Excerpt for Atrapa La Unción by Dag Heward-Mills, available in its entirety at Smashwords

Atrapa La Unción

Dag Heward-Mills

Smashwords Edition

Copyright 2009 Dag Heward-Mills

E-mail: Dag Heward-Mills:

evangelista@daghewardmills.org

Conheça mais sobre Dag Heward-Mills:

www.daghewardmills.org.mx

Smashwords Edition, License Notes

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A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas fueron tomadas de la Biblia Reina Valera 1960.

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Pasaje de A Passion for the Gospel [Pasión por el Evangelio], por Colin Whittaker

Usado con el permiso de publicaciones Kingsway, Lathbridge Drove, Eastbourne. BN236NT

Pasaje de Understanding the Anointing[Entendiendo la unción], por Kenneth Hagin Usado con el permiso de Publicaciones Faith Library, y Ministerios Kenneth Hagin Ministries, Inc.

Pasaje de All Things are Possible [Todas las cosas son posibles], por David Edwin Harell Junior Usado con el permiso de Indiana University Press.

Pasaje de The Release of Power[La liberación del poder], por el Obispo David A. Oyedepo Usado con el permiso de Dominion Publishing House

Pasaje de Tragedy Trauma Triumph- WHY?[Tragedia Trauma Triunfo- ¿Por qué?], de T.L. Osborn Usado con permiso de OSFO International

Título original en inglés: Catch the Anointing

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Dedicatoria

Al Obispo Nicholas Duncan Williams.

Gracias por preparar el terreno para la iglesia en Ghana.

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Índice

1. Debes estar ungido

2. La asociación con grandes hombres de Dios

3. El arte de sumergirse en grabaciones

4. Mi estimonio

5. Atrapa la unción

6. El arte de predicar y la unción

7. «Aman» y «Tsalach»

8. Seis gigantes atrapan la unción

9. ¿Por qué algunas personas nunca atrapan la unción?

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Capítulo 1 - Debes estar ungido

Yo no tuve ningún entrenamiento formal en el ministerio; no fui a ningún instituto Bíblico, y tuve muy poco contacto con algún gran hombre de Dios. Cuando empecé en el ministerio, algunos de los hombres de Dios con los que estuve en contacto, terminaron dudando y luchando contra el llamado de Dios en mi vida. Por lo tanto, no tuve otra opción que explotar la unción que había en otros hombres de Dios que se encontraban más distantes, a través de sus cintas y libros.

Yo creo que estoy ungido con el Espíritu Santo para permanecer en mi oficio de ministro. Tengo mucha evidencia a mi alrededor que no me permite dudar de la realidad de la unción en mi vida. También creo que el desarrollo electrónico y tecnológico en el mundo es para el beneficio del Reino de Dios y del ministerio, ya que la tecnología ha hecho posible acercarnos a las personas que están ungidas.

Esta es la unción que necesitas

Cuando Dios te manda a un hombre de Dios, se te está dando una oportunidad de recibirlo y de atrapar la unción que hay en su vida. La unción es lo más importante que tú y yo necesitamos para realizar la obra de Dios. El profeta Zacarías sabía que la unción era lo más importante, y fue él quien dijo: «No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu…» (Zacarías 4:6).

Eliseo también se dio cuenta de que lo que hacía que el ministerio de Elías fuera exitoso era la unción, así que cuando tuvo la oportunidad, pidió la unción. Algunas personas pudieron haber pedido el dinero, los estudios o la capacidad que tenía Elías. ¡Pero Eliseo solo quería la unción!

Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.

2 Reyes 2:9

En este libro quiero revelarte un canal para la unción, del cual no se habla mucho; puede sonar nuevo para ti, pero es muy real. Si hay alguna manera en la que puedas atrapar la unción, ¡por favor aprópiate de ella! No la estoy presentando como la única manera en la que Dios te puede ungir; solo estoy revelándote lo que recibí del Señor. Estoy revelándote lo que es sensato bíblica y escrituralmente.

Muchas personas han recibido la unción al escuchar grabaciones y leer libros, pero no entienden lo que les ha pasado. Muchos de los que han recibido la unción por este medio no pueden enseñarlo porque no lo pueden entender completamente. Yo creo que es mi deber enseñar este método, simple y real, de atrapar el ingrediente más esencial del ministerio: la unción.

Capítulo 2 - La asociacióncon grandes hombres de Dios

En otro de mis libros1 , he expresado la importancia de asociarse estrechamente con un hombre de Dios para recibir la unción de su vida. ¿Por qué te tienes que asociar con hombres de Dios ungidos? ¿Qué adquieres exactamente a través de esta relación? Cuando te relacionas estrechamente con un hombre de Dios, lo escuchas hablar una y otra vez, y estas palabras son las que contienen la unción. Cuando Eliseo se asoció estrechamente con Elías, lo escuchó hablar una y otra vez.

Y aconteció que YENDO ELLOS Y HABLANDO…

2 Reyes 2:11

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1 Consulta La Mega Iglesia del Obispo Heward-Mills

¡Las palabras son poderosas!

Jesús les dijo a sus discípulos que Sus palabras contenían dos cosas importantes: ¡Contenían vida y Espíritu! ¿Qué es este Espíritu? ¡El Espíritu es la unción! Las Escrituras dicen que Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder (Hechos 10:38). Jesús fue ungido con el Espíritu Santo, por lo tanto, el Espíritu Santo (la esencia con la que fue ungido) es la unción.

Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Juan 6:63

Para muchas personas la relación estrecha con hombres de Dios, de la cual hablamos, no es posible, excepto a través de grabaciones y libros. Estos libros y grabaciones pueden contener las palabras de hombres de Dios ungidos, y las palabras de los hombres de Dios ungidos contienen Espíritu y vida.

Sumergirte en libros escritos por hombres ungidos es una forma invaluable de relacionarte con ellos. El tiempo que pasas leyendo un libro es tiempo que pasas relacionándote con el autor del libro. ¡Qué gran privilegio es confraternizar con una gran persona durante tres horas, en la privacidad de tu hogar!

Mientras lees este libro, estás confraternizando conmigo, y yo estoy confraternizando contigo. Al escribir este libro, siento que estoy hablándole a ciertas personas. Estoy ministrando directamente a todas las personas que tengan el tiempo de recibir. Así como Eliseo escuchó las palabras de Elías, y los discípulos escucharon las palabras de Jesús, ¡tú estás escuchando mis palabras cuando lees este libro! Los discípulos escucharon las palabras de Jesús, y fue así como fueron ungidos.

Hoy en día tú puedes estar con Jesús al leer Sus palabras en la Biblia. Constantemente me impresiona el número de ministros que no leen la Biblia, ya que solo la usan como una herramienta para predicar. La Palabra de Dios es, primero que nada, para tu beneficio.

Tú no serás un ministro con esencia si no tienes tu propia interacción con el Señor. No me refiero a una revisión de última hora de cierta Escritura antes de predicar. Una revisión rápida de una Escritura es diferente a confraternizar con alguien a través de la Palabra escrita.

En cuanto a ti, confraterniza con Jesús cada día. Dios quiere interactuar contigo; quiere confraternizar contigo. El deseo de Dios, desde los días de Adán, ha sido confraternizar con el hombre.

Cuando Moisés bajó del monte, después de haber confraternizado con el Señor, la gloria del Señor estaba sobre él. De la misma manera, la gloria del Señor estará sobre ti cuando confraternices con Dios.

Cuando tuve conciencia de este mundo, me encontré en Ghana, en África occidental, y me di cuenta de que estaba muy lejos de los grandes hombres de Dios que estaban en Estados Unidos. Yo quería desesperadamente confraternizar con ellos, pero no había ninguna forma posible, ya que ni siquiera tenía una visa para Estados Unidos, ni dinero para comprar un boleto de avión. ¡Aunque hubiera podido llegar allá, muchos me hubieran visto como un loco de raza negra que intentaba acercarse demasiado! Hubieran llamado a sus guardias de seguridad para que los protegieran de mí. Por lo tanto, Dios me enseñó una manera de poder confraternizar con algunas de las personas más ungidas de esta generación: ¡sus libros y grabaciones!

He confraternizado con muchas personas a través de sus libros, y he llegado a conocer sus mentes a través de ellos. De la misma manera, he confraternizado con el Señor Jesús al leer la Biblia y al estudiar Sus palabras y acciones.

Una de mis partes favoritas de la Biblia son los evangelios. En los evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) puedo ver lo que Jesús dijo, y puedo escucharlo cuando me habla personalmente.

La unción hace que la gente te preste atención.

Y les reconocían que habían estado con Jesús.

Hechos 4:13

Dos tipos de receptores

Hay dos tipos de personas que pueden recibir la unción: aquellos que están cerca físicamente y aquellos que están lejos. Como puedes darte cuenta, algunas personas tienen la oportunidad de estar físicamente cerca de las vasijas ungidas. Por ejemplo, los apóstoles Pedro, Santiago y Juan estuvieron físicamente cerca del Señor; lo tocaron, lo palparon y hasta cenaron con Él. Este es su testimonio:

Lo que era desde el principio, lo que hemos OÍDO, lo que hemos VISTO con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y PALPARON nuestras manos…

1 Juan 1:1

Desgraciadamente, el apóstol Pablo no tuvo la oportunidad de interactuar físicamente con Cristo como lo hicieron los otros apóstoles. Pablo simplemente era como yo, ¡tenía que depender de los libros! Él amaba sus libros, y por eso envió urgentemente por sus libros y pergaminos (cuadernillos). A través de la Palabra escrita, tenía que estudiar y confraternizar con el Señor y con otros grandes hombres de Dios como Isaías.

Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, Y LOS LIBROS, MAYORMENTE LOS PERGAMINOS.

2 Timoteo 4:13

Si Pablo hubiera vivido en nuestra generación, hubiera utilizado toda la tecnología disponible para recibir aún más de la Palabra y de la unción. Pablo hubiera escuchado grabaciones y hubiera visto videos.

Los libros contienen la Palabra escrita, pero las grabaciones contienen la Palabra hablada. Tú puedes atrapar la unción de la Palabra hablada.

Capítulo 3 - El arte de sumergirse en grabaciones

Sumergirse en los mensajes de las grabaciones es una práctica bíblica. ¡«Sumergirse» en las grabaciones simplemente significa escuchar las palabras una y otra vez hasta que se convierten en parte de ti, y hasta que la unción pasa a ti! Cuando estás completamente sumergido en una grabación, tanto la Palabra como el Espíritu que esta contiene, se imbuyen en tu espíritu. La unción no es algo que aprendes, es algo que atrapas.

No asumas que «sumergirte» en una grabación es solo un ejercicio educativo. Es un acontecimiento espiritual. Hay dos cosas importantes que ocurren cuando te sumerges en una grabación: La primera es que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios (Romanos 10:17). Y la segunda es que la unción del Espíritu llega a ti a través de las palabras.

El Espíritu entra a una persona a medida que recibe la Palabra de Dios. Por eso, muchas personas experimentan una transformación radical con solo escuchar un mensaje poderoso de la Palabra de Dios. Así es como la gente es salva, cuando escucha la predicación de la Palabra de Dios. El Espíritu Santo entra en ellos conforme la predicación avanza, y ellos nacen de nuevo.

La Biblia dice que nacemos del Espíritu.

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Juan 3:6

Nacer de nuevo no es una experiencia educativa, ni significa que aprendiste algo nuevo. Significa que hubo un cambio espiritual, y que tu espíritu ha sido recreado por el Espíritu Santo. Esta experiencia de nacer de nuevo cambia completamente y para siempre la vida de una persona. Esto ocurre cuando las personas escuchan la predicación de la Palabra de Dios. Por eso invitamos a la gente a la iglesia, porque queremos que estén expuestos a la predicación.

De la misma manera en la que cuando eres nacido de nuevo, experimentas una transformación espiritual, también puedes experimentar una transformación espiritual adicional que te convertirá en ministro. Esta transformación espiritual que te convierte en ministro es lo que algunos llaman «recibir unción» o«ser ungido». Hay demasiadas personas llamadas ministros, sin embargo, ni han recibido un llamado para el ministerio, ni la unción para ministrar.

Cuando no has sido ungido, te encuentras árido y sin vida. Yo solía ir a la iglesia todos los domingos, ¡y lo odiaba! Era una experiencia aburrida y sin vida. Solo iba porque mis padres me lo habían pedido. Desgraciadamente, hay algunos supuestos ministros, que no solamente no están ungidos, sino que tampoco han nacido de nuevo. ¡Esto es aún peor! No te conviertes en ministro obteniendo un certificado. ¡Te conviertes en ministro cuando Dios te llama y te unge!

Las iglesias no crecen porque no hay unción para su crecimiento. Los pastores de todos lados deben desear la unción. ¡Es la unción lo que determina el crecimiento! Una vez que conoces la unción, no quieres nada más. No vas a tener éxito en el ministerio por el hecho de ser astuto. ¡La inteligencia y la educación no son substitutos de la unción! ¡Desea la unción! ¡Consíguela! ¡Es lo más importante! ¡Y lo más importante sigue siendo lo más importante!

El primer sermón de Jesús

El primer sermón que Jesús predicó fue acerca de la unción. Lo primero que dijo cuando empezó su ministerio fue que Él estaba ungido.

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres…

Lucas 4:18

De hecho, Jesús no intentó ningún tipo de ministerio hasta que estuvo ungido, ya que Él sabía que el ministerio dependía de la unción.

Ancianos de la iglesia

Recientemente visité una iglesia grande y bonita. El pastor no estaba por ahí, así que el conserje nos llevo a ver el edificio. El salón principal tenía cientos de hermosos bancos de caoba. Era un edificio hermoso con dos enormes órganos de tubos, y tenía balcones alrededor.

El arte de sumergirse en grabaciones

— ¿Para cuántas personas tiene capacidad este edificio? — le pregunté al conserje.

—Este edificio tiene capacidad para al menos ochocientas ochenta personas. —respondió.

—¡Wow! —comenté—. ¡Eso es mucha gente!

—Pero ya no tenemos muchas personas en la iglesia — respondió.

—Ya veo. ¿Cuántas personas vienen a la iglesia hoy en día? —le pregunté con curiosidad.

—De veinte a treinta personas máximo. — añadió.

Actualmente solo asiste a la iglesia gente de edad avanzada. Los jóvenes ya no vienen a la iglesia.

Entonces yo pensé: «Qué triste: Una iglesia tan grande ha sido reducida a una confraternidad de veinte personas acabadas y viejas». Obviamente no había vida. Pero eso no era todo. El conserje añadió: «A partir de este mes, los servicios se llevan a cabo cada dos semanas en lugar de cada semana». Yo pensé: «Nosotros tenemos servicios en la iglesia casi todos los días de la semana. Hay mucha vida en nuestra iglesia, y está llena principalmente de gente joven que quiere servir al Señor. ¡Qué contraste!».

La diferencia entre una iglesia que crece y una muerta es la unción. La unción es la vida de Dios en el ministerio. ¡Ah cuánto necesitamos la unción! No podemos reemplazar al Espíritu Santo.

Así que, ¿cómo alcanzar al Espíritu? De eso se trata este libro. Dios está tratando de enseñarte que necesitas la unción. Tal vez estés ministrando la Palabra de Dios. Quizá hasta hayas sido ordenado sacerdote. Sin embargo, solo cuando estés ungido tu ministerio empezará a ser determinante en las

multitudes de la humanidad perdida. ¡En este momento veo la unción en ti conforme lees este libro!

El profeta Ezequiel un día experimentó que la unción entró a su vida. Describió exactamente cómo y cuándo la unción vino a él. Ezequiel sintió que el poder y la unción del Espíritu habían entrado en él conforme escuchaba la Palabra.


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