La historia de la flauta
by
Osman Nuri Topbas
La historia de la flauta
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Istanbul 2010
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Translator Abu Bakr Gallego
Copy EditorNayat Roszko
Prefacio
La historia del ney en el Mathnawi
El eco espiritual (sada) del hombre perfecto (El lamento del ney)
El lamento del junco (La añoranza del corazón del hombre perfecto)
Lo esencial de la amistad en el Mathnawi
La verdad de la amistad
El amor eterno y la luz de Muhammad (s.a.s) en el Mathnawi
El afecto eterno y la luz de Muhammad (s.a.s)
La moralidad profética en el Mathnawi
La conducta del Profeta Muhammad (s.a.s)
Ni ofendiendo, ni ofendido (I)
Ni ofendiendo, ni ofendido (II)
La arrogancia, kibr, en el Mathnawi
El desconcierto del orgullo
Nota Del Traductor
El título literal de este libro es, de hecho, "La historia de la caña" o "del junco". Relata el proceso por el cual, tras un trabajo adecuado, esa caña o junco, se convierte en una flauta que emite bellísimos sonidos. Por esa razón, hemos preferido referirnos al resultado final y titular el libro "La historia de la flauta".
La traducción del Qur'an que hemos utilizado en este trabajo es la de Abdelgani Melara Navío, "El Corán, Traducción comentada", Clásicos Kutubia, Granada, España.
Hemos considerado conveniente añadir algunas breves notas a pie de página por si hubiera lectores no-Musulmanes que no estuvieran familiarizados con la terminología islámica. Estas notas están marcadas con las siglas (NT), nota del traductor.
Para los nombres de los Profetas hemos utilizado la transliteración coránica. Es erróneo utilizar los nombres que aparecen en la Biblia, ya que la vocalización del texto bíblico consonantal realizada por los Masoretas se llevó a cabo más de mil años después de que se dejase de hablar dicha lengua y, por lo tanto, en muchos casos la elección de las vocales fue más un asunto de adivinanza que de certeza.
Vivimos en una época en la que la humanidad está dominada por deseos enteramente mundanos, y en la que el valor de absolutamente todo depende del beneficio material que se espera recibir. De ahí la gran necesidad de ver los acontecimientos desde las ventanas del corazón con los ojos de la sabiduría. Para ello es imprescindible releer los trabajos de maestros sufis como Bahauddin Naqshbend, Yalaluddin Rumi o Abdulqadir Geilani.
No hace mucho hemos publicado el trabajo titulado "Del Jardín del Mathnawi, Las lágrimas del corazón" –una selección de capítulos del Mathnawi que constituye un ejemplo del gran patrimonio espiritual de Rumi. Por la gracia de Allah este libro recibió una gran acogida por parte de los Musulmanes, siendo esto la prueba de que las propuestas sufis tienen su efecto incluso en un mundo tan materialista como el de hoy. Para beneficio de nuestros lectores hemos preparado ahora otro "vaso de agua" del gran océano de Rumi. Debemos repetir una vez más que Rumi, quien llegó al fondo del corazón humano, entendió la realidad del hombre y nos trajo remedios de una belleza incontestable. No es fácil encontrar otros trabajos que logren aproximarse de manera tan sencilla, a menudo a través de historias y cuentos, al difícil tema de la vida espiritual, y hacerlo comprensible a los que buscan el conocimiento.
Allah Todopoderoso nos ha permitido realizar este propósito, por el que no me corresponde ningún otro crédito que el de compilador. Pedimos que le conceda éxito a este modesto trabajo para que sea para mí y para los que ayudaron a hacerlo realidad al-sadaqah al-yariyah –recompensa que no cesa. Qué Allah acepte nuestra sincera intención y la convierta en una ventana de luz para aquéllos que buscan la verdad.
Amin.
Osman Nuri Topbas
3 julio del 2009
La Historia Del Ney En El Mathnawi
E[l] ney que se menciona en las historias de Rumi representa, de hecho, a insan'i kamil –el hombre perfecto. Las etapas por las que pasa, desde un lecho de juncos hasta ney, representan la maduración del ser humano, los pasos que da en la purificación del nafs[2] y en el refinamiento del corazón.
De la misma manera que el ney siente dolor al quedar separado del lecho de juncos, el hombre perfecto añora su origen del reino de los nafs del que se aleja tanto al entrar en un cuerpo hecho de arcilla –una jaula carnosa. Debido a esta añoranza, el ser humano pasa por la disciplina ascética (riyadah), la revisión (muraqabah), la reflexión (tafakkur), el amor Divino y las tribulaciones –hasta alcanzar la madurez y encontrar la perfección.
El artesano elige un junco, lo corta cuidadosamente de su lecho, lo vacía por dentro y deja que se seque. Más tarde hace los agujeros con fuego y coloca los anillos en los dos extremos. Después de un tiempo, el neyzin, flautista, empieza a tocarlo, y el ney emite sus bellos sonidos y su sabiduría –según el nivel espiritual del oyente.
El ser humano pasa por estados parecidos en su camino hacia la perfección. Los hombres perfectos son elegidos entre los demás hombres según ciertos criterios. El atributo más importante de los Profetas es que son "elegidos". Se purifican de las ataduras y preocupaciones mundanas de varias maneras. En el proceso del entrenamiento espiritual, llamado sair u suluk, se enfrentan a muchas dificultades, pruebas y aflicciones, todo ello necesario para adquirir la paciencia, y madurar siguiendo el camino de la Revelación. Finalmente, se convierten en los instrumentos con los que Allah Todopoderoso muestra su arte,su sabiduría y su poder. Los demás empiezan a someterse al poder espiritual que emana de ellos y dirigirse hacia la unión con el Amado.
En las fuentes Mawlawi[3] se narra la historia sobre la primera aparición del ney, el instrumento que comparte su destino con los seres humanos, y su uso:
El Profeta (s.a.s)[4] le confío a Ali (r.a), conocido como la Puerta del Conocimiento, una gota del océano de secretos y sabiduría que Allah Todopoderoso le había concedido, avisándole claramente que no revelase ninguno de estos secretos. Ali (r.a) no podía sobrellevar el peso de lo que se le había revelado, así que fue al desierto y le contó lo que tenía dentro a un pozo negro. Un tiempo después el pozo rebosó de agua y alrededor suyo crecieron juncos. Un pastor se dio cuenta de que cuando soplaba el viento aquellos juncos emitían sonidos extraordinarios. Entonces cortó uno e hizo un ney. Su sonido era tan atractivo que llegaba directamente al corazón de la gente que lloraba o bien reía al oírlo. Muy pronto el renombre del pastor llegó a ser tan conocido que las tribus árabes solían reunirse alrededor suyo para escucharle. (AhmedEflaki, Ariflerin Merikibeleri, II, 440)
El Mathnawi de Mawlana es la forma escrita de estas bellas melodías y de su misterio. Conforme nos adentramos en su lectura vemos que sus significados se hacen más profundos, y que contienen más y más misterio y conocimiento. Mawlana, quien observó el profundo océano contenido en una pequeña gota, nos la exhibe según nuestras capacidades, y aunque sus versos rebosan de sabiduría, se lamenta de no poder explicar sus significados tal y como quisiera. Dice al contemplar el primer destinatario del Mathnawi: "Escribí este Mathnawi para Husameddin."
En otro momento, hablando de la infinidad del conocimiento y la sabiduría de Allah dice: "El Mathnawi es un abstracto. Si tuviera que escribir con más profundidad sobre el conocimiento y la sabiduría, 40 camellos no bastarían para llevar los escritos."
Un sabio que le tenía mucho cariño dijo al respecto de la incapacidad de la mayoría de los seres humanos de hacerse con los significados espirituales de esta obra:
"Hemos oído los gritos de éxtasis de Rumi. Es imposible ver las profundidades del mar de pasión en el que se sumergió. Solamente podemos ver lo que llegó desde el fondo a la superficie. Solamente percibimos los gritos de su amor, pero no el amor en sí. Es lo único que intentamos explicar mientras buceamos. Rumi logró penetrar en el océano de paz. A nosotros nos queda el sonido que nos llega a través de la tormenta de su éxtasis. ¡Ay! ¡Pensamos que él es Mawlana!"
El Eco Espiritual (Sada) Del Hombre
El Mathnawi: "Si tuvieras que echar el océano de sustento en una jarra, ¿cuánto cabría? Solamente lo que cabría… es decir, la porción que le ha sido predestinada a cada criatura." (v.1:20)
Es Allah Todopoderoso Quien predestina el sustento apropiado para todas sus criaturas. Es absurdo afanarse por conseguir lo que ya ha sido decretado. Un hadiz[5] dice:"Igual que la muerte, el sustento encontrará a cada persona." (Ibn Hibban, Sahih, VIII:31)
Es decir, ninguna criatura puede morir sin que se haya extinguido el sustento que le ha sido predestinado. Como todo lo predestinado por Allah Todopoderoso, el sustento está unido a los medios –hace falta el esfuerzo, la acción y la responsabilidad. No obstante, pensar que el fin, es decir el sustento, depende de nosotros mismos es signo de ignorancia. Los medios producen los resultados según su relevancia. Por eso, el hombre inteligente sabe que el sustento viene de Allah Todopoderoso, al-Razzaq,[6] Quien lo ha predestinado y Quien ha creado los medios, y no a través de los medios que uno aplica para conseguirlo. Dice el Qur'an: "No te pedimos sustento. Nosotros te sustentamos." (Taha, 20:132)
El Mathnawi: "Los jarros, los ojos de los ávidos, nunca se llenarán. Y si la madre-perla no está contenta, nunca se impregnará de perlas." (v.1:21)
Cada criatura adolece, en grados diferentes, de ambición. Si les regalamos el mismo juguete a dos niños, uno envidiará al otro en el grado que corresponde a su innata inclinación a la envidia. Esta inclinación se puede disminuir solamente a través del entrenamiento del nafs. Por eso el Qur'an dice: "Habrá triunfado quien se purifique." (Al-A'la, 87:14)
La primera condición para que haya paz y felicidad en la sociedad es la adhesión a lo que Allah ha pre-ordenado para nosotros. Este pre-ordenamiento es una necesidad del destino absoluta e incondicional –qadar'i mutlak. El destino es un océano de secretos. No es posible tener conciencia de todo el conocimiento que contiene, por eso es necesario someterse a la voluntad de Allah y tener fe en la sabiduría de esta voluntad. Los que no logran alcanzar este estado serán destruidos en los remolinos de los pozos del infierno que rebosan con todo tipo de deseos.
El Mathnawi: "Quien ha sido liberado, con el amor Divino, de la sensualidad y del egoísmo de su nafs, se encuentra purificado de la codicia y de la arrogancia." (v. 1:22)
Los que cultivan su nafs y disfrutan del placer del iman[7] están libres de las tribulaciones de la vida y del destino. Se convierten en instrumentos y oportunidades a través de los cuales se puede alcanzar el amor del Señor Todopoderoso. Pero esta madurez no se alcanza fácilmente –hace falta perseverancia, paciencia, determinación, adoración, súplica y esfuerzo. Incluso la tierra queda embellecida con la bendición de la primavera por haber soportado las dificultades del invierno. La madre-perla recibe la bendición de la feliz presencia de la perla en su regazo gracias al esfuerzo que ha realizado.
El Mathnawi: "Nuestro cuerpo, hecho de arcilla, remonta el vuelo hacia los cielos a través del amor, y se vuelve sublime." (v.1:25)
El cuerpo humano pertenece a la tierra. En esto no difiere de otros elementos de la Creación –los hombres comen lo que produce la tierra, son la transformación de ésta. Al final, vuelven a ella y perecen. Pero nuestras cualidades espirituales pertenecen a Allah Todopoderoso. El Qur'an dice:"Y cuando le haya insuflado parte de Mi ruh…"[8] (Al-Hiyr, 15:29; Sad, 38:72)
El Señor Todopoderoso les ha otorgado a Sus siervos ciertas habilidades e inclinaciones para que puedan elevarse hacia Él. Aquéllos que logren eliminar las tendencias perversas y emprendan el camino de la perfección, habrán principiado su camino hacia la unión Divina.
Dijo Rumi:
"No alimentes excesivamente a tu cuerpo. Su final será bajo la tierra. Alimenta a tu nafs porque es él quien será honrado con la estancia en lugares nobles."
"Dale a tu cuerpo poco de lo agradable y dulce, porque aquéllos que lo alimentan en exceso sucumben ante los caprichos del nafs y su final es la perdición."
"Dale a tu nafs alimento y provisión espiritual, pensamiento maduro, juicio agudo para que, fuerte y poderoso, pueda alcanzar su destino de viajero eterno."
El Mathnawi: "Los que solamente conocen su propia lengua y su propio nafs se quedarían mudos al separarse de la gente que entiende su habla y su resolución, aunque los otros supieran cientos de lenguas." (v.1:28)
El Profeta Muhammad (s.a.s) dijo:
"Habla a la gente según su nivel de entendimiento." (Bujari, 'Ilm, 49)
Sin que importe su nobleza, las palabras y expresiones que están fuera de la comprensión del oyente no tienen beneficio. Desde este punto de vista, la gente que experimenta sentimientos profundos y refinados que proceden del ruh, debe estar con gente del ruh, ya que estar con los que se sumergen en la corrupción, ciega los ojos del cuerpo y del nafs. Las palabras dirigidas a los mediocres e ignorantes se pierden. Son como las flores exquisitas que crecen en los bordes de los caminos –están condenadas a ser pisoteadas por los eventuales transeúntes.
Aunque Mawlana emprendió el camino que daría como resultado su gran obra el Mathnawi, de gran beneficio tanto para la gente común como para la más distinguida (jawas), dijo: "Moriré añorando al hombre perspicaz."
Por otro lado, hace falta amor mutuo para que la enseñanza de el resultado deseado en el que la recibe. El amor es un instrumento mágico de transmisión por el cual, incluso sin el uso de la facultad del habla, el conocimiento puede pasar de un nafs a otro. Por esa razón debemos utilizar el amor como guía.
La verdadera amistad, la que es por Allah, implica a dos cuerpos con un solo corazón, como si fueran dos manos que se lavan una a la otra –como lo fueron los Muhayirun y los Ansar.[9]
El Mathnawi: "Cuando la frescura de la rosa se haya desvanecido y el otoño se haya extendido sobre el jardín, no se oirán los bellos lamentos y los hermosos trinos del ruiseñor." (v.1:29)
El afecto de un ser humano por otro, y el fruto de este afecto –una tierna conversación, se parece al encuentro entre la rosa y el ruiseñor. Por lo general, las palabras y los pensamientos de los hombres se ajustan a las aptitudes del oyente y a sus necesidades espirituales. El que habla es el corazón, mientras que la lengua funciona como intérprete. Las expresiones son casi como el sonido del ney que llega hasta el mismo corazón. El oyente es el músico que lo toca. Si es un aficionado, entonces el conjunto se parece a un jardín de rosas en el que ha entrado el otoño.
El Mathnawi: "Los que se han distanciado de su existencia transitoria y son libres de los mandatos de su nafs –es decir los que están unidos a lo inmortal – son los afortunados. Qué pena dan los que, aún estando vivos, se encuentran espiritualmente con los muertos." (v. 1:1513)
Allah Todopoderoso dice: "¡Vosotros que creéis! Temed a Allah y permaneced con los veraces." (At-Tawbah, 9:110)
La verdadera felicidad se consigue a través de una exquisita conducta, adquirida con el faiz[10] y con la espiritualidad que emana de las personas que están cerca de Allah. Su ejemplar comportamiento pasa de un nafs a otro a través de la compañía, una condición necesaria para que haya afecto, y hace madurar a los que están con ellos. El mejor ejemplo de ello son los Compañeros del Profeta (s.a.s). Aunque en el pasado la mayoría de ellos era gente salvaje que solía enterrar a sus hijas recién nacidas, y que nunca se había preocupado por la justicia ni había respetado los derechos de los demás, alcanzaron la más alta virtud por medio de su amor por el Profeta (s.a.s) y su cercanía con él. Los que están cerca de Allah, cada uno en su grado, comparten las mismas circunstancias.
Lo expresó Rumi de este modo:
"¡Oh mi amigo! No desesperes porque no has estado con el amado Profeta (s.a.s), y no has podido beneficiarte directamente de él. Busca la compañía de los veraces, sus seguidores, y recibirás el beneficio según tus aptitudes e inclinaciones."
El mayor desastre espiritual acontece cuando contradecimos la orden de Allah:"… deja de permanecer sentado con la gente injusta." (Al-An'am, 6:68)
También, cuando estamos con los que viven dominados por su nafs. El afecto por estas personas causa la devastación espiritual –el resultado de todo tipo de influencias negativas que pasan de corazón a corazón. Los que están con los rectos, llegan a ser como ellos; y los que están con los opresores, llegan a ser como ellos, partícipes de sus crímenes. Mawlana expresa esta realidad de la siguiente manera:
"Frecuenta la compañía de la gente espiritual, recibe la amabilidad y la bondad, y también la fuerza espiritual, de ellos. Serás joven, robusto y sano por medio del amor Divino."
"El nafs que está dentro de la carne y que es inconsciente del amor, es como una espada de madera enfundada. Mientras sigue en su funda, será considerada de valor, útil. Cuando la saquen, solamente merecerá ser pasto del fuego. Si es de madera, ve y busca otra espada. Si es de diamante, alégrate. Una espada de diamante es el arma de los santos. Es una fuerza espiritual."
"Tanto si eres una piedra como si eres un trozo de mármol, te convertirás en una joya –una esmeralda, un diamante, si encuentras a un verdadero creyente. Coloca el amor de estos creyentes puros en tu corazón, no des tu corazón a nadie salvo al amor de Allah."
El Mathnawi: "Cuando la llamada del amor llegó a los muertos, los nafs palpitaron. Los muertos levantaron sus cabezas de las tumbas de sus cuerpos." (v.4:840)
Los Profetas y los creyentes son un elixir que revive y estimula a los nafs endurecidos, sin vida.
El Mathnawi: "¡Oh hombre deseoso! Haz de saber que el nafs es el trabajo más grande de la misericordia Divina. Todo lo demás es como la sombra de esta obra." (v.4:1362)
"Un río fluye entre los árboles. En su agua cristalina verás en ambos lados el reflejo de los árboles. Los reflejos en el agua son los jardines imaginarios. Los verdaderos jardines están en el nafs, porque el nafs es el objeto de la mira Divina." (v.4:1364-1365)
No debemos olvidar que también el corazón es el objeto de esta mira. Según una tradición, Allah Todopoderoso dijo: "Los cielos y la tierra no Me contienen, solamente Me contiene el corazón de Mis siervos creyentes." (Ayluni, Kashfu'l Jafa, II:195)
El Mathnawi: "Los creyentes veraces tienen tal poder que les ha concedido Allah Todopoderoso que puedan cambiar el curso de la flecha que ha salido del arco.
Cuando un creyente está preocupado por un incidente que ha ocurrido, con la ayuda del Señor, cerrará la puerta de la causa de este incidente." (v.1:1669-1670)
El valor y el logro de los que están cerca de Allah están descritos en un hadiz qudsi[11] de la siguiente manera:
"A quien le hace la guerra a mi siervo, Yo le declaro la guerra a él. Mi siervo se acerca a Mí con aquello que le he encomendado como fard[12]. Mi siervo sigue acercándose a Mí con nawafil[13] hasta que Yo le amo. Cuando le amo, es como si fuera la lengua con la que habla, el corazón con el que siente, el oído con el que oye, el ojo con el que ve, las manos con las que coge y los pies con los que anda. Le daré todo lo que Me pida. Le ayudaré, cuando me pida ayuda; le protegeré si busca la protección en Mí…" (Bujari, Riqaq, 38)
En otro texto el Mensajero de Allah (s.a.s) dijo:[14]
"Hay entre los siervos de Allah los que no son ni mensajeros ni mártires, pero el Día del Juicio Final los Mensajeros y los Mártires los mirarán con anhelo a causa de su estación ante su Señor."
Los Compañeros del Profeta (s.a.s) preguntaron:
"¿Quiénes son? ¿Qué clase de actos han realizado? Haznos saber, oh Mensajero de Allah, para que podamos mostrarles afecto."
El Mensajero de Allah (s.a.s) contestó:
"Son aquéllos que a pesar de no tener lazos familiares, negocio o comercio, se aman solamente por Allah. Juro por Allah que sus rostros están iluminados y están sobre pupitres radiantes. No temen cuando la gente teme, ni están tristes cuando la gente lo está."
Y luego leyó la siguiente ayah[15] del Qur'an:"¿No es cierto que los amigos de Allah no tendrán que temer ni se entristecerán? Esos que creyeron y tuvieron temor de Él. Para ellos hay buenas noticias en esta vida y en la Última. No hay nada que pueda sustituir las palabras de Allah. Ese es el gran triunfo."
(Yunus, 10:62-64)
Mawlana comenta sobre esta ayah:
"Allah envió a los Mensajeros a este mundo como una misericordia. Por eso, no fallan en dar a la humanidad buen ejemplo y consejo. Suplican por los que no hacen caso, diciendo: '¡Oh Allah! Tenles en Tu misericordia. No cierres la puerta de la bondad ante ellos.'"
"Recobrad el sentido y venid al consejo de los creyentes. Escuchad y libraos del temor y de la tristeza, encontrad consuelo espiritual y seguridad."
"Antes de perder la oportunidad y caer en la duda, aferraos al hombre creyente que evita los engaños de este mundo pasajero y se somete completamente a Allah para que os libréis de las seducciones de estos tiempos corruptos que están llegando a su fin."
"Las palabras de los creyentes recuerdan a un río lúcido, puro, de aguas como elixir. Bebed de él todo lo que podáis mientras tengáis la oportunidad, para que las flores y las rosas de la espiritualidad florezcan en vuestro interior."
El Mathnawi: "El Señor Todopoderoso le reveló a Adam Sus nombres y atributos. Y fue a través de Adam como los proclamó a los otros." (v.1:1943)
"Cosechad la luz de Allah a través de Allah. Bebed el vino del amor de una jarra o de una copa." (v.1:1944)
"El que haya visto la vela que toma su luz de otra, en verdad que ha visto la verdadera vela. Así que si la luz de esta vela queda transferida a cien velas, y las cien velas quedan encendidas por esa misma vela, alguien que contemple la luz de la última de ellas, habrá visto en realidad la luz de la primera. Tanto si tomáis la luz de hidaya[16], la luz del amor, de la última vela como si la tomáis de Él –la vela de la vida, es lo mismo." (v.1:1947-1949)
Por las razones comentadas anteriormente, el título warazat al-anbiya, los Herederos de los Profetas, se otorga a esas personas especiales que por medio del desarrollo de su comprensión y percepción han alcanzado el entendimiento sutil y la alegría de la fe, iman, y la perfección de su nafs y de su exterior por medio de zuhd, ascetismo, y del taqwah, temor.
Los que están cerca de Allah, los que trabajan para eliminar los obstáculos en el camino de Allah que vienen de su nafs, son ejemplos concretos a seguir para todos aquéllos que no han visto al Profeta (s.a.s) ni a sus Compañeros. La vida ejemplar de estos sabios y su guía son las manifestaciones de la conducta profética que jamás queda afectada por el tiempo. Son los centros de atracción para los que tienen iman, aptitud, y fuentes de amor y cortesía para todos los estratos sociales. Como dice la siguiente ayah:"Realmente a los que creen y practican las acciones de rectitud, el Misericordioso les dará amor." (Mariam, 19:96)
(La añoranza del corazón del creyente)
En el viaje desde la existencia de los nafs hacia la eternidad, el hombre experimenta no solamente conflictos, sino también ilimitadas alegrías. La fase más ardua y peligrosa de este viaje es el tiempo pasado en este mundo. La difícil aventura de la vida pasa por un estrecho pasillo que se extiende desde la cuna hasta el ataúd. El resultado de esta aventura será o bien una felicidad y bendiciones sin límite, o bien una decepción y pérdida sin fondo.
El hombre da la espalda a muchas verdades, siendo la más importante de ellas todo lo referente al Más Allá, debido a la negligencia que le vela. Los que viven sin comprender su verdadera posición, sus obligaciones y responsabilidades en esta morada pasajera ven a la muerte como algo tan distante que se llegan a creer inmortales. No se les ocurre preguntar –¿Quién soy? ¿De dónde vengo y por qué? ¿Cuál es el sentido de la existencia de este mundo? Y se rebelan contra su mortalidad. Su añoranza del Más Allá desaparece y por lo tanto tienen una gran desventaja a la hora de prepararse para ese ineludible final. Cegados por el brillo del mundo, se condenan a una vida de decepción. Pero la parte más importante de la intuición espiritual y de la madurez del ser humano empieza con el descubrimiento del misterio de la tierra y de la tumba. Si las mentes y los corazones no reflexionan sobre lo que está bajo la tierra, no podrán acceder dignamente a la esfera de la tumba.
El conocimiento necesario para idear un mapa de carreteras hacia la eternidad y descubrir el secreto de la muerte pertenece solamente a nuestro Señor. La voz que da las respuestas más satisfactorias y la guía más certera pertenece a los Profetas. Por ello, aquellos creyentes cuyos corazones han sido favorecidos con el conocimiento Divino y que continúan las tareas de los Profetas, se regocijan por haber sido elegidos para alertar a los descuidados. Manifiestan la sabiduría y ponen ejemplos, reales y metafóricos, de muchas maneras, ayudando de este modo a que los secretos Divinos puedan penetrar en los corazones. Desde esta perspectiva, las primeras dieciocho estrofas de Mawlana Yalaluddin Rumi, escritas como prólogo a su Matnawi, incluyen significados y secretos realmente profundos. Impresionados por su contenido, muchos han abrazado el Islam.
El corazón de Rumi está intoxicado con el amor por su Señor, está ardiendo de una sed que no se puede apagar. Nunca deja, ni siquiera por un momento, de añorar la unión con el Amado. Sin embargo, algunos de sus contemporáneos no lograron comprender su sabiduría ni alcanzar los secretos que surgieron de esta atmósfera de amor –y le criticaron a sus espaldas en muchas ocasiones. Le hicieron daño sin haber jamás comprendido su sufrimiento, su esfuerzo, su amor sin límite. Rumi sufrió a causa de esa falta de entendimiento e intentó explicar la añoranza del corazón del hombre perfecto por medio del lamento del junco. De hecho, empezó escribiendo: "Mi secreto no está separado de mi lamento; es él." Y le pide al oyente: "¡Escucha!"
Lo que debemos hacer entonces es prestar oído a las lamentaciones de Rumi y a su orden de escuchar. Rumi, el sultán del amor, dice:
"Oye la canción del junco:
¡Cómo se queja del dolor de la separación!
Desde que me han quitado del lecho de los junco
mi triste canción hizo llorar a los hombres y a las mujeres."
En otras palabras –el junco está diciendo:
"Solía estar en el lecho de los juncos. Tanto mis raíces como mi corazón estaban bien asentados en el agua y en la tierra. Cuando estaba allí, solía balancearme graciosamente con el viento que pasaba a mi lado. Pero un día me arrancaron de ese lugar. Vaciaron mi cuerpo con el fuego del amor, luego me abrasaron y me agujerearon. Abrieron heridas en mi piel y me pusieron en manos de alguien que poseía un soplo poderoso. Su soplo ardiente de amor me atravesó y sacó de mi todo lo que allí había, excepto el amor. Desde entonces no he dejado de cantar mi amor, y mis lamentaciones han crecido. Mis lamentaciones y gritos, en verdad, hablan del infinito… de los secretos Divinos escondidos dentro de mí. Cantan solamente la verdad y la felicidad que he alcanzado. Es decir, mis secretos son expresiones ocultas en forma de sonidos que, a su vez, son revelaciones metafóricas de mis secretos. Y sin embargo, los que no han adquirido la luz con la que mirar mis secretos –sus ojos carecen de la clara luz de la verdad y a sus oídos les falta la práctica– no logran entender las verdades de las que hablo."
En el Matnawi, Mawlana Rumi expresa su esperanza de que aquéllos que presten oído a sus palabras tengan el sentido de lo Divino después de haber escuchado el lamento del junco.
El hogar primigenio del junco, es decir el lecho de los juncos, simboliza la unión del ser humano en su pre-existencia con Allah, antes de llegar a este mundo[17]. También el hecho de que Allah Todopoderoso diga en el Qur'an "le he hecho con perfección y le he soplado de Mi ruh" significa que el mundo de los nafs contiene el secreto de Allah.
Los comentaristas del Mathnawi interpretan el hecho de empezarlo con el imperativo 'bishnav', escucha, como un intento de mostrar que el acto de escuchar es complementario al imperativo del Qur'an 'iqra', es decir lee. Le pide al lector: "¡Escucha la palabra del Señor! ¡Escucha los secretos! ¡Escucha las verdades escondidas dentro de ti!"
El Mathnawi es como un cuenco donde se ha vertido el rocío recogido de las verdades y secretos del Qur'an para la gente de corazón ardiente. La palabra 'bishanv' empieza por 'b' –eso sería el símbolo de la basmalah[18]. De hecho, en la cultura islámica se solía poner la letra 'b' al principio de cada documento, carta o tratado como símbolo de la basmalah, práctica que está confirmada por las siguientes palabras de nuestro maestro Ali (r.a):
"Todo lo que está en el Qur'an, está en la surah[19] al-Fatiha, y todo lo que está en la surah al-Fatiha está en la basmalah, y todo lo que está en la basmalah está en la letra 'b' que está al principio de la palabra."
Las primeras dieciocho estrofas del Mathnawi contienen un mar de secretos que corroboran la sutileza intelectual, el arte de Rumi y la profundidad de sus palabras. Por esa razón en muchas interpretaciones el Prólogo del Mathnawi se explica línea a línea, palabra por palabra, e incluso letra a letra. Dicho de otra manera, esas dieciocho estrofas tienen tanta importancia para el Mathnawi, una obra que tiene más de 26 mil versos, como la surah al-Fatiha para el Qur'an. Las primeras dieciocho estrofas fueron escritas por el propio Rumi, mientras que el resto de las estrofas que compuso se las dictó a su seguidor Husamaddin Yalabi.
Desde el punto de vista de Rumi, el junco es el símbolo del hombre perfecto, el hombre que se ha librado de los deseos egoístas de su nafs, que lo ha aniquilado y, ahora, después de haber renunciando a sí mismo, está lleno del amor Divino. La aflicción del junco es el resultado de su separación del lecho –su tierra natal. De la misma manera, el hombre exiliado del mundo eterno, separado del sagrado alojamiento de Allah, y enviado a este mundo que es para él una prueba, está de luto. Hasta que alcance la realización completa, el hombre, que experimenta en su exilio dolor, enfermedad y aflicción, seguirá ardiendo con la añoranza de la felicidad y serenidad de aquel mundo original del que proviene. Durante toda su vida sentirá la añoranza –sufriendo en silencio o hablando en alta voz– del viaje hacia el mundo de la unión con el Amado, y no se dejará deslumbrar por nada que exista en su lugar de permanencia temporal, ya que el nafs, quizás incluso el cuerpo, son para él elementos completamente extraños –igual que en la canción triste del junco.
El hombre está aprisionado en la jaula que es su cuerpo. Los deseos de su nafs y de este cuerpo constituyen obstáculos en el camino hacia la unión con su Señor y, el creyente, enamorado de Él, arde con el deseo de la liberación. Como resultado, aquéllos que están dominados por el amor de Allah son como peces en el mar. Incluso el mar de amor en el que están inmersos no puede apagar su sed. Y aquéllos que reniegan de ese profundo amor son como los que, sentados delante de una mesa con los más suculentos manjares, se abstienen de comer. Cada día se dedican a luchar por la vida que aparece oscura como la noche. Son inmaduros, inconscientes y les faltan las bendiciones Divinas de las que disfrutan aquéllos que son puros y completos. Es así hasta tal punto que las palabras y significados no dejan en ellos ninguna huella.
Resumiendo, las dieciocho estrofas que empiezan con "¡Escucha!" y terminan con "Para el hombre mediocre la estación del creyente veraz queda demasiado elevada, así que déjalo en paz y dile adiós" contienen muchos significados generales y muchos secretos profundos. Percibiendo un océano en una gota, Rumi nos ofrece océanos a contemplar en cada una de sus estrofas.
De hecho, dice: "Quiero un corazón que esté desgarrado para hablar de sus añoranzas y anhelos." De esta manera indica que solamente aquéllos que están enamorados, que arden para ser uno con el Amado pueden realmente entenderle. Para lograrlo, deberíamos pensar en el siguiente ejemplo de cómo Rumi percibe al hombre perfecto:
"Cuando cayó la noche salí a dar un paseo. Vi a un hombre que buscaba algo con la linterna en la mano. Le pregunté:
'¿Qué estás buscando a estas horas de la noche?'
'Estoy buscando a un hombre.'
'Pobre de ti, estás perdiendo el tiempo. Yo también dejé mi tierra en busca de él, pero no he podido encontrarle. Vete a casa. Vuelve a la cama y disfruta del descanso. Tu búsqueda es inútil. No le encontrarás nunca.'
El hombre me miró con tristeza:
'Lo entiendo, pero sigo buscando porque disfruto haciéndolo.'"
Es un anhelo de encontrar al hombre perfecto, el más digno de todos los que han sido creados. En el momento en el que esta búsqueda se convierte en una pasión, uno encuentra lo que buscaba. El puro conocimiento y la búsqueda sin esfuerzo no traen ningún resultado. Traspasar el océano de la vida y encontrar al Amado es solamente posible con la bendición que viene del amor y de la intoxicación con él. Los corazones sin amor Divino pesan en los pechos, son un balaste a merced de los remolinos del océano de la vida –morirán al final ahogados y destruidos.
Los corazones son como los peces, cuya supervivencia depende del mar y del alimento que contiene. Una vez fuera del agua, tienen que morir. De la misma manera, el corazón sin el recuerdo de Allah es como un pez fuera del agua. Se vuelve negligente, arruinado por los deseos del nafs, inconsciente e impermeable a las manifestaciones de la grandeza y sabiduría Divinas.
Qué Allah Todopoderoso nos conceda ser de los que obedecen a la llamada Divina del hombre perfecto, de los que son capaces de ver su sabiduría y sus secretos; que nos ayude a ser de los que arden con la añoranza del amor y el anhelo de ser uno con Él, y que nos lleve, finalmente, hacia Sí Mismo.
Amin.
El Mathnawi: "Lo más importante en el hombre es su visión; es decir, su percepción espiritual. El resto es la piel (inútil). Por otro lado, el verdadero ojo es el que puede ver al Amado. Si el ojo no puede ver al Amado, no lo consideres un ojo." (v.1:1406)
El ojo es la ventana que se abre al mundo del pensamiento y del sentimiento. En realidad, todo lo que uno ve, sea bueno o malo, genera reflexiones y asociaciones en el corazón y en la mente. El primer paso en el camino de la contemplación y de la profunda reflexión consiste en mirar a nuestro alrededor con el ojo de la atención. Allah Todopoderoso invita a Sus siervos a que adquieran una percepción que sea para ellos el medio de entender los significados. En muchas ayaat dice: "¿Es que no han contemplado… al camello… a las nubes… a la lluvia… a las montañas… a la vegetación que muere en invierno y vuelve a la vida en primavera… a las obras de los pueblos que vivieron antes que ellos?"
El Qur'an, después de la mención de las bendiciones de Allah Todopoderoso, se dirige a los seres humanos como a los que "tienen la comprensión y la visión", a los que deberían contemplar el Universo con el ojo de la percepción para entender su sabiduría. El Qur'an pregunta a menudo: "¿Es que no han contemplado? ¿Es que no han pensado? ¿Es que no comprenden?" Aquéllos que lo hacen conciben a su Creador y Su arte que, comparados con el potencial humano, lo hacen a este último totalmente insignificante.
El Universo es la fuente de la alegría Divina, y esa obra de arte que se llama el ser humano es su manifestación. Los ojos que ven y los corazones que sienten perciben y ven solamente esa alegría Divina.
Cuando levantamos las cabezas y miramos al cielo al romper el día, vemos el increíble colorido del horizonte. ¿Cómo es posible que admiremos, atónitos, el cuadro de un pintor, y quedemos apáticos e impasibles ante los exquisitos dibujos que nos presenta el Arte Divino en todo momento y lugar? Observa un tulipán o una violeta. ¿De dónde provienen sus colores si crecen en la tierra que es negra? ¿Y las moras? Contempla las delicadas flores azules y rosas que miran al sol, y muchísimas otras cosas que no es posible siguiera enumerar. Mires donde mires, ves un maravilloso despliegue de belleza que es gozo para el corazón –la gracia de una flor, el baile de una abeja o de una mariposa, el lamento del ruiseñor… y luego contémplate a ti mismo. Todo eso proviene de una chispa de la reflexión que emana de la belleza del Señor Todopoderoso.
El sol que ilumina el amanecer nos trae las buenas nuevas de un día más, como si dijera: "¡Despierta!" Y luego nos hace entrar en la atmósfera de la reflexión: "Una vez más se ha abierto ante mí una página del libro de la vida." ¿Qué sentirás cuando lo veas ante ti en el Día del Juicio? Qué has preparado para el terrible Día en el que oirás la orden: "¡Lee tu libro! Hoy tu nafs basta como testigo contra ti."
Y cuando oscurece, y el cielo se vuelve rojo, y luego negro, la noche les habla a los hombres y les dice: "Se acaba de ir otro día. Has hecho un paso más hacia la muerte. No hay lugar para lamentaciones inútiles. No podrías hacer que vuelva aunque luches con todas tus fuerzas. Pronto te rendirás a los brazos del sueño, hermano de la muerte. ¿Qué has hecho? ¿Qué tenías que haber hecho? Pon todo lo que has hecho y lo que no has hecho delante de ti y piensa. A lo mejor no volverás a ver las luces de la mañana nunca más."
Los nafs que se vuelven hacia el Universo en contemplación y reverencia finalmente encuentran a Allah Todopoderoso –el verdadero y fiel Compañero, el Que nos ayuda a contemplar y a ser sabios, y a establecer una verdadera amistad con los veraces que se han convertido en Sus compañeros. Llamarles "compañeros" es una metáfora. Aunque el verdadero compañerismo significa orientarse hacia Allah con la verdadera devoción, desde el punto de vista de la debilidad humana se hace necesario hacerse amigos de los que están cerca de Él para experimentar el amor absoluto y la amistad como el primer paso de acercamiento. Es así porque el crecimiento espiritual se alcanza solamente por etapas –no puede darse súbitamente. Por eso en este viaje hacen falta amigos –una condición indispensable para lograr ser compañero de Allah.
En los siguientes versos Rumi explica más detalladamente este aspecto:
"Si te desesperas a causa de la soledad y la falta de alguien a quien consultar, busca la sombra de un amigo que pertenece al sol de la verdad."
"Ve, busca rápidamente a uno de los creyentes veraces. Si lo haces, Allah será tu Compañero y Ayudante."
"Aislamiento y soledad pueden darse con los extraños, pero no con el amigo. Las pieles son para el invierno, no para la primavera."
"Cuando una mente sana se une con otra mente sana reforzada con la Revelación, su luz aumenta y ve claramente el camino."
"Al nafs le gusta estar con otro nafs simplemente por su deseo egoísta de realización, y si la oscuridad en ese camino aumenta, la verdad queda invisible."
El Mathnawi: "¡Oh corazón! Ve adonde están los que brillan, y donde están los maduros, para que puedan ser tu corazón contra las aflicciones." (v.2:2576-2577)
El Mathnawi: "El intelecto penetrante separado de sus amigos es como un arquero cuyo arco se ha roto." (v.3:3693)
El Islam llama al intelecto naqis –deficiente, ya que por sí mismo no basta para alcanzar lo bueno o para descubrir a Allah. Esta evidencia tiene su prueba en el hecho de que Allah Todopoderoso ha enviado a la humanidad a los Profetas –criaturas a las que ha dotado de intelecto, un prerrequisito para poder juzgar al hombre. El individuo que no puede ser responsable de su capacidad intelectual porque no la controla, y que ha cometido un crimen, obtiene el perdón según todos los sistemas jurídicos, es decir se le perdona aquel crimen. A los que se castiga es a aquellos malhechores cuyo intelecto y consciencia están intactos. Incluso este hecho indica que el intelecto no tiene la perfección necesaria para proteger al ser humano del mal. Debido a esta deficiencia un intelecto requiere el refuerzo de otro. La regla de que "dos cabezas son mejor que una" muestra la necesidad de consultación con aquéllos que son competentes y cualificados. El Qur'an nos exhorta a la consultación en muchas ayaat para que pueda tener lugar el perfeccionamiento individual y social:"… y consúltales en las decisiones…" (Al-Imran, 3:159) "… y los que se piden consejo en los asuntos…" (Al-Shura, 42:38)
El Mathnawi: "¡Oh hijo! Si ves a alguien que busca a Allah, hazte su amigo y camina junto a él.
…siendo vecino de los que buscan a Allah, tú mismo te convertirás en buscador, y a través de ellos llegarás a ser conquistador." (v.3:1446-1447)
Hay un dicho turco que dice: "La uva madura cuando está entra otras uvas." Los creyentes dicen: "El estado emocional, espiritual e intelectual, es contagioso", lo cual significa que la condición o estado pasa de una persona a otra. Tu estado se conformará al estado de la persona a la que amas y con la que pasas tu tiempo. Por esa razón Allah Todopoderoso dice en el Qur'an: "…permaneced con los veraces." (Al-Tawbah, 9:119)
Cada uno participa del destino de los que ama y con los que comparte inclinaciones y sentimientos, y por lo tanto la compañía de los veraces tiene un efecto positivo.
El Mathnawi: "Puedes estar seguro de que al final todos los compañeros de este mundo, los deshonestos y los falsos amantes, se convertirán en tus adversarios dispuestos a matarte." (v.5:1524)
El ser humano tiene afecto y cariño por muchas cosas de este mundo. Pero cuando llegue la hora del viaje eterno, tendrá que abandonarlo todo, y todos aquéllos que ha amado y en los que se ha apoyado no tendrán entonces ninguna utilidad para él. Lo que el hombre más ama en este mundo son sus hijos y sus propiedades. El Señor Todopoderoso explica en el Qur'an que ni siquiera éstos le serán de beneficio en el Más Allá: "El día en que ni la riqueza ni los hijos servirán de nada. Sólo quien venga a Allah con un corazón sano." (Al-Shu'ara, 26:88-89)
El Mathnawi: "Tened pasión por lo que es transitorio –pero solamente con la esperanza de alcanzar al Viviente. Así, el amor por lo transitorio se convierte en un puente hacia un profundo afecto y le lleva a uno hacia el amor Divino." (v.3:545)
"¡Oh tú, viajero hacia Allah! Esfuérzate y pon la esperanza en el Viviente, para que el nafs que tendrás que dar (al morir) no sea exánime ni quede enterrado bajo la tierra.
"No sigas tus deseos ni elijas a un trozo de paja -es decir, la belleza perecedera- por tu amigo. Su afecto y amistad son préstamos. Busca a un amigo permanente."
"Si aquéllos a los que les diste tu corazón eran fieles y constantes, entonces, ¿qué ha pasado con tu amistad hacia tus padres –tus amigos más fieles?"
"Cuando el oro que amas vuelve a su verdadera naturaleza y se convierte en fealdad, cuando lo único que queda es el cobre, tu naturaleza está saciada y se separa de ello." (v.3:555)
"La belleza de lo mortal es meramente un reflejo de la belleza Divina. Un día la luz reflejada volverá a su origen. ¡Oh discípulo! No mires la belleza pasajera y mortal, sino más bien busca a Aquel que te la ha dado."
"La luz del sol que da a un muro vuelve al sol. No mires la luz en el muro. Ve hacia la fuente de la que proviene, ve hacia el sol –es lo que te mereces. "
"De hoy en adelante toma tu agua del cielo, ya que no has encontrado fidelidad en el acueducto." (v.3:558-560)
La tendencia humana hacia el afecto es un tesoro invaluable, pero se convierte en un gran despilfarro cuando se pierde en objetivos sin valor. Todos los amigos de este mundo, otros que Allah, a los que concedemos nuestro amor, son mortales, por lo tanto el Señor Todopoderoso debe ser nuestro principal objeto de amor y amistad. Por un lado, Él es el Señor Todopoderoso –fuera de la comprensión y distante de la percepción, muta'al. Por otro, es Amigo, El que ayuda a Su siervo. Está más cerca de él que su vena yugular. Si el siervo desea fervientemente acercarse a su Señor, entonces Allah Todopoderoso, tal como nos lo ha anunciado, se convierte en "sus ojos con los que ve, en sus oídos con los que oye, en sus manos con las que sostiene…" (Zubdat'l Bujari, 1107) Este estado se describe de la siguiente manera: "¡Allah nos basta, y qué excelente Guardián!
(Al-Imran, 3:173)
Un amor profano –es decir acercamiento y lazo con otro que Allah– es solamente permisible si es una fase pasajera. En tal caso, este amor queda como un paso en el camino hacia el amor Divino. Pero cuando un ser mortal realmente cautiva el corazón, será idolatrado y entorpecerá la unión Divina. Es una verdadera bendición si alguien puede ser como Maynun, y decir: "He encontrado a Mawla (mi Señor) por medio de Laila", y convertir el amor profano en el medio de alcanzar el amor Divino. El amor por la Belleza Absoluta es el amor verdadero; buscarlo es el objetivo más grande y más noble de esta vida.
El Mathnawi: "Juro por el Supremo Ser de Allah, de Quien todos y todo necesita, pero Quien no necesita de nadie ni de nada, que una serpiente venenosa es mejor que un amigo venenoso. La serpiente puede quitar la vida, pero un amigo así te lleva al Fuego eterno.
El corazón toma secretamente la disposición del compañero… sin mediar palabra su moral se convierte en la tuya.
Cuando entras en la sombra de un amigo sin principios, pierdes tu capital." (v.5:2634-2637)
Tal como lo hemos apuntado anteriormente –"los estados son contagiosos"; es decir, la compañía de alguien bueno producirá un efecto positivo, y al revés. El Profeta Muhammad (s.a.s) lo ilustró de la siguiente manera:
"La buena o mala amistad es como el trato con el perfumero y el herrero. Puede que le compres el perfume al perfumero, o puede que solamente lo pruebes. Al menos, mientras estás con él, olerás fragancias agradables. El herrero dañará tu ropa, o bien te sentirás incómodo en el desagradable olor de su taller." (Bujari, Dhaba'ih, 31)
Imam Rabbani dio el siguiente ejemplo de los peligros de las malas compañías:
"Alguien que está con los jugadores puede que no juegue, entonces no está en falta. No obstante, mientras está con ellos puede empezar a aprobar el juego, y esto es un desastre espiritual."
Sea consciente o no, el abandono de la protección contra cualquier acto erróneo introduce el peligro de caer en el error. La compañía de la gente tosca e ignorante implica un acercamiento psicológico con ellos. Con el tiempo este acercamiento llevará a la intimidad, y poco a poco uno será arrastrado a la destrucción.
El Mathnawi: "La infamia de la amistad con los hipócritas le hace al creyente malvado y rebelde como ellos." (v.2:2892)
El peor caso de la maldad es la hipocresía. Según Islam la condición del hipócrita es peor que la de "un salvaje peligroso", ya que el daño que hace al insinuar sus ideas es tremendo. Por eso, los que están en mayor peligro son aquéllos que mantienen lazos de amistad con los hipócritas. En cuanto al creyente, le llevarán a la ruina. Mawlana indicó esta realidad en la estrofa anterior.
El Mathnawi: "Ya que nuestra vista es muy defectuosa, deja que se convierta en la del Amigo.
Su vista por la tuya. ¡Qué buena recompensa! En Su vista encontrarás el objeto de tu deseo." (v.1:921-922)
Aunque sea amarga, los amigos siempre dicen la verdad. Un amigo lo hará, prefiriendo hacer daño momentáneo que ver como el otro se condena al daño duradero. Lo explica Mawlana Rumi con la historia de un hombre que no pudo ayudar:
"Un hombre buscaba un consejo sobre un asunto que no veía claro. La persona que consultó le dijo: 'Aprecio el hecho de que hayas venido a preguntarme a mí, pero no soy tu amigo, así que no puedes consultarme. Ve y busca a otra persona, busca a un amigo. Seguramente a un amigo tuyo le importará tu bienestar. Alguien como yo no es útil para ti. Yo camino torpemente, te diré cosas erróneas. Un hombre que tiene amistad con la buena gente y pasa tiempo con ellos piensa que está en un jardín de rosas, incluso si está en un horno. Pero la persona que está en un jardín con el enemigo al que toma por amigo está en un horno. Recobra tus sentidos y no le quites importancia al amigo verdadero, cediendo ante tu nafs. No le hieras."
El Mathnawi: "El corazón se nutre con cada amistad. El corazón recibe la alegría espiritual, el placer y la purificación de cada fuente de sabiduría." (v.2:1089)
"Recibes algo del alimento espiritual de cada persona que conoces. También lo recibirás de cada buen amigo." (v.2:1091)
Como ya hemos dicho anteriormente, debemos escoger a nuestros amigos con sumo cuidado. Estas estrofas de Mawlana comentan los beneficios de la amistad con buenas personas, ya que, como hemos visto, los estados son contagiosos. El amor es el camino por el que transitan estados espirituales. Cada uno adquiere el estado de la persona con la que pasa el tiempo en proporción al afecto que tiene por esa persona. Este afecto aumenta la relación según la fuerza que tenga. Por otro lado, el odio impide tal interacción espiritual entre la gente, de ahí que deba ir dirigido a los malvados.
El Mathnawi: "Aunque seas una roca o un mármol, te convertirás en una joya cuando encuentres a un hombre que tiene un corazón.
Planta el amor por los veraces en tu corazón. No se lo des a nadie más; solamente a los corazones que conocen a Allah.
No vayas al territorio de la desesperación; existen puertas de la esperanza. No vayas hacia la oscuridad; están brillando los soles.
El corazón te guía hacia los hombres con corazón; el cuerpo hacia la prisión de agua y barro.
¡Ten cuidado! Dale a tu corazón el alimento de las conversaciones con aquél que es amigo del corazón." (v.1:722-726)
El nafs suele conducir al hombre hacia la desgracia. Así pues, igual que es necesario domar a un caballo salvaje, se hace también necesario domar a nuestro nafs, y hacerlo recto y veraz por medio del conocimiento, de la adoración y de la compañía de los que siguen el camino de Allah. El conocimiento es esencial, pero no es suficiente si no se convierte en sabiduría y alcanza la madurez completa en los estados y comportamientos, para, de esta manera, armonizar la función del corazón y de la mente. El conocimiento seco puede arrastrar al individuo hacia la vanidad, el egoísmo y la destrucción.
El nafs experimenta varios estados. El que nunca ha sido entrenado se llama ammarah. Siempre deseará lo bajo, pero con entrenamiento puede llegar al grado de lawwamah, mulhimah y mutmai'nnah.[20] Cuando esto ocurre, se vuelve como un caballo domado, y puede dirigirse hacia Allah Todopoderoso. En esta etapa se puede apreciar el verdadero estado de sumisión a Allah. Uno puede madurar y alcanzar grados más altos de radiyyah, mardiyyah y kamilah solamente por la gracia de Allah. Una de las condiciones principales para alcanzar estos estados es la compañía y sincero afecto por los que están cerca de Allah. Eso es lo que no desea un nafs no entrenado, que quiere la compañía de la gente mundana. No obstante, también en este caso al lado de la dificultad está la facilidad. Es suficiente si uno emprende el camino. Alcanzar un estado más elevado que el de los ángeles solamente puede lograrse con el entrenamiento del nafs. Cuando fue creado Adam, la orden de Allah de postrarse ante él dada a los ángeles fue el resultado de esta habilidad de controlar el nafs. Los ángeles se vuelven hacia su Señor sin ningún obstáculo en su camino, pero el ser humano solamente lo puede realizar si se eleva por encima de los obstáculos del nafs, y esa victoria, el hecho de alcanzar espiritualmente a su Señor, merece un reconocimiento y una recompensa más grande que la de los ángeles.
El Mathnawi: "¿Cómo puede uno apartarse del dolor que le causa su amigo? El dolor es el grano, la amistad es meramente la cáscara. ¿No es acaso la alegría en las tribulaciones, las calamidades y los sufrimientos señal de una verdadera amistad? Un amigo es como el oro, la tribulación es como el fuego: el oro se purifica en la profundidad del fuego." (v.2:1459-1461)
Hay un viejo dicho que dice: "La nobleza de una persona se conoce en las tribulaciones, y la nobleza de un metal en el fuego." En verdad, tal como esta bendición es para nosotros, el remordimiento es también para nosotros. No obstante, los que se oponen a estas manifestaciones, están en peligro de errar. Frente a las aflicciones, la paciencia en la búsqueda de las razones verdaderas trae el consentimiento Divino, mientras que la rebelión contra estas aflicciones puede traer la destrucción. De algún modo, es la misma bendición. La consciencia de que vienen de Allah Todopoderoso y el agradecimiento conllevan prosperidad y abundancia. Pensar que la bendición viene por poder de cada uno, caer presa de la vanidad y arrogancia nos llevará a la perdición. Los veraces, esas almas grandes, se benefician tanto de la bendición como de la aflicción y no encuentran ningún daño en ellas porque han entrenado rigurosamente su entendimiento y su percepción acorde a la Revelación. Dicen: "Tus aflicciones son tan dulces como tus bendiciones." Con la gracia de nuestro Señor, debemos luchar para que nos gusten. El verdadero beneficio de las aflicciones y bendiciones no resulta de las causas evidentes, sino que más bien proviene de la satisfacción con la Causa Real, detrás de todas esas causas, que es Allah Todopoderoso, satisfacción con todo lo que nos da y comprensión de la verdadera razón, musabbibu'l ashab –el Causante de las causas. Los que lo logran, alcanzan el estado de riza, aceptación, y es de lo que habla Mawlana en las siguientes estrofas.
El Mathnawi: "El viento de nuestros males es fuerte y la vela de nuestra vida está casi apagada. Date prisa –encendamos con ella otra vela para que podamos seguir el viaje en caso de que el viento apague una de ellas." (v.4:3108-3109)
Mawlana transmite esta verdad en sus estrofas y nos exhorta a que resistamos ante la desesperación. Sobre todo debemos tener la consciencia de aquellos estados y actos que nos hacen caer en la maldad. El Señor Todopoderoso ha prometido a todos Sus siervos la posibilidad de obtener Su misericordia antes de expirar el último aliento, suponiendo que haya habido verdadero arrepentimiento.
El Mathnawi: "¡Ay, la tristeza y el dolor causados por un amigo vil! ¡Oh hombres! Buscaos amigos buenos y adecuados." (v.6:2950)
"Toma mi consejo, no te conviertas en un adorador de formas. No pretendas (descubrir) el secreto de la simpatía en lo externo." (v.6:2953)
La amistad es una relación mutua, tanto en sus atributos negativos como en los positivos, pero la amistad verdadera solamente se puede dar en los sinceros, que son los seres humanos más elevados. La amistad vive cuando ambas partes tienen los mismos sentimientos y comparten el mismo punto de vista. Es una corriente entre dos corazones. Con esta corriente, con el fluido del amor, cada estado del amado irradia hacia el que ama. Empiezan a emerger océanos de amor y arder los soles de la devoción. Por eso, la intimidad que sienten los que no comparten emociones y mantienen solamente afinidades externas o casuales, por ejemplo entre parientes o amigos ocasionales, no tiene nada que ver con la amistad verdadera. Abu Lahab, tío del Profeta Muhammad (s.a.s), era uno de los desafortunados que más lejos de él se encontraba.