Destapa Lo Oculto de Bereshit
Joseph Jaim Zonana
PUBLISHED BY Joseph Jaim Zonana
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COPYRIGHT 2010 Joseph Jaim Zonana
Destapa lo oculto
Introducción
Un poderoso rey gozaba de muchas riquezas y territorios en todo el mundo, pero no sabía a cuál de sus seis hijos cederle el trono.
¿Qué hizo?
Decidió ponerles un difícil reto, en el que ellos tenían que conseguir diamantes de la mejor calidad; quien obtuviera la mayor cantidad de diamantes sería el sucesor al trono.
Este inteligente rey les explicó durante una larga plática hacia dónde debían ir y por dónde no deberían pasar, qué joyas comprar y cuáles no, con quién sí y con quién no, cómo saber si un diamante era auténtico o no, etc. Mientras tanto, para la competencia mandó hacer copias escritas de todo aquello que había indicado a sus hijos verbalmente antes de su viaje.
Antes de que partieran les advirtió:
—El camino que están por recorrer es largo y peligroso. Es muy probable que para cuando lleguen a su destino estas enseñanzas ya se les hayan borrado de la mente; es por eso que les hago entrega de estas copias de las clases que les impartí. Sean inteligentes y a menudo repasen lo estudiado, pues de otro modo hallarán muchas dificultades en su empresa. En esos escritos se encuentran, entre otras cosas, mapas, atajos y direcciones de gente a la que pedirán el dinero para comprar los diamantes. Sigan mis reglas y no se aparten de mis enseñanzas, ni para un lado ni para el otro. Tomen mis consejos al pie de la letra y estoy seguro de que tendrán mucho éxito en su misión. Hijos míos, soy ya un hombre viejo; el tiempo no me favorece demasiado. ¡Es por eso que les pido que se apresuren y al cumplir con su objetivo retornen inmediatamente!
Estos hijos partieron rápidamente a cumplir con la voluntad de su padre. Fue un viaje largo; muchas semanas vagaron por el bosque, otras en el desierto, y después de tres largos meses por fin llegaron a su destino. Se trataba de una gran ciudad, que les resultaba bastante ajena.
Ya estando allí, se separaron y cada uno tomó su rumbo. El primero siguió los sabios consejos de su padre y constantemente revisaba los escritos y los estudiaba con mucho esmero; los tenía a la mano en todo momento y para cada decisión que tomaba se fijaba nuevamente en ellos. Fue por eso que con rapidez halló el lugar en el que estaba el dinero, proporcionó las claves para que se lo entregaran, llegó al lugar ideal para comprar las joyas y supo diferenciar entre los diamantes reales y los de fantasía, sin dejarse engañar, y caminó por túneles y pasadizos ocultos para que no pudieran los ladrones darse cuenta de su presencia.
El segundo hijo de vez en cuando veía las instrucciones, por lo que no le fue tan sencillo dar con su objetivo y en ocasiones perdía la pista; pero el tercero, quien no había siquiera abierto el manual más que en contadas ocasiones, tardó en encontrar el dinero y todo le resultó más difícil.
El cuarto hijo ni siquiera hojeó sus escritos durante todo el viaje, pero por lo menos los tenía consigo, y naturalmente tuvo más dificultades que el anterior.
El quinto hijo perdió los papeles al poco tiempo de haber llegado, pero por lo menosalcanzó a verlos una vez y memorizó el lugar en que estaba una parte del dinero. No alcanzó su objetivo, pero al menos no sufrió pobrezas ni hambres, y difícilmente pudo retornar al palacio con bien. Pero el último de los hermanos no corrió con esa suerte y, para su desgracia, aparte de que no estudió sus escritos, los perdió antes de llegar a la ciudad, por lo que jamás encontró nada y se vio en la necesidad de quedarse en esa ciudad a pedir limosna y pasar hambres, pues no contaba con el suficiente dinero siquiera para regresar.
La moraleja de esta fábula es la siguiente: Dios, que es el Rey de todos los reyes, nos encomienda a nosotros, como sus hijos, una difícil misión, y para poder cumplirla nos instruye mediante cursos intensivos en el vientre de nuestra madre, y nos explica cada detalle del lugar al que vamos a llegar y el objetivo que debemos alcanzar. Pero como Él sabe que en el camino lo olvidaremos, nos dio ciertas instrucciones que contienen claramente toda esa información. Tales instrucciones son nuestras Sagradas Escrituras, nuestra preciada y preciosa Torá. Con ella podemos entender los misterios de este mundo, sus caminos, por dónde ir y por dónde no; ella nos enseña a valorar las verdaderas joyas y hacer a un lado las falsas, las de fantasía, y gracias a ella podemos cumplir cabalmente con la voluntad de nuestro Padre que está en los Cielos y es el rey del universo. Si seguimos Sus consejos y repasamos nuestros escritos, regresaremos a nuestra casa, el paraíso, con los diamantes más preciosos en nuestras manos para disfrutar del pago más grande y exquisito que se puede llegar a imaginar: ser coronados por Dios y disfrutar de Su presencia Divina en el Gan Edén, por toda la eternidad.
Espero que este humilde libro ayude a cada uno de los lectores a encontrar en lo más profundo de nuestra Torá los mensajes correctos para comprender y descifrar el camino que debemos tomar con el fin de transitar en éste mundo y ser felices, y principalmente para encontrar los diamantes y las joyas que nos llevarán de regreso al palacio del Rey, nuestro padre el Todopoderoso, para recibir recompensa por haber cumplido con nuestra misión exitosamente.
Chapter 1:Bereshit
Bereshit
5762
“Las diferencias entre hermanos”
En la Perashá de Shemot (3, 4 y 5) cuando Moshé se acerca al árbol en llamas, Dios le dijo que escuchó los gritos de sus hijos, se apiadó de ellos y quería salvarlos por medio de él, a lo que Moshé contestó que él no podía cumplir una misión tan importante. Moshé dijo esto porque le parecía más correcto que el salvador del pueblo de Israel fuera Aarón, su hermano mayor; por eso dijo a Dios que él no era nadie delante de su hermano como para hablar con el faraón o sacar al pueblo de Israel de Egipto. Moshé prefirió renunciar a la grandeza y el poder sólo por amor y respeto a su hermano; por su parte, Aarón, en lugar de sentir envidia de él, salió a recibirlo con tanta alegría como si a él mismo le hubieran dado el puesto de salvador. i
Cuando Moshé regresó de Midián a Egipto para cumplir con este mandato, Aarón salió a su encuentro. Dice el S’forno que lo hizo como un alumno que sale a recibir a su jajam; y al verlo, lo besó. Dice el Rambán: lo besó como quien besa un objeto sagrado.
Este es un ejemplo de amor y respeto entre hermanos, pero no podemos olvidar que unhermano también implica una gran responsabilidad, pues nuestra obligación es amarlo, respetarlo y protegerlo.
Miriam, aunque fue la que se encargó de cuidar de Moshé cuando lo pusieron en el río,posteriormente fue castigada con lepra por haber hablado mal de él al compararlo a otros profetas comunes.
Tal vez de haber sido cualquier otra persona, lo que Miriam dijo no se le habría considerado un desprecio, pero el simple hecho de rebajar de nivel o causar una pequeña falta de respeto a un hermano Dios lo considera como algo muy grave, aun siendo un hermano menor, como en este caso, y aun siendo el hermano al que protegió por tanto tiempo. Es decir, de todos modos la persona no puede confiarse y sentir que ya hizo suficiente, por lo que ahora tiene permiso para tratarlo como quiera. El respeto a un hermano debe imperar toda la vida, y si la Torá nos obliga a favorecer a un extraño, e incluso a un enemigo, con mucha menor razón podemos negar jamás nuestra ayuda física y moral a nuestra propia sangre. Sobre eso dijo el profeta: “De tu carne no te harás el desentendido” (Isaías58:7).
El mismo Dios, que castigó una pequeña mala acción contra un hermano, también se encargó de premiar un acto de amor parauna buena hermana.
La Torá cuenta que Yaacob trabajó siete años por Rajel y le dio unas señas paraidentificarla el día de la boda, temeroso de que su suegro la cambiara por su otra hija, llamada Lea. Rajel amaba a Yaacob; sin embargo, para no hacer pasar vergüenza a su hermana le entregó estas señas y renunció así a su felicidad y a su futuro al lado de un hombre de la talla de Yaacob con tal de salvar a su hermana de la humillación.
También renunció a que de su descendencia saliera el Pueblo de Israel, todo sólo por amor a su hermana; pero ella no perdió, ya que de todas formas después se casó con Yaacob. Gracias al favor que hizo con su hermana, Dios se apiadó de ella y le dio un hijo que no estaba destinado que tuviera, como dice el versículo: “Y recordó Dios a Rajel” (Bereshit 30:22) (al acto que hizo Rajel) y por ese mérito abrió su vientre y le dio un hijo.
Rajel era estéril; se le había decretado que no podría tener hijos. Si Yaacob se hubiese casado desde un principio con ella, la habría hecho a un lado para casarse con su hermana y poder así tener descendencia; sin embargo, por la acción tan noble que hizo con su hermana Dios la premió, y su favor se recuerda hasta la fecha.
Por amor entre hermanos se construyó el Segundo Templo y por odio entre ellos fue destruido.
Por amor: es sabidoque antes de construirse el Primer Templo, en ese lugar vivían dos hermanos cuyas casas estaban separadas por una pequeña barda. Los dos eran muy pobres; su mayor posesión era la paja. Uno de ellos era soltero y el otro tenía una numerosa familia.Por las noches, la nostalgia del casado al pensar en su pobre hermano, carente de familia, no lo dejaba dormir; por tanto, todas las madrugadas se levantaba y le dejaba montículos de paja sin que el otro se diera cuenta; así, al menos tenía la satisfacción de que no le faltara paja y no se sintiera tan desdichado. Pero también el hermano soltero se preocupaba por el casado y pensaba que tenía una gran familia que mantener y poco dinero, así que también él le llevaba paja cada noche. Eso pasó durante varias noches y ninguno de los dos entendía por qué, después de tanto dar, jamás sentían faltantes en su paja, hasta que una noche se encontraron los dos con la paja en las manos y comprendieron todo. En ese momento, se abrazaron uno al otro con lágrimas en los ojos y un sentimiento de amor verdadero, lo cual causó extrema “ternura” delante de Dios y decidió que en ese lugar tan santo construiría su hogar.
Por odio: antes de que fuera destruido el Segundo Santuario, el respeto entre un yehudí y su compañero se había perdido, pero un incidente en especial causó la destrucción de Yerushalaim. Un millonario de aquella época tenía un amigo y un enemigo.Con motivo dela boda de la hija del millonario, éste mandó a uno de sus sirvientes para que entregara una invitación a su amigo llamado Kamtza, pero por equivocación el sirviente la entregó a su enemigo Bar Kamtza. Cuando el millonario rondaba por el salón de la fiesta, se encontró con la desagradable presencia de su enemigo; inmediatamente se enfureció y le ordenó que saliera de su fiesta, pero éste, con tal de no pasar mayor vergüenza, le rogó que le permitiera quedarse y añadió que le pagaría lo que consumiera. Sin embargo, el rico insistió en que se retirara; por tanto, Bar Kamtza le ofreció que, con la condición de que no lo corriera frente a los demás invitados, pagaría la mitad de la fiesta, pero aquél no accedió y volvió a insistir en que saliera. Por última vez, Bar Kamtza ofreció pagarle la fiesta completa, con la condición de que no lo corriera, pero fue inútil, ya que el millonario no accedió.
Bar Kamtza no se fue con una buena imagen de la fiesta ni de los que asistieron a ella (sus hermanos yehudim, que no lo defendieron de la humillante situación que sufrió); portanto, en venganza acudió con el ministro enemigo, habló mal de los judíos y pidió que los destruyeran. Su acusación fue aceptada por el enemigo, quien con su ejército se dirigió contra Yerushalaim y sus sabios, destruyendo la ciudad junto con sus habitantes.
Al principio de la Creación, Dios creó a un solo hombre para que todo el mundo fuera una sola familia; pero ello no bastó para acabar con el odio, pues desde que existieron los primeros hermanos también ocurrieron los primeros asesinatos.
Caín y Abel tenían una pequeña diferencia en especial, la cual provocó que no pudieran vivir juntos en un mismo mundo; esta diferencia no fue sólo la que causó la aparición de la muerte, sino también la que no permite lograr el desarrollo y la perfección de nuestra especie.
Dice el versículo: Vaihí Abel roé tzón, veCáin hallá obed adamá, “Y fue Abel pastor del ganado, y Caín era trabajador de la tierra” (Bereshit 4:2). El hombre fue creado exclusivamente para servir a Dios y obtener de Él satisfacción, pero para llegar a esta finalidad, la persona tiene que trabajar y mantenerse materialmente, como dijeron los Jajamim: “Es bonito el estudio de Torá cuando éste va acompañado con el trabajo” (Abot 2:2). En realidad, lo principal es servir a Dios y obtener de Él placeres; pero por cuanto que el primer hombre pecó, fue condenado a esforzarse y “Con el sudor de su frente comer pan” (Bereshit 3:19). Tanto Caín como Abel trabajaban, los dos se dedicaban a su ocupación; la diferencia era hacia dónde cada uno dirigía sus esfuerzos, qué consideraba cada uno lo principal y qué lo secundario; eso es lo que la Torá en este versículo quiso enseñarnos, “y fue Abel un pastor”, porque no le quedaba otra alternativa: tenía que trabajar, pues así lo dispuso Dios después del pecado de Adam, pero sabía que lo principal en la vida no era eso, sino servir a Dios. En cambio, Caín era un Ebed Adamá. iiCaín era un esclavo de la tierra, recibía toda su satisfacción del trabajo y no del servicio a Dios; lo principal para él era el trabajo y lo secundario Dios. Por tanto, Dios recibió el sacrificio de Abel y el de Caín no, lo cual hizo enfurecer a Caín, le provocó envidia y odio, y lo mató.
(Maayana shel Torá en nombre del tiferet Shelomó).
Ese mismo odio se repitió varias veces en la historia. Por ejemplo, Yaacob y Esav desde el vientre de su madre se habían puesto de acuerdo en que el mundo material era para Esav y el Venidero para Yaacob; sin embargo, cuando Yaacob regresó de la casa de Laván, Esav lo vio con una gran familia (doce hijos), muchos bienes y mucha felicidad. Al ver esto, Esav envidió la buena vida que llevaba su hermano y quiso matarlo. Esav le reclamó y le dijo que ellos habían realizado un pacto, que este mundo a él le pertenecía. Yaacob le dijo que él no tenía intenciones de disfrutar su estancia en este mundo, pues para él esta tierra no era más que el medio para llegar al Mundo Venidero. No obstante, Esav no podía prohibirle disfrutar de este mundo, no podía impedirle utilizar este medio para llegar a su hogar, que es el Mundo Venidero, y ese medio está incluido en la adquisición del Mundo Venidero. Esav no sabía que el mundo espiritual se disfruta también en esta vida.
Las diferentes perspectivas de la vida trajeron el primer pleito ente hermanos, al igual que la primera muerte. La perspectiva de una vida material atrae el egoísmo junto con todas las actitudes negativas; por otro lado, vimos casos de hermanos que, gracias a su espiritual enfoque hacia la vida, impulsaron al mundo con enseñanzas positivas y trascendentes, pues de ellos aprendimos cómo vivir en armonía y a la vez cumplir y disfrutar juntos el propósito de la Creación.
Dos de ellos fueron Izajar y Zebulún, los hijos de Yaacob, que con el mismo objetivo enmente pudieron ayudarse mutuamente para llegar a cumplir con la misión de su existir. Dando uno lo que faltaba al otro, pudieron los dos tenerlo todo. Estos dos hermanos hicieron un trato: Izajar se encargaría de estudiar Torá todo el tiempo y Zebulún trabajaría para que a Izajar no le faltara nada material. Por el mérito de Izajar es que Zebulún tenía éxito en los negocios, aparte de que el estudio de la Torá de Izajar construía un mejor futuro para ambos en el Mundo Venidero. iii
Mucho bien y mucho mal puede hacerse entre hermanos, y el secreto del éxito está concentrado en esta frase pronunciada por el mismo rey David: Hine ma tob umá naim shebet Ajim gam yajad, veahabá, vejaba, veshalom u bereut,“Qué bueno y qué agradable sentarse los hermanos juntos, con amor, con cariño, con paz y con compañerismo”.
“Juntos” significa con la misma finalidad, con un mismo objetivo, juntos, con el mismo pensamiento, con la misma forma de ver la vida, con una sola meta: cumplir el objetivo esencial de la Creación, que es sin duda apegarse a Dios, para que por ese mérito termine la maldad y la muerte en el mundo, y éste sirva sólo para lo que fue creado originalmente: para que la persona sienta el deleite de observar el resplandor del Todopoderoso.
Entendimiento preliminar
“Al principio creó Dios el cielo y la tierra...”
“Dijo Rabí Itzjak: No debió comenzar la Torá sino con la primera mitzvá, que es la de Rosh Jodesh. ¿Por qué motivo comenzó contando acerca de la creación del mundo?” (Rash’í en nombre del Talmud).
¿Cómo es posible que Rabí Itzjak haya pretendido que la Torá comience en otro lugar? ¿Qué no es lo principal comenzar diciendo que fue Dios el que creó el mundo? ¿Qué acaso no es fundamental saber quién nos creó a nosotros y a todo lo que existe? ¿Hay acaso un asunto más importante?
¡Seguramente no! Y seguramente a lo que se refirió Rabí Itzjak fue lo siguiente: saber que Dios existe y creó el universo, según Rab Itzjak, es un conocimiento que debería serprevio al estudio de la Torá. Es algo tan claro y obvio que la Torá ni siquiera necesitaba decirlo. Conocer a Dios es algo que no requiere de mucha ciencia, pues el simple hecho de presenciar las creaciones Divinas es suficiente para entender que debió haber alguien que las creó. Es absurdo pensar que el mundo se creó por sí solo, de la nada. El simple hecho de que estemos vivos, podamos pensar y caminar, es suficiente como para captar la forzosa presencia del Eterno. Siendo así, la Torá debió omitirlo y comenzar con una nueva enseñanza, con algo que no sepamos, o que no seamos capaces de deducir por lógica con nuestras propias capacidades. Entonces, volvemos a la pregunta de Rabí Itzjak: ¿por qué la Torá comenzó hablando de la Creación y del hecho de que Dios existe en lugar de empezar a hablar de los preceptos o leyes que debemos cumplir? Y la respuesta es: para enseñarnos que Dios da y quita la tierra a quien se la merezca. Por si el día de mañana los Kenaanitas quisieran argumentar que la tierra de Israel les pertenece, la Torá serviría como documento para comprobar que esas tierras pertenecen al Pueblo de Israel.
(con base en el Darke Musar).
Cada quien tiene su función
5763
"Y creó Dios a la persona a su semejanza, a semejanza del Todopoderoso fue creada, hombre y mujer los creó…"
Pregunta Rash’í: si desde que Dios creó a la persona, la creó con su pareja (hombre y mujer) ¿porqué más adelante dice la Torá que Dios tomó una de sus costillas y creó a la mujer? Rash’í mismo contesta que, según el Midrash, la persona al principio fue creada con dos cabezas y después Dios los separó.
Yo pregunto: si estaban ya los dos juntos, ¿para qué Dios los separó? Y, ¿por qué más adelante dijo que no era bueno que estuviera la persona sola? No estaba sola; estaba pegada a su pareja.
A lo que se refirió la Torá cuando nos dijo que no era bueno que estuviera la persona sola fue: que no es bueno que el hombre y la mujer sean un solo cuerpo y una sola mente; cada uno tiene su función y no es bueno que uno tome el lugar del otro.
A eso se refirió Dios con que no es bueno que esté la persona sola, es decir, no es bueno que los dos sean una sola cosa y que esa cosa con dos cabezas esté sola; por tanto, tomó la costilla de Adam y de ella le hizo a Java un cuerpo.
Cada quien tiene su función; no es mejor uno que el otro, simplemente son diferentes. El hombre y la mujer son dos cosas completamente diferentes; el hígado no es mejor que el corazón ni el corazón mejor que aquél. Simplemente cada uno tiene en el cuerpo de la persona una función diferente; sin embargo, cualquiera de los dos es vital para que el cuerpo exista. Lo mismo pasa con un automóvil: no es mejor el motor que las llantas, pero tanto sin llantas como sin motor el vehículo no funciona. Igual pasa con la mujer y con el hombre: son dos creaciones completamente diferentes que, fusionadas, hacen una totalidad y completan una pareja. Un cuerpo sin hígado no funciona, incluso teniendo dos corazones, o dos hígados; ni siquiera veinte hígados logran sustituir un corazón. El hombre es una cosa y la mujer algo completamente independiente. Por paradójico que parezca, lo que los une es precisamente esa diferencia, el hecho de que uno tiene lo que el otro no. Eso es lo que los atrae y lo que los convierte en una pareja.iv
Cuando se cambian los roles, cuando el hombre se transforma en mujer o la mujer en hombre, es decir, cuando la mujer quiere tomar el puesto del hombre o viceversa, cuando la mujer no siente dependencia del hombre o el hombre de la mujer, la pareja y el hogar no funcionan correctamente. Eso es lo que vio Dios que no era bueno. Para que un hogar funcione, cada quien tiene que cumplir su labor y ser una pareja, un complemento, no hacer los dos lo mismo.
(Otra explicación a la misma pregunta:)
Los separó para que fueran una sola carne
El Queli Yacar dice que en todo lugar donde hay más de uno hay discusión; por eso, cuando se creó el segundo día (el día lunes) no está escrito: Qui Tob (y fue bueno). El hombre y la mujer ya eran dos cabezas separadas; Dios sólo separó los cuerpos para que cada uno pudiera por sí mismo sentir cuánto necesita al otro; estando todo el tiempo juntos, uno no valora lo que tiene y lo desprecia, y en consecuencia pelean el uno con el otro; no ven lo bueno de su pareja, ya que siempre lo tienen, y realza sus faltas por pequeñas que sean. Al alejarse un poco, la persona empieza a darse cuenta de lo que tiene, empieza a valorar al otro y prefiere ceder en las cosas que le molestan, ya que percibe cómo son mínimas en comparación con todo el bien que de aquél recibe. Al entender eso, por voluntad propia la persona hará todo lo posible por apegarse a su cónyuge y ser con ella (o él) una sola carne, como dice más adelante el versículo: "…por lo tanto dejará el hombre a su padre y a su madre para apegarse a su esposa y ser (los dos) una sola carne".
El Rambán explica que la persona tiene más parentesco con su esposa que con cualquier pariente, ya que su esposa es uno de sus propios huesos, carne de su propia carne; por eso desea estar siempre con ella (cosa que no desearía sí la tuviera siempre).
(Otra explicación a la misma pregunta:)
Pon los pies en la tierra
Toda persona tiene fantasías, “pajaritos” en la cabeza, Yetzer Hará que lo impulsa a alcanzar algo que no es bueno. Los dos antes eran uno solo y, dado que la mujer es un apoyo para el hombre, cuando el hombre deseba algo, fuera bueno o malo, la mujer estaba de su lado y lo apoyaba; ahora Dios la separó del hombre y la puso "Quenegdo" (en contra de él), eso es bueno, porque la mujer sigue siendo un apoyo, pero ya no lo ayuda estando de su lado: ahora lo ayuda estando en contra suya, demostrándole la realidad y las consecuencias de sus caprichos. No lo deja hacer las cosas sin antes pensarlo, sin antes limpiar de fantasías esas ideas. Sobre eso dijo Dios que no es bueno, pues en ese aspecto no conviene que estén juntos, no es bueno que lo apoye para cumplir sus caprichos; es mejor que esté en contra de él y que no lo deje hacer lo que quiera. Por eso los separó. El Talmudcuenta: “Rabí Yosí encontró a Eliahu Anabí y le pregunto: ¿En qué ayuda la mujer al marido? Eliahu le contestó que la mujer ilumina los ojos del marido y le hace poner los pies en la tierra” (Yebamot 63a).
Hay dos casos en los cuales claramente puede verse cómo el hecho de que la mujer esté del lado del marido puede resultar perjudicial:
El Midrash cuenta que cuando Kóraj y su congregación intentaron hacer una revoluciónen contra de Moshé Rabenu, uno de los cabecillas de la misma era On Ben Pelet. Para él estaba destinado el mismo final que recibieron Kóraj, Datán, Abiram y todos los revolucionarios: la tierra se abrió y los devoró vivos. Sin embargo, On Ben Pelet se salvó. ¿Quién lo salvó de esa terrible muerte? ¡Su esposa! Ella le dijo, con suma inteligencia: “¿Para qué participas en esta discusión? Si Aarón sigue siendo Cohén Gadol, tú serás el alumno. Si Kóraj triunfa en su revolución, también serás su alumno” (Sanhedrín 109b). Le hizo comprender que no obtendría ningún beneficio personal de esa discusión, por lo que no debía participar en ella. Su marido le contestó: “¿Qué puedo hacer? ¡Ya estoy de su lado, e incluso juré que si me llaman iré con ellos! No tengo otra alternativa más que continuar!”.
Su mujer actuó con suma inteligencia y lo salvó. Le dijo que permaneciera dentro de la tienda y que ella se encargaría de solucionar el problema. ¿Qué hizo? Le ofreció vino a su marido hasta que éste se emborrachó y se quedó dormido. Mientras tanto, ella se sentó en la entrada de la tienda, dejando su cabello a la vista. Sabía que los hombres que estaban con Kóraj –por más que estaban en contra de Moshé– no intentarían entrar a su carpa y se alejarían inmediatamente al ver a una mujer con tal falta de recato frente a ellos. Así sucedió y On Ben Pelet salvó su vida. Cuando On Ben Pelet escuchó los ruidos que hubo cuando la tierra se tragó a Kóraj y a sus seguidores, se despertó asustado y llamó a su mujer; ella le contó lo sucedido y él se dio cuenta de que su mujer fue quien le salvó la vida. Gracias a su inteligencia salvó su hogar. En cambio, la esposa de Kóraj incitó a su esposo a que se rebelara contra Moshé y ambos terminaron tragados por la tierra.
Este es un claro caso que nos enseña cómo, en ocasiones, el hecho de que la mujer esté en contra de nosotros y no nos apoye es justamente lo que nos ayuda, y por otro lado, del caso de la esposa de Kóraj, quien lo apoyó en su rebelión, podemos aprender cómo no siempre lo mejor es que nos den la razón.
Dios creó el descanso al separar al hombre de la mujer
La pareja, de principio, era una sola alma, la cual, antes de mandarla al mundo, partieron a la mitad a fin de que lograra unirse de nuevo.
Eso puede aprenderse de la Biblia, pues ésta, desde el inicio, nos enseña acerca de la creación del primer hombre y de la primera pareja. Está escrito: "Y creó Dios a la persona a su semejanza, a semejanza del Todopoderoso fue creada, hombre y mujer los creó".
De aquí se ve que desde un principio fue creado el hombre junto con la mujer, pero si es así, entonces este versículo se contradice con uno posterior que dice que Dios tomó uno de los costados de Adán y con ella formó a la mujer.
Una más de las respuestas a esta difícil pregunta es la siguiente: cuando Dios creó a la persona, creó de una sola pieza al hombre y a la mujer, es decir, el hombre y la mujer estaban conectados por la parte en la que radica la costilla; estaban conectados físicamente, los dos radicaban en un mismo cuerpo, pero posteriormente Dios dispuso que eso no era algo bueno, que no era prudente que la pareja esté siempre junta, y por eso es que los separó.
Realmente cabe preguntar: ¿por qué no es bueno que el hombre y su mujer estén juntos eternamente compartiendo un solo cuerpo, que no es esa la finalidad del matrimonio?
Fue inmensa la bondad que hizo Dios con nosotros al separarnos de nuestra pareja: de estar siempre juntos, los pleitos se habrían acrecentado en gran magnitud, un pleito no tendría fin, no pensaríamos las cosas antes de contestar ni podríamos separarnos para razonar o tener siquiera un momento de privacidad; la locura nos hubiese ya invadido y destruido. Si en el razonable tiempo que pasamos junto a nuestra pareja en unas vacaciones pueden llegar a suscitarse varios pleitos, sólo imaginemos lo que sucedería si su marido conviviera con ella toda la vida, los 365 días del año, las 24 horas del día. Tendríamos que dedicar toda nuestra capacidad sólo para lograr ayudar a las personas a ponerse de acuerdo con su otro yo.
Sobre esta pregunta hay otras muchas explicaciones; otra más es la siguiente: esta creación de Dios era un cuerpo con dos cabezas y cada una pensaba diferente, pero las dos tenían un solo medio de actuar. Es como cuando la pareja tiene un solo auto y cada uno de los dos quiere ir a un lugar diferente; en el caso del auto está la opción de que uno de los dos use otro medio de transporte, o que uno pueda quedarse en casa y el otro ir a donde quiere ir. No obstante, teniendo un solo cuerpo no hay posibilidad de separase, por lo que alguno de los dos tendría forzosamente que ceder y hacer la voluntad del otro. Eso sería muy positivo. En realidad, eso es lo que hacemos en pareja constantemente: el matrimonio es dejar de hacer lo que nos gusta por realizar lo que el otro desea. Amar es dar. No obstante, Dios no presiona más de lo que uno puede soportar; sólo un ángel podría cumplir esa función. El ser humano necesita privacidad y descanso; incluso necesita también descansar de lo que le gusta, pues eso ayuda a renovar el deseo (por eso es que hay un periodo de menstruación en el que debe suspenderse el contacto físico entre la pareja).
La astucia de la víbora
Y la víbora fue el animal más astuto de todos los que creó el Eterno.
Y le dijo a la mujer: “¿Acaso no les prohibió Dios comer de todos los árboles del jardín?”
Cuando la Torá habla, no dice cosas que están de más; por tanto, si la Torá nos asegura que la víbora era muy astuta y a continuación nos dice de qué manera logró incitar a Javá es porque su astucia seguramente está reflejada justamente en la manera de haberla incitado.Pero en realidad, a simple vista no se puede apreciar una actitud inteligente y astuta de parte suya. ¿Qué tiene de especial o de astuto preguntarle algo que está por demás claro? Javá sabía que Dios sólo había prohibido comer del árbol de la sabiduría y del de la vida, no de todos los demás árboles, y aunque así fuera, ¿qué ganaría la víbora si la convencía de que todos los demás árboles estaban prohibidos? ¿En qué le ayudaría a hacerla caer justamente en el árbol en el que realmente no había una prohibición?
Esta pregunta posiblemente pueda ser contestada por medio de un suceso que ocurrió con el Rambam (Maimónides) hace casi 800 años, mientras ejercía como médico de cabecera del mismo rey en El Cairo, Egipto.
En el palacio los médicos discutían respecto a una paradoja médica que consiste en un raro proceder curativo del veneno. Ellos hablaban acerca de que un medio para curarse del envenenamiento justamente era bebiendo veneno. Sin embargo, la condición era que el segundo veneno debía ser más fuerte que el primero. Por ejemplo, si un hombre ingería veneno de tercer grado, podía curarse bebiendo veneno del segundo grado, o con más razón bebiendo veneno de primer grado. El efecto del veneno fuerte es capaz de anular al menos fuerte, siempre y cuando el más fuerte sea ingerido después.
El rey, impactado, trajo a su habitación al Rambam y a otro de los mejores médicos de su imperio, y les preguntó si esa fórmula realmente funcionaba. Ambos aceptaron que esa hipótesis era real; entonces el rey les dijo que entre los dos debían seleccionar el veneno más fuerte y traérselo para tenerlo guardado siempre en su bolsillo, pues eso le serviría para salvarse si en una ocasión lo traicionaban y pretendían envenenarlo.
El Rambam y el otro doctor se sentaron para discutir cuál era el veneno más poderoso;sin embargo, no se pusieron de acuerdo, pues cada uno proponía una sustancia diferente. El rey tuvo que intervenir y preguntó qué estaba sucediendo, a lo que rápidamente respondió el médico y dijo: “Señor rey, Maimónides, por el que usted siente tanto aprecio, pretende hacerme equivocar y decir del veneno de segundo grado que es el más fuerte, para así tener la manera de acabar con usted algún día dándole del veneno que realmente es el más fuerte”. El rey miró fijamente al Rambam y le preguntó si era verdad lo que el otro médico argumentaba. El Rambam, por supuesto, lo negó. “Yo quiero traerle a usted el más poderoso veneno, pero el otro médico no está de acuerdo conmigo”, dijo el Rambam.
Durante unos momentos el rey se quedó pensativo, hasta que de pronto una idea llegó a su mente. “Para mañana –dijo con alegría el rey–, cada uno de ustedes tendrá que traer dos frascos llenos del veneno que, según ustedes, es el más efectivo. Uno lo usarán para dárselo a beber al otro y el segundo lo usarán para curarse, pues antes de beber su veneno tendrán que beber el de su compañero. Quien posea el veneno más poderoso vivirá, mientras que el impostor habrá pagado la consecuencia de su error con su propia vida, al no vencer con su poción el veneno del otro.”
Ambos médicos se alegraron por la brillante idea del rey y se dirigieron a sus casas para elaborar el veneno. Todo marchaba bien para Maimónides, excepto la irónica y descarada sonrisa en la faz del otro médico. El Rambam no podía entender por qué estaba tan alegre al cavar su propia tumba. Esa sonrisa perturbaba notoriamente la calma del Rambam. “El otro médico sabe que está equivocado; lo hace sólo para llevarme la contraria. Pero, ¿por qué arriesgar su propia vida y seguir con esa terquedad?”
Al poco tiempo Dios iluminó la mente de su fiel servidor. El Rambam entendió por intuición los diabólicos planes de su adversario. Aquel pensaba utilizarlo para salvar su vida y acabar con él. Este malvado médico pretendía tomar, antes de salir de su hogar, un veneno de segundo grado y traer al palacio dos frascos con un líquido inofensivo, agua con sabor a veneno; iba a tomar primero del veneno del Rambam para curarse del veneno que había ingerido en su hogar y luego iba a tomar el agua de su frasco, aparentando usar ese veneno para curarse. Después daría al Rambam el otro frasco con agua para que, al tomar de su veneno para corarse del aparente veneno, ya no tuviera solución (pues, como dijimos, para que el veneno cure, debe haber ya antes un veneno menos fuerte).
¿Qué hizo el Rambam? Preparó también agua con sabor a veneno en sus dos frascos, para que el médico, al tratar de curarse, no encontrara en ese frasco la cura y muriera con el veneno que él mismo había ingerido en su hogar, mientras que él iba a tomar primero del líquido con sabor a veneno del médico y posteriormente del suyo, que también era inofensivo.
Así fue como el Rambam, una vez más, salvó su vida. Para relacionar este ejemplo con la astucia de la víbora, ella usó un método similar: dio a Javá un veneno muy fuerte, le dijo que todo estaba prohibido, nada podía tocarse, que todos los demás árboles también estaban envenenados, “y si tú, Javá, me vas a preguntar: ¿por qué sólo tenias entendido que el árbol venenoso es el de la sabiduría?, entonces te responderé que ese árbol es el más venenoso, el que contiene veneno de primer grado; por eso es que Dios te recalcó tanto que de él no comieras. Pero, ¿sabes?, si de los otros árboles ya comiste, entonces ahora para curarte tienes que probar del veneno más fuerte, que es justamente el de este árbol. ¡Anda, come! Pues ese veneno es capaz de matar los venenos que llevas ya en tu cuerpo” (Drush Tob).
La traducción de los setenta