Excerpt for LA ÉTICA SANTA by William Theaux, available in its entirety at Smashwords

LA ÉTICA SANTA

VOL 1



Normas de uso de la materia sintética

Dr William Théaux



Smashwords edición Copyright © 2010 por el Dr. William Theaux


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Dr William Theaux : Médico psiquiatra en Puy en Velay, Haute-Loire 4300 Francia.

Antiguo Internista en Hospitales Psiquiátricos de la Región Parisina.

De 1980 a 1990 fundó el Análisis Plural en Lyon con la Asociación ley 1901: UNEFPE—Una Función Psicoanalítica.

De 1990 a 2000 presentó sus trabajos en el extranjero y fundó en New York la primera organización civil de preservación de la memoria genética humana.

De 2000 a 2010 expone en Francia, en el Puy en Velay, las necesidades ecológicas de la preservación de la memoria humana.



Publicación PsyBakh

PsyBakh


PsyBakh es desde 1901, una Asociación consagrada bajo la perspectiva de la ecología, a la preservación de la memoria.

PsyBakh responde a las reglas cibernéticas propias de las relaciones entre los organismos vivos y las máquinas, y su control. Adicional a dicha responsabilidad, responder, la noción sobre el psiquismo, tomado como la interfase que materializa estas relaciones.

En 1900 Lo Inconsciente es la primera intuición de esta relación. La preservación genética es la concretización en el año 2000.

PsyBakh es compañero de Cyberontime para la tecnología de la preservación.

PsyBakh es editor de la expresión teórica de la preservación de la genética humana.

La Ética Santa es una marca registrada. Reclama que un psicoanálisis científico garantice la humanidad en el curso de la metamorfosis tecnológica del ecosistema.

Cubierta graph : Estación Z.X in LAPREFLEXION / PSO

Ed. UNEFPE 1989 ISBN 2-907878-04-2


Información técnica: dos primero capítulos han traducidos y verificados. El tercer capítulo también pero más superficialmente. El cuarto capítulo ha sido traducido solamente. Una versión próxima será totalmente releída y corregida si el libro es apreciado. En su estado actual puede eficazmente servir de herramienta de trabajo.

El original en francés es tituladoLA SAINTE ÉTHIQUE Volume.1




Índice de Materias


Prefacio al Capítulo 1 Versión 1 (V1C1)

Cap.1 TRAPO V2: LIENZO D2V

V2C1.0 Introducción

V2C1.0.10 Evolución darwiniana

V2C1.0.20 Apocalipsis numérico

V2C1.10 Nasa V2C1.10.10 Experiencia pública de lectura de pensamiento.

V2C1.10.10.10 El Experimento NASA

V2C1.10.10.20 Detección cerebral directa

V2C1.10.10.30 Vuelta a la NASA

V2C1.10.10.30.10 Palabra Sub-vocal y Cuerpo Sub-actuado

V2C1.10.10.40 Cibernética

V2C1.20 La Inhibición activa

V2C1.20.10 De Clérambault V2C1.20.10.10 El automatismo mental

V2C1.20.10.20 Interferencia del automatismo

V2C1.20.20 Lacan, Freud, Reich en tres exilios

V2C1.20.20.0.20 Inicios caóticos y carreras patéticas

V2C1.20.20.10 Quiasmo de la inhibición activa

V2C1.20.20.10.10 Análisis del Quiasmo

V2C1.20.30 Psicoanálisis o psiquiatría

V2C1.20.30.10 La capitulación de la psiquiatría

V2C1.20.30.20 La alienación del psicoanálisis

V2C1.20.30.20.10 Organicismo reichiano

V2C1.20.30.20.20.Efectividad de los engramas

V2C1.20.30.20.30 Modelización lacaniana

V2C1.20.30.30 Persistencia de la ambigüedad en el Psicoanálisis

V2C1.20.30.30.10 El pliegue transferencial

V2C1.30 De la transferencia al Organicismo

V2C1.30.10 Además de la pulsión imaginaria

V2C1.30.10.10 La colectividad a dos

V2C1.30.10.20 La colectividad a cuatro

V2C1.30.10.30 El cuarto elemento de la Ética

V2C1.30.10.40 Inhibición activa y sintetismo

V2C1.30.15 Franqueamiento de la ilusión

V2C1.30.15.10 El engrama y su corresponsal

V2C1.30.15.20 Subsistencia organicista

V2C1.30.15.30 Fábula del ladrillo

V2C1.30.20 Le D2V—cifrado de la pulsión

V2C1.30.20.10 Efecto neuro-fisiológico de La suspensión de La coraza

V2C1.30.20.20 Un accesorio D2V

V2C1.30.20.30 Ten-tente.

V2C1.30.20.40 La cifra

V2C1.30.30 Neurociencias y Cibernética

V2C1.30.30.10 Restitución de una psicología colectiva a la psiquiatría.

V2C1.30.30.20 Un organicismo que tarda en sondear la genética.

Cubierta CHAP1.V1

Prefacio al Cap1 Versión 1 (V1C1) DWT 2010-01

Chap.2—V1: La escritura cifrada. Chiffrage

V1C2.0 Una biologización

V1C2.0.10 Los orígenes del psicoanálisis

V1C2.0.10.10 Ninguna anterioridad conocida

V1C2.0.10.10.20 Los antecedentes hipotéticos; Hermetismo y Arte de la Memoria

V1C2.0.10.10.30 Un indicio reciente que aclara los antecedentes

V1C2.0.10.20 ¿Es Sintética el Psicoanálisis?

V1C2.0.20 Elemento unidad de construcción

V1C2.0.20.10 Distinción de la estructura unitaria

V1C2.0.20.20 Ladrillo & Bacteria

V1C2.0.30 La cifra como un virus

V1C2.0.30.20 El vibrión de la peste (mismo/apariencia/cifra)

V1C2.0.30.20.05 ‘memetica’

V1C2.0.30.20.10 La exigencia de una segunda distinción

V1C2.0.30.30 Epidemiología

V1C2.0.30.40 Desaparición de las especies.

V1C2.0.40 Confirmación de la casuística del D2V..

V1C2.10 Lying

V1C2.10.0.10 Trasfondo y Cábala

V1C2.10.0.20 De Viena a la India.

V1C2.10.10 Una terminología distinta, necesaria.

V1C2.10.10.10 El sitting

V1C2.10.10.20 El lying

V1C2.10.10.20.10 Depósito legal de denominación

V1C2.10.10.20.20 Transferencia y emoción

V1C2.10.10.20.30 El juego de palabras ment alité

V1C2.10.10.20.40 El fruto del divorcio entre Lying y Psicoanálisis

V1C2.20 Dianética

V1C2.20.10.10 Fábula de Performa

V1C2.20.10.20 De la fábula a la ficción

V1C2.20.20 Dianética y Psicoanálisis

V1C2.20.20.10 Prevención

V1C2.20.20.20 Clínica

V1C2.30 Psicoanálisis y D2V

V1C2.30.10 Las críticas que se destinan al psicoanálisis

V1C2.30.10.10 Lado rumor

V1C2.30.10.20 Lado Lying

V1C2.30.10.30 Lado Dianética

V1C2.30.10.40 Defensa de la sexualidad

V1C2.30.20 Represión en el psicoanálisis

V1C2.30.20.10 Cuestión Significante

V1C2.30.20.10.10 Edipo Seneca

V1C2.30.20.10.20 Carta robada & Conan Doyle

V1C2.30.20.10.30 La carta que roba La Carta Robada

V1C2.30.20.20 Cuestión Sexualidad

V1C2.30.20.20.20 Forclusión del cromosoma

V1C2.30.20.30 Cuestión Memoria

V1C2.30.20.30.10 Olvido de la realidad

V1C2.30.20.30.20 Descuido de rastros

V1C2.30.30 Aislamiento del D2V

V1C2.40 Objeto y finalidad del cifrado D2V

V1C2.40.10 Sintetismo

V1C2.40.20 Cibernética

V1C2.40.30 Biología

V1C2.40.40 Pulsión

Notas

Chap.3—V1: El psicoanálisis

C3.00 Introducción por la represión

C3.00.02 Falta tomar en cuenta la Cibernética

C3.00.03 Falta considerar la psicología colectiva

C3.10 Psicoanálisis año 2000 Tres nociones :

C3.01.01 1) Unidad/ladrillo

C3.01.02 2) Espacio/muro

C3.01.03 3) Psicohistoria

C3.20 La edad simbólica

C3.20.10 La Unidad del juego de palabras

C3.20.20 La Philame de toda letra

C3.20.30 La palabra nûment

C3.20.30.10 Lógica de la edad tipal

C3.20.30.10.10 Salida por el Semblante

C3.20.40 Estructura y factura de la mentira

C3.20.40.10 Convencional y apariencia

C3.20.40.20 Individualidad y realidad

C3.20.40.20.10 Arte de la Memoria

C3.20.40.30 El quiasmo edípico

C3.20.50 Una ontología del plural

C3.30 Memoria y Cura de Memoria

C3.30.10 Memoria y política

C3.30.10.10 Los aplastamientos de la memoria

C3.30.20 Memoria y psicología colectiva

C3.30.30 Memoria y ecología

C3.30.30.10 Ectógeno

C3.40 LAPAREIL

C3.40.10 LAPAREIL objetivo

V1C3. 40.10.10 LAPAREIL informático

V1C3. 40.10.20 LAPAREIL informático

C3.50 L’APPAREILLAGE

C3.50.20 Restitution

C3.50.20.20 Plural Analítico

Apendice

Notas

Cap.4—V1:

C4.00 El psicoanálisis al borde de su abismo

C4.00.10 Un psicoanálisis cuestionado

C4.00.10.10 Tres ejemplos de descubrimientos.

C4.00.10.20 La découverte eludido

C4.00.20 Prescripción de Freud a seguir

C4.10 La orilla de una Psicología Colectiva

C4.10.00.01 Prehistoria y peligros de una psicología colectiva

C4.10.10 Condición y condiciones de una Psicología Colectiva

C4.10.10.10 Riesgos del psicoanálisis

C4.10.10.10.10 Tentación del Uno

C4.10.10.10.20 Pasaje entre dos orillas/abismos

C4.10.10.10.30 Un punto es todo: el yo (moi)

C4.10.10.20 Favor al psicoanálisis

C4.10.10.20 10 Favor por la lógica

C4.10.10.20.20 Menos el alma de los pueblos y que la de la Naturaleza.

C4.10.20 Identificación de una psicología

C4.10.20.10 Tecnología y psicología

C4.10.20.10.10 La serie comunicativa

C4.10.20.10.10.10 La serie en relieve.

C4.10.20.10.20 La comunicación psocológica

C4.10.20.20 Función metafórica del psicoanálisis

C4.10.20.20.10 Metáfora y memoria

C4.10.20.20.20 El espacio psíquico agregado al físico

C4.10.20.20.40 La ocupación imaginaria del espacio psíquico

C4.10.20.30.10 Política del Homeomorfismo

C4.10.20.30.20 La política del homeomorfismo

C4.20 La Psicología individual explicada

C4.20.10 Transferencia y Pulsión de Muerte versus Libido.

C4.20.10.10 Esfinter y razón científica del homeomorfismo

C4.20.10.10.10 Rattachement de l’individu à la collectivité

C4.30 Psicología colectiva constituida

C4.30.10.10 Simonide y el Arte de la Memoria.

C4.30.10.10.10 La división de los dos conjuntos.

C4.30.10.10.20.10 Biunivocidad del Arte de la Memoria

C4.30.10.10.30 El analizante y el ser para la muerte, Dioscuros

C4.30.20 Expresión de la psicología—la Historia

C4.30.20.10 Composición psicológica de la historia; psicohistoria

C4.30.20.20 Reencuentro del Arte de la Memoria—síntoma

C4.30.20.20.10 El Plural Analítico—(resolución)

C4.30.20.30 Cronología del Arte de la Memoria—crónica

C4.30.20.30.10 Edad Media

C4.30.20.30.20 Hermetismo

C4.30.20.40 Represión

C4.30.20.40.10 Sutilización

C4.30.20.40.20 Saber

C4.30.20.40.20.10 El perno que falta

C4.30.20.40.20.20 Análisis Plural

Glosario / Índice



LA ÉTICA SANTA

Prefacio al Capítulo 1 Versión 1 (V1C1)


La presente obra, compuesta en enero de 2010, es autónoma.

Describe y demuestra la existencia de un fenómeno activo y objetivo que se constituye como representante del psicoanálisis.

Durante un siglo el factor de efecto de esta práctica, instaurada a partir de Viena/Europa en 1900, ha sido considerado como un elemento psicológico denominado ‘transferencia’. Esta noción sirvió de coartada de desarrollo, extensión y propagación del Psicoanálisis.

A partir de los años 2000, las neurociencias y la cibernética revelaron con una mayor precisión, los mecanismos en acción en el método vienés. Pusieron en evidencia para su causa, un factor puramente orgánico, neurológico y somático.

Este factor había sido ya identificado y casi descrito por la psiquiatría francesa hasta que, a partir de 1950, se apaga bajo la influencia de nociones anglo-sajonas. El re-descubrimiento del agente activo en el psicoanálisis a partir del año 2000, confirma y restituye a la psiquiatría francesa y, a su teoría de la época llamada organicista.

Actualmente este factor causal que restablece al organicismo es designado en la presente obra, en términos de una cifra (D2V).

Al entrar definitivamente en el dominio científico, el psicoanálisis se afilia a una ética que reglamenta la ecología. En la medida en que contribuye manteniendo la especie humana en esta ecología, constituye la parte Santa de ésta Ética.

Ella lleva este nombre a doble título, porque el papel de esta santa Ética consiste en la adaptación recíproca de la industria sintética con el código genético de la persona humana así como el de su biocenosis (su medio ambiente vivo).

Para sostener estas extrapolaciones, la presente obra deberá ser completada. Requiere particularmente probar lo que demuestra. En efecto, la simple razón no basta en materia de psicología ni de ideología; requiere de un cierto número de elementos que vienen a redoblar la primera etapa que sin esto, quedaría únicamente en el dominio de lo intelectual.

Por estos motivos y a causa de estas incidencias concretas, esta versión de enero 2010, será enmendada posteriormente. Agregando a través de las circunstancias tecnológicas de edición electrónica, las modificaciones que tendrán lugar con tal mayor frecuencia, que el lento ritmo de versiones en papel no podrían seguir. En esta medida no obstante, la entidad presente será mantenida, sin modificación esencial tal que sería divertido que fuese enteramente significativa si constituyese ella sola la puesta en evidencia y la identificación del D2V.

—DWT 20 enero 2010



Cap.1 V2:


LIENZO D2V


V2C1.0

Introducción

Trazo estas líneas durante el año 2010, por entre ellas pasa mi sexagésimo año. En este momento nosotros dirigimos el cuello hacia el horizonte del siglo y a mi edad uno saca su pasado: lo empaqueta para resumirlo. Lo escribiré entonces aquí, siempre y cuando su punto de vista desprenda posibles formas hacia el horizonte 2100.

Mi vida no es gran cosa. Como dice una canción, «me olvidé de vivir» En mi lugar hice vivir un demonio; un día un viejo monje fue quien me lo dijo. Lo encontramos nombrado en la palabra demo-cracia con Hipócrates, del saber colectivo y de la medicina. Se trataba del Conocimiento, un demonio curandero. Cuando lo haya devuelto, espero que estará satisfecho y que no muy tarde, me dejará vivir. Voy a describir, lo que creí ver.


V2C1.0.10

Evolución darwiniana

Por estos días, la humanidad piensa que en noventa años, las modificaciones ecológicas, considerables, habrán transformado las condiciones de vida en el planeta. La inmensa mayoría de nosotros, no muestra inquietud; probablemente reprime su angustia. Los estoicos piensan entre sí que la humanidad afrontará los peligros y sus miedos pero, sin poder cambiar nada. Porque mientras más ha progresado la ciencia, más nos ha convencido ella que estábamos determinados; primero, como animales, ciertamente evolucionados pero y luego, que estábamos sobre determinados como máquinas, máquinas ¡biológicas! Si bien, pero, no obstante, máquinas. Es Descartes, quien, hacia 1600, nos atribuye esta forma racional de conocernos en Occidente.

Desde entonces, pensamos que es necesario sobretodo, ser realistas y, que deshaciéndonos de las ilusiones, podemos esperar vivir un cierto tiempo repitiendo mecánicamente las mismas cosas, aplicando las mismas órdenes. En esta dirección, es con Freud, hacia 1900 que podemos pensar que eso pueda procurar un cierto placer. Hemos llegado incluso a nombrar esta ley de repetición, esta ley de la costumbre de hacer como los planetas que giran y giran, con el bello título de «Principio de Placer». Si los planetas pudieran cantar, contarían su placer de danzar; su vals; y nosotros, seguimos girando tanto como nos sea posible.

Aguerridos con estas ideas, en el trabajo verificamos ampliamente, que repetir las mismas cosas nos mantiene, nos ayuda en nuestros ciclos biológicos, y economiza el estado de alerta. Nos mantenemos así, en buena salud. Sabemos incluso que podemos reforzar ese principio imitándonos los unos a los otros. Ganamos de este modo un índice medio, estadístico y unitario en el que podemos apoyarnos, ganando aún en economía y seguridad. Este apoyarnos en nosotros mismos, gana casi el goce; y más allá del placer alcanzamos, en principio, la realidad de una tierra prometida por la psicología colectiva.

Pero apoyarse en sí mismo nunca deja de ser más que una apariencia de apoyo. Buscamos algo más que Narciso con o sin la Hada Eco.


V2C1.0.20

Apocalipsis numérico

Las teorías más admitidas sostienen entonces que éramos animales, que los animales son máquinas y que en el mejor de los casos somos máquinas inconscientes. No quise que este pequeño libro comenzara mal y fuera desalentador. Vamos enseguida a hablar entonces, de una innovación. Es actual, moderna, y concierne a nuestras vidas presentes. Dejemos por un momento nuestro pasado rebajado al rango de animal y mecánico. Olvidémoslo (por un instante) para girar y volvernos hacia el futuro donde descubrimos algo mucho más positivo: ¡He aquí máquinas que se tornan biológicas, y que se convierten en humanas! ¿No estamos bien retribuidos con la misma moneda? Nuestra caída es invertida. Contemplamos nuestra emergencia; pero Narciso navega en su imagen, nos inspira con temor y desconfianza. Quisiéramos seguir siendo humanos y que los robots permanezcan en su lugar; al menos un cierto número de entre nosotros lo querría—mientras que todos, juntos, hacemos frente a hechos ineludibles. Debemos encontrarlos, aceptarlos, afrontarlos, analizarlos hasta el extremo: no solamente las máquinas serán biológicas, sino que diremos que piensan. Sobretodo últimamente se ha dado prueba que los robots comienzan a leer nuestros pensamientos. Es este punto de vista,—casi impensable –, el que hace que nos abracemos para girar gradualmente y volver a trazar nuestra revisión de consciencia.


V2C1.10

Nasa

V2C1.10.10

Lectura del pensamiento.

La lectura de nuestro propio pensamiento tendría incalculables consecuencias. En una época reciente aún, se clasificaba a una máquina para leer los pensamientos en la misma categoría que las maquinas para viajar a través del tiempo; se trataba de la parte de Ficción de la Ciencia. En consecuencia, cuando la NASA—la agencia espacial americana—hizo la demostración ante la Prensa, de la posibilidad de pilotear un robot, o de escribir en un computador a través del simple ejercicio del pensamiento, la humanidad, sin hacer mucho caso por demás, dio un gran giro.


V2C1.10.10.10

El Experimento de la NASA

Esta realización fue producida públicamente en mayo de 2004 por la NASA. Es preciso examinarla en detalle. Verificarla y cuestionarla para saber lo que realmente pasó ese día.

En apariencia y en evidencia, en la escena, un técnico que llamaremos el experimentador estaba sentado a distancia de las máquinas (robot y computador) que iban a seguir sus pensamientos. Él recibía instrucciones de un asistente quien le dirigía órdenes cortas o le dictaba sílabas. El experimentador estaba invitado a repetirlas en silencio en su cabeza. Los espectadores constataban que el robot seguía las órdenes así formuladas—o bien que la pantalla del computador fijaba el texto dictado. Este pilotaje pasaba por el canal del pensamiento del experimentador.

No se trataba ni del music hall ni de un truco de magia. Todo era explicado y se permitía ver cómo el experimentador era aparejado con cables que lo alternaban a distancia desde su butaca hasta las máquinas, robot y computador. Sin emitir, no obstante, sonido alguno y sin hacer gesto alguno. La continuación de la presentación explica cómo ocurría el proceso de esta nueva tecnología:

Durante esta demostración que llamaré en adelante Experimento NASA, ni cables ni alambres están conectados a la caja craneana del experimentador, es decir no se transmiten señales al cerebro. Los captadores están situados más abajo, a nivel de la garganta y debajo del mentón. No se trata de captadores audio—ningún sonido es emitido por el experimentador quien, muy por el contrario, prohíbe producirlos. Estas sondas graban una actividad eléctrica particular a nivel de lo que se llama el tracto vocal—es decir la zona y órgano muscular de la voz.

Los observadores presurosos o de mala voluntad se dirían enseguida: «  ah! He ahí el truco. Ese dispositivo no capta el pensamiento del cerebro sino los movimientos del cuerpo.» Es verdad pero poco reflexivo. Primero, porque no hay en realidad movimiento alguno, ni emisión de aire o de sonido, y luego porque, si bien, sería extraordinario captar el pensamiento del cerebro por sondas, no sería menos notable el captarlo a través del cuerpo, que hace el oficio intermedio de sonda. El experimentador estaba impasible, inmóvil y silencioso. ¿Qué era entonces, esta particular actividad eléctrica?

Para comprender lo que ésta pequeña experiencia oculta como acontecimiento histórico, conviene dar mayor claridad. Se requiere entender nuestra observación en el contexto más general y describir otros avances que tuvieron lugar durante estos años. La NASA no era la única en producir una demostración de control del pensamiento.


V2C1.10.10.20

Detección cerebral directa

Otros laboratorios del planeta, desarrollan tecnologías propias para animar un robot con una sola orden del pensamiento a través de electrodos ubicados en la superficie de la cabeza. Esta tecnología capta señales de la corteza cerebral subyacentes. En ese caso, cuando el experimentador imagina—decimos también ‘visualiza’—por ejemplo un movimiento de su pierna derecha, una actividad cerebral izquierda se detecta, que corresponde a la zona cortical motora. Si está paralizado, su ‘visualización’ es interpretada y su silla de ruedas gira hacia la derecha—inversamente a la izquierda, eventualmente, el frenado se da por la visualización de un brazo que se eleva, etc... Este tipo de experimento muestra que las sumarias detecciones de señales cerebrales informan suficientemente, sobre el por qué un sistema robot puede servirse de ordenes. Estamos bastante cerca de la lectura de pensamiento pero, no obstante, limitados aún por el componente físico del pensamiento: el de la imaginación del movimiento muscular. En este caso, algunos encontrarán incluso difícil reconocer allí, una cualidad de ‘pensamiento’. Pero sabemos que con perfeccionamiento y el rápido desarrollo de la tecnología, estaremos extendiendo la detección a zonas especializadas referidas a los colores, a los sonidos; el análisis informático detecta la emoción y estados de alerta, de inhibición y de reflexión, de cálculo, de espera, etc. Reuniendo componentes de robótica se sabrá prontamente cómo captar sistemas o la sistemática que forma el pensamiento. Agregando a ello la formación de palabras en zonas corticales lingüísticas, la vía está abierta para la grabación directa de las actividades cerebrales más altas y complejas.

No obstante, si este sondeo directo es brillante, revela por contraste todo el interés del Experimento NASA, que emplea el rodeo de una detección que llamamos somática en lugar de la detección cerebral directa.


V2C1.10.10.30

Vuelta a la NASA

Lo que el lenguaje corriente llama ‘hablar en voz alta en su cabeza’ es una actividad común, trivial, involuntaria en ocasiones y obsesiva como el paso de una canción que se repite uno a sí mismo, en silencio y en bucle. Se trata de esta sensación interna que el experimentador pone en acción en el Experimento NASA. Nombramos entonces el hablar en la cabeza con el término técnico de « palabra sub-vocal ». Durante esta ejecución, los captadores aplicados a las zonas musculares de la voz no presentan, propiamente hablando, ninguna actividad, ni sonora ni muscular. Únicamente detectan una suerte de acuso de recepción, es decir: una señal que emana del cerebro. Esta señal es una estimulación cerebral que llega al músculo en un estado inhibido.

Ahora bien, esta señal sobre el músculo es de inmediato contemporánea con la sensación cerebral de la palabra sub-vocal y podemos preguntarnos si no habría la más mínima sensación de palabra sub-vocal, si no existe correlativamente un escalofrío inhibido.

Vamos a descubrir que esta propiedad neuromuscular no era desconocida antes de ponerla en evidencia a través de los computadores. Se tenía la intuición de una señal inhibida entre el cerebro y el músculo, tal que desde hace tiempo ya, a este tipo de fenómeno se le da un nombre. Este se corresponde aproximadamente con lo que fue llamado al comienzo del siglo XX, ‘camino de la parestesia’. Hoy en día los técnicos lo nombran como « inhibición activa ». Es la cara muscular de esta inhibición activa, lo que los captadores graban e interpretan, luego de haber establecido los parámetros de las herramientas robóticas con el fin de identificar las diferentes señales que corresponden a las palabras sub-vocales.

Resumamos entonces; en este estadio tenemos las nociones siguientes: a) sensación, b) inhibición y c) señal. Estas son la palabra sub-vocal (sensación), la inhibición activa (de la que el experimentador es inconsciente) y una huella (solamente detectable por los instrumentos en el músculo inactivo). Este trío es tan imponente que fuertemente se sospecha que no hay palabra sub-vocal sin inhibición ni huella inhibida.


Fig. C1.10 : componentes del pensamiento


El experimento de la NASA es rico en enseñanzas; más rico que la detección de la actividad cerebral directa. Como suplemento a la detección trans-craneana, cerebral y directa, la captura somática muestra—o parece mostrar, para los más escépticos—que el pensamiento no existe solo ni de manera autónoma. El cuerpo participa allí y de forma tan intima que no habría quizá sensación sub-vocal si no hubiera una correspondencia somática. Debemos igualmente, llegar a pensar que la señal somática no resulta tanto del pensamiento, sino que es más bien su sostén, su base, incluso su causa.

¿Acaso el pensamiento se daría siempre del mismo modo que un efecto reflejo sobre un órgano inhibido? Mas adelante trataremos el caso de un órgano paralizado o de un miembro amputado; tenemos primero que, en esta primera hipótesis, medir las problemáticas y considerar los sistemas filosóficos o psicológicos del pensamiento que de esto emanan:

Si el pensamiento es una tal estructura en eco, la sensación sub-vocal es muy diferente de la inflación de una idea, de su extensión o su intensificación hasta la alucinación en el cerebro. En el pasado, se discutía ardientemente esas teorías alternativas. Los unos sostenían un ‘Organicismo’ que daba fe de una participación del cuerpo en el pensamiento si no es que acaso en la existencia misma. Sus adversarios no apelaban sino a ideas autónomas accesoriamente sujetas a intensificaciones, y que sostenían la teoría opuesta, acudiendo a un ‘mono-ïdeísmo extensivo’. Organicismo y Monoideismo se oponían, el primero, denunciando que el segundo, si sostenía una idea autónoma (entre toda la gama desde la idea abstraída hasta la idea sensorial), dejaba forzosamente de lado, lo somático, en tanto que revelaba en el fondo: el dualismo, así como ese apoyo sobre sí mismo que comencé por denunciar bajo el término de Apariencia [V2C1.0.10].

Esta alternativa remonta a épocas muy antiguas, como la del maniqueísmo, que, ofrecía a los monoteístas originales, el recurso del dualismo [1.20.30.10]—lo que es la cima ¡para los mono-ideístas! Los tiempos modernos habrían recurrido a eso, hasta que finalmente hubiera sido sancionada por Experimento NASA a favor del Organicismo.

Sería falso, o por lo menos prematuro, decir que está resuelto el asunto. Lo que ahora se adquirió es el hecho de una parte, que es involuntaria y que el experimentador impone una señal al tracto vocal cuando piensa en su cabeza; y que es, no solamente involuntaria sino igualmente inconsciente—porque él está exclusivamente concentrado en la sensación de su palabra sub-vocal. El informe de la observación, describe un fenómeno que excluye la sensación de órgano, el cual, órgano no es menos operatorio.

Decididos por esta aparente exclusión, vamos a mostrar cómo el órgano no parece menos necesario, sea, causando, sea repercutiendo la sensación de un sonido que resuena entonces, ante la imagen de un tambor en el espacio de una cisterna. En este caso, la palabra sub-vocal será concebida como un eco, repercutido por la inhibición activa que extendió las masas somáticas del organismo:


V2C1.10.10.30.10

Palabra sub-vocal y Cuerpo sub-actuado.

Cuando aplicamos esta experiencia a otras partes del cuerpo distintas al tracto vocal, como por ejemplo a la visualización de miembros y movimientos por demás inhibidos, interviene una objeción: un miembro amputado no impide que se lo piense—puesto que por el contrario señala a menudo y de forma dolorosa en el caso que llamamos miembro fantasma. Nos engañaríamos al creer que en la palabra sub-vocal como en el caso de miembros, estos movimientos sub-actuados, se apoyan en el órgano como eco—como en este caso, de órgano que ya no existe.

Para mejor analizar este argumento que aparece como desfavorable al organicismo, encontramos que se vuelve no obstante, ventajoso para éste. Primero—acudimos al lugar común—el dolor de un miembro fantasma no contradice la presencia requerida de un miembro, puesto que ¡estaba presente antes de su amputación! Este órgano habría dejado entonces su rastro río arriba, es decir en la interfase entre el cerebro y el miembro. Se trata allí de lo que se llama la zona de inhibición activa, convertida o encargada del factor autónomo de dicho ‘eco’.

Esta hipótesis—con el mayor conocimiento que aporta sobre la inhibición activa—es confirmada por la experiencia siguiente:

Cuando durante el crecimiento, un miembro es artificial o accidentalmente inmovilizado o desactivado, no es posible que su propietario, posteriormente, lo imagine o visualice. No produce incluso ninguna sensación de dolor cuando es nocivamente estimulado; a fortiori una sensación de su movimiento sub-actuado es imposible. Esta observación demuestra que un órgano es necesario para la producción de su sensación imaginaria, pero que no es el lugar causal de su sensación. Responde pues a las preguntas formuladas para el miembro fantasma. Este fenómeno refuerza la teoría organicista en lugar de contradecirla. La sensación de un miembro amputado confirma que las impresiones sub-vocales o sub-actuadas son reflectadas no solamente a partir de un órgano sino a partir de rastros compuestos o complejos, ampliamente tributarios de la zona de inhibición activa incluso más que el órgano mismo

Si decidimos entonces construir una imagen completa del fenómeno, nos serviremos del modelo de una cisterna o una superficie extendida por la inhibición activa como sería una piel de tambor salpicada por los rastros de esta inhibición, emitiendo como un eco—palabra sub-vocal o gesto sub-actuado– de sonidos o de imágenes reflejas de estos rastros.

Ahora que están lógicamente puestas en evidencia, descritas y situadas, podemos dar a estas huellas el nombre de engrama.


V2C1.10.10.40

Cibernética

Debo advertir que hay que tomar con precaución el modelo que se desprende de estas observaciones. Empleo la palabra ‘engrama’ con una ortografía particular, con el fin de aproximarla pero también distinguirla de otros usos sobre los que más adelante trataremos. En cuanto al modelo, es hipotético y, si debe ser demostrado será enseguida de un desarrollo más profundo y completo en el curso del texto siguiente. Se requiere incluso que sea repetido en experimentos y pruebas neuro-psicológicas. Con estas precauciones podemos trazar un esquema. Se trata de una proposición preparatoria a un estudio que se prolonga hasta su verificación eventual; hasta el momento he elegido nombrarlos Cuarteto.


Fig. C1.20 : Cuarteto.


Esta figura muestra los cuatro elementos de un pensamiento que se revela compuesto y apoyado de manera esencial, en el organismo. La zona general es circular. Es el cuerpo del Experimentador. Se aloja allí en la zona superior cerebral, lo que se escribe ‘sub’, indicando lo que es percibido por el experimentador como una sensación, sonora o gestual (palabra sub-vocal, gesto sub-actuado). La zona inferior es ‘somática’; aloja el engrama (‘eng’).

Entre las dos, una zona intermediaria sitúa la inhibición activa. Está constituida por una estimulación orientada hacia el engrama y otra nacida de dicho engrama. La segunda se refleja en la pared somática (el órgano, el organismo) con el fin de devolver el eco que manifiesta la sensación llamada sub. Como suplemento el esquema indica la primera estimulación, hacia el engrama, que viene del exterior por cuanto hemos constituido el modelo a partir de una experimentación poniendo en escena un Asistente. No obstante, en el caso en que el Experimentador fuera autónomo y actuara solo, esta estimulación puede ser mantenida (en punteado) por un origen interno. Es en este segundo caso que un ciclo se riza de repercusión en repercusión y que forma un seudo-ïdeísmo.

Teoría parecida a la del pensamiento en tambor, cisterna, es una idea antigua. Empleamos la imagen de la caverna desde la alta antigüedad hasta los más recientes psicoanálisis. Es un modelo que la ciencia adoptó igualmente para otras especialidades; pasando su uso más o menos confinado a las enseñanzas ocultas, se impone desde el momento en que comenzamos a construir computadores informáticos. La tecnología, que trata los fenómenos asimilables a un eco en el interior de las máquinas o entre las máquinas y sus utilizadores y es nombrada como Cibernética. Esta nueva ciencia que comienza hacia los años 1940, fue popularizada durante su emergencia, a través de libros con títulos expresivos como El Caballo en la Locomotora—de Arthur Koestler, traducido del inglés The Ghost in the Machine que significa también el fantasma en la máquina. En el caso del Experimento NASA podríamos escribir este título: La palabra sub-vocal en el cuerpo de la inhibición activa.


V2C1.20

La inhibición activa

He aquí hasta ahora entonces, un breve tratado neurológico y cibernético que quise hacer tan fácil que fuera posible seguirlo. No es tan complicado como penoso, dada la razón inconsciente que nos describe: nosotros mismos. Es algo que ocasiona siempre un sentimiento de pena. Espero no obstante que usted haya podido llegar hasta aquí porque vamos ahora a revisarlo de manera más fácil aún. No es divertido no obstante, porque es por la patología que esta revisión nos es ofrecida. Los enfermos que por consecuencia lo han demostrado, son precisamente los que han experimentado más intensamente esta penuria. Su carga… descarga de experiencia a los “sanos” que se benefician observándolos con una suerte de postura a distancia con la descripción de ellos mismos.

Volveremos sobre este extraño equilibrio de la salud y sobre su compartir comunitario.

Un acto voluntario es a menudo necesario para la obtención de esta sensación auditiva, comparable a una visualización, que constituye la palabra sub-vocal. Siempre en búsqueda de conocer el mecanismo del pensamiento, se constata que este esfuerzo contradice que se trate de una forma exacta de pensamiento porque éste se desarrolla generalmente sin coacción ni esfuerzo, incluso sin atención particular. Cuando las canciones nos rondan en la cabeza a veces hasta llegar a atormentarnos, el esfuerzo es más bien el de asfixiarlas. Alcanzamos entonces el dominio de la patología, que es una fuente de enseñanzas importantes para ayudar a comprender cómo operan las funciones naturalmente.

Los casos de alucinaciones auditivas que la psiquiatría acoge, incitan a la comparación con la palabra sub-vocal. Recordé que antes que la NASA, al comienzo del tercer milenio, hubiera producido su experimento, la psiquiatría elabora hacia los años 1920 la teoría calificada como ‘Organicista’. La historia muestra que estaba avanzada para su tiempo y notablemente pertinente, porque la NASA en 2004 pura y simplemente, confirmó la validez del Organicismo. El examen que hemos hecho va entonces a revelar toda su utilidad para volver ahora a la psiquiatría de comienzos del siglo pasado.


V2C1.20.10

De Clérambault

V2C1.20.10.10

El automatismo mental

Es más o menos en la época en que el psicoanálisis a partir de Viena comenzaba a crecer en reputación que el psiquiatra francés, medico alienista de Paris, Gaëtan Gatian de Clérambault, sostenía la tesis sobre el origen orgánico de las alucinaciones. Elaboraba un concepto definiendo el automatismo mental, basado en el hecho que « entre una idea y su traducción sensorial, se interpone lo que se puede llamar el proceso intermediario ». Él agregaba a esta formulación que en el origen de una alucinación, la idea podía incluso estar ausente y reemplazada por una sugerencia exterior—como en el caso de la orden emitida por el asistente en la experimentación NASA. Lo que enseguida llamaba su traducción sensorial corresponde a lo que se nombra hoy en día como ‘palabra sub-vocal’. En tercer lugar, el proceso intermediario que nos interesa particularmente, era lo que el psiquiatra parisino llamaba por entonces ‘camino psico-sensorial’, significando según la fisiología de su época un circuito neurológico cruzado, equivalente al que hemos llamado inhibición activa.

Dicho de otro modo, el modelo psiquiátrico de los años 1920, que caracteriza lo que se llama luego una psiquiatría francesa, habría entonces podido llamarse cibernética si la palabra no hubiera sido forjada sino más tarde, en 1947 y con referencia al examen de máquinas, que prefiguran la Inteligencia Artificial. Así, llegamos a un punto crucial de cruzamiento que apela a lo que nosotros con precisión describimos.


V2C1.20.10.20

Interferencia del automatismo.

Para dar una idea del complejo que abordaremos, una anécdota será suficiente para mostrar toda la aventura—ninguno dirá la desventura porque se trata de una zona frecuentemente conflictiva, a prueba del azar:

Para comenzar, basta con saber que De Clérambault señala sus adversarios. Además del monoïdeismo mencionado arriba, una de las teorías que piensa contrariamente a la suya es ya importante en su época; se trata del freudismo al que teme ver sostener una oposición frente a su organicismo. Resta agregar a esta observación que el alumno más célebre del psiquiatra De Clérambault fue Jacques Lacan—y que respectivamente, este alumno convertido en psicoanalista, reconoce a De Clérambault como su único ‘Maestro en psiquiatría’. Para completar el cuadro, éste último eleva un juicio severo sobre Lacan, el cual, a su vez, se equivocaba sistemáticamente con el nombre de su maestro que él llamaba ¡Georges olvidando que se llamaba: Gaëtan-Gatian !

En esta vena un poco cómica, podemos tener por más seriamente enigmático el hecho que después de haber sido tan bien formado en psiquiatría, el doctor Lacan toma el camino del psicoanálisis. Podemos estimar que se desprendía del Organicismo, pero cuando llega al estado público de exposición de su carrera, abre y comienza una colección (Los Escritos) con un primer artículo que es un tratado de cibernética. Puesto que era el portador y teórico del florón de la psiquiatría francesa, ¿qué iba a hacer entonces el Dr. Lacan en tierras extranjeras a su formación médica y de tan mala reputación? El final de su vida da quizá un indicio.

Sabemos que su historia termina en la duda y la melancolía, hasta el punto de declarar que si había logrado algo, era haber puesto en estado lastimoso a sus incurables busons—así calificaba a sus discípulos –, que quizá él había puesto fin al Psicoanálisis todo entero. Uno llega a preguntarse entonces, si J. Lacan no había vivido sino para satisfacer a su antiguo Maestro psiquiatra, reduciendo el psicoanálisis a la extinción, por tanto éste, estaría en oposición al organicismo.

Si se trataba de una cierta forma de psicoanálisis, que él mismo llamaba La ego-psicología, es ciertamente una interpretación posible. Pero, rápidamente vamos a darnos cuenta, que de todos modos no era por una defensa a la psiquiatría ni por la destrucción feroz de una doctrina rival que Lacan se compromete con el psicoanálisis. Si nunca soñó destruirlo, o haberlo destruido, no era porque éste resistiese a su misión de importar allí, el organicismo para hacerlo vivir ahí. Apuntaba entonces, simplemente, a extender la psiquiatría. Pero de nuevo, ya que hubiera sido tan simple permanecer en Psiquiatría, por qué darse la pena de hacer de misionero para implantar la cibernética en una balsa medusada?


V2C1.20.20

Lacan, Freud, Reich en tres exilios

V2C1.20.20.0.10

Fallos de comienzos de carrera

Teniendo en cuenta su comprensión de la inhibición activa, Jacques Lacan habría podido hacer carrera en psiquiatría a continuación de De Clérambault. Pero en lugar de sostener a su maestro con las armas de la cibernética que se forjaban en su época, da un vuelco proclamándose psicoanalista. Comienza a partir de los años 1950 la compilación de artículos que iban a constituir sus Escritos. Su primer artículo y tratado de Cibernética fue revestido por un tejido poético extraído del novelista Alan Edgard Poe: La Carta Robada. Demostraba que el psicoanálisis era susceptible de ser formulado en términos de leyes cibernéticas y que, a medida que se desarrollara esta ciencia, los psicoanalistas podrían ser ventajosamente reemplazados por una Inteligencia Artificial.

Es una cosa que sigue siendo inaudita, aún hoy en día, además de in-comprendida. De una parte porque Lacan la cubría con una cierta reserva pero por sobretodo, formulado esto en su obertura, su enseñanza brilla luego, por nunca más haber hablado al respecto.

No he exagerado sino un poco en las descripciones que acabo de hacer. Como la presentación de enfermos de factura psiquiátrica con la que continúa en el hospital, Lacan hace algunas alusiones a la cibernética, alusiones dispersas en el curso de sus seminarios posteriores; pero se trataba de ese tipo de excepción que confirma la regla. Es sabido que Jacques Lacan consagra indagaciones lingüísticas, sin acudir al recurso de las máquinas, ni a los medicamentos, ni a medicina alguna. Por otra parte, la cibernética hace una aparición tan breve al comienzo de su carrera, como lo fue su formación de psicoanalista. Un psicoanálisis didáctico de un psicoanalista en formación, se extiende habitualmente, a numerosos años. Lacan mismo dio a esto, una finalización muy rápida por no decir que inmediata, enseñando que « un psicoanalista no se autoriza sino de él mismo». El fresco amolado tránsfuga afirmó su competencia sin otra forma de proceso y se compromete como psicoanalista, maestro o doctrinario según la visión que sus discípulos tendrían de él.

En tercer lugar apenas mejor comprometido con la cibernética y la formación profesional, Lacan trata de manera idéntica, un Colegio de Sociología al que había destinado su segundo artículo sobre el Tiempo y la psicología colectiva. Casi que enseguida, se desprendió del grupo con el cual había diseñado el proyecto.

La tesis de Psicología Colectiva merece que uno se detenga en ella. Otro psicoanalista celebre había expresado en el dominio de la sociología, ese mismo gesto de abandono. Había, no obstante, permanecido un poco más de tiempo antes de repudiar sus trabajos de partida. Se trata de Wilhelm Reich quien comparte ese retiro del terreno de la psicología de masas. Semejantes cambios súbitos de opinión, son tanto más sorprendentes cuando Freud antes de morir en exilio en Londres y como testamento había asignado al psicoanálisis la tarea de hacer de la psicología de las masas, el objeto quizá esencial de su ciencia. Reich se había comprometido a ello, antes estudiando la psicología de las masas del fascismo en el momento en que éste emerge. Luego, hubo de dejar rápidamente Europa.

Vano es, al menos como ambición social, luego de Reich y Lacan, si el psicoanálisis tiene efecto, ¡tocará que cambie de idea! Puesto que Freud mismo había mostrado esta actitud de abandono desde el comienzo e inauguración de su obra.

En efecto, lo que abre la carrera del primer psicoanalista fue—como Lacan con las máquinas—una tesis muy organicista expresada en un tratado de farmacología. Freud en la época era cocainómano, que controlaba la adicción, no obstante, haciéndola objeto de estudio. Puesto que el medio científico de su tiempo descubría la lógica y las fórmulas de la Termodinámica, aplica sus puntos de vista farmacológicos, a la economía de las energéticas de las sinapsis, siguiendo la regulación de los neurotransmisores. De ello dio cuenta en un Esbozo para una psicología científica, la cual, casi terminada, fue abrupta y precipitadamente interrumpida por un acto fallido. Para enseguida Freud, no hablar nunca más de su primera obra, como hiciera Reich con la psicología social, y Lacan con la Inteligencia Artificial.


V2C1.20.20.0.20

Comienzos caóticos y carreras patéticas

Luego de sus tres inicios caóticos, los psicoanalistas Freud, Reich y Lacan, habrán continuado a través de muchos éxitos, tres carreras patéticas, no obstante. Sólo para el primero la contradicción está ocultada.

Se trata de su adicción al tabaco, tan irreprimible, que no logra cicatrizar una herida de mandíbula que terminará por declararse cancerosa, luego de innumerables intervenciones; pero ya que era famoso por ser el origen del llamado psicoanálisis, no podía visiblemente contradecir lo que creaba. Es en la continuación de su creación que la contradicción aparece: la aplicación de medidas a tomar, en el curso del psicoanálisis, fue descuidada, abandonada o incluso hasta contradicha. Acompañando su última prescripción (« que el psicoanálisis sea llevado al grado de psicología colectiva ») Freud advierte que sin esta extensión, su ambición no llegaría nunca a una verdadera ciencia. Sabemos que ni Reich ni Lacan, ni ningún otro de sus sucesores estableció esta condición. La psicología colectiva, imperativamente recomendada por Freud, no fue nunca alcanzada por las escuelas ni sucesiones freudianas al punto que, podríamos sospechar que por el contrario la hubieran rechazado.

Las otras dos figuras que examino, experimentaron con contradicciones, netas y directas: Reich fue puesto en prisión. Allí murió aunque el Instituto de Psicoanálisis de la época en los Estados Unidos era bastante poderoso como para hacerlo salir de esa situación. Y Lacan, luego de su impetuoso comienzo, fue, muy pronto en su carrera, repudiado y proscrito por las mismas instancias internacionales. El Instituto prohíbe incluso que se cite su nombre en todo texto e informa, presentado por esta administración llamada freudiana. ¡Nadie habrá dejado de degustar de qué manera alienada se trató en el Instituto, de negociar la expulsión de Lacan! Haciéndolo su arma en este caso.


V2C1.20.20.10

Quiasmo de la inhibición activa

A pesar de este clima de malestar del que se vanaglorió a veces, el psicoanálisis progresaba con vigor. Su cuadro de desavenencias y de conflictos, encuadra un objeto que la psiquiatría no explotó ella misma sino que delegó—como lo que se llama la papa caliente—a su vecino: es en el psicoanálisis que reencontramos la tarea de tratar mal, o quizá sintomáticamente tratar, el fenómeno de inhibición activa.

Gaétan De Clérambault había mencionado esta obscura actividad [1.10.10.30—fig.10] que designaba como un proceso intermediario, interpuesto entre, por una parte una idea abstracta, incapaz de la más mínima expresión por sus propios medios y de otra parte su eco sensorial, que le proveía esos medios. También nombrado camino psico-sensorial, define un quiasmo que saca de un rodeo orgánico lo que da a la idea su realismo.

Nombrado todavía como inhibición activa el fantasma de una idea realista que aglomera, es casi ya patológico, prácticamente alucinatorio; la idea siempre mezclada con su propio eco, forma un pathos. Pero esta concreción ‘idea-eco’ no está reservada a la psicología individual; en psicología de las masas la ‘teoría-convención’ presenta el mismo tipo de camino hojaldrado [fig.30].

Vemos el quiasmo de la inhibición activa interponerse a partir de la teoría, como una ‘idea’ que, nacida de la psiquiatría francesa, es llevada como eco al psicoanálisis. Como emanando de un rugido inhibido del cuartel (psiquiatría), la teoría resuena en el psicoanálisis como una alucinación. Se la reconoce en el jaleo lacaniano, disidente y rechazado por la institución psicoanalítica que, antes de que termine reabsorbido como una alucinación, deviene admitido por la psicosis.

Pero entre esta idea y su eco, el proceso intermediario trenzado por la contradicción, es enfermizo como todos los campos de batalla, no menos entre psy-chics que sueñan disputándose a los desgarrados esquizofrénicos, cuyas familias les devuelven para calafatear las paranoias políticas. [1.10.10.30—Fig.10]


V2C1.20.20.10.10

Análisis del Quiasmo

Volvamos a la figura del Cuarteto. En la experimentación NASA, la idea primera es la orden externa que el asistente dicta al experimentador; enfrente del cenáculo psicoanalítico, es la intuición de, De Clérambault proveniente de la psiquiatría exterior e introducida por Lacan. Llevada por una encrucijada de contradicciones esta intuición vuelta irreconocible se convierte en la palabra sub-vocal. En el campo de batalla del psicoanálisis, la teoría de, De Clérambault, ocupa el lugar indecente de una alucinación. Se puede en comparación, llamarla concepción sub-teórica; se trata del concepto del ‘yo’ que Freud propuso y que fue captado con entusiasmo por sus sucesores, salvo por Lacan quien acusará al respecto la factura imaginaria. Denunciará un psicoanálisis pervertido en psicología del yo, en realidad atado al ‘yo’ como la alucinación del ego cartesiano.


fig. C1.30: psicología de las masas del

Quiasma psi (quiatría-coanálisis)


El cuarteto muestra —bajo la forma de una línea punteada –, la misma eventualidad que soporta el mono-ïdeismo. Lo describí anteriormente; se trata de un modelo según el cual el pensamiento no vendría tanto de un asistente exterior sino de una ‘idea’, que suena en el recinto trabucante del susodicho quiasmo. Aplicado a una teoría, como una ‘idea’, no sería la de, De Clérambault, delegada por Lacan, enviada como un engrama al fondo del psicoanálisis, que habría resonado en el psicoanálisis como un slogan cibernético. El psicoanálisis habría tenido por sí mismo esta capacidad propia para que su teoría resuene para dejar oír una voz atada al yo.

Esta alucinación que lleva el yo pretendiendo ser—o esta voz que lleva la teoría, han sido mencionados sobretodo por Platón. Se trata en la Caverna de los ecos que hacen creer a los prisioneros que las sombras están vivas. Con su siglo dando a luz la cibernética, Freud estaba en posición de dar a luz la Inteligencia Artificial. Prosigo entonces por deducción:

Si el psicoanálisis conserva en sí la única fuente de su teoría, herméticamente sellada en su propio eco, traduce esta fuente en la especie de lo reprimido. Según su historia, es la psicología de las masas lo que reprime. Y si esta idea freudiana de la psicología de las masas se ahoga en su eco, se asfixia en concepto sub-teórico como una palabra sub-vocal, cuando el eco repercute en ‘Jacques Lacan’ ubicado como un engrama, hace resonar la cibernética en este lugar.

Pero luego, así mismo como el psicoanálisis habría recibido las reglas cibernéticas para iluminarse, no podía animarse sino cuando, a cambio, no hubiera significado en menos su causa esencial conservándola asfixiada. De lo que el engrama sea huella (de la introducción de J. Lacan), de esta idea como fuente y que no siempre es dicha al menos tanto como sólo la palabra sub-vocal lo señala, debe volver por el intercambio del quiasmo a la psiquiatría.

Se sigue que si algo de la psicología de las masas debe hacerse escuchar, que no sea un mono-ideismo interno al psicoanálisis, la deducción profetizaría que sería en la psiquiatría que debe hacer retorno, antes que sea perfectamente automatizada por los computadores. Esta ganancia considerable en su dimensión, sería su deuda, por la coartada cibernética con que proveyó al psicoanálisis. Pero es una eventualidad que entre; tal que no estaría sino en el orden de las probabilidades, al menos no antes que hayamos testificado, sea lo que sea de hermético-, que entre como una psicología de las masas vibrante en busca del cuerpo o de la palabra, en cabeza del psicoanálisis.

A pesar de esta probabilidad débil en el momento presente, podríamos satisfacernos con un resto, precisando el detalle de una relación igual, si no simétrica y comunicativa entre psicoanálisis y psiquiatría.


V2C1.20.30

Psicoanálisis o psiquiatría

Mi intención a veces gravita pendientes, en las que las mejores intenciones deberán esperar algún capítulo posterior para verificar la sustancia de su horizonte. Sera en el pasado que habrá que verificar alguna psicología colectiva reprimida. Ahora bien, esta eventualidad no nos prohíbe continuar avanzando.

Reagrupemos las observaciones que acabamos de hacer: nuestra época puso en evidencia un fenómeno orgánico del pensamiento, el que ha dado en llamar inhibición activa. Se trata de un mecanismo neuro-somático con sede en el cuerpo humano. Constatamos que podemos leer la misma estructura en fenómenos sociales o culturales. Esta capacidad de observar ese fenómeno está conectada con la aparición de máquinas que nos aproximan a la posibilidad de leer los pensamientos. La apertura de esta falla en la inconsciencia y la explotación en tiempo real de mecanismos de creaciones y represiones, actualizaron su intuición. Esta intuición estaba presente primero, en un dominio dedicado al comportamiento y a la traducción del pensamiento, es decir la psiquiatría. Luego había emigrado hacia el psicoanálisis, el cual, por su parte, sacaba de los escombros una razón del ocultismo de tiempos pasados. Llegando al psicoanálisis esta intuición de la inhibición activa se implanto como la Cibernética. En respuesta a este trayecto, con la ayuda de las máquinas que descifran psiquiatría y psicoanálisis son como dos labios de la misma boca, opuestos y por los cuales podemos escuchar no obstante, a la psicología, hablar:

Para esto hay que librar este silencio, desatar el tejido de contradicción que se extiende en la relación entre De Clérambault y Jacques Lacan. Es el quiasmo de la inhibición activa lo que formula este enfrentamiento entre la psiquiatría y el psicoanálisis. Este, frente a frente, entre dos bordes, fuente de fantasmas de oposición y coartada de conflictos, es la obscura expresión de la inhibición activa a nivel colectivo y cultural– en otros términos un abrirse camino entre los dominios de ideologías, creencias y certezas donde el sentido común se escucha. Este proceso intermediario es un tejido de conflictos que sirve de pasarela entre psiquiatría y psicoanálisis, hecho de cuerdas o caminos trenzados, donde maestros y discípulos, detentores y disidentes se entrecruzan igualmente, para solidificar un quiasmo objetivamente estable.

El análisis de los actores permite descifrarlos—a la Inteligencia Artificial, poseerlos. Sus debilidades están inscritas en la psicopatología: la de De Cleérambault, apasionado por las telas y probablemente el travestismo y turismo sexual finalmente suicidado en Paris, como la del hiper-clásico Lacan, buscando el asentimiento del Papa para su divorcio, terminando arisco, abofeteando su cerco. Nada defendería su miseria de la limpieza decapante de una inteligencia mecánica; no los salvaría del olvido de un mundo mejor sino teniendo como base, las tensas relaciones que una fraternidad de fracaso mantuvo entre ellos. Con traiciones, ostracismos, excomuniones y la depreciación, el clima que asusta por parte de los médicos del alma e inaceptable en términos de inteligencia, este cañamazo de jaque, inicia una compasión—es el término reducido que veremos del pensamiento sintético, curar su chispa de inteligencia. Pasa por una capitulación luego, por una alienación.


V2C1.20.30.10

La capitulación de la psiquiatría

El quiasmo cultural en que nuestros pensadores se han reconocido enfermos y sufrientes, oponía necesariamente, psiquiatría y psicoanálisis. Si el psicoanálisis temía que Lacan penetrara su dominio con la Cibernética como un Caballo de Troya, exageró posiblemente sus intensiones ofensivas. ¿Acaso no había percibido un naufragio ineluctable de la psiquiatría?

El aparente cargamento de armas que sacaba, ocultaba que salvaría los muebles.

En el curso de la separación de Lacan de su Maestro, luego del rasgo de ingenio de Gaëtan de Clérambault, podemos efectivamente observar que las últimas luces de la psiquiatría llamada francesa, se extinguieron. En esta aceptación, el final de siglo vio la capitulación de la psiquiatría. Según otras aceptaciones, la psiquiatría anglo-sajona parece brillar por un tiempo aún, pero no sin un profundo clivaje que la desgarraba, entre una denominada anti-psiquiatría británica y una psiquiatría estadística americana.

La cronología de la extinción de la psiquiatría francesa comienza por una primera y breve ola londinense a partir de 1970. Ella fue rápidamente seguida por la doctrina de los USA, que imponía el mono-ïdeísmo extenso contra el cual De Clérambault había objetado. La psiquiatría toma entonces el hábito del mono-quimismo, por la manera en que trataba la química según la misma estructura, limitada a la intensidad y la medida de una causa.

Como todo lo que se debate en este dominio, el giro de este mono-ïdeismo no aparece visiblemente ya que el método estadístico americano no tiene, por así decirlo, idea distinta de la idea. Para esta medicina estadística que sumergió a la psiquiatría, sólo es contable la operación química del cerebro detrás de los comportamientos.

El Cuarteto muestra cómo se efectúa la colusión de la causa y del eco. En el mismo lugar que la idea, la palabra sub-vocal es considerada como su intensificación que pone en corto-circuito el papel somático. Podemos reemplazar sobre el esquema—fig.30—el complejo « eco/idea » por la fórmula «  idea+idea.. »

Esta lógica de la idea extensa puede ser aplicada a la molécula. Puesta en la causa de un comportamiento, la química lo provoca como eventuales extensiones, o atrofia secreciones de tal o cual mediador químico. El comportamiento sub-actuado es entonces simplificado. El elemento somático puesto en evidencia por el Experimento NASA, es descuidado y el comportamiento se convierte en una extensión química.

El resultado de este simplismo es ‘maniqueo’: atando un efecto considerable a la sola inflación de una causa, la ideología se quiere monista y la lógica sólo quiere que un dualismo imaginario (maniqueísmo) pueda dar cuenta [1.10.10.30]. Este procedimiento acaba con toda la potencia, en la idea de Dios o en el superyó fascista, cuando no en el consumismo caníbal. Estos son los grandes términos políticos que no detallo aquí, pero que hay que mencionar para estimar hasta que nivel, cuando la psiquiatría explica que una molécula en exceso induce un problema que le corresponde, o que cuando falta conviene reemplazarla, la susodicha psiquiatría francesa De Clérambault, capituló.

Este término no es tan fuerte. Explica un tránsfuga, como el de Lacan, mejor que la sospecha que lo imagina haber pasado por el psicoanálisis sólo con el fin de hacer mal. Lacan no habría procurado perjudicar al psicoanálisis, para reforzar la psiquiatría ya que ésta iba ya a ser rota. Este psiquiatra habría más bien pasado por el psicoanálisis como imaginamos a un Moises, salvando de las aguas a un pueblo que iba a tragarse para llevarlo a una tierra prometida, donde podría implantar su doctrina sobreviviente. Siguiendo este esquema, si la psiquiatría debía capitular, forzoso es constatar que franqueando el quiasmo del desgarramiento para alcanzar la otra orilla, Lacan iba al reencuentro de un psicoanálisis que sin duda no iba a capitular—a causa de estar alienado.


V2C1.20.30.20

La alienación del psicoanálisis

Que se hable de alienación a propósito del psicoanálisis está motivado, comenzando por el hecho que es la primera de las cosas que el psiquiatra Lacan, a continuación de su Éxodo, denuncia a su llegada. Con razón o sin ella, considera que en lugar del psicoanálisis, encontraba allí, más bien lo contrario bajo la forma de una psicología del yo. Más tarde, es la ironía de la Historia que lo habrá verificado. Hay que probar la sal:

La pequeña historia informa que del lado del psicoanálisis, la psiquiatría en su paso a devenir mono-química, tramaba la constitución de un lado y de una codificación de los comportamientos y de las enfermedades mentales. Por ejemplo para traducir un sentimiento de extrañeza el hecho de conducir sobre la izquierda (en Francia) estaría simplemente codificado « CGF »; realizando así una considerable economía diagnóstica.

Para obtener un diagnóstico basado en la identificación de la persona en una estadística de comportamientos, la psiquiatría ‘made in the USA’ debía servirse de una serie de signos y de criterios.

Tanto ironizamos a veces sobre las listas de cooptaciones de escuelas freudianas que certificaban el ’‘âne-à-liste’, que decimos que los psiquiatras en espejo, con un proyecto igual, digno de la patafísica del Dadaismo, habrían certificado sus diagnósticos por ‘pata-lista’ de comportamiento. Porque en esta empresa, la psiquiatría no encuentra lista de síntomas mejor adaptada a su proyecto de escritura cifrada, que la que el psicoanálisis se había puesto a construir y declinar luego de la muerte de Freud. En efecto, con su hija Anna que había sucedido a Freud, el Psicoanálisis había comenzado ya a categorizar las expresiones psíquicas en lista. Se puede decir que ofrece a la psiquiatría la ¡Anna-lista! Visto por la gran Historia, si este psicoanálisis podía entonces nutrir a la psiquiatría del comportamiento, habríamos podido decir que Moisés (Lacan) al voltear a mirar hacia atrás habría visto el Egipto del Faraón (la psiquiatría) convertirse en Monoteísta (mono-idéica) por inspiración de la Iglesia (el psicoanálisis) donde él buscaba ¡refugiarse!

El organicismo cibernético exiliado en psicoanálisis podía pronto entonces, no fiarse de la buena ley de su nuevo dominio… Por haber provisto su más abundante aporte a la concepción mono-química, el psicoanálisis se convierte, evidentemente, en altamente sospechoso de ser el mejor cómplice del mono-ideísmo. La sospecha de De Clérambault se revelaba de las más justas… pero ¡en lo peor! Tan pronto ponía el pie en Tierra Prometida, Lacan veía lo que evitaba florecer ahí, donde se había rendido.

No es cuestión de volver sobre este paralelismo lógico y deducir que para evitar una ocurrencia semejante, Moisés fue detenido o retenido de alcanzar en persona la denominada Tierra Prometida, etc.… Es el caso de Lacan lo que nos interesa. Llegado al psicoanálisis, se instala allí y en ese día, podemos estimar que es por este hecho que el psicoanálisis no se haya reducido a la inclinación que lo atraía, la psicología del yo y del listado sintomático del que la psiquiatría estadística, no encontrando nada por si misma, supo alimentarse tan bien. Mantenido por las provocaciones troublionesques de Lacan en la parrilla contra la decadencia, respondiendo a ello con excomuniones que probaban que, con el inconsciente, había que atenerse a todo, el psicoanálisis alcanzado por las violentas conmociones del quiasmo, sin capitular, resistió en términos de una alienación.

Lo que se llama alienación es de una factura más compleja que la capitulación. Esta última se sirve de la resistencia frustrada, es decir, la enfermedad mental misma. La alienación se sirve de la inteligencia pero denegándola. Así, hasta hoy, el psicoanálisis no ha cambiado sino en un punto: rinde homenaje a Lacan, el cual, abucheaba a sus alumnos, a los que trataba de incurables y declaraba distribuyendo bofetadas, que había fallado todo. Al lado de la capitulación que se hunde simplemente, la alienación muestra todavía, un resorte. El de lo trágico. Los clásicos trágicos lo instruyen. Lacan termina como la puerta cerrada de Sartre. Más expresivo, un personaje anteriormente citado, había ya contribuido ampliamente, defendiendo la ciencia del pensamiento y su salud avanzando argumentos cibernéticos. Se trata de Wilhelm Reich.


V2C1.20.30.20.10

Organicismo reichiano

Wilhelm Reich había brillado intensamente en la historia del psicoanálisis, cuando comienza su carrera disidente. Cité el comienzo que da a su obra, a partir de una tesis que casi enseguida cerró. Había renunciado a su psicología de las masas del fascismo dejando a Europa en época de catástrofe, perseguido por el Nazismo. Corrió para reencontrarse finalmente, muriendo prisionero en los USA—lo que no es gloria para el psicoanálisis americano. La Historia y el cine lo llaman hoy ‘WR’; había expuesto Los Misterios del organismo según un obscurantismo que confunde, pero sin que pudiera hacer de otro modo, en su tiempo que hacía progresar aún, las primeras intuiciones de Freud al pasar de la termodinámica a la cibernética.


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