






























From
The Garden Of Mathnawi
Islam
Spirit and Form
Rumı Selectıons
Osman Nuri Topbas
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Erkam Publications at Smashwords
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Islam
Espírıtu y Forma
Osman Nuri Topbas
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Cubierta
: La Mezquita Azul, Istanbul
Diseño : Gráficas Altinoluk
Composición : Gráficas Altinoluk
Publicado por : Ediciones Erkam
Traducción : Najat Roszko, Abu Bakr Gallego?
Los
cinco pilares del Islam
La fe en Allah
La fe en los ángeles
La fe en los Libros de Allah
La fe en los Profetas
La fe en el Más Allá
La fe en el Destino
Dos aspectos de la fe
La palabra de más peso en la Balanza
La proclamación de la fe en el instante de la muerte
Los
prerrequisitos del salat: Khushu – la sumisión
Los salat de los Profetas
Los salat de los primeros musulmanes
Los cinco salat diarios obligatorios
Los salat opcionales
Los salat en grupo
El salat como único refugio
La regularidad del salat
Distracción en el salat
Los que no hacen el salat
El salat como forma de diferenciación
Resumen
Purificación menor; purificación mayor;
purificación con tierra o arena a falta de agua
(el derecho que el pobre tıene a la lımosna
La importancia de pagar el Zakat
‘Ushr
Los modales de la limosna
Los requerimientos del Zakat
La peregrınacıón
a meca
La
construcción de la Ka’aba
La peregrinación menor (Umrah)
El mes sagrado de
ramadán y el ayuno
Prefacio
Q ueridos lectores
Alabado sea Allah el Todopoderoso quien nos concedió la serenidad de la creencia en Islam. Alabado sea el Profeta Muhammad quien guió a la humanidad de la oscuridad a la luz.
Toda alma sana debería entender que este mundo ha sido creado con un propósito. Para cumplir con este propósito Allah el Todopoderoso ha enviado a los profetas para guiar a la humanidad con sus mensajes. Todos estos mensajes han sido en cuanto a su esencia iguales y se llaman Islam, que es el regalo más grande que Allah ha dado a los hombres, ya que a través del Islam el hombre puede preservar la pureza de su naturaleza primigenia transformando el mundo en un jardín de rosas. En lo más profundo de nosotros mismos hay un ardiente deseo de volver al Creador, siendo el tawhid Islámico lo que nos permite volver espiritualmente a nuestro Señor y satisfacer así el mayor placer de esta vida.
Los que desean sinceramente convertirse en siervos de Allah deben comprender profundamente los aspectos más íntimos del Islam y cumplir con sus obligaciones. Aquellos que lleguen a un nivel alto en la práctica tanto en la forma como en el espíritu, merecerán el amor y la recompensa de Allah. En cambio, aquellos que rechacen la invitación de seguir el camino de Allah, serán condenados y se convertirán en perdedores en el Más Allá. Los cielos nunca han llorado sobre los malhechores y repetidamente han destrozado a los enemigos de Allah con un poderoso trueno y lluvia torrencial. El sol que vemos es el mismo que iluminaba a los palacios del Faraón, de Nimrod y los de otros desafortunados. Hoy ilumina a las ruinas de sus reinos. Así que ninguno de ellos había podido alcanzar la vida eterna tal como lo deseaba. Solamente aquellos que han servido sinceramente a Allah han alcanzado esta felicidad y sus correspondientes recompensas.
La esencia del Islam consiste en declarar que no hay otro dios que Allah y que el Profeta Muhammad es Su Mensajero. Después de haberlo declarado uno se convierte en creyente, pero Islam es más que un dogma. Uno debe complementar su fe con buenas acciones. El Sagrado Corán siempre menciona juntos el hecho de creer en Allah y hacer el bien. La fe se perfecciona tanto con la adoración de Allah el Todopoderoso como con las buenas acciones. Históricamente hablando ni las amenazas de los incrédulos ni las dificultades de la vida les parecieron problemáticos a aquellos creyentes que habían perfeccionado su fe. Cuando el tiránico Faraón castigó severamente a los magos por haber creído en Musa (a.s) aquellos no abandonaron su fe sino que dijeron: “Señor nuestro! Derrama sobre nosotros paciencia y llévanos a Ti, estándote sometidos.” (Araf, 7:127) De la misma forma, los cristianos arrojados a las bestias no renunciaron a la fe en la Unidad de Dios sino que eligieron el sabor espiritual del martirio. Hadrat Sumayya, quien en el pasado tenía miedo hasta de pincharse con una aguja, no temió a los hierros ardientes que atravesaban su cuerpo cuando fue torturada a causa de su inquebrantable fe en Islam. Su marido corrió el mismo destino cuando rechazó dejar el Islam y fue salvajemente asesinado. Las vidas de los Compañeros del Profeta Muhammad (s.a.w) igual que las vidas de los seguidores de algunos otros mensajes antes de la llegada del Islam testifican que la fe es capaz de conquistar la incredulidad.
La historia es el testigo de que mientras los musulmanes practicaban Islam como lo ha revelado Allah el Todopoderoso, su civilización se materializó en todos los aspectos de la vida alcanzando un exquisito refinamiento. Han estado al frente de las ciencias, de la política, de la economía, y de muchos otros campos de la vida. No obstante, cuando abandonaron la práctica del Islam o solamente la llevaron a cabo en la forma y no en el espíritu perdieron su fuerza y unidad. Han dejado de ser los líderes mundiales en todos los aspectos de la vida. Por lo tanto, una vez más necesitamos urgentemente volver a nuestra fe con sinceridad y practicarla no solamente en su forma sino también en su espíritu.
Teniendo en cuenta esta necesidad en la mente, he analizado la dimensión espiritual del Islam. Al principio han sido explorados los cimientos de nuestra fe y ha sido desvelada de la mejor manera posible la sabiduría subyacente. Siguiendo los principios de la fe, he ahondado en los aspectos espirituales de adoración en el Islam. Aunque el Islam en cuanto fe se puede notar por el grado de su práctica, en nuestros tiempos desafortunadamente esta práctica carece del espíritu del Islam. Los rituales se llevan a cabo mecánicamente como si fuera una costumbre social mientras que el espíritu se ha perdido totalmente. El autor de este libro se pone, pues, como objetivo recalcar la radiación espiritual que emana del Islam adornándola con historias de las vidas de los Profetas y de sus Compañeros y también con las de los ejemplares sufis. En particular las muchas referencias a la poesía de Rumi, de Yunus Emre y de otros sufis tienen por objetivo unir la pasión de nuestra práctica con su forma ritual.
Se ha puesto énfasis en los capítulos sobre la caridad y pago de los derechos del pobre. El profundo análisis que ofrecen sobre la filosofía de la economía integrante de Islam de sobra demuestra su intrínseco valor en el mundo de hoy tan dominado por el consumismo, ya que el Islam no solamente ofrece guía espiritual sino también material. He puesto este énfasis en las ordenanzas económicas del Islam para que sean de ayuda en nuestra batalla contra la necesidad material.
Me gustaría expresar mi agradecimiento a Muhammad Eshmeli por su apoyo tanto en el periodo de preparación como de publicación de este libro. Igualmente, suplico por los otros hermanos que han participado en el proceso de su impresión y ruego que este libro sea fuente de bendición espiritual y beneficio para todos ellos en el Más Allá. También deseo ofrecer mi especial agradecimiento a Dr. Suileyman Derin y Dr. Ali Köse por su ayuda en la traducción, igual que a los editores que han hecho todo lo posible para darle una forma clara.
Que Allah ayude a los que se interesen por este libro a beneficiarse de él mientras van entendiendo el Islam más profundamente tanto en la forma como en el espíritu. Que Allah nos obsequie cuando nos encontremos con Él en el Más Allá con lo que nos corresponda de la luz que emana del siguiente verso:
“Y por cierto que Ibrahim era de los suyos. Cuando se presentó ante su Señor con un corazón puro.” (Saffat, 37:84)
Amén.
Osman Nuri Topbaş
Uskudar, 01-16-2003
“Allah, no hay dios sino Él, Suyos son los nombres más
hermosos.”
(Ta-Ha, 20:8)
A lo largo de la historia de la humanidad todas las religiones, la primera de las cuales le fue revelada a Adam (a.s), han sido en su esencia las mismas. Los únicos cambios fueron en el aspecto de las leyes sociales ya que las comunidades humanas han estado transformándose constantemente pero en ningún caso han afectado a la esencia de los Mensajes. Por lo tanto, todas las religiones reveladas desde Adam (a.s), quien fue el primer ser humano y el primer Profeta, hasta el último Profeta, Muhammad (s.a.w) son en su fondo esencialmente iguales al Islam. Nos ha sido transmitido por Abu Huraira:
“Oí al Mensajero de Allah (s.a.w) cuando dijo: ‘Estoy más cerca que nadie del hijo de Maryam, y todos los profetas son primos carnales, y no ha habido profeta entre mí y él.’” (Es decir, Jesús. Bukhari, Vol. 4, Libro 55, No 651)
Por consiguiente es incorrecto pensar que Islam es solamente el Corán ya que contiene todas las anteriores religiones reveladas por Allah. Por supuesto, la palabra “religión” significa aquí “en su forma original”, anterior a la adulteración sufrida a manos de los hombres. El Corán lo confirma en el siguiente verso:
“La forma de Adoración ante Allah es el Islam. Los que recibieron el Libro discreparon sólo después de haberles llegado el conocimiento, por envidias entre ellos. Y quien niega los signos de Allah… Cierto es que Allah es Rápido en la cuenta.” (Al-i Imran, 3:19)
Este verso demuestra también que Islam es la única solución para los problemas de la humanidad. Nos referimos aquí a la declaración Coránica que es salvación tanto en este mundo como en el Más Allá.
“Y quien desee otra forma de Adoración que no sea el Islam, no le será aceptada y en la Última Vida será de los perdedores.” (Islam – sumisión a Allah. Al-i Imran, 3:85)
Así pues, Islam es la religión que ha sido repetidamente revelada desde Adam (a.s) hasta el último Profeta Muhammad (s.a.w), y que ha sido perfeccionada en las etapas de la historia humana, encontrando su forma más perfecta en el Corán.
Dos principios nos resumen la base del Islam:
Uno: La fe (Imán): creer firmemente en los cinco pilares del Islam.
Dos: Las buenas acciones (‘amal al-salih): hacer de buen grado las buenas acciones ordenadas por Allah.
Islam practicado bajo estos dos principios organiza nuestra vida, pensamiento, y comportamiento de una manera equilibrada, formando un camino que lleva al creyente hacía Allah porque conecta la lógica, el oído, la lengua y el corazón con la luz divina. Si la belleza del Islam se posara sobre una roca, ésta se convertiría en fértil tierra. Del mismo modo, los corazones de aquellos que dan la espalda al Islam se convierten en rocas y solamente el Islam los puede ablandar y curar.
Islam perfecciona tanto la vida intelectual como la cotidiana de los seres humanos y los lleva desde la oscuridad hacía la luz. Los que abrazan el Islam desde el estado más bajo se elevan hasta la cumbre. Islam tiene la capacidad de transformar un ser humano común en un hombre perfecto, devolviéndolo a su forma original de creación.
Islam ofrece la protección de la guía extendida por Allah sobre la humanidad. Los que se le sometan se elevarán por encima de su mortalidad y alcanzarán el elixir de la inmortalidad. Allah ha sujetado a todos los Profetas, ya en la cima de la obediencia a Allah, a la única condición: “Cuando les dijo: ‘Someteos! Cada uno de ellos dijo: ‘Me he sometido al Señor de los Mundos.’” Con respeto al gran Profeta Ibrahim (a.s) esta realidad esta declarada en el Corán:
“Cuando su Señor le dijo: ¡Sométete! Dijo: Me someto al Señor de los mundos.” (Baqara, 2:131)
Este sometimiento se alcanza al experimentar acercamiento a Allah a través de la mención de Sus Nombres. De hecho, el objetivo de todas las formas de adoración es el acercamiento a Allah, a Su conocimiento y a Su amor.
Un hombre estaba hablando en una mezquita acerca de la muerte y sus consecuencias. Explicaba que una vez muertos seremos preguntados: “¿En qué se te fue la vida? ¿Cómo gastaste tu riqueza y salud? ¿Ponías en práctica tu conocimiento? ¿Seguías lo ordenado y te abstenías de lo prohibido?” Hablaba de los detalles sin llegar a la esencia. Entre los presentes estaba el gran maestro sufi Shibli quien dijo para recordárselo: “Se le ha olvidado la pregunta más importante que se nos hará en el otro mundo. Cuando nos encontremos delante de Allah nos preguntará: ‘¡O mis siervos! Estuve con vosotros en cada momento, ¿en qué compañía estuvisteis vosotros?
Con esta forma y nivel de respeto como base, Islam significa una forma de vida que nos hace posible sentir en todo momento la presencia de Allah:
“Y está con vosotros dondequiera que estéis.” (Hadid, 57:4)
El bienestar de la tierra y del cielo depende de nuestra obediencia a Allah. Si ésta falta la ira de Allah caerá sobre nosotros.
“La corrupción se ha hecho patente en la tierra y en el mar a cause de lo que las manos de los hombres han adquirido, para hacerles probar parte de lo que hicieron y para que puedan echarse atrás.” (Rum, 30:41)
Lo que significa este verso es que el abandono del Islam causa corrupción en la armonía y orden de la naturaleza. Las catástrofes naturales se perciben en este contexto como una advertencia de la necesidad de volver al camino del Islam.
La gente de conocimiento puede percibir la diferencia entre el Creador y Su creación. Tales personas miran la forma externa mientras perciben la interna. Entienden la realidad de este mundo mientras recuerdan el otro. Observan los cielos sin fin mientras constantemente se acuerdan de la divina majestuosidad que hay detrás. Conocen sus debilidades en cuanto siervos y nunca dejan de comportarse como tales. En sus viajes hacía el mundo eterno Allah les otorga muchos de Sus secretos divinos. Entonces el siervo cae postrado añorando a su Señor. De este modo se cumple el propósito de la creación y el siervo obtiene la felicidad eterna, según se dice en el siguiente versículo del Corán, Surah An’am, 6:125:
“A quien Allah quiere guiar, le abre el pecho al Islam.”
No obstante el Corán sigue diciendo que una parte de la creación vuelve la espalda a la misericordia divina:
“Pero a quien quiere extraviar hace que su pecho se haga estrecho y apretado como si estuviera ascendiendo al cielo. Del mismo modo Allah pone lo peor a los que no creen.”
Por lo tanto la salvación de la humanidad es solamente posible en el Islam, tal como lo dice el Profeta (s.a.w):
“El que acepte a Allah como su Señor, Islam como su religión, y Muhammad como profeta, y esté satisfecho con ello, Allah le recompensará con el Paraíso.” (Abu Dawud, Salat, 36; Tirmidhi, Salat, 42)
La palabra Islam viene de la raíz silm y salam, es decir paz, sumisión, pureza y sinceridad. La primera surah del Corán, Fatihah, resume la esencia de Islam. Según el texto de esta surah el objetivo de Islam es llevar a la humanidad hacía la generosidad de Allah y el camino recto sin incurrir en ningún momento en Su ira:
“En el nombre de Allah, el Misericordioos, el Compasivo.
Las alabanzas a Allah, Señor de los mundos.
El Misericordioso, el Compasivo.
Rey del Día de Retribución.
Sólo a Ti te adoramos, Sólo en Ti buscamos ayuda.
Guíanos por el camino recto,
el camino de los que has favorecido,
no el de los que son motivo de ira,
ni el de los extraviados.” (Fatiha, 1, 1-7)
Así pues, Islam satisface en la misma manera la necesidad de la fe y de la razón. Protege al hombre de todo aquello que daña su vida y sus bienes, y hace lo mismo con la salud de las nuevas generaciones. Los beneficios del Islam se pueden resumir de la siguiente manera:
- La fe más refinada: Islam ofrece el mejor sistema de fe y protege el honor del hombre de las creencias heréticas como por ejemplo la adoración de los ídolos.
- Islam nutre el alma del hombre a través de los actos de adoración: Éstos se dirigen tanto al alma como al cuerpo ya que llevarlos a cabo requiere de ambos. Los que cumplen con las obligaciones del Islam viven paradisíacamente en este mundo.
- Es una religión de la misericordia: Islam procura llevar al hombre hacía la felicidad y la misericordia de Allah aunque la mayoría de sus actos más bien se merecen destrucción y castigo. Allah el Todopoderoso ha anunciado que Su misericordia excede a Su ira.
Transmitió Abu Huraira:
“El Profeta dijo: ‘Cuando Allah hubo terminado la Creación, escribió en Su Libro – y lo escribió sobre Si Mismo y lo colocó junto a Él: En verdad Mi misericordia sobrepasa Mi ira.’” (Bukhari, Vol. 9, Libro 93, No 501)
La basmala que se menciona al principio de cada surah lleva los Nombres de Allah que iluminan Su atributo de misericordia: “En el nombre de Allah, el Más Misericordioso, el Más Compasivo.” Estos dos atributos se mencionan también en la primera surah, segundo verso:
Las alabanzas a Allah, Señor de los mundos. El Más Misericordioso, el Más Compasivo. Al-Rahman - compasivo, misericordioso. Merced a Su misericordia Allah nos enseñó el Corán:
“El Misericordioso ha enseñado el Corán.” (Rahman, 55:1-2)
Estos dos versos significan también que el contenido del Corán es de la misma manera una misericordia para la humanidad. Esto queda recalcado en la surah Isra:
“Y con el Corán hacemos descender una cura y una misericordia para los creyentes, sin embargo los injustos no hacen sino aumentar su perdición.” (Isra, 17:82)
No solamente el Corán es una misericordia para la humanidad. Lo es también el Profeta del Islam (s.a.w) quien lo transmitió:
“Y no te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos.” (Anbbiya, 21:107)
De hecho esta realidad había sido probada en la vida del Profeta (s.a.w), quien nunca maldijo a los que le perseguían. En la ciudad de Taif fue apedreado y sangraba a causa de las heridas. Ángeles, en este caso Gabriel, vinieron a él diciendo que podían destruir a los habitantes de aquella ciudad por haberle maltratado de esa forma. El Profeta (s.a.w) no lo aceptó y contestó: ‘No, no quiero tal cosa. Soy el Profeta de la misericordia.’ A continuación suplicó a Allah que les guiase y les diese el bienestar. Podemos concluir que el primer fruto del Islam es la misericordia.
Los amigos de Allah que siguieron esta regla de oro resumieron la servidumbre a Allah en dos principios:
Ta’zim li amrillah: Cumplir con los mandatos de Allah con total reverencia.
Shafkat li halkillah: Mostrarse misericordioso con la creación de Allah.
- Islam es la religión de la racionalidad: Aunque Islam no es un producto de la inteligencia humana ni de la razón, ambos, es decir la religión y la lógica, son dones procedentes del Creador y por lo tanto no hay ninguna razón para que se excluyan mutuamente. Islam guía la mente humana hacía los estados más beneficiosos y productivos que le permiten al hombre llevar una vida equilibrada sin ir a los extremos. Dicho de otro modo, la racionalidad del hombre encuentra su plena expresión en la creencia en la unidad de Allah, Quien nos encomienda en muchos versos del Corán usar nuestra lógica y la facultad de la razón: “Afala ta’qilun?” (¿Es que no vais a razonar?) El Profeta (s.a.w) también nos invita a utilizar nuestra mente y reflexionar sobre el propósito de la vida. Comparando la recompensa de la adoración con la de la reflexión dice: “Una hora de reflexión tiene más valor que sesenta años de adoración.” La mente humana ha sido creada como un vehículo para guiar al hombre hacía Allah. Es un intérprete de las realidades divinas.
- Islam es una religión de amor: La mera razón no es suficiente para guiar al hombre hacía las realidades divinas ni hacía Allah. En cambio puede llevarlo hacía un mar de dudas. Por lo tanto se hace necesario que la razón esté bajo el dominio y la luz del amor. Rumi dice: “El que tiene la bendición de estar familiarizado con los misterios espirituales sabe que la inteligencia es de Iblis mientras que el amor es de Allah.” (Masnawi III, 1402)
Aquellos individuos, como los filósofos, que dependen de la inteligencia como su guía se convierten en esclavos de los sentidos. Sirven a lo que ven sus ojos y a lo que oyen sus oídos sin que se acuerden de lo oculto. La razón puede conocer a Allah a través del amor, mientras que aislada es meramente un instrumente para que el amor pueda llegar al Creador. El amor presupone el sacrificio. Un creyente que ama a su Señor puede incluso dar su vida en el camino de Allah. Los compañeros del Profeta (s.a.w) sacrificaron todo en el camino de Allah y de Su Profeta por lo que alcanzaron la estación más elevada en la historia de la humanidad. Tan pronto como el Profeta (s.a.w) les pedía algo contestaban: “Que sacrifiquen por ti a mi padre y a mi madre.”
De ahí que Islam sea la religión del corazón más que meramente una religión de la razón y que ante todo intente llegar al corazón del hombre. También es la religión del equilibrio: el aspecto fundamental de Islam está en el hecho de que implica equilibrio entre los dos mundos. De la misma manera que Allah ha creado el universo en completa armonía y orden, Islam ha proporcionado el camino equilibrado para la vida del hombre. Islam ha traído el equilibrio entre este mundo y el Más Allá, entre el cuerpo y el alma, entre el hombre y la mujer, los pobres y los ricos, el gobernante y los gobernados, y también entre la materia y el espíritu. Islam ha transformado estos aparentes opuestos en complementos. Islam no ignora ni tampoco sacrifica el Otro Mundo por éste o el cuerpo por el espíritu. Islam elimina el conflicto entre ellos y establece en su lugar la armonía. Con estas alas el hombre puede volar hacía los mundos más elevados.
- Islam es la religión del conocimiento y de la sabiduría: No es una religión apta para los ignorantes. Por el contrario, es la última, perfecta, religión que ha descendido para luchar contra la ignorancia. Por eso, el Corán afirma que el conocimiento es la condición más importante para ser un creyente correcto y valeroso.
“En realidad sólo temen a Allah aquéllos de Sus siervos que tienen conocimiento; es cierto que Allah es Poderoso, Perdonador.” (Fatir, 35:28)
El Profeta Muhammad (s.a.w) dice: “La superioridad de un hombre de conocimiento sobre un adorador es como mi superioridad sobre el que ocupa el lugar más bajo entre vosotros.” (Abu Dawud, Ilm, 1)
No obstante, Islam une el conocimiento con la sabiduría sin la cual el conocimiento hace a la humanidad más daño que beneficio. Por ejemplo, el conocimiento de la medicina sin la sabiduría puede utilizarse para matar en vez de curar. En este sentido el Profeta (s.a.w) avisa: “El que aumenta su conocimiento sin aumentar su austeridad y temor de Allah se aleja de Allah.” (Kanz al-Iran, 62)
- Islam es la religión de la más elevada moralidad: El hombre constituye la cumbre de la Creación. Es el representante de Allah en la tierra al que Allah creó del barro y le insufló su espíritu. El Corán llama nuestra atención sobre este hecho y nos exhorta a proteger nuestras almas de nuestros bajos deseos. Nos aconseja purificarlas de los vicios y alcanzar a Allah con un corazón puro. El Profeta Muhammad (s.a.w) es el mejor ejemplo de alguien que alcanzó este gran objetivo y se elevó hacía la cumbre de la moralidad. Llegó a decir que uno de lo propósitos de la profecía es establecer el mejor ejemplo de lo que es la moralidad: “En verdad que fui enviado para perfeccionar el comportamiento humano.” (Muwatta, al-Hulk, 7)
El Corán confirma este hecho y le alaba en el siguiente verso:
“Y estás hecho de un carácter magnánimo.” (Qalam, 68:4)
Los Compañeros del Profeta (s.a.w) eran testigos oculares de su timidez. Era incluso más tímido que una joven velada. Para aclarar el significado de la timidez (como algo de Allah) dijo: “La timidez y la fe van codo con codo. Si una le deja (al hombre), la otra le sigue.” (Suyuti, Jamiu’s-Sagir, I, 53)
Las palabras de Jalaluddin Rumi que siguen a continuación indican la importancia de haya, es decir del sentimiento de timidez cuando se comete una acción errónea en relación a la fe: “Pregunté a mi mente, ¿qué es la fe? Mi mente le contestó a mí corazón: ‘La fe no es otra cosa que la buena conducta (adab), así que los que no la tienen estarán lejos de la misericordia de Allah.”
- Islam es la religión de la bondad y de la buena conducta: Según el Profeta (s.a.w), la bondad, a la que mucha gente no da la importancia adecuada, tendrá mucho peso el Día del Juicio. El Profeta (s.a.w), cuyo ejemplo es el mejor en todos los aspectos de la vida, también nos dejo el ejemplo de la bondad. Cuando se daba cuenta de que alguno de sus Compañeros cometía algún error, lo corregía sin el menor insulto. En vez de hablarle directamente al culpable, hablaba en público:”Lo que ha ocurrido es que he visto a algunas personas que hacían tal y tal cosa.” Introduciendo el asunto de esta manera cubría la responsabilidad del individuo.
- Islam es la religión de la justicia: Uno de los conceptos más fundamentales que Islam enfatiza en muchas ocasiones es el concepto de la justicia y la ley. Según el Islam solamente el asociar a otros dioses con Allah constituye un error más grave que violar los derechos de los demás. Durante el peor periodo de su enfermedad que le llevó a la muerte, el Profeta (s.a.w) recalcó el significado del respeto hacía los derechos de los demás yendo a la mezquita y preguntando si alguien tenía derecho alguno sobre él que aún no hubiera sido satisfecho. Dijo: “¡O Compañeros! Si he tomado por error algo que no fuera mío de vuestras posesiones, he aquí las mías, que tome lo que le pertenezca. Si he pegado a alguno de vosotros por error, he aquí mi espalda. Que me pegue y tome su revancha.” (Asim Koksal, Islam Tarihi, Vol. II, p. 38)
El concepto de la justicia en el Islam, establecido sobre fundamentos tan fuertes, ha alcanzado la cumbre de la perfección y llena a cualquiera que lo estudie de admiración. Después de haber examinado todos los sistemas legales, el filósofo francés Lafayet, quien tuvo un importante papel en la formación del fondo ideológico de la Revolución Francesa, lo expresó de esta manera: ¡O Muhammad! Nadie alcanzó tu nivel en cuanto a llevar la justicia entre las gentes!”
La historia de Islam está llena de anécdotas que ilustran el lugar que ha ocupado siempre la justicia en las sociedades Islámicas. Un día un hombre compró un caballo en el mercado. Aunque el caballo era joven y fuerte murió tres días después de la compra. El comprador sospechó que el vendedor había envenenado al caballo para vengarse de un conflicto personal que habían tenido. Fue a ver al juez durante tres días consecutivos pero éste se encontraba de viaje, por lo cual el hombre llevó el caballo muerto al veterinario, cuyo examen comprobó que sus sospechas estaban fundadas. Cuando el juez volvió del viaje el hombre fue a verlo otra vez. Dijo el juez: “¿Por qué no viniste aquí en seguida para ver como estaba el caballo?” El hombre contestó: “Señor, vine aquí durante tres días consecutivos, pero usted no estaba.” El juez contestó: “Tienes razón. Murió mi madre y viajé a su pueblo para su funeral.” Después de haber pensado un rato el juez se volvió hacía su secretario y pronunció el veredicto. El asunto había sido resuelto de la siguiente manera: La ausencia del juez ha tenido como resultado una pérdida para el demandante. De ahí que las pérdidas sufridas por el demandante deban ser reembolsadas por el juez.
En pocas palabras – Islam es la religión de la justicia tanto materialmente como espiritualmente. Por eso, nuestros antepasados llamaban a aquellos que, sin ser Musulmanes, respetaban la justicia y se comportaban honradamente Musulmanes sin religión. Por el contrario, de aquellos Musulmanes que no se comportaban así se decía que eran Musulmanes incrédulos. Solamente el Islam puede transformar a los individuos que han sucumbido a sus deseos más bajos y llevarlos al más alto grado de perfección.
El Profeta (s.a.w) dijo: “Si un siervo de Allah acepta Islam y lo practica, todas sus buenas acciones pasadas son tenidas en cuenta y todas sus pasadas acciones incorrectas son borradas. Desde entonces en adelante, la recompensa por sus buenas acciones se aumenta desde diez hasta cien veces. Sin embargo, su acción errónea sólo se escribe una vez (en su libro de cuentas), a no ser que Allah se la perdone.
Desde los primeros días de la religión ha habido aquellos que, reticentes a aceptar la guía, han preferido seguir sus más bajos deseos convirtiéndose en los esclavos de Satán. En la historia de Islam hay muchos ejemplos de este tipo. Aunque los mequinenses admitían que Muhammad (s.a.w) era veraz, muchos de ellos se negaron a aceptar su revitalizador mensaje. Entendían la realidad del Islam en su conciencia pero desafortunadamente se dejaron dominar por sus bajos deseos y cayeron en la incredulidad. De la misma manera, los judíos y los cristianos habían estado presagiando durante siglos la venida del Profeta Muhammad (s.a.w), pero cuando por fin hubo llegado proveniente de otra nación, estando ellos dominados por su nacionalismo y fanatismo racial, lo rechazaron. Los judíos en particular destacaron en su rechazo de Islam ya que habían tenido una larga historia de rechazar y matar a los profetas. El siguiente incidente muestra bien este hecho: Una vez el Profeta (s.a.w) leyó a los judíos los siguientes versos del Corán:
“Si te cuestionan, di: He sometido mi rostro a Allah, al igual que los que me siguen. Diles a los que recibieron el Libro y a los ignorantes: ¿No os someteréis? Si se someten habrán sido guiados, pero si se apartan… La verdad es que a ti sólo te incumbe la transmisión. Allah ve a los siervos.” (Al-i Imran, 3:20)
Después de haberlos recitado, les preguntó:
“¿Aceptáis el Islam?
Los judíos respondieron:
“Si, aceptamos.”
Al oírlo el Profeta (s.a.w) les hizo la siguiente pregunta:
“¿Aceptáis también que Jesús (a.s) fue la palabra de Allah, su siervo y su mensajero?”
Contestaron:
“No. Que Allah nos proteja de tal error.”
De este modo al rechazar a Jesús (a.s) como profeta de Allah se convirtieron en los desafortunados incrédulos.
Preguntó a los cristianos:
“¿Sois testigos de que Jesús fue la palabra de Allah y Su mensajero?”
Contestaron:
“No puede ser que sea una criatura de Allah. El es el hijo de Allah.”
En otra ocasión, el Profeta (s.a.w) fue a ver a los eruditos judíos y los invitó al Islam. Nuaim b. Arit. y Zaid le preguntaron:
“¿Cuál es tu religión?”
El Profeta (s.a.w) les contestó: “Soy de la religión de Abraham.”
Al oír esta respuesta, afirmaron: “Abraham era judío.”
El Profeta (s.a.w) dijo: “En tal caso aceptemos la Torá como nuestro árbitro.”
Los judíos dudaron por un momento y no aceptaron esta sugerencia. Tenían entonces un famoso sabio que se llamaba Abdullah b. Salam al que siempre alababan por su conocimiento. Sin embargo, cuando éste aceptó el Islam se olvidaron de sus alabanzas y empezaron a maldecidle. Cambiaron los capítulos que presagiaban la venida del Profeta Muhammad (s.a.w). El Corán dice de este asunto:
“¡Ay de los que reescriben el Libro con sus propias manos y luego dicen: Esto procede de Allah! Lo hacen vendiéndolo a bajo precio. ¡Ay de ellos por lo que han escrito sus manos!” (Baqara, 2:79)
Esto nos muestra que los judíos y los cristianos cambiaron sus religiones según sus deseos, destruyendo de este modo la auténtica naturaleza de sus enseñanzas. Hoy por hoy, la copia más antigua de la Torá viene a ser del siglo nueve antes de Cristo. Por lo tanto, hay mucho tiempo entre el periodo de Moisés y el que vio la compilación de la Torá. Los que claman por la reforma de Islam tienen, desafortunadamente, el mismo propósito. Igual que hicieron antes cubren sus objetivos secretos con palabras bonitas.
La mente humana no puede entender plenamente ni la sabiduría ni los propósitos ocultos detrás del universo que ha sido creado por la omnipotencia y omnisciencia de Allah, Quien mejor conoce la naturaleza del hombre porque lo ha creado El Mismo. De ahí que los mandamientos y restricciones en la vida del hombre concuerden con su naturaleza. Una mente que no ha sido moldeada por la divina revelación no es capaz de comprender estas realidades. Una mente sana nunca negará el hecho de que es el Creador quien mejor conoce su creación y que por lo tanto es el más capaz de llevar al hombre por el camino que más le conviene. Podemos decir que Islam es la única religión adaptada perfectamente a esta naturaleza.
Por Su misericordia sin límite Allah el Todopoderoso ha enviado a la humanidad Islam, una religión universal que contiene un sistema de vida ideal y comprensivo. Como tal, Islam puede contestar cualquier pregunta referente a la vida que pueda hacerse el hombre. Que sirva de ejemplo que los sueños transcienden la realidad de nuestras vidas físicas ya que se encuentran en nuestras mentes. Siendo así, Islam los evalúa y juzga sus significados. Cualquier sistema de valores en el que se basen las leyes, y que ignore siquiera una característica de la naturaleza fundamental del hombre, será rechazado por esta naturaleza y, finalmente, ignorado. Por ejemplo, los católicos ignoran la necesidad de tener familia y prohíben casarse a los monjes y monjas. Tal prohibición choca con la naturaleza humana y finalmente lleva a la desobediencia.
La naturaleza humana contiene características variables y otras que son permanentes. Los sistemas religiosos que ignoran las características permanentes no pueden tener indefinidamente validez. La naturaleza humana excede todos los límites externos que le son impuestos. Por ejemplo, Europa occidental ha sufrido las penas de la adulterada cristiandad para finalmente eliminarla de sus vidas y restringirla a las iglesias. Por desgracia, muchos cristianos han dejado la religión por completo a causa de las tendencias poco naturales dentro de la fe cristiana. Más aún, dado que creer en un ser divino es una tendencia natural algunos “cristianos” llegaron incluso a creer en Satanás.
Islam, por el contrario, tiene en cuenta la naturaleza divina del hombre por lo cual nunca se quedará obsoleto con el paso del tiempo. Para dar un ejemplo, las mujeres son más emocionales que los hombres y por eso en algunas circunstancias legales no pueden actuar como testigos ya que esto podría entorpecer la administración de la justicia.
Los mandamientos de Allah hacen que las características negativas del hombre no se desarrollen para luego tomar control de éste. Fuera de eso, nos ayudan a desarrollar tendencias positivas. No obstante, por el bien de nosotros mismos Islam nos garantiza la libertad para organizar nuestras vidas según las nuevas circunstancias en los aspectos de la vida sujetos a cambio y transformación. No hay ningunos fallos definitivos en cuanto a cuales son tales aspectos ya que Islam es la religión realista que abarca la realidad de la naturaleza humana. Merece la pena recalcar que la naturaleza humana que esté libre de la presión contextual de sometimiento tiende de manera natural hacía todo aquello que sea positivo antes que a lo negativo. Para recalcar este punto el Profeta (s.a.w) dice que todos los niños nacen con la naturaleza islámica. (Bukhari, Janaiz, 92)
Transmitió Abu Huraira:
El Profeta (s.a.w) dijo: “Cada niño nace con la verdadera fe de Islam (es decir adorar a nadie más que Allah) y son sus padres los que le convierten al judaísmo, al cristianismo o al magianismo, igual que los animales que dan a luz a pequeños animales perfectos. ¿Los habéis visto alguna vez mutilados? (Bukhari, Vol. 2, Libro 23, No 467)
Como resultado de la misericordia de Allah que lo abarca todo sin excepción y que excede Su ira, en términos generales existe en el universo paz y tranquilidad. Podemos observar que en un bosque los animales pequeños y débiles viven al lado de los que son fuertes y salvajes. La misma circunstancia es verdadera para un ser humano quien es la esencia del universo. Aunque posea cualidades tanto positivas como negativas mientras estas primeras excedan a las otras se dará la condición de que las tendencias negativas no tendrán posibilidad de manifestarse libremente. Sin embargo, la naturaleza positiva queda siempre corrompida por las influencias contextuales sociales tal y como se menciona en el hadiz del Profeta (s.a.w) citado anteriormente. Islam, a través del modo de vida al que nos dirige trata de preservar los elementos puros de nuestra naturaleza para que florezca la pureza espiritual que nos fue concedida por Allah el Todopoderoso. Queda entendido en el Islam que existe la posibilidad de que los elementos negativos de la naturaleza humana no puedan extinguirse totalmente. Por ejemplo, en vez de permitir, como lo hacen algunos sistemas psicológicos modernos, la libertad absoluta en cuanto a nuestra vida sexual, Islam la organiza dentro de los límites del matrimonio y de la familia para asegurar la continuidad humana. Islam facilita la expresión de los deseos naturales en condiciones del matrimonio y de esta manera puede dirigir nuestra sexualidad hacía los objetivos divinos manifestados en la educación de la descendencia.
En cuanto a la posesión de los bienes Islam nos enseña que en realidad todo Le pertenece a Allah. Se exhorta a los creyentes a gastar de lo que tienen para el beneficio de los demás en vez de entregarse al vicio de almacenar la riqueza solamente para el uso personal. Islam nos guía hacía la apreciación y cooperación con los demás en vez de abrigar la envidia.
De la misma manera, Islam organiza las facultades intelectuales del hombre. Amarra la investigación mental del hombre a la revelación ya que de otro modo la reflexión mental puede llevar al hombre a lo ridículo. Es precisamente por esta razón por la que los filósofos han negado siempre las verdades de otros filósofos. Es más, en la Atenas de la antigüedad el hecho de robar fue algo digno de respeto en caso de que el ladrón no fuera apresado. Se toleraba a los ladrones y no se los castigaba dado que el robo era el producto de una elevada inteligencia. Aunque el robar es un mal evidente por sí mismo, no era percibido intelectualmente sin la ayuda de la revelación divina. Si la mente humana es capaz de dejar de percibir lo evidente, ¿cómo puede esperar percibir lo que es verdadero en casos más complejos? Cuando se acepta la razón como el único juez llega el momento en que todas las partes la tienen y la justicia no se puede implantar. Lo que sigue constituye un buen ejemplo de esto:
En la antigua Atenas un estudiante de derecho tenía un contrato con su profesor por el cual ésta le preparaba para ser abogado. El estudiante debería dar una parta del pago después de haber terminado los estudios y la otra parte después de haber ganado su primer caso legal. Sin embargo, después de haber terminado sus estudios con el maestro el estudiante le dijo a éste que la primera entrega que había efectuado era suficiente por sus servicios y que no pagaría la segunda incluso después de haber ganado un caso. El profesor de derecho llevó al estudiante al juzgado por la violación del contrato. Cuando su caso fue presentado al juez, el profesor le dijo a éste: “Obtendré mi dinero en cualquier caso, tanto si pierdo el caso o lo gano.” El juez preguntó: “¿Cómo?” El profesor explicó: “Si gano el caso el estudiante tendrá que pagar mis honorarios por obligación de cumplir con su veredicto. No pude negarse a hacerlo. Si pierdo, entonces mi estudiante ganará el caso y según nuestro acuerdo se supone que debo recibir mis honorarios en el momento en el que él gane su primer caso legal.” El estudiante, quien recibió buena enseñanza, dijo: “Al contrario, no pagaré los honorarios tanto si gano el caso como si lo pierdo.” El juez pidió que se expliquase. Contestó: “Si gano no le debo pagar, de otro modo sería actuar en contra del veredicto de este juzgado, lo cual es inadmisible. Si pierdo este caso entonces según el acuerdo que hemos hecho no debería pagar nada.”
Como vemos la mente humana es capaz de llegar a conclusiones totalmente contradictorias con identicas pruebas. Es una consecuencia inevitable de descartar la revelación. Al recalcar la necesidad de respetar los derechos de los demás por encima de todo, Islam introduce una dimensión diferente en las relaciones de los adversarios ya que enseña al hombre a pensar en las necesidades de los demás más que en las suyas propias. Lo confirma tajantemente el hadiz que dice que aquellos que duermen bien cuando sus vecinos pasan hambre no son de los nuestros.
De esta manera Islam transformó a sus seguidores en los hermanos y hermanas que comparten, se preocupan y quieren. Antes de que descendiera, los Árabes eran famosos por su odio, enemistad y saqueo de las otras tribus en sanguinarias guerras. Eran tan crueles que solían enterrar a sus hijas recién nacidas por considerarlas una deshonra. Las luchas y guerras entre ellos no tenían fin. Los fuertes aplastaban a los débiles y la ley siempre favorecía a los fuertes. Hablando de estas horribles circunstancias sociales, Mehmed Akif, el poeta Turco más famoso dijo: “Si un ser humano no tenía dientes puede que sus hermanos se lo comiesen.”
No obstante, con la llegada de Islam se elevaron y alcanzaron la estatura de la gente más noble y virtuosa del mundo. Los que antes estaban dispuestos a beber la sangre de otros con la llegada de Islam alcanzaron el estado en el que el bien de los demás prevalecía sobre el de uno mismo incluso en el momento de la muerte. El suceso que citamos a continuación, transmitido por Hadrat Hudaiyfa, muestra el nivel de bondad y generosidad alcanzado por los miembros de la comunidad. Hudaiyfa estaba buscando en el campo de Yarmuk a los supervivientes de la batalla que acababa de terminar. Transmitió:
“Vi a mi primo Harith en un charco de sangre. Corrí hacía él para darle de beber y mientras intentaba tomarla se oyó la voz de Ikrimah: ‘Agua, un poco de agua por Allah.” Harith indicó a Ikrimah con sus ojos y retiró la mano que iba a coger el agua, lo cual quería decir que llevase el agua a Ikrimah. Cuando hube llegado a él, oímos la voz de Iyash: ‘Agua, por favor, agua.’ Ikrimah, igual que Harith no aceptó el agua y miró hacía Iyash. Fui corriendo hasta él pero no le dio tiempo de beber ya que expiró su último aliento. Corrí hacía Ikrimah pero ya estaba muerto. Asombrado en lo máximo corrí hacía Harith y descubrí que se había muerto. Esos tres guerreros, a punto de convertirse en mártires, prefirieron rechazar el agua que les había sido ofrecida solamente para satisfacer la necesidad de los demás. En resultado, ninguno de ellos bebió siquiera una gota antes de morir.”
Es un ejemplo de los elevados ideales de la moralidad islámica que se manifestaron en las vidas de sus primeros seguidores. Las mismas personas estaban dispuestas a matarse por una razón cualquiera en los tiempos de la ignorancia. Con la ayuda de Islam sus corazones se envolvieron en la misericordia divina hasta tal punto que sus tiempos fueron llamados por los musulmanes como los de la felicidad (asr al-saadah).
Allah el Todopoderoso nos recuerda este inmenso favor en el siguiente verso:
“Y recordad el favor que Allah ha tenido con vosotros cuando habiendo sido enemigos ha unido vuestros corazones y por Su gracia os habéis convertido en hermanos. Estabais al borde de caer en el fuego y os salvó de ello. Así os aclara Allah Sus signos. Ojalá os guiéis.” (Ali-i Imran, 3:103)
Este versículo se dirige a toda la humanidad en las personas de los compañeros del Profeta (s.a.w).
Lo mismo se puede decir del caso de los Turcos. Antes de Islam no tenían buen nombre en los anales de la historia. Atilla no dejó más que sangre y lágrimas a lo largo de los siete mil kilómetros de sus campañas. Sin embargo, después de que fueron honrados con Islam esta nación llegó a ser de las más nobles, llena de amor y misericordia para la humanidad, por la cual se dirigían a sus enemigos de la siguiente manera:
“Eres tan cruel. ¡O misericordia! Haces que nuestro enemigo nos sea digno de amor.”
Como hemos dicho anteriormente Islam consiste en la fe y las buenas acciones.
Según Islam el hombre tiene dos tipos de obligaciones hacía Allah, la primera es tener fe, la otra se refiere a la práctica. La obligación de fe está antes de la práctica. Por eso el Profeta (s.a.w) dijo: “La cosa que más temo para mi ummah es que sean de los que asocien a Allah.” (Musnad, IV, 124, 126)
Los seres humanos serán divididos ante Allah en dos naciones, la de los creyentes y la de los incrédulos. La fe está arraigada como una unidad indivisible. En otras palabras, si alguien se niega a creer en algún principio de la fe es como si se negara a creer en todos. Todos estos principios tienen el mismo peso ya que el hombre no tiene derecho de decir que algo denominado como correcto por Allah sea incorrecto. En su estado de total debilidad, ¿puede rechazar el hombre al Omnipotente y Omnisciente Creador? Sin la fe, que ocupa en Islam el lugar más alto entre las necesidades, las buenas acciones no llevan ningún beneficio.
No obstante, la fe debe estar acompañada de buenas acciones ya que éstas la protegen del daño. Islam es como un frutal. La fe, desde el mismo corazón, constituye sus raíces. La declaración de la fe con la lengua es su tronco, mientras las buenas acciones son como las flores y frutas del árbol. Igual que la fruta es el propósito del árbol, las buenas acciones constituyen la consecuencia necesaria de la fe. La gnosis y la proximidad de Allah se pueden alcanzar a través de las buenas acciones. En otras palabras, Islam no es solamente cuestión de creencia sino también de la buena práctica. Camina por una senda muy peligrosa el que piensa que se puede alcanza la salvación solamente con la fe. Tanto es así, que cuatro de los cinco pilares del Islam hablan de los principios prácticos de las buenas acciones. Solamente el primero, la profesión, se refiere a la fe. El siguiente hadiz presenta claramente los cinco pilares del Islam:
Transmitió Ibn ‘Umar: El Mensajero de Allah (s.a.w) dijo:
“Islam está basado en los (siguientes) cinco (principios)”:
1. Testificar que nadie tiene derecho de ser adorado excepto Allah y que
Muhammad es el Mensajero de Allah.
2. Ofrecer la oraciones obligatorias (en grupo) con devoción y corrección .
3. Pagar Zakat (es decir la caridad obligatoria).
4. Realizar Hayy (Peregrinación a Meca si se puede).
5. Ayunar durante el mes de Ramadán. (Bukhari, Vol. 1, Libro 2, No 7)
Sin embargo, estos cinco principios no constituyen la totalidad de Islam. Son los principales pilares que soportan al edificio pero hay otros principios. Islam organiza la vida del hombre desde la cuna hasta la tumba, la vida espiritual y la material, la vida privada y la pública. Incluso un estudio rápido del Corán y de los dichos del Profeta (s.a.w) muestra que éstos cubren todos los aspectos de la vida. El hadiz citado arriba ofrece a los musulmanes las primeras directrices que puedan necesitar para construir su vida. Sin los principales pilares ningún edificio se puede sostener firmemente pero los otros principios soportan a los principales y de este modo refuerzan la estructura entero. Muchos otros hadizes elucidan estos principios adicionales. Citemos como ejemplo el siguiente:
“Islam está hecho de ocho partes. La primera es creer en Islam, la siguiente es cumplir con el salat, el pagar los derechos de los pobres es otra, ayunar es otra, realizar la peregrinación es otra, encomendar el bien es otra, abstenerse del mal es otra, esforzarse en el camino de Allah es otra…”
Los mandamientos de Islam funcionan como las agujas de una brújula. Un punto está fijo mientras que el otro se mueve. Significa que los mandamientos incumben a (son fijos para) todos los creyentes mientras que los actos opcionales de adoración son movibles ya que se los puede hacer según la capacidad de cada uno. Los que tengan la capacidad como la de Abu Bakr deben hacer más, no es correcto que se comporten como los musulmanes débiles. Por otro lado, los que no posean la elevada capacidad de Abu Bakr no pueden practicar Islam como lo hacía él. Lo importante aquí es que después de cumplir con los obligatorios actos de adoración de la mejor manera posible, uno debe entonces dedicarse a los actos opcionales hasta donde pueda para de este modo llegar a Allah a través de la renuncia del mundo. Haciéndolo podemos crecer hasta merecer el papel de representantes de Allah en la tierra.
Siendo importante el hecho de entender las reglas aparentes de Islam, lo es igualmente el hecho de entender los aspectos espirituales ocultos de Islam. Allah el Todopoderoso a través de su Mensajero (s.a.w) nos informó repetidamente de estos principios. De este modo nos ha dado los poderes para enseñar Islam de manera correcta y nos ha ofrecido la oportunidad de practicarlo hasta la perfección. El siguiente hadiz, conocido generalmente como el hadiz de Gabriel, recalca este punto:
Transmitió ‘Umar (que Allah esté satisfecho con él):
“Umar ibn al-Khattab me dijo: ‘Un día estábamos sentados en la compaña del Mensajero de Allah (s.a.w) cuando apareció delante de nosotros un hombre vestido de un blanco impecable, con el pelo extremadamente negro. No se veía ninguna indicación de que fuera un viajero sobre él. Ninguno de nosotros le conocía. Por fin se acercó al Mensajero (s.a.w), se arrodilló delante de él poniendo las palmas de sus manos sobre sus muslos y dijo: ‘Oh Muhammad, infórmame acerca de Islam.’
El Mensajero del Allah (s.a.w) dijo:
‘Islam implica que testifiques que no hay otro dios que Allah y que Muhammad es el Mensajero de Allah, y que establezcas el salat, pagues el zakat, ayunes en el mes de Ramadán y que realices la peregrinación a la Casa si tienes suficiente dinero para el viaje.’
El hombre dijo: “Has dicho la verdad.’
Umar ibn al-Khattab dijo: ‘Nos asombró que hubiese hecho la pregunta y que después él mismo verificase la verdad.’
El hombre dijo: ‘Infórmame acerca del iman.’ (es decir, la fe).
El Profeta (s.a.w) contestó:
‘Es el afirmar que crees en Allah, en Sus ángeles, en Sus Libros, en Sus Mensajeros, en el Día del Juício y que afirmes tu creencia en el Decreto Divino del bien y del mal.’
El hombre dijo: ‘Has dicho la verdad. Infórmame acerca del ihsan.’ (la realización de las buenas acciones)
El Profeta (s.a.w) dijo:
‘Es adorar a Allah como si Lo estuvieras viendo, porque aunque no Lo ves, Él, en verdad, te ve a ti.’
El hombre dijo entonces: ‘Infórmame acerca de la Hora.” (Última)
El Profeta (s.a.w) comentó: ‘El que contesta no sabe más que él que pregunta.’ (acerca de ella)
El hombre dijo: ‘Háblame acerca de sus signos.’
El Profeta (s.a.w) dijo:
‘Que la esclava dará a luz a su dueña y dueño, que verás las descalzas manadas indígenas de cabras compitiendo una con otra en la construcción de espléndidos edificios.’
El narrador (Umar ibn al-Khattab) dijo: ‘Entonces el hombre siguió su camino pero yo me quedé con el Profeta (s.a.w) durante un buen rato. Éste me dijo: ‘Umar, ¿sabes quién era este hombre?’ Contesté: ‘Allah y Su Mensajero saben mejor.’ Dijo: ‘Era Gabriel (el ángel). Os vino a vosotros para instruiros en los asuntos de la religión.’”
Resumiendo, Islam es una religión de adoración de un Solo Allah. El Todopoderoso dice en el Corán:
“Y no he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren.” (Zariyat, 51:56)
Allah el Todopoderoso ordena a su Profeta (s.a.w) que informe a la humanidad acerca de ello:
“Di: Se me ha ordenado que adore a Allah con sinceridad, ofreciéndole sólo a Él la práctica de Adoración. Y se me ha ordenado que sea el primero de los musulmanes (de los sometidos). Di: Temo, si desobedezco a Allah, el castigo de un día trascendente. Di: Yo adoro a Allah con sinceridad, ofreciéndole sólo a Él mi adoración.” (Zumar, 39:11-14)
La fe en Allah no es una imitación ciega y robótica de la ley religiosa. Es adoración del creador del universo, el dueño de la vida y de la muerte, es sentirse feliz con Su veredicto, y realizar las buenas acciones de acuerdo con Su voluntad.
Establecer una religión es un privilegio que corresponde únicamente a los profetas. De todas las religiones mundiales solamente las fuentes del Islam han sido preservadas correctamente ya que Allah ha hecho que el milagro del Corán sea válido para siempre.
Islam destroza todos los mitos, todas las supersticiones y elimina todos los vestigios de oscuridad. En lugar de la ignorancia, estableció la justicia, elevada moralidad y trajo la felicidad y paz al mundo.
Islam ayuda al hombre a descubrir su verdadera identidad y le enseña el secreto de la afirmación:
“Le insuflé de mi propio espíritu.”
Islam pule el espejo del corazón y lo prepara para llegar a Allah, lo adorna con los elevados ideales de la moralidad y es tan poderoso su elixir que transforma la oscuridad de la muerte en el objeto del deseo igual al deseo de un joven que espera ansiosamente su noche de bodas.
Mehmet Akif al ver la triste situación en la que se encontraban los musulmanes de su tiempo a causa de su poca sumisión a Islam dijo:
“Si los musulmanes no quieren ser aplastados por el paso del tiempo Deben volver al seno de Islam.”
“La ilaha illallah, Muhammad Rasulullah.”
No hay más dios que Allah y Muhammad es Su mensajero.
La profesión de fe es el primero paso para entrar en la religión de Islam. Es una frase que testifica la unicidad y unidad de Allah y la aceptación del Profeta Muhammad (s.a.w) como su último mensajero. Es la raíz de la religión que contiene todos los secretos para la salvación de la humanidad. Tiene varios nombres que muestran a los musulmanes su significado:
Kalimah al-tayyibah – Las palabras más bellas.
Kalimah al-taqwa – la enunciación de la conciencia de Allah.
Kawl al-thabit – las palabras idóneas.
Maqalid al-thamawat wa al-ard – la llave de los cielos y de la tierra.
Kalimah al-ihlas – la profesión de la sinceridad.
Samanu’l-jannah – el precio del paraíso.
La profesión de fe es la esencia de Islam y de la demás enseñanza religiosa de la cual dependen todos los detalles de Islam. De ahí que la forma superior de adoración, sea el pronunciamiento de estas sagradas palabras. Incluso la mejor forma de adoración, el salat, incumbe a los creyentes en algunas horas del día mientras que la declaración de la fe les incumbe en todo momento. La fe debe estar protegida del descuido. El ayuno, el salat y otros actos de adoración se pueden aplazar si hay un impedimento. No obstante, no se puede hacer lo mismo con la fe, a pesar de las circunstancias.
La profesión de la fe es:

“Ashadu anla ilaha illallah wa ashadu anna muhammadan abduhu warasuluhu.”
Significa que para abrazar el Islam uno debe pronunciar estas palabras con la lengua y aceptarlas en su corazón. Ellas contienen toda la sabiduría Coránica y todas sus realidades. En otras palabras, el Corán entero es la articulación de estas palabras, cuya esencia consiste en creer en Allah Uno – tawhid. El siguiente verso expresa esta realidad claramente:
“Esto es una comunicación dirigida a los hombres para advertir con ella y para que sepan que Él es un dios Único y los que saben reconocer lo esencial recuerden.” (Ibrahim, 14:52)
Todos los actos del siervo de Allah dignos de alabanza son la consecuencia y el fruto de estas hermosas palabras. Contra más se establezcan en el corazón, el siervo toma más placer en la adoración. Por otro lado, todos los actos que causan la ira de Allah son el producto de descreer en ellas. Allah el Todopoderoso dice en el Corán:
“¿Acaso no ves como Allah compara la buena palabra con un árbol bueno cuya raíz es firme y cuyas ramas están en el cielo? Da su fruto en cada época con permiso de su Señor. Allah pone ejemplos a los hombres para que así recuerden. Pero una mala palabra se parece a un árbol malo que está desenraizado sobre la tierra sin estabilidad.” (Ibrahim, 14:24-26)
La frase ‘da fruto en cada época’ la explica el Profeta (s.a.w) como un recuerdo continuo y la mención de los nombres de Allah (Fazail al-A’mal).
Explicando este verso Ibn Abbas (que Allah esté satisfecho con él) dijo: “Este verso se refiere a la palabra de la profesión, sus raíces están en el corazón del creyente y sus ramas en los cielos. Las buenas acciones del creyente llegan hasta los cielos. Las palabras feas son aquellas que contienen incredulidad y aquellas que asocian con Allah. No será aceptada ninguna buena acción mientras no haya fe.”
Por eso Allah nos ha informado en el Corán:
“Habrá triunfado el que se purifique.” (‘Ala, 87:14)