Excerpt for Cuentos Cortos Para Gente Larga by Piedad Alvarez Maestre, available in its entirety at Smashwords


Cuentos Cortos Para Gente Larga



by

Piedad Alvarez Maestre



SMASHWORDS EDITION

Copyright © 2011 by Piedad Alvarez Maestre



Smashwords Edition License Notes

This ebook is licensed for your personal enjoyment only. This ebook may not be re-sold or given away to other people. If you would like to share this book with another person, please purchase an additional copy for each person you share it with. If you're reading this book and did not purchase it, or it was not purchased for your use only, then you should return to Smashwords.com and purchase your own copy. Thank you for respecting the author's work.



Dedicatoria

A mi padre, Anselmo Álvarez Blanco, recordado entre amigos y familiares por su generosidad y nobleza. Firme defensor de los ideales y causas justas. Por darme amor e inculcarme interés por la buena lectura.



Lucía



Después de la muerte de mi madre, me dediqué a la ingrata tarea de desocupar la vieja casa familiar, para proceder a su venta.

En el fondo de un antiguo baúl, acompañada por las cartas y fotos amarillentas que le había enviado a través de los años, encontré mi caja, una de esas cajas que todos tenemos en la infancia, donde vamos acumulando cintas, canicas, medallitas, algún papelito doblado con un mensaje emotivo, monedas de escaso valor y ciertos objetos que con el paso del tiempo resulta imposible asociar con momentos significativos. Muchos se deshacen de esos cofres que protegen sus tesoros infantiles antes de terminar la adolescencia, el mío estaba ahí, preservado por la prudencia de mi madre. La curiosidad me movió a traer la caja a mi casa, resistiéndome a desecharla antes de explorar su contenido con detenimiento.

Era una pequeña caja de madera que algún día tuvo llave. Tal y como supuse, abrirla me produjo una sensación especial, hurgar su contenido me transportó a momentos distantes, pero muy míos. Algunos objetos me resultaron ajenos, otros me recordaron de inmediato algún momento de mi infancia. Al final descubrí en una esquina, casi incrustada, la pequeña piedra. Al colocarla en la palma de mi mano, de inmediato afloraron los recuerdos.

Periódicamente llegaba al vecindario un circo de gitanos. El enorme terreno baldío, en las afueras del pueblo, se llenaba de vida. En pocas horas levantaban una carpa gigantesca y otras más pequeñas.

En una de esas visitas, acompañada por otros niños, decidí acercarme a ese mundo fantástico. Corríamos de un lado hacia el otro, atraídos por lo exótico, tratando de no perder detalle. Nos metíamos en las carpas y permanecíamos inmóviles y asombrados, escuchando conversaciones en un lenguaje extraño. A nadie parecía interesarle nuestra presencia. Abundaban las gitanas viejas, con dientes de oro y el pelo enmarañado que asomaba debajo del pañuelo. La mayoría lucía voluminosas. Las gitanas jóvenes parecían extraídas de las páginas de un libro prohibido, decían obscenidades, recorrían a los visitantes con miradas pícaras y utilizaban cualquier pretexto para dejar sus piernas al aire. Los hombres se movían constantemente, algunos eran delgados y jóvenes, otros más viejos y serios. Hablaban en voz muy alta, mientras obedecían las órdenes que daba el gitano más viejo. Todo el lugar exhalaba el aroma seductor de lo mágico y lo prohibido.

Tenía la sensación de estar en contacto con un mundo lejano y diferente, el mundo más allá del pequeño pueblo y de la casa de mis padres.

El contacto con ese conglomerado extravagante despertaba dentro de mí ansias de libertad. Cerca de esos personajes lo prohibido dejaba de serlo, el puritanismo de mi hogar dejaba de existir.

Pocos niños se atrevían a introducirse en las carpas y entablar diálogos con seres tan exóticos y diferentes. Algunas madres del vecindario prohibían a sus hijos visitar el sitio porque los gitanos “son ladrones y roban niños”. Otras, como la mía, hacían la vista gorda y aprovechaban esa novedad en la vida de sus hijos para liberarse de su compañía y dedicarse concienzudamente a las tareas domésticas.


Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-2 show above.)