Excerpt for La justicia de Dios es revelada en Romanos - Nuestro Señor Quien Llego a Ser la Justicia de Dios (II) by Paul C. Jong, available in its entirety at Smashwords

¡El evangelio del agua y el Espíritu es la justicia de Dios!


Las palabras en este libro saciarán la sed en tu corazón. Los Cristianos de la actualidad continúan viviendo sin conocer la solución a los pecados actuales que están cometiendo diariamente. ¿Sabes lo que es la justicia de Dios? Espero que te hagas esta pregunta y creas en la justicia de Dios, la cual está revelada en este libro. La justicia de Dios ha estado con el evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, como un preciosos tesoro, ha sido guardado de los ojos de los seguidores religiosos durante mucho tiempo. Como resultado, mucha gente llego a depender y a jactarse de su propia justicia en lugar de creer en la justicia de Dios. Por lo tanto, doctrinas Cristianas que ni siquiera tienen sentido llegaron a ser creencias dominantes en los corazones de los creyentes, como si estas doctrinas contuvieran la justicia de Dios. Las Doctrinas de la Predestinación, Justificación y la Santificación Gradual son las doctrinas Cristianas más importantes, lo cual trajo confusión y vacío en las almas de los creyentes. Pero ahora, muchos Cristianos deben volver nuevamente a conocer a Dios, aprender acerca de Su justicia y continuar con una fe segura. “Nuestro Señor quien es la justicia de Dios” proveerá a tu alma con un gran entendimiento y la guiara a la paz. El autor quiere que poseas la bendición de conocer la justicia de Dios. ¡Qué las bendiciones de Dios estén contigo!



Nuestro Señor Quien Llego a Ser la Justicia de Dios (II)


Smashwords Edition

Derechos de Autor por The New Life Mission


Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducido o transmitido en ninguna forma o por cualquier medio, electrónico o mecánico, incluyendo el fotocopiado, la grabación o por ningún sistema de almacenamiento o de recuperación, sin el permiso escrito de los derechos de autor.


Notas de la Escritura son de la Versión Reina-Valera 1995.



Palabras de Gratitud


Las palabras son inadecuadas para expresar de corazón mi gratitud a nuestro Señor Jesús. Él siempre me provee con las palabras suficientes para predicar el evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo, y me ha motivado para escribir este libro de acuerdo a Su voluntad.


Me gustaría agradecer a todos los individuos involucrados en esta publicación. Primero que nada, tengo una deuda de gratitud que no puede ser pagada a todos los miembros de La Misión Vida Nueva. Han estado orando y apoyando esta tarea con todo su corazón.


Expreso mi gratitud especial a todos mis compañeros de trabajo Reverendo John Shin y al Reverendo Sangchan Lee, quienes han estado a cargo de esta publicación. No puedo agradecer lo suficiente a Sangmin Lee por editar, Sr. Francisco Enrique Patiño Salcido por traducir y a Suzanne Lee por su fiel revisión.


Debo toda la Gloria a nuestro Señor Dios quien nos ha hecho Sus hijos a través de las riquezas de Su justicia.


¡Aleluya!


PAUL C. JONG



CONTENIDOS


Prefacio



CAPITULO 7


Introducción al Capitulo 7

La Clave de la Fe de Pablo: Unido con Cristo después de haber muerto al pecado (Romanos 7:1-4)

La Razón por la Cual Podemos Alabar al Señor (Romanos 7:5-13)

Nuestra Carne Que Sirve Solo a la Carne (Romanos 7:14-25)

La Carne Sirve a la Ley del Pecado (Romanos 7:24-25)

Alabado sea el Señor, Salvador de los Pecadores (Romanos 7:14-8:2)


CAPITULO 8


Introducción al Capitulo 8

La Justicia de Dios, El Cumplimiento del Justo Requerimiento de La Ley (Romanos 8:1-4)

¿Quien es Cristiano? (Romanos 8:9-11)

Ser de Mente Carnal es Muerte, pero ser de Mente Espiritual es Vida y Paz (Romanos 8:4-11)

Caminando En La Justicia de Dios (Romanos 8:12-16)

Aquellos Que Heredan El Reino de Dios (Romanos 8:16-27)

La Segunda Venida del Señor y El Reino del Milenio (Romanos 8:18-25)

El Espíritu Santo Quien Ayuda a los Justos (Romanos 8:26-28)

Todas Las Cosas Nos Ayudan a Bien (Romanos 8:28-30)

Las Doctrinas Erróneas (Romanos 8:29-30)

El Amor Eterno (Romanos 8:31-34)

¿Quien se Atreverá a Oponerse a Nosotros? (Romanos 8:31-34)

¿Quién separará a los Justos del Amor de Cristo? (Romanos 8:35-39)


CAPITULO 9


Introducción al Capitulo 9

Debemos Saber que la Predestinación Estaba Planeada Dentro de la Justicia de Dios (Romanos 9:9-33)

¿Está Mal que Dios Ame a Jacobo? (Romanos 9:30-33)


CAPITULO 10


Introducción al Capitulo 10

La Fe Verdadera Viene por Escuchar (Romanos 10:16-21)


CAPITULO 11


¿Será Salvo Israel?


CAPITULO 12


Renueva Tu Mente Ante Dios


CAPITULO 13


Vive por La Justicia de Dios


CAPITULO 14


No Se Juzguen Los Unos a Los Otros


CAPITULO 15


Proclamemos el Evangelio a Través de Todo el Mundo


CAPITULO 16


Salúdense Los Unos a Los Otros





Prefacio


Si la Doctrina de Justificación o la Doctrina de Santificación Que prevalece en la Cristiandad en nuestros tiempos fuera realmente verdadera, mucha gente alrededor del mundo, hubiera sido ya salvada de sus pecados. Sin embargo, la realidad de esto es que no es así y como resultado, nadie ha podido ser capaz de obtener liberación de sus pecados a través de estas doctrinas.


Ser testigo de esta realidad es verdaderamente molesto. Aunque, la gente sea capaz de ser salvada de todos sus pecados simplemente por creer en el evangelio de el agua y el Espíritu escrito en la Biblia, no quieren oír ni creer en esta verdad, por lo tanto están al borde de la destrucción sin conocer el regalo gratuito de Dios contenido en esta verdad. Se hace claro que la razón para este fenómeno se debe a los predicadores, clérigos y lideres de la Cristiandad actual.


Dios nos dice que nos deshagamos de los falsos profetas. Es deplorable ver, que aunque ciertamente es verdad que hay muchos falsos profetas en nuestros días, la mayoría de los Cristianos no perciben las falsas enseñanzas de estos profetas como algo falso.Sin embargo, a pesar de quien Dios levante y use, El levanta a los siervos de el evangelio de el agua y el Espíritu y ellos lo proclaman. ¿De hecho cuanta gente en este mundo esta dispuesta a escuchar a aquellos que proclaman el evangelio de el agua y el Espíritu Santo, el cuál es reconocido por Dios?


El tiempo ha llegado y Dios ha revelado la verdad de el agua y el Espíritu a todos los espíritus sedientos en todo el mundo, a través de Sus siervos que son testigos de esto.Espero que pueda ser capaz de reconstruir su fe, la cuál ha sido arruinada por los falsos maestros, creyendo en el evangelio verdadero, después de quitar de raíz y derribar las falsas doctrinas de la Cristiandad actual. Debemos estar muy agradecidos de que hay verdaderos siervos de Dios durante los últimos días.


Aquellos que poseen la justicia de Dios, ahora están proclamando la verdad de el agua y el Espíritu Santo. Esta verdad será esparcida a cada lugar de este mundo, que no había sido alcanzado hasta ahora. “Pues bien, nada hay oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido que no haya de salir a luz” (Marcos 4:22). El evangelio de el agua Y el Espíritu, junto con la justicia de Dios, será testigo de la única verdad que permite a toda la gente en este mundo recibir la remisión del pecado.


Por lo tanto, aunque cada creyente de la justicia de Dios recibe la salvación de el juicio y del castigo del pecado, aquellos que no creen recibirán la condenación fatal de la muerte eterna, la cuál Dios ha enviado a los pecadores.


El tiempo ha llegado en que usted decida si creerá en las falsa doctrinas sobre la justificación ó la santificación, en lugar de creer en la justicia de Dios, la cuál reposa dentro de el evangelio de el agua y el Espíritu. De usted depende si cree esta verdad ó no.


Sin embargo es usted quien estará unido a los resultados de esta decisión. No debe olvidar que Dios dio Su justicia como un regalo junto con el evangelio de el agua y el Espíritu. Si no es demasiado tarde para usted, de creer en la verdadera justicia de Dios.Solo así podrá ser capaz de obtener la justicia eternal dentro de Dios y vivir felizmente por toda la eternidad.


En Romanos, se piensa de la justicia de Dios como algo de la mayor importancia y es un precioso testigo nacido de ello. Por lo tanto, Debemos aprender acerca de la justicia de Dios a través de Romanos, ya que el evangelio que contiene la justicia de Dios, trae esta justicia a nosotros.


Ahora es el tiempo para que la Cristiandad se deshaga del evangelio falso, el cuál no contiene la justicia de Dios, necesitamos aprender lo que es la verdadera justicia de Dios y recuperar la fe verdadera. El tiempo ha llegado para que nosotros conozcamos acerca de la justicia de Dios a través de Romanos.


Ncesidad Lutero, uno de los mas grandes reformistas religiosos, tuvo necesidad de la justicia de Dios. El se dio cuenta, de que no se podían lavar los pecados propios a través de obras virtuosas, sin importar si uno creía ó no en la justicia de Dios.La justicia de Dios, de la cuál se habla en la Biblia, no es llamada ‘la justicia adquirida por fe’, la cuál puede ser obtenida por una fe doctrinal incompleta y que la mayoría de los cristianos apoyan.


La gente esta tratando de construir la justicia moral de las obras humanas en un estado en el cuál no se están dando verdadera cuenta de lo que la justicia de Dios verdaderamente es. Por lo tanto, una gran cantidad de Cristianos han caído en una fe ética de la Cristiandad. De hecho, en la actualidad, frecuentemente podemos ser testigos de como los Cristianos compiten entre ellos para mostrar sus propias obras virtuosas.


Aunque hay muchos que dicen que ellos han obtenido la remisión de sus pecados por creer en Jesús, raramente se encuentra a aquellos que verdaderamente conocen la justicia de Dios y la creen. Mucha gente cree en la Doctrina de la Justificación ó la Doctrina de la Santificación, las cuáles son las doctrinas principales en la Cristiandad actual, y han caído en una ‘auto-arrogancia’ de su fe, sin conocer la justicia de Dios.Ellos se jactan de si mismos con su absurda y falsa fe diciendo, “!Yo iré al cielo, aunque halla pecado, porque yo creo en Jesús¡”. ¿Puede uno verdaderamente ir al Cielo cuando uno tiene pecado tan solo porque de alguna manera cree en Jesús?


Reconsideren esta pregunta en sus conciencias. Es arrogancia el que uno crea que irá al cielo, aunque uno tenga pecado, pero que de alguna manera se crea en Jesús. Esta es una fe de auto-justificación que ha salido de la religión. Debemos desechar la fe falsa fe que dice que uno puede ir al Cielo, aunque haya pecado, tan solo por creer en Jesús. ¿Acaso Dios no es Santo? Acaso Dios me reconoce porque he creído en la Doctrina de la Justificación que dice que el/ella ha recibido la salvación, aunque haya pecado en su corazón? ¿Puede uno obtener la justicia del Dios verdadero por creer en Doctrinas forjadas sobre la justificación ó la santificación? Seguramente que no.


¿Como puede una persona decir que el/ella no tienen pecado, aunque el pecado es evidente en su corazón? Sin conocer y creer en la justicia de Dios Su palabra, uno no puede decir que el/ella están realmente sin pecado en sus conciencias. La razón por la que alguna gente puede decir arbitrariamente que ellos tienen la capacidad de ir al Cielo es porque ellos creen en las doctrinas forjadas sobre la justificación ó la santificación que prevalecen en la Cristiandad actual. ¿Sus pecados realmente desaparecieron cuando confiaron en esta clase de doctrinas? ¿Es esto posible? Solo cuando uno descubre y cree en la justicia de Dios, creyendo en las palabras del evangelio de el agua y el Espíritu, entonces uno puede decir con seguridad que el/ella están sin pecado.


Sin embargo, alguien que tiene fe en la Doctrina de la Justificación, la cuál es una de las principales doctrinas Cristianas, cree que el/ella esta sin pecado y esto solo es debido a una razón que el/ella de alguna manera creen en Jesús, aunque en verdad el/ella tienen pecado.Usted debe saber que la fe de esta clase de personas, es una fe como la Torre de Babel, construida por un complot humano en contra de la palabra de Dios. No es difícil darse cuenta que es imposible para uno escaparse de todos sus pecados por medio de una fe doctrinal. El Señor Jesús revelo la justicia de Dios a través del bautismo que el recibió de Juan Su Sangre sobre la Cruz, y Su Resurrección. El la dio para todos aquellos que creen en El. Por lo tanto, Pablo dijo claramente que en el evangelio la justicia de Dios es revelada de fe en fe (Romanos 1:17).


Existen muchos lideres Cristianos que sobresalen en sus estándares éticos y morales. Sin embargo, ellos enseñan a sus seguidores a buscar la justicia humana dentro de la Cristiandad, agitando la moral y la ética humana dentro de los Cristianos. No tienen la menor idea acerca del evangelio de el agua y el Espíritu que contiene la justicia de Dios.


Por lo tanto, no pueden enseñar a sus seguidores acerca de la justicia de Dios. Esta es la razón del porque, el verdadero evangelio, en el cuál la justicia de Dios es revelada, y no puede ser encontrada dentro de las doctrinas y enseñanzas de la Cristiandad actual. La Cristiandad no ha esparcido la justicia de Dios, la cuál es revelada en el evangelio de el agua y el Espíritu, y es considerada por Dios como la mas importante hasta ahora. Por lo tanto, nadie es capaz de encontrar sensatamente la justicia de Dios con las doctrinas Cristianas.


¿Entonces, donde puede ser encontrada la justicia de Dios? Es revelada donde uno puede obtener salvación de todo pecado, descubriendo y creyendo en la justicia de Dios dentro del bautismo que Jesús recibió y en Su Sangre sobre la Cruz. La Biblia explica la justicia de Dios a través del evangelio de el agua y el Espíritu. La fe que cree en el bautismo que Cristo Jesús Recibió de Juan el Bautista, el derramamiento de Su Sangre en la Cruz, y la resurrección nos guía al conocimiento de la justicia de Dios.


Si deseamos tener la justicia de Dios, deberiamos creer en las palabras del evangelio de el agua y el Espíritu.La justicia de Dios es revelada abundantemente dentro del evangelio de el agua y el Espíritu, que Dios nos ha dado. Por lo tanto, que se decida a creer en la justicia de Dios, la puede encontrar y creer en ella ahora mismo.


Lo que quiero decirles, hermanos, es que uno no puede conocer acerca de la justicia de Dios por medio de una fe doctrinal que aún prevalece dentro de la Cristiandad. Yo te digo que esto solo es posible si crees en las palabras de el agua y el Espíritu Santo las cuales contienen la justicia de Dios. Sin embargo, la mayoria de los creyentes y de los teólogos de la Cristiandad actual, ni siquiera desean conocer acerca de la justicia de Dios. Mas bien, no son capaces de conocerla.La realidad es que temen que la fe doctrinal que han tenido hasta ahora sea deteriorada.


Sin embargo, la justicia de Dios puede traer verdaderamente la remisión del pecado de todos los pecadores. La razón por la cuál esta gente no es capaz de aceptar las palabras que contienen la justicia de Dios es porque han sido alimentados con enseñanzas éticas y morales hasta ahora. Satanás ha vuelto la atención de esta gente a otros lugares, para que no sepan acerca de la justicia de Dios que les ha sido dada.


Lo que los creyentes necesitan en esta época no es la justicia ética de una religión, si no tener fe en la justicia de Dios. Actualmente, la mayoría de la gente que dice creer en Jesús como su Salvador, no han sido capaces de equiparse con una fe en la justicia de Dios y por lo tanto están al borde de la muerte espiritual. Por lo tanto, Los creyentes Cristianos de hoy deberían revestirse con la justicia de Dios en sus corazones.


La justicia de Dios solo puede ser obtenida, cuando nuestras alma screen en el evangelio de el agua y el Espíritu. Para poder hacer esto, debemos primero desechar la fe doctrinal de la lógica humana y las falsas enseñanzas sobre la salvación. Mas aún, deberíamos de estar bastante interesados con la salvación de nuestras almas. Uno solo puede ser revestido con la justicia de Dios Después de que el alma de uno ha obtenido redención eterna de todos sus pecados de toda su vida.


Ahora mismo, la Cristiandad se ha apartado de Dios y esta corriendo en un carruaje de doctrinas teóricas hacia una oscuridad total. La fe doctrinal que algunos teólogos han forjado han dado a luz a una fe religiosa centrada en los humanos. Ahora, Puede que la Cristiandad en este momento parezca haber obtenido un gran éxito basada en estándares mundanos, pero podemos ver que no hay ningún pedacito de la justicia de Dios dentro de ella. Mas bien, solo podemos encontrar justicia humana dentro de la Cristiandad, y es la justicia humana la que bloquea las bendiciones de Dios.


Ahora mismo, la mayoría de las almas Cristianas están a punto de ir al infierno después de morir, debido al hambre espiritual y a los pecados. Deberían de darse cuenta y creer que solo la abundancia de la justicia de Dios puede salvarlos del infierno. Así que deberíamos llevarles la abundante verdad de la justicia de Dios a todos los pecadores que aún no saben nada de ella.


Ahora aprenderemos y llegaremos a saber lo que es la justicia de Dios. Si nosotros no creemos en Su justicia, aunque sepamos de ella, recibiremos destrucción eternal, pero seguramente disfrutaremos las bendiciones espirituales de el cielo si creemos.


La Cristiandad actual se ha degradado a si misma como una religión mundana debido a la Doctrina de la Justificación y a la Doctrina de la Santificación. Esta religión es como ‘la gran ramera’ en la Biblia. La doctrina de la justificación y la Doctrina de la Santificación Que los teólogos han inventado dentro de la Cristiandad esta causando una reacción favorable entre la gente, aunque no sean mas que doctrinas religiosas que han sido mezcladas por el pensamiento humano. ¡No hay una sola persona cuyos pecados hayan sido perfectamente eliminados por creer en estas doctrinas!


La doctrina de la Santificación es lo mismo que las doctrinas de las religiones mundanas que enseñan las obras virtuosas. Es imposible obtener la justicia de Dios, de la cuál se habla en la Biblia, con esta clase de fe doctrinal. La mayoría de los Cristianos consideran la justicia doctrinal en la misma luz de la justicia de Dios, y esa es una falsa enseñanza de Satanás. Aquel que impida que la gente crea en la justicia de Dios, permanecerá como un gran enemigo de Dios.Por lo tanto, Dios no puede permitir que la gente obtenga Su justicia dentro de las religiones mundanas porque solo ha sido permito por el evangelio de el agua y el Espíritu.


!Todos aquellos que anhelan la justicia de Dios¡ Espero que obtengan la remisión del pecado y la vida eterna por creer que Jesucristo vino a este mundo, cargo con sus pecados por el bautismo que El recibió de Juan, murió en la Cruz, y resucito al tercer día. La justicia de Dios vida eternal y la bendición de llegar a ser hijos de Dios a todos aquellos que crean en su justicia. La justicia de Dios difiere de la justicia humana que puede ser obtenida por la observación de la ley. La justicia de Dios permite la remission eternal del pecado para todos los pecadpres de una sola vez.


Nada en el cielo ó en la tierra puede separar a aquellos que tienen fe en la justicia de Dios, del amor de Dios la cuál es revelada en Jesucristo. La fe en la justicia de Dios es Verdadera y debe ser apreciada dentro de la Cristiandad. La justicia de Dios puede ser obtenida solo por creer en el evangelio de el agua y el Espíritu.


Pablo dijo que aun los Israelitas recibirían la salvación de el pecado en los últimos días, si creían en la justicia de Dios. El creía que como Dios no había roto la promesa de que El salvaría a los Israelitas del pecado, Dios obraría en los últimos días para salvarlos del pecado. Dios siempre obra consistentemente de acuerdo a Su voluntad. El desea salvar a toda la humanidad. No hay nadie de ninguna época histórica Que haya sido apartado de la bendición que puede ser obtenida por creer en la justicia de Dios, solo porque el/ella no sean judios.


Es realmente desafortunado que haya gente que rechace el evangelio de el agua y el Espíritu sin saber que el amor de Dios y su justicia están escondidos dentro de el. Debemos recordar y mantener en nuestros corazones el hecho de que solo queda justicia humana para aquellos que digan que creen en Jesús sin conocer la abundancia de la justicia de Dios. La salvación que Dios ha dado a la Humanidad solo puede ser adquirida por creer en la justicia de Dios.


En conclusión, una persona no es salvada de su pecado por sus propios esfuerzos, sino por la creencia en la abundancia de la justicia de dios la cuál es revelada dentro del evangelio de el agua y el espíritu. Dios no abandono a los Judíos o dejo fuera a los de la bendición de ser revestidos con su justicia. Dios permitió Su justicia, la cuál puede ser obtenida Por la fe en el bautismo de Jesús y Su Sangre en la Cruz, para ser derramada por ambos los Israelitas y los Gentiles.


Las iniquidades prevalecen en la presente generación en la que vivimos. Por lo tanto, solo podemos recibir la remisión de el pecado por creer en la justicia de Dios ahora mismo. El Apóstol Pablo dijo, “pues en el evangelio(el evangelio de Cristo), la justicia de Dios se revela por fe y para fe” (Romanos 1:17). Ahora es el tiempo en que todos debemos creer en la abundancia de la justicia de Dios. Todos deberíamos obtener la abundancia de Su justicia que El ha dado a toda la humanidad por creer en las palabras de el evangelio de el agua y el Espíritu. Que Dios nos bendiga para poder alabarlo a El por toda la eternidad popr creer en Su justicia, la cuál nunca cambia.


Estoy seguro que este libro será el “deposito-impulsador” para los falsos maestros de la Cristiandad y de sus seguidores en el mundo actual. Son los perpetradores de Satanás los que han hecho cuevas profundas en las doctrinas Cristianas y han morado en ellas. Están tan bien adaptados a estas cuevas de oscuridad de Satanás que no son capaces de ver la luz de vida de Dios, a menos que setos depósitos sean dinamitados.Cuando estos pecadores pierdan su hábitat a través de este “deposito-impulsador”, serán bendecidos abundantemente con la justicia de Dios.


Demos gracias a Dios y alabemos al Santo Dios Trinitario-Dios Padre, Jesucristo el Hijo, y el Espíritu santo que nos ha salvado de todos los pecados de este mundo a través de Su justicia.




CAPITULO 7



Introducción al Capitulo 7


Reflexionando sobre el hecho de que antes de su redención su carne estaba condenada a muerte por la Ley de Dios, el Apóstol Pablo hizo la confesión de fe de que él era, por creer en Jesucristo, muerto al pecado. Antes de encontrarnos con la justicia de Dios–esto es, antes de nacer de nuevo–aquellos de nosotros que creemos en Cristo solíamos vivir bajo el dominio de la maldición y de la Ley. Así, la Ley hubiera tenido dominio sobre nosotros, si no hubiéramos sido redimidos de nuestros pecados por nuestro encuentro con Jesucristo, quien nos trajo a la justicia de Dios.


Pablo hablo de asuntos espirituales que no pueden ser entendidos fácilmente en la carne, esto es, aquellos que están muertos al pecado ya no están bajo su dominio, así como la mujer cuyo marido ha muerto, es totalmente libre de su obligación para con el marido. Este pasaje puede sonar simple, pero es un pasaje espiritual crucial. Significa que, les guste o no les guste, aquellos que no se han encontrado con la justicia de Dios están, de hecho, destinados a vivir bajo la maldición del Ley. Esto se debe a que no han resuelto el problema de sus pecados.


Romanos 6:23 nos dice que “la paga del pecado es muerte,” queriendo decir que el pecado desaparecerá solo cuando sus honorarios hayan sido pagados. Si uno cree en Jesús, pero no conoce la justicia de Dios dada por Jesús, entonces aún continua viviendo en pecado y debe pagar los honorarios del pecado. Es por eso que tenemos que encontrar la justicia de Dios a través de Jesucristo. Solo encontrando la justicia de Dios podemos morir a nuestros pecados, libres de la Ley y estar casados a nuestro nuevo novio Cristo Jesús.


Podemos encontrar la justicia de Dios a través de Jesucristo, pero si no creemos en esta justicia de Dios, nadie puede ser libre de la Ley. La única forma de romper la maldición de la Ley es conociendo y creyendo en la justicia de Dios. ¿Has encontrado esta justicia de Dios a través de Jesucristo? Si no, ahora es el tiempo para que abandones tu propia justicia y humildemente regreses a la palabra de Dios.



Hacia Cristo después de haber muerto al pecado


Pablo dijo a sus hermanos en Roma, “Tu también has llegado a morir a la ley a través del cuerpo de Cristo.” Debes tener un entendimiento preciso de lo que es ‘llegar a morir a la ley a través del cuerpo de Cristo.’ Nadie puede ir a Cristo sin morir al pecado a través de Su cuerpo. Nuestros pecados, en otras palabras, deben morir con el cuerpo de Jesucristo. Esto solo es posible cuando uno cree en el bautismo de Jesús por Juan y Su muerte sobre la Cruz.


Podemos morir con Cristo, creyendo en el bautismo de Jesús por Juan. Debido a que Jesús murió con todos los pecados de la humanidad pasados a Su cuerpo por el bautismo que recibió de Juan, nuestros pecados también han muerto con Él cuando nosotros lo creemos. Que todos los pecados del mundo fueron pasados a Jesús a través de Su bautismo por Juan es la verdad. Esta verdad no solo debe ser conocida, sino también guardada en nuestros corazones por fe. Debemos guardar esta fe hasta que entremos al reino de Dios. Es por eso que Pablo dice que llagamos a estar muertos a la Ley a través del cuerpo de Cristo. Como tal, aquellos que creen esta verdad pueden ir a Jesucristo, vivir con Él y dar frutos de justicia para Dios.


No debemos cree en lo Viejo de la carta, sino en la nueva verdad del Espíritu. En realidad los pecadores cometen más pecados debido a la Ley. Esto se debe a que la Ley revela más pecados escondidos dentro de sus corazones, por lo tanto los hace más consientes de sus pecados y les permite pecar aún más. Una de las funciones de la Ley es el hacernos reconocer nuestros pecados, pero también opera para revelar más la naturaleza del pecado y nos hace cometer más pecados. Si no fuera por la Ley que Dios nos dio, no sabríamos que existe aún más pecado escondido dentro de nosotros. Pero Dios nos dio Su Ley y esta Ley no solo agrava más el pecado, sino que también nos hace cometer más y más pecados.


Por lo tanto, Pablo dice que ya que hemos llegado a estar muertos al pecado a través del cuerpo de Cristo, ahora tenemos que servir al Señor con fe en la justicia de Dios. Él nos esta diciendo que sirvamos al Señor con la ayuda del Espíritu y el regalo de la redención dada a nosotros por nuestra firme fe en nuestros corazones, en lugar de servirlo a Él con fe en la carta literal de la Palabra. Como nos dice la Biblia que “la letra mata, pero el Espíritu da vida,” debemos seguir al Señor dándonos cuenta del verdadero significado del evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la justicia de Dios. Cuando creemos en la Palabra de Dios, en otras palabras, debemos saber y creer en el verdadero significado escondido en la Palabra escrita.



¿Entonces, es la Ley pecado? ¡Ciertamente no!


Pablo explico la Ley de Dios enfatizando sus funciones. Esto muestra cuán importante es creer con un entendimiento apropiado de la función de la Ley. Pablo, anteriormente, miró sus pecados a su propia manera y debido a esto él no conocía sus propios pecados, pero a través de la Ley de Dios él pudo darse cuenta que poseía un corazón ambicioso dentro de él.


Espero que los creyentes en Jesús de hoy, sean capaces de alcanzar el mismo entendimiento acerca de la Ley como el alcanzado por Pablo. Existe mucha gente que, no habiéndose percatado de la verdad de la Ley, se esfuerzan aún más por vivir por la Ley. Van a la iglesia pensando que si se esfuerzan un poquito más serán capaces de guardar toda la Ley. Pero en realidad, esta gente en realidad no será capaz de encontrar en lo absoluto la justicia de Dios.


No se han dado cuenta del profundo significado de la Ley dada por Dios y así se han convertido en legalistas. Son ciegos hipócritas incapaces de ver aún en sus propios corazones y no saben que se están oponiendo a la justicia de Dios en la comunidad Cristiana. Existe mucha gente así en la Cristiandad de hoy. Aquellos que verdaderamente desconocen la justicia de Dios y han aceptado a Jesús como su Salvador nominal en una fe legalista, no quedarán exentos del castigo de la muerte eterna.


Pablo afirmó que a través de los mandamientos de Dios, él llego a darse cuenta de la codicia de su corazón. Cuando él se dio cuenta de sus pecados a través de los mandamientos, Pablo aún era un legalista que pensaba que tenía que guardar la Ley de Dios. Los mandamientos de Dios revelaron la codicia en el corazón de Pablo e hicieron que los pecados de Pablo fuesen aún más pecaminosos. Es así como Pablo se dio cuenta de que él no era nada más que un grave pecador.


Existen 12 naturalezas de pecado en la mente humana. Cuando Pablo no sabía acerca de las funciones reales de la Ley, él se consideraba a sí mismo como una persona buena, sin darse cuenta de lo pecador que realmente era. Pero el resultado de su esfuerzo de vivir por los mandamientos de Dios le mostró que estaba muy lejos de cumplirlos y que estos mandamientos de hecho revelaban sus pecados aún más.


¿Como esta la gente cuando cree en Jesús? Cuando creíste en Jesús por primera vez, pudiste haber estado todo encendido con tu fe, pero con el paso del tiempo, habrás encontrado los muchos pecados que fundamentalmente hay en ti. ¿A través de que encontraste estos pecados? Es a través de la Ley escrita y de los mandamientos que hemos descubierto lo lleno que estaban nuestros corazones con las doce clases de pecados. Y nos encogimos al ver nuestras vidas pecadoras ante la Ley. Esto se debe a que descubrimos, a través de la Ley, que verdaderamente somos graves pecadores.


Es por eso que alguna gente creo la Doctrina de la Justificación para consolarse a si mismos. Esta doctrina dice que aunque tenemos pecado en nuestros corazones, solo porque creemos en Jesús, Dios nos considerará como justos. Esta es solo una doctrina hecha por hombres. La gente ha hecho y creído en tal doctrina para ocultar sus pecados, tratando de vivir en la complacencia de esta doctrina. Pero debido a que todavía están revelados como pecadores ante la Ley, sus pecados vienen a ser más y más pesados en sus mentes. Para ser liberado de todos nuestros pecados, no tenemos otra opción que la de creer en el evangelio que contiene la justicia de Dios. Este es el único camino para ser liberado de todos nuestros pecados.


En su pasado Pablo pensó que Dios dio los mandamientos para seguirlos, consideró natural el tratar de hacer su mejor esfuerzo para guardarlos. Contrario a esto, descubrió que estos mandamientos en realidad ponían su alma en muerte debido al pecado. Finalmente Pablo se dio cuenta que había malinterpretado y que creía en los mandamientos de Dios erróneamente.


Todos tienen en su corazón las doce clases de pecado mencionados en Marcos 7:21-23. “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, el orgullo y la insensatez. Todas estas maldades salen de dentro y contaminan al hombre.”


Pablo y toda la demás gente llegaron a reconocer sus pecados a través de los mandamientos de Dios. Por la Ley, se dieron cuenta de sus pecados y fueron ejecutados, y entonces descubrieron la justicia de Dios a través de Jesucristo y lo creyeron. ¿Cuál es tu entendimiento de la justicia de Dios? ¿Aún estas tratando de observar los mandamientos, mientras que piensas que no puedes guardarlos todos? Dios nos dio Su Ley para qué pudiéramos reconocer nuestros pecados y volvernos a Él–para ser liberado del pecado, en otras palabras, por creer en la justicia de Dios. Debemos tener un entendimiento apropiado del porque Dios dio Sus mandamientos y creer en ellos correctamente. Una vez que te des cuenta de esta verdad, te darás cuenta de lo precioso que es el evangelio del agua y el Espíritu Santo.


Aquellos que creen en los mandamientos de Dios pueden darse cuente de lo inmensamente pecadores que son a los ojos de Dios. La gente que no conoce el papel de los mandamientos y no creen en la justicia de Dios, se enfrentarán a grandes dificultades en sus vidas religiosas y finalmente serán guiados a su propia destrucción. Esto se debe a que simplemente es imposible mantenerse alejado del pecado, mientras se vive en este mundo lleno de él. Es por eso que algunas personas se aíslan en montañas remotas y tratan de vivir vidas acéticas. Piensan que viviendo en lo profundo de las montañas y alejándose de los pecados del mundo, pueden evitar el pecado, pero no funciona así.


Debemos darnos cuenta de que, aunque es verdad que todos en este mundo cometen pecado y por lo tanto tienen pecado en su corazón, la redención de todo el pecado puede ser encontrado en el conocimiento y creencia de la justicia de Dios. Aún si evitáramos al mundo para escapar de sus pecados, seriamos incapaces de escapar del pecado en nuestros corazones. Esto se debe a que nuestros pecados se encuentran en nuestros corazones. Para que realmente nos deshagamos del pecado, debemos creer en el evangelio del agua y el Espíritu. La Ley de Dios y Sus mandamientos resaltan aún más nuestros pecados. Aquellos que conocen la severidad de sus pecados deben conocer y creer en la justicia de Dios, revelados a nosotros a través del evangelio del agua y el Espíritu.


Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mi me resulto para muerte, porque el pecado, aprovechándose del mandamiento, me engañó, y por él me mató” (Romanos 7:10-11). Debemos tener un entendimiento apropiado de la Ley. Aquellos que no han entendido correctamente la Ley pasarán toda su vida hundidos en el legalismo, tratando de escapar de la Ley hasta el último día. Solo aquellos que conocen el verdadero papel de la Ley, amarán y creerán en la justicia de Dios completada por Jesús. Entonces, ¿conoces la justicia de Dios?


El Apóstol Pablo dijo que debido a que él no había nacido de nuevo, él había pertenecido a su carne y había estado vendido al pecado. También confesó su deseo de vivir por la Ley de Dios, terminó haciendo aquello que no deseaba hacer – esto es, cometer pecado. Esto era porque no tenía al Espíritu Santo en él, ya que no tenía la justicia de Dios. Entonces, Pablo admitió que la razón por la que cometió pecado en contra de su deseo se debía a los pecados que había en su corazón, ya que al momento él estaba a punto de encontrar la justicia de Dios.


Aún así, Pablo se dio cuenta de una ley, y esa ley era la ley del pecado–su mayor entendimiento fundamental del hecho que el hombre, que tiene pecado en su corazón, no puede evitar el pecar. También él se dio cuenta que la persona interna aún deseaba vivir por siempre de acuerdo a la Ley de Dios. Pero Pablo confesó que, así como un árbol da el fruto del pecado, él era un pecador que tan solo podía continuar viviendo en pecado, porque él, aún sin conocer a Jesucristo, no había recibido la redención de sus pecados. Era apropiado, en otras palabras, que él fuera ejecutado debido a sus pecados.


Es por eso que él confesó que era un hombre miserable, lamentándose, “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”(Romanos 7:24). Este fue el recuento de sus hechos, de cuando Pablo había sido pecador. Deberías considerar el aplicar esta confesión de Pablo a tu vida. ¿Aún estas encarcelado en este cuerpo de muerte que no puede guardar la Ley? Debemos creer en la justicia de Dios. En el evangelio del agua y el Espíritu se encuentra escondida esta justicia de Dios, y podemos apoderarnos de Su justicia creyendo en este evangelio.


Pablo pudo ser librado de toda su miseria por creer en el bautismo de Jesucristo y Su muerte sobre la Cruz.



La Clave de la Fe de Pablo:

Unido con Cristo después

de haber muerto al pecado


< Romanos 7:1-4 >

¿Acaso ignoráis, hermanos (hablo con los que conocen las leyes), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que este vive? La mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras este vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley que la unía a su marido. Así que, si en vida del marido se une a otro hombre, será llamada adultera; pero si el marido muere, es libre de esa ley; de tal manera que si se une a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la Ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.”


¿Alguna vez has visto un paquete de hilo hecho bolas? Si intentas entender este capitulo sin conocer la verdad del bautismo de Jesús, en el cual creía el Apóstol Pablo, tu fe solo quedará en un estado de mayor confusión que antes.


Pablo dice en este capitulo que todos son expresamente pecaminosos ante la Ley de Dios, uno puede ir a Jesucristo y nacer de nuevo después de tener una muerte espiritual.



La verdad que Pablo llegó a entender


Romanos 7:7 afirma, “¿Qué, pues, diremos? ¿La Ley es pecado? ¡De ninguna manera! Pero yo no conocí el pecado sino por la Ley.” Pablo continua, “Y tampoco conocería la codicia, si la Ley no dijera: ‘No codiciaras.’” Más aún, agrega, “Pero el pecado, aprovechándose del mandamiento, produjo en mí toda codicia.” Pablo entendió que él había estado violando todos los 613 mandamientos de Dios. En otras palabras, él no era más que una masa de pecado, que no haría otra cosa que cometer pecado, ya que era descendiente del primer hombre Adán, fue traído en iniquidad y fue concebido en pecado por su madre.


Todos los que nacen en este mundo pecan, comenzando desde su nacimiento hasta el día en que mueren. Por lo tanto, son incapaces de guardar los mandamientos de Dios. ¿Cómo pueden estas masas de pecado guardar todos los 613 mandamientos y la Ley de Dios? Solo cuando admitimos que somos pecadores ante la Ley de Dios podemos ir a Jesucristo, la justicia de Dios, y llegar al entendimiento de que finalmente podemos ser liberados del pecado a través de Cristo Jesús. Jesucristo llego a ser la justicia de Dios. Él nos trajo esta justicia de Dios a través de Su bautismo por Juan y Su sangre en la Cruz. Por lo tanto, todos debemos conocer y creer en la justicia de Dios. La razón por la cual debemos creer en Jesús es porque esta justicia de Dios se encuentra en Él.


¿Conoces y crees en la justicia de Dios? La justicia de Dios es el secreto que esta escondido en el evangelio del agua y el Espíritu. Este secreto esta totalmente contendido en el bautismo que Jesús recibió de Juan en el Río Jordán. ¿Quieres conocer este secreto? Si quieres creer esta verdad, obtendrás esta justicia de Dios a través de tu fe.


Antes de que llegáramos a conocer la Ley de Dios y los mandamientos, parecía que no éramos pecadores, aunque habíamos cometido pecados diariamente. Pero, después que comenzamos a ir a la iglesia, llegamos a entender que de hecho éramos grandes pecadores, y que alcanzaríamos una muerte espiritual debido a los pecados revelados en nosotros. Así, para guiar almas a Jesucristo, el Apóstol Pablo recordó sus días pasados cuando creía falsamente, habiendo malinterpretado la Ley de Dios y sus mandamientos.


Aquí hay un ejemplo que te ayudará a entender el papel de la Ley de Dios. Estoy sosteniendo la Biblia ahora mismo. Si escondo algo de gran importancia entre las hojas de esta Biblia diciendo, “Nunca trates de buscar en este libro lo que esta escondido en él,” y después dejarla aquí sobre la mesa por un rato, ¿como reaccionarias? En el momento en el que escuches mis palabras, sentirás el deseo de encontrar lo que esta escondido en esa Biblia y como resultado de esta curiosidad, violaras mi instrucción. En el mismo instante en que te preguntes que puede haber escondido en esa Biblia, no tendrás otra opción que averiguarlo. Pero, si yo no te hubiera prohibido mirar dentro de la Biblia, nunca habrías sentido la tentación. De la misma manera, cuando Dios nos ordeno, los pecados que han estado latentes en nosotros se manifestarán de acuerdo a las circunstancias.


La ley que Dios ha dado a la humanidad tiene el papel de reveler el pecado en el corazón de la gente. Él no nos los dio para que los guardáramos y los siguiéramos; en lugar, la Ley fue dada a nosotros para revelar nuestros pecados y así hacernos pecadores. Todos moriremos si no vamos a Jesucristo y creemos en la justicia de Dios que es encontrada en el bautismo que Jesús recibió de Juan y en la sangre que Él derramó sobre la Cruz. Debemos tener en mente que el papel de la Ley es traernos a Cristo y ayudarnos a creer en la justicia de Dios a través de Él.


Es por eso que el Apóstol Pablo testifico, “Pero el pecado, aprovechándose del mandamiento, produjo en mí toda codicia porque sin la Ley, el pecado está muerto” (Romanos 7:8). A 6través de la Ley de Dios, el Apóstol Pablo nos mostró lo que son los fundamentos básicos del pecado. Él confesó que en estos fundamentos había sido un pecador, pero que llegó a tener vida eterna creyendo en la justicia de Dios dada por Jesucristo.



Lamento y Fe de Pablo


Pablo dijo esto, “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro!” (Romanos 7:24).


Pablo reconoció el hecho de que aunque él, quien poseía la justicia de Dios, continuaba pecando, y que como tal, la justicia de Dios era aún más urgentemente necesitada, no solo para él, sino también para el resto de la humanidad.


Debemos obtener la justicia de de Dios, conociendo correctamente los secretos escondidos en el bautismo que Jesús recibió y creyendo en ello. Tú y yo debemos conocer y creer en la justicia de Dios encontrada en el bautismo de Cristo y Su sangre sobre la Cruz. Solo entonces nuestra alma y carne, que no tienen otra opción que pecar, serán liberadas de nuestros pecados. No debemos olvidar el hecho de que el bautismo de Cristo y Su sangre sobre la Cruz completaron la justicia de Dios.


Aquellos que no conocen la justicia de Dios solo pueden permanecer como pecadores al final, no importa lo duro que traten de guardar Su Ley. Debemos entender que la Ley de Dios no nos fue dada para guardarla. Pero los legalistas no se dan cuenta que el secreto de la redención descansa en el “bautismo” que Jesús recibió, junto con Su sangre sobre la Cruz. Como resultado de esto, malinterpretaron la Ley de Dios, pensando que les fue dada para obedecerla y continúan viviendo en confusión. Pero nosotros debemos reconocer nuestros pecados a través de la Ley y vivir por nuestra fe en la justicia de Dios. No debemos ponernos en contra de esta justicia de Dios y perseguir nuestra propia justicia. En su lugar, debemos creer en la justicia de Dios cumplida por el bautismo de Cristo y Su sangre sobre la Cruz. Lo necesitamos, en otras palabras, aprendamos a dar gracias a nuestro Señor, quien ha cumplido la justicia de Dios.


Es por eso que Pablo, mirando a su propia carne, inicialmente clamó, “¡Miserable de mí!,” pero dio gracias a Dios a través de Jesucristo. La razón por la que Pablo hizo esta confesión fue porque entre más pecó, el bautismo de Jesús y Su sangre completó la justicia de Dios de una manera total. Nosotros, también, somos capaces de gritar de júbilo y victoria, ya que hemos sido salvados por nuestra fe en Jesucristo, aún cuando nosotros también vivimos vidas difíciles entre la ley de la carne y la de la justicia de Dios. La fe que Pablo tenía era una que creía en el bautismo de Jesucristo y en Su sangre sobre la Cruz. Así es como Pablo llego a habitar en su fe en la justicia de Dios, y creyendo en esta justicia de Dios, él pudo llegar a ser uno que ofrecía alabanzas a Él.


En Romanos capitulo 7, Pablo habla acerca de su miserable estado en los tiempos anteriores, en contraste con su posterior fe victoriosa en la justicia de Dios. La victoria de la fe de Pablo se debía a su fe en la justicia de Dios.


“¿Acaso ignoráis, hermanos (hablo con los que conocen las leyes), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que este vive?” (Romanos 7:1).


Reflexionando sobre el hecho de que antes de su redención, su carne estaba condenada a muerte por la Ley de Dios, Pablo hizo la confesión de fe de que él era, por creer en Jesucristo, muerto al pecado. Antes de encontrar la justicia de Dios–esto es, antes de nacer de nuevo–aquellos de nosotros que creemos en Cristo solíamos vivir bajo el dominio de la maldición de la Ley. Así, la Ley tendría dominio sobre nosotros, si no hubiéramos sido redimidos de nuestros pecados por encontrarnos con Jesucristo, quien nos trajo la justicia de Dios.


Pablo habló de asuntos espirituales que no pueden ser fácilmente entendidos en la carne–esto es, aquellos que están muertos al pecado ya no están más bajo el dominio del pecado, así como una mujer cuyo marido ha muerto es completamente libre de su obligación a su marido. Este pasaje puede sonar simple, pero espiritualmente es crucial. Quiere decir que, les guste o no, aquellos que no han encontrado la justicia de Dios están, de hecho, destinados a vivir bajo la maldición de la Ley. Esto se debe a que no han resuelto el problema de sus pecados.


Romanos 6:23 nos dice que “la paga del pecado es muerte,” queriendo decir que el pecado desaparecerá solo cuando sus honorarios hayan sido pagados. Si uno cree en Jesús, pero no conoce la justicia de Dios dada por Jesús, entonces él aún continúa viviendo en pecado y debe pagar la deuda del pecado. Es por eso que debemos encontrar la justicia de Dios a través de Jesucristo. Solo encontrando la justicia de Dios podemos estar muertos a nuestros pecados, libres de la Ley y casados con nuestro nuevo novio Cristo Jesús.


Podemos encontrar la justicia de Dios a través de Jesucristo, pero sin creer en esta justicia de Dios, nadie puede ser libre de la Ley. La única forma de romper la maldición de la Ley es conociendo y creyendo en la justicia de Dios. ¿Has encontrado esta justicia de Dios a través de Jesucristo? Si no, ahora es el tiempo para que tú pongas a un lado tu propia justicia y humildemente regreses a la palabra de Dios.



Hacia Cristo después de haber muerto al pecado


Pablo les dijo a sus hermanos en Roma, “También han llegado a morir a la ley a través del cuerpo de Cristo.” Tienes que tener un conocimiento preciso de lo que es ‘estar muerto para la ley a través del cuerpo de Cristo.’ Nadie puede venir a Cristo sin haber muerto al pecado a través del cuerpo de Cristo. Nuestros pecados, en otras palabras, deben morir con el cuerpo de Jesucristo. Esto solo es posible cuando uno cree en el bautismo de Jesús realizado por Juan y en Su muerte sobre la Cruz.


Podemos morir con Cristo al pecado, creyendo en el bautismo realizado por Juan. Ya que Jesús murió con todos los pecados de la humanidad, pasados a Su cuerpo a través de Su bautismo por Juan, nuestros pecados, también, han muerto con Él, cuando nosotros lo creemos. Es verdad que todos los pecados del mundo fueron pasados a Jesús a través de Su bautismo por Juan. Esta verdad no solo debe ser conocida, sino también guardada por fe en nuestros corazones. Debemos guardar esta fe hasta que entremos en el Reino de Dios. Es por eso que Pablo dijo que estamos muertos a la Ley a través del cuerpo de Cristo. Como tal, aquellos que creen esta verdad pueden ir a Jesucristo, vivir con Él y dar frutos de justicia para Dios.


Así, la Escritura nos dice la Escritura que debemos servir a Dios bajo el nuevo régimen del Espíritu y no bajo el nuevo régimen de la letra (Romanos 7:6). Los pecadores realmente cometen más pecados debido a la Ley. Esto se debe a que la Ley revela más pecados escondidos dentro de ellos, por lo tanto hace que tengan más conocimiento de sus pecados y les permite pecar aún más. La función principal de la Ley es el hacernos reconocer nuestros pecados, pero también sirve para revelarnos más de la naturaleza del pecado y nos hace cometerlos más. Si no fuera por la Ley que Dios nos dio, no sabríamos todo el pecado que existe escondido dentro de nosotros. Pero Dios nos dio Su Ley y esta ley no solamente agrava el pecado, sino que también nos hace cometer más y más pecado.


Por lo tanto, Pablo dice que ya que hemos muerto al pecado a través del cuerpo de Cristo, ahora tenemos que servir al Señor con la fe en la creencia de la justicia de Dios. Él nos esta diciendo que sirvamos al Señor con la ayuda del Espíritu y el regalo de la redención dada a nosotros por nuestra fe sostenida en lo profundo de nuestros corazones, en lugar de servirle bajo el régimen viejo de la letra de la Palabra. Como nos dice la Biblia que “la letra mata, pero el Espíritu vivifica,” debemos seguir al Señor reconociendo el verdadero significado del evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la justicia de Dios. Cuando creemos en la Palabra de Dios, en otras palabras tenemos que conocer y creer en el verdadero significado escondido de la Palabra escrita.



¿Entonces, la Ley es pecado? ¡Ciertamente no!


Pablo explico la Ley de dios enfatizando sus funciones. Esto muestra lo importante que es creer con un entendimiento apropiado de la función de la Ley. Pablo miró sus pecados a su manera y debido a esto no conocía sus propios pecados, pero a través de la Ley de Dios él pudo darse cuenta que poseía un corazón codicioso en él.


Espero que los creyentes en Jesús de hoy también sean capaces de alcanzar el mismo entendimiento acerca de la Ley, como el alcanzado por Pablo. Existe alguna gente quien, no habiéndose dado cuenta de la verdad de la Ley, trata arduamente de vivir sus vidas por la Ley. Y existen muchos que van a la iglesia pensando que si se esfuerzan más, serán capaces de guardar toda la ley. Pero en realidad, estas personas no serán capaces de encontrar la justicia de Dios para nada.


Esta gente no se ha dado cuenta del profundo significado de la ley dada por Dios, y así se han convertido en legalistas. Son ciegos hipócritas incapaces de ver sus propios corazones, los cuales van en contra de la justicia de Dios en la comunidad Cristiana. Existe mucha gente así en la Cristiandad actual. Aquellos que realmente no conocen la justicia de Dios y han aceptado a Jesús como su Salvador nominal en una fe legalista, no que darán exentos del castigo de la muerte eterna.


Pablo afirmó que a través de los mandamientos de Dios, llego a darse cuenta de la codicia en su corazón. Cuando se dio cuenta de sus pecados a través de los mandamientos, Pablo aún era un legalista que pensaba que tenía que guardar la Ley de Dios. Sin embargo, los mandamientos de Dios vinieron a revelar la codicia en el corazón de Pablo e hicieron que sus pecados fueran aún mayores. Así es como Pablo llegó a darse cuenta de que no era más que un grave pecador.


Existen doce naturalezas del pecado en la mente humana. Cuando Pablo no conocía las funciones reales de la Ley, pensaba de si mismo como una buena persona, sin darse cuenta que él estaba lleno de pecado. Pero el resultado de su esfuerzo de vivir por los mandamientos de Dios le mostraron lo lejos que estaba de ser capaz de guardarlos y que estos mandamientos mostraban sus pecados aún más.


¿Como se halla la gente cuando cree en Jesús? Cuando comienzas a creer en Jesús, puede que hayas estado todo encendido con tu fe, pero al pasar del tiempo, te habrás dado cuenta de los muchos pecados fundamentales que hay en ti. ¿A través de que reconociste estos pecados? Es a través de la Ley escrita y los mandamientos, que hemos descubierto cuan llenos estaban nuestros corazones con las doce clases de pecados. Y nos encogimos al ver nuestras vidas pecaminosas ante la Ley. Esto se debe a que descubrimos, a través de la Ley, que verdaderamente somos graves pecadores.


Es por eso que algunas personas crearon la Doctrina de la Justificación para consolarse a si mismos. Esta doctrina asegura que aunque tenemos pecado en nuestro corazón, solo porque creemos en Jesús, Dios nos considerará como justos. Esto es solo una doctrina hecha por hombres. La ha hecho y creído en tal doctrina para ocultar sus pecados, tratando de vivir en la complacencia de esta doctrina. Pero debido a que aún continúan revelados como pecadores ante la Ley, sus pecados llegan a tener más y más peso en sus mentes. Para ser libre de todos nuestros pecados, tenemos que creer en el evangelio que contiene la justicia de Dios. Esta es la única forma de ser liberado de todos nuestros pecados.


Así como Pablo había pensado en su pasado que Dios dio los mandamientos para ser seguidos, consideraba natural esforzarse al máximo para guardarlos. Contrario a esto, él descubrió que estos mandamientos ponían a su alma en muerte debido al pecado. Finalmente Pablo se dio cuenta que había estado malinterpretando y erróneamente creyendo en los mandamientos de Dios.


Todos tienen doce clases de pecado en sus corazones mencionados en Marcos 7:21-23. “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen os malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, el orgullo y la insensatez. Todas estas maldades salen de dentro y contaminan al hombre.”


Como Pablo, toda la gente puede reconocer sus pecados a través de los mandamientos de Dios. Por la Ley pueden darse cuenta de sus pecados y estar expuestos a muerte, y entonces llegar a descubrir la justicia de Dios a través de Jesucristo y creer en ello. ¿Cuál es tu entendimiento de la justicia de Dios? ¿Continuas tratando de guardar sus mandamientos, mientras que piensas que los puedes guardar todos? Dios nos dio Su Ley para que reconociéramos nuestros pecados y regresáramos a Él–ser liberado del pecado, en otras palabras, creyendo en la justicia de Dios. Debemos tener un entendimiento apropiado del porque Dios nos dio Sus mandamientos y creer en ellos correctamente. Una vez que te des cuenta de esta verdad, conocerás lo precioso que es el evangelio del agua y el Espíritu Santo.


Aquellos que creen en los mandamientos de Dios pueden darse cuenta de lo inmensamente pecaminosos que son ante Dios. La gente que no conoce el papel de los mandamientos y no cree en la justicia de Dios llegará a enfrentarse a grandes dificultades en sus vidas religiosas y finalmente serán guiados a su propia destrucción. Esto se debe a que simplemente es imposible mantenerse alejado del pecado, mientras que se vive en un mundo que esta lleno de pecado. Es por eso que alguna gente se aísla en remotas montañas y tratan de vivir vidas acéticas. Piensan que por vivir en lo profundo de las montañas y alejándose de los pecados del mundo, pueden evitar el cometer pecados, pero no es este el caso.


Continue reading this ebook at Smashwords.
Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-29 show above.)