

GPS
DEL AMOR
Porque
las rutas para encontrar pareja no han sido rotuladas...
©2009, Silma Quiñones, Ph.D.
EDICIÓN
IMPRESA:
Editores: Leoncio
Pineda Dattari y Margarita Rodríguez Aponte, Ph.D.
EDICIÓN
ELECTRÓNICA:
Producción
general: Eduardo
Veguilla
Sinónimo, Inc. www.sinonimopr.com
Asistentes
de producción:
Shaday
Agosto Vázquez
José A. Denizard Díaz
Directora
de distribución: Vanessa
Méndez
Colaboración
técnica: Ricardo
Veguilla
ISBN (edición electrónica): 978-0-9830205-3-0
ISBN (edición impresa): 978-1-59608-699-9
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los derechos reservados.
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Publicado por Sinónimo, Inc.

~ Smashword's Edition ~
Para
mi hijo Julio Alexis,
lo
mejor que ha salido de mí.
El apoyo de mis amigos y de mi familia sigue estando ahí. Barbara, Julio, Sara Fosales, mi hermano Jorge, Noreen Nieves y mis amigos y amigas solteras, quienes me hostigaron para que no me olvidara del tema, han sido mi mayor fuente de motivación. Gracias nuevamente a todos ellos.
TABLA DE CONTENIDO
Capítulo 1: Cómo saber si estás preparada o preparado para una relación de pareja
Perfil de mis relaciones de pareja
Capítulo 2: Guía para el análisis de los cuestionarios
La familia se hereda; los amigos se escogen
Tus enemigos dicen mucho de ti
Capítulo 3: Criterios de selección
Experiencias de sus relaciones anteriores
Capítulo 4: Rasgos de personalidad en el o la pretendiente
Quejas frecuentes de la sexualidad
La rigidez y falta de flexibilidad
La consideración en la intimidad
Capítulo 6: Dónde buscar pareja
Capítulo 7: Cómo evaluar al candidato o candidata
Capítulo 8: Cómo saber si estás enamorado o enamorada y te corresponden
Al emprender la tarea de buscar pareja debes empezar por evaluar si tú estás lista o listo para establecer una relación. Recuerda que, de igual manera que tú vas a seleccionar a una persona, a ti también te evaluarán. Las consideraciones aplican a ambas personas. Así que te recomiendo que empieces con una auto-evaluación.
Lo primero que necesitas es estar en paz con tu soltería. Estar sin pareja no es una tragedia ni tampoco es un defecto, sino un estatus. Si lo que vives es angustia porque no toleras estar sola o solo y no logras disfrutar la vida por tu cuenta, no estás lista o listo para buscar una pareja con quien establecer una relación saludable.
Tu pareja no debe ser tu media naranja. Esa metáfora implica que a ti te falta algo y que serás una persona incompleta hasta que encuentres a la persona que te complete. El concepto de la media naranja tiene sentido si entiendes que el propósito principal de la pareja es procrear y tener hijos.
Hoy la relación de pareja no es necesaria para poder tener hijos, ya que puedes adoptar o lograr el embarazo mediante fertilización artificial. No tienes que tener una pareja para tener hijos. Cuando ése es el propósito principal de la relación, entonces los criterios deben ser los que tienen relación con la genética y los atributos físicos que deseas para tus hijos.
Así, por ejemplo, se escogen los apareamientos de animales. Pero no lo recomiendo si, además de procrear hijos, quieres hacer vida con tu pareja. Y es que tu pareja no será quien te haga una persona completa ni que realice por ti lo que tú debes hacer por ti misma o por ti mismo. No debe ser la persona que subsane tus defectos y debilidades. Si escoges a determinada persona porque tiene lo que tú no tienes, vas a tener una relación de dependencia.
La relación de pareja debe ser de interdependencia y con tareas que se dividan sobre la base de diferentes criterios, y no sencillamente porque no sabes hacer una labor específica. No necesitas que otro haga lo que debes hacer de forma independiente. Eso no quiere decir que no puedes depender de alguien para que te ayude en algo, pero esa dependencia debe ser temporera, mientras aprendes a cómo cumplir con determinada responsabilidad.
Tu pareja no tiene que ser tu alma gemela ni ser igual a ti. Tampoco es suficiente que encuentres que hay una conexión especial entre ambos y que al encontrarse has cumplido una misión. La relación de pareja saludable no se establece porque necesites a alguien para estar completo. Si piensas que no puedes ser feliz o disfrutar la vida sin una pareja, vas a echar a perder la relación.
La dependencia implica que no eres capaz o que no te interesa aprender y crecer. Se puede depender de diferentes maneras. Por ejemplo, económicamente. Una persona que te mantiene o que te permite tener las comodidades o lujos que quieres en tu vida.
Igualmente, puedes depender de alguien para alimentarte, porque no sabes preparar la comida que te gusta o para sentir seguridad y protección. Éstos son algunos ejemplos de dependencias casuales. La dependencia más problemática en la relación de pareja es la dependencia emocional.
Las causas de la dependencia emocional se basan en el proceso de desarrollo y crecimiento de la persona. El desarrollo de cada ser humano comienza con una dependencia en todas las áreas. Un bebé necesita de otros para sobrevivir, porque no se puede alimentar o proteger a sí mismo. Desde la niñez, el crecimiento físico va acompañado del desarrollo de la conciencia de quién eres, quiénes son los demás y cómo es la relación entre tú, los demás y el mundo.
Al principio, los padres son los que definen quién eres tú, empezando por escoger tu nombre. Ellos toman las decisiones por el bebé con la intención de protegerlo. Lo ideal es que, en la medida en que van surgiendo experiencias para el niño, los padres le enseñen conductas que le permitan desarrollar la independencia de ellos.
También los padres deben ir exponiendo a sus hijos a que exploren y practiquen ser independientes al nivel de su capacidad. El éxito que tienen los hijos en ejercitar su independencia va alimentando su confianza en sí mismos y en el mundo que los rodea.
Durante la adolescencia, el niño debe tener suficiente información y destrezas para poder desenvolverse cada vez más sin la ayuda de otros. También debe poder identificar lo que puede y no puede hacer por sí mismo. En esta etapa, el o la adolescente se expone a que otros le cuestionen sus gustos, intereses y su forma de ser.
Es entonces cuando tiene el reto de definirse como persona y establecer su propia identidad. En la interacción con sus compañeros va aprendiendo, más allá de su familia, otras conductas y va enriqueciéndose como persona.