Excerpt for Ijlas y Taqwah Sinceridad y Temor by Osman Nuri Topbas, available in its entirety at Smashwords

From The Garden Of Mathnawi

IKHLÂS AND TAQWÂ

SINCERITY AND PIETY


RUMI SELECTIONS

Osman Nuri TOPBAS

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ESTAMBUL 2009

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El autor : Osman Nuri Topbaş

Traductor : Abu Bakr Gallego

Redactor : Mustafa Sheij





IJLÂS Y TAQWÂH
Sinceridad y temor





Osman Nûri Topbaş





CONTENIDO




LA BENDICIÓN DE UN CORAZÓN PURO:

IJLAS Y TAQWAH – I


Prefacio


La prueba de la vida


La prueba del taqwah


Un corazón de carácter excepcional


Las tres etapas del taqwah


Tener taqwah en todos los asuntos


Una guía para los temerosos


En búsqueda de los medios de acercamiento a Él


Reverenciando a Allah



LA BENDICIÓN DE UN CORAZÓN PURO:

IJLAS Y TAQWAH – II



El secreto de la salvación


El taqwah en la creencia


Ni ceder ni inclinarnos hacia lo incorrecto


En compañía de los veraces


Como coger un ascua


Taqwah en la adoración, especialmente en la salah


Taqwah en el ayuno


Taqwah en el acto de dar sadaqah


Taqwah en el hayy


Tres impedimentos para el taqwah


Taqwah en la conducta


El estado de altruismo (isar)


Taqwah en ihsan (bondad)



LA BENDICIÓN DE UN CORAZÓN PURO:

IJLAS Y TAQWAH – III



Taqwah en la satisfacción (rida)


El bien está solamente en Allah


El perdón y el arrepentimiento


Ordenar lo reconocido como bueno y prohibir lo reprobable


Taqwah de los que se ponen al servicio del Islam (jidma)


Taqwah en la lealtad


Taqwah en el amor y el afecto



LA BENDICIÓN DE UN CORAZÓN PURO:

IJLAS Y TAQWAH – IV



Taqwah en sinceridad (ijlas)


Taqwah en la riqueza, la vida y los hijos


Taqwah en lo que se nos ha dejado en custodia


Taqwah en la responsabilidad


La salida está en el taqwah


La superioridad en el taqwah


La indicación del taqwah


¡Eso es taqwah!


El sol del taqwah


Qué Allah te conceda taqwah


La prueba del taqwah


El vestido del taqwah


La provisión del taqwah





PREFACIO




Alabado sea Allah Todopoderoso por la Creación que ha originado, por haber hecho del hombre la cima de Su arte Divino, por haber revelado a la humanidad el conocimiento Divino, y por haberle dado la sinceridad, ijlas, y el taqwah. Los saludos y las bendiciones para el Profeta Muhammad (s.a.s) [1], causa de la Creación y el más elevado ejemplo de ijlas y taqwah, y nuestro profundo agradecimiento por la luz y el amor que ha traído, así como por la guía y la sabiduría que ha dejado tras de sí.



El ser humano está obligado a vivir su vida durante el tiempo que se le ha asignado. Lo importante aquí es preguntarse de qué modo la piensa vivir –consciente de Allah Todopoderoso y sincero con Él, o bien ignorante, llevando una vida sin sentido. Lo que confiere significado a la vida es el taqwah y la ijlas. Taqwah implica frenar nuestros deseos carnales y reforzar el potencial espiritual a través de la adoración a Allah y las buenas acciones dirigidas a nuestro prójimo. De ahí que el taqwah sea necesario en todos los aspectos de la vida –en nuestra creencia, en nuestra adoración, en nuestras transacciones con los demás, en cada aliento que respiramos. Tener taqwah nos lleva a ser amigo de Allah Todopoderoso, nos ayuda a adquirir un corazón espiritual sano, capaz de comprender las manifestaciones del poder Divino reflejadas en el Universo, y merecer, por la gracia Divina, entrar en el Paraíso. En otras palabras, ijlas y taqwah son los medios para purificar nuestro mundo interior de toda enfermedad espiritual y, en consecuencia, ayudar al corazón a disfrutar de las acciones y los actos de adoración conformes a la voluntad Divina, según se nos ha prescrito en el Noble Qur'an: "Habrá triunfado quien se purifique…" (Al-A'la, 87:14)



Ijlas y taqwah so medios que llevan al corazón a realizar la unión con Allah, lo cual supone adquirir los atributos Divinos de belleza, yamal –misericordia, perdón, paciencia, y otros, a través de la búsqueda de la satisfacción Divina en todas nuestras acciones y en cada uno de nuestros impulsos vitales. Por supuesto, para poder adquirir un nivel tan alto hace falta un gran esfuerzo que transforme el corazón. Allah Todopoderoso explica la dificultad que encierra para el creyente esta batalla espiritual jurando por los siete milagros de la Creación, para concluir que a pesar de tan desigual combate, acabará por vencer en esta contienda:



"¡Por el sol y su claridad matinal! ¡Por la luna cuando le sigue! ¡Por el día cuando lo descubre! ¡Por la noche cuando lo cubre! ¡Por el cielo y cómo fue edificado! ¡Por la tierra y cómo fue extendida! ¡Por el nafs, su proporción y orden! ¡Y su rebeldía y su obediencia! Que habrá triunfado el que lo purifique y habrá perdido quien lo lleve al extravío!" (Al-Shams, 91:1-10)



Por un lado, tal como lo muestran estos versos, el hombre se enfrenta a su nafs –sus deseos egoístas y animales; por otro lado, el sentimiento de taqwah que tiene le protege de su nafs. El nafs desea revolcarse en el lodo; el ruh –volar en lo más alto del firmamento. Rumi describe esta situación por medio de la siguiente metáfora:



"¡O viajero de la verdad! Si quieres experimentar esta realidad, has de saber que ni Musa y el Faraón están muertos. Ambos viven dentro de ti, escondidos en tu existencia; continúan su batalla dentro de tu corazón. Así pues, es en ti mismo donde debes buscar a estos dos enemigos."



Abu Dharr (r.a) nos ha transmitido el siguiente hadiz (Ibn Mayah, Zuhd, 24):



"En una ocasión el Profeta (s.a.s) dijo: 'Conozco una ayah, que si la gente viviese según lo que dice, sería suficiente (para su salvación). Los Compañeros preguntaron qué ayah era y él (s.a.s) contestó: "Y quien teme a Allah, Él le da una salida."(At-Talaq, 65:2)



Un día vino un Compañero a ver al Profeta (s.a.s) y le dijo: "¡Oh Mensajero de Allah! Me voy de viaje. Te ruego que hagas du'as por mi." El Profeta (s.a.s) dijo: "Qué Allah te de taqwah." El hombre pidió algo más, y el Profeta (s.a.s) continuó: "Que Allah te perdone tus malas acciones." El Compañero le dijo: "¡Qué mi madre y mi padre sean tu rescate! ¡Oh Mensajero de Allah! Pide más por mi." El Profeta (s.a.s) respondió: "Qué Allah te facilite las cosas siempre que hagas el bien." (Tirmidhi, Da'awat, 44:3444)



Como vemos, lo primero que pidió el Profeta (s.a.s) por su Compañero antes de que iniciase el viaje fue taqwah, luego perdón por sus posibles faltas y, finalmente, facilidad para hacer el bien en todo momento y lugar. Mencionó taqwah en el primer lugar, ya que solamente al tenerlo, las faltas pueden ser perdonadas y las buenas acciones hechas con facilidad. Para adquirir taqwah debemos llevar una vida llena de contemplación y consciencia. Es lo que nos pide Allah Todopoderoso en el Noble Qur'an, recordándonos el mensaje del Profeta Muhammad (s.a.s) y de los Profetas anteriores:



"¿Es que no vais a recapacitar?"(Hud, 11:30)



"¿Es que no vais a razonar?"(Hud, 11:51)



"¿Es que no vais a entender?" (Mu'minun, 23:80)



Cuando el hombre reflexiona y contempla, se hace, inevitablemente, las siguientes preguntas: ¿Por qué estoy aquí? ¿De quién es el Universo en que vivo? ¿Quién me sostiene? Una vez planteadas, estará listo para servirle a Allah, sin perder un instante de su tiempo. Aunque es cierto que la vida es breve, paradójicamente, el hombre tiene mucho tiempo. Nos lo advirtió el Profeta (s.a.s), diciendo:



"Hay dos bendiciones que la gente puede malgastar –la salud y el tiempo para hacer el bien." (Bujari, Riqaq, 1)



Si intentamos visualizar las terribles escenas del Juicio Final, no querremos perder ni un segundo en ponernos en marcha en el camino de la salvación, y en cada uno de nuestros alientos encontraremos la posibilidad de prepararnos para el Más Allá. De ahí, la importancia de seguir los mensajes del Qur'an mencionados anteriormente. Solamente entonces podrá este mundo dar el fruto que cosecharemos en el Más Allá, hecho éste corroborado por la siguiente ayah:



"¡Vosotros que creéis! Temed a Allah, y que cada uno espere a lo que él mismo ha preparado para el mañana. Y temed a Allah, es cierto que Allah está informado de lo que hacéis." (Al-Hashr, 59:18)



Otra cosa necesaria para adquirir taqwah es conocer al Profeta (s.a.s) y su vida. Los Compañeros sabían que fue enviado como misericordia para toda la humanidad y le amaban más que a nada en el mundo, incluyendo sus propias vidas. Seguían su ejemplo en todos los asuntos y respetaban todo lo que era suyo como una bendición. El siguiente hadiz, que muestra el amor de los Compañeros por el Profeta (s.a.s), nos indica que éste aprobaba tal actitud:



Anas b. Malik (r.a) [2] transmitió que el Mensajero de Allah (s.a.s) visitaba a menudo la casa de Umm Sulaim, la hermana de su nodriza, y solía dormir allí si ésta no se encontraba en casa. Un día, cuando estaba durmiendo, Umm Sulaim volvió, y cuando le informaron que el Profeta (s.a.s) estaba allí, entró y le encontró dormido encima de la cubierta de cuero tendida sobre la cama. Estaba sudando abundantemente. Umm Sulaim cogió varios frascos de su bolsa de perfumes y empezó a recoger su sudor. El Profeta se despertó de un sobresalto diciendo: “¡Oh Umm Sulaim! ¿Qué estás haciendo aquí?” Respondió: “¡Oh Mensajero de Allah! Esperamos conseguir la bendición para nuestros hijos con su ayuda.” A lo que el Profeta (s.a.s) respondió: “Has hecho una cosa buena.”



El seguir los estados espirituales del Profeta (s.a.s) y su guía es de suma importancia para poder perfeccionar nuestra fe, nuestra conducta y nuestra integridad. En todas las ocasiones que se nos presentan en la vida deberíamos hacernos siempre la siguiente pregunta: ¿Se parecen mis estados a los suyos?



Este modesto libro es una colección de los artículos que escribí para la revista mensual turca "Yüzaki", en los que intenté dilucidar para los lectores cómo se puede practicar taqwah en la vida cotidiana. Le pido a Allah que este trabajo sea sadaqa'ul yariya, una recompensa que nunca cesa, para todos aquellos que contribuyeron a él. Qué Allah conceda influencia a cada palabra y a cada línea escrita para beneficio de la verdad.



¡Señor Nuestro!

¡Concédenos la bendición de poder participar de los estados del Profeta (s.a.s) en toda circunstancia en la que nos encontremos! ¡Ayúdanos a alcanzar lo más alto de la espiritualidad y de la identidad, sirviendo a los demás con amor! ¡Haz que lleguemos a los horizontes más lejanos de la contemplación, y haz que seamos seres humanos perfectos! ¡Concédenos éxito en el esfuerzo de llevar una vida de taqwah e ijlas, sin malgastar ni un instante de nuestro tiempo!



Amin.





Osman Nûri Topbaş


04/07/2009


Istanbul, Turquía






LA BENDICIÓN DE UN CORAZÓN PURO

IJLAS Y TAQWAH – I





LA PRUEBA DE LA VIDA



De entre los millones de seres que existen en el universo, fue al hombre a quien Allah eligió para que encarnase la belleza y la perfección. Ha creado a un ser de gran honor, en la mejor de las formas, ahsan taqwim, le ha adornado con numerosas cualidades, tales como la inteligencia, la razón y el entendimiento, y le ha concedido un sinfín de destrezas. Después, Allah le envió por un periodo de tiempo a la tierra, como una prueba. Todos los hombres que han venido a este mundo desde el primero –Adam, han tenido que pasar en él los mismos exámenes, para luego partir a su debido tiempo. Ahora, ha llegado nuestro turno –estamos pasando exactamente por el mismo proceso que pasaron los que nos han precedido. La naturaleza de este proceso ha sido siempre la misma –comprobar qué uso hace el hombre de la mente, de la inteligencia y del entendimiento, y cómo armoniza sus inclinaciones tanto hacia el bien como hacia el mal.



La primera obligación del hombre es pasar todas las pruebas a los que se enfrenta en esta cósmica sala de exámenes que es el mundo para llegar a ser, de esta manera, un digno siervo de Allah Todopoderoso. En este gran examen Allah el Misericordioso nunca nos ha dejado solos –ha enviado la Revelación que contiene las palabras más profundas para que nos sirvan de guía y ayuda en la lucha por conseguir el éxito. Como parte final de la Revelación ha enviado el Noble Qur'an, la guía más precisa. Como bendición para toda la humanidad, y como signo de compasión nos ha enviado a muchos Profetas, los más excepcionales maestros, para que nos transmitan y expliquen el Mensaje Divino. A nosotros en particular, nos ha concedido la bendición de pertenecer a la ummah, comunidad, del Profeta Muhammad (s.a.s), el Sello de la Profecía.



Así pues, alcanzar el éxito en las pruebas de este mundo mientras alabamos a nuestro Señor con la alabanza que Le es debida es un asunto de máxima importancia. En verdad, el único camino que conduce a este objetivo es el que nos ha sido mostrado en la última revelación, El Noble Qur'an.




LA PRUEBA DEL TAQWAH



La esencia y el significado de la vida se encuentran en el taqwah, y vivir con taqwah implica, básicamente, ser un verdadero amigo de Allah, merecer el Paraíso y tener un corazón capaz de entender lo más profundo de las bendiciones Divinas. Así, la verdad del taqwah da como resultado un nafs purificado de todo mal, y vuelto hacia su Señor con una fe verdadera –el único modo de acercamiento a Allah. Tener taqwah es tan importante que Allah lo menciona en doscientas cincuenta y ocho ayaat del Qur'an, al tiempo que da numerosas indicaciones de cómo alcanzarlo, ya que quiere que lo tengamos en cada etapa de nuestras vidas –en nuestra adoración, en nuestra creencia y nuestras acciones, en cada aliento que exhalamos.



¿Qué es taqwah?



Los Compañeros del Profeta (s.a.s) describieron el taqwah de muchas maneras. Su significado lingüístico indica el hecho de evitar, de protegerse o salvaguardarse de cualquier tipo de mal, es decir –taqwah implica la protección de Allah, estar bajo Su protección, buscando el refugio en Él, evitando lo que ha prohibido y ateniéndose a lo que ha ordenado, temiendo Su castigo y tormento, y buscando alivio en Su compasión. Por lo tanto, es necesario que destruyamos los deseos egoístas y desarrollemos la actitud espiritual, es decir que volvamos a la gloria de lo que se nos ordena en el Qur'an y en la sunnah. El taqwah es el medio de recibir la bendición para nuestras familias, para nuestra provisión y nuestras relaciones con los demás –para cada aspecto de nuestra vida. Podemos también describirlo como ejecución de los mandamientos del Islam con entusiasmo, reverencia y satisfacción, ateniéndonos completamente a las órdenes de Allah y evitando a toda costa cometer acciones erróneas. Es el acto de disciplinar al nafs con el misterio de "prosperará el que se purifique" (Al-A'la, 87:14). Al conseguirlo, nuestros corazones se llenarán de contento en la fe, en la adoración y en los actos aprobados por Allah.



Es la unión espiritual del creyente con Allah; es la manifestación de los atributos de compasión, amabilidad, perdón, dulzura y perfección del corazón, a la vez que es la búsqueda de la aceptación de Allah en cada acción, en cada circunstancia, y en cada una de nuestras exhalaciones.



Es el sincero arrepentimiento de alguien que busca constantemente el perdón con la lengua y con el corazón.



Es proteger al corazón de los malos pensamientos.



Poner el conocimiento en práctica aumenta la sabiduría personal, siendo el taqwah la verdadera necesidad para esta protección. Es por ello que el verdadero significado de la fe no está en las palabras ni en el pensamiento racional. Es más bien el estado en el que el corazón comprende que el verdadero conocimiento es vivir de forma que cada una de nuestras acciones agraden a Allah. El taqwah supone adherirse al imperativo de Allah y Su Profeta (s.a.s) con gran amor y afecto, dirigiéndose a toda la Creación con compasión y amabilidad, rechazando todo lo que es contrario, distanciándose de cualquier situación y acción que pudiera dañarnos. Supone incluso manifestar el odio hacia todo aquello que distancia al alma de Allah, y, por lo tanto, amar todo aquello que nos ayude a destruir los deseos egoístas y a desarrollar las capacidades espirituales con las que nos ha obsequiado Allah.



El taqwah purifica el corazón, y el corazón de aquellos que han conseguido esta purificación se convierte en un tesoro con un carácter excepcional.




UN CORAZÓN DE CARÁCTER EXCEPCIONAL



El Profeta Muhammad (s.a.s) fue el ejemplo perfecto, poseedor de todas las cualidades de los amigos de Allah. A veces preguntaba a los Compañeros que estaban con él reunidos para agudizar su atención o para extenderse sobre algún asunto. En una ocasión hizo la siguiente pregunta: "¿Puede alguno de vosotros llegar a ser como Abu Damdam?" Los Compañeros preguntaron: "¿Quién es Abu Damdam?" El Profeta (s.a.s) respondió: "Pertenecía a una comunidad anterior a la vuestra, y solía decir 'he perdonado a todos los que me han insultado o calumniado' ". (Abu Dawud, Adab 36, 4887) Tenemos aquí un ejemplo de taqwah –un corazón de carácter excepcional. Otro ejemplo los tenemos en Hallay Mansur, quien, levantando sus brazos para suplicar por los que le estaban apedreando, buscaba refugio en Allah: "¡O Allah! ¡No se dan cuenta de lo que hacen! ¡Antes de perdonarme a mi, perdónales a los que me están apedreando!"



El taqwah fue la gran virtud que acercó tanto a los Compañeros al Profeta (s.a.s). Anas (r.a) transmitió que alguien le preguntó al Profeta (s.a.s) quién se podía considerar de su familia, y éste contestó: "Cualquiera que tenga taqwah es de mi familia." Podemos ver, pues, que un creyente que alcance la perfección del taqwah se merece tal respecto que se le considera de la familia del Profeta (s.a.s).




LAS TRES ETAPAS DEL TAQWAH:



1-evitar lo prohibido;

2-atenerse a los mandamientos; es una condición que todos lo creyentes deben aplicar, y que constituye el nivel básico del taqwah;

3-tener la sensación de estar en presencia de Allah en cada momento; éste es el nivel más alto, la verdadera prueba del conocimiento y del taqwah.



En el Qur'an Allah reveló que Él está "más cerca del hombre que su propia vena yugular" (Al-Qaf, 50:16). También dijo que está con nosotros dondequiera que estemos (Al-Hadid, 50:4). Esta unidad significa que estamos adornados con los atributos de Allah y que somos conscientes de Su constante presencia. El nafs embellecido con el vestido del taqwah empezará a recibir la inspiración que le dirija hacia la verdad y le advierta contra cualquier mal o falsedad, llegando a conocer el verdadero valor y significado de lo material. El Qur'an es la obra de Arte de la Divinidad que le ayuda al hombre a resolver cualquier problema con el que se pueda enfrentar. Con esta ayuda y con la ayuda de la sunnah alcanzaremos la paz y la satisfacción. Es, así mismo, la explicación de la vida de cada persona, y la fuente de la información sobre la esencia misma de la humanidad y del Universo entero.



Cuando alguien alcanza la cima del taqwah, su percepción del Qur'an y aprehensión del Universo se profundizan de tal manera que llega a familiarizarse con la sabiduría y el misterio de la existencia. Nos lo facilita el canto de los ruiseñores, el temblor del capullo de una rosa, y el murmullo de los riachuelos. Empezamos a comprender el espíritu de Yunus Emre, cuando habla con una flor amarilla acerca de las interpretaciones de su propio misterio.



El taqwah verdadero es el signo de haber llegado a Allah. Ibn Ata'illah Al-Iskandar declaró que un creyente que tiene un corazón sano al alcanzar el taqwah dice: "¡O Allah! ¿Qué han perdido aquellos que Te han alcanzado, y qué han encontrado aquellos que Te han perdido?"



La norma a seguir para todos lo creyentes es:




TENER TAQWAH EN TODOS LOS ASUNTOS



La vida va pasando con todos sus altibajos, a veces enfrentándonos a grandes dificultades, y arrojándonos en manos de la pobreza; a veces facilitándonos los proyectos que hemos ideado, y llenándonos de abundancia; a veces haciéndonos experimentar la angustia y la tristeza; y a veces rodeándonos de paz y felicidad. En todas estas circunstancias la actitud de un verdadero creyente debe ser la que el Profeta (s.a.s) describió de este modo: "Tened taqwah tanto en el apuro como en la facilidad." Es decir, no se puede ser creyente en algunas circunstancias solamente; debemos serlo siempre.



Rumi dijo en una ocasión:



"Qué no os lleve a engaño ni la felicidad ni la aflicción, porque vuestro nafs no es más que un lugar de reposo, y la felicidad o aflicción están allí de visita."



En los tiempos de dificultad es necesario mostrar paciencia y buscar refugio en Allah sin perder el norte. Durante los tiempos de abundancia es necesario aumentar el agradecimiento debido a Allah, sin excesiva complacencia ni, por supuesto, jactancia ante los demás. Seguir nuestros deseos en tiempos de abundancia y placer puede destruir nuestras vidas. Cuando nos toca alguna dificultad deberíamos alabar y glorificar a Allah sin la más mínima queja, sometiéndonos así a Él enteramente. Es la obligación de todo hombre. Debemos decir: "Es así porque Allah quiere que me beneficie de ello." Esa es la prueba del taqwah.



Después de la conquista de Meca el Profeta Muhammad (s.a.s) recordó a sus Compañeros que era una bendición de Allah y les exhortó a que Le glorificasen y Le alabasen. También les recordó que "la verdadera vida será la del Paraíso". Les volvió a decir lo mismo cuando las dificultades y padecimientos que tuvieron que soportar antes de la victoriosa Batalla del Foso (Jandaq) llegaron a ser prácticamente insoportables. El Qur'an explica en muchos versos cómo llevar una vida de taqwah, que es lo que Allah espera de nosotros. En realidad, el Qur'an es:




UNA GUÍA PARA LOS TEMEROSOS



Sin duda alguna el Qur'an es una gran bendición y una fuente de abundancia espiritual y prosperidad para la humanidad.



"El Misericordioso ha enseñado el Qur'an, ha creado al hombre, le ha enseñado a hablar."

(Ar-Rahman, 55:1-4)



En este verso Allah Todopoderoso declara que el din y el Qur'an son la esencia de la vida, la razón de la Creación. Lo expresa también la siguiente ayah:"Ese Libro, sin duda, contiene una guía para los temerosos (de su Señor)." (Al-Baqarah, 2:2)



Debemos escudriñar nuestras acciones de acuerdo con estos versos y reflexionar sobre las preguntas que se nos harán en la tumba y la vida eterna en el Más Allá. ¿Cómo serán? ¿Cuál será nuestra condición el Día del Juicio Final, cuando el Universo deje de existir? ¿Dónde estaremos ese Día del Gran Poder? ¿Cómo debemos vivir en este mundo para sobrevivir a esos momentos de terror y quedar a salvo el Día de la Distinción? ¿Qué podemos aprender de las palabras de 'Umar bin 'Abdulaziz –"prepárate para el Más Allá según lo que esperas de él"?



El Qur'an es para nosotros la guía completa en todo lo referente al viaje hacia la eternidad, que nos ofrece las respuestas necesarias y la enseñanza del taqwah. Las vías que van desde el corazón hasta las profundidades del Qur'an se ensanchan proporcionalmente al nivel de taqwah alcanzado por el creyente. Los sentimientos se vuelven refinados y delicados, y se apartan de los deseos mundanos, hecho este que acerca a los creyentes a Allah, Quien llega a ser "los ojos con los que ven, los oídos con los que oyen". De este modo la contemplación de las bendiciones de Allah se agudiza, el creyente se familiariza con el lenguaje de las flores, con el canto de los pájaros y el fruto de los árboles, confiriendo a la vida espiritual dignidad y bondad. Así son los temerosos alabados en el Qur'an. Se parecen a los ríos que durante años dan vida a miles de criaturas, hombres, árboles, y flores de todo tipo. Su destino es la reunión con Allah en el océano de la eternidad. Por eso, en su esencia misma, taqwah es el primer paso en el camino de acercamiento a Allah. El Qur'an exhorta a la gente de taqwah a buscar:




LOS MEDIOS DE ACERCAMIENTO A ÉL



Allah dice en el Noble Qur'an:"¡Vosotros que creéis! Temed a Allah, buscad el medio de acercaros a Él y luchad en Su camino para que así podáis tener éxito."(Al-Maidah, 5:35)



¿Cuáles, pues, son los verdaderos caminos de acercamiento a Allah? Sin duda, la purificación del nafs, su refinamiento, la obediencia, la adoración, el amor de lo Divino, su crecimiento, y el temor ante el Poder de Allah.



Allah Todopoderoso quiere que investiguemos estos caminos. Nos ha revelado que nuestro verdadero objetivo, el objetivo del que todo depende –nuestro verdadero futuro– es el Más Allá. Este mundo en comparación con el Otro es como una gota de agua en un océano. El Qur'an afirma que el Día del Juicio se nos preguntará cuánto tiempo ha durado nuestra vida en la tierra. Responderemos que un día o la mitad de un día.



Allah nos pide que intentemos adquirir con todas nuestras fuerzas cada vez más taqwah para alcanzar el Océano del Paraíso. ¿Y cuál debe ser el alcance de este esfuerzo? El nivel de taqwah que se espera de nosotros debe ser tal que podamos aparecer ante Allah Todopoderoso con honor y dignidad, es decir:




REVERENCIANDO A ALLAH



Dice Allah en el Qur'an:"¡Vosotros que creéis! Temed a Allah como debe ser temido…!"

(Al-Imran, 3:102)



Esto requiere "utilizar todos los medios y fuerzas a nuestro alcance en la creencia, en la adoración y en el comportamiento". Dado que nos es imposible saber el grado exacto del esfuerzo que nos permitirá estar honradamente ante la Divina Presencia, nunca debemos subestimar la importancia de ningún acto, incluso del más insignificante. Se une a esto la orden que sigue en la misma ayah:"Y no muráis sin estar sometidos (sin ser Musulmanes)."Podemos llegar a una posición social o laboral a través de medios concretos, y aunque ésta puede durar lo que dure nuestra vida, no ocurre lo mismo con nuestra vida espiritual. El Qur'an nos informa sobre los que en los últimos momentos de sus vidas se salieron del camino, como por ejemplo Bal'am bin Barra y Qarun.



Qarun, un eminente comentarista de la Torah de su tiempo, fue contemporáneo del Profeta Musa (a.s). Allah le concedió como prueba abundancia de riquezas. Llegó a ser tan orgulloso de ellas que le dijo a Musa (a.s): "Todo esto es mío. Yo lo conseguí." Allah le destruyó –la tierra se abrió bajo sus pies y le enterró junto a sus riquezas.



Bal'am bin Barra, después de haber alcanzado una alta estación espiritual a lo largo de su vida, murió descarriado y desviado, porque finalmente sucumbió a sus caprichos, se volvió ambicioso y abusó de su conocimiento. Igual que Qarun, destruido por abusar de sus riquezas, Bal'am fue destruido por abusar de su conocimiento.



Como absoluta necesidad de nuestra vida, Allah ordena que protejamos nuestro corazón con taqwah cuando dice:"Y sirve a tu Señor hasta que te llegue la Hora que es cierta."(Al-Hiyr, 15:99)



¡Oh Allah! ¡Concédenos el poder de abandonarlo todo y estar delante de Ti con verdadero taqwah! ¡Haz que seamos Tus siervos hasta el último aliento! ¡Otórganos el honor de estar ante Ti como miembros de la comunidad musulmana!



Amin.






LA BENDICIÓN DE UN CORAZÓN PURO

IJLAS Y TAQWAH – II




EL SECRETO DE LA SALVACIÓN



Algunos versos del Noble Qur'an empiezan con un juramento para llamar de forma más poderosa nuestra atención sobre lo que se va a impartir. A veces, el juramento introduce un asunto relacionado con los siervos de Allah. En ocasiones, los juramentos se repiten según aumenta la importancia de lo que abarcan. Por ejemplo, Allah, Exaltado sea, empieza la surah noventa y uno, As-Shams, con siete juramentos, cada uno de ellos introduce una de las maravillas de la Creación –el sol, la luna, la alternancia del día y de la noche, los cielos, la sumisión y el nafs– hasta que finalmente menciona la lucha interna del hombre, y muestra el camino hacia la salvación:"¡Por el nafs, con su estructura y proporción! Y su inclinación a la rebeldía y a la obediencia. Que habrá triunfado el que la purifique y habrá perdido quien la corrompa." (As-Shams, 91-7-10)



El Qur'an afirma aquí que el nafs del ser humano tiene la capacidad de seguir los deseos carnales y dirigirse hacia lo incorrecto, y, por otro lado, tiene la capacidad de sentir taqwah. Lo primero, si domina, lleva a la degeneración, mientras que lo segundo llega a ser la característica de un nafs dirigido por el deseo de desplegar las alas y volar hacia los cielos. Con respecto a lo que acabamos decir Rumi comenta:



"¡Oh viajero de la verdad! Si quieres experimentar esta realidad, has de saber que ni Musa y el Faraón están muertos. Ambos viven dentro de ti, escondidos en tu existencia; continúan su batalla dentro de tu corazón. Así pues, es en ti mismo donde debes buscar a estos dos enemigos."



Podemos ver entonces que el taqwah es esencial a la hora de protegerse de este enemigo del hombre con el que nos enfrentamos cada día. Los creyentes tenemos un ejemplo en la siguiente súplica del Profeta Muhammad (s.a.s):



"¡Oh Allah! Concédele taqwah a mi nafs, y pureza a mi consciencia. Tu eres el Dueño de mi nafs y el Guardián de mi consciencia." (Muslim, Dhikr, 73)



El éxito puede venir solamente cuando el creyente lucha con el nafs en todos los aspectos de la vida y en todos ellos se mantiene dentro de los límites del taqwah. Así pues, una de las condiciones necesarias del din es:




EL TAQWAH EN LA CREENCIA



Si la creencia no se alimenta de taqwah muchos defectos de la conducta quedarán intactos, dando lugar al debilitamiento de la creencia, pudiendo llegar ésta incluso a desaparecer. En tal caso la persona cae en la ignorancia y la superstición. De ahí la gran importancia del taqwah. Éste empieza con la protección del tawhid, Unicidad de Allah. El Profeta Muhammad (s.a.s) dijo: "El que diga 'la ilaha illallah' en los últimos momentos de su vida en este mundo, entrará en el Paraíso." (Hakim, Mustadrak, I, 503)



Pero, ¿cómo proteger el tawhid? El primer paso está en la verdadera comprensión de la Unicidad de Allah. Al decir 'la ilaha' todos los ídolos quedan relegados fuera del corazón para que puedan manifestarse en él los atributos de Belleza. Estos atributos no pueden florecer cuando el corazón está confuso, bajo la influencia de ideas sórdidas, de mentiras servidas por pensamientos vacíos y cegadores. Allah el Elevado ha dicho en el Qur'an:"¿Qué opinión te merece quien hace de su deseo su dios?" (Al-Furqan, 25:43)



Este versículo habla del peligro de seguir los sentimientos y los deseos negativos del corazón. La purificación y el perfeccionamiento del nafs son de suma importancia, ya que el corazón es la sede de la creencia. Las raíces de la creencia y su esencia misma se desarrollan cuando el corazón recibe alimento, de ahí que la creencia en Allah sea la responsabilidad del corazón y no de la mente. Los misterios y los secretos del Cosmos quedan desenmarañados según la fuerza del corazón, capaz de descubrir las más recónditas realidades sin necesidad de la inteligencia. Dice Rumi:"Es imposible entender la profundidad sin fondo del din; solamente un nafs iluminado puede hacerlo."



El nafs abierto al descubrimiento de las verdades del infinito es en sí mismo un universo de realidades y secretos. Debido a su naturaleza inestable y cambiante, la dificultad del din está en mantener firmemente la creencia en Allah y en lo Divino. El Profeta (s.a.s) dijo:"El corazón es como una pluma que el viento se lleva por el desierto."(Ibn Mayah, Muqaddimah, 10; Ahmad, IV:408, 419)Los cambios en el corazón pueden llevar a la desviación en la creencia y la única manera de evitar que esto ocurra es la protección que da el taqwah. No hay que olvidar, por lo tanto, que nunca debemos:




CEDER NI INCLINARNOS HACIA LO INCORRECTO



No puede haber compromisos en lo referente a la creencia –uno no debe jamás inclinarse hacia los incrédulos o trasgresores. Una de las características del corazón es el dejarse influenciar por aquellos por los que siente afecto. Allah Todopoderoso nos advierte, así, contra el peligro de sentir afecto por los tiranos y los incrédulos:"Y no os inclinéis del lado de los que son injustos pues en ese caso el Fuego os alcanzaría…"(Hud, 11:113) Debemos tener en cuenta que Allah quiere que nuestros corazones Le pertenezcan solamente a Él. La Unicidad de Allah implica que no debería entrar en el corazón nada más que Él, y que por lo tanto cualquier tipo de afecto o inclinación hacia lo incorrecto debe quedar erradicado. ¡Qué Allah nos proteja de seguir los caminos erróneos, y de tener cualquier tipo de afecto por aquellos que están en contra del Islam, ya que esto daña los corazones! Imam Ghazali dijo en una ocasión:"La afinidad con las ideas de los incrédulos con el tiempo se convierte en la afinidad de los corazones. Tal situación lleva a la destrucción de la persona."



Las siguientes advertencias del Profeta Muhammad (s.a.s) son de máxima importancia con respecto a lo que acabamos de decir:"Cuando un malhechor es alabado, Allah se aíra y la tierra tiembla."(Baihaqi, Shu'ab, IV:230)



"No llames 'maestro' a un hipócrita porque esto le haría superior a ti y atraería la ira de tu Creador."

(Abu Dawud, Adab, 83; Ahmad, V:346)



"Cualquiera que imita a un grupo, es considerado como uno de ellos."

(Abu Dawud, Libas, 4:4031)



Tal es la importancia del taqwah en la protección del corazón, que el Profeta Muhammad (s.a.s) ordenó a sus Compañeros hacer el ayuno del día 10 del mes de Muharram añadiendo el día de antes y el día de después para diferenciarlo de la práctica del ayuno de los judíos (que solamente ayunan ese día). De este modo, el Profeta (s.a.s) estableció una práctica específica que siguió en muchos otros casos –la de evitar parecidos, que nos debe servir de guía. Para confirmarla hace falta la creencia adornada con taqwah. El distanciamiento, o enfriamiento, del corazón se puede comparar con un accidental corte de cuchillo en la arteria principal –uno se desangraría en cuestión de segundos. Llevar a la gente inadecuada al corazón causaría la pérdida de su pureza y lo hundiría en la más absoluta oscuridad. El corazón es el órgano más independiente del cuerpo que sigue latiendo incluso después de que el cerebro, 'el centro de mando', ha cesado de funcionar. Siendo así, cobra importancia la advertencia contra las actuaciones desenfrenadas, ya que Allah Todopoderoso dice:"¡Vosotros que creéis! Temed a Allah ..." (At-Tawba, 9:119)Para protegernos de las influencias que nos puedan desviar del camino recto se nos ordena permanecer




EN COMPAÑÍA DE LOS VERACES



De manera natural aquellos que nos son familiares ejercen sobre nosotros una gran influencia. Más aún, el ser humano puede inclinarse tanto por los veraces como por los opresores. Por lo tanto, debemos ser conscientes de los aspectos positivos y negativos del ambiente en el que nos desenvolvemos. Si perdemos esta perspectiva, nuestro taqwah se debilitará, e incluso desaparecerá, ya que su protección consiste en guardar el corazón de la energía negativa de la gente, llenándolo constantemente con la positiva. Entre dos corazones fluyen corrientes y una simple mirada puede llevar una carga de energía capaz de efectuar en nosotros un cambio. La protección de la sinceridad se consigue estando con los que son veraces, no con los que son crueles u opresores.



Una virtud muy especial de los Compañeros era la de que siempre se mantenían en el círculo, o sohbet, del Profeta (s.a.s), participando de este modo de su espiritualidad y enseñanza. Las palabras sohbet y sahabah (compañeros) tienen la misma raíz y participan, por lo tanto, del mismo significado. Así pues, la gran consolidación espiritual de los Compañeros fue el resultado de la proximidad física con el Profeta (s.a.s). Sadi Shirazi, explicando los beneficios de mantenerse en compañía de los veraces, dijo:



"El perro de los Compañeros de la Cueva (ashabi kehf) ostentó un gran honor por el hecho de haber estado con los veraces –ha sido mencionado en el Qur'an y en los libros de historia."

Rumi comenta de manera muy parecida:"El perro eligió estar con los Compañeros de la Cueva. Debido al placer que sentía en su compañía permanecerá a la entrada de la cueva hasta el Día del Juicio Final. No tendrá plato del que comer, pero beberá el agua de la compasión y comerá el alimento que mana de la misericordia."El que abandonando la compañía de los veraces se aproxima a los corruptores y se olvida de Allah, está perdido. No podrá nunca surgir de tal entorno nadie que tenga inteligencia, entendimiento o percepción. El Profeta Lut (a.s) [3] tuvo que enfrentarse a la energía negativa de su gente, entre la que no hubo nadie capaz de entender la revelación que recibían, y Lut (a.s) exclamó:"¿Es que no hay entre vosotros ni un solo hombre rectamente guiado?" (Hud, 11:78)



En otro lugar del Qur'an, en At-Tahrim, 66:10, el Qur'an menciona a las esposas de Nuh (a.s) y Lut (a.s), que se condenaron a sí mismas al Infierno al haber elegido la compañía de los malhechores. Así pues, por un lado el Qur'an menciona en un lugar relevante a un simple perro, y por otro a las esposas de dos Profetas que por su rebelión se merecieron la ira de Allah y el castigo eterno.



Tomando esto en cuenta, y dado que vivimos en un mundo desprovisto de lealtad, al final de los tiempos, el taqwah adquiere una mayor importancia, ya que mantenerse hoy firme en la creencia es:




COMO COGER UN ASCUA



El Profeta Muhammad (s.a.s) dijo:



"¡Ay de los árabes! ¡Qué gran aflicción les espera! Serán como trozos de una noche oscura. Un hombre se levantará por la mañana siendo creyente, y será incrédulo antes de que anochezca. La gente venderá su din por un mísero precio. El que en esos días se aferre a su din, será como el que se aferre a un ascua."(Ahmad, II:390; Muslim, Iman, 186; Tirmidhi, Fitan, 30:2196)



En muchos versos del Qur'an las buenas acciones se mencionan a la vez que la creencia, porque la adoración y las buenas acciones son como la antorcha que ilumina la creencia. Por ello, el segundo grado en importancia del taqwah es:





TAQWAH EN LA ADORACIÓN,

ESPECIALMENTE EN LA SALAH



Contra más cuidado pongamos en nuestros actos de adoración como siervos de Allah, más cerca del taqwah estaremos. Solamente serán perfectos aquellos actos de adoración que realicemos con sumo cuidado y con la intención de obtener la complacencia de Allah. Por ejemplo, conocemos los aspectos prácticos de la salah, pero su objetivo final y su sabiduría última está en acercarnos a Allah. La salah es como una reunión en la que tenemos la posibilidad de satisfacer nuestras necesidades espirituales y materiales. ¿En qué grado se acerca nuestra salah a la que describe y espera de nosotros Allah Todopoderoso? Tal como lo dice el Qur'an:"… es cierto que la salah impide la indecencia y lo reprobable." (Al-Ankabut, 29-45) ¿Es así nuestra salah?El Qur'an requiere también que el corazón del creyente se una a Allah durante las postraciones:

"… póstrate y busca proximidad (con Allah)…" (Al-Ankabut, 96:19)



Nuestra relación familiar, nuestra búsqueda de la provisión, y nuestras obligaciones como miembros de una sociedad –todo ello será el reflejo de cómo ofrezcamos nuestra salah. Si lo hacemos adecuadamente tendremos una vida familiar adecuada, encontraremos nuestro sustento de forma honesta y nos relacionaremos con los demás de la mejor manera. En cuanto a los que no lo hacen así Allah reveló:"Pero ¡ay de los que adoran! siendo negligentes con su salah." (Al-Ma'un, 107:4-5)El Qur'an nos advierte sobre la protección que supone la salah, su continuidad y la sumisión que manifestamos durante ese acto. Igual que antes de la salah es necesaria la purificación física, durante su realización es necesaria la sumisión y plena consciencia del corazón, sensible al hecho de estar delante de Allah. El Profeta Muhammad (s.a.s) dijo:"Allah, el Elevado, ama a todos los corazones que están llenos de reverencia (hacia Él), de tristeza (porque sienten que no cumplen con las obligaciones de manera perfecta), y de misericordia. Ama a los que enseñan el bien a la gente y les llaman a la obediencia."(Daylami, I:158)



Un día el Profeta (s.a.s) vio a un hombre que estaba jugando con su barba durante la salah, y dijo:"Mirad y considerad, pues si el corazón de este hombre estuviera sometido, sus miembros también lo estarían." ('Ali Al-Muttaqi, VIII, 197:22530)



Otro ejemplo de taqwah en la adoración es:




TAQWAH EN EL AYUNO



El ayuno es la práctica del ascetismo entendido como el uso mínimo de lo permitido –comida, y algunos otros actos– durante el día, desde el amanecer hasta el anochecer. Su perfeccionamiento y taqwah reside en extender las condiciones del ayuno a nuestra vida cotidiana en general –viviendo sin avaricia, evitando el despilfarro, y absteniéndonos de lo que es dudoso. El ayuno nos muestra hasta qué punto dependemos de un vaso de agua y de un trozo de pan, y de esta manera hasta qué punto dependemos de Él. Los que adquieren taqwah en la adoración obtienen el mismo beneficio que en el ayuno. Pueden contemplar el valor de las bendiciones con las que Allah les ha favorecido y sentir afecto por los que han sido menos afortunados, una actitud de misericordia y compasión que se desarrolla durante el mes del ayuno y, en consecuencia, da como resultado el aumento de sadaqah.




TAQWAH EN EL ACTO DE DAR SADAQAH



Cuando damos sadaqah debemos estar bien conscientes de a quién pertenece realmente esta riqueza. Los creyentes deben alcanzar el nivel donde ven la Creación con los ojos del Creador, es decir con compasión y amor. Es lo que llamamos adquirir taqwah al dar sadaqah.



Los comunistas dicen que la riqueza pertenece a la comunidad; los capitalistas dicen que pertenece al individuo. Islam declara que el hombre ha recibido la riqueza como un depósito que su verdadero dueño –Allah, le ha dejado en custodia, y por lo tanto es solamente una provisión temporal. El merito está en hacer que vuelva a su verdadero dueño. Dentro de estos límites, el que tenga este depósito no tiene derecho a ser ni tacaño ni derrochador.



"¿Es que no saben que Allah acepta el arrepentimiento de Sus siervos y que recibe su sadaqah y que Allah es Quien se vuelve con Su favor y es el Compasivo?"(At-Tawba, 9:104)Es un verso que debe estar siempre presente en nuestras mentes como la característica del taqwah en cuanto a la ayuda en general y a la sadaqah en particular –siendo esa característica la de dar sin esperar honores o cumplidos ni tampoco mostrar orgullo alguno. Uno más bien debería decir "Lillah" –'oh Señor, es solamente por Ti'. Allah, el Misericordioso expresa el grado de taqwah que uno debe tener de este modo:"No hagáis que vuestras limosnas pierdan su valor porque las echéis en cara o causéis un perjuicio por ellas…" (Al-Baqarah, 2:264)



Abu'l Laiz Samarkandi dijo:"La verdad de la sadaqah es que la persona que la da debe mostrar gratitud hacia el que la recibe, ya que éste, al aceptarla, ayuda al que da a deshacerse de muchos apegos egoístas, y sobre todo le ayuda a ganarse la complacencia de Allah."



Mi querido padre, Musa Efendi, mostraba gran sensibilidad a la hora de dar, intentando siempre evitar cualquier dolor y vergüenza por parte del que recibía. Solía por lo tanto escribir en el sobre 'Querido Fulano, te damos gracias por aceptarlo', ya que sentía gratitud y albergaba la esperanza de recibir la aprobación de Allah. ¡Qué Allah nos conceda este nivel de taqwah a la hora de dar sadaqah!



Como hemos dicho anteriormente el taqwah es algo que debe estar en la base de cualquier acto relacionado con el din y por lo tanto el primer estado que deberíamos conseguir en nuestros actos de adoración. Entre ellos se encuentra el hayy, que necesita de las mismas condiciones que la sadaqah. La 'riqueza' que precisa el peregrino es la de poder enfrentarse a las dificultades mientras está en el estado de ihram con el corazón tranquilo y refinado, y ganarse de este modo la bendición de Allah.




TAQWAH EN EL HAYY



La peregrinación es una obligación exigente, tanto económica como físicamente. Además, el hayy de alguien que tiene taqwah requiere que esté presente espiritualmente en este lugar sagrado y se enriquezca con este estado. Poder luego recordar los días en los que hemos llevado dos telas que recuerdan a la mortaja, y por lo tanto a la muerte, y mantener ese sensación de espiritualidad –son elementos esenciales de hayy.



Cuando apedreamos a Shaytan, debemos contemplar el nivel de devoción que tenía Ibrahim (a.s).



Durante todo el hayy no puede haber conversaciones vanas, malas acciones ni ningún tipo de conflicto, ya que tenemos la obligación de evitar todas las situaciones que nos puedan distanciar de Allah, alejándonos de este modo de la agresividad y la discusión, poniendo en práctica después, en nuestra vida cotidiana, el resultado del taqwah adquirido durante el hayy.



Mientras dura el hayy nos está prohibido cazar o arrancar la hoja de un árbol. Está incluso prohibido tentar a un cazador mostrándole el lugar de una potencial pieza de caza, todo esto para enseñarnos la bondad, gentileza, gracia, compasión y sensibilidad que luego se deberán plasmar en nuestras vidas cotidianas.



Así pues, la totalidad de las obligaciones del din, incluyendo salah, ayuno, sadaqah y hayy se deben realizar con sinceridad y autenticidad, y estas cualidades deben tomar raíz en nuestros corazones. Un creyente debe analizar su nafs e intentar reconocer los obstáculos que le impiden alcanzar este objetivo.




TRES IMPEDIMIENTOS PARA EL TAQWAH



El primero de ellos es el orgullo, es decir el egocentrismo, lo cual significa que nos atribuimos a nosotros mismos nuestras habilidades y aptitudes, aunque en realidad nos fueron concedidas por Allah. Actuando así, nos comportamos como Shaytan, o el Faraón, o Qarun, que estaban convencidos de que sus cualidades eran fruto de su esfuerzo y grandeza personal. Hayy Bayrami Wali dijo que el orgullo es como una piedra atada a la cintura –con ella no puedes nadar ni volar.



El segundo es la tacañería, es decir actuar de manera parca, negarse a dedicar tiempo y energía a las obligaciones y actos cotidianos relacionados con el din. No olvidemos que "el Paraíso es para los generosos y el Infierno para los tacaños". (Hadrat Ali)



El tercero es la estupidez. Alguien que abandona el Más Allá y vive totalmente despreocupado en este mundo transitorio, prefiriendo lo efímero a lo eterno –no puede ser más que un estúpido.



Al respecto de lo que puede dañar el taqwah el Profeta Muhammad (s.a.s) dijo lo siguiente:"Vendrán tiempos en los que no habrá nada más deseable que estas tres cosas: ganancia lícita, hermandad verdadera, y mi sunnah."(Haizami, I.172)Obtener ganancias que sean lícitas, disfrutar de una hermandad basada en la sinceridad, y vivir acorde con la sunnah del Profeta Muhammad (s.a.s) es solamente posible siguiendo la guía de la verdad y haciendo el bien. Así, el otro aspecto del taqwah es:




TAQWAH EN LA CONDUCTA



El taqwah en la conducta y la sensibilidad en toda circunstancia son elementos necesarios para que tanto el individuo como su entorno alcancen la felicidad y la satisfacción. Por ejemplo, el taqwah en la compasión implica dar de lo que uno tiene a los menos afortunados, es decir ayudar a aquellos miembros de la comunidad que lo necesiten. La compasión consiste en ser conscientes de este mundo y está en el origen del bienestar en el Más Allá. El hecho de tener misericordia es, por lo tanto, una gran bendición de Allah. Los que compadecen a los demás son generosos, humildes y conscientes de sus obligaciones hacia ellos. Así, cuando disfrutamos de buena salud, debemos contemplar la situación de los incapacitados, los huérfanos y los necesitados. Debemos tener plena consciencia de que, según nos lo enseña Islam, Allah el Elevado nos los ha encomendado a nosotros, nos los ha enviado como una prueba, ya que un creyente es responsable de su prójimo en cuanto que Musulmán y ser humano. Por esa razón el creyente debe en toda circunstancia evaluar el grado de compasión que posee. La compasión es la dulzura de la fe. Rahman, el Compasivo, y Rahim, el Misericordioso, son los dos nombres-atributos de Allah más mencionados en el Qur'an, lo cual indica que Allah desea que los creyentes perfeccionen estas cualidades.



Inspirado por un hadiz, Rumi aconseja a los creyentes el ejercicio de la compasión:



"Sé compasivo con los que son menos afortunados que tú, para que los que son más afortunados que tú sean compasivos contigo."El Profeta Muhammad (s.a.s) dijo: "Por Él que sostiene mi alma en Su mano, no entraréis en el Paraíso hasta que no creáis, y no creeréis hasta que no tengáis compasión unos de otros." Los Compañeros dijeron: "Oh Mensajero de Allah, pero si nosotros somos compasivos", pensando en sus hijos y familias. El Profeta (s.a.s) respondió: "El afecto del que estoy hablando no es solamente para el prójimo, sino que abarca toda la Creación. Sí, toda ella."(Hakim, IV, 185:7310)



Se nos ha transmitido que mientras el Profeta (s.a.s) se dirigía hacia Meca con su ejército de diez mil, se encontraron con una perra que amamantaba a sus cachorros en la cuneta. El Profeta (s.a.s) ordenó que el ejército pasase al otro lado del camino para no molestarlos. En otra ocasión, al ver un hormiguero que había sido quemado, exclamó:"No procede a nadie más que a Allah castigar con el fuego." (Abu Dawud, Yihad, 112)Si la compasión ha de entrar profundamente en el corazón hace falta:




ALCANZAR EL ESTADO DE ALTRUISMO (ISAR)



El siguiente nivel de compasión, el más alto, es el altruismo, es decir pensar en los demás antes que en nosotros mismos. Es el estado que Allah desea para los creyentes. En el Qur'an Allah alaba a los Ansar por haber puesto a los Muhayirin [4] por encima de ellos mismos."Y aquellos que anteriormente tenían sus casas (en Madina) y adoptaron la creencia, muestran su afecto por los que se refugiaron con ellos y los ponen por encima de sí mismos aún estando en extrema necesidad. El que está libre de su propia avaricia… Esos son los que tendrán éxito." (Al-Hashr, 59:9)



Es un gran tributo a aquellos que alcanzaron el taqwah en la compasión y el altruismo. Es ésta una de las características más significativas de los amigos de Allah, y a la vez la protección que da el taqwah al nafs de las trampas de este mundo.



Ubaydullah Ahrar relató:"Vino un hombre una vez y dijo: 'Tengo hambre. ¿Me puedes dar algo de comer?' Yo también tenía hambre, y no tenía ni dinero ni medios para alimentarme ni a mí ni a él. Así que llevé a aquel pobre a una cocina y le dije al cocinero: 'No tengo dinero, pero el turbante que llevo está limpio. Puedes utilizarlo para secar los platos y a cambio de esto dale a este hombre hambriento algo de pan.' El cocinero le dio de comer, y yo me senté con él para acompañarle, aunque no comí nada. Luego me quité el turbante y se lo di al cocinero. No quiso cogerlo, así que le dije: 'Te lo prometí, así que cógelo." Un tiempo después Allah me bendijo con mucha riqueza. Tuve dos mil trabajadores en mi granja. Dos hombres enfermaron y me dediqué a cuidarlos. Estaban tan enfermos que no podían valerse por sí mismos. Traía agua para limpiarles y, finalmente, yo también enfermé de lo mismo, pero seguía cuidándoles."



¡Qué nivel de altruismo y compasión mostró Abaydullah Ahrar! Sin duda alguna, pertenece a los que obedecen la orden de:"Y gastad en el camino de Allah."(Al-Baqarah, 2:195)



Son los que están en el camino del taqwah por sus acciones perfectamente bondadosas que abarcan a toda la Creación de Allah. Así pues, la esencia del taqwah en cuanto a los actos es:




TAQWAH EN IHSAN (BONDAD)




En el Qur'an la palabra ihsan aparece más de ciento noventa veces. Según su significado primario, 'mostrar amabilidad', el creyente manifiesta esta afabilidad en todos los aspectos de la vida, ya sea en su corazón, en su entorno, en sus transacciones o en su casa. Otro significado implica tener siempre la consciencia de estar bajo observación, y aquí se entrelaza su significado con el taqwah en la amabilidad y la generosidad, formando una condición que debemos observar en cada paso que damos en la vida.



Finalmente, el estado del creyente debe reflejar en cada momento la belleza, excelencia y perfección, lo que se alcanza a través de la creencia y el taqwah en la sumisión, que significa que el creyente compara continuamente su sumisión a Allah con su sumisión a los seres humanos. El estado del corazón del creyente está descrito en la siguiente ayah:"Los creyentes son aquéllos que cuando se recuerda a Allah, se les estremece el corazón y que cuando se les recitan Sus signos les aumenta la creencia y en Su Señor se confían."(Al-Anfal, 8:2)



¡Oh Allah! ¡Refuerza nuestra creencia y nuestras acciones con taqwah y concédenos el grado de taqwah que Te complace! ¡Concédenos un lugar entre aquéllos cuyos corazones se estremecen al oír Tu Nombre, aquéllos cuya creencia aumenta con cada ayah del Qur'an que leen y entre aquéllos que Te adoran solamente a Ti!



Amin.






LA BENDICIÓN DE UN CORAZÓN PURO

IJLAS Y TAQWAH – III





TAQWAH EN LA SATISFACCIÓN (RIDA)



Los acontecimientos y las personas, buenos y malos, son de cuatro tipos:



1-La gente que es buena tanto interior como exteriormente:



Aquéllos que se ganan la vida de manera islámicamente correcta y gastan su dinero en nobles objetivos, dando sadaqah, siendo afables con su prójimo, con los animales y el medio ambiente, cuidando de no dañar a nadie con sus manos ni con sus palabras ni con su comportamiento. Son personas conscientes de lo que está permitido y de lo que es ilícito, y se apartan de lo dudoso. Sus corazones están llenos de ijlas y taqwah.



2-La gente que es mala tanto interior como exteriormente:



Es la condición de aquéllos que van detrás de la abominación y los actos reprobables. Todo lo prohibido está dentro de esta categoría. Convencidos que tales calamidades constituyen su felicidad, sus vidas en este mundo se limitan a un constante auto-engaño y en el Más Allá tendrán un castigo denigrante.



3-Acontecimientos que son buenos exteriormente y malos interiormente:



Hay acontecimientos que parecen excepcionales desde fuera, pero examinados atentamente vemos claramente que en el fondo de su bondad está el mal. Por ejemplo, las riquezas que van acompañadas de indiferencia hacia las necesidades de los demás a causa de una nafs dominante. La riqueza puede parecer una bendición, pero la tacañería y el derroche son dos males que aumentan el error y el castigo de la persona tanto en este mundo como en el Otro. Los ejemplos más relevantes en este sentido son los de Qarun y Salebe. Ambos se engañaron a sí mismos, ignorando los mandamientos de Allah para ganar más riquezas, pensando que el bien estaba en ello. Al rechazar las advertencias de los Profetas, quedaron insensibles a la maldad de sus actos. En consecuencia, ambos fueron condenados a la destrucción por los males que acabaron con sus vidas aquí, y en el Más Allá serán de los que ni vivirán ni morirán, recibiendo un castigo espeluznante. El siguiente verso del Qur'an describe su situación:



"Sin embargo el hombre cuando su Señor lo pone a prueba honrándole y favoreciéndole, dice con jactancia: He sido honrado por Mi Señor. Pero cuando lo pone a prueba restringiéndole la provisión, dice: Mi Señor me ha humillado."(Al-Fayr, 89:15-16)



Siempre debemos tener presente que tanto la riqueza como la pobreza proceden de Allah, y que por lo tanto debemos someternos a todo lo que Allah considera adecuado para nosotros y cumplir con nuestras obligaciones según lo requiere nuestra situación –ahí es donde empieza la verdadera sadaqah. Si somos negligentes con la realidad e ignoramos la voluntad Divina, persistiendo en lo prohibido, entonces nuestra situación será como la que describe la siguiente ayah del Qur'an: "Puede que os disguste algo que es un bien para vosotros y que améis algo que es un mal. Allah sabe y vosotros no sabéis."(Al-Baqarah, 2:216)



Es un privilegiado aquél creyente que lo comprende y sigue estas palabras en cada uno de los actos de su vida. La cualidad más distinguida del Profeta Muhammad (s.a.s) fue la de ser 'el más perfecto de la Creación.' El Profeta Suleiman (a.s) no estaba aferrado a su riqueza –la transfirió a los demás, y, aún viviendo en la abundancia, fue nombrado por Allah 'creación perfecta'. El Profeta Ayyub (a.s) tuvo que soportar muchas pruebas –la pérdida de sus bienes e hijos durante un largo tiempo, la enfermedad pero esto no le impidió vivir con gratitud y paciencia, sometido a su suerte. Finalmente, Allah el Misericordioso le nombró 'una creación perfecta', le devolvió los bienes y los hijos, y le concedió aún más de lo que tenía.



4-Acontecimientos que son exteriormente malos e interiormente buenos:



Alguien puede caer enfermo, su salud puede seguir deteriorándose, y aunque pueda parecer negativa, tal situación es beneficiosa, ya que lleva a esta persona a empezar a entender sus debilidades, a buscar refugio en Allah, y a suplicar Su ayuda. En tal caso el bien no se manifiesta.



'Abdullah ibn Mas'ud (r.a) relató:"Fui a ver al Profeta, quien estaba aquejado de fiebre. Le dije: 'Oh Mensajero de Allah, según parece tu fiebre es muy fuerte.' Respondió: 'Sí, padezco el dolor de dos personas.' Le dije: 'Puede que recibas por eso una doble bendición.' El Profeta respondió: 'Una calamidad, aunque sea el pinchazo de un espino, no le toca a un Musulmán sin que Allah expíe algunas de sus malas acciones.'" (Bujari, Marda, 3, 13, 16)



Un creyente sincero, el que tiene ijlas, debe juzgar los acontecimientos de este mundo de pruebas según los cuatro casos expuestos más arriba y continuamente vigilar las características negativas de su corazón. En cada circunstancia deberá tener la consciencia de su estado y de su nivel de arrepentimiento, alabanza y glorificación. Debe hacer un esfuerzo por controlar los pensamientos que ocupan su mente, los sentimientos que alberga su corazón, incluso las respiraciones que realiza, ya que complacer a Allah es el fruto más grande del amor. Lo que más Le complace a Allah de un creyente es que abandone sus propios deseos y se someta a Su juicio. ¿Cómo entonces podemos reconocer el bien y el mal cuando no son aparentes, para poder, así, alcanzar este nivel de satisfacción? Esta pregunta tiene una fácil respuesta:


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