
LIDERES DE
PAPEL
CON PIES
BARRO
Líderes de papel con pies de barro
Serafín Contreras Galeano
Dirección: Correo Argentino - Casilla Postal 25 (1642) San Isidro (BA) Argentina
E-mail: serafin@contrerasg.com
Edición de autor
Corrección y edición: Laura Bermúdez - http://www.aljabaproducciones.blogspot.com
Diseño de interior y tapa: e.disenio@gmail.com
ISBN
Ó 201………, Serafín Contreras Galeano
Todos los derechos reservados. No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del autor. Su infracción está
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Hecho el depósito que dispone la Ley 11.723. Impreso en la Argentina.
A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas fueron tomadas de la Santa Biblia Reina Valera, revisión 1960 © Sociedades Bíblicas Unidas, y de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® Copyright (c) 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation.
Usadas con permiso
Esta primera edición de 1.000 ejemplares fue impresa en Grancharoff impresores, Tapalqué 5868, C1440AET, Capital Federal, Argentina en el mes de Enero………………….de 2011
Ficha de catalogación
Ministerio Renuevo de Plenitud
LIDERES DE
PAPEL
CON PIES
DE BARRO
Dr. Serafín Contreras Galeano
Dedicatoria
Dedico este libro con todo mi corazón: A mi esposa Alva quien, además de ser mi esposa, es mi amiga, confidente y compañera a lo largo de más de cuarenta años de ministerio.
A mis tres hijos: Gary y su esposa Andrea, Grismar y su esposo Scott, y Rebecca y su esposo Bob, quienes me han enseñado a ser padre y me han apoyado en el ministerio.
A mis nietos Jonathan, Andrey, Logan y Olivia, quienes vinieron a alegrar mis años en la etapa de abuelo.
A las cinco iglesias en Venezuela donde pastoreé por veintiún años, quienes me enseñaron lo esencial del pastorado.
A mis mentores Edgar y Darlene Coombs, Dorothy Buck, Irwing y Florencia Espeseth, Loren y Cheilon Edwards, Leslie y Gary Royer, Don Mc Gregor, Jack Hayford, Leland y Barbara Edwards, quienes directamente formaron mi vida.
A Foursquare Mission International con quienes he trabajo por más de veinte años como Misionero asignado a Centroamérica, como Coordinador Regional de Misiones en Centroamérica, como Representante para América Latina y, últimamente, como Misionero de Área para el Cono Sur.
A las Iglesias Cuadrangulares de Venezuela y todo Centro y Sudamérica con quienes he compartido momentos difíciles y, a la vez, hermosos. Por su compañerismo y gran amor.
Acerca del autor
Serafín Contreras Galeano es venezolano. De profesión radiodifusor.
Fue Director de la Radiodifusora Cultural del Táchira, en Venezuela, durante diez años. Ha trabajado en radio, como Productor y Locutor, por treinta años. Se graduó de Licenciatura en Ministerio en el Seminario Cuadrangular de Venezuela, y de Misiones y Educación Cristiana en el Seminario ESEPA de San José, en Costa Rica. Es Bachiller en Teología de
la Universidad Nazarena de San José, en Costa Rica; Master en Educación Continua en Consejería Bíblica del Master International Divinity School; Master en Ministerio del Master Divinity School College de Indiana; Doctor en Estudios Bíblicos en el Master International Divinity School de Indiana.
Es miembro del Comité Ejecutivo de la Conferencia Mundial Pentecostal y de la Asociación Americana de Consejeros Cristianos.
Posee un Certificado en Ministerio a Matrimonios que Funcionan y Sexualidad Saludable del Light University de American Asociaction Christian Counselors.
Fue pastor por veintiún años en la Iglesia Cuadrangular de Venezuela; Misionero de Foursquare Mission Internacional pormás de veinte años y, actualmente, es Misionero de Área para el Cono Sur.
Vive, junto a su esposa Alva, en Buenos Aires, Argentina.
Índice
Introducción........................................................................ 9
Capítulo 1: Líderes de papel con pies de barro
y armaduras ajenas...................................................................... 13
Capítulo 2: De líderes moabitas a líderes
abrahámicos............................................................................... 23
Capítulo 3: Líderes anhedónicos................................................. 35
Capítulo 4: Los líderes de papel olvidan la factura....................... 45
Capítulo 5: La negligencia en un líder de
papel con pies de barro............................................................... 53
Capítulo 6: Se venden milagros… ¡mientras más
caros mejor!................................................................................ 63
Capítulo 7: Entre apóstoles y apostolados................................... 71
Capítulo 8: El proceso del quebrantamiento
en líderes de papel...................................................................... 79
Capítulo 9: ¿Dónde están los nazareos?....................................... 83
Capítulo 10: Yo no lavo esos pies................................................ 91
Capítulo 11: Tres cosas que pueden paralizar tu vida................... 99
Capítulo 12: Ester, mujer de fibra y alma.................................. 109
Capítulo 13: La última tentación.............................................. 117
Capítulo 14: De lo ordinario a lo extraordinario....................... 127
Introducción / 9
Introducción
Un canto de adoración y alabanza se eleva cada día hasta el trono de Dios. Un canto que sale desde todos los rincones de nuestra amada joven Latinoamérica. Antes de llegar al trono del Padre, se une con el suave y oloroso incienso de alabanza que sale de la experimentada Norteamérica.
Otro aroma de adoración surge de la histórica Europa, fundiéndose en lazos dorados con la adoración del enigmático Medio Oriente.
De cada rincón, pueblo, caserío, impresionantes ciudades, selvas de concreto, surge un canto nuevo de adoración y alabanza, porque en todo el mundo se siente y se ve la manifestación de Dios alcanzando a pecadores, regenerando vidas, recuperando hogares
destruidos, sanando cuerpos enfermos, liberando endemoniados, a través de la redimida y nueva Iglesia de Cristo.
Los locales donde se reúne la Iglesia del Señor ya son insuficientes; allí, donde la Iglesia de Cristo hace veinte o treinta años era una minoría, el número ha crecido y ahora existe una impresionante representación cristiana en la comunidad. Cristianos ocupan puestos claves en las gerencias, municipalidades, asambleas nacionales y en el gobierno.
El crecimiento de la Iglesia es notorio. Muchos tiemblan, otros se preocupan, algunos cantan y ríen al ver lo que Dios sigue haciendo, pero otros lloran. ¿Por qué? Lloran porque, junto con el crecimiento, las oportunidades doradas, la manifestación de Dios y la explosión de vida y gozo, sutilmente el enemigo de Cristo y de la Iglesia halló entrada en
la casa de Dios y, con estrategia y maña, ha logrado que muchos hijos de Dios y ministros del Señor se desvían del camino puro y correcto.
Muchos lloran porque ven que se pierden principios y valores eternos; y porque ven que se ignoran las reglas básicas.
Sí, seguimos pescando con métodos que no son malos, pero no son los originales. Y lo más triste es que muchos de los líderes no están entendiendo que el Espíritu Santo no es estático, sino muy dinámico. El Espíritu se mueve con rapidez, levanta vuelo a nuevas etapas y regiones, y espera que los líderes lo sigan.
Muchos tiemblan cuando sienten que el Espíritu comienza a levantar vuelo. Se aferran a lo que saben, a lo que tienen, y no entran por la puerta que Dios ya está abriendo. Muchos han pasado sutilmente del liderazgo puro a convertirse en líderes de papel y pies de barro. Son de papel porque su énfasis está en lo que los papeles dicen de ellos, pero no hay estabilidad porque sus pies son de barro y en cualquier momento la caída puede ser aparatosa.
Hoy, nuestro Señor y Rey, cabeza de la Iglesia y Príncipe de los pastores, repite la historia de Mateo 4, solo que ya no encuentra a los Santiagos y Juanes remendando las redes, sino ocupados en otras tareas que parecen importantes pero no son prioritarias; sus ojos se extienden hacia delante, allá están sus siervos, algunos contando peces, otros arreglando las barcas y engrandeciéndolas,
adornando sus embarcaciones con colores, luces y cámaras; los de acá poniendo sillas acolchadas para hacer más confortable su trabajo en el barco, los de más allá anunciando un “método de pesca totalmente novedoso” e inaugurando el proyecto millonario de embarcaciones de pesca a propulsión; pero allá, colgadas en las cercas y resquebrajadas por el sol, están las redes; están rotas, unas con grandes roturas y, otras, con pequeñas pero camino a incrementarse.
Los ojos de Jesús buscan a sus siervos y, en medio de una atmósfera indiferente y gritos de triunfalismo y éxito, su voz se levanta para decir: “Entra en la nueva dimensión de mi Espíritu”.
Quiero plasmar en estas páginas, lo que creo que es el deseo del Maestro. Lo creo porque, al trabajar en el entrenamiento de pastores y ministrándoles en toda América Latina, lo he podido palpar de cerca.
El deseo del Señor es la renovación de sus ministros.
Si queremos ver una gloria más resplandeciente necesitamos anhelar esa renovación. No solo llora el Señor, sino muchos de sus siervos que se sienten impotentes ante las redes rotas; también lloran por la pérdida de la renovación plena las ovejas que han sido heridas. Lloran líderes locales cuando ven que las roturas aumentan. Quiera el Señor tomarte de la mano y llevarte en los próximos días a su renuevo. Mi oración es que estos capítulos
puedan sembrar en ti el ardor candente de una transición en el Espíritu Santo.
“Dios no quiere líderes de papel con pies de barro, sino líderes de carne y hueso que saben depender ciento por ciento de Él y de su Espíritu”. Serafín Contreras Galeano.
Que tu oración y la mía sea cada día la misma de Nehemías
cuando gimió así:
Señor, Dios del cielo, Dios grande y terrible, que mantienes firme tu alianza y tu fidelidad con los que te aman y cumplen tus mandamientos; te ruego ahora que atiendas a la oración que día y noche
te dirijo a favor de tus siervos… Reconozco que nosotros… hemos pecado contra ti; ¡hasta mis familiares y yo hemos pecado! Nos hemos conducido de la peor manera ante ti; no hemos cumplido
los mandamientos, leyes y decretos que nos diste por medio de tu siervo Moisés. Recuerda que le advertiste que si nosotros pecábamos, nos dispersarías por todo el mundo; pero que si nos volvíamos a ti y cumplíamos tus mandamientos, poniéndolos en práctica, aun cuando fuéramos esparcidos hasta el último rincón del mundo nos recogerías de allí y nos llevarías de nuevo al santo lugar que escogiste como residencia de tu nombre.
Nosotros somos tus siervos y tu pueblo, que rescataste con tu gran poder y fortaleza. Te ruego,
pues, Señor, que atiendas a mi oración y las súplicas de tus siervos, cuyo único deseo es honrarte. Te pido también que me des éxito y despiertes hacia mí las simpatías del rey.
–Nehemías 1:5-11 (DHHBE)
Capítulo 1
Líderes de papel con pies de barro y armaduras ajenas
Al visitar los palacios de Londres y los palacios de los Reyes en España, uno queda impresionado por la majestuosidad, tanto de esos palacios como de los implementos inherentes a la época. Entre esos implementos quedé impresionado con las armaduras metálicas que usaban los caballeros.
El primer pensamiento que viene a la mente es “cómo podían moverse con facilidad si esas armaduras, aunque los protegían, también les impedían la agilidad para momentos críticos, cuando una fracción de segundo podía ser fatal”.
Reflexivamente vino a mi mente un pasaje que tiene mucha relevancia para el liderazgo cristiano de hoy que desea entrar en un ministerio auténtico. Estoy hablando de la ocasión
cuando David se ofreció para enfrentar al gigante que día a día desafiaba tanto al pueblo de Israel como a su líder.
Veamos el pasaje:
“Saúl vistió a David con sus ropas militares, le puso un yelmo de bronce en la cabeza y lo cubrió con una armadura. David se ciñó la espada sobre sus ropas militares y trató de caminar, pues no se
las había probado antes. Entonces David dijo a Saúl: No puedo caminar con esto, pues no tengo experiencia con ellas. David se las quitó, y tomando su cayado en la mano, escogió del arroyo cinco
piedras lisas y las puso en el saco de pastor que traía, en el zurrón, y con la honda en la mano se acercó al filisteo”. –1 Samuel 17:38-40.
El liderazgo es vital en la conducción del pueblo. Los líderes necesitamos estar conscientes de que el liderazgo cristiano es muy diferente al liderazgo secular. Es diferente por la sencilla razón de que la conducción del pueblo necesita ser hecha con el modelo de Dios para los propósitos de Dios. David entendió que enfrentaría a Goliat no con su fuerza, su astucia o su experiencia, sino con la confianza puesta en Dios, entendiendo que de Él es la
batalla. Saúl tuvo buenas intenciones, pero sus buenas intenciones de prestar su armadura a David, podrían convertirse en un gran obstáculo para la realización de los propósitos divinos.
Una de las grandes debilidades que continuamente encontramos a lo largo de América Latina es la fuerte tendencia en muchos ministros o líderes a querer hacer la obra del ministerio con armaduras prestadas. Cuando Dios comienza a usar de manera sobrenatural
a hombres y mujeres, ya sea en el pastorado, en el evangelismo o en la música, hay con frecuencia una estela de líderes frustrados o emergentes que comienzan a colocarse la armadura de aquel que es usado por Dios, para copiar los modelos que, por lógica, son
ajustados a una necesidad o a un encuentro exacto con Dios.
Al recorrer los caminos del ministerio por más de cuarenta años he encontrado que definitivamente Dios tiene algunos elementos claves que los líderes no podemos ignorar, y esos son:
1. Dios ha creado ministerios únicos.
2. Dios ha desarrollado operaciones únicas.
3. Dios considera situaciones únicas.
4. Dios tiene tiempos únicos.
Dios ha creado ministerios únicos.
Al crearnos Dios nos hizo únicos, no existe otra persona como nosotros. Él nos hizo y rompió el molde; Dios no hace clones. De la misma forma, Dios ha hecho ministerios únicos. El hizo un solo Billy Graham, un solo Charles Spurgeon, un solo Jack Hayford.
Si hubiese necesitado otro más de ellos lo hubiera hecho. Sin embargo, uno puede encontrar a lo largo de la historia de la Iglesia la proliferación de ministerios que fueron una burda y borrosa fotocopia de los ministerios únicos que Dios ha creado. Eso distorsiona lo que Él hizo en la vida de cada uno.
Es común encontrar hoy ministros de música que hablan como algún líder o pretenden ministrar como él; o predicadores intentando ponerse la armadura de alguien muy reconocido, produciendo frustración en sus vidas y desencanto en el pueblo al que ministran. David dijo: “No Rey..., yo no puedo andar con esto. Esto fue hecho para usted..., a mí déjeme ser David”.
Cada ministro necesita encontrar el ministerio que Dios le dio en forma personal, y jamás caer en el juego del extrañamiento; entendiendo por extrañamiento la tendencia a ser extraño a sí mismo por querer hacer lo que otro hace.
“Dios es original; en su originalidad sobresalta la creatividad. Es la gloria de Dios puesta en cada ser humano la que termina exaltándolo a Él. Como un pintor combina sus colores, de la misma manera, el creador combina su multiforme y multicolor gracia en cada uno de nosotros para revelar su gloria”.
Serafín Contreras Galeano
Cuando Dios llamó a Josué para conducir al pueblo de Israel le dijo estas palabras:
“Sucedió después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, que el Señor habló a Josué, hijo de Nun, y ayudante de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora pues, levántate, cruza este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. –Josué 1:1-3.
Dios le dijo a Josué: “Mi siervo Moisés ha muerto”, en otras palabras, “ya terminó un líder y te he levantado a ti para ser Josué, el líder de hoy”. Dios no llamó a Josué para ser una prolongación de Moisés, sino para que fuese Josué y, de hecho, lo trató a él como a un líder diferente.
Quien no entienda que Dios lo hizo, lo llamó y lo formó como un líder único, detendrá la transición del Espíritu.
Dios ha desarrollado operaciones únicas.
Al recorrer la historia de la Iglesia nos encontramos con la realidad de que Dios ha usado operaciones diferentes. Sus métodos son distintos.
Él siempre cambia sus métodos. Dios abrió una sola vez el Mar Rojo; una sola vez paró el sol a través de Josué; Jesús solo una vez invitó a Pedro a caminar sobre las aguas; y solo una vez fue al Calvario. A veces muchas de sus operaciones nos sorprenden porque van más allá de nuestros propios esquemas. Dios es tan creativo que se resiste a simplemente repetir esquemas.
Él mismo lo dijo:
“Yo hago nuevas las cosas”. Una operación de ayer, de pronto, ya no funciona hoy. Su creatividad va más allá de los límites estrechos de nuestra mente. Sin embargo, aunque entendemos esto, muchas veces tratamos de usar armaduras ajenas, intentando repetir operaciones que hoy ya no encajan. Uno puede gozarse en la historia de la Iglesia, al estudiar la manera cómo Dios operó ayer y, aunque tratemos de ponernos esa armadura, solo produciremos ruido; porque hoy, de pronto, ya Dios no quiere que usemos armaduras, sino que
vayamos solos con una onda y unas piedras lisas.
Es triste encontrar, en muchos pueblos de América Latina, centenares de Iglesias y de ministerios que lo único que pueden mostrar es su intento desesperado de repetir en su quehacer la operación de ayer que ya no encaja hoy. David dijo: “No, esto no me sirve, déjeme ir con mi método y mi estrategia; parecen sencillas, pero me siento cómodo con mi honda y mis piedras”.
Las operaciones divinas me sorprenden porque, muchas veces, me hacen aparecer como un tonto. Como un tonto parecía David con una onda y unas piedras frente a un experto y bien
armado guerrero. Como un tonto parecía Noé construyendo un arca; y como un tonto parecía Abraham listo a sacrificar a su hijo; pero lo que para el ojo humano parece tonto puede ser una operación divina fuera de la caja de nuestra incapacidad mental.
Muchos movimientos del Espíritu parecerán no lógicos.
Lo más hermoso del mover del Espíritu será preocuparnos menos de lo que la gente piensa y lanzarnos más y más hacia lo que Dios está impulsándonos.
Dios ha considerado situaciones únicas.
A veces las circunstancias de cierto lugar son tan especiales que Dios atiende a esas realidades de manera muy particular. Cada ciudad, cada pueblo, cada cultura no solo tiene su tiempo, sino también su situación muy propia. Dios entiende esas condiciones y decide derramar su poder demostrativo en respuesta a esa situación.
El estado del pueblo de Israel, cuando estaba entre los egipcios como esclavo, era único; y Dios se movió a través de Moisés de una manera única, con plagas y otros movimientos muy propios de ese tiempo y situación.
Dios sorprendió a Pedro mientras oraba mostrándole un lienzo y ordenándole tres veces que matara y comiera incluso algunos animales inmundos que Dios mismo había prohibido que se comieran. La sorpresa de Pedro fue grande cuando dijo: “Señor, nunca he comido algo inmundo”, y Dios le dijo: “Lo que yo he limpiado no lo llames tú inmundo”. Este caso, en el cual Dios parece contradecirse o saltar la barrera, en realidad, es un ejemplo de una situación única, ya que estaba preparando el camino para un encuentro único entre Pedro y un gentil, llamado Cornelio.
Como siervos podemos intentar ponernos la armadura ajena, sin tomar en cuenta que lo que otro hizo estaba encuadrado en una situación única. Podemos forzar la armadura, pero siempre encontraremos que los resultados son totalmente diferentes. David dijo: “Oh, Rey, tu armadura fue exacta para las situaciones únicas que has vivido como guerrero, pero yo estoy viviendo mi propia situación única, que no se va a repetir; y esta situación exige que yo renuncie a tu armadura y que vaya contra ese filisteo con otras armas que encajan para esta situación”.
Regularmente la historia de la Iglesia nos muestra cómo un movimiento único se institucionaliza para perpetuarse, pero queda solo la forma porque el espíritu ya no está; y todo por no haber entendido que ese fue un movimiento único.
Los líderes necesitamos comprender que Dios crea, aprovecha o produce situaciones únicas cuando nos lanza a una transición ministerial por los senderos ocultos del valle espiritual.
Dios tiene tiempos únicos.
Finalmente, encontramos que Dios tiene tiempos únicos. Cuando la Biblia habla del tiempo de Dios usa la palabras kayros, el cual significa “el tiempo preciso y determinado por Dios para algo específico”.
El reloj de Dios es distinto al reloj nuestro. Si no discernimos los tiempos de Dios para este instante procuraremos repetir los tiempos anteriores con armaduras ajenas. El reloj de Dios es preciso, sus agujas pasan una sola vez, y luego se proyectan hacia otros tiempos específicos marcando su compás. David entendió que ese era el tiempo de Dios para él, para su ministerio.
Saúl no entendió que el tiempo de Dios para su vida ya había terminado y quiso prolongar su tiempo a través de la armadura; pero David, quien discernía los tiempos, no lo aceptó y le dijo: “Déjeme a mí en mi tiempo, porque este es el kayros de Dios para mí”.
La Biblia nos dice que los hijos de Isacar eran varones entendidos en los tiempos y que sabían
lo que Israel debía hacer, y sus dichos eran seguidos por el pueblo.
“El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto”.
Charles Chaplin (1889-1977).
Actor y director británico.
El tiempo en la música es determinante. El tiempo en el concierto de Dios también lo es. Como líderes necesitamos entender los tiempos de Dios; comprender que son únicos, y que hay oportunidades que son doradas. En ese tiempo no funcionarán las armaduras ajenas.
La Iglesia del Señor y sus ministros estamos entrando en otros tiempos; son tiempos específicos de Dios. Acá, ahora, en este lugar, en esta hora, no necesitamos armaduras ajenas; solo necesitamos ejecutar, desarrollar y proyectar nuestros ministerios únicos, movernos en las operaciones únicas de Dios; encontrar, aprovechar y explotar las situaciones únicas; discernir, inquirir y tomar la honda y las piedras lisas en esos tiempos únicos sin desgastar nuestra energía, nuestra fuerza y nuestra visión metidos en armaduras ajenas. Cuando terminemos lo que Dios nos ha encomendado podremos enseñar a nuestros discípulos a encontrar su honda y su piedra, porque nuestra armadura ya se habrá oxidado, ya la habremos destruido; y simplemente les habremos enseñado que Dios no se mueve con armaduras ajenas.
“Entonces David dijo a Saúl: No puedo caminar con esto, pues no tengo experiencia con ellas. David se las quitó, y tomando su cayado en la mano, escogió del arroyo cinco piedras lisas y las puso en el saco de pastor que traía, en el zurrón, y con la honda en la mano se acercó al filisteo”.
–1 Samuel 17:39-40.
Yo me las puse y no pude, mis pies se volvieron de piedra
Yo me las puse y no pude, mis manos quedaron sin fuerzas.
Yo me las puse y no pude caminar con más destreza.
Yo me las puse y no pude, y entendí que eran ajenas.
Tomé en mi mano lo que era sencillo, simple y ligero.
Tomé en mi mano lo que era firme y venido del cielo.
Tomé en mi mano y marché con ligereza de ciervo.
Y vi cómo él cayó de cara en el mismo suelo.
No eran las ajenas las que funcionaban;
eran las mías que Dios me daba;
sencillas, sin apariencia,
pero eran llenas de la gloria del cielo.
Serafín Contreras G.
Que Dios te ayude cada día a entender que un líder de papel con pies de barro siempre copia; pero el natural y espiritual es enseñado por el Espíritu en que no valen las armaduras ajenas.
Dios crea nuevas armaduras, diferentes, insólitas y, a veces, incomprensibles, pero llenas de unción y gloria.
Reflexión
• ¿Cuál es el ministerio único que Dios te ha dado?
• ¿Ya has discernido las operaciones únicas que Dios está desplegando a tu
alrededor? ¿Cuáles son?
• Describe las situaciones únicas en las cuales te encuentras.
• ¿Has discernido los tiempos únicos de Dios para tu vida y ministerio?
Descríbelos.
Capítulo 2
De líderes moabitas a líderes abrahámicos
Los líderes existimos para guiar y dejarnos guiar, especialmente ser guiados por el Espíritu Santo. Predicamos y enseñamos acerca de ser guiados por el Espíritu Santo, sin embargo, cuando llega el momento nos parece cuesta arriba y hasta no discernimos que nos está guiando. Por lo regular, la dirección del Espíritu de Dios nos introduce en cambios, giros inesperados y creación de nuevos escenarios.
Recibí una mañana de La Carta de Panamá, la siguiente reflexión:
La gente que me agrada.
Me agrada la gente que vibra, que no hay que empujarla, que
no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que
tiene que hacer y lo hace en menos tiempo de lo esperado.