Periodismo Ambiental
Riesgos y oportunidades en la cobertura Informativa
by
Sociedad Interamericana de Prensa
SMASHWORDS EDITION
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Sociedad Interamericana de Prensa on Smashwords
Periodismo Ambiental
Riesgos y oportunidades en la cobertura informativa
Copyright © 2010 by Sociedad Interamericana de Prensa
ISBN: 978-1-4507-5463-7
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Créditos
Coordinadores del proyecto: Ricardo Trotti y Sauro González Rodríguez
Fotografía de portada: 2010 Photos.com, a division of Getty Images.
Editores: Ricardo Trotti y Sauro González Rodríguez
Asistente editorial: Alejandra González Barranco
Diseño: Alejandra González Barranco

© Sociedad Interamericana de Prensa. Todos los derechos reservados.
Especial agradecimiento para:

Por su generoso apoyo a la realización de este proyecto
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Agradecimientos:
A la Fundación Healy, por apoyar este proyecto desde su inicio y ser excelente anfitrión del seminario de periodismo ambiental realizado en Hermosillo, México, el 25 y 26 de febrero del 2010.
A los periódicos socios de la SIP que tan gentilmente auspiciaron los seminarios y contribuyeron a su difusión: El Imparcial (Hermosillo, México), El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), La Prensa (San Pedro Sula, Honduras), La Prensa (Managua, Nicaragua) y La Nación (San José, Costa Rica).
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Autoridades del Instituto de Prensa de la SIP (2010-2011)
Presidenta del directorio
Vivian-Anne Gittens, Nation News, Fontabelle, Barbados
Presidente
Gustavo Mohme S., La República, Lima, Perú
Vicepresidentes
Louis (Skip) Perez, The Ledger, Lakeland, Florida
Francisco N. Fascetto, Diario Popular, Buenos Aires, Argentina
Tesorera
Cristina Aby-Azar, Wall Street Journal Americas, New York, NY
Secretario
Miguel H. Otero, El Nacional, Caracas, Venezuela
Consejo Consultivo
Eduardo Alemán, El Carabobeño, Valencia, Venezuela
Rosental C. Alves, University of Texas, Austin, Texas
James Bettinger, Stanford University, Stanford, California
Max Chauvet, Le Nouvelliste, Port Au Prince, Haiti
Luis Alberto Ferré, El Nuevo Día, San Juan, Puerto Rico
Gerardo García Gamboa, Novedades de Mérida, Mérida, México
Saturnino Herrero Mitjans, Clarín, Buenos Aires, Argentina
Ernesto Kraiselburd, El Día, La Plata, Argentina
Gonzalo Leaño Reyes, Ocho Columnas, Zapopán, Jalisco, México
Guadalupe Mantilla, El Comercio, Quito, Ecuador
Carlos Schaerer Jiménez, El Mercurio, Santiago, Chile
Manuel Quiroz, El Caribe, Santo Domingo, Republica Dominicana
Aldo Zuccolillo M., ABC Color, Asunción, Paraguay
Participan, además, el director ejecutivo de la SIP, Julio E. Muñoz, y el director del Instituto de Prensa, Ricardo Trotti.
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Personal del Instituto de Prensa
Director
Ricardo Trotti, rtrotti@sipiapa.org
Gerente
Sauro González Rodríguez, sgonzalez@sipiapa.org
Coordinador
Alfonso Juárez, ajuarez@sipiapa.org
Departamento de Publicaciones
Horacio Ruiz, hruiz@sipiapa.org
Publicidad
Paola Dirube, pdirube@sipiapa.org
Asistente
Lázaro Hernández, lhernandez@sipiapa.org
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Periodismo Ambiental
Riesgos y oportunidades en la cobertura informativa
Contenido
I. Introducción
II. Periodismo ambiental, piensa globalmente e informa localmente (Arturo Larena)
III. Temas verdes, historias negras. La importancia de investigar sobre temas ambientales (Thelma Gómez Durán)
IV. El cubrimiento de delitos verdes en la agenda de investigación periodística, entre el riesgo y la oportunidad (Ginna Morelo Martínez).
V. Una aproximación al Periodismo Ambiental: tendencias regionales y claves para un mejor ejercicio de la profesión (Cinthya Flores Mora)
VI. Riesgos en la cobertura de los delitos ambientales en Brasil (Clarinha Glock)
VII. Cómo reducir los riesgos en la cobertura de desastres (Sibila Camps)
VIII. Fotografías
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Introducción
Esta colección de ensayos sobre Periodismo Ambiental nace de una propuesta de financiamiento que el Instituto de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la Fundación Educativa y Cultural Don José S. Healy, A.C. presentaron, a finales del 2009, ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) mediante su oficina multipaís con sede en San José, Costa Rica.
La propuesta tuvo como eje la realización en el primer trimestre del 2010 de cinco seminarios para capacitar y actualizar a periodistas mexicanos y centroamericanos en temas complejos como los desafíos al cumplimiento de la legislación ambiental, el marco legal para el combate a los delitos contra la flora y fauna silvestres y de contaminación, así como las nuevas tendencias en delitos ambientales en la región.
Gracias al financiamiento proporcionado por la UNESCO, correspondido con un aporte financiero equivalente de la SIP, entre finales de enero y principios de marzo del 2010 se llevaron a cabo los seminarios en las ciudades de San Salvador, El Salvador; Managua, Nicaragua; San José, Costa Rica; Hermosillo, México; y San Pedro Sula, Honduras. En ellos, se capacitó a 150 reporteros y editores de prensa escrita, radio y televisión.
Esta iniciativa de capacitación se fundamentó en nuestra convicción de que la cobertura e investigación de los delitos ambientales precisa de periodistas con sólido dominio de esta compleja temática. Latinoamérica cuenta con una espectacular biodiversidad. Tristemente, su medio ambiente y flora y fauna silvestres desde hace mucho están en riesgo. El vertido de desechos peligrosos para la vida; la tala indiscriminada de árboles; la apropiación ilícita de tierras en parques nacionales; y el tráfico de animales y plantas silvestres están a la orden del día. Según la INTERPOL, los delitos ambientales tienen un enorme potencial para el lucro y “una proporción significativa tanto de los delitos contra la flora y fauna silvestres como de los delitos de contaminación apuntan al involucramiento de redes de la delincuencia organizada”.
Pese a este grave diagnóstico, con frecuencia vemos que los delitos ambientales no reciben la cobertura informativa adecuada en los medios de la región o no ocupan un lugar prominente en la agenda informativa. O, si reciben cobertura, no se abordan los vínculos con otros temas estrechamente relacionados como la salud pública, el consumo de energía y el desarrollo sostenible. Se necesita con urgencia la información en profundidad, que contribuya a concientizar a las sociedades sobre las consecuencias de dañar la naturaleza.
Paralelamente, según datos de la Unidad de Respuesta Rápida de la SIP y el Proyecto de la SIP contra la Impunidad, los periodistas latinoamericanos que investigan los delitos ambientales, a menudo son blanco de amenazas, agresiones, procesos por difamación y otros actos de violencia e intimidación. Como resultado, muchos periodistas se autocensuran, en gran medida porque tales agresiones contra la libertad de prensa son raramente investigadas y castigadas por el sistema judicial. Para ayudar a contrarrestar esta situación, nuestra propuesta comprendió sesiones sobre periodismo de riesgo, enfocadas en la evaluación y gestión del riesgo y en recomendaciones y estrategias para planificar las coberturas.
Posteriormente a la realización de los seminarios y en coordinación con la UNESCO, el Instituto de Prensa se abocó a la tarea de elaborar el presente título, que a la par de servir de memoria de las actividades, pone a disposición de todos los colegas de la región las metodologías de investigación empleadas por los autores, comparte los temas tratados en los seminarios e invita a los lectores a reflexionar y debatir sobre ellos. No es casual que esta colección se enfoque en el análisis y la discusión de casos prácticos, al tiempo que ofrezca recomendaciones y recursos didácticos disponibles en la Internet.
Gracias a los avances de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, este libro está disponible en varios formatos electrónicos como ePub (para diversos dispositivos móviles), PDF, HTML y Mobi (para el dispositivo Amazon Kindle). Buscamos colocarnos en las plataformas donde están los lectores y con ello facilitar el consumo y el intercambio de la información. Esperamos que esta colección de ensayos sea de gran utilidad para los periodistas latinoamericanos y de otras regiones, y que contribuya a mejorar el ejercicio de la profesión entre nuestros colegas.
Ricardo Trotti, rtrotti@sipiapa.org
Director, Instituto de Prensa de la SIP
Sauro González Rodríguez, sgonzalez@sipiapa.org
Gerente, Instituto de Prensa de la SIP
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Periodismo Ambiental, piensa globalmente e informa localmente
Arturo Larena*
Preámbulo
El derecho de acceso a la información ambiental está actualmente reconocido en España y protegido por distintas regulaciones a nivel nacional y europeo. Aunque trasciende a la información periodística y cualquier ciudadano lo puede ejercer, es fundamental para un ejercicio periodístico en libertad.
Información “glocal”
El movimiento ecologista siempre ha defendido la necesidad de pensar globalmente y actuar localmente y los periodistas ambientales debemos aprender de ese dicho. Con frecuencia se nos acusa de contar historias demasiado lejanas, por ejemplo cuando escribimos de temas como el cambio climático y hablamos de los problemas que tendrán los osos polares para sobrevivir en un escenario cada vez más adverso o mostramos sus imágenes sobre pequeños icebergs. En muchas zonas del planeta, puede hacer pensar que estamos hablando de una cuestión lejana. Sin embargo el cambio climático es un problema planetario, con efectos globales y locales, en Europa, Asia o Latinoamérica... Con efectos sobre lo que nos rodea, la biodiversidad, el abastecimiento de agua, las temperaturas, plagas o enfermedades. Por eso, trasladar con precisión y claridad las múltiples interrogantes que los temas ambientales plantean a la sociedad es una de las obligaciones del periodismo especializado. En este contexto acercar las historias, buscar enfoques y protagonistas locales, conseguir que los lectores, el público estén bien informados y perciban los temas como cercanos, no solo es posible, sino que es una obligación para todos los que nos apasionamos con este oficio. Solo una buena información ambiental va a permitir que los ciudadanos tomemos decisiones motivadas, con conocimiento de causa de todo lo que nos jugamos y de la importancia de defender un entorno cada vez más amenazado. Vaya pues, una primera recomendación para que nuestras informaciones sean más efectivas: debemos acercar las historias a nuestros lectores, porque toda historia ambiental global tiene un enfoque local. Pensemos “glocalmente”.
Pero vayamos por partes y veamos de dónde venimos en esto de la información ambiental, porque solo así podremos determinar hacia dónde vamos.
Un poco de historia
Hablar de Periodismo Ambiental en Europa y más concretamente en España es evocar compromiso y lucha. Compromiso de una generación de jóvenes periodistas con una especialidad informativa que, hasta hace unos años, era prácticamente inexistente. También es hablar de lucha y pelea diaria en las redacciones para conquistar un espacio, hasta hace muy poco marginal.
Hablamos de hace apenas 20 años. No es mucho tiempo en relación con los temas que tratamos, pero supone un salto inmenso cuando repasamos las hemerotecas y vemos cómo se informaba de medio ambiente a finales de los años 80 y cómo se hace hoy.
Entonces, no existían secciones especializadas. La mayoría de las noticias ambientales aparecían en el “cajón de sastre” de Sociedad y cada centímetro de periódico, revista, o minuto en los informativos de radio y televisión constituía una verdadera proeza. No había sensibilidad en los medios, la preparación de los “especialistas” era muy básica y en la mayor parte de las veces autodidacta y, salvo notorias excepciones, los jefes de redacción y editores se mostraban refractarios a este tipo de contenidos. También era un lujo contar con un periodista a tiempo completo para temas ambientales. Pero no nos confundamos, tampoco es que antes no hubiera noticias medioambientales en los medios. Se publicaban noticias e información ambiental aunque de forma aislada y sin la percepción de una verdadera especialidad.
Recientemente tuve la ocasión de participar en la inauguración del XI Seminario Internacional de Periodismo Ambiental que organiza ENRESA con la Fundación EFE y que dirige José María Montero en Córdoba (Andalucía). Recordaba entonces El medio en los medios, un libro en el que Montero cita el caso de un diario granadino que, ya en el siglo XIX, recogía una noticia sobre la importancia de proteger Sierra Nevada por su valor paisajístico. Tuvieron que pasar muchos años para que Sierra Nevada se convirtiera en Parque Nacional. Pero este ejemplo nos sirve para ver que podemos encontrar informaciones similares: sobre sequía, malos olores, residuos o conservación de determinados ecosistemas a lo largo de la historia, además de la visión de los periodistas para anticipar algo tan de actualidad como el valor del paisaje. La diferencia es que antes se hacía Periodismo Ambiental sin conciencia de hacerlo, sin espacio y con poca o nula especialización. Por eso, si hubiera que buscar una fecha para el “nacimiento” del Periodismo Ambiental en España, habría que fijarse en mediados de la década de los 70, tras la muerte del dictador Francisco Franco (1975). De hecho, apenas tres años después, la Constitución española de 1978 consagraba el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado, tal y como se recoge en los siguientes tres apartados de su artículo 48:
ART 48
1. Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.
2. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.
3. Para quienes violen lo dispuesto en el apartado anterior, en los términos que la Ley fije se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado.
Pero además de ser reconocido como un derecho fundamental, la democracia trajo una mayor preocupación por estas cuestiones. Un fenómeno singular en la divulgación ambiental, de obligada referencia, lo constituye la figura de Félix Rodríguez de la Fuente, quien con sus series “Fauna Ibérica” y “El hombre y la tierra”, hizo más por el periodismo y la concienciación ambiental que muchas campañas de sensibilización. Junto a él, otros grandes nombres como Cousteau o David Bellamy, claves en el periodismo documental de naturaleza y en “acercar al salón de las casas” el medio ambiente.
Pero volvamos a la transición española, un momento en el que, con la apertura de nuevos medios de comunicación, surge un joven periodismo vinculado al movimiento antinuclear que eclosiona contra los planes del gobierno de desarrollar un amplio parque de centrales atómicas. Son los años del lema “Nuclear, no gracias” en los que el periodismo se muestra combativo, con un marcado carácter ideológico y en muchos casos militante. Curiosamente esta tendencia, que yo creía superada, era recientemente objeto de vehemente defensa por una periodista argentina en unas jornadas de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano en Monterrey, México. Desde mi punto de vista, debemos preguntarnos si esto debe ser así y plantearnos una pregunta: Si los periodistas ambientales tomamos partido, ¿qué nos diferencia de los blogueros o los jefes de prensa de una ONG ecologista o una gran multinacional? En mi opinión, ese periodismo militante hay que entenderlo en su contexto histórico. Es evidente que el Periodismo Ambiental defiende la naturaleza, como el de tribunales la legalidad, pero para que el oficio sobreviva es necesaria la neutralidad. Otra característica es que, entonces, no existían vías de especialización reglada y dependía de la autoformación de cada uno de los periodistas. Vale destacar que no se ha mejorado mucho en ese campo, aunque existen más posibilidades. Una de ellas, los programas de especialización en Periodismo Ambiental que, desde hace más de una década, realiza la Fundación EFE (http://www.fundacionefe.es).
¿Informar o formar?
Los 80 marcaron además el surgir de publicaciones especializadas en ciencia y medio ambiente. Lamentablemente, muchas de ellas acabaron cerrando en la década de los 90 y nuevamente habría que plantearse ¿por qué? Tal vez tengamos parte de responsabilidad. En estos años aparece un Periodismo Ambiental más evolucionado. De nuevo coincide con la llegada de otra generación de profesionales que reivindica su lugar en las salas de Redacción en condiciones de igualdad al resto de los periodismos. Optan, u optamos por una información más aséptica y defendemos que nuestra labor es seleccionar temas, investigar, valorar su interés, jerarquizar y elaborar noticias o contar historias. Somos conscientes de la degradación ambiental, pero nos rebelamos contra aquellos que nos piden más compromiso que a los compañeros de Política, Economía, Tribunales o Deportes. Si no hay que ser juez o ladrón para escribir en la sección de Sucesos, tampoco debemos ser ecologistas para informar sobre medio ambiente. Además, luchamos por desterrar el tópico del catastrofismo (las noticias ambientales en positivo merecen la pena) y defendemos que la información ambiental es algo más que historias de “florecillas y pajaritos”.
No significa que no seamos conscientes de que nuestro trabajo conlleva “beneficios colaterales” y que gran parte de la sensibilidad que hoy hay en la ciudadanía, empresas y políticos, se debe a la “labor pedagógica” que hemos realizado desde los medios. Sin embargo, desde algunas instancias se nos reclama un mayor compromiso. Ya en la declaración de la conferencia de la ONU de Estocolmo 72, en su artículo 19 se apuntaba:
“Es esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos”.
En mi opinión, para educar existen otras instancias. En esa línea, para alcanzar ese Periodismo Ambiental más aséptico que hoy practicamos en España, se han tenido que producir algunos hitos. Uno de ellos fue la gestación de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) —http://www.apiaweb.org—, a finales de 1994. APIA, de la que fui su segundo presidente entre 1998 y 2002, tras Joaquín Fernández, surgió como una iniciativa destinada a fomentar esta especialidad, favorecer la formación en Periodismo Ambiental y potenciar este tipo de contenidos. Dieciséis años después se han celebrado ocho congresos nacionales de Periodismo Ambiental, se ha consolidado la especialidad y se han abierto vías para la formación de jóvenes profesionales de la mano de la Fundación EFE.
Fuentes y pluralidad
Una de las cuestiones fundamentales para todo periodista ambiental es contar con buenas fuentes de información, más si estamos hablando de ecoperiodismo en una agencia de noticias, ya que se trata de un periodismo aséptico en el que, o bien asistimos a los hechos y los contamos (ya sea una comparecencia informativa, una cumbre ambiental, un documento o informe, una catástrofe ecológica, etc.) o narramos la historia a partir de diversas fuentes contrastadas. En una ponencia conjunta con Amanda García (EFE) y Benito Pinilla (RNE), tuve ocasión de abordar esta cuestión en el I Congreso Nacional de Periodismo Ambiental, organizado por APIA en Madrid en 2005.
Entonces apuntaba que, como especialidad pluridisciplinaria, es preciso manejar un amplio número de fuentes de información, que se ha ido ampliando en la medida en que nuevos “actores” han tomado posiciones en este tipo de cuestiones. No obstante, habría que destacar algunas, como las ONG, comunidad académica y científica, administraciones, organismos internacionales, y sindicatos.
Las ONG ecologistas
Si históricamente se ha contado con una fuente por excelencia, esta ha sido los ecologistas, las ONG de defensa ambiental, que desde el principio entendieron que el trabajo de los medios requiere fiabilidad y rapidez. Más allá de la denuncia, han evolucionado para convertirse en verdaderos poderes mediáticos, con capacidad de influencia sobre políticas ambientales reales: WWF, Greenpeace, Birdlife, The Nature Conservancy, Oceana, Varda Group. No solo cuentan con especialistas sino que elaboran informes sobre asuntos de actualidad de gran solvencia.
Comunidad científica
Junto a los ecologistas, la comunidad científica aporta la credibilidad y el rigor. El hecho de que el procedimiento científico siga rigurosos procedimientos de verificación hace que sus datos e informaciones sean fundamentales para contrastar cuestiones en asuntos como, por ejemplo, los riesgos sanitarios de contaminantes, o en el tema emblema de la información ambiental actual: el cambio climático. Aquí los datos científicos son esenciales debido a las incertidumbres al trabajar con modelos matemáticos a largo plazo. En este sentido los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la ONU, deberían constituir el libro de cabecera de cuantos informan sobre estas temáticas. Una cuestión a tener en cuenta en este caso es lo que José María Montero define como la “falsa simetría” o la tentación de conceder el mismo valor a las declaraciones de organismos de gran prestigio, que a científicos desconocidos pero con posiciones divergentes y, cuando menos, intereses desconocidos.
El Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE) constituye una importante fuente de datos sobre todo tipo de indicadores. Los informes de la ONU y la Unión Europea, junto con el del World Resources Institute y el del Worldwatch Institute, resultan imprescindibles.
Empresas: Tradicionalmente han sido vistas con desconfianza desde el mundo de la información ambiental. Han sabido evolucionar e incorporar los temas ambientales a sus procesos productivos y a sus políticas de comunicación. Partiendo de la base de que todas las fuentes son interesadas (ONG, empresas, políticos, etc.), el mundo empresarial constituye un excelente aporte informativo y conviene tener en cuenta a entidades como el World Business Council for Sustainable Development o la Fundación Entorno, el Foro de Reputación Corporativa o el Club de Excelencia en Sostenibilidad.
Administraciones: Desde la local a la nacional. Las administraciones han implementado el discurso verde y desde los ayuntamientos a los gobiernos estatales, pasando por las entidades internacionales como la UE, es posible encontrar cargos y responsables que se ocupan de los temas ambientales y por lo tanto son una fuente imprescindible para las cuestiones de ecopolítica. Junto a ellos, no hay que despreciar a partidos políticos, sindicatos, organizaciones de consumidores o fundaciones.
La selección de las historias
Seleccionar una buena historia ambiental no resulta fácil, en un contexto en el que cada vez nos debatimos más entre lo urgente, lo importante y lo interesante, pero atemporal. Como periodistas, la información ambiental deber ir pegada a la noticia, a la actualidad. El rigor, contraste y la honestidad deben ser las reglas que marquen nuestra labor a la hora de seleccionar los temas. Cualquier convocatoria, declaración, informe o documento nos puede poner sobre la pista de una buena historia verde. Si, además, intentamos alejarnos del camino fácil y buscar nuevos enfoques e investigar, nuestras historias serán más atractivas: escapemos de la rutina, seamos originales. Demos voz a todos los actores implicados en una historia. Eso nos diferencia de los blogueros y aporta credibilidad.
Aprovechemos las nuevas tecnologías. Internet nos abre nuevas posibilidades. Además de la comunicación en tiempo real con nuestra audiencia, las redes sociales nos permiten conocer, casi al momento, las inquietudes de los lectores, determinar qué tipo de temas les preocupan más y acercarnos a iniciativas o acciones que de otra forma nos resultarían desconocidas. Los ciudadanos tienen mucho que decir y es preciso escucharles. El periodista ambiental debe ser como una esponja dispuesto a empaparse. Contemos historias en multiformato. ¿Por qué limitarnos al texto, cuando podemos incorporar audio, video, imágenes o hipervínculos?
No obstante si nos planteamos la pregunta ¿Cómo identificar una buena noticia ambiental?, la respuesta es lógica: No hay fórmulas mágicas. Ángel Muñoz, periodista ambiental y Premio Nacional de Medio Ambiente, decía en el I Congreso Nacional de Periodismo Ambiental, a finales de 1995, que en los años 80 el olfato era fundamental. Y argumentaba, con cierta ironía, que en aquellos años los vertidos contaminantes a los ríos, el abandono de residuos o las emisiones a la atmósfera por parte de las industrias o la quema de basuras al aire libre, era algo tan habitual que bastaba con oler, para saber dónde había una buena historia. Hoy eso ha cambiado, pero la intuición informativa, el olfato periodístico, sigue siendo fundamental, una habilidad que, se crea o no, se desarrolla con el paso del tiempo y el ejercicio del oficio.
Otra cuestión fundamental es recordar para quién escribimos, ponernos en su lugar y pensar si lo que contamos nos interesaría. Utilicemos analogías y acerquemos las historias a nuestra audiencia con ejemplos que les resulten familiares.
¿Existen temas para escribir de medio ambiente?
Cuando se plantea la necesidad de contar con periodistas especializados en medio ambiente, casi siempre surge la pregunta de si realmente existe interés en la sociedad por este tipo de cuestiones y si hay suficientes temas e historias para dedicar medios materiales y personal a su cobertura. Para quienes llevamos algunos años dedicados a ello, la respuesta es evidente, pero no por un interés corporativo. La mayor parte de los estudios y las encuestas independientes sitúan a la información ambiental como una de las más demandadas; y los temas de naturaleza, ecología, fauna y estilo de vida sostenible aparecen entre las principales cuestiones que preocupan a los europeos y, entre ellos, de forma notable a los españoles. ¿Entonces por qué no se cuenta con más espacio? Dejo abierta la cuestión.
Otra cuestión es si existen suficientes temas ambientales sobre los que escribir o informar, la respuesta es sencilla. Cualquier historia periodística, hasta la de tribunales o crónica negra de un asesinato puede tener un enfoque ambiental, o por ejemplo, ¿acaso no resulta interesante un artículo sobre la entomología forense o cómo los insectos ayudan a desvelar crímenes?
Para los que tengan dudas aporto la siguiente relación de temas. No es exhaustiva, pero puede servirnos como guía o pauta, para abordar historias:
Naturaleza
Espacios protegidos
Especies amenazadas
Especies invasoras
Biodiversidad
Recuperación de especies: in situ, ex situ
Aves: anillamiento, caza
Peces: fluviales, marinos
Insectos
Plagas
Plantas vasculares/leñosas
Flora micológica
Aprovechamiento sanitario (la farmacia del mundo)
Organismos Modificados Genéticamente (OMG)
Cultivos
Suelo: erosión, desertización, deforestación
Uso de pesticidas, nitratos y nitritos
Aspectos geológicos
Agua: conflictos políticos-geográficos; sequía; contaminación y depuración; grandes infraestructuras (presas, trasvases, desalinizadoras); precio del agua; acuíferos subterráneos; calidad del agua de beber
Atmósfera: contaminación (estaciones de medición)
Ozono troposférico: agujero de ozono; efecto invernadero (gases); partículas en suspensión
Meteorología: efectos adversos (huracanes, tifones, tsunamis, lluvias torrenciales), olas de calor y frío, nevadas, vientos
Días Internacionales: medio ambiente, biodiversidad, bosques, desertización, cambio climático
Lucha contra la desertización: humedales (Convención de Ramsar), lucha contra los desastres
Espacios protegidos
Parques nacionales
Parques naturales
Comisión Ballenera Internacional
Zonas de Especial Protección para las Aves (UE)
Lugares de Importancia Comunitaria (UE)
Reservas de la biosfera UNESCO
Problemas urbanos
Parques
Residuos y limpieza
Instalaciones nocivas y peligrosas
Transporte: ecológico / contaminante
Jardinería
Riego
Educación y sensibilización
Energía
Combustibles fósiles: carbón, petróleo, gas, incineración
Nuclear: seguridad, residuos, movimientos de oposición, almacén geológico profundo (AGP), almacén temporal centralizado (ATC)
Renovables: solar térmica y fotovoltaica, eólica, minihidráulica, biomasa
Centrales
Instalaciones
Residuos (baja, media, alta)
Organismos reguladores
Consumo y estilos de vida
Las 3 R: reducir, reutilizar, reciclar
El reciclaje de residuos y recogida selectiva. Cuántos generamos y dónde los tratamos
Bombillas y electrodomésticos de bajo consumo
Movilidad sostenible / vehículos ecológicos. El boom de los híbridos y el despuntar
de los eléctricos
Flotas municipales de transportes
Picos de consumo de energía (verano, invierno)
Publicidad. Lo verde vende.
Otros
Flotas pesqueras: zonas marinas protegidas, combustibles, artes de pesca destructoras, especies emblemáticas (mamíferos marinos, tiburones)
Urbanismo
Legislación
Protección de franjas costeras
Corrupción y deterioro ambiental
Edificaciones en dominio público (cauces...)
Iniciativas positivas (ecoviviendas, etc.)
Ecopolítica
Leyes y actividad parlamentaria
Políticos verdes
Ayuntamientos
Partidos (responsables de partidos)
La sociedad
Organizaciones ecologistas: sus protagonistas (entrevistas, perfiles), campañas, denuncias, columnas de opinión y análisis.
Publicaciones
Comunicados
Consumo verde
Fiscalidad y delitos ambientales
Impuestos ecológicos
Multas y sanciones (apartado que se contempla en nuevas leyes, número de sanciones impuestas)
Cuerpos de policía especializados (cómo funcionan, quiénes los integran)
Narcotráfico e impacto ambiental
Tráfico de especies
Deporte
Golf (riego, impacto)
Esquí
Condicionantes ambientales de determinados deportes
Nuevos materiales (biomimesis)
Comunidad científica
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés)
Organización Meteorológica Mundial (OMM)
Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA)
Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE)
Informes de referencia (además de los que periódicamente elaboran sobre diversos asuntos las grandes ONG ecologistas)
World Resources Institute (http://www.wri.org/)
Worldwatch Institute (http://www.worldwatch.org/)
IPCC (http://www.ipcc.ch/index.htm)
El caso de EFEverde
Ya hemos hablado de algunas de las cuestiones que afectan al Periodismo Ambiental. Ahora me gustaría explicar una experiencia de un medio concreto: la Agencia EFE. Si hay algo que ha caracterizado al Periodismo Ambiental en España ha sido la apuesta, desde la Agencia, por esta especialidad informativa. Se puede afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que la historia de la información medioambiental y de la mayor sensibilidad hacia estas cuestiones en los países de lengua española está vinculada a EFE y empieza por la ubicación que han tenido estos contenidos informativos en la organización de sus redacciones.
A diferencia de la mayoría de los medios de comunicación en los que este tipo de cuestiones dependía de la sección de Sociedad, en EFE tradicionalmente han estado integradas en la sección de Cultura y Ciencia, algo que de por sí suponía dar una importancia adicional a los temas científico-ambientales. A partir del 1992, con la celebración de la “Cumbre de Río”, la Conferencia Marco de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente, se crea una sección de Ciencia y Medio Ambiente por entender que se trata de un campo informativo que demanda la sociedad y los medios para los que trabajamos. Esto significa que las noticias ambientales se abordan en igualdad de condiciones y se participa al mismo nivel en las reuniones de previsiones informativas con otras áreas como Política, Economía, Sociedad o Tribunales, por citar algunas.
Durante todo este tiempo se ha mantenido esa sección, lo que significa que los 365 días del año, los últimos 18 años, EFE ha contado con profesionales especializados, generando noticias y canalizando estos contenidos en sus servicios nacionales, regionales y locales. Por lo tanto, se puede afirmar que el flujo de información ambiental de EFE ha contribuido a una mayor conciencia ambiental en la sociedad española y latinoamericana y ha ejercido de “locomotora” para esta especialidad informativa. Los periodistas de EFE han cubierto los principales acontecimientos ambientales de los últimos 20 años (Cumbre de la Tierra, negociaciones del Protocolo de Kioto, conferencias del Tratado Antártico, COP del Clima y Biodiversidad, Yasuní; o catástrofes como la del Golfo de México o el petrolero Prestige).Todo ello se ha hecho con rigor, pluralidad de enfoques y fuentes. EFE ha dado voz a todos los sectores del medio ambiente: empresas, políticos, ONG, sindicatos, científicos.
Desde el punto de vista cuantitativo, los datos son elocuentes. En apenas una década, la información ambiental local y autonómica de la Agencia se ha multiplicado por cinco. Las noticias ambientales nacionales e internacionales se han duplicado.
No sólo se ha apostado por la información, sino que se ha fomentado el talento y la formación de nuevos profesionales especializados. A través de Fundación EFE se han impulsado programas de formación práctica en periodismo científico y ambiental en colaboración con el CSIC —el mayor organismo público de investigación en España con casi un centenar de institutos que abarcan todas las disciplinas del saber—, APIA, Fundación Biodiversidad, ENCE, Tetra Pak, Pescanova, Philips, REE, Unión Fenosa o Ecovidrio, que han movilizado más de ochocientos mil euros de inversión en la última década y por los que han pasado más de 70 jóvenes periodistas.
Todo ello nos induce a pensar que se ha hecho un buen trabajo, algo que ha sido reconocido con numerosos galardones por parte de administraciones públicas, empresas y ONG, como:
Premio Amigos de la Tierra
Premio del Congreso Nacional de Medio Ambiente
Premio Nacional de Medio Ambiente (Periodismo Ambiental)
Premio Vía APIA a la transparencia informativa, por votación de los periodistas españoles en 2009, a Fundación EFE por sus programas de especialización en Periodismo Ambiental.
Por tanto, se puede afirmar sin temor a equivocarnos que las agencias de noticias y EFE en particular han jugado un papel notable en la “normalización” y reconocimiento del Periodismo Ambiental como una especialidad informativa más, además de contribuir a una mayor sensibilidad ambiental. Con nuestras informaciones, día tras día, hemos facilitado la visibilidad de estas cuestiones, dando voz a mensajes y denuncias que de otra forma no hubieran llegado a la sociedad.
Pero, a pesar de contar con más y mejores profesionales en los medios y de que la información se ha multiplicado, los impactos y los daños al medio ambiente siguen aumentando y, a modo de ejemplo:
Cada año perdemos 18 millones de hectáreas de bosques.
Hay más de dos mil especies en peligro de extinción.
El deshielo del Ártico se ha acelerado.
La temperatura media del planeta se ha incrementado casi un grado.
Los niveles de CO2 se sitúan en los valores más altos de los últimos 20 años.
Por eso pensamos que, parafraseando al maestro Joaquín Araujo, la información ambiental sigue siendo básica e imprescindible, porque cada día hay más cosas que contar y, pese a la transparencia informativa que han traído las nuevas tecnologías, internet y las redes sociales, también hay más gente que intenta que no se cuente, o que se cuente de una determinada manera.
EFEverde: información ambiental para el siglo XXI
En este contexto se plantea en 2009 el proyecto EFEverde, que surge en el marco de la convergencia digital de las distintas redacciones de la Agencia, con el objetivo de impulsar la información ambiental y el periodismo especializado. Se puede afirmar que se trata de la iniciativa más ambiciosa en Periodismo Ambiental en el ámbito latinoamericano.
EFEverde es una plataforma multimedia de información ambiental con alcance mundial y especial atención a Latinoamérica, que tiene los siguientes ejes:
Ambiciona convertirse en referencia de la temática medioambiental en castellano desde una perspectiva local y global.
Aprovecha la experiencia en el tema y potencia los recursos de EFE para impulsar contenidos y funcionalidades.
Utiliza todas las posibilidades multimedia y su proyección / extensión, independientemente del tipo de dispositivo.
En la práctica supone que EFEverde pasa a ser una dirección operativa independiente de Nacional e Internacional, para coordinar estos contenidos, en los distintos soportes: texto, audio, video o multimedia.
Por una parte coordina, supervisa y genera información ambiental para los servicios tradicionales de la Agencia, o dicho de otra manera, seguimos siendo mayoristas de noticias o un gran mercado de abastos de información periodística ambientales para otros medios. Esa información sigue siendo de abono, al igual que la línea ambiental multimedia, cuyo lanzamiento está previsto próximamente. Otra parte de los contenidos se difunde en abierto a la web http://www.efeverde.com. Determinados contenidos se mueven en los sitios de EFEverde en las principales redes sociales y con otros se genera un servicio diario de alertas multimedia (MMS). Más de 620 mil páginas vistas en apenas ocho meses, confirman el éxito de la iniciativa.
En red
La participación en redes sociales se consideró básica en el arranque del proyecto con ocasión de la 15ta Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), la cumbre del clima o COP15 de Copenhague en diciembre de 2009. Tras su finalización se decidió darle continuidad y actualmente EFEverde cuenta con más de 15 mil seguidores directos en sus sitios ambientales en redes sociales. Las redes sociales no solo nos permiten llegar de forma directa a una comunidad cualificada de seguidores fieles, sino que nos permite interactuar con ellos en tiempo real, conocer mejor los temas que les preocupan, denuncias ambientales, buenas prácticas y abordar flecos de historias que de otra forma sería complicado abordar.
Estructura de EFEverde en redes sociales: Facebook, Twitter, Youtube y blogosfera de EFEverde.com
1. Sitio Web de EFEverde en Facebook:
http://www.facebook.com/EFEverde?ref=search. Lugar corporativo, con información institucional de EFEverde. Más de 3000 seguidores.
2. Perfil Ecoperiodista EFEverde en Facebook:
http://www.facebook.com/EFEverde?ref=search#!/ecoperiodista. Cupo completo. Cuenta con 5000 amigos y más de 900 en lista de espera. Desde aquí actualizamos el grupo e incluimos ciertas informaciones de interés de carácter abierto.
3. Grupo EFEverde en Facebook: Espacio informativo. Aquí se incluyen los enlaces a ciertas informaciones publicadas en la web.
http://www.facebook.com/group.php?gid=234898348968&ref=ts. Este modelo permite una comunicación más personal o masiva con los seguidores en función de las necesidades (6172 seguidores).
4. Grupo EFEverde ATC: Información específica sobre el Almacén Temporal Centralizado (residuos radiactivos de alta actividad):
http://www.facebook.com/group.php?gid=330556451288
5. Grupo EFEverde El eucalipto solidario: Grupo especializado sobre el proyecto forestal de RSC de la Universidad Politécnica de Madrid en Etiopía (300 miembros) http://www.facebook.com/group.php?gid=330556451288#!/group.php?gid
=129078390451467.
6. Canal EFE en Youtube: Youtube http://bit.ly/aMaKEZ. Más de 140 vídeos ambientales.
7. Mediateca de EFEverde:
http://www.efeverde.com/esl/contenidos/mediateca/videos . Más de 500 vídeos ambientales en ocho meses.
8. Blogosfera de EFEverde: http://bit.ly/brUqDI. Con aportaciones de firmas destacadas
La presencia de EFEverde se completa con Twitter, donde EFEverde cuenta con un perfil con más de 2000 seguidores directos a diciembre de 2010 y unas 200 listas. Se ha configurado como una excelente herramienta de difusión de información tanto para prescriptores especializados (otros periodistas) como para el público en general. Nos permite coberturas en tiempo real mediante dispositivos de telefonía móvil.
1. EFEverde en Twitter: http://twitter.com/EFEverde. Más de 2000 seguidores directos cualificados y unas 200 listas. (Seguidores: Periodistas ambientales, ecologistas, técnicos, responsables de empresas, etc.)
2. EFEverde COP16 en Twitter http://twitter.com/EFEverdeCOP16. Contenidos especiales sobre cambio climático y la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Más de 500 seguidores directos y 32 listas.
Abordamos todas las cuestiones ambientales en todos los formatos y todos los géneros. Utilizamos cualquier canal para la difusión de información ambiental y lo hacemos con rigor, contraste y dando voz a todos los sectores del medio ambiente desde una perspectiva global sin perder de vista las historias locales.
Para finalizar, algo para recordar o algunas recomendaciones para mejorar nuestras historias:
No somos ecologistas, ni somos educadores, sino periodistas. Nuestro principal motor es la información, y si queremos que el Periodismo Ambiental sea considerado una especialidad más dentro de las salas de Redacción, tenemos que dar voz a todos los sectores del medio ambiente
La información ambiental debe estar marcada por la calidad y el contraste. Este debe ser nuestro compromiso. Los principios que inspiran el oficio de periodista siguen vigentes con independencia de los soportes. El contraste, la verificación, la pluralidad de fuentes ambientales, la jerarquización, valoración y ordenación, nos diferencia de blogueros y los denominados periodistas ciudadanos.
No somos ni más ni menos catastrofistas que el resto de los periodismos. Rechazamos la visión alarmista de esta especialidad, por eso apostamos por la información ambiental en positivo, siempre que sea posible.
La superficialidad no es síntoma de una mejor comunicación ambiental. Debemos conjugar lo urgente y lo interesante con rigor. Es preciso profundizar en los temas e investigar. La documentación es esencial. Profundicemos. ¿Somos periodistas o escribanos? La nota de prensa y la conferencia solo son el principio.
Cualquier información puede tener un enfoque ambiental. Nuestra obligación como periodistas ambientales es encontrarlo. El titular o enfoque fácil no es la solución.
La investigación, la ética y la honestidad deben ser la esencia de nuestro trabajo como informadores ambientales. Debemos ser diferentes y buscar más allá de las “versiones oficiales” ya vengan de los gobiernos o de las ONG.
Los grandes temas siempre pueden tener un enfoque local. “Piensa globalmente... e informa localmente”.
Procuremos acercar las historias con ejemplos concretos. El uso de analogías es muy recomendable. Si apuntamos el consumo de agua de una ciudad en millones de litros, tal vez sería bueno determinar a cuantas piscinas olímpicas equivale.
Utilicemos un lenguaje adecuado
Busquemos múltiples fuentes
Trabajemos en equipo
Tengamos siempre presente los problemas de la gente. Impliquemos a la ciudadanía.
Siempre que sea posible humanicemos o animalicemos la información.
La información entra por los ojos. Busquemos titulares, enfoques e historias atractivas.
Rectificar es de sabios. Si nos equivocamos es preferible corregir lo antes y más claramente posible. Si una fuente nos defrauda, es una fuente quemada.
Hagamos aquello que nos gusta y mejor sabemos hacer: salgamos a la calle, hablemos con la gente, identifiquemos historias y problemas ambientales que merecen la pena ser contados y narrémoslos. En video, texto, foto, en soporte multimedia, en la web, Facebook, Twitter o Youtube.
*Licenciado en CC.II (Periodismo) en el CEU-San Pablo (Universidad Complutense). Especialista en periodismo científico y ambiental. Ha sido delegado de la Agencia EFE en Extremadura, Madrid y Galicia, donde puso en marcha el servicio de noticias en lengua gallega. Premio Nacional de Periodismo Ambiental 2005, entre otros galardones. Maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano en temas ambientales. Miembro del consejo asesor de la Red Internacional de Escritores por la Tierra. Presidió la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) entre 1998 y 2002. Dirige EFEverde, la plataforma global de Periodismo Ambiental de la Agencia EFE. Recientemente ha sido galardonado con el Premio de la Fundación BBVA a la Difusión del Conocimiento y Sensibilización.
Referencias
Portales de información ambiental
EFEverde: http://www.efeverde.com
Ecoestrategia: http://www.ecoestrategia.com
Ambientum: http://www.ambientum.com
Libros en línea gratuitos sobre Periodismo Ambiental
“Guía para periodistas sobre cambio climático y negociación internacional”. Autores: Una veintena de periodistas europeos e iberoamericanos. Editada por EFEverde y SECC. Coordinada por Arturo Larena. Noviembre 2005.
http://www.efeverde.com/esl/content/download/19655/308949/file/Guia_Periodistas.zip
“Guía para periodistas sobre biodiversidad y negociación internacional”. Varios autores españoles. Enlace para su descarga en: http://www.efeverde.com/contenidos/noticias/13-octubre-2010-17-03-00-guia-para-entender-e-informar-de-biodiversidad-y-negociacion-internacional
“Guía para reportear sobre biodiversidad”. Pankaj Sekhsaria. http://www.ipsnoticias.net/_adv/Biodiversidad2010.pdf
Libros en papel sobre Periodismo Ambiental
El medio en los medios. José María Montero Sandoval. Editado por el Ayuntamiento de Sevilla, ISBN 84-689-2848-05
Otros sitios de periodismo y entidades ambientales
Sociedad de Periodistas Ambientales (SEJ) http://www.sej.org/
APIA: http://www.apiaweb.org
Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano: www.fnpi.org
European Journalism Center: www.ejc.nl
Fundación EFE (Becas para Periodismo Ambiental con diversas convocatorias): http://www.fundacionefe.es
Histórico de noticias sobre medio ambiente y documentos: http://www.efe.es. Banco de datos de la Agencia EFE (acceso mediante abono)
ONG ecologistas y sociales
The Nature Conservancy: http://www.nature.org/
Ecologistas en Acción: http://www.ecologistasenaccion.org
Greenpeace: https://www.greenpeace.es
World Wildlife Fund (WWF): http://www.wwf.es
Amigos de la Tierra: http://www.tierra.org/spip/
Oceana: http://www.oceana.org
SEO-Birdlife: http://www.seo.org
Cambio climático
IPCC, Grupo Intergubernamental de Expertos de la ONU sobre Cambio Climático: http://www.ipcc.ch/
Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Texto de la convención: http://unfccc.int/resource/docs/convkp/kpspan.pdf
Oficina Española de Cambio Climático: http://www.mma.es/oecc/
Climate Institute (en inglés): http://www.climate.org/
Otros
World Business Council for Sustainable Development (WBCSD):
Fondo de Población de las Naciones Unidas: Estado de la población mundial y el medio ambiente: www.unfpa.org/swp/2001/espanol/index.html
FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación: http://www.fao.org/climatechange/es/
Agencia Europea de Medio Ambiente: www.eea.eu.int
(Ilustraciones cortesía de Juan López Rico, López)
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Temas verdes, historias negras
La importancia de investigar temas ambientales
“Pensé que los temas ambientales sólo tenían que ver con arbolitos y animalitos”. La frase es de un periodista mexicano dedicado, sobre todo, a cubrir temas políticos. Este reportero me confesó que el Periodismo Ambiental siempre le había parecido “muy aburrido”, no lo encontraba trascendente, sobre todo porque era muy difícil que una información ambiental llegara a la primera plana del periódico. Su desprecio hacia esta área también se alimentó al ver que la fuente “ambiental”, por lo regular, era asignada a reporteros que comenzaban su carrera periodística. Su percepción cambió cuando dejó de cubrir temas políticos. Su editor le pidió investigar sobre esa extraña fascinación que tienen los narcotraficantes por adquirir y coleccionar animales exóticos. Sin buscarlo tenía ante sí un tema ambiental: el tráfico ilegal de fauna.
El Periodismo Ambiental va mucho más allá de contar historias sobre animales o árboles. Tiene que ver con derechos humanos. Un tema del que poco se habla en los medios de comunicación es el derecho que tiene todo ser humano a nacer y vivir en un medio ambiente sano. ¿En cuántas comunidades, pueblos y ciudades de América Latina se está violando ese derecho? ¿Cuáles son las consecuencias sociales y económicas de ignorarlo?
Tiene que ver con la corrupción e impunidad. ¿Cómo se aplica la legislación ambiental? ¿Quiénes la violan? ¿Quién paga las consecuencias de que se viole una ley ambiental? ¿Qué hay detrás de los permisos (para construir hoteles, para la operación de minas, por ejemplo) que otorgan los gobiernos pasando por alto la legislación ambiental?
Tiene que ver con justicia social. ¿Quiénes sufren los efectos de los delitos ambiéntales? ¿Quiénes padecen la contaminación de un río, la mala calidad del aire, la presencia de mercurio en el agua? ¿Cuáles son las consecuencias del intenso uso de pesticidas?
Tiene que ver con política internacional. La mejor muestra está en las negociaciones en torno al tema del cambio climático y la imposibilidad de lograr un acuerdo mundial que obligue a las naciones a comprometerse a disminuir las emisiones de gases con efecto invernadero.
Tiene que ver con economía. Desde que en 2006 el británico Nicholas Stern presentó su informe sobre la economía del cambio climático, el factor ambiental está presente en muchas de las proyecciones económicas nacionales e internacionales. No sólo el cambio climático, sino la contaminación y la pérdida de biodiversidad impactan el Producto Interno Bruto (PIB) de una nación. ¿Cuánto están perdiendo nuestros países por no proteger su biodiversidad? ¿Cuánto de su PIB perderán por las consecuencias del cambio climático y cuánto tendrán que invertir para adaptarse?
Pero sobre todo, el Periodismo Ambiental tiene que ver con el futuro de la sociedad tal y como la conocemos hoy. El cambio climático, la disponibilidad de agua y otros recursos naturales, la pérdida de biodiversidad y el cambio energético son sólo algunos de los temas que están dando forma a las sociedades del futuro.
Incluso, detrás de las historias de animales y árboles hay mucho que decir. En mayo de 2007, el periódico donde entonces laboraba como reportera dedicó sus ocho columnas a un reportaje sobre cómo campesinos y ejidatarios (propietario o usufructuario de una parcela en un ejido o tierra comunal) defendían los bosques de Zempoala, localizados a una hora de la Ciudad de México. Días antes, una organización ecologista difundió un boletín donde informaba sobre el asesinato de Aldo Zamora, de 20 años, hijo mayor del líder de la comunidad que defendía los bosques. La mayoría de los diarios dedicaron un pequeño espacio a la información del boletín.
El reportaje que ocupó las ocho planas del diario contaba la historia de Ildefonso Zamora, padre de Aldo. Desde finales de los 90, Ildefonso denunciaba la tala de los bosques que rodean la comunidad donde nació. Sus advertencias no fueron escuchadas por ninguna autoridad, así que decidió organizar a otros campesinos. Juntos defendieron los árboles, pese a las constantes amenazas que recibían. El reportaje también denunciaba cómo en Zempoala, los mismos grupos que controlan la tala se dedican al secuestro y al robo. Después de la publicación del reportaje, otros medios voltearon a ver la situación de los bosques de Zempoala. Incluso, el presidente Felipe Calderón visitó a la familia Zamora y se comprometió a encontrar a los asesinos de Aldo. Tres años después, sólo se han detenido a dos de los cuatro que fueron identificados como los agresores. La tala ilegal disminuyó por un tiempo. Ildefonso Zamora y sus compañeros campesinos siguen defendiendo sus bosques.
Vivimos tiempos en los está de moda hablar de ecología, es políticamente correcto incorporar al discurso cotidiano referencias hacia la protección al ambiente y el desarrollo sustentable. Las empresas utilizan la imagen “verde” como una forma más de publicidad. Los medios de comunicación también se han sumado a esta ola. Por presión de los lectores, por moda o para atraer más publicidad han creado secciones, suplementos, blogs, páginas dedicadas especialmente a difundir información de medio ambiente, notas “ecológicas”. Sin embargo, es muy común que la información sobre temas ambientales sólo provenga, en el mejor de los casos, de tres fuentes: del sector oficial, de las organizaciones no gubernamentales o de los científicos.
Los periodistas no profundizan en la información. No se observa que detrás de muchos de esos temas “verdes” hay historias negras que están a la espera de ser contadas. Historias en donde unos pocos ganan, mientras comunidades, regiones o incluso generaciones completas pierden. Para contar estas historias es necesario apostarle al periodismo de profundidad, es indispensable utilizar las técnicas de la investigación periodística. Ir más allá de los boletines de prensa, de las notas informativas, de las declaraciones. Ir más allá de contar sólo una parte de la historia, sólo una versión.
“Todo periodista debe ser investigativo por definición”, dice Gabriel García Márquez. Y sí, investigar es un deber del periodista. Pero la realidad muestra que esta máxima no siempre se cumple. En muy pocas ocasiones se utilizan las técnicas de investigación periodística para tratar asuntos ambientales, pese a que muchos de estos temas están plagados de abusos, delitos y corrupción.
En todos los países latinoamericanos se pueden encontrar historias negras en los temas verdes. Detrás de la deforestación de selvas y bosques o del tráfico ilegal de flora y fauna está la delincuencia organizada, vinculada también con el narcotráfico.
Muchos de los proyectos que impulsan la construcción de grandes presas en la región traen consigo el desplazamiento de comunidades enteras y la afectación de diversas especies acuáticas y terrestres.
En Guatemala, México, Costa Rica, Argentina y otras naciones latinoamericanas, las compañías mineras provocan contaminación de fuentes de agua, causan daños a la salud de las poblaciones y terminan con ecosistemas completos. En el Mar de Cortés, en el Pacífico o el Caribe la expansión de las empresas turísticas destruye ecosistemas tan sensibles como los manglares; con ello aumenta la vulnerabilidad de las costas ante los huracanes. Muchas de estas empresas construyen en lugares considerados como prohibidos o protegidos.
La contaminación industrial es solapada por los gobiernos de muchas ciudades en Latinoamérica, sin importar que sus efectos causen estragos en la salud de la población y se destruya ecosistemas. La privatización de recursos vitales, como el agua, se extiende en la región. Los “desplazados ambientales” comienzan a ser cada vez más visibles.
Varias empresas, aprovechando la moda verde, ondean falsas banderas ecológicas para colocar sus productos o para esconder la contaminación que provocan. Empresas extranjeras o trasnacionales se instalan en Latinoamérica porque no existen regulaciones ambientales tan estrictas como en sus países de origen. En nuestras naciones hacen lo que jamás harían en sus países.
Todos estos temas tocan la vida directa de las personas, pero pocas veces son abordados con profundidad en los medios de comunicación. Son temas que, de acuerdo con la definición del Sindicato Nacional de Periodistas del Reino Unido e Irlanda (National Union of Journalists, NUJ) cumplen con lo que se considera un asunto de “interés público” y, por lo tanto, son materia periodística. Este sindicato señala que los periodistas debemos: “detectar o dejar al descubierto delitos o faltas graves”; que nuestro trabajo debe ayudar a “proteger la salud”; tenemos que evitar que “el público sea engañado por alguna declaración o acción de un individuo o una organización”. También debemos “poner al descubierto el mal uso de fondos públicos u otras formas de corrupción por organismos públicos, revelar posibles conflictos de interés de quienes ocupan cargos de poder e influencia, poner al descubierto la codicia de las grandes empresas y poner al descubierto la hipocresía de personas que ocupan altos cargos”. Si se observan estos lineamientos, la investigación periodística de temas ambientales tiene mucho qué hacer en los países latinoamericanos.
El periodista estadounidense John Dinges dice: “Si los que ejercen el poder no tienen temor de que alguien los descubra, seguirán en la impunidad”. ¿Cuántos delitos ambientales siguen impunes en nuestras naciones? Los periodistas tenemos que hacer visibles esos delitos, tenemos que buscar esas historias negras que están detrás de los temas verdes.
Si el Periodismo Ambiental apuesta por la investigación será de mayor utilidad para la sociedad. Podrá darles herramientas a los ciudadanos para defender sus derechos y tomar decisiones. Le puede ayudar a la sociedad a evitar estos delitos; también puede ser una luz para encontrar soluciones. Pero, sobre todo, el Periodismo Ambiental puede hacer frente a la impunidad.
El periodismo, señala el maestro Tomás Eloy Martínez, “no es un circo para exhibirse, sino un instrumento para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta”. Como dicen los maestros: el Periodismo Ambiental, como todo buen periodismo, debe contribuir a formar una sociedad más democrática.
Como en otras áreas periodísticas, las historias para investigar pueden surgir a partir de una declaración, de una denuncia social, de informes científicos o reportes de las organizaciones no gubernamentales. En cualquiera de ellos se puede encontrar el primer hilo que debemos jalar para comenzar a investigar una historia. Para detectar esos hilos, la observación periodística es vital. Pero sobre todo, la curiosidad y la capacidad de asombro. Una buena historia puede estar frente a un reportero, pero si éste ya perdió su capacidad de asombro jamás la mirará.
Cuando el periodista español Juan Ramón Lucas participó en la presentación del libro El Periodismo, ¿Vale la pena vivir para este oficio?, del también español Juan Cruz, subrayó la necesidad de incentivar en las nuevas generaciones de periodistas la capacidad de asombro “para ver lo que pasa, entenderlo y tener el coraje de contarlo”. Esta última frase la tomo para remarcar lo que un periodista ambiental no debe olvidar: “ver lo que pasa, entenderlo y tener el coraje de contarlo”.
A diferencia de otras especializaciones periodísticas, muchas historias ambientales se encuentran en la calle, en el campo, en el contacto con la gente. No se puede investigar temas ambientales desde el escritorio. Claro que hay invertir tiempo en la búsqueda y análisis de documentos, pero la materia de trabajo está afuera. Una parte vital del Periodismo Ambiental es visitar las zonas afectadas, hablar con la gente. “Cuando se pierde el pulso de la calle, nos convertimos en burócratas del periodismo”, como dice la maestra y periodista chilena Mónica González, fundadora del Centro de Investigación e Información Periodística (CIPER).
Aquí me detengo un momento para hablar del trabajo de José Adán Silva. Este periodista nicaragüense le apostó a la investigación periodística. Ha realizado reportajes sobre desplazados, elecciones, corrupción. Pero también ha puesto su mirada en los temas ambientales. En noviembre del 2003, José Adán Silva publicó en el diario La Prensa la serie titulada “Nemagón: herencia maldita”, un trabajo que se incluyó en la antología "Lo mejor del periodismo de América Latina", publicado por el Fondo de Cultura Económica.
En cuatro entregas, el periodista aborda la historia de los ex trabajadores de las fincas bananeras enfermos por el uso de pesticidas. Las compañías estadounidenses que manejaban las fincas bananeras en el occidente de Nicaragua utilizaron en forma indiscriminada, desde la década de los 60 hasta finales de los 80, pesticidas como el Nemagón y el Fumazone. Las compañías productoras de estos químicos sabían que sus productos causaban daños graves desde finales de la década de los 50. Aún así, estos pesticidas se aplicaron en Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, Perú, Ecuador, Filipinas, República Dominicana, Burkina Faso, Costa de Marfil y Nicaragua.
En su trabajo, José Adán Silva también aborda la larga travesía que han tenido que recorrer estas familias para lograr que las compañías estadounidenses, responsables de la contaminación química, asuman sus responsabilidades. El periodista conoció el caso de los ex trabajadores bananeros 15 años antes de escribir la historia. Para realizar los cuatro textos de la serie “Nemagón: herencia maldita”, el reportero recorrió varias comunidades, habló con los afectados, pasó horas con ellos escuchando sus historias; entrevistó abogados, científicos, dirigentes de sindicatos, políticos. Buscó a los directivos de las empresas. Se dio tiempo para entender los estudios científicos, para analizar documentos. El periodista buscó todas las piezas del rompecabezas, a todos los protagonistas de la historia. Su trabajo es una gran muestra de cómo aplicar las técnicas de investigación periodística en un tema ambiental; de cómo dar voz, cómo hacer visibles a quienes sufren las consecuencias de la contaminación química y de la falta de ética de las empresas. Es un gran ejemplo de cómo los delitos ambientales afectan a gente con nombre y apellido.
El periodista colombiano Daniel Samper Pizano señala que hay tres etapas fundamentales cuando se realiza un reportaje: “la primera, el trabajo investigativo puro y simple. La segunda, la decisión de qué técnicas se utilizarán para el enfoque final del material. La tercera, el proceso de redacción y edición del mismo”.
En la primera etapa es fundamental no despreciar ninguna de las herramientas del periodismo de investigación: hacer bases de datos, utilizar las leyes de transparencia y acceso a la información, buscar documentos que sirvan de evidencia. Las Manifestaciones de Impacto Ambiental, los programas de manejo de áreas naturales, los planes de desarrollo de los municipios o departamentos, los permisos otorgados por las distintas autoridades o evaluaciones científicas son vitales para un periodista ambiental.
Las leyes ambientales estatales, nacionales e internacionales son instrumentos que se deben conocer a fondo. Es común que muchos delitos ambientales no se denuncien porque ni siquiera se tiene conciencia de que se está violando una ley. Abogados especializados en derecho ambiental y científicos son fuentes indispensables. Los primeros nos darán elementos para entender y analizar con precisión la legislación ambiental, tanto nacional como internacional.
Por su parte, los científicos dedican años, décadas, incluso toda una vida en especializarse en un tema. Por lo regular, conocen lo que se ha publicado sobre el asunto, ubican en dónde están las incógnitas, en dónde hay datos, quién tiene información de primera mano. Los científicos, sobre todo, pueden ayudarnos a traducir los tecnicismos que comúnmente encontramos en los temas ambientales.
Es verdad que el lenguaje científico no siempre es tan claro como quisiéramos, pero los periodistas tenemos que aprender a acercarnos a esas fuentes, a tomarnos el tiempo necesario para escucharlas. Hay que recordar que los científicos siempre buscan la precisión de los datos, que trabajan utilizando un método y que sus afirmaciones se basan en hechos comprobables.