El reflejo del Hombre.
Por:
Emanuel Villanueva
SMASHWORDS EDITION
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El reflejo del Hombre.
Copyright © 2010 by Emanuel Villanueva
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Índice
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Dedicatoria
A mi compinche, Víctor Inoa.
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Introducción:
Esta historia surge de un reto después de haber leído una recopilación de cuentos de uno de mis escritores favorito, JLB, este tenía la capacidad de poder escribir tan corto como fuera sin toda la babosearía que por lo regular se pudiese encontrar en una novela, después de todo es según el diccionario de la lengua Española: una obra literaria extensa y en prosa. Ficción y mentira. Bueno si quedamos que somos unos embusteros nosotros los escritores pero por lo que veo a la gente le encanta. En fin mi pregunta era que tan conciso pudiera ser en una historia sin todo lo superfluo, después de todo, JLB, decía más o menos si puedo contar una historia en cien palabras por que hacerlo en miles. De ese pensamiento sale esto, un cuento corto a dos escasas páginas que se deriva de otra historia no publicada, aun, que la disfruten.
Emanuel Villanueva
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Capitulo único
Se me fue el aliento de repente y un vacío escalofriante se apodero de mí; trate de tranquilizarme, pasara, pensé pero no fue así. Si intentaba respirar, el corazón se me aceleraba y ponía lento a la vez; ok voy a pedir ayuda, pero que carajos si no podía ni pronunciar palabra alguna. Quise incorporarme, pero la presión en el pecho era tan fuerte que me hundía por completo en la silla reclinable. Era un viernes al medio día y había decidido seguir la rutina acostumbrada, con la diferencia de que esta vez vine solo «un boleto de adulto para la próxima tanda de la sala número seis por favor» dije con voz temblorosa; y cuarenta y cinco minutos después, estaba sin remedio muriendo justo en el medio de una sala de cine vacía. A la gente, no sé porque, le gustaba el bullicio pues casi nadie acostumbraba ir al cine tan temprano; salvo uno que otro antisocial como yo.
Desde que murió mi querida Marlene, ya nada fue lo mismo; todo se echó cuesta abajo y a duras penas podía conciliar el sueño o concentrarme en cualquier tarea por más simple que fuera. Coño si la casa olía a ella, aun su ropa permanecía intacta en la percha y sus pantuflas estaban como de costumbre en su lado de la cama. Todo tenía su sello y en todo ella se reflejaba; incluso hasta el espejo en que cada noche se sentaba a cepillarse el cabello, se angustiaba porque ya lo le visitaría. A veces, parece que en algún tipo de desespero, soltaba una que otra imagen de ella como celaje o reflejo, que al parecer fueron impregnadas en el por las muchas noches de admiración y desvelo, y en muchas otras ocasiones en las que era yo el que me miraba, no veía mi reflejo en el, pero si el de ella. La habitación, el comedor, la cocina y hasta las cortinas del bañó mostraban su destreza pues ella misma las había elevado de un estado deplorable, cuando compramos la casa en nuestros comienzos, a lo que finalmente llego ser: un hermoso nicho de amor en el que dos solitarios tórtolos invirtieron su vida el uno para el otro. La casa permanecía estática, como una foto, incluyéndome a mí que estaba como confinado en nuestra recamara en donde la encontré aquella noche de octubre; las autoridades no llegaron hasta la mañana siguiente y yo pase toda la noche junto a ella. No niego que murió feliz, ya que en su rostro le quedo una sonrisa, señal que se había ido tranquila. ¿Y que se supone haga yo ahora aquí solo? ¿Tratar de olvidarla? Si claro, si hasta la ropa que traigo puesta la escogió ella un domingo que fuimos de compras. Por otra parte no lograba arrancármela de la mente ni el cuerpo, hacerlo sería negar todo un pasado feliz que me resumió a un miserable presente; es más, aun ni la casa se resignaba y esperaba intacta su pronto retorno desde aquella mañana que la vio ir encerrada en una bolsa obscura.
Hoy es su aniversario de difunta y decidí honrar nuestra rutina usual, una película, después una cena y por la noche sabanas de seda impregnadas de amor sudado. Pero por lo visto hoy no pasaría de la película, porque ahora a la lista de las otras cosas, un sudor frío y salado se apodero de mí dejando mi alma atea helada y sin esperanza. Después de su partida nuestro hogar se convirtió en un santuario a su memoria y la madre el que lo intentara cambiar; ya que no podía vivir con ella intente vivir con sus recuerdos pero obviamente no fue igual. Me convertí en un impío y un arrastrau al que no le importaba ya nada, total ¿Qué fue mi vida si no una devoción entera a ella? y ¿Qué hice de utilidad para que otros me recordaran ahora que ella no está? ¿Cuál es mi legado a este mundo ingrato? El mismo que me vio crecer y que en un momento dado fingió quererme para mostrarme la dura realidad de que ya no era nadie más que una sombra en disminución, que sin remedio se apagaría por completo cuando la cinta terminara descolgándose del proyector. Que jodienda es morir solo, ser borrado de la tierra como un suspiro vago que don nadie dijo; no quedar en el legado o recuerdo de nadie en absoluto y simplemente dejar de existir y punto.
Aunque sé que la película era de la pasión del Cristo, que no sé porque entre tantas escogí esta, divague por completo desde que comenzaron los anuncios. Ya el filme estaba avanzado y poco a poco comenzó a disolverse en blanco, como si yo lo estuviera editando, y sucesivamente aparecieron en pantalla míseras imágenes mías y otros recuerdos que valían la pena añorar, porque eran en los que estaba junto a ella. Aparecían confusos y claros al mismo tiempo, como cuando se agita con la mano el aceite con agua, los primeros que vi fueron los del viernes que la conocí en esta misma sala, entre medio de miradas raras y rosetas de maíz pegajosas. Nuca pude precisar y hacer memoria de quien dio el primer pasó, solo recuerdo el momento en que se pegaron nuestras bocas y que a la mañana siguiente le estaba llevando el desayuno a la cama; y aunque no volvimos a vernos en todo un mes, para el año entrante ya éramos marido y mujer.
Una vertiginosa sequía me reseco la boca y la garganta; la cosa cada vez se ponía mas alocada, palpitaciones irregulares y profundas, la película se revolvía con mis memorias y un horrible sin sabor de la vida me dejaba un pesar en la mente. Tal vez entré buscando creer en algo y poder tener la convicción que tienen otros de una vida mejor al otro lado del charco, junto a ella. Aunque me arrepentía de mis hechos incorrectos, en lo que más pensaba era en que no debí haberme tomado aquellas pastillas. Me sentía en cierta forma como el ladrón agonizante que se arrepintió a última hora y que habían crucificado o crucificarían junto al rey de los judíos El filme se discurrió total de mi percepción y solo un suspiro me quedaba, este estaba presto a desembarcar, así en esa condición desesperante bebí parte de la soda y el resto me lo tire encima; rellene mi boca de rosetas frías disfrutando mi último Manjar y expiré sabiendo que algún empleado de mantenimiento se espantaría con mi tieso cadáver aferrado a la butaca. Siempre supe que debía ser así, morir en algún sitio publico en el que no corrompiera con mi hedor el recuerdo fragante de ella en su palacio. Pocas eran las noches que apenas podía conciliar el sueño pensando en que la parca me jalaría de las patas y que moriría en mi cama como ella; entonces pasarían días de putrefacción hasta que la mucama llegara y se llevara el susto de la vaca al encontrar un cuerpo descompuesto que abrazaba el colchón y que no le pagaría ese día.
Al encenderse la luz, se cortó el extraño trance que me mantenía unido al sombrío espejo; entonces, vi el reflejo fugas de Marlene detrás de mí a través de Sen¹ «el espejo». Espantado de la alegría me di la vuelta para descubrir que era solo Cecilia, la encargada del mantenimiento semanal.
–Disculpe señor, no sabía que estaba aquí; como vi la luz apagada.
–Está bien, ya me estaba yendo.
–¿Al cine otra vez?
–Sí. –Conteste cabizbajo.
–No se preocupe don Andrés, que tengo el presentimiento de que todo va a mejorar.
–¿Ya se tomo los medicamentos? –Dijo mirando el frasco de píldoras que reposaba en la mesa al lado de la taquilla y frente al espejo.
–No, pero gracias por preocuparte; los voy a dejar porque no me sientan bien. Nos vemos al rato y como siempre no saques nada de su lugar; ahh tu paga está sobre la mesa.
–Gracias. ¿Qué va a ver si se puede saber?
–Una película que dirigió Mel Gibson; adiós.
Tome la taquilla, agarre mi abrigo, salí al corredor y cerré la puerta dejando que ella pudiera hacer sus quehaceres en paz. Caminé al elevador con un pensamiento distinto, por lo que experimenté minutos antes, sintiendo aun un poco de mareo por las imágenes que me revoloteaban en la mente, entonces decidí ir a disfrutar de la película, luego de la cena, mas adelante encontrar un lugar tranquilo en el que pudiera reorganizar mis pensamientos y deshacerme de las putas pastillas.
Sé que nunca la podré olvidar y que siempre vivirá en mi mente; pero de ahora en adelante esos cambios significativos que comenzaron con su partida y que continuaran sucediendo serán esta vez para mejorar. Hoy comienza un nuevo día en el que cabe la esperanza de que en algún momento nos volvamos a reunir; pero mientras tanto he de hacer lo que aquí en este lugar puedo y debo ejercer. Voy a dejar mi marca en esta tierra haciendo con sencillez lo que esté a mi alcance, para ayudar a mi semejante y al que me necesite mientras el todo poderoso me de salud y me lo permita; pero claro, un paso a la vez.
Fin...
¹ Sen. Así le llamaba Marlene a su espejo favorito, pues tenía tallada esas raras iniciales en el marco labrado a mano sobre madera que aparentaban ser las del artesano que lo diseño. «También es un nombre en japonés que significa el hada de la madera, referido a un ermitaño japonés antiguo que se creía vivía en las montañas y poseía poderes mágicos».
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Acerca del Autor
Emanuel Villanueva Nevares, nací en Toa Baja Puerto Rico me dedico más que nada a producir temas variados en libretos y otros medios. Puedes enviarme tus comentarios a: mvn7705@yahoo.com Mi página de Internet principal es: http://writing-at.6te.net Y puedes ver los escritos publicados a la fecha en: http://www.smashwords.com/profile/view/DMRE También puedes seguirme si deseas en Twitter: http://twitter.com/mvn7705 Facebook: Escribiendo Ahora.