ESTE LIBRO CAMBIARÁ TU VIDA
Yo testifiqué el evangelio del agua y el Espíritu tal y como está revelado en la Biblia en mi primer libro, “¿Realmente has nacido de nuevo del agua y el Espíritu?” Este libro es un tipo de continuación del primero, y he intentado cavar más profun-damente en la verdad de nacer de nuevo en la manera como Dios lo designó.
Comparando el evangelio del agua y el Espíritu con el evan-gelio falso que es popular en estos días, he intentado ayudarte a aumentar la comprensión del verdadero evangelio. Sobre todo, yo he intentado ayudarte a ver cómo la teología existente ha zambullido a muchas personas en la falacia y ha causado que ellos pierdan de vista el verda-dero evangelio.
Ahora regresemos todos al asombroso mundo bendito del evangelio del agua y el Espíritu que Dios nos ha dado.

Regresa al evangelio del agua y del Espíritu
Smashwords Edition
Derechos de autor 2001 The New Life Mission
Todos los derechos reservados.
Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida de ninguna forma y de ninguna manera, electrónica o mecánica, incluyendo el fotocopiado, grabación, o por ningún otro sistema de almacenamiento o de retroalimentación, sin el permiso escrito de los derechos de autor.
Los Versículos de la Escritura son de la Versión Reina valera.
AGRADECIMIENTOS
Yo agradezco al Señor que nos haya permitido predicar el evangelio del agua y el Espíritu a través de la iglesia de Dios en esta edad de oscuridad. Estoy seguro de que el Señor nos bendice cuando predicamos el evangelio del agua y el Espíritu a todas las almas en este mundo a través de este libro, para que todos ellos puedan nacer de nuevo.
Yo también agradezco al Señor que nos haya dado obreros y la habilidad para llevar a cabo la obra de Dios. Me gustaría expresar mi sincero aprecio a Gustavo Mata por revisar la edición en español, a la Señora Jungpil Sul por traducir, a Ross Wallace por corregir, a la hermana Lee Sangmin por revisar, y a Rev. A John K. Shin y todos los obreros de evangelio que ayudaron a la publicación de este libro.
Este libro es una secuencia de mi primer libro y revela más claramente el evangelio del agua y el Espíritu y el origen y la realidad del falso evangelio. Yo espero y oro para que este libro te ayude a regresar al verdadero evangelio del agua y el Espíritu.
Oro a Dios para que todas las almas en este mundo puedan llegar a creer en el evangelio del agua y el Espíritu y nacer de nuevo, para que así la voluntad de Dios pueda hacerse en este mundo. Yo agradezco al Señor de nuevo.
PAUL C. JONG

PREFACIO
EL CRISTIANISMO HA PERDIDO LA LUZ
Ésta es la era en la que todas las almas están adoloridas y lo lamentan en gran manera. Y todo el dolor espiritual viene de la depravación espiritual de la humanidad. La Razón está escrita en la Biblia, ya la maldad era grande en la tierra, en el tiempo de Noé las mentiras, el hecho es que: “Viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomáronse mujeres, escogiendo entre todas” (Génesis 6:2).
Cuando los hijos de Dios, los nacidos de nuevo de las Palabras de Verdad, dejaron el conocimiento de la verdad y del evangelio completo y tomaron en sus corazones las palabras de los falsos Cristianos que comprometen la verdad con pensamientos de hombre, nacieron las numerosas iglesias seudo evangélicas. Por consiguiente Dios dijo, “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne: mas serán sus días ciento y veinte años” (Genesis 6:3).
Jesús llamó a sus discípulos nacidos de Nuevo “la luz del mundo” porque ellos recibieron la luz de vida que solo Jesús les podía dar. Pero los Cristianos de hoy no tienen esa luz de vida. La Luz sigue brillando en la oscuridad, pero la oscuridad rehúsa a recibirla.
Consecuentemente, la Cristiandad presente ha caído en una mera religión. Por lo tanto, aunque hay más cristianos hoy día como nunca antes, no todos ellos están salvados. Ellos están siempre estudiando y aprendiendo la Biblia, pero ellos nunca alcanzan el conocimiento de la verdad y están revolcándose en el fango de una vida hipócrita de religión, mientras sus corazones vagan entre la ignorancia y el caos. La mayoría de los Cristianos actuales ignoran cómo nacer de nuevo y lo que esta bendición significa.
Todos estos esfuerzos desperdiciados provienen del error de la teología. En la historia de la humanidad muchos líderes religiosos han interpretado y sistematizado la palabra de Dios de acuerdo con sus pensamientos carnales.
Ellos han dividido la Cristiandad en muchas denominaciones, incrementando sus seguidores y atándolos a ellas, con el régimen sistemático de sus denominaciones. Ellos han justificado sus falsas enseñanzas con teología y han entrenado a sus seguidores a través del popular y secular sistema de las llamadas doctrinas teológicas.
Como resultado, nadie puede ser redimido de sus pecados bajo la religionización de la Cristiandad, pero pueden únicamente sufrir y lamentarse bajo la insoportable carga de sus pecados. Ellos son los que tienen apariencia de piedad pero niegan su eficacia (2 Timoteo 3:5). ¡Cuan piadosos lucen ellos por fuera!
Pero en el presente la Cristiandad está “llena de extorsión y auto-indulgencia” (Mateo 23:25). Esto es porque es el Diablo el que les ha sembrado semillas de decepción. La Cristiandad herética se enmascara a sí misma como la ortodoxia. Se opone y se coloca en el camino de las verdaderas Palabras de Vida.
LA DEFINICIÓN BÍBLICA DE HEREJÍA Y SU ORIGEN
Los herejes dentro de la Iglesia cristiana son aquellos que creen en Jesús como su Salvador pero no en las palabras de la verdad del evangelio. Ellos siguen las mentiras del diablo y nunca son redimidos de sus transgresiones, se mantienen cautivos por su propia maldad. El verdadero evangelio es “el evangelio del agua y el Espíritu.” Cualquiera que no tenga “la fe de nacer de nuevo de la salvación del agua y el Espíritu” será un hereje a los ojos de Dios.
El verdadero evangelio es que Jesucristo, el único Hijo engendrado de Dios, vino a este mundo en la carne de hombre y fue bautizado por el representante de la humanidad, Juan el Bautista en el Jordán. Él se tomó todos los pecados del mundo, los llevó en la Cruz y fue crucificado para salvar a todas las personas de sus pecados y del juicio.
Por consiguiente la Biblia dice, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Es la voluntad de Dios que creamos que Jesucristo lavó completamente todos los pecados del mundo con Su bautismo y sangre a la Cruz para hacernos Hijos de Dios.
Pero hoy, la mayoría de los Cristianos creen que pueden salvarse sólo creyendo en la Cruz de Jesús, pasando por alto Su bautismo. Ellos reclaman que todos los pecados se lavaron por Jesús el Hijo de Dios, cuando Él derramó su sangre y murió en la Cruz. Éste es el seudo-evangelio que está lejos del verdadero evangelio que nos hace realmente nacer de nuevo del agua y del Espíritu. Por consiguiente, la Cristiandad, habiendo sido barrida con la falacia teológica actual, se ha vuelto herética.
El diablo, aprovechó su oportunidad cuando Adán creyó sus mentiras y caminó fuera de las palabras de Dios, él ha llevado a la humanidad fuera de la vida verdadera dentro del evangelio falso. Satanás ha sostenido por mucho tiempo al hombre en el fango de las mentiras y el falso evangelio, condenándolos así a la destrucción, pecado, y muerte. De la misma manera, el diablo tienta a cualquiera que acepta sus mentiras como verdad, provocando que caigan en la herejía, los detiene en la herejía y se niega a permitirles aprender la verdad.
Esto simplemente es como el trabajo pecaminoso del primer rey del reino norte de Israel, Jeroboam. Él tuvo miedo de que su pueblo se volviera al reino del sur al lugar donde estaba el templo, así que él cambió el sistema sacrificatorio que Dios dio a los Israelitas para su redención.
Él creo los terneros dorados y forzó a su pueblo a rendirles culto, convirtiendo la Cristiandad en una religión hereje. Él instituyó las fiestas para los Israelitas en las fechas de su propia elección, como la fiesta que se lleva a cabo en Judá. Él también puso sacerdotes de entre aquéllos que no eran los hijos de Leví, estos hicieron que el pueblo se apartara del verdadero ritual de expiación. Por consiguiente la Cristiandad ha sido alterada y se ha quedado así hasta ahora. Lo cual es una cosa muy lamentable.
¿Nos salvó Jesús verdaderamente del pecado únicamente a través de su sangre en la Cruz? ¿Si alguien sólo cree en la crucifixión de Cristo, sus pecados pueden ser lavados, limpiándolo? No. Los discípulos de Jesús nunca dijeron que la sangre de Jesús era el evangelio completo. Juan testificó lo que él vio y tocó a Jesucristo, la palabra de vida, la verdadera luz. Él testificó que Jesucristo vino por “agua y sangre.”
Jesucristo vino a este mundo para convertirse en la ofrenda que por el pecado que se ofrece por toda la humanidad, y para este propósito Él se bautizó para Juan Bautista en el Jordán y así asumió Él todos los pecados del mundo. Él pagó el salario del pecado con Su sangre en la Cruz. Éste es el verdadero evangelio. La Biblia nos dice que Jesús “no sólo vino por agua, sino por agua y sangre,” y es el Espíritu el que testifica que Jesús es Dios, y estos tres, “el Espíritu, el agua, y la sangre concuerdan como uno sólo” (1 Juan 5:6-8). Sólo aquellos que comparten las creencias del discípulo Juan tienen la verdadera fe que puede vencer al mundo.
VENGA AHORA, VAMOS A RAZONAR JUNTOS
¿Podríamos poner fuera uno de estos tres y todavía estar salvados? Nunca. El Espíritu, el agua, y la sangre es uno. Cualquiera de éstos por si solo, nunca podría ser el evangelio completo y nosotros nunca podríamos eliminar el pecado de nosotros mismos si quitamos uno de estos tres. ¿Si el hombre no creyera en el bautismo de Jesús a través del hecho de que todos sus pecados se pasaron a Jesús, podría venir a estar completamente sin pecado?
Dios nos está llamando. “Venid luego, dirá Jehová, y estemos á cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: Si fueren rojos como el carmesí, vendrán á ser como blanca lana. Si quisiereis y oyereis, comiereis el bien de la tierra. Si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos á espada: porque la boca de Jehová lo ha dicho” (Isaías 1:18-20).
Ahora, vamos a razonar juntos con las palabras escritas de Dios. ¿No ha lavado Jesucristo todos nuestros pecados? ¿Cómo lo hizo? Jesucristo quien es Dios vino a este mundo en carne de hombre y lavó todos nuestros pecados con Su bautismo y muerte en la Cruz.
Para aquéllos que felizmente obedecen la palabra de verdad, Dios permite las bendiciones del Milenio y vida eterna en el reino del cielo. Pero aquéllos que se niegan a aceptar Su amor y salvación, y no vienen a Él con la fe, se les juzgará y se enviarán para siempre al lago de fuego
Por lo tanto a fin de permanecer libres de tentación y de la condenación por la herejía en estos días de maldad y envejecer, debemos todos seguir la verdad del evangelio. Nosotros sólo podemos superar las mentiras del diablo y la suciedad de este mundo considerando la palabra de verdad, creyéndolo con todo nuestro corazón, y confesando que nosotros nacemos de nuevo de agua y el Espíritu. Jesús dijo, “Y decía Jesús á los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32). Sólo cuando nosotros nacemos de nuevo de “el agua y el Espíritu,” podemos nosotros vencer al mundo y volvernos libres de todos los pecados, caos, y el vacío dentro de nosotros.
Cuando la verdadera luz brilla, la oscuridad retrocede. La luz y la oscuridad no pueden coexistir. No importa qué tan ha profundamente se ha enterrado en la oscuridad esta era, no importa cuan caótico y vacío es usted, en el momento en que usted pone su corazón en “el evangelio del nuevo nacimiento de agua y el Espíritu,” su corazón se llenará de la luz de la verdad. “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:6).
VAMOS A REGRESAR AL “EVANGELIO DEL AGUA Y EL ESPÍRITU”
Yo hablé del evangelio tal y como está escrito en la Biblia en mi libro previo, “¿Verdaderamente has Nacido de Nuevo del Agua y del Espíritu?” Este libro, es la continuación de aquel, se enfoca en la comparación del verdadero evangelio con los falsos que han aparecido hoy día. Haciendo esto, Yo espero guiar a los verdaderos Cristianos lejos de la falacia de las teorías teológicas, proporcionando una visión más profunda de la verdad de “El Evangelio del Agua y la Sangre” que aparece a lo largo de toda la Biblia. A través de proveer raíces históricas y realidades del falso evangelio y de las enseñanzas heréticas que están en contra de la verdad de Dios, Espero guiarte para que te des cuenta claramente del evangelio de la verdad.
Mis consiervos de Dios y Yo queremos predicar el evangelio del Agua y del Espíritu hasta el final de la tierra y hasta el día en que Jesús venga. Por lo tanto vamos a publicar mas libros espirituales en Inglés, tratando el asunto desde varios ángulos.
La Salvación del pecado, ya está completa. La puerta del cielo está abierta. Quien considera la palabra de verdad, la confirma en la Biblia y cree en “el evangelio del agua y el Espíritu” puede protegerse a sí mismo del falso evangelio del mal y ser salvado de todos sus pecados. Él puede recibir las bendiciones de Dios y entrar en el Reino de los Cielos. Como el pueblo de Israel guiado por Moisés fue liberado de la esclavitud en Egipto, Yo espero, y oro para que tu puedas leer estos dos libros y tengas fe en las palabras de salvación y vengas a ser Hijo de Dios.
El Señor nos llama seriamente, diciendo, “A todos los sedientos: Venid á las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche.” (Isaías 55:1). Vayamos atrás del “Evangelio del Agua y el Espíritu” ¡Evitemos el juicio que viene de Dios y entremos al mundo de Su gracia y de sorprendentes bendi-ciones!
CONTENIDO
1. El Significado Del Evangelio Original Del Nuevo Nacimiento <Juan 3:1-6>
2. Seudos y Herejes Dentro De La Cristiandad <Isaías 28:13-14>
3. La Verdadera Circuncisión Espiritual <Éxodo 12:43-49>
4. Cómo Hacer La Correcta Confesión De Pecados <1 Juan 1:9>
5. La Falacia En La Teoría De La Predestinación Y La Elección Divina <Romanos 8:28-30>
6. El Sacerdocio Cambiado <Hebreos 7:1-28>
7. El Bautismo De Jesús Es El Proceso Indispensable Para La Redención <Mateo 3:13-17>
8. Hagamos La Voluntad Del Padre Con Fe <Mateo 7:21-23>
SERMÓN 1
El Significado del
Evangelio Original del
Nuevo Nacimiento

El Significado del
Evangelio Original del
Nuevo Nacimiento
< Juan 3:1-6 >
“Y había un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos. Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él. Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. Dísele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿Puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. ‘Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.’”
¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO DE SER NACIDOS DE NUEVO DE ACUERDO CON LA BIBLIA?
En este mundo, hay muchos que quieren ser nacidos de Nuevo a través de creer en Jesús. Pero primero quisiera decirte que el nacer de nuevo no está en nosotros, en otras palabras, esto no puede obtenerse a través de nuestros actos.
¿El nacer de Nuevo está
Relacionado con cambios y
emociones físicas?
¡No!. Nacer de Nuevo esta relacionado con
el cambio espiritual. Es para los pecadores
el nacer de nuevo como hombres
libres de pecado.
La mayoría de los Cristianos tienen este error de concepción. Ellos creen estar seguros de haber nacido de nuevo porque han construido muchas iglesias nuevas. Porque algunos se consagran predicando a Cristo como misioneros entre las gentes no alcanzadas aún en la tierra, porque algunos rehúsan a contraer matrimonio y gastan su energía haciendo lo que ellos creen es trabajo de Dios.
Y eso no es todo. También hay personas que donan grandes cantidades de dinero a sus iglesias, o quizá ellos barren el piso de la iglesia cada día. Todo de todo, consagran su tiempo y propiedades a la iglesia. Y creen que todos estos esfuerzos les van a hacer ganar la corona de la vida. Ellos esperan que Dios reconozca sus esfuerzos y les permita nacer de nuevo.
El punto es que hay mucha gente consagrada que quiere nacer de nuevo. Ellos se encuentran en todas partes. Trabajan duro, esperando que algún día Dios les bendiga y les permita nacer de nuevo. Ellos se encuentran en instituciones de oración, seminarios y sanatorios. Es muy desafortunado que ellos no conozcan la verdad acerca del nuevo nacimiento.
Ellos piensan en los términos de sus hechos, “Si yo hago esto perfectamente, Yo naceré de Nuevo.” Por lo tanto ellos ponen todos sus esfuerzos en este trabajo, creyendo que están construyendo el fundamento necesario para nacer de nuevo, y pensando, “¡Yo también naceré de nuevo algún día, como el Rev. Wesley!” Y leyendo Juan 3:8, ellos interpretan el versículo para significar que nadie puede decir de donde viene la bendición de nacer de Nuevo o hacia donde va.
Por consiguiente ellos únicamente pueden trabajar duro en la esperanza de que Jesús les permitirá ser nacidos de Nuevo algún día. Hay muchos que piensan, “Si lo sigo intentando así, Jesús me permitirá nacer de nuevo algún día. Yo vendré a ser un nacido de Nuevo, aun sin darme cuenta de ello. Alguna mañana yo simplemente despertaré nacido de Nuevo y sabiendo que mi destino es el cielo.” ¡Oh, que infructuosa es su esperanza y su fe!
¡Nosotros nunca podremos nacer de nuevo de esa manera! Nunca podremos nacer de nuevo por apartarnos de la borrachera y los cigarrillos, o por asistir a la iglesia diligentemente. Como Jesús dijo, tenemos que “Nacer de nuevo del agua y del Espíritu” para entrar en el reino de Dios. Y el agua y el Espíritu son las únicas condiciones de Dios para nacer de nuevo.
A menos que uno haya nacido de nuevo del agua y del Espíritu, todos sus esfuerzos para ser justo ante Jesús son en vano. Uno nunca puede nacer de nuevo con ofrendas, donaciones o por devoción. Él puede pensar que únicamente Dios sabe quien ha nacido de Nuevo, la persona no puede conocer si él es nacido de Nuevo o no.
Podría ser un consuelo para él pensar de esta manera, pero el ser nacido de nuevo no puede esconderse bajo la mesa. Él mismo definitivamente lo sabría, y otros alrededor de él también lo sentirían.
Nosotros probablemente no lo sentiríamos físicamente, pero definitivamente si lo sentiríamos muy bien espiritualmente. Los verdaderamente nacidos de nuevo, son aquellos creyentes renacidos a través de la Palabra de Dios. Las palabras del agua, la sangre y el Espíritu. Pero aquéllos que no son nacidos de nuevo no lo podrán entender así como Nicodemo tampoco pudo.
Por consiguiente tenemos que escuchar las palabras de la verdad, la redención a través del bautismo y la sangre de Jesús. Así mientras atendemos y aprendemos la Palabra de Dios, podremos encontrar la verdad en ello, por lo tanto es muy importante abrir nuestras mentes y escuchar cuidadosamente.
“El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde va: así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3:8).
Cuándo la persona no ha nacido de nuevo al leer este pasaje, ella piensa, “! Ah! ¡Jesús dijo que yo no puedo saber cuando nací de nuevo! ¡Nadie lo sabe!” Y ese pensamiento le da consuelo. Pero esto no es la verdad. Podemos no saber de donde el viento viene y a dónde va, pero Dios lo sabe todo.
Aun entre los nacidos de nuevo, hay quienes no se dan cuenta al principio. Esto es entendible. Pero dentro del corazón del hombre, está el evangelio: y las palabras de redención a través del bautismo y la sangre de Jesús.
Este es el testimonio de ser nacido de nuevo. El que escucha el evangelio y comprende, “Oh, entonces estoy sin pecado. Entonces, he sido salvado y nací de nuevo.” Cuando él cree y guarda el evangelio del agua y del Espíritu en su corazón, él se viene a ser justo, un hijo de Dios.
A alguien podría preguntársele, “¿Eres nacido de nuevo?” Y él podría contestar, “Aun no.” “¿Entonces has sido salvado?” “Si, Yo creo, he sido salvado.” Pero él se está contradiciendo, ¿no es así? Él lo hace porque él piensa que cuando la persona nace de nuevo, también debería ser cambiado en su carne.
Tales personas consideran que nacer de nuevo es como un cambio radical en su estilo de vida. Pero la verdad es que ellos no entienden el evangelio de ser nacidos de nuevo del agua y del Espíritu.
Hay muchos que no entienden el significado de nacer de nuevo. Esto es una lástima. Sucede no sólo en los hombres comunes, sino en la mayoría de los líderes de las iglesias que operan bajo esta ilusión. El corazón de aquéllos que hemos nacido de nuevo se lamenta por esa gente.
Cuándo sentimos de esta manera, ¿cuánto mucho más dolor causa esto a Jesús, nuestro Dios en el cielo? Permitámonos todos nacer de Nuevo creyendo en el evangelio del Nuevo nacimiento del bautismo de Jesús y su sangre en la Cruz.
El nacer de nuevo y el ser salvado significan la misma cosa. Pero hay muchos que no saben esta verdad. El nacer de nuevo significa que el pecado en nuestro corazón ha sido lavado a través de nuestra fe en el evangelio del agua y del Espíritu. Esto significa ser hechos justos a través de la fe en el bautismo de Jesús y Su sacrificio en la Cruz.
Antes de nacer de nuevo, el hombre es un pecador, pero después, él está absolutamente sin pecado como una nueva persona. Ha sido hecho hijo de Dios por creer en el evangelio de la salvación.
Ser nacido de nuevo significa vestir las ropas del bautismo de Jesús, muriendo en la Cruz con Jesús, y siendo resucitado con Él. Esto significa que uno ha sido hecho justo a través de las palabras del bautismo y la cruz de Jesús.
Cuando uno nace del útero de su madre, es un pecador. Pero cuando se ha escuchado el verdadero evangelio de ser nacido de nuevo del agua y del Espíritu, entonces es nacido de nuevo y hecho justo.
Exteriormente parece que no hay diferencia, pero ha nacido de nuevo por dentro, en su espíritu. Esto es lo que significa nacer de nuevo. Pero sólo hay pocos que conocen esta verdad; quizás no más de diez mil. ¿Estás de acuerdo conmigo en que hay muy pocos que entienden el verdadero significado de ser nacidos de nuevo?
Aquéllos que creen en el evangelio del agua y del Espíritu y que han nacido de Nuevo pueden distinguir al que genuinamente es nacido de nuevo entre el común de los cristianos.
ES JESÚS QUIEN CONTROLA EL VIENTO
¿Quién puede saber quien es salvado?
Sólo los nacidos de nuevo
“El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” Jesús estuvo hablando acerca de aquellos que no habían nacido de nuevo. El nacido de nuevo sabe acerca de ser nacido de nuevo, pero Nicodemo no sabía. Dios sabe quien es nacido de nuevo, y los nacidos de nuevo también lo saben por sí mismos.
Pero aquéllos que no son nacidos de nuevo, no saben como un hombre puede nacer de nuevo así como ellos no saben de dónde viene el viento y hacia dónde va.
¿Eres tu capaz de entender esto? ¿Quién mueve el viento? Dios lo hace. ¿Quién creó el viento? Dios lo hizo en el cielo. ¿Quién controla el clima en la tierra, encauza el viento y el agua? ¿Y quién puso aliento de vida en todas las cosas vivientes? En otras palabras, ¿Quien creó la vida en este mundo y la hizo crecer? No fue nadie más que Jesucristo. Y Jesucristo es Dios.
Cuando no conocemos las palabras el evangelio del agua, la sangre y el Espíritu, no podemos nacer de nuevo y tampoco podemos enseñar a otros espiritualmente. Jesús nos dijo que a menos que uno sea nacido del agua y del Espíritu, no se puede nacer de nuevo.
Nosotros debemos creer en el evangelio del agua y del Espíritu, el poderoso evangelio que nos hace nacer de nuevo. El Espíritu entra y mora en las mentes de aquéllos que creen en el evangelio del agua y del Espíritu.
Jesucristo fue bautizado para quitar los pecados de la humanidad, y derramó su sangre en la cruz para pagar por estos pecados. Él instauró la salvación del Nuevo nacimiento en los corazones de la humanidad. Cuando creemos en este evangelio, el Espíritu entra en nuestras almas. Esta es la salvación de ser nacidos de nuevo. Cuando creemos en el lavado de todos los pecados a través del bautismo de Jesús y Su sangre, somos verdaderamente nacidos de nuevo
En Génesis 1:2, está escrito, “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios movía la faz de las aguas.” Está escrito que el Espíritu de Dios se estaba moviendo sobre la faz de las aguas. El Espíritu de Dios se movía fuera de la superficie de la tierra.
Esto significa que el Espíritu no puede entran en el corazón de los pecadores. El corazón de quien no ha nacido de Nuevo está en caos, está lleno con la oscuridad del pecado. Por lo tanto el Espíritu de Dios no es capaz de morar en ese corazón.
Dios envió la luz de su evangelio para iluminar la tierra del pecador. Dios dijo, “Hagamos la luz,” y hubo luz. Entonces, y sólo entonces, el Espíritu de Dios pudo morar en los corazones de los hombres.
Por consiguiente, en los corazones de los nacidos de nuevo, aquéllos que creen en el evangelio del agua y del Espíritu, mora el Espíritu de Dios. Este es el significado de su “nuevo nacimiento.” ¡Ellos son nacidos de nuevo en sus corazones porque ellos escucharon las palabras de la salvación del agua y del Espíritu y ellos creyeron en esto!
¿Cómo puede el hombre nacer de Nuevo? Jesús se lo explicó a Nicodemo, el Fariseo, diciendo, “El que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Nicodemo dijo, “¿Cómo puedo nacer de Nuevo del agua y del Espíritu? ¿Puedo acaso entrar en el vientre de mi madre nuevamente y nacer de nuevo?” Obviamente, él hablaba literalmente y no podía darse cuenta como un hombre podía nacer de nuevo.
Y Jesús le dijo, “Eres tú maestro ¿Y no sabes lo que esto significa?” Jesús le dijo que El que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios ni incluso pude verlo. Jesús le dijo a Nicodemo la verdad de ser nacido de nuevo.
Es verdad hay mucha gente que cree en Jesús sin haber nacido de nuevo. La mayoría de los Cristianos, como Nicodemo no han nacido de Nuevo realmente.
Nicodemo fue en su tiempo un líder espiritual de Israel, similar a los líderes en las iglesias hoy día. En términos modernos, él era comparable a un diputado. Por sus estándares religiosos él era un maestro, un rabino para los Hebreos, Él era el líder religioso de los Judíos. Él era también un completo estudioso.
En Israel en aquellos días, no había una institución comparable a las escuelas de ahora, así que toda la gente iba a los templos o a las sinagogas a estudiar bajo “los hombres sabios.” Ellos fueron los maestros del pueblo. Así como hoy, había también muchos falsos maestros. Y ellos eran los que enseñaban al pueblo sin que ellos mismos hubieran nacido de Nuevo.
En nuestros días hay muchos líderes religiosos, oficiales de las iglesias, maestros, predicadores, superiores y diáconos, que no han nacido de nuevo. Como Nicodemo, ellos no conocen la verdad de ser nacidos de nuevo. Muchos de ellos aun piensan que debemos entran en el vientre de nuestra madre por segunda vez para nacer de nuevo. Ellos saben que tienen que nacer de nuevo, pero no saben cómo.
Y debido a su ignorancia, al igual que un hombre ciego tocando a un elefante para verlo con sus manos, su instrucción está basada en sus sentimientos y experiencias personales. Ellos predican los valores mundanos en la iglesia. Y debido a esto impiden a mucha gente fiel el nacer de nuevo.
Nacer de nuevo nada tiene que ver con nuestras buenas obras. Somos nacidos de nuevo a través de nuestra creencia en las palabras del agua, la sangre y el Espíritu que Dios nos dio. Es el evangelio de Dios el que nos transforma de ser pecadores a ser justos.
Jesús dijo estas palabras, “Si os he dicho cosas terrenales y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales?” Y de hecho, la gente no creyó cuando Jesús les dijo la verdad acerca de que la expiación de nuestros pecados fue completada a través de su bautismo. ¿Porqué no lo creyeron? Ellos no creyeron que su redención haya sido hecha posible a través del bautismo de Jesús y de Su muerte en la Cruz. Esto es lo que Él quiso decir cuando dijo que la gente no le creería si Él les hablara acerca de “las cosas celestiales.”
Para limpiarnos de todos nuestros pecados, Jesús fue bautizado por Juan el Bautista y murió en la Cruz, y resucitó de la muerte para allanar el camino a los pecadores para nacer de nuevo.
Por lo que Jesús le explico a Nicodemo citando el antiguo testamento. “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:13-15). Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, el Hijo del Hombre debe ser levantado para que todo aquel que crea en Él tenga vida eterna.
¿Qué quiso decir Jesús cuando dijo, “Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, el Hijo del Hombre debe ser levantado?” Él citó este pasaje del Antiguo Testamento para ilustrar como Su bautismo y sangre traerían la expiación para todos los pecados del hombre.
Para que Jesús muriera en la Cruz. Para que Él fuera levantado, Él primero tenía que quitar el pecado del mundo por medio de ser bautizado por Juan el Bautista. Debido a que Jesús no tenía pecado, Él no podía ser crucificado en la Cruz. Así que para ser crucificado, Él tenía que ser bautizado por Juan el bautista y tomar todos los pecados de los hombres sobre de Él mismo.
Únicamente tomando nuestros pecados y pagando por ellos con su sangre, podía Él salvar a todos los pecadores de la condenación. Jesús nos dio la salvación de ser nacidos de Nuevo de agua y del Espíritu.
Por lo tanto, aquéllos que creen en Jesús como su Salvador, deben vestir las ropas de Su bautismo, morir con él, y nacer de Nuevo con Él. Más tarde, Nicodemo vino a entender esto.
COMO LA SERPIENTE FUE LEVANTADA
¿Por que Jesús fue crucificado?
Porque Él quitó todos los pecados
a través de Su Bautismo
¿Conoces la historia de como Moisés levanto la serpiente de bronce en el desierto? La historia está escrita en Números capítulo 21. Ésta dice que las almas de los Israelitas se vieron muy desalentadas después del éxodo de Egipto, causando con esto que hablaran en contra de Dios y de Moisés.
Como resultado, el Señor les envió serpientes ardientes entre el pueblo, que entraron en sus tiendas y les mordían y mataban. Después de ser picados sus cuerpos se hinchaban y muchos morían.
Cuando la gente empezó a morir, Moisés su líder, oró a Dios. “Señor por favor sálvanos.” Dios le dijo que hiciera una serpiente ardiente de bronce y que la pusiera en un asta. Él le dijo que cualquiera que la mirara podría vivir. Moisés lo hizo conforme le fue dicho y proclamó las palabras de Dios al pueblo.
Cualquiera que creyera estas palabras y mirara la serpiente de bronce era sanado. De la misma manera, tenemos que ser sanados de la mordedura venenosa del diablo. El pueblo de Israel escuchó a Moisés y miró la serpiente de bronce en el asta, y así ellos fueron sanados.
La revelación de la serpiente en el asta era que la condenación de todo el pecado de los hombres había sido puesto sobre Jesucristo a través de su bautismo y muerte en la Cruz.. Él los tomó sobre sí mismo y pagó el castigo por los pecados de todos los pecadores del mundo. Así, Él terminó con todo castigo por nuestros pecados.
Jesucristo vino a este mundo para salvar a todos los hombres, que fueros destinados a morir “por el veneno de la serpiente,” por las tentaciones de Satanás. A pagar por todos nuestros pecados. Él tuvo que ser bautizado y morir en la Cruz antes de ser resucitado para salvar a todos aquéllos que creyeran en Él.
Así como los Israelitas en el Antiguo Testamento fueron sanados cuando miraron a la serpiente en el asta, hoy, todo aquél que cree en Jesús y tiene fe en que Él pagó por nuestros pecados a través de su bautismo y sangre, puede ser salvado y nacer de nuevo.
Jesús pagó totalmente por todos los pecados del mundo a través de su bautismo por Juan el Bautista en el Jordán, Su muerte en la Cruz, y Su resurrección de la muerte. Ahora, todos aquéllos que creen en Él pueden ser bendecidos con la salvación a través de Su misericordia.
“Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo” (Juan 3:13). Como compensación por nuestros pecados, Jesús fue bautizado y derramó su sangre en la Cruz, abriendo las puertas del cielo para nosotros. “Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí,” (Juan 14:6).
Debido a que Jesús fue bautizado y crucificado en la Cruz para abrirnos las puertas del cielo, todo aquél que cree en la salvación a través de Él es salvado. Jesús ha pagado por nuestros pecados, así que cualquiera que crea en la verdad del agua, la sangre y el Espíritu puede entrar en el reino de los cielos.
Jesús nos salvó con el evangelio del agua y del Espíritu. El nuevo nacimiento viene de tener fe en el bautismo y la sangre de Jesús y en el hecho de que Él es Dios.
“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,” (Juan 3:14). ¿Qué es lo que significa este versículo? ¿Por qué Jesús tuvo que ser crucificado? ¿Él cometió pecado como nosotros? ¿Fue él tan débil como lo fuimos nosotros? ¿Estuvo Él incompleto como lo estuvimos nosotros? No, Él no estuvo así.
¿Entonces por qué Él tuvo que ser crucificado? Esto fue para salvarnos y para pagar por todos nuestros pecados. Él fue bautizado y crucificado para salvarnos de todos nuestros pecados.
Esta es la verdad de la salvación, de ser nacido de Nuevo del agua y del Espíritu. Jesús nos dio nueva vida a todos aquéllos que hemos creído en Su bautismo y en Su muerte en la Cruz, lo cual fue el pago por nuestros pecados.
EL SIGNIFICADO DEL AGUA Y DEL ESPÍRITU
¿Que se entiende por el agua
y el Espíritu?
El Agua significa el bautismo de Jesús
y el Espíritu a Él siendo Dios
La Biblia nos dice que cuando creemos en el bautizo de Jesús y Su sangre en la Cruz, hemos nacido de nuevo. Venimos a ser hijos de Dios, siendo nacidos de Nuevo, lo cual es alcanzado a través de las palabras escritas de Dios, el evangelio del agua, la sangre y el Espíritu, que es el pago por nuestros pecados.
De acuerdo con la Biblia, “el agua” significa el bautismo de Jesús (1 Pedro 3:21), y “el Espíritu” significa que Jesús es Dios. Y ésta es la verdad del nuevo nacimiento, que Jesús vino a este mundo en carne de hombre para pagar por nuestros pecados a través de Su bautismo y de su sangre.
Él quitó todos nuestros pecados a través de Su bautismo y pagó el salario del pecado muriendo en la Cruz, Él salvó a todos aquéllos que creen en Él.
Tenemos que darnos cuenta de que el bautismo y la sangre de Jesús representan nuestra salvación, en esa manera fuimos salvados de nuestros pecados. Únicamente aquéllos que han nacido de nuevo de agua y del Espíritu pueden ver y entrar en el reino de los cielos. Jesús nos salvó con el agua de Su bautismo. Su sangre y el Espíritu. ¿Crees en esto?
Jesús es el sumo sacerdote celestial que vino a este mundo a pagar por los pecados del mundo. Él fue bautizado, derramó su sangre en la cruz, y fue resucitado, convirtiéndose así en el Salvador de todo aquél que cree en Él..
Jesús dijo en Juan 10:7, “Yo soy la puerta de las ovejas.” Jesús está a la puerta del cielo. ¿Quién es el que nos abre la puerta? Es Jesucristo.
Él vuelve Su rostro a aquéllos que creen en Él sin conocimiento de la verdad de Su salvación. Él no permite a aquéllos que no han creído en Su bautismo, su sangre y el Espíritu el nacer de nuevo. Él vuelve Su rostro a aquéllos que no creen en Sus palabras escritas, a aquéllos que rechazan aceptar Su santidad, y a quien no quiere reconocer que Él es Dios.
Cualquiera que se niega a creer la verdad escrita de que Él vino a este mundo en carne, fue bautizado, y murió en la Cruz para pagar por todos los pecados del mundo, o de que Él murió en la Cruz para recibir el juicio en nuestro nombre, o de que Él resucitó en el tercer día después de su crucifixión, es echado fuera por Él y el mismo perecerá. Como está escrito, “El pago del pecado es la muerte.”
Pero aquéllos que creen en la bendición de Su redención a través de Su bautismo y sangre, aquéllos que han venido a ser santos en sus corazones, están autorizados para entrar en el cielo. Este es el verdadero evangelio del nuevo nacimiento, el evangelio que viene a nosotros por el agua, la sangre y el Espíritu. Para nacer de nuevo del agua y del Espíritu es el evangelio celestial. Sólo aquéllos que creen en el bautismo y la sangre de Jesús pueden nacer de nuevo. Aquéllos que creyeron en el evangelio del agua, la sangre y el Espíritu, están sin pecado; ellos son los únicos que son verdaderamente nacidos de nuevo.
Pero ahora, así como Nicodemo no se dio cuenta de la verdad, la mayoría de la gente cree en Jesús sin conocer el verdadero evangelio. ¡Y eso que Nicodemo era un honorable miembro de la sociedad! Pero él escuchó el verdadero evangelio de Jesús, y más tarde cuando Jesús fue crucificado, él fue uno de los que enterraron Su cuerpo. Por ese tiempo Nicodemo ya había creído completamente.
En nuestros días, hay muchos de nosotros que no conocen la verdad acerca del agua y del Espíritu de Jesús. Más aun, hay mucha gente que no acepta la verdad cuando ellos tienen la oportunidad de escuchar el verdadero evangelio. Esto es una lástima.
Jesús hizo esto posible para que todos nosotros naciéramos de nuevo. ¿Qué nos hace nacer de nuevo? Esto es el agua, la sangre y el Espíritu, Jesús quitó todos nuestros pecados cuando Él fue bautizado. Él murió en la Cruz, y entonces resucitó de la muerte.
Y Él dio a todos los que creen en Él la bendición de nacer de nuevo. Jesús es el Salvador que permite a todos aquéllos que creen en Él nacer de nuevo. Ora porque tu quieras estar siempre con Jesús, quien creó el cielo y la tierra y todas las cosa que hay en medio de ellos.
Juan 3:16 dice, “Para que todo aquél que en Él cree no se pierda más tenga vida eterna.” Nosotros hemos ganado la vida eterna por creer en Jesús. Hemos nacido de nuevo por creer en el agua y en el Espíritu. Esta es la verdad, que si creemos en el evangelio de la salvación, el bautismo y la sangre de Jesús, y que Jesús es el Salvador y Dios, podemos ser salvados.
Pero si no creemos en esta verdad, seremos arrojados al infierno para la eternidad. Por eso es que Jesús le dijo a Nicodemo, “Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?”
¿Que hizo Dios por nosotros? La salvación a través de Jesús nos permite nacer de nuevo. Jesús nos salvo del mundo, del Diablo y de los pecados mundanos. Para salvar a los pecadores de este mundo del juicio de pecado, Él quitó todos sus pecados a través de Su bautismo, fue crucificado en la Cruz y resucitó de la muerte.
Es nuestra decisión si creemos en esto o no. La salvación de nacer de nuevo proviene de la fe en la salvación a través del bautismo y la sangre de Jesús.
Se ha dicho que hay dos bendiciones que Dios nos dio. Una es la bendición general, la cual incluye todas las cosas de la naturaleza, incluyendo el sol y el aire. Esta se conoce como bendición general porque es dada a todos los hombres ya sean ellos pecadores o justos.
Entonces, ¿Cuál es la bendición especial? La bendición especial es ser nacido de Nuevo del agua y del Espíritu, la cual salva a todos los pecadores de la muerte por sus pecados.
LA BENDICIÓN ESPECIAL
¿Cual es la bendición
especial de Dios?
Que Él nos hizo nacer de Nuevo a través
de Su bautismo, crucifixión,
y resurrección
Está escrito en Juan 3:16, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Esto describe la bendición especial de Dios; Jesús vino a este mundo en carne de hombre y lavó todos nuestros pecados al ser bautizado y crucificado por nosotros. Esta es la bendición especial de Dios, la verdad, que hemos sido salvados de todos nuestros pecados.
Es un hecho que Jesús nos ha salvado y nos ha cambiado de ser pecadores a ser justos. Tu puedes tener la bendición especial de Dios, simplemente creyendo en Su verdad. ¿Tú lo crees?
Toda tu fe puede ser vana si te resistes a esta bendición especial de Dios, no importa que tan fielmente has vivido a lo largo de toda tu vida.
Yo predico todo el tiempo, y nunca he olvidado predicar que creer en el bautismo de Jesús, y en Su Cruz es la única manera de nacer de nuevo. Cualquier libro de la Biblia revela que la bendición de nacer de Nuevo a través de Jesús es “la bendición especial de Dios” de la que hemos estado hablando. No hay nada que ilustre mejor la bendición de Dios que la salvación de los pecadores a través del bautismo de Jesús y su crucifixión.
El bautismo de Jesús y su crucifixión son bendiciones especiales de Dios. Los falsos predicadores en sus palabras no tienen nada que decir acerca de esto. Estos falsos predicadores aparecen vestidos como ángeles de luz, armados con la moralidad de la Cristiandad y de la humanidad. Sí, esto es verdad. Los milagros que ellos hacen, la sanidad de enfermedades son todas cosas del Diablo si es que ellos no tienen nada que hacer con la bendición especial de Dios.
Esta es la bendición especial de Dios, que nos dio a los pecadores el evangelio de la expiación. Con Su bendición especial, Dios nos permite nacer de nuevo. Él nos hace nuevos a través de su bautismo, sangre , muerte y resurrección. Él nos hizo sus hijos, libres de pecado.
¿Crees en esto? — Sí. — ¿Has sido bendecido verdaderamente? — Sí. — El Bautismo de Jesús y Su sangre, muerte y resurrección son bendiciones especiales que Dios nos dio a través del agua y del Espíritu. Este es el evangelio de la bendición especial. Alabado sea el Señor por salvarnos a través de esta bendición especial.
Es una lástima que muchos Cristianos fieles hoy en día de hoy no se den cuenta de esta bendición especial de Dios, el evangelio del bautismo y de la sangre, de nacer de nuevo del agua y del Espíritu. Ciegamente ellos tratan de encontrar caminos en su teología y moral religiosa. ¡Cómo pueden ser tan ignorantes!
La Cristiandad ha estado con nosotros desde hace mucho, ha estado cerca de quinientos años desde la Reforma, pero todavía, hay muchas personas en Corea y en el resto del mundo que ignoran acerca de la verdad de la bendición especial de Dios.
Pero espero y creo que Él les permitirá conocer la verdad ahora, porque estamos en la era que está cercana al final de este mundo.
Los pecadores tienen que nacer de nuevo y aceptar la verdad del agua y del Espíritu a fin de convertirse en justos y entrar en el reino de los cielos. Muchos Cristianos están tratando muy duro de ser nacidos de nuevo.
Pero si ellos tratan sin saber el verdadero significado de nacer de nuevo, su fe es en vano. Ellos dicen que tienen que nacer de nuevo para entrar en el reino de los cielos, pero ellos no tienen ni una pista acerca de la verdad de ser nacidos de nuevo.
Ellos apenas asumen que desde que ellos creen tan fielmente, desde que sienten el fuego en sus corazones, es que ellos pueden nacer de nuevo. Pero tratar de nacer de Nuevo basados en sus sentimientos personales o en fervorosos puede únicamente dirigirlos a una fe incorrecta.
LA PALABRA DE DIOS ES LA QUE NOS GUÍA PARA VERDADERAMENTE NACER DE NUEVO
¿Cual es la diferencia entre
fe y religión?
Fe es creer en lo que Jesús hizo para salvarnos,
mientras que religión es confiar en nuestros
propios hechos y pensamientos
Está escrito claramente en 1 Juan 5:4-8 que podemos nacer de Nuevo únicamente por creer el agua, la sangre y el Espíritu. Si vamos a nacer de nuevo, debemos mantener en nuestra mente que podemos nacer de nuevo únicamente a través de la Palabra escrita de Dios, la palabra de verdad. Deberíamos saber que las visiones, hablar en lenguas, o experiencia sensacionales nunca pueden llevarnos al nuevo nacimiento.
Jesús dijo en Juan capítulo 3 que uno no puede entrar en el reino de los cielos a menos que haya nacido de Nuevo de agua y del Espíritu. Si uno va a nacer de nuevo, generalmente tiene que creer en Jesús doblemente. Primero, uno tiende a creer en Jesús de la manera religiosa, reconociendo sus pecados a través de la ley de Dios. La primera vez que el hombre cree en Jesús, es a través de la ley de Dios y el darse cuenta de cuan terrible pecador se es realmente.
Nosotros no deberíamos creer en Jesús acorde a una de las muchas religiones de este mundo. La Cristiandad no es una religión. La única manera de ganar la vida eterna es a través de la fe.
Cualquiera que cree en Jesús como religión terminará vacío. El será dejado con un corazón lleno de pecado, caos y vacío. ¿No es esto verdad? Tu no querrías terminar como un hipócrita así como los fariseos en la Biblia.
Cada uno quiere llegar a ser un Cristiano-nacido de nuevo. Pero cuando uno cree en el Cristianismo como una religión, termina siendo un hipócrita con el corazón lleno de pecado. Debemos llegar a conocer la verdad del nuevo nacimiento.
Cualquiera que cree en el Cristianismo como una religión sin ser nacido de Nuevo, es seguro que terminará confundido y vacío en su corazón. Si uno cree en Jesús pero no ha nacido de Nuevo, su fe es incorrecta. Por consiguiente termina engañado, tratando duramente de parecer santo ante todo mundo pero fallando miserablemente.
Así que tanto como tú creas en el Cristianismo como una religión, tu serás siempre un pecador, un hipócrita, y vivirás tus días lamentándote por tus pecados. Si quieres ser liberado de tus pecados, tienes que creer en la verdad escrita, el evangelio del agua, la sangre y el Espíritu.
AVERIGUANDO EL SECRETO DE LA REDENCIÓN A TRAVÉS DEL BAUTISMO DE JESÚS
¿Qué nos hace nacer
de Nuevo?
El bautismo de Jesús, su muerte en
la Cruz, y Su resurrección
La Biblia nos dice que cualquiera puede nacer de nuevo a través de la Palabra de Dios, la cual nunca cambia. Ahora, veamos las palabras del apóstol Pedro en 1 Pedro 3:21. “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva.”
En la Biblia, está registrado, que el bautismo de Jesús es el que ahora nos salva. Todos los que creen en Jesús deberían de saberlo, no acerca de nuestro propio bautismo, sino del bautismo de Jesús. El bautismo de Jesús nos da a los pecadores nueva vida. Créelo, y tu nacerás de Nuevo y ganarás la bendición de la salvación.
Entendiendo que la salvación se gana a través de la creencia en el bautismo de Jesús, nosotros podemos salvarnos, podemos venir a ser justos y podemos ganar la vida eterna. En otros términos, cuando nosotros creemos en la verdad de la salvación a través de las palabras de Dios, nuestros pecados serán limpiados para siempre.
Nacer de nuevo es nacer por segunda vez. La mayoría de nosotros normalmente empieza creyendo en Jesús como una religión, y entonces nosotros llegamos a ser nacidos de nuevo a través de la fe cuando nosotros comprendemos la verdad. El nombre Jesús quiere decir “Porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).
Cuando nosotros creemos en Jesús y sabemos exactamente lo que Él ha hecho por toda la humanidad, nosotros somos liberados de nuestros pecados y nacemos de nuevo como nuevas personas. Al principio nosotros creemos en Jesús como una religión, entonces, es cuando nosotros oímos y creemos en el evangelio del bautismo de Jesús y Su sangre, nosotros nacemos de nuevo.
¿Cuál es la verdad que nos hace nacer de nuevo? Primero, es el bautismo de Jesús, después la sangre que Él vertió en la Cruz, y finalmente Su resurrección de la muerte. Ser Nacido de nuevo significa creer en Jesús como nuestro Dios, nuestro Salvador. Veamos cómo las personas del Antiguo Testamento nacieron de nuevo.
EL PAGO POR EL PECADO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO SE HACÍA: IMPONIENDO LAS MANOS Y CON LA OFRENDA DE SANGRE
¿Cuál es el evangelio del nuevo nacimiento en el Antiguo Testamento? Primero, permítenos leerte lo que Levítico capítulo 1 dice sobre nacer de nuevo.
En Levítico 1:1-5, “Llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de reunión, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofrece ofrenda a Jehová, de ganado vacuno u ovejuno haréis vuestra ofrenda.
Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová. Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya. Entonces degollará el becerro en la presencia de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está a la puerta del tabernáculo de reunión.”
Dios nos dice en Levítico cómo los Israelitas pudieron unirse con Dios a través del sistema sacrificatorio. Es la verdad que nosotros debemos saber y entender. Por consiguiente permítenos repasar estas palabras.
Dios llamó a Moisés y habló con él desde el tabernáculo de reunión. Fue acerca de la expiación de los pecados de los Israelitas. Cuando las personas de Israel cometieron pecados de desobediencia de la ley de Dios, ellos pudieron expiar sus pecados ofreciendo ganado sin mancha a Dios.
Y estos animales sacrificatorios tenían que ser aquéllos especificados por Dios y tenían que estar sin mancha. También, ellos tuvieron que ser ofrecidos de acuerdo al ritual establecido por Dios. La forma del sacrificio era como sigue.
Si cualquiera pecara en el tiempo del Antiguo Testamento, tenía que ofrecer un sacrificio ante Dios para la remisión del pecado. Primero, el sacrificio tenía que estar sin mancha, y entonces el pecador tenía que poner sus manos sobre él para pasar sus pecados sobre la cabeza.
Después de que era degollado, su sangre tenía que ser puesta en los cuernos del altar, y el resto de él se vertía en la tierra. Éste era el ritual del tabernáculo santo que Dios les había dado a Su pueblo como la bendición de redención.
La ley y los mandamientos de Dios consisten en 613 artículos que mencionan lo que ellos “deben hacer,” o “no deben hacer.” Dios dio la ley y Sus mandamientos al pueblo de Israel. Aunque las personas sabían que la ley y los mandamientos de Dios eran correctos, ellos no podían vivirlos porque todos nacimos con doce tipos de pecados heredados de Adán.
Por consiguiente, ellos perdieron la habilidad de hacer lo correcto delante de Dios. Los Israelitas perdieron la habilidad de llegar a ser justos. Tanto que, ellos no podían ayudar pero se mantenían cometiendo pecados, incluso mientras se esforzaban duramente por estar sin pecado. Es el destino de toda la humanidad nacer y morir como pecadores.
Pero Dios, en Su infinita misericordia, le dio a su pueblo el sistema sacrificatorio a través del cual ellos podrían expiar sus pecados. Él les dio el ritual del santo tabernáculo para que el pueblo de Israel y todas las personas del mundo pudieran ser redimidas de sus pecados. Él reveló a través del sistema sacrificatorio Su justo amor por toda la humanidad. Él mostró al mundo la manera de salvarse.
Dios les dio el sistema sacrificatorio al pueblo y ordenó a la tribu de Leví para ministrar el sacrificio. Entre las 12 tribus de Israel, sólo a la tribu de Leví le fue ordenado el ministerio de atender el sacrificio para el pueblo de Israel.
Moisés y Aarón eran de la tribu de Leví. Y la Biblia registra las leyes y regulaciones que gobiernan el sacrificio del tabernáculo santo, el evangelio de la expiación por la imposición de manos.
Por consiguiente, cuando nosotros realmente entendemos el ritual sacrificatorio de los Levitas, nosotros mismos podemos nacer de nuevo. Por eso tenemos que estudiar la palabra de Dios con respecto al sacrificio del tabernáculo santo. Ésta es la parte más importante del Antiguo Testamento. Finalmente, cuando venimos al Nuevo Testamento, tenemos las bendiciones de haber nacido de nuevo del agua y el Espíritu.
LA EXPIACIÓN POR EL PECADO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
¿Cuáles son los atributos
de Dios?
Justicia y Amor
Dios llamó a Moisés, de la tribu de Leví, al santo tabernáculo de reunión y ordenó a su hermano Aarón como el sumo sacerdote. Aarón estaba para pasar los pecados de las personas sobre las ofrendas del pecado.
Esto es lo que Dios dijo a Moisés como se registra en Levítico 1:2. “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofrece ofrenda a Jehová, de ganado vacuno u ovejuno haréis vuestra ofrenda” Dios especifica aquí las ofrendas para el sacrificio. Si cualquier de las personas buscaba la expiación para sus pecados, él tenía que ofrecer un toro o una oveja de su ganado.
Dios también les dijo, “Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová” (Levítico 1:3).
El sacrificio era aceptado por Dios en lugar de la vida de la persona que se suponía moría por sus pecados. Los Israelitas podían pasarle sus pecados poniendo sus manos sobre la cabeza de los animales. Los animales sacrificatorios tenían que ser ofrecidos por la propia persona y de su propia voluntad. Ahora, veamos lo qué dice verso 4. “Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya.” Así la ofrenda sería aceptada por Dios. Cuando el pecador ponía sus manos sobre la cabeza de la ofrenda quemada, sus pecados se pasaban a la cabeza del animal. Por lo tanto el pecador tenía que poner sus manos sobre la cabeza de la ofrenda delante de Dios, así entonces Él la aceptaría y concedía la expiación de sus pecados.
Y él la mataba y los sacerdotes ponían la sangre en los cuernos del altar y esparcía el resto en la tierra antes del altar. A fin de pagar por sus pecados y ser libre de ellos, uno tenía que ofrecer el sacrificio según las leyes establecidas por Dios.
Está escrito en Levítico 1:5, “Entonces degollará el becerro en la presencia de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está a la puerta del tabernáculo de reunión” Dentro del tabernáculo, por la puerta, estaba el altar de ofrendas quemadas con cuernos en las cuatro esquinas.
Después de poner sus manos en la cabeza de la ofrenda quemada para pasar sus pecados, el pecador tenía que matar al animal sacrificatorio, y el sacerdote rociar la sangre en los cuernos. Los cuernos del altar se refieren al juicio por los pecados. Así, poniendo la sangre en los cuernos significaba que el animal había vertido su sangre para pagar por los pecados en beneficio del pecador. Cuando Dios veía la sangre en los cuernos del altar, Él expiaba los pecados del pecador.