Los Guerreros
de la
Libertad®
Author. David Ernesto Panamá Sandoval
Smashwords Edition
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Derechos de Autor
972.84
P187g Panamá Sandoval, David Ernesto. 1950-
Los guerreros de la libertad / David Ernesto Panamá Sandoval; sv il. Mauricio Mejía; foto. Daniela Eugenia Panamá Fernández. --2a. ed. --San Salvador, El Salv. : [s.n.], 2008
256p.: il. ; 23 cm
ISBN 978-99923-70-57-5
1. El Salvador-Historia. 2. Conflictos Sociales--Historia. 3. El Salvador- Política social. 4. Política económica-Aspectos sociales.
I. Titulo.
BINA/jmh
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First Edition. Library of the Congress Catalog Card N°2005002322
Pensamiento
Basta de quejarnos, de ser dependientes, de pedir limosna, de aceptar lo incorrecto, lo ilegal. Basta de seguir ignorando el origen y promoción de nuestra cultura.
Si queremos un futuro promisorio para esta, por hoy insignificante, nación te invito a levantar la frente y a emprender la marcha.
David Ernesto Panamá Sandoval
En Reconocimiento
A los hombres y mujeres, que abrazaron el ideal de una patria mejor, sin privilegios para pocos, pero colmado de oportunidades para todos.
A la familia salvadoreña, que fue sometida a la guerra más larga de su historia para satisfacer quien sabe que intereses de las grandes potencias, y como consecuencia debió brindar en sacrificio a sus mejores hijos con la esperanza de un mejor futuro.
A quienes lucharon por ideales sin importar la trillada y sin valor tipificación de izquierda y derecha que se nos da. A los salvadoreños quiero decirles que la lucha abonó con la sangre de una generación el fértil campo donde sembramos la semilla de un futuro mejor.
Hasta esta fecha el ejercicio democrático vigente es la vía correcta para un pueblo que merece tener voz. Luchemos por conservar la democracia.
Especial reconocimiento a todos aquellos que día a día con su creatividad luchan por llevar la cultura a los salvadoreños y al mundo.
Tabla de Contenido
Comentario critico
Introducción
Duro despertar
El fin de una era
Vidas diferentes, un destino común
Juntas revolucionarias
La identificación
El esfuerzo continua
Estatización
El fin de la primera etapa
El exilio y la diplomacia
El dictador y el exdictador
La clase que marco el rumbo
Recomposición de fuerzas
Surgimiento partidario
Los principios y objetivos
El terror campea
Arena en la vida publica
La búsqueda del voto
La campaña de 1984
Gobierno de locos 1984-1989
Historia inédita
Periodo Post d’Aubuisson
Antecedentes elección 2004
2004 - 2008
El Roberto d’Aubuisson que conocí
Frases celebres
Comentario final
Comentario Crítico
Cuando no existía el terrorismo para los Estados Unidos de América, pues sus autoridades no lo reconocían, África, Asia y Latino América, se veían azotadas por la más cruel de las guerras, la lucha entre hermanos; como resultado de la confrontación entre el este y el oeste, protagonizada por los Estados Unidos de América (EE.UU.), la Unión de Repúblicas Socialistas y Soviéticas (URSS) y La República Popular de China.
Guerra Fría se le denominó a este conflicto, quizá por que ellos fabricaron el frío metal causante de millones de víctimas, mientras el calor de la metralla la sufríamos los llamados países tercermundistas. Cualquiera que fuese el motivo: exceso de población, control de recursos, intereses corporativos o dominio mundial, ninguno justifica, en mi humilde opinión, este escalofriante accionar. En un principio, muchos tomamos partido con una u otra potencia. Pero continuar haciéndolo en el siglo XXI, ante los hechos es de iletrados. Y pregunto al lector ¿Ha generado la Guerra Fría y las llamadas guerras de “liberación”, en Angola, Argentina, Camboya, Namibia, Nicaragua, El Salvador o en algún otro país el fin de la pobreza o una mejor distribución de los ingresos para sus nacionales? Amigo lector, la respuesta le pertenece.
Puedo asegurar que cientos de miles de médicos, ingenieros, enfermeras, fontaneros, obreros, de estos y otros países, emigraron hacia las grandes potencias solventándoles el alto costo de capacitar profesionales y solventar escasez de mano de obra. En la mayoría de los casos, los emigrados fueron personas con experiencia y en muchos casos con capacidad de contribuir al PIB, de esos países desde su llegada. ¿Quizá usted, amigo lector, se encuentre entre ellos?
Las consecuencias de la guerra en nuestros países también facilitaron a corporaciones transnacionales comprar a precios insignificantes, bancos, empresas financieras, de salud, de recursos naturales, etc. Y si bien es cierto, algunos servicios mejoraron, el costo de los mismos aumentó en forma geométrica al poder adquisitivo de estos pueblos. Pocos años después y debido a gobiernos ineptos, el beneficio para el pueblo fue superado por el mal servicio y los cobros exagerados.
¿Qué futuro nos espera? La potencia que mas influye en nuestra nación hoy, puede cambiar de gobierno, con él su interés y quizá un nuevo plan o modelo de desarrollo que se nos obligará a seguir. ¿Pero qué importancia tiene una nación de indios salvadoreños, de negros de Namibia, o de tailandeses, ante la seguridad nacional de una potencia? ¿O quizá en los niveles donde se toman las decisiones, ni siquiera se nos considere como seres humanos, si no una aberración de la naturaleza que deberá ser suprimida vía SIDA, ántrax, la fiebre del Nilo, la gripe aviar o por nuevas guerras de conveniencia, como sacrificio necesario para su supervivencia?
Fue una triste realidad ver como los EE.UU. condenaron la Segregación racial en África del Sur, pero nunca dejó de comprar Uranio a ese gobierno. Así también ha promovido un estilo de vida de libertades y exigió sometimiento a sus intereses, a la vez que desconoce los tribunales de justicia internacional, exigen respeto a los sindicatos en otros países y no existe en su país la indemnización universal para sus trabajadores, demanda democratización y fomenta la inversión en países totalitarios (China), donde nadie puede pronunciarse en contra del estado. El juego de interés es de color verde dólar y para las corporaciones Motorola®, McDonald´s®, Kmart®, SaraLee®, GAP®, Halliburt®, etc., etc. El que se explote a chinos, vietnamitas, nicaragüenses y otros, es justificable en cuando sus ingresos sean altos y afirman: ¡existe estabilidad laboral! A nadie escapa que en los países totalitarios quien se opone al sistema o protesta queda como mínimo sin la protección del estado, pero esto no molesta a grandes y pequeños inversionistas porque el sistema garantiza bajos salarios y grandes utilidades.
¿Serán estas dualidades en el comportamiento político económico de los EE.UU., las razones o causas por las que el terrorismo alcanzó el World Trade Center; su símbolo financiero después de 40 años? ¿O ha sido solamente otra maniobra fraguada entre el estado y grandes corporaciones para continuar distribuyendo a sus accionistas más utilidades, justificando guerras e incrementando la fabricación de armamento? Vaya usted a saber.
En su época, simpaticé con Ronald Reagan, admiré la recuperación económica que logró Clinton; luego me agradó como se expresaba el senador John Edwards cuando anunció “el fin de los privilegios”. Si expresara públicamente esto en mi país, sería catalogado de comunista, marxista leninista y quien sabe cuantos epítetos más. Tristemente el candidato demócrata resultó ser el senador John Kerry, quien considera a los latinos incapaces para llevar adelante tratados de libre comercio y perdió las elecciones.
Tristemente en la elección de EE.UU., prevalecieron los intereses petroleros y de la industria armamentista al reelegir a George W. Bush, cuya gestión hasta mediados del 2008, es el caos más grande que haya vivido la humanidad desde la depresión en 1932. Hoy por hoy, los excesivos precios de los combustibles, el encarecimiento de la vida, el continuo incremento del costo de la guerra, la depreciación del dólar, la escasez de alimentos, las balanzas de pagos negativas y una recesión en perspectiva que afectará a todo el mundo, constituye el legado de las dos administraciones Bush.
Al otro lado del mundo la realidad muestra una Unión Europea pujante, que a través del diálogo y la negociación, se fortalece política y económicamente, mientras la posible unidad de América se desvanece por intereses manipulados por explotadores.
Ante esta situación se dimensiona la posibilidad de cambio en la dirección y rumbo del imperio norteamericano en las próximas elecciones de noviembre del 2008 y un giro en su política mundial del que estaremos pendientes. Habiéndose definido ya las candidaturas de John McCain por los republicanos y Barack Obama por los demócratas. Pienso todos los países del mundo se beneficiarían con el cambio que ofrece el candidato demócrata: al menos él ofrece una oportunidad para el dialogo apartándose de la paranoia McCarthy de los 50 que no vendió Bush y que aún en nuestro país El Salvador está arraigada en los bandos políticos contendientes que impiden el dialogo.
El relato que a continuación se desarrolla es apenas una muestra de la tenaz lucha de un pueblo por vivir en Libertad en condiciones totalmente adversas pues así como no iniciamos la guerra, tampoco la terminamos como debía ser, si no como nos lo impusieron intereses ajenos.
Por lo tanto nuestro futuro de las próximas generaciones no está en nuestras manos, hasta que dignamente como ciudadanos recuperemos nuestra idiosincrasia y soberanía.
Me entristece que mi pueblo haya dejado de ver futuro en la tierra que los vio nacer y sólo vea posibilidades de un futuro halagador lejos de ella; pero ésa es la realidad y los únicos culpables somos nosotros por dejarnos llevar por intereses políticos extranjeros y corruptos nacionales. ¿Hasta cuando callaremos?
Amigo, espero que la lectura a continuación, les haga recapacitar, pensar, crear y buscar alternativas que reduzcan la brecha entre ricos y pobres, así como generar oportunidades, capacitación y trabajo a las mayorías en nuestro planeta. No pretendo más que eso.
Introducción
El forcejeo por el dominio mundial de la época colonialista empieza a cambiar cuando surgen como potencias la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1918,1 los Estados Unidos de Norteamérica después de la Segunda Guerra Mundial en 1945, y la República Popular China en 1948 2 Años antes cuando Inglaterra, España, Portugal y otros colonizaron y explotaron otras culturas, lo vimos como algo natural; años o décadas más tarde, después de creada la dependencia, se les devolvía progresivamente la soberanía; creyéndose que el expansionismo imperial terminaba; pero en realidad se gestaba uno nuevo más nocivo y terrible.
La estrategia implantada por las nuevas potencias nos hizo creer que ellas no tenían interés en explotarnos o adueñarse de la riqueza de nuestras naciones y estados. Los del bloque socialista pregonaban que sólo buscaban evitar que cayéramos en manos de la explotación capitalista, mientras los capitalistas aseguraban que aliarse con ellos evitaría caer en la esclavitud comunista. Cada uno sostuvo que su sistema llevaría grandes beneficios a los habitantes de nuestros países y les creímos. El resultado fue diferente: nos soliviantaron, constituimos bandos, peleamos entre nacionales, les compramos las armas, pusimos los muertos, nos endeudamos, se posesionaron de nuestros recursos naturales y terminamos entregando nuestra soberanía. Al menos India y Hong Kong progresaron, nuestros países han sido depredados. Tristemente la masa aún continúa creyendo que la solución a nuestros problemas resultará del sometimiento a uno u otro bando y no de hacer valer los derechos que a cada nación le asisten.
A finales del siglo XX una de las potencias ha triunfado, creando la mas poderosa fuerza armada del planeta, adueñándose de recursos naturales, servicios, controlando gobiernos y naciones que continúan en la miseria. En fin, la dirección geopolítica continua siendo colonialismo pero con Naciones Unidas. El sistema no cambió, sigue siendo el de la explotación del hombre por el hombre, pero se perfeccionó de tal forma que somos usados sin notarlo.
Durante el siglo XX y siglo XXI, la soberanía de un Estado y su igualdad en derecho pregonado por la diplomacia, se ha tornado una burla.
El avance revolucionario soviético iniciado en el siglo XIX y XX, inclinó la balanza hacia las dictaduras marxistas, ¡El mapa del mundo se cubría de rojo en los 70! El avance colonialista comunista estaba en su apogeo y el capitalismo parecía retroceder.
La escalada nuclear, del siglo XX, llamada MAD (siglas en inglés) Destrucción Mutua Asegurada (MAD, siglas en inglés de Mutual Assure Destruccion), llegó a niveles de locura, dado que la capacidad nuclear desarrollada por las potencias militares, podía destruir decenas de veces la Tierra. El derroche de dinero en esta loca carrera armamentista, se justificaban argumentando buscar “la disuasión”; sin importar que en el resto del mundo la plaga de la pobreza se multiplicara, se gestaran nuevas formas de violencia y se creara una nueva clase de multimillonarios dependientes de la industria bélica.
En forma paralela al armamentismo nuclear, desde los años 60 las potencias en su afán hegemónico promovieron las llamadas guerras de liberación o de baja intensidad, dándose el baño de sangre en África, Asia y Sudamérica. La desolación, muerte y miseria crecieron en el mundo, los locales eran incitados a matarse unos con otros y sus gobiernos se debilitaron mientras ellos, en paz, crecían económicamente. Las tropas de las grandes potencias se arriesgaron poco o nada, salvo en contadas excepciones como en Vietnam y Afganistán donde las grandes potencias debieron retroceder.
Para los salvadoreños en general las noticias de hechos bélicos en El Congo, Namibia, etc., eran casi desconocidas y no les preocupaban. Los hechos se sucedían en lugares remotos su difusión limitada. En la década del 60 cada mes en los cines se veía un resumen noticioso mundial; jamás les cruzó por la mente que semejantes atrocidades pudieran darse en El Salvador. Incluso el régimen de Fidel Castro en Cuba se entendía como un suceso lejano. Los medios de prensa escritos, la radio y el inicio de la televisión daban a conocer esporádicas noticias que en general eran ignoradas por las mayorías, razón por que pocos conocieron de la presencia de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, siglas en inglés), en El Salvador y menos se conoció cual era su función.
La Política de Seguridad Nacional que los Estados Unidos mantuvieron durante décadas, se debilitaba debido a su actitud imperialista y a la acción soviética. El presidente Richard Nixon, renunció a la presidencia el 8 de agosto de 1974, y se hizo más evidente la inminente pérdida de la guerra de Vietnam.
El avance internacional de las hordas rojas se consolidaba y la llegada de James Carter a la presidencia de EE.UU., en 1977 ponía fin a la política de seguridad nacional vigente. La ola de cambios políticos, económicos y militares estratégicos que a nivel mundial se darían fueron claramente advertidos durante su campaña presidencial, pero sus consecuencias eran inimaginables.
El negocio para los países fabricantes de armas fue próspero en esta época, pues el mantener a países subdesarrollados confrontados en guerras de baja intensidad, liberación, terrorismo o como se les quiera llamar, les aseguraba ganancias extraordinarias, creando empleo en sus sociedades y asegurando la consolidación del poder político a los intereses de la industria armamentista. Lo contrario se daba para los pueblos en los que estas guerras se desarrollaban, el resultado era miseria, destrucción, esclavitud, muerte, además, del éxodo de su gente más competente.
La perspectiva de las empobrecidas naciones, africanas, asiáticas, europeas, o americanas, cuya unidad familiar se destruía era sólo el retroceso en aspectos culturales, morales, económicos y sociales, además, de ver crecer su endeudamiento y dependencia externa de las potencias.
Cabría preguntarse: ¿Estas guerras tenían origen en la lucha ideológica sustentada por las grandes potencias o en su necesidad de expansión y control de recursos? ¿Se han convertido estas guerras en parte del negocio de los grandes fabricantes de armas y de quienes creen vehementemente en la necesidad de reducir la población mundial? ¿Había sucumbido la democracia a los cañonazos de dólares de la industria armamentista como lo advirtió David Dwigth Eisenhower en su discurso de despedida? ¿O eran verdaderas guerras civiles?
El Salvador, país geográficamente ubicado sobre el Ecuador y el centro de América, sufrió en 1932 el primer levantamiento comunista en América (entiéndase por América, el continente americano). El 21 de enero de 1932, se abortó un complot con la captura de líderes sindicales acusados de comunistas y se decomisaron bombas, mimeógrafos y material catalogado como subversivo. El abogado Farabundo Martí se aprovechó de la inconformidad de los indígenas que se veían despojados de sus tierras, agobiados por la mala situación económica (bajos precios del añil y el café) y el 22 de enero de 1932 los lanzó contra humildes propietarios de tierra en diferentes municipios del occidente y centro del país.
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23 de enero, el supremo gobierno dio de alta a todos los que deseaban
combatir al comunismo. Y al día siguiente se hizo retroceder a
los indígenas de Ahuachapán, Sonsonate y Colón.
El 25, tropas inglesas pretendieron desembarcar en Acajutla y el
General Bran evitó el desembarco (¿Es posible que el
imperio británico quisiera aprovechar la confusión para
extender su imperio?). Los municipios de Juayua,
Izalco, Tacuba, Teotepeque, Colón, y Nahuizalco que fueron
controlados el lunes 25 de enero de 1932.
3.
El levantamiento indígena, cobró la vida de pequeños agricultores, sus familias y empleados de terratenientes, acción que al final debió ser reprimida con trágico resultado por la Fuerza Armada, cuyo Ministro de Defensa era el general Maximiliano Hernández Martínez (El brujo de las aguas azules), quien posteriormente gobernó de 1932 a 1944. 4
El 29 de enero el líder indígena Feliciano Ama fue ahorcado en Izalco y el 1 de febrero fueron fusilados los jóvenes Martí, Luna y Zapata, universitarios y dirigentes del alzamiento indígena.5 Desgraciadamente, los hechos salieron de control y muchos indígenas fueron masacrados sin culpa. Las bajas, aun no confirmadas, se calculan entre los cuatro mil 6 y los treinta mil 7 A esto hay que agregar la pérdida casi total del origen, los valores e identidad cultural salvadoreña.
Esta lección de historia y sus causas internas se han ocultado, y los que ostentaban el poder económico, en la época del 32, fueron los más beneficiados.8. Al final del conflicto, se culpó de lo ocurrido sólo a la causa externa: el comunismo y quien se apropió de la tierra que los reyes de España habían cedido a los indígenas fue la oligarquía.
Es importante recordar que bajo la aparente calma de la vida cotidiana en El Salvador los grupos armados ilegales actuaban desde la década del 60. Fidel Castro lanzó OLAS, (Organización Latinoamericana de Solidaridad) con el apoyo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Esta organización propugnaba la toma del poder en Latinoamérica por la vía violenta. La “guerra sucia” se llevó adelante en dos frentes, en el político y en el militar. Cabe preguntar ahora: ¿Cree amigo lector que la guerra sufrida por 13 años, tiene origen interno o externo o es una combinación de ambos?
En los años 70, el poder económico continuó siendo prerrogativa de las mismas familias que lo ostentaban en 1932. ¿Y quizá sus nuevas generaciones no previeron la posibilidad de un nuevo conflicto? ¿O sería que la causa de repetir la violencia en los años 70 fue por carecer de acceso a los documentos históricos destruidos y poca evidencia de los sucesos de 1932? ¿Será que los abuelos y tatarabuelos no aprendieron ni trasmitieron la lección de 1932 a sus herederos, permitiendo que la historia se repitiera? ¿O es que nunca dejaremos de ser los que ponen los muertos en el juego hegemónico de las potencias?
La evidencia histórica salvadoreña muestra, entre otras cosas, que muchos de los grandes capitales surgieron de ostentar la presidencia de la república, y otros capitales se consolidaron sirviendo a esos intereses. El gran capital se servía de la Fuerza Armada para asegurar el disfrute de sus privilegios, monopolios y oligopolio. Y esa miopía o propósito nos llevaría 38 años después a una nueva cruel e inútil confrontación entre hermanos gestada en el marco de la guerra fría.
Vivía El Salvador en los años 70 bajo un régimen militar, considerado por la política de seguridad nacional de los Estados Unidos como aliado anticomunista, ya que servía a sus intereses.
En el resto del mundo, la dinámica de los movimientos revolucionarios y la creciente pobreza, hacían que los EE.UU. perdieran terreno en su frente diplomático. Sus aliados los países “alineados” eran superados en número por los llamados “no alineados”, y en su frente interno, las protestas contra la guerra en Vietnam crecían y al final el retiro militar de ese país simboliza la derrota. Estos y otros hechos conducen a los intereses políticos de EE.UU. a considerar un cambio de estrategia, y los derechos humanos se perfilen como la nueva política de estado para sustituir a la de seguridad nacional, con lo que se persigue mejorar la imagen internacional, pero sin dejar de lado sus principales intereses.
Antes de seguir adelante y comprender mejor lo que aconteció en esta trágica etapa de la historia política salvadoreña, es necesario reconocer el mérito de miembros dentro de los grupos llamados de izquierda y derecha, que lucharon por verdaderos ideales, decididos a morir por ellos; para estos hombres y mujeres que por ello lucharon y su vida ofrendaron, el honor y la gloria.
En absoluto quienes por ideales luchamos percibimos que fuimos usados como marionetas y que contribuiríamos a mantener la mano de obra de las fábricas de armas de las grandes potencias y a empobrecer nuestra nación. Al final los sobrevivientes resultamos manipulados o apartados por la misma oligarquía dominante al servicio del continuo avance colonialista.
En ambos bandos abundaron los deshonestos, los ejecutores de purgas y estos, en su afán de mantener su status, continúan en la actualidad buscando la confrontación, la radicalización de posiciones, pues no poseen otro medio para ocultar su ignorancia. A ellos cabe recordarles: “Qué como es arriba es abajo y como es abajo es arriba”
Duro Despertar
En el periodo de 1962 a 1967 presidía el Gobierno de El Salvador el coronel Julio Adalberto Rivera, elegido el 30 de abril de 1962.9 El coronel Rivera, quizá en su afán de conciliar con la creciente presión de la izquierda, nombró en el cargo de Rector de La Universidad Nacional al doctor Fabio Castillo Figueroa, poco tiempo después ésta se transformó en la cuna de la anarquía, hecho del cual culpó al presidente; su decisión le compró tiempo, pero al final fue una decisión errada.

Los partidos políticos prácticamente inexistentes, no estaban preparados para enfrentar una guerra política, menos la ola de terror que se avecinaba. Y a la mayoría de los ciudadanos si les hablabas del peligro comunista, respondían incrédulos que eras alarmista o que estabas loco nadie veía la amenaza.
10.
Pocas fueron las personas que previeron los acontecimientos que se cernían sobre El Salvador; entre quienes se encontraban don Enrique Altamirano y su padre, quienes siempre habían, mantenido una constante campaña en defensa de los principios democráticos y la libertad, a través de su medio de difusión ¨ El Diario de Hoy ¨. Esta definida posición, desde un inicio los colocó en primera fila en contra de quienes coreaban las consignas de Cuba. Difícil se tornó su postura pues como comunicadores estaban llamados a mantener la objetividad de su medio a pesar de las tendencias políticas que se daban en el país. Resulta complicado el defender posiciones y ser objetivo a la vez, cuando las estructuras de poder con más de 50 años de cultura militarista gubernamental no representa lo ideal sino el menor de los males.
R
elata
don Enrique Altamirano que la construcción
del edificio que alberga el periódico se realizó con la
visión de proteger a quienes laboran en él. Y fue El
Diario de Hoy el primero en ser objeto de un atentado terrorista en
1965. Una fuerte carga explosiva le fue colocada, los daños
sólo fueron materiales. Con este atentado se buscaba culpar a
estudiantes universitarios y lanzar a este medio a una lucha frontal
contra la efervescencia revolucionaria existente en la universidad de
la que el mismo gobierno había sido participe.
El objetivo no fue alcanzado; pues se descubrió que el coronel Roberto E. Santibáñez, siguiendo órdenes superiores, resultó culpable del atentado. El Gobierno mal asesorado por CIA, pretendía lograr con esta acción un mayor apoyo de los medios de comunicación para combatir la naciente anarquía que se gestaba desde la Universidad Nacional.
11.
El sucesor general Fidel Sánchez Hernández fue designado por el coronel Rivera a la presidencia. Fue electo el 10 de marzo de 1967. Su periodo se extendió hasta 1972
La selección de Sánchez Hernández suscitó una gran división entre la Fuerza Armada y su elección en las urnas fue fraudulenta.
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este periodo, las acciones del Partido Comunista cobraban
importancia; creciendo la inestabilidad del
Gobierno, factor que se considera como causal para llevar adelante la
guerra con Honduras, que momentáneamente unificó a la
nación y dio estabilidad al Gobierno.Salvador Cayetano Carpio
(Comandante Marcial), fungía entonces como secretario general
del Partido Comunista (PCS), y renunció en 1969 por
desacuerdos con Schafik Handal, quien brindó el apoyo del PCS,
al general Fidel Sánchez Hernández ante el conflicto
bélico con Honduras. Carpio consideró este acto
contrario a la lucha hasta la fecha desarrollada.12
13.
Cayetano Carpio dejó el PCS y formó y las FPL (Fuerzas Populares de Liberación) en 1970; mientras que Handal, asumió la dirección del PCS formando más adelante su grupo armado denominado FAL (Fuerzas Armadas de Liberación), con él que desató una ola de secuestros que siempre justificó, pues lo consideró un medio legítimo para financiar la guerra.
La acción terrorista más notoria, por ser de las primeras, que sacudieron la conciencia de los salvadoreños e hizo visualizar que el peligro era real, fue el secuestro de Ernesto Regalado Dueñas quien fue asesinado en 1971. Su muerte la reclamó quienes operaban con el nombre de “El GRUPO”. 14
Dentro del nuevo esquema de guerra terrorista, Rivas Mira, Joaquín Villalobos, Ana Guadalupe Martínez, Armando Arteaga y otros, integraron el Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP) en 1972. Aceptaron en sus filas a Roque Dalton a su regreso de Francia, conociendo de antemano que Cayetano Carpio le había rechazado en sus filas porque se sospechaba de él. Poco después de su ingreso al ERP en 1973, Roque Dalton y Armando Arteaga, fueron acusados de pertenecer a la CIA, por lo que fueron purgados. Joaquín Villalobos, uno de los ejecutores, pasó a comandar el ERP.
Como protesta a esta purga, surgió la RN (Resistencia Nacional) que se activó en 1975. Mas tarde los nombres de sus miembros fueron revelados y capturados, todo ocurrió mientras Ana Guadalupe Martínez permanecía capturada en la Guardia Nacional.
El PCS y las FAL contaron con la ayuda de Mario Aguiñada Carranza para la creación del partido político Unión Democrática Nacionalista (UDN), que sirvió de fachada al proscrito Partido Comunista. En el esquema actual del FMLN Mario Aguiñada ha dejado de ser protagonista.
La estructura que el Partido Comunista desarrolló para enfrentar la nueva etapa de guerra consistió en dividirse en varios cuadros políticos y militares, abandonando el frente único y presentando varios frentes al enemigo. La estrategia del PCS variaba y a la vez crecían las diferencias entre sus líderes. Cayetano Carpio al inicio y a la dirección Schafik Handal. Se dice que Cayetano consideraba que haber condescendido con los militares en 1969 había hecho retroceder la lucha del pueblo. Posteriormente en la década del 70 otros grupos se forman.
Con respecto a la estrategia de mando único y partido único, ésta dio un giro aparente de 360 grados. Ahora, la guerra popular prolongada presentaba varios frentes militares y políticos, y el gobierno de turno y su Fuerza Armada estaban sin apoyo popular. Esta misma estrategia se había aplicado ya en otros países con buenos resultados.
Los dirigentes de las organizaciones gozaban de autonomía pero ésta era sólo para desarrollar acciones encaminadas a desestabilizar el sistema o gobierno de turno. Todos conocían y respetaban el mando único que siempre prevaleció en lo político, las finanzas y el suministro de pertrechos de guerra. Es más, Fidel Castro fue quien siempre representó la última palabra aún después del debilitamiento de la URSS. Hay quienes afirman que hasta cuando se trataba de la vida de salvadoreños, la última palabra la tenía él.
El PCS y su estrategia de terror se dejaron sentir fuertemente en 1970, cuando la lucha entre las grandes potencias montó su teatro de operaciones en Centroamérica. Atrás quedaban África, Asia, Sur América, ahora el turno de poner los muertos era para los nicaragüenses y salvadoreños.
En El Salvador y bajo esta realidad, las unidades de inteligencia nacional asesoradas por la CIA, combatían la llamada “guerra sucia”. Muchos héroes y terroristas de ambos bandos murieron pero también inocentes cayeron, víctimas de este incomprensible conflicto. En la actualidad la CIA pretende eximirse de culpa al acusar a salvadoreños que sólo fueron instrumento de sus políticas.
Durante este período de historia, la mayoría de los salvadoreños no nos dábamos cuenta o no queríamos admitir que nuestro injusto sistema económico y social, sumado a los intereses de las grandes potencias, favorecía la gestación de una nueva confrontación armada mas larga y cruenta que la de 1932.
Algunos miembros de la Compañía de Jesús se sumaron a exasperar los ánimos. Los llamados discípulos del Papa Negro, sostenían que era necesario “sensibilizar a la sociedad”. Cuando en realidad envenenaron las mentes de muchos jóvenes, quienes incluso asesinaron y se volvieron en contra de sus familias. La prédica y práctica de este tipo de cristianismo, no era hasta entonces conocida por los salvadoreños. De aquí nacieron los terroristas llamados “cristianos” que hoy son rechazados por el FMLN pues se les acusa de volver a las sotanas y servir a la oligarquía.
A pesar de esto, las contribuciones del gran capital siguieron llegando a los jesuitas para levantar sus centros de estudios superiores, a la vez que la influencia política jesuítica aumentaba y se complementaba con seguidores fieles dentro de la Fuerza Armada.
El Salvador se hundía en el enfrentamiento y el padecer de la violencia. El odio de clases era pregonado en algunos colegios, púlpitos y universidades. Sin duda la falta de oportunidades, bajos salarios, impunidad, abusos de poder y más, contribuían a justificar inhumanas e irracionales acciones.
Las protestas callejeras, los secuestros, asesinatos, las tomas de embajadas y templos, destrucción de alcaldías, centros de salud, subestaciones de energía eléctrica y las huelgas, siguieron aumentando hasta convertirse en algo cotidiano. Pregunto: ¿Es la destrucción y el terror la respuesta a la injusticia social?
El 20 de febrero de 1972, en forma fraudulenta fue electo presidente el coronel Arturo Armando Molina (1972-1977)15.
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coronel Benjamín Mejía intenta hacer valer el triunfo
electoral del candidato de oposición y con un grupo de
oficiales captura al general Sánchez Hernández y
familiares en su casa de habitación. Napoleón Duarte
despojado de la legítima victoria es solicitado para dirigirse
al pueblo.
En el mensaje amenazó a los militares que le habían arrebatado del triunfo electoral diciéndoles: “No van a alcanzar los postes (de luz eléctrica), para colgar a los militares”. Con esta expresión, Duarte también hacía referencia al servilismo de los militares al gran capital que se oponía a que asumiera el Gobierno. El 25 de marzo de 1972, Duarte salió exiliado.
16.
A pesar de estar dividida la Fuerza Armada la represión de ese año fue violenta.
En esta oportunidad la izquierda se había unido en la llamada Unión Nacional Opositora (UNO). Integrada por los partidos Partido Demócrata Cristiano (PDC) que dirigía Napoleón Duarte, el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) dirigido por el doctor Guillermo Manuel Ungo Revelo y la Unión Democrática Nacionalista (UDN) representado por Mario Aguiñada Carranza.
La formula presidencial estuvo integrada por Napoleón Duarte como candidato a la presidencia y Manuel Ungo como su compañero de formula. Si bien se decía que todas las izquierdas estaban representadas en la UNO, esto no era cierto.
El robo electoral a la UNO y la represión posterior, son considerados por muchos en la izquierda como el fin de las posibilidades democráticas para resolver el conflicto salvadoreño y con ello pretenden justificar el inicio de la lucha armada como la única alternativa. Sería de ilusos dejar en el olvido que la lucha armada había sido impuesta a través de OLAS, por extranjeros (Fidel Castro), hacía diez años (1962) siguiendo lineamientos de la de la URSS sin consultar la opinión del PC. En El Salvador sólo se daban condiciones políticas para generar un conflicto armado, no existían condiciones económicas; debían crearlas. No creo que nos consideren ilusos, sin memoria.
Así como ahora nosotros reconocemos que en aquella época se nos utilizaba con fines ajenos a los que deseábamos para nuestro pueblo, la izquierda debería reconocerlo y a partir de allí podríamos forjar unidos el mejor camino de salvadoreños para salvadoreños.
El Fin de una Era
Corría el año de 1977 y El Salvador era gobernado por quien seria el último de la sucesión de los militares, el general Carlos Humberto Romero (1977-1979).

Su gobierno actuó en forma vacilante y no era de extrañar, pues ni él ni sus predecesores, lograron apoyo popular contundente en las urnas. El conteo de votos había sido suspendido ante la supuesta ventaja de la UNO y su candidato el coronel Ernesto Claramount. El 28 de febrero de 1977 se abrió fuego en contra de quienes mostraban descontento en la plaza Libertad; este fue el preludio del nuevo gobierno militar.
La presión externa de la administración del presidente James Carter y su Política de Derechos
17.
Humanos exigía apertura y respeto a los derechos humanos para quiénes actuaban destruyendo la propiedad privada. Además Carter interrumpió la ayuda militar para la Fuerza Armada en El Salvador, con lo que pretendía acelerar la salida de los militares del gobierno. Sin duda el panorama no era nada halagüeño para el general Romero.
El terror crecía sobre el país; y se suma a la ola de asesinatos la del general retirado Osmín Aguirre el 12 de julio de 1977. El general estuvo en servicio activo en 1932 y fue Ministro de Defensa por menos de un mes en diciembre de
1931. Se cree que su ejecución fue simbólica, pues él había contribuido a sofocar la rebelión en 1932
La lucha arrecia en 1978. La ola roja ahora se volcaba sobre la vecina Nicaragua. El mando Sandinista y su ejército marcharon exitosamente sobre Managua, la capital, en relativo corto tiempo, tomando en cuenta que su movimiento terrorista estaba menos preparado que el salvadoreño.
La dinastía Somoza da sus primeros pasos con Anastasio Somoza García, padre de Luis y Anastasio, quien asesinara en 1934 a Cesar Augusto Sandino, nacionalista, que se opuso a la intervención extranjera y a William Walker en Nicaragua. La familia Somoza se establece en el poder en 1937, luego de derrocar al presidente Juan Bautista Sacasa. La dinastía y el heredero, general Anastasio Somoza Debayle fueron apoyados por los sucesivos Gobiernos de los Estados Unidos de Norte América y su Política de Seguridad Nacional, hasta 1979.
En 1979 la administración Carter le corta a Somoza Debayle toda clase de ayuda en el momento más crucial de la conflagración. Buques cargados de armas y municiones provenientes de Israel son obligados a fondear en aguas internacionales, evitando que lleguen a puerto nicaragüense. La acción del gobierno de Carter afectó en forma decisiva a la Guardia Nacional nicaragüense, ya que toda su fusilería era “Galil” de origen israelí, que únicamente tiene capacidad para funcionar con la munición original.
Como una de las estratagemas más efectivas de esa campaña militar, la dirigencia sandinista usó el asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro gran opositor de Somoza en enero de 1978, a quien culparon de su muerte. Posteriormente durante los funerales de Chamorro, provocaron a la Guardia Nacional con saldo de varios muertos, y el pueblo, cansado de la dictadura, creyendo las mentiras y concedió el apoyo popular que le hacia falta al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para tomar el poder.
A la desgracia del pueblo nicaragüense, se sumaba lo inaudito. Incomprensiblemente Costa Rica, que siempre había mantenido neutral en los conflictos, cambió durante el gobierno del presidente Rodrigo Carazo Odio (1978-1982) y concedió el territorio costarricense a los sandinistas apoyados por Cuba para establecer la base de ataque, planificación y suministro de la fuerza militar del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Desde aquí lanzaron la ofensiva que finalmente haría caer el régimen de Somoza y permitiría la instauración de una nueva dictadura ahora dependiente de Cuba.
¿Qué clase de presión recibió el presidente Carazo Odio de la administración de Carter para ceder el territorio costarricense? ¿A cambio de que? ¿Estaba su hijo realmente involucrado en el negocio de venta de armas? Fue también durante su presidencia que el 16 de junio de 1980, más de diez mil cubanos pasaron a través de Costa Rica con destino a Perú. Muchas preguntas sobre eventos de esa época aún siguen sin respuesta: El 17 de mayo de 1979 Fidel Castro visitó México y tres días después, el 20 de mayo, a menos de un mes de la caída del régimen de Somoza, México se sumaba al aislamiento internacional de Nicaragua al romper relaciones diplomáticas. ¿Qué papel jugaba México y su partido gobernante el PRI? ¿Habrán recibido órdenes o pesaba la amenaza de Fidel Castro de no detener por más tiempo el brote de guerra de guerrillas en Chiapas, si no se apoyaba a los sandinistas?
El 9 de julio de 1979, los sandinistas se instauraban como nuevo gobierno de los nicaragüenses, con el total apoyo y reconocimiento de James Carter y figuras nefastas del Departamento de Estado como Vairon Vacky, Secretario Auxiliar para Asuntos Interamericanos.
Ariel Ramos, periodista desde Miami, criticaba la ayuda sin condiciones que Carter y su gobierno ofrecían a los sandinistas, a pesar de las declaraciones del terrorista Plutarco Elías Hernández, comandante del frente sandinista, de nacionalidad costarricense, quien un mes antes había anunciado la salida de brigadas internacionales desde Nicaragua hacia otras tierras para colaborar con otros grupos revolucionarios, sin descartar la posibilidad de reforzar a los terroristas en El Salvador y Guatemala.
Hasta la fecha, los costarricenses sufren las consecuencias del éxodo constante de empobrecidos nicaragüenses, resultado de un régimen de izquierda totalitaria y corrupta en Nicaragua. Gracias a James Carter, la que fuera una vez llamada amenaza se transformó en la primera victoria militar comunista en suelo americano, instaurándose en Nicaragua un remedo de régimen marxista leninista.
Por primera vez, sería viable para la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, (URSS) establecer misiles nucleares en territorio continental americano. Ahora contaba con una nueva arma de chantaje contra los Estados Unidos. Me imagino que el agradecimiento del Kremlin hacia Carter era infinito.
Una vez en el poder el FSLN pregonó su apoyo a los terroristas en El Salvador. Solían decir: “Desayunaremos en Managua, almorzaremos en El Salvador y cenaremos en Guatemala”
En El Salvador para muchos, la actitud del gobierno de James Carter era de total soporte a los secuestradores y destructores de la propiedad privada, quienes a su vez se quejaban de la represión generalizada. La ayuda militar había sido suspendida desde 1977, y se le había ordenado al general Romero llevar adelante política de apertura que favorecieran a los llamados Grupos de Masas; intentó llevar adelante el mandato y como respuesta, asesinaron a su hermano, el profesor José Javier Romero, en la ciudad de Apopa al norte de San Salvador. En este período el BPR inauguró su primer local, fueron reprimidos por Guardia Nacional y posteriormente, exigieron la salida del gobierno continuando con la destrucción de autobuses y negocios en el centro de la capital. La entrega del gobierno, finalmente se lograría con el apoyo de James Carter.
El general Romero convocó a los dirigentes del poder económico que regían el país, los puso al tanto de las presiones de Carter y les expresó que se mantendría firme hasta donde le fuera posible. Pero era demasiado tarde, el general ya no contaba con apoyo unificado dentro de la Fuerza Armada, el gran capital tampoco lo respaldaba; sólo buscaban en medio del caos, asegurar sus intereses. En el frente externo, el accionar del gobierno de EE.UU. en el caso de Somoza era más que evidente. Era imposible hacerle frente a quién dirigía el imperio: Carter había sido también el artífice de la caída del Sha de Irán y del ascenso al poder del radical Ayatola Khomeini. Así de confiable era la política exterior de los EE.UU., sin embargo, sí resultaba lucrativa para la industria militar.
En El Salvador la división dentro de la institución armada había ido creciendo y acentuándose a lo largo de 20 años. El detectado golpe de estado se esperaba para el día 14 de octubre de 1979. La oficialidad fiel al general Romero aguardó hasta tempranas horas del día 15 sin que se diera ningún acontecimiento; creyendo que se había abortado el golpe de estado, bajaron la guardia. Fue a eso de las ocho y media de la mañana de ese día que los comandantes de los catorce regimientos y tres cuarteles centrales de cuerpos de seguridad fueron conminados, por la llamada ¨ oficialidad joven ¨ con rangos de capitán a subteniente en su mayoría, a no oponer resistencia.
El coronel Eduardo Iraheta, leal a Romero, trató desde la Fuerza Aérea contrarrestar la maniobra sin éxito. Posteriormente Romero envió al coronel Flores Lima, su secretario de información, a negociar su salida con el coronel Adolfo Majano, quién ya se perfilaba como líder del movimiento golpista. Lima y Majano se graduaron juntos en 1958 y el resultado de la negociación otorgó la garantía a Romero y su Estado Mayor para salir del país ese mismo día a las 18 horas, en una aeronave enviada por la Fuerza Aérea de Guatemala. El general Romero, acompañado de su Estado Mayor, partió rumbo a Guatemala.
Carter y su pro cónsul (Embajador) Robert White, llevaron adelante el golpe de estado sirviéndose de varios oficiales entre ellos algunos los miembros de la denominada “Tandona” (llamada así por ser la promoción más numerosa la Escuela Militar). Una vez relevado del mando el general Romero, los integrantes de la promoción mencionada, buscaron al coronel Antonio Corleto, director de la Guardia Nacional, para que presidiera el nuevo Gobierno. Corleto decidió mantenerse fiel al general Romero y pasar a retiro, pero recomendó a los coroneles Arnoldo Majano y Jaime Abdul Gutiérrez para llevar adelante el gobierno transitorio que conformaría una Junta militar y civil que se denominó: Revolucionaria de Gobierno.
La primera foto de los golpistas, fue publicada el martes 16 de octubre de 1979 y aparecen en ella los militares: coroneles Jaime Abdul Gutiérrez y Adolfo Arnoldo Majano, los capitanes Heriberto Zelaya, Francisco Mena Sandoval, el teniente Francisco Antonio Villacorta y el subteniente Ramón Chávez Euceda. Al día siguiente el miércoles 17 se decretó el estado de sitio y la ley marcial desde las 10pm., hasta las 5am.
Como parte de un plan hábilmente elaborado y premeditado por el Departamento de Estado, diez días después del golpe de Estado el 25 de octubre, arriba a El Salvador el ingeniero José Napoleón Duarte, transportado en una aeronave de la Fuerza Aérea venezolana. Fue recibido por simpatizantes en la plaza Barrios y a la vez apedreado por los grupos de masas dependientes de los terroristas. La gente del PDC tuvo que salir huyendo.18 La presunción política del Departamento de Estado fue errónea: la nueva dirigencia de izquierda no quería a Duarte, quería el poder.
Los ataques a las Fuerzas de Seguridad, secuestros, extorsiones, asaltos y asesinatos de civiles ejecutados por los terroristas que se extendían desde finales de la década del 60 hasta 1979, no se detenían a pesar de la caída del régimen militar y la llegada de Duarte. Por el contrario, se incrementaron creciendo la incertidumbre. Al caos que se vivía se debió agregar el aumento de tomas de fábricas por los sindicalistas que conllevaban la privación de libertad tanto de trabajadores como de ejecutivos y el cierre de las mismas con el consiguiente desempleo. El terror se había convertido en el azote de la nación salvadoreña ya que de igual forma desaparecían en manos de grupos paramilitares como la Mano Blanca, dirigentes sindicales, maestros, religiosos, obreros, campesinos y estudiantes.
Solía preguntarme en los años 70 y me pregunto ahora en el 2008: ¿Las vidas de Ernesto Regalado, Roberto Poma, Mauricio Borgonovo, Enrique Álvarez, Juan Chacón y cientos de miles posteriormente fueron un buen precio a pagar por el capricho de conservar a unos cuantos en el PODER absoluto y de gozar sus privilegios? ¿Cuánto más habrá que sacrificar antes de transformar El Salvador en una tierra de oportunidades y no de frustración? Ahora, a mediados del 2008, la perspectiva me aterra, estamos en peores condiciones que en medio de la guerra, desde cualquier ángulo que se analice, ya sea este nacional o internacional, político o económico.
El pueblo salvadoreño se encontraba desde antes de los años 70, sumido en el caos político militar mas largo de su historia. A pesar de eso El Salvador era considerado en 1977 una de las naciones más industrializadas de América, de tener una de las mejores distribuciones de riqueza del continente americano, incluso mejor que la de USA y de contar con un ingreso mensual per-cápita de US $ 600.00.19 (Datos Banco Mundial, OEA.) Ahora en el 2008 el ingreso no alcanza para ni siquiera para cubrir la canasta básica de alimento en la zona rural, los precios del petróleo llegan a los $139.00 por barril y los EUA debido a irregularidades en el mercado inmobiliario está por entrar a un período de recesión económica.
Es de hacer notar que el relativo bienestar mundial logrado hasta mediados del 2008 a pesar de la voracidad de quienes ostentaban el PODER, no resultó suficiente para acabar con la frustración y calmar el descontento de las mayorías en los países pobres, quienes aún pueden ser inducidos a ¨ guerras civiles ¨ con financiamiento proveniente de grandes potencias, quienes también afectados por la crisis, buscarían cubrir sus programas de empleo ampliando las fabricas de armamento, apoderándose de los recursos naturales o buscando por medios violentos controlar el crecimiento demográfico. En la actualidad las potencias luchan por asegurarse el suministro de recursos no renovables, materias primas. Por ello las guerras y sufrimiento directo las padecen quiénes poseen esos recursos, y nosotros sufrimos el daño colateral como el encarecimiento de materias primas, alimentos, etc. Mikhail Gorbachev ex dirigente de la URSS, el 14 de agosto del 2008 opinó que está por iniciarse una nueva Guerra Fría. Nada es de extrañar en un mundo en donde hay más pobres en el 2008 que en los años 60´s. Lamento que nadie puede negar esta realidad y que hay una potencia dominante, quizá la promotora de esta situación.
El terror y la destrucción hicieron que la familia salvadoreña se desintegrara, que nuestro capital humano emigrara a otras naciones y consecuentemente, la que fuera una economía relativamente pujante, retrocediera paso a paso hasta hacernos en 1982, tan pobre como lo éramos en 1950 y en el 2008 este retroceso llega hasta dar paso a la pobreza extrema. En 1982 sin un legítimo gobierno, en medio de la total anarquía, ante lo que parecía el fin de las libertades y la llegada inminente de una dictadura comunista a El Salvador, se va forjando una voluntad de lucha netamente salvadoreña, con aspiración democrática, que busca unir a la nación bajo objetivos sencillos que no permita que una dictadura marxista o capitalista nos esclavice y por el contrario, nos procure un El Salvador de oportunidades, próspero y justo, donde todos puedan vivir en paz, progreso y libertad.
Este movimiento en esencia nació sin influencia de potencias ni del gran capital oligárquico que huía hacia Norteamérica al ver amenazados sus privilegios y asesinados a sus herederos por su propia miopía y egoísmo. Se trató dentro de nuestro ideario de brindar equidad, igualdad de oportunidades para todos y para que quienes tenían la suerte o el privilegio del bienestar económico pudiesen en lugar de ser odiados, ser admirados, queridos, respetados por su pueblo. ¿Era esto tan difícil de lograr? Pareciera que sí pues final, desgraciadamente, la propuesta no fue comprendida y resultó desechada.
No deberíamos continuar matándonos como en el pasado entre liberales y conservadores, comunistas y capitalistas. La historia de finales del siglo XX, no puede ser ocultada o destruida como lo fue la de los años 30. Ahora, la revolución informática no permite que se pierda una sola porción de la historia que hemos escrito, como tampoco se puede ocultar la existencia de opiniones disímiles, algunas que incluso pueden rayar en la ridiculez. Lo que no se puede evitar es que muchos sigan en la ignorancia y sean manipulados por intereses ajenos a los de toda la nación.
Tuvimos la oportunidad y si sólo hubiésemos procurado las suficientes oportunidades pero no lo hicimos por lo que no evitamos que la historia continúe registrando la pérdida sin sentido de vidas inocentes y el crecimiento de la pobreza.
Lamentablemente tres años después de publicada la primera edición de esta obra y cuatro de su finalización, los oídos continúan sordos al llamado de conciencia y nos dirigimos de nuevo hacia lo incierto. Deseo dejar claro, que lo plasmado en estas líneas lo considero mi deber, y estoy consiente del riesgo que la historia registra con innumerables ejemplos, de aquellos que buscaron equidad para la mayoría y al final sus vidas fueron cegadas abruptamente por cerebros obtusos. El vivir bajo amenaza y riesgo no es nada nuevo; y espero que hoy 28 años después de iniciada la lucha, seamos capaces de razonar con mayor madurez y sensatez.
Alrededor de 1983 en Radio Venceremos se me condenó a muerte y esta hoja suelta que llegó posteriormente lo confirma. Mi nombre es el último de la lista. Sin duda es fácil y temerario ser acusador y condenador cuando se está oculto; pero esta clase de gente aún tiene cabida en los estamentos políticos amigos y contrarios del siglo XXI.
20.
V
idas
Diferentes, Destino Común
Estos jóvenes profesionales y empresarios habían decidido incursionar en la política junto a otros que dentro de la milicia veían frustrados sus sueños, después de arriesgar su vida en el cumplimiento de sus deberes y obligaciones que su institución se alejaba de los objetivos nacionales por someterse a intereses particulares.
Los
jóvenes, Armando Calderón Sol, Francisco Guirola
Beeche, Alfredo Mena Lagos, Ricardo Paredes Osorio, Gloria Mercedes
Panamá y David Ernesto Panamá, se conocieron a
principios de los años 70, durante el intento del gobierno de
los EE.UU. de imponer una improvisada reforma agraria, durante el
régimen del coronel Arturo Armando Molina, como paliativo al
empuje que OLAS había logrado impulsar durante cinco años.
A partir de ese período la participación de estos
jóvenes, cuyas edades oscilaba entre 19 y 22 años fue
destacada y contribuyó a detener el improvisado proyecto de
reforma agraria. Incluso quién escribe, redactó el
borrador del documento que leyó Ernesto Sol Meza, ante el
presidente coronel Arturo Armando Molina. Documento que expresa
nuestras razones como FARO, para oponernos a p
royectos
improvisados promovidos por extranjeros “Ni un paso atrás”,
era la consigna.
21.
FARO un movimiento nacido de agricultores había sido un éxito en cuanto a movilización, y se consideró hacerlo partido político. Esta nueva figura política sustituiría al PCN. Se llegó la fecha en que se nos presentarían los estatutos del nuevo partido. Reunidos el salón de juntas del edificio de la Cooperativa Algodonera aguardábamos ansiosos. Al salón y con bastante retraso se presentó el doctor Francisco Guerrero quién nos informó que los estatutos los había roto, su respuesta fue fría y expresada con una enorme y sarcástica sonrisa. Nuestra indignación y protestas de nada sirvieron. Él era lacayo de los militares y cumplía órdenes. Nos habían utilizado. El PCN continuaría siendo la única opción partidaria, sin importar el marcado deterioro y carencia de credibilidad que se le sumaba.
FARO nunca fue controlado por estos jóvenes; si por terratenientes y el doctor “Chachí” Francisco José Guerrero una de las cabezas visibles, quien irónicamente representaba los intereses de la oligarquía dentro del partido PCN, cuyo gobierno siguiendo órdenes de EUA, pretendía implementar la reforma agraria a la que el gran capital se oponía. Durante esta época Guerrero jugó a los dos bandos: oponiéndose a la reforma agraria favoreciendo al gran capital y desechando la formación del nuevo partido en pro de los militares.
Siete años después, frustrados ante la incapacidad de los gobiernos militares y partidos políticos, los amigos: Mena, Guirola, Calderón, Paredes y Panamá volvieron a reunirse para fundar en mayo de 1979 el Movimiento Nacionalista Salvadoreño (MNS). Sus ideales y manera de pensar se dieron a conocer en tres publicaciones que se hicieron por la prensa escrita: “Ya Basta”, “Llegó la Hora” y la “Proclama Nacionalista”. Sus autores fueron los fundadores del MNS. Carlos López Sandoval realizaba las correcciones y brindaba consejo a los jóvenes.
La libertad estaba amenazada en El Salvador y conseguir soporte para defenderla era difícil. Para publicar nuestros artículos debíamos ir de casa en casa leyendo su contenido y recaudando dinero hasta cubrir el costo de cada publicación. Los medios de difusión no colaboraban; incluso cobraban, nos exigían identificarnos y que firmáramos los documentos, quedando expuestos a que se atentara en contra nuestra. En cambio los izquierdistas cobijados por grupos de masas con personería jurídica, mantenían oculta la identidad de los responsables.
El final de los años 70 resultó ser una experiencia nacional dolorosa. La inseguridad era tan evidente que debimos organizarnos entre los vecinos para defender nuestra libertad. ¿Se pueden imaginar ustedes amigos lectores, cómo era vivir con 30 o 40 bombas diarias, asaltos, ametrallamientos a residencias, secuestros y asesinatos, los siete días de la semana.
Era inaudito, pero los derechos humanos de Carter y su gobierno, no consideraban que ese proceder terrorista era errado; lo consideraban “justificado”. Tres o cuatro vecinos patrullaban la colonia durante la noche. Este tipo de vida se volvía intolerable. No se trataba de una película de “Hollywood”, era la triste realidad, debíamos defender lo nuestro. En varias oportunidades, con estas medidas se evitaron, atentados y consecuencias mayores.
El 15 de septiembre durante la celebración del día de la independencia, el presidente, general Carlos H. Romero, al dirigirse a la nación pronunció un discurso que salió de lo normal. 22. Declaró el general la existencia de presiones externas: “Quieren modificar nuestras estructuras políticas a su antojo, sin tomar en cuenta la autodeterminación de los pueblos”.
Lo declarado no admitía dudas; ellos conocían que se gestaba el derrocamiento.
Las provocaciones de la izquierda y de los grupos de masas, mantenían al gobierno a la defensiva. ORDEN, el grupo de masas gubernamental funcionaba bien en el sector rural, no así en lo urbano.
Era notorio como en 1979 en El Salvador no existía un liderazgo político que defendiera la libertad, el derecho a la propiedad ni quien evitara el predominio de los privilegios de pocos sobre la mayoría y otorgara al individuo el lugar que le correspondía, dentro del orden natural de cosas.

Esta situación nos obligó a buscar apoyo fuera de nuestras fronteras, y fue así que solicitamos el consejo del licenciado Mario Sandoval Alarcón, Secretario General del Movimiento de Liberación Nacional de Guatemala. La asesoría fue provechosa pues los hombres y mujeres que integrábamos el MNS apenas nos iniciábamos en la lid política. Las primeras recomendaciones recibidas sugerían el contacto con personas dentro del tambaleante gobierno del general Romero. La reunión en Guatemala se realizó alrededor del 11 o 12 de octubre de 1979.
23.
El intento de aproximación con el gobierno resultó infructuoso ya que el golpe de estado se dio dos días después, pero nuestro trabajo a pesar de todo continuaba. La publicación del segundo pronunciamiento del MNS, se dio el mismo día del golpe de estado, el 16 de octubre de 1979.
El nombre de la publicación exteriorizaba el sentir de millones de salvadoreños, cansados de la ingobernabilidad, la destrucción de la capacidad productiva, el terror y la total carencia de liderazgo.
Debido a la “coincidencia” de la publicación de “Llegó la Hora” y del golpe de estado, muchos especularon que el MNS era parte integrante del grupo golpista, lo que sin duda no era cierto. Nos enteramos del golpe de estado como la mayoría de los salvadoreños en los noticieros televisivos.
El general Carlos Humberto Romero, abordó un avión rumbo a Guatemala, un día después de haber declarado a los medios de prensa que no abandonaría el país. El pronunciamiento del MNS por su contenido llamo la atención a muchos e incluso nos llevó a recibir del Comité Permanente de la Fuerza Armada (COPEFA) solicitud para sostener una reunión. Este grupo de oficiales se consideraban los garantes de la proclama de la Junta Revolucionaria de Gobierno (JRG).
La reunión se realizó en casa de Alfredo Mena; definitivamente nuestra inexperiencia política no nos permitió leer entre líneas y menos diagnosticar que sucedía en el interior de la Fuerza Armada. Si estaba claro que ellos ejecutaron el plan de Carter. Esta realidad no nos generaba confianza.