Excerpt for El Jinete Murciélago y el Dorso del Más Allá by Anthony Barton, available in its entirety at Smashwords

El Jinete Murciélago y el Dorso del Más Allá


Una Aventura de Juan Mateo


Anthony Barton


El Jinete Murciélago quiere ser un líder del escuadrón.

Se ofrece de voluntario para montar su murciélago

en la furiosa tempestad para una mision de rescate.

¿Que le espera en el dorso del Mas Allá?

¡Emociones de uñas mordidas!



Libreria Nacional de Canadá Catálogo en Publicación

Barton, Anthony, 1942 -

El Jinete Murciélago y el Dorso del Más Allá / Anthony Barton

ISBN 978-0-9867085-7-2

1. Ficción para Niños, Canadiense (versión en Español)

I. Título. II. Series: Barton, Anthony, 1942- . Matthew

John novel ; 2.


Edición de Smashwords. Los Derechos de Autor © 2010 Anthony Barton

[Smashwords Edition. Copyright © 2010 Anthony Barton]

El Arte de la Tapa por Anthony Barton. Todo Derechos Reservados.

Traducido del inglés al español por Monica A. Barry © Anthony Barton

Todo Los Derechos de la Traducción Reservados.


Para


Maia Ross, Rowenda, Frances Mae, Roselyn, Kathylyn, Sophia, Farah, Sagel, Stephanie, Claire, Duncan, Jan, Oro, Noelle, Claire, Jayden, Taylor, Merlin, Cynthia, Braxton, Lukas, Jakob, Suzanne, Shayla, Benjamin, Sarah, Zachary, Christopher, Justin, Ashton, Leisha, Valerie, James, Janelle, Elly, August, Justin, Toby and Tad


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El Jinete Murciélago y el Dorso del Más Allá


1: Unirse al Escuadrón


Bulmer precipitó hacia abajo al lugar donde vivían los murciélagos. ‘No te preocupes, chico,’ el dijo. ‘Puedo hacer esto. Pedazo de torta.’

‘¿Quien esta preocupado?’ dijo Juan Mateo, y envolvió sus brazos más firmes alrededor de la nuca de Bulmer, esperando lo mejor. Bulmer se podía barrer a través del aire. Bulmer podía volar al revés. Bulmer podía rizar el rizo. Pero Bulmer no era tan vivo cuando trataba de los desembarques. Ya habían tenido un aterrizaje de emergencia en un estanque. Juan Mateo no quería otro.

Ellos volaron en la cueva oscura. Juan Mateo no podía ver muy bien en la oscuridad pero Bulmer podía. Murciélagos pueden ver con sus orejas mejor que pueden ver con sus ojos.

‘¡Eep! ¡Eep!’ dijo Bulmer, prestando atención para los ecos de sus gritos que rebotaban de los muros en la cueva.

‘No olvides de trabar tus pies,’ dijo Juan Mateo.

‘¡Espera!’ dijo Bulmer.

Juan Mateo se aferró.

Bulmer zumbo hacia el techo de la cueva, agitando más rápido sus alas cuando giró en el aire y sacó las piernas. Se conectó las garras de los pies en el borde de una cornisa.

Juan Mateo encontró a sí mismo al revés. Su barriguita sentía raro. Escuchó dos clics óseas. Bulmer se había acordado para bloquear sus pies.

Bulmer relajó, colgandóse de sus pies. Dobló sus alas fuera de vista como paraguas. ‘Hemos aterrizados,’ el dijo. ‘Ahora, Juan Mateo, puedes dejar de lado mi cuello.’

Juan Mateo no estaba seguro de que quería dejar ir. Estaba oscura. No podía ver. Estaba abrazando a un murciélago que estaba colgado del techo de una cueva. Debe ser una caída profunda hasta el suelo rocoso por debajo. ‘Voy a caer,’ dijo.

‘Caerás en la hamaca,’ dijo Bulmer. ‘Confía en mí.’

Juan Mateo dejo ir. Cayó en su hamaca. La hamaca sentía suave, y osciló con suavidad hacia adelante y atrás. Esto es lo que es ser un jinete murciélago, penso Juan Mateo. Me balanceo en mi hamaca. Me he unido a la quinta escuadra. Frunció el ceño.‘¿Bulmer?’

‘Uh-huh.’

‘¿Quién está a cargo de la Escuadrilla? ¿Quién es el jefe?’

‘El Líder del Escuadrón es el jefe.’

‘Me gustaría ser el Líder de la Escuadrón.’

‘Tus compañeros los jinetes murciélagos te podrían pensar muy pequeño siendo un Líder de la Escuadrón,’ dijo Bulmer.

‘Ser pequeño no me impidió convertirme en un jinete murciélago. ¿Por que ahora me impide convertir en un Líder de la Escuadrón? Bulmer, ¿porque los adultos no cabalgan en los murciélagos?’

‘Los adultos son muy pesados. No podemos levantarlos en el aire. Nuestras alas no son lo suficientemente fuertes.’

‘Me alegro que soy un jinete murciélago,’ dijo Juan Mateo.‘También mis amigos Joshua Ryan y Emilia Charlotte quieren ser jinetes murciélagos. Espero que sus deseos se hagan realidad.’ Cerró los ojos y soñaba en ser el Líder del Escuadrón y llevando un gran cantidad de murciélagos en una misión importante para salvar al mundo.

‘¡Alerta murciélagos!’ dijo una voz chillona. ‘Todo los jinetes a informarse en la sala de instrucciones.’

Juan Mateo despertó de su sueño con un susto. ‘¿Todo los jinetes deben hacer que?’ el dijo.

‘Ellos han sonado la alerta murciélago. Hay un especie de solapa puesto,’ dijo Bulmer.

‘Tienes que irte al desván con el resto de los jinetes.’

Juan Mateo se sentó en su hamaca y miró alrededor de él. Linternas se habían encendidos. Niños y niñas estaban subiendo cuerdas anudadas que colgaban a través de agujeros en el techo.

Una alerta de murciélago de color rojo estaba intermitente.

‘Es mejor que subes la cuerda,’ dijo Bulmer.

‘¿Tengo mi propia cuerda?’ dijo Juan Mateo. ‘Bien. ¿Por que no podemos volar hasta allí juntos?’

‘Es un breve conferencia para jinetes solo,’ dijo Bulmer. ‘Me acabo de colgar cerca por aquí hasta que regreses y me digas cuál es nuestra misión.’

‘Correcto.’ Juan Mateo subió la cuerda. Siguió al desván con la otra gente joven. La sala de conferencias era una caverna formada como un teatro. Juan Mateo tomo un asiento en un banco de curvas entre el público. El vio a sus dos amigos que venían.

‘¿Podemos unirnos contigo?’ dijo Joshua Ryan.

‘También, nosotros somos jinetes murciélagos,’ dijo Emilia Charlotte. ‘Justamente acabamos de unirnos.’

Juan Mateo estaba encantado a ver a los dos. ‘Sienten aquí a mi lado,’ el dijo. ‘Estoy tan contento de que son jinetes murciélagos. ¿Como encontraron el camino a la cueva?’

‘Seguimos tus huellas,’ dijo Joshua Ryan. El nombre de mi murciélago es Ahumado. Él me está esperando abajo.’

‘El nombre de mi murciélago es Vesper,’ dijo Emilia Charlotte. ‘Ella me está esperado, también.’

‘Bienvenidos a al escuadrilla,’ dijo Juan Mateo. ‘No puedo esperar para conocer tus murciélagos. Me pregunto cerca de qué es toda la bulla. Eso debe ser el Líder del Escuadrón que esta en el escenario. ¿Por qué está tan molesto?’

Emilia Charlotte bajó su voz. ‘Nos trajo un mensaje urgente del Chef Wandor.’

‘¿Quien es el Chef Wandor?’

‘El es famoso por sus tartas de Yumi. El administra un restaurante.’

‘¿De que se trataba el mensaje?’

‘Era cerca de la hija del Chef. Pienso que esta perdida en la tormenta.’

‘¿La tormenta?’ dijo Juan Mateo, frunciendo el ceño. El no había oído nada de la tormenta. ¿Cuanto tiempo había dormido?

‘La tormenta comenzó hace una hora,’ dijo Joshua Ryan, ‘con truenos y relámpagos. Teníamos mucho miedo venir por el bosque. Todo los árboles Yumi estaban gimiendo y sacudiendo sus cabezas.’

‘¡Ssh!’ dijo Emilia Charlotte. ‘El Líder del Escuadrón esta por hablar.’

El Lider del Escuadrón era una adolescente fornida con cabellos de color marrón y ojos verdes. Se levantó sus brazos y espero para el silencio. ‘Tengo noticias graves,’ dijo ella. ‘La hija Annabella Sue del Chef Wandor esta perdida en el Dorso del Más Allá. Necesito tres voluntarios par volar en una mision especial para encontrarla.’

Juan Mateo entre cambiaron miradas con Joshua Ryan y con Emilia Charlotte. Annabella Sue era la compañera de su clase en la escuela. Ellos se pusieron de pie.

‘¡Nostros ofrecemos!’ dijeron.

‘Gracias,’ dijo el Líder del Escuadrón. ‘Pueden comenzar la búsqueda para Annabella Sue tan pronto que pasa la tormenta.’

‘No podemos esperar hasta entonces,’ dijo Juan Mateo. ‘Annabella Sue puede estar en problemas. Debemos salir ahora y capear el temporal. ¿Vendrás Líder del Escuadrón?’

‘No puedo,’ dijo el Líder del Escuadrón. ‘He crecido tan gruesa que he convertido en una pesada para que me soporte mi murciélago Hula. Sólo le frenare.’

‘Entonces iremos nosotros,’ dijo Juan Mateo, y se volvió hacia sus amigos. ‘¿Joshua Ryan y Emilia Charlotte, esten listos?’

‘Listos,’ dijo Joshua Ryan.

‘Listos,’ dijo Emilia Charlotte.

‘¡Vamos nos!’ dijo Juan Mateo.

Juan Mateo, Joshua Ryan y Emilia Charlotte corrieron para sus cuerdas,

treparon hacía abajo, saltaron a las espaldas de sus murciélagos y se elevaron al aire.

‘¡Sígueme!’ exclamó Juan Mateo.

Los tres jinetes murciélagos salieron volando de la cueva y en la tempestad.


2: El Chef Wandor


El viento era fuerte y a lo largo los llevaron. Se volaron por el aire. Pasaron por la calle de donde vivían.

Juan Mateo saludó a su mamá y papá. Sus padres le devolvieron el saludó. Su mamá parecía preocupada al ver su hijo montado en su murciélago en una clima feroz.

‘Voy estar bien,’ le gritó. ‘Busque refugio adentro de la casa. El viento está soplando las cosas.’

Juan Mateo saludó a sus padres, y Emilia Charlotte saludó a los suyos.

Fueron soplados sobre el Campo de Sueño, y vieron al Señor Semillas afuera en su jardín atando sus plantas con palos para que no serían derribados por el viento.

Señor Semillas alzó la vista a ellos. ‘¡Ten cuidado con las abejas!’ el gritó.

‘¿Ten cuidado con que?’ gritó Juan Mateo. El Señor Semillas era un buen amigo que le había ayudado a convertirse en un jinete murciélago. El Señor Semillas también era un hombre sabio y Juan Mateo tomaba muy en serio sus consejos.

‘¡Las abejas!’ gritó Señor Semillas.

‘¿Que dijo el queso?’ dijo Juan Mateo a sí mismo, desconcertado. ‘¿Cuidan con el queso? Me pregunto por qué el dijo tal cosa. Cómo puede ser peligroso el queso?’

El viento soplaba contra los tres jinetes murciélagos sobre el océano.

‘Vamos estar ahogados,’ dijo Vesper el murciélago de Emilia Charlotte.

‘Vesper dijo que vamos estar ahogados,’ dijo Emilia Charlotte.

Juan Mateo le puso la mano a sus ojos para protegerse del viento. ¿Era eso una isla en el horizonte? El viento les estaba soplando hacia ella. ‘¡Joshua Ryan! ¡Emilia Charlotte!’ el dijo. ‘Dirijense hacia la isla.’

Ya que ellos rozaron a baja altura sobre la playa de la isla, Juan Mateo vio un animal caminar por el agua a tierra. El animal era grande y feroz con una melena de cabellos de oro y una cola que destacaba derechamente atrás. El animal parecía familiar, pero Juan Mateo tenia otras cosas que pensar. El vio un cartel que decía RESTAURANTE JALEA BARRIGON.

‘¡Que nombre para un restaurante!’ dijo el murciélago Ahumado de Joshua Ryan.

‘¿Vamos a aterrizar?’ pregunto Joshua Ryan.

’Si,’ dijo Juan Mateo.

‘Voy a intentar pegar algo suave,’ dijo Bulmer.

Juan Mateo y Bulmer se arrojaron dentro del restaurante y se precipitó hacia un bizcocho esponjoso decorado con crema batida y frambuesas.

‘¡Aferrarse!’ dijo Bulmer.

Juan Mateo y Bulmer se estrelló dentro del postre. El bizcocho esponjoso y frambuesa explotó en todas las direcciones. Juan Mateo trato de hablar, pero su boca estaba llena de crema batida. El saco una frambuesa de su cabello y metió una frambuesa en su boca para juntarse con la crema. Trago. ¡Mmm! Las frambuesas y la crema se iban bien juntos. El recogió de un mano lleno las frambuesas lejos de los ojos de su murciélago. ‘¿Estas bien, Bulmer?’

‘Estoy en el cielo,’ dijo Bulmer, lamiendo la crema desde unos de sus alas con su lengua púrpura.

‘¿Joshua Ryan y Ahumado? ¿Sigues en una sola pieza?’

‘Nosotros aterrizamos suavemente en una pastel de merengue de limón,’ dijo Joshua Ryan.

‘Fue una experiencia hermosa,’ dijo Ahumado.

‘¿Emilia Charlotte y Vesper?’ dijo Juan Mateo.

‘Nos cavamos a nosotros mismos de un mousse de chocolate,’ dijo Emilia Charlotte.

‘Acá viene el chef,’ dijo Vesper, melancólicamente. ‘Se ve alterado. Supongo que estamos en problemas.’

Un adulto con una barriga grande que llevaba un sombrero de copa blanco balanceándose hacia ellos. A ellos les saludó a lo largo de una cuchara de madera. ‘¡Imbéciles!’ gritó. ‘¿Qué es esto que hacen?’ Tu estropeas mi Sorpresa de Frambuesa. Tu haces un agujero en mi Pastel de Crema de Vainilla. Tu aplastas mi Sueño de Chocolate.’

‘No teníamos intención,’ dijo Juan Mateo. ‘Lo sentimos mucho. Era el viento. Tuvimos que aterrizar en un apuro.’

‘Yo soy el gran Wandor,’ el Chef dijo, golpeando su mano con la cuchara, ‘y esto es un restaurante no un patio de recreo. Deberes de cocina para ustedes tres. Te hago lavar los platos. Ponga a tus murciélagos en la despensa. Asaré en la parrilla a tus murciélagos. Yo servir a sus murciélagos con nueces tostadas.’

‘Chef Wandor,’ dijo Juan Mateo. ‘No se lo permito cocinar a nuestros murciélagos. Somos jinetes murciélagos en una misión. Hemos venido a ayudarle a encontrar a su hija. Le envió un mensaje a nuestro líder del escuadrón.’

El Chef Wandor tiró su cuchara al suelo y hundió su cara en sus manos. Sus hombros se agitaban. ‘Nuestra única hija, Annabella Sue,’ dijo. ‘Ella se fue a buscar unas trufas y cayó en el Dorso del Más Allá. Su madre nunca me va perdonar.’

Juan Mateo dio unas palmadas en la espalda. ‘No te preocupes. Nos encontraremos a Annabella Sue para usted. Vamos a traerla a su casa sana y salva. Verá.’

El Chef Wandor se extendió sus dedos y miro entre ellos a Juan Mateo. ‘¿Traerá de vuelta a mi niña?’ dijo.

Juan Mateo miro a Joshua Ryan y a Emilia Charlotte.

Ellos inclinaron con la cabeza.

‘Si, vamos a llevarla a casa,’ dijo Juan Mateo, mirando al Chef directamente en el ojo. ‘Solo nos digan a dónde buscar. ¿Donde esta este Dorso del Más Allá?’

‘Ven,’ dijo el Chef Wandor. ‘Te muéstro.’

El chef recogió su cuchara y condujo a los tres jinetes murciélagos por un camino que se abría paso a través de su jardín del restaurante. Una ráfaga de viento cerca de ellos casi les derribó. Ahumado, Bulmer y Vesper que jorobaron a lo largo de lo que mejor podían.

Ellos abrieron una puerta de hierro y se metieron en un bosque gimiendo de árboles de Yumi. Se balanceaba los árboles de lado a lado, azotados por la tormenta. Los raíces se tiraban y se tensaban. Un destello de luz iluminó el bosque. El cielo se estrelló y divagaba.

‘Este es el lugar a donde cayó Annabella Sue,’ dijo Chef Wandor. Le indicó con su cuchara una brecha entre las raíces del árbol. ‘Trato de ir tras ella, pero estoy demasiado grande. No puedo pasar por el agujero.’

‘¿A donde se va este agujero?’

‘Agujero conduce al Dorso del Más Allá.’ El chef miraba como si fuera a llorar de nuevo en cualquier momento.

‘¿Cual es el postre favorito de Annabella Sue?’ dijo Emilia Charlotte.

‘Pasteles de Yumi,’ dijo Chef Wandor. ‘Ella ama mis pasteles de Yumi.’

‘Vete a cocinar un pastel de Yumi para ella,’ dijo Emilia Charlotte, ‘mientras que entregamos a ella a su casa para comerlo.’

La cara del Chef Wandor se iluminó. ‘Encuentren mi chica. Yo cocino pastel.’ Se alejó rápidamente de nuevo en dirección hacia el Restaurante Jalea Barrigon.

‘Espero que podamos encontrar a su hija,’ dijo Joshua Ryan.

‘Tenemos que,’ dijo Emilia Charlotte.

‘Vamos,’ dijo Juan Mateo, saltando en la espalda de Bulmer. ‘¡Por el agujero, Bulmer! Y recordo lo que nos dijo el Señor Semillas. Cuidado con los quesos peligrosos.’

Bulmer cojeando hasta el borde del agujero. ‘¡Uno, dos, tres, y aquí vamos!’ Se dejo caer sobre el borde.

Juan Mateo y Bulmer se desaparecieron por el Dorso del Más Allá. Los demás siguieron.


3: El Dorso del Más Allá


Los brasos envueltos fuertemente alrededor de las nucas de sus murciélagos, Juan Mateo, Joshua Ryan y Emilia Charlotte se abalanzaron a través del Dorso del Más Allá. El Dorso del Más Allá era un laberinto subterráneo de raíces torcidos de árboles y tumbando cascadas, iluminados por brillantes musgos azules y flores de la radiante luna.

‘¡Mira!’ dijo Emilia Charlotte, recogiendo una cinta amarilla de pelo cubierta sobre una seta venenosa. ‘Esto pertenece a Annabella Sue. Estoy segura de que se. Ella le gusta el amarillo.’

‘Ella debe haber venido por este camino,’ dijo Juan Mateo, ‘y dejo caer su cinta.’

Se cernían por un momento, disfrutando las aromas de jazmín y tomillo. El claro era fuerte con un zumbido.

Juan Mateo tomo una mirada cuidadosa por su entorno, preguntándose de donde venia el zumbido. El Señor Semillas le había advertido a ellos tener en cuenta los quesos. ‘No veo ningún queso,’ el dijo. ‘Ese sonido tiene que venir de las abejas.’

Las abejas tenían tiras amarillas y negras. Se estaban ocupados recogiendo el néctar de los flores para llevar a sus nidos para hacer la miel. Sus nidos se colgaron de un árbol.

‘Huelo la miel,’ dijo Bulmer, y sacó su lengua en el nido de las abejas para ver si podía encontrar alguna.

‘¿Bulmer usted está fuera de tu mente?’ dijo Juan Mateo.

‘Me gusta la miel,’ dijo Bulmer.

El zumbido aumentó mucho más fuerte.

‘¡Ay!’ dijo Bulmer, de vuelta volando.

‘¿Que te pasa?’

‘Una abeja meepicó en la lengua,’ dijo Bulmer.

‘Sirve te bien,’ dijo Juan Mateo.

‘Mi lengua se sta inflamando. Se sientee como una essponja.’

Las abejas furiosas oscurecían el aire. Las abejas no les gustan tener su miel robada.

‘Rápido,’ dijo Juan Mateo. ‘Dirigiese hacía la cascada.’

Los tres jinetes murciélagos pusieron a sus murciélagos en una picada. Se dirigieron muy por debajo de la cascada.

Seis millones de abejas furiosas se lanzaron tras ellos. El zumbido se convirtió en un rugido.

El rugido creció.

‘Nos vamos ser picados a pedazos,’ dijo Vesper.

Corriendo el riesgo con una rápida mirada por encima del hombro, Juan Mateo vio que un enjambre de abejas fue ganando en ellos rápidamente.

‘Más rápido, Bulmer,’ dijo. ‘No quieres ser picado de nuevo.’

‘Piensoo qque no,’ dijo Bulmer.

El estrueño de las abejas se hizo más fuerte. Las abejas se acercaban.

‘No lo vamos hacerlo,’ dijo Emilia Charlotte.

‘Si vamos,’ dijo Juan Mateo.

Los tres jinetes murciélagos voló sus murciélagos a través de la cortina de agua con caída.

Las abejas estaban confundidas por la cascada, y regresaron a su nido.

‘Estuppidos abejas,’ dijo Bulmer. ‘La lenguua se me duele.’

Los jinetes murciélagos se miraron a su alrededor. Una pared de brillantes aguas tendía detrás de ellos, y una extraña cueva se extendía ante ellos.

‘Esto es impresionante,’ dijo Ahumado.

Se habían entrado en una gruta en donde un millón de hongos brillaron como estrellas en azul-blanco.

De repente, sin previo aviso, todo tres murciélagos dejaron de volar a mediados del aire. Las campanas sonaban.


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