

Hace mucho, mucho tiempo, en una ciudad no muy lejos de aquí, vivía un niño llamado Jasef.
No era más alto o más fuerte que los otros niños, no era más rápido o veloz; pero tenía una mente despierta, un espíritu dispuesto y un buen corazón y eso es todo lo que uno podría desear.

Una mañana cuando Jasef despertó vio que su papá le esperaba en la puerta del cuarto.
- ¡Feliz cumpleaños! - dijo su padre - te tengo preparado un regalo muy especial.
Y le entregó, en una cajita de madera, una moneda de oro que brillaba como nueva.

¿Qué haría con su moneda?
Una monedita de oro era mucho dinero y podría comprar dulces o juguetes, pensó Jasef. Pero los dulces se acaban y los juguetes se rompen. Si tan solo su moneda fuera como las flores del jardín de mamá, que crecen todo el tiempo y al final del verano cubren el patio.
De pronto Jasef supo lo que haría con su regalo: se inventaría un juego. Trataría de que su monedita de oro se convirtiera en muchas moneditas iguales. Había visto que las personas del mercado recibían monedas todos los días y su padre solía llegar con monedas al final de cada mes.
Muy contento, y con esa idea en mente, bajó a desayunar.

¡Buenos días a todos! - escuchó que decía su tío Abdul que en ese momento entraba por la puerta del patio
- Pasaba por aquí y vine a ver cómo están mis sobrinos favoritos.
Y se sentó en la mesa a tomar un poco de café.
- Creo que es tu cumpleaños Jasef ¿ya sabes cuál será tu regalo?
Me regalaron esta brillante moneda de oro - dijo Jasef. Y mostrándola le explicó a su tío que trataría de que esa moneda se convirtiera en muchas.
- Es una estupenda idea y ahora ya sé lo que voy a regalarte: te voy a cambiar tu moneda de oro por 10 de cobre y te daré esta carta para que vayas con el banquero y guardes una de las monedas con él.
- Pero yo no quiero guardar mi dinero, quiero tener más – se quejó Jasef. - Confía en mí, el banquero es buen amigo mío y te ayudará.

Después del desayuno y cargando sus 10 monedas de cobre que su tío Abdul le dio a cambio de la moneda de oro, Jasef fue a ver al banquero. Le entregó la carta de su tío y una de las moneditas.
- La carta de Abdul dice que quieres que esas 9 monedas se conviertan en más, te daré un consejo: ve a la tienda de Fátima y escoge un libro que te guste. Verás cómo se te ocurren formas de hacer más dinero.