nueva fuente de inspiración.

Qué pasó a continuación

es algo impreciso,

pero la camioneta de banquetes

por fallas que se están analizando,

atravesó la pared para estacionarse

justo encima del cuerpo

de nuestra joven promesa.


Todos los gastos funerarios

corrieron por cuenta de la empresa

que ocasionó la desventura.


Y entre los que más brindaban

por la difunta,

se encontraba un hombre

que la familia no pudo identificar.

****


Ganándose la vida

La señora después de observar

y preguntar lo suficiente,

compró un collar de su agrado

En parte fue genuino interés

y en parte compasión del joven artesano

ganándose así la vida.


Éste, rápidamente decidió que las ventas

del rato alcanzaban para el día.

Al levantar su negocio de la plaza

observó con simpatía al vagabundo

alimentando palomas

con migas de pan.

Le entregó unas monedas

y una breve conversación.


El vagabundo agradeció

la contribución de la gente

para el mantenimiento

de los pájaros de la plaza.

****


Linda

Rascame la espalda cerca de este punto,

por favor.

Acordate que me gusta suave,

así, seguí. . .ah. . .gracias.

Si vas a la cocina traeme un pedazo de pastel

con coca cola...me antojé.

Linda ¿has visto el periódico?

Cuando bajés acordate de traerlo.

¿Está haciendo un poco de frío, no?

La cobija verde suavecita nos vendría bien;

traela vos que sabés en dónde se guarda.

Pasame por favor el control

que ese programa está aburridor.

Huy...me olvidé de sacar al perro.

¿Lo podés sacar vos, que estoy cansado?

Y ya que estás de paso,

aprovechá para sacar la basura.


Linda...¿Lindaa? Lindaaaaaa...

****


Anticuerpo

Un varoncito rozagante

largo tiempo esperado

por los abuelos,

finalmente llegó.


Qué fue lo que no funcionaba

en esos años,

nunca se supo bien.

La bioquímica femenina

es cosa bien extraña.


No hubo ningún tratamiento especial.

Ella no sufrió cambio significativo,

exceptuando un brillo renovado

en los ojos de un antiguo amor.


Fue probablemente

una coincidencia.

O su cuerpo decidió por ella

ante esa señal de peligro.

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Los profetas del cambio

¿Cada cuánto cree usted que debería cambiar?


Hay compromisos y comodidades ajenas

forzosas de atender, claro está.

Además, estamos cambiando

todos los días sin necesidad

de tirar todo por la borda

para volver a empezar.

¿Y para qué cambiar lo que anda bien?

Porque supongo no tratará

de desacomodarme

por puro gusto.

O peor aún,

para tomar ventaja

de la nueva situación.


Ustedes los profetas del cambio

parecen surgidos

de algún club de perdedores,

buscando revanchas

y segundas oportunidades.

¡No señor, de aquí no me muevo!

Bastante trabajo me costó encontrar

comida y cama gratis,

para usted insinuar

que estoy respondiendo a la terapia.

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Desde los tiempos del Arca

Le voy a contar

el secreto mejor guardado

de todos los tiempos.

Está cifrado en un lenguaje antiguo

desconocido para usted

y le advierto que muchas personas

han muerto por su causa.

Protegido por una orden secreta

desde los tiempos de Nabucodonosor,

ni se imagina quiénes la han gobernado.

En la ardua misión

de preservar el secreto

no se han escatimado

mistificaciones, engaños esotéricos,

intrigas políticas, asedios religiosos

y asesinatos rituales

camuflando los senderos

hacia el mensaje.

Le parecerá sorprendente,

pero algunas lenguas muertas

surgieron para transmitirlo

con disfraces, hipérboles

y ocultamientos.

Lograr develar ropaje tras ropaje,

pista falsa tras pista dudosa

el mensaje original

zigzagueante

a lo largo de la historia,

no ha sido labor de una existencia

sino de generaciones

del más excelso

talento humano.

Hasta el Santo Grial

fue depositario

de una de sus claves.


Sólo una sucesión

de casualidades extraordinarias

(que jamás revelaré para no comprometer

más vidas)

explican que hoy se encuentre en mis manos.

Fatalidad o bendición inmortal,

como mi destino es incierto

he resuelto contarle

el secreto mejor guardado

de todos los tiempos:


--"¡Noéee...cuidado que se subieron

dos brincosaurios macho...!"

****


La tía Georgina

En realidad, la tía Georgina

era una tía de mi papá.

De una personalidad encantadora,

hacía un flan de leche

fuera de concurso.


Siendo casi vecina,

la visitábamos con cierta frecuencia

porque nos caía bien ella

o su flan.


A la edad que yo tendría

de unos cinco o seis años,

no se distinguía bien

una cosa de la otra.

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La misionera

Mientras esperaba el lavado del auto,

se presentó ante mi mesa

la linda misionera.

Su nombre me recordó

a otra Irene de tiempos pasados.

Pronunciación rara con zetas.

--¿De dónde sos?

--Española, pero he vivido en Afganistán,

Chile, Colombia...

y tú tampoco eres de aquí.

--¿Y qué hacés como misionera?

¿En qué barrio está la fundación? Ah...

--¿Crees en Dios?

--Y...debe estar en todos lados...¿no?

--Siii...está en nosotros, en la naturaleza...

Y la conversación continuó

como dos viejos amigos

o como dos adolescentes.

Y claro, los libros y música

que tenía para ofrecer,

me los ofreció nomás.

--¿De estos dos, cuál te gusta más?

--Y...no sé...soy muy indecisa...

Irene tenía recato para ofrecer

su doctrina en venta

y trataba de darme pistas

por si yo tenía dudas.

Para confirmar lo de Afganistán,

por ejemplo,

prosiguió un momento hablando

en un inglés encantador.

--Te compro éste.

--¿Pero lo vas a leer verdad?

--Yo creo que sí...o mi mujer

o lo destrozará el perro,

los libros tienen destinos imprevisibles...

Su mercancía la tranquilizaba

de actuar como veinteañera

preguntona y exultante.


Yo había olvidado la existencia de familias

dedicadas a la compasión del prójimo

como misión en esta vida.

Y junto con la admiración,

sentí pudor de aprovechar

esas mariposas revoloteando por el aire

con fines seductores.

De modo que los libros

también me tranquilizaron.

En la despedida

y con el auto aburrido de esperarme,

pensé en la cantidad de coincidencias

menos esa...

cuando veo un papelito

junto al volante que decía:


"Son adorables ¿verdad?

Insisten en que soy parte de

todo esto...

aunque en el fondo

tampoco hace mayor daño."

****


Graduación

Sobre el acontecimiento de celebración

son variados los sentimientos

del protagonista,

los invitados cercanos

y quienes pagaron la expedición.


Los convidados charlan sobre el futuro

mientras los oferentes recapitulan

los logros alcanzados.

El graduado saborea

el tiempo presente con fruición

y no quiere saber de cosa distinta

a su celebración.


En el tono festivo de la reunión

se cuelan anécdotas

fijando como las fotos

las amistades conseguidas,

mientras los señores recuerdan

sus propias etapas.


Hay orgullo y admiración

por los méritos conseguidos

en esa carrera de largo aliento.

Y los afanes de los anfitriones

también llegan a su final

con la despedida de los últimos invitados.


Ya mañana vendrá

el descanso sosegado

sabiendo a muerte prematura

y nacimiento presagiado.

****


Retratos de familia

El adolescente viendo a sus compañeros

zambullirse con éxito

desde una roca elevada,

juzgó mal sus habilidades

y el accidente previsible sucedió.


Le pasó lo mismo que a su padre,

cuando escuchando una conferencia

sobre autonomía,

decidió renunciar a su trabajo

poco excitante pero seguro.

O a su tía,

feriando un matrimonio llevadero

por un amor juvenil,

con duración exacta

de dos meses y trece días.

Sin ser uno adivino,

todo hace suponer

una cierta tara de familia

para los saltos al vacío sin paracaídas.


Los equilibristas profesionales

-caminando sobre cables entre edificios-

también suelen heredar la actividad

de padres y abuelos.

Grabado en los genes

o a lo largo de arduos entrenamientos,

finalmente logran balancear

las fuerzas desequilibrantes,

para tenerlos vivos y dispuestos a hornear

la siguiente generación.

A pesar de los riesgos,

todo está controlado.


La familia tarada,

además de una natural conmiseración

creo que merece una segunda atención.

La tía por lo poco que sabemos,

no la pasaba nada mal.

Apostarlo todo a un amor imposible

es de una radiante belleza moral,

opacada con una ética

de lealtades y traiciones.

El padre tomó al pié de la letra

la frase inspiradora

de cambiar de actividad cada cinco años

con mucha más pasión que previsión,

mostrando eso sí,

una determinación que más de uno quisiera.

Y el adolescente para rematar,

tuvo un arrojo y amor propio

que ninguna pierna enyesada

puede compensar.


¿Y si el affaire burbujeante de la tía

hubiera resultado?

La tendríamos en alguna revista rosa

dando declaraciones

sobre la fuerza del amor

y la reportera exaltaría

el coraje de ser leal a su corazón.

¿Y si los cinco años

hubieran sido la dosis perfecta

en el camino al éxito del fogoso padre?


Lo único cierto a posteriori,

fue la popularidad

de ese yeso autografiado

gracias al cual,

nuestro adolescente ligó novia.

****


Mala reputación

Si Raquel fuera coleccionista,

aportaría un banco de semen

para altruistas investigaciones biológicas

que en su barrio no apreciarían,

pues la maledicencia la sigue cual sombra,

mientras los niños suspiran

con su culo de mandolina.


Y nadie le creyó

cuando se sintió violentada

en una noche oscura,

habiéndole pasado por encima

media maratón.

De qué se queja Raquel

si para ella debe haber sido un vergel,

pregonaban las envidiosas lenguas viperinas.

Y no veían la tristeza

en su noble y hermoso corazón.


¿Qué culpa se le puede achacar

de ser bella y ardiente en todo matorral?

Una deliciosa putilla

que desde aquel triste suceso

apagó su flor primaveral,

recordando en aquella fila

quien alegraba su corazón.


A Raquel no le robaron su belleza

pero sí todo entusiasmo y pasión,

a tal punto que ya lo hacía

previa remuneración.

Quedando así confirmada

su mala reputación.

****


Como de costumbre

Albertina salió como de costumbre,

pero por la ventana.

Sus pasos breves y rápidos

se devolvieron como de costumbre también,

a recoger algo olvidado.

En este caso fue su cartera

y una carpeta ajada color ladrillo.

El café matutino no faltó esa mañana,

junto con el cigarrillo

y los fósforos que nunca encontraba.

El gesto habitual de correr su cabello sedoso

mientras las gafas iniciaban

el descenso por su nariz,

se hizo presente también en aquella ocasión.

Su estado de ánimo nadie descifró,

pues de Albertina todos recordaríamos

con precisión su conjunto de tics,

más no lo que llevaba puesto en cada ocasión.


Esa mañana fue como de costumbre

para Albertina,

a excepción de salir por la ventana.

Ya es tarde para averiguar

quién fue realmente Albertina

y sólo nos queda conjeturar

lo que en esa mañana le sucedió.

****


Objetos perdidos

Se ha perdido una medusa ensortijada

en la mitad del almacén.

Objeto tan peculiar

los clientes no han visto

y resuelven ignorar

tamaña alucinación.

No intentan siquiera esquivarla,

o alargar el paso,

o dar un pequeño brinco.

Nada de eso.

Hay una perfecta ceguera

de medusa ensortijada.

Los apurados que tropiezan,

con cara de sorpresa

no ven dónde fue a parar

lo que golpearon.

Los carritos atorados

con algún tentáculo

de la ensortijada medusa

envalentonan a sus choferes,

que insisten en directa y reversa

como si la rueda estuviera defectuosa.


La medusa francamente molesta

ante tantos agravios reiterados,

lamenta haberse esmerado tanto

ensortijando su belleza

y procede con desidia

a su vieja forma de sombrilla.


Ante los gritos horrorizados

de una señora mayor,

el guardia de turno recogió

la medusa del pasillo

para llevarla a la sección

de objetos perdidos.

****


Historia de dos amantes

El final:

En direcciones contrarias

van por el corredor atestado de gente

entre la pista de baile

y la zona de baños.

No saben todavía que se atascarán

frente a frente

y él sentirá los senos contra su pecho

y ella levantará los brazos

fundiéndose en un abrazo protector.


No necesitarán mirarse

para permanecer amalgamados

girando como un trompo,

mientras la marea

los lleva hacia la pista.


El desarrollo:

Exploraron las transgresiones

en ese torbellino

que les parecía ajeno.

No podían reconocerse

en ese nuevo doloroso placer,

cuando el sufrimiento

se funde con el éxtasis

y las humillaciones

se suplican entre excesos.

Sin verdugo ni víctima,

recorrieron minuciosamente

las posibilidades

que la mente y el cuerpo

pueden refinadamente concebir

y brutalmente soportar.


En esa búsqueda

cada vez más difícil de sostener,

no podían permitirse

debilidades del corazón

acelerando aún más,

el camino inevitable de la separación.


El encuentro:

En direcciones contrarias

con el destino asaltándolos por sorpresa,

van por el corredor atestado de gente

entre la pista de baile

y la zona de baños.

No saben todavía que se atascarán

frente a frente

y él sentirá los senos contra su pecho

y ella sin saber por qué

levantará los brazos

experimentando el cuerpo ajeno

pegarse y frotarse suavemente

contra el suyo.


Cuando se miran ya lo saben

y es tarde para controlar

el apetito desatado.

Y ella jurará luego

no saber cómo

procedió a desprenderle dos botones

para lamerle el sudor del pecho,

mientras sentía esa mano

recorrer como serpiente

el interior de sus muslos.

El empuje de la marea logrará destrabarlos,

quedando un dedo alejándose de su boca

como último vestigio.

Un brazo extendido

y ese dedo humeante

apuntando al centro de su deseo

como despedida.

****


Entrometido

Un maestro perspicaz

y otro algo más sabio,

fueron indagados por el joven aprendiz

sobre ocuparse de cosas

que cualquiera puede hacer.

Tras una breve meditación

sentenciaron:


--El hombre sabio

extrae saber extraordinario

de las cosas ordinarias.


--El hombre sabio

extrae belleza

de las cosas ordinarias.


Un burro escuchando

atentamente la conversación

desde el establo,

no se aguantó las ganas

y también opinó:


--Desde mi perspectiva

no monto a todas las yeguas

por igual,

aunque ustedes sólo vean proezas

sin importar a cual.

****


Los líquidos

Para alegría del caminante,

por entre las dunas del desierto

finalmente apareció

aquel puesto remoto.


--Buen hombre necesito

agua para mi camión

recalentado unos kilómetros atrás.


--Me gustaría complacerlo

pero tengo órdenes estrictas

de no entregarla

hasta tener combustible

para accionar las motobombas.


Fueron infructuosas

las propuestas razonables

que el caminante le planteó,

debiendo regresar desilusionado

a su carro tanque con gasolina.


A lo largo del camino

pensó en el cretino

que había logrado convertir

a un buen hombre

en un completo idiota.

****


Tan o más importante

Porque consideraban

tan o más importante

su belleza interior

como exterior,

había en la casa

una proporción equilibrada

de cremas embellecedoras

y lecturas inspiradoras.


Y las arrugas se les notaban

más o menos

como sus mezquindades.

****


Predicador con afán

Vea señor,

aquí no andamos

con medias tintas

y la verdad

ya le ha sido revelada.


Porqué no se dedica un poco

a ser bueno

de una vez por todas

y a ver si sus congéneres


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