Excerpt for El Jinete Murciélago y La Luna Loca by Anthony Barton, available in its entirety at Smashwords

El Jinete Murciélago y La Luna Loca


Una aventura de Juan Mateo


Anthony Barton


Juan Mateo quiere ser una comandante de ala.

Para salvar el planeta de los árboles Yumi, el debe volar en una peligrosa misión a la Luna. ¡Una aventura espeluznante!


Librería y Archivo de Canadá Catálogo en Publicación

Barton, Anthony, 1942-

[Bat rider and the loony moon. Spanish]

El Jinete Murciélago y la luna loca [electronic resource] / Anthony

Barton ; traducido por Monica A. Barry. -- Smashwords ed.

(Una aventura de Juan Mateo; 3)

Translation of: Bat Rider and the loony moon.

ISBN 978-0-9867085-8-9

I. Barry, Monica A., 1954-  II. Title.  III. Series: Barton,

Anthony, 1942-.  Aventura de Juan Mateo; 3.

PS8553.A7776B38418 2011   jC813'.6   C2011-901260-X


Smashwords Edición. [Smashwords Edition.] © 2010 Anthony Barton.

El arte de la tapa por Anthony Barton. Todo los Derechos Reservados.

Traducido del inglés al español por Monica A.Barry.

Todo los Derechos de la Traducción Reservados.


Para


Maia Ross, Rowenda, Frances Mae, Roselyn, Kathylyn, Sophia, Farah, Sagel,

Stephanie, Claire, Duncan, Jan, Oro, Noelle, Claire, Jayden, Taylor, Merlin, Cynthia,

Braxton, Lukas, Jakob, Suzanne, Shayla, Benjamin, Sarah, Zachary, Christopher,

Justin, Leisha, Valerie, James, Janelle, Elly, August, Toby and Tad


Este e libro solo tiene esta licencia para el disfrute personal. Este e-libro no puede ser revendido, ni regalado a otra gente. Si quisieras compartir este libro con otra persona, por favor comprar una copia adicional para cada persona que comparte esto contigo. Si estas leyendo este libro y no lo has comprado, o no será comprado para tu uso personal, entonces debes devolverlo a Smashwords.com y comprar tu propia copia. Gracias por respetar el trabajo del autor.


El Jinete Murciélago y La Luna Loca


1: La Abeja Reina


La abeja reina miró a Juan Mateo. ‘¿Tu murciélago Bulmer se sirvió a si mismo de mi miel?’ dijo. ‘¿Que estaba pensando?’

‘Temo que Bulmer no piensa mucho,’ dijo Juan Mateo, frotando la nuca de su espalda. ‘La mayoría del tiempo, el dice cualquier cosa que viene a su cabeza.’

‘Eso no es escusa, líder del escuadrón,’ dijo la reina. ‘Como castigo, voy a decir a mis abejas que no se visiten a tus árboles Yumi. Ponga una mano en tu pecho, la otra mano detrás de la espalda y saluda.’

’Si tu majestad,’ dijo Juan Mateo. El paro y saludo con respecto a la reina.

‘¿Como hice yo?’ pregunto Juan Mateo, después que se fue la reina.

‘Buena cosa que no me vio colgando de mis pies del cielo raso,’ dijo Bulmer.

‘La próxima vez que quieres comer algo, Bulmer preguntarme primeramente.’

‘Voy a tratar de recordar,’ dijo Bulmer, y se dejó caer para unirse con Juan Mateo por el borde de la cornisa, con vistas a la caverna en donde los murciélagos y sus jinetes habían vivido.

‘¿Quieres darte una vuelta?’ pregunto Bulmer.

‘Si,’ dijo Juan Mateo.

Juan Mateo subió en la parte posterior de Bulmer y se envolvió sus brazos alrededor de la nuca de Bulmer. El moreno pelaje de Bulmer se sintió cálida, suave y cómodo. Bulmer era el mejor amigo de Juan Mateo.

‘Vamos nos y recogemos algunas frutas Yumi,’ dijo Juan Mateo.

‘¡Whooee!’ dijo Bulmer, y se dejó caer sobre el borde. Se extendió sus alas de cuero. Se precipitó través de la cueva. Hizo que las hamacas de los otros jinetes murciélagos se oscilan. 

‘Vamos hacer un tobogán de cola,’ dijo.

‘¿Hacemos que?’ pregunto Juan Mateo.

‘Te voy a mostrar,’ dijo Bulmer, y se voló directamente hacia el techo de la cueva. Se estancó y luego cayó hacia atrás. Se dobló la cabeza sobre la cola.

‘¡Huy!’ exclamó Juan Mateo.

Bulmer se extendió sus alas a lo ancho. Se sacó de su picada. Voló en baja altura sobre el suelo. Un grupo de murciélagos bebé, jugando en el musgo incandescente, chilló y huyeron.

‘¿Qué estás haciendo?’ dijo Juan Mateo.

‘Estoy haciendo cualquier cosa que me viene a la cabeza,’ dijo Bulmer.

‘Me escuchaste que dije,’ dijo Juan Mateo.

‘Tengo orejas grandes,’ dijo Bulmer.

‘Te quiero, Bulmer,’ dijo Juan Mateo. Tu eres el mejor murciélago en el planeta.’

‘Te quiero también, Juan Mateo,’ dijo Bulmer. ‘¿Que tal un rodar de barril?’

‘Será mejor que recogemos algunas frutas Yumi.’

‘Bien,’ dijo Bulmer. ‘¡Aquí vamos!’

Ellos se espinaron afuera de la cueva. Volaron hacia la cima de una milla de altura de un árbol de Yumi. Ellos navegaron en un jardin de árboles de copas y se estrellaron adentro de un estanque.

‘Oops,’ dijo Bulmer. ‘Lo siento por eso. Por suerte que me perdí los cisnes.’

Los cisnes agarró la camisa de Juan Mateo y las alas de Bulmer con sus picos, y arrastró al par hacia la costa. Estaban acostumbrados en rescatar a Juan Mateo y a Bulmer, porque antes habían hecho eso muchas veces.

‘Gracias,’ dijo Bulmer.

Juan Mateo sacudió a si mismo y mando el agua volando. Venimos a recoger algunas frutas Yumi para darse al Señor Semillas.’

‘No hay mas fruta para recoger,’ dijo el cisne madre.

‘Ninguna fruta Yumi, ninguna fruta Yumi, ninguna fruta Yumi,’ dijeron los cisnes bebé.

Juan Mateo frunció el ceño. ‘Siempre hay fruta Yumi,’ el dijo.

‘No más, no más, no más,’dijeron los cisnes bebé.

El árbol hablo en una voz profunda y lenta. ‘Me temo que los pequeños cisnes tienen razón,’ dijo, limpiando su ojo con una ramita de su mano. ‘Sin la ayuda de las abejas,’ continuo, ‘mis flores no pueden convertirse en el fruto. Sin fruto no habrá más ningún árbol Yumi. Esa es la verdad, o mi nombre no es Boris.’

‘Anímate Boris,’ dijo Juan Mateo. El dio una palmada al tronco del árbol. ‘Voy a encontrar una manera de convertir tus flores en las frutas. Voy a llamar a mi jefe.’ Metió la mano en el bolsillo para su teléfono de Jinete Murciélago. ‘¿Comandante?’ dijo en el teléfono.

‘¿Quién eres?’ dijo el comandante de ala.

‘Mi nombre es Juan Mateo. Soy el nuevo jefe del escuadrón a cargo del Escuadrón Numero Cinco. Las abejas no van a cambiar las flores en las frutas, comandante. No habrá más frutas Yumi.’

‘Estamos condenados,’ dijo el comandante de ala. ‘Los jinetes murciélagos se supone que cosechan las frutas Yumi. Sin la fruta de Yumi, no habrá más árboles Yumi. Se trata de una crisis, y no puedo pensar que hacer. Me doy por vencido. Renuncio. No soy más tu comandante de ala. Adiós.’

El teléfono se cortó.

Juan Mateo sacudió con la cabeza. Puso el teléfono de nuevo en su bolsillo. ‘Me gustaría ser el comandante de ala,’ dijo. ‘No voy a darme por vencido tan fácilmente, pero soy solo el jefe de escuadrón. Debe haber una manera de salvar nuestro planeta. Voy a ir a ver al Señor Semillas. El Señor Semillas es el hombre más sabio que conozco.’


2: Misión a la Luna


‘¿Sin abejas?’ dijo Señor Semillas.

‘¿Que debemos hacer?’ pregunto Juan Mateo.

Señor Semillas vertió el jugo de uva sobre una bola de helado en su licuadora. Apretó el botón de LICUAR. Se vertió la mezcla espumosa en dos vasos. ‘Probar esto. Se llama soda helada de vaca purpura. Ayudase a las pajas.’

‘Es delicioso,’ dijo Juan Mateo, absorbiendo.

‘Me hace estornudar,’ dijo Bulmer. ‘¡Achoo!’

‘Usted debe ir a hablar con las polillas de la luna,’ dijo Señor Semillas. ‘Las polillas de la luna pueden a su vez volver las flores en frutos.’

Hubo un largo silencio mientras disfrutaban sus sodas heladas de vaca púrpura.


Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-6 show above.)