Excerpt for El Jinete Murciélago y la Guarida de Baagh by Anthony Barton, available in its entirety at Smashwords

El Jinete Murciélago y la Guarida de Baagh


Una aventura de Juan Mateo


Anthony Barton


Su mejor amigo Bulmer esta perdido y Juan Mateo

debe volar en una misión audaz para encontrarlo en los Tubos de Lava de la Pluma.

¡Una aventura al rojo vivo!


Libreria y Archivo de Canadá Catálogo en Publicación

Barton Anthony, 1942-

El Jinete Murciélago y la Guarida de Baagh [Recurso Electrónico] / un

aventura de Juan Mateo /Anthony Barton.— Ed. Smashwords.

(Una novela de Juan Mateo; 4)

ISBN 978-0-9869038-0-9

I. Título. II. Serie: Barton, Anthony, 1942-. Una novela de Juan Mateo ; 4to.


Edición Smashwords. [Smashwords Edition.] Los Derechos del Autor © Anthony Barton El arte de la tapa por Anthony Barton. Todo los derechos reservados.

Traducido del inglés al español por Monica A. Barry.

Todo los derechos de la traducción reservados.


Para


Maia Ross, Rowenda, Frances Mae, Roselyn, Kathylyn, Sophia, Farah, Sagel,

Stephanie, Claire, Duncan, Jan, Oro, Noelle, Claire, Jayden, Taylor, Merlin, Cynthia, Braxton, Lukas, Jakob, Suzanne, Shayla, Benjamin, Sarah, Zachary, Christopher, Justin, Leisha, Valerie, James, Janelle, Elly, August, Liesel, Toby, Tad.


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El Jinete Murciélago y la Guarida de Baagh


1: Prang


Juan Mateo saltó a la parte posterior de Prang. Era extraño estar sentado en la parte posterior de un murciélago desconocido. Se agarró con las manos la piel pálida de Prang.

‘¡Vamos!’ dijo.

Las alas batiendo, salieron de la cueva en dónde vivían los jinetes murciélagos. Volaron a través del humo. El Monte de la Pluma retumbó. Bombas llameantes cayeron del cielo.

‘Yo sabía que esto era una mala idea,’ dijo Prang. ‘¿Estás seguro de que no se puede encontrar algún otro murciélago para cabalgar?’

‘Tiene que ser tu Prang,’ dijo Juan Mateo. ‘Confío en ti. Tu volaste todas las misiones con el comandante de ala antes de retirarte.’

‘Asistimos en los desfiles y teníamos inspecciones,’ dijo Prang. ‘El comandante de ala llevaba sus medallas.’

‘No tengo ninguna medalla,’ dijo Juan Mateo. ‘Esa es mi casa allí, la casa con el techo rojo. ¿Podrías por favor aterrizar en el césped? Quiero decir a mis padres a donde voy. ¿Eres bueno en aterrizajes? Bulmer se estrella todo el tiempo.’

‘Sé cómo aterrizar,’ dijo Prang, y aterrizó.

‘Has cambiando tu murciélago,’ dijo el papá.

‘Esto es Prang,’ dijo Juan Mateo. ‘Bulmer esta perdido y Prang va a ayudarme encontrarlo.’

‘Encantado en conocerte, Prang,’ dijo la mamá. ‘Espero que nada serio ha pasado a Bulmer.’

‘No te preocupes, mamá,’ dijo Juan Mateo. ‘Es probable que se estrelló en algún lugar. Tu conoces a Bulmer. Prang y yo vamos a encontrarlo. Prang ha volado en cientos de misiones. ¿No has Prang?’

‘Me gustan las bandas de marcha mejor,’ dijo Prang, ‘y el saludo. ¿Te gustaría ver mi saludo?’

‘Tal vez en otra ocasión,’ dijo la mamá. ‘Sé que debes estar ansioso por comenzar tu misión.’

Un extraño gemido salió del bosque de los árboles Yumi de las millas de altura.

Los ojos de Prang se agrandaron. ‘¿Que fue eso?’ preguntó.

‘Suena como problemas,’ dijo Juan Mateo. ‘Será mejor que vaya y averigüe lo que esta mal. Hasta luego, mamá. Adiós papá.’

‘Ojalá pudiéramos venir,’ dijo el papá. Los adultos somos demasiado pesados para montar en la espaldas de los murciélagos.

‘Echare de menos a los dos,’ dijo Juan Mateo. ‘¡Cuñas afuera, Prang!’

Juan Mateo y Prang brincaron desde el suelo y volaron a través de remolinos de humo a lo alto de un árbol de Yumi.

‘Boris,’ dijo Juan Mateo. ‘¿Eres tu que oí lamentando? ¿ Qué pasa?’

‘Las cabras están comiendo mis hojas,’ dijo Boris, en su voz lenta y pesada. ‘Soy un árbol. Necesito mis hojas para mantenerme caliente. Necesito mis hojas para respirar.’ Se rascó su nariz larga de madera con una delgada, brote leñosa.

‘No veo ninguna de las cabras comiendo tus hojas,’ dijo Juan Mateo, abanicando el humo con las manos y mirando a su alrededor. Era difícil ver algo, decir la verdad.

Una cabra llamada Descarado aterrizó delante de Prang y mostró sus dientes. ‘¡No me puede agarrar! ¡Waa!’ dijo Descarado, y brincó fuera de vista.

‘Debo mantener la calma,’ dijo Prang a sí mismo. ‘Debo respirar profundo.’

Tres cabras más aterrizaron en frente de Prang y mostraron sus dientes.

‘¡No me puedes agarrar! ¡Waa!’ le gritó la primera cabra.

‘¡No me puedes agarrar! ¡Waa!’ le gritó la segunda cabra.

‘¡No me puedes agarrar! ¡Waa!’ le gritó la tercera cabra.

Todas las tres cabras brincaron dentro del humo y desaparecieron.

Prang se estremeció sus alas. Esto no era su tipo de misión. Oyó los sonidos fuertes masticando.

‘Lo que se escucha,’ dijo Boris, gravemente, ‘es el sonido de mis hojas que se comen. ¿No hay nada que usted puede hacer Juan Mateo?’

‘Voy a preguntar al Señor Semillas,’ dijo Juan Mateo. ‘Él sabe casi todo. Él sabrá qué hacer con las cabras.’


2: Los Tubos de Lava de la Pluma


El Señor Semillas estaba en su cocina. El tomó una torta de aludes de lodo crema helada fuera de su refrigerador y coló la salsa caliente de chocolate por encima.

‘No está mal,’ dijo Prang. ‘Usted muerde a través del chocolate caliente en el frio de la crama helada de vanilla. ¡Mm! ¿Puedo tener otro pedazo?’

El Señor Semillas dio a Prang una segunda trozo de torta. ‘Son cabras de montaña, y son muy buenas para saltar,’ dijo. ‘Huyeron de la montaña cuando la erupción comenzó. Ellos están comiendo las hojas de los árboles Yumi porque tienen hambre.’

‘¿Tal vez si hablo con las cabras?’ sugirió Juan Mateo.

El Señor Semillas negó con la cabeza. ‘Las cabras prefieren comer en vez de hablar,’ dijo.

‘¿No hay manera de conducir las cabras fuera del bosque?’ pregunto Juan Mateo.

‘Me pregunto,’ dijo el Señor Semillas. Hizo girar su silla a la ventana y se asomó a la montaña retumbando.

‘Al final del Cañón del Gato Grande,’ dijo, ‘se encuentra una entrada a los Tubos de Lava.’

‘¿Los Tubos de Lava?’ dijo Juan Mateo con el ceño fruncido. ‘No creo que he oído hablar de ellos.’

‘Los Tubos de Lava de la Pluma,’ dijo el Señor Semillas, ‘son un laberinto de pasajes. Una tigresa tiene su guarida en algún lugar en los tubos de lava. Su nombre es Baagh. Buscarla, pedirle amablemente, y ella podría asustar a las cabras del bosque.’

‘Voy a buscarla,’ dijo Juan Mateo.

‘Tenga cuidado,’ dijo el Señor Semillas. ‘Ella es una tigresa astuta. Hagas lo que hagas, no tires de su cola. ¿Dónde está Bulmer tu murciélago hoy?’

‘ Bulmer fue visto la última vez dando una lección de vuelo para el hermano del capitán de grupo, Gabriel Logan,’ dijo Juan Mateo. ‘Él y el niño parece que tienen a si mismos perdidos.’

‘¿Perdidos, usted dice?’ dijo el Señor Semillas.

‘Prang y yo estamos en busca de ellos ahora. Si yo fuera capitán del grupo, estaría organizando una búsqueda adecuada, pero yo soy sólo un comandante de ala, y mi capitán de grupo esta sirviendo lejos en la astronave Artibeus. Al parecer eso es lo que sucede cuando usted se convierte en capitán del grupo. Usted sale del planeta por un rato y pasa tiempo en el espacio.’ Juan Mateo suspiró. ‘Prang,’ el dijo. ‘Termine ese tercer rebanada de torta crema helada de aludes de lodo, y me ayudas con los platos. Nos vamos a ver la tigresa.’

‘¿Una tigresa?’ dijo Prang, con la boca llena.

‘Adios, Señor Semillas,’ dijo Juan Mateo.

‘Buena suerte, Juan Mateo,’ dijo Señor Semillas.

Juan Mateo montó a Prang, y se tomó al aire. Juan Mateo llamo a sus amigos con su telefono del jinete murciélago.

Dentro de minutos, Juan Mateo y sus compañeros estaban volando al Cañon del Gato Grande. Volaban en formación de diamante. Detrás de Juan Mateo y a su izquierda, Joshua Ryan cabalgaba en su murciélago Ahumado. Detrás de Juan Mateo y a su derecha, Emilia Charlotta cabalgaba en su murciélago Vesper. Directamente detrás de Juan Mateo, Annabella Sue cabalgaba en su murciélago Hula.

El cañón era ruidoso con el sonido del Río del Gato Grande. Paredes rocosos arrancaron por la derecha y a la izquierda. Debajo de ellos las aguas blancas arrastró y tronó.

El rocío del río humedeció la cara de Juan Mateo. ‘¡Wow!’ dijo. ‘Deseo que Bulmer podía ver esto.’ Se extrañaba a Bulmer más de lo que podría decir.

Llegaron a un giro repentino y se abalanzaron a seguir el cañon a la vuelta del ángulo agudo. El cañon dobló hacia atras y se abalanzaron hacia el otro lado.

‘Todo esta picada me esta haciendo marear,’ dijo Prang.

Cuando llegaron a la cabeza del cañón, los cuatro jinetes murciélagos aterrizaron en una gruta oscura brillando con las flores de oro grosella, pepino silvestre y hierba mora de color púrpura.

Juan Mateo saltó de la espalda de Prang. Cogió un par de gafas de vuelo del suelo de la gruta.

‘Bulmer se prestó estas gafas de mí esta mañana. Él los debe haber dejando caer aquí. Él no puede estar muy lejos.’

Manteniendo las gafas en una mano, Juan Mateo separó las parras de la floración con la otra mano.

‘Creo que he encontrado los Tubos de Lava de la Pluma,’ dijo.

‘Vamos a echar un vistazo,’ dijo Joshua Ryan.

Todo ellos adelantaron para ver.

Un tubo de lava se extendió en la distancia. Las paredes del tubo eran curvas y suaves, con espesa venas amarillo y naranja que brillaban en la oscuridad. El tubo tenía un suelo arenoso.

‘Yo veo cuatro dedos de patas imprimidos en la arena,’ dijo Juan Mateo.

Se oyó el trueno de pezuñas que se acercaba. Docenas de cabras corrieron hacia ellos por el tubo de lava.

‘¡Waa! ¡Waa! ¡Waa!’ lloraban con los ojos muy abiertos.

Las cabras pasaron corriendo sin parar.

‘Algo debe haber asustado a esas cabras,’ dijo Prang.

Ellos vieron a las cabras desgarrarse en una esquina y desaparecerse de vista.

‘Este va ser peligroso,’ dijo Vesper. ‘No digas que no te lo advertí.’

‘Tengamos un desfile,’ dijo Prang, con ilusión. ‘Estoy seguro de que es hora para un desfile.’

‘No hay desfiles hasta encontramos a mí murciélago Bulmer,’ dijo Juan Mateo, liderando el camino en el tubo de lava, agarrando las gafas de vuelo.

Los tubos de lava eran demasiado estrechas para el vuelo, así que fueron de pie, en dirección que las cabras habían venido. Los murciélagos se encontraron las cosas difíciles porque sus pies estaban unidos a sus alas, y siguieron resbalando y deslizándose en la arena.

En el tubo de lava por delante de ellos una criatura gruñó.

¡Wrrrrrrr!


3: Kiti


Kiti se agachó bajo, su cola temblorosa. Ella estaba probando su visión del túnel. Visión del túnel es emocionante. Miras a tu presa tan fuerte que no puedes ver nada más. Es una emoción. Esperas y esperas a que su presa huye. Luego, cuando se huye, usted se lo persigues. La caja de cartón que Kiti estaba jugando con no era muy buena por haber sido la presa. No huyó. Simplemente sentó allí y no hizo nada.

‘¡A-bu-rri-do!’

Kiti se estiró y bostezó, para hacer pensar a su presa que ella era demasiada dormida para atacar.

‘¡Wrrrrrrr!’ dijo Kiti, y saltó hacia delante repentinamente, agarrando la caja con la guardia baja. Ella dio a la caja un golpe fuerte con sus patas.

La caja se deslizó hacia un lado en el fondo arenoso del tubo de lava, conectó un gancho en el suelo y cayó de costado. Eso era mejor. Ahora Kiti podía ver adentro de la caja. La caja estaba vacía. Ella corrió hacia la caja. Saltó en el interior.

La caja olía a jinetes murciélagos. Había pequeños agujeros en sus lados. Kiti se puso una pata a través de unos de los agujeros. Sintió alrededor y encontró un trozo de cartón. Trató de sacar el trozo de cartón través del agujero. No cabría.

‘¡Purp!’ dijo Kiti, disfrutando a ella misma.

Ella tiró mas duro. De pronto, la caja se volcó, y todo su mundo se oscureció. Al instante, se cambió a la visión nocturna. La visión nocturna era aún más emocionante que la visión del túnel. Con la visión nocturna Kiti podía ver cosas que la otra gente no podía ver.

‘Purp, purp,’ dijo Kiti. Su voz soñaba hueca dentro de la caja al revés, más profunda y más adulta.

‘¡WRRRRRRR!’ dijo ella, probando su nueva voz con eco. ‘¡YO SOY TU PEOR PESADILLA!’ Eso fue escalofriante. Eso haría realmente temblar a su presa. Fue muy divertida ser una tigresa, incluso si usted fuera una tigresa muy pequeña atrapada dentro de una caja de cartón. ¡Sólo tienes que esperar hasta que su madre regresaba! ¡Ella le mostraría! Su madre volvería a la guarida y pensaría: ‘¡Oh! ¿Dónde está mi cachorra? Y qué esta esa caja de cartón haciendo allí?’ y todo el tiempo Kiti se escondía dentro de la caja, y estaría muy quieta y sin decir nada, y de repente Kiti sorprendería a su madre.

‘¡WRRRRRRR!’ ella decía. Tal vez esa era su madre que venia ahora? Kiti esforzó para escuchar.


4: La Guarida de Baagh


El tubo de lava era más grande. Había espacio suficiente para casi volar ahora, pero un olor agrio en el aire los desalentó.

‘¡YO SOY TU PEOR PESADILLA!’ dijo una extraña voz apagada.

‘Te dije que nos encontraríamos algo horrible,’ dijo el murciélago Vesper de Emilia Charlotta.

‘¡Venimos en paz!’ dijo Juan Mateo en voz alta. ‘Tenemos un mensaje para Baagh.’

‘¡YO SOY LA MUERTE EN CUATRO PIERNAS!’ era la respuesta.

Juan Mateo susurró a sus compañeros. ‘Creo que la voz viene de la guarida al otro lado del río de lava que fluye.’ Se puso sus gafas sobre los ojos. ‘Puedo ver las huellas de las patas del tigre dirigiéndose dentro y fuera de la madriguera, pero no puedo ver el tigre. ¡Espera! Puedo ver algo ahora. Parece que es…. una caja de cartón.’

‘¿Una caja de cartón?’ dijo Annabella Sue, tecleando sus dedos sobre los muslos. ‘¿A quién le importa una caja de cartón?’

‘La caja esta caminando,’ dijo Juan Mateo.

‘No seas tonto,’ dijo Annabella Sue. ‘ Las cajas no caminan.’

‘Esto si lo hace,’ dijo Juan Mateo. ‘Ahora la caja está corriendo. Tiene cuatro piernas. Se está cargando a través de la guarida. Va a golpear la pared.’

‘¡YO SOY TU… OW! dijo la voz desde la caja.

‘La caja golpeó la pared,’ dijo Juan Mateo, ‘y ahora la caja esta dando la vuelta. Se carga en la dirección opuesta. Va a golpear la otra pared.’

‘¡YO SOY LA MUERTE DE…. OOF!’ dijo la voz desde la caja.

‘Golpeó la otra pared,’ dijo Juan Mateo. Alzó la voz. ‘Quédate donde estás, ¡Muerte-Sobre-Cuatro-Piernas! Vamos a venir a ayudarte.’

La caja se volvió loca. Se dio la vuelta y cargo de nuevo.

‘¡Cuidado!’ gritó Juan Mateo. ‘Estás encabezando para la boca de la guarida.’

‘¡WRRRRRRR!’ dijo la caja.

‘¡Deténgase!’ gritó Juan Mateo. ‘¡Te vas a caer por el acantilado!’

‘¡YO SOY… AAAAAH!’

‘La caja se ha caído por el acantilado,’ dijo Juan Mateo.

‘La caja ha aterrizado en una repisa,’ dijo Emilia Charlotta.

‘Yo no necesito más mis gafas,’ dijo Juan Mateo, sacandolos de los ojos. ‘Puedo ver la caja por el resplandor de la lava al rojo vivo del río. La caja se volcó sobre su costado, y una criatura está saliendo.’

‘Es una cachorra de tigre,’ dijo Prang.

‘¡Oh, ella es tan linda!’ dijo Emilia Charlotta. ‘Solo mirarla! ¡Un tigre cachorro muy bonito con rayas amarillo y negro! Puedo ver su lengua rosada. La amo a pedazos.’ Ella formó las manos como copas alrededor de su boca. ‘¿Cuál es tu nombre, pequeño cachorro?’

El cachorro de tigre la miró con desprecio. ‘Espere que llegue mis dientes, no voy a ser tu pequeño cachorro de tiger entonces. Voy a ser Kiti el terrible. Te voy a tener para el desayuno.’

‘Así se hace, Kiti,’ dijo Annabella Sue. ‘Dile las cosas como son. Ahora no te demores en tu guarida. Puedo ver una nueva ola de lava que viene, y usted no está segura en la repisa.’

‘¡Wrrrrr!’ Kiti dio un golpe furiosa a la caja de carton.

La caja cayó en el río de lava.

‘No creo que Kiti se entiende que ella está en peligro,’ dijo Hula el murciélago de Annabella Sue. ‘Ella va ser arrastrada por la lava.’

Emilia Charlotta jadeó. ‘Ella se ha saltando en la caja. Está flotando en el río de lava. La caja está empezando a arder. ¿Que podemos hacer?’

‘Podemos rescatarla,’ dijo Juan Mateo, saltando sobre la espalda de Prang. ‘Prang, vuela esa cachorra de tigre a salvo.’

‘¿Mí?’ dijo Prang, sorprendido. ‘¿Mí? ¿Ser un héroe? Si señor.’ Él vino a atención, hizo clic con sus talones juntos, saludo con elegancia, y se lanzó al espacio.

La nueva ola de lava llegó mientras se despegaba. Prang quedo atrapado en un corriente ascendente y lanzado contra la pared del tubo de lava. Los otros jinetes murciélagos y sus murciélagos retrocedieron del fuego abrasador.

Prang desplomó entre ellos, sus alas chamuscado y punzante. ‘¡Ay!’ dijo. ‘No creo que soy muy bueno en ser un héroe.’

Juan Mateo se cayó de la espalda de Prang. Se golpeó la rodilla. Se frotó la zona dolorida cuando se puso de pie. El miró a su alrededor con consternación.

No había señas de Kiti.

Emilia Charlotta se cubrió su rostro con las manos. ‘La pequeña cachorra de tigre,’ ella susurró. ‘Ha ido. Justo como eso.’

‘Has hecho lo mejor posible, Prang,’ dijo Juan Mateo. ‘¿Cómo te sientas? ¿ Estas herido de gravedad?’

‘Estoy bien,’ dijo Prang. ‘Como me golpeé la pared, me pareció ver a otro murciélago través del humo, y me parecía oír el murciélago decir “¡Cuñas afuera!” ¿Qué significa ¡Cuñas afuera!?’

‘No significa nada,’ dijo Annabella Sue. ‘No hubo otro murciélago. Te golpeaste la cabeza, eso es todo. Tu estás soñando.’

‘¡Escucha!’ dijo Vesper. ‘Alguien viene. Apuesto a que vamos a tener una sorpresa desagradable.’


5: Baagh


La tigresa Baagh se corrió tan rápido que podía a través de los tubos de lava de la pluma. Cuando cazaba, podía correr a 35 millas por hora, pero en caso de emergencia podía correr más rápido, y esto era una emergencia. Ella sintió que su cachorra estaba en peligro. Ella atravesó el túnel a 50 millas por hora, sus poderosas piernas en movimiento con semejante velocidad y gracia que parecía flotar en el ritmo a ritmo.

Había dejado a su hija Kiti en su guarida con una caja de cartón para jugar. El aire en la garganta de Baagh tenia el sabor a humo, y ella podía oler la lava ardiente. ¿Estaría a tiempo para salvar su cachorra? Ella gritaba su propio nombre en voz alta para que Kiti podía saber que se avecinaba.


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