¿Quién es aquel que niega a Jesús, el Dios todopoderoso?
Es el que no cree que Jesús es el Dios quién creó todo el universo (Génesis 1:1-3, Juan 1:10-12). “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre" (1 Juan 2:23).” Aquel que cree que Jesús, quién es Dios y es el Salvador, vino por el evangelio del agua y el Espíritu para liberar a todos los pecadores de sus pecados, es salvo de todos sus pecados, y sé convierte en un hijo de Dios Padre. “Todo aquel que permanece en él, no peca“ (1 Juan 3:6). ¿Qué significa este pasaje? Significa que los nacidos de nuevo no cometen el pecado de negar la Verdad de que Jesús es nuestro Dios y nuestro Salvador, y que Él ha borrado todos los pecados del mundo a través del evangelio del agua y el Espíritu. El Señor Dios ha lavado todos nuestros pecados de una vez por todas al venir a este mundo con la verdad del evangelio del agua y el Espíritu. Estoy seguro que los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu pueden entender fácilmente y predicar la Palabra de 1 Juan, aunque esta Epístola puede contener varios pasajes difíciles que son duros de comprender.

Paul C. Jong Crecimiento Espiritual Serie 3
La Primera Epístola de Juan (I)
Smashwords Edition
Derechos de Autor 2005 por Casa The New Life Mission
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Todas las referencias Bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.
Tabla de Contenidos
CAPITULO 1
Jesucristo Es Dios (1 Juan 1:1-10)
¿Realmente Tienes Comunión con Dios? (1 Juan 1:1-10)
Dos Clases de Confesión (1 Juan 1:8-10)
Confesión en Verdad (1 Juan 1:8-10)
CAPITULO 2
Jesucristo Es El Verdadero Dios (1 Juan 2:1-5)
Nuestro Señor Quién Es Nuestro Abogado (1 Juan 2:1-17)
¿Estas Viviendo en el Mandamiento de Dios? (1 Juan 2:7-11)
No Ames al Mundo o Las Cosas en el Mundo (1 Juan 2:15-17)
¿Quiénes Son Los Enemigos de Cristo? (1 Juan 2:18-29)

Prefacio
El Apóstol Juan es uno de los más grandes lideres espirituales en el Cristianismo. Las tres Epístolas que escribió aún están dando testimonio de la mayor Verdad general y espiritual a los santos en la Iglesia de Dios. Pero existen algunos pasajes que son difíciles para nosotros entendamos e interpretemos.
Podemos mostrar 1 Juan 1:8 como el primer ejemplo de lo difícil que son los pasajes en las Epístolas de Juan: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” Este pasaje es difícil de entender, especialmente cuando lo aplicamos a los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu.
El Segundo ejemplo es 1 Juan 1:9, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” Este ha sido uno de los pasajes que se menciona con mayor frecuencia cuando los pecadores tratan de presentar bases bíblicas por sus oraciones de arrepentimiento. Entonces, ¿significa este pasaje que los pecadores deben confesar sus pecados para ser perdonados por las transgresiones que cometen? O, ¿significa que los justos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu deben confesar sus pecados? Debemos creer este pasaje de acuerdo a la interpretación que da el Espíritu Santo, el Autor de la Biblia, y a la intención del Apóstol Juan.
El tercer ejemplo de un pasaje difícil es 1 Juan 2:22, “No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.” Este pasaje está hablando acerca de quienes son los enemigos de Dios. Este versículo aclara que los enemigos de Dios son aquellos que no creen que Jesús es Dios. Y esto también quiere decir que no aprueban al Padre de Jesucristo como Dios.
El cuarto es 1 Juan 3:6 que dice, “Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.” Aquí, cuando vemos la frase, “Todo aquel que permanece en él,” este pasaje es dado a los justos que han sido limpiados de todos sus pecados creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. Los justos no pueden negar su fe bajo ninguna circunstancia ya que creen en el evangelio verdadero. ¿Puede existir alguien que cometa pecados en su carne? Todos pecan. Pero, los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu no pueden cometer el pecado de negar el verdadero evangelio.
¿Quiénes son aquellos que creen en Jesús el verdadero Dios como su perfecto Salvador en la actualidad? Son aquellos que son liberados de todos sus pecados creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu en su corazón. Ellos son los santos sin pecado ya que creen en este verdadero evangelio. En la actualidad, mucha gente se ha convertido en enemigo de Dios, que no creen en Jesús el Dios como Dios. Debido a esta incredulidad, este mundo ahora esta lleno de gente que no cree que el Padre de Jesús es Dios. Son los pecadores que no creen que Jesús el verdadero Dios nos ha salvado de todos nuestros pecados de una sola vez.
El ultimo pasaje difícil es 1 Juan 5:5-8 que dice, “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.”
Aquí, ¿qué significa “el agua?” Se refiere al bautismo de Jesús que recibió para tomar todos los pecados de la humanidad de una sola vez (Mateo 3:15). Esto significa, en otras palabras, el bautismo que Jesús recibió de Juan el Bautista en el Río Jordán. Esta Verdad nos dice que el bautismo de Jesús era el único camino para salvarnos, a toda la humanidad, borrando todos nuestros pecados (1 Pedro 3:21).
Ahora me gustaría explicar, a través de la alegoría de del caso Galileo, el resultado de la fe errada de aquellos que creen solamente en la sangre de la Cruz, la cual es diferente por mucho de la fe del evangelio del agua y el Espíritu que sé originó en la Era Apostólica.
¿Qué nos Enseña el Caso Galileo?
Puede que sepas mucho acerca de Galileo (1564-1642), quien fu conocido por haber dicho su famosa frase, “Y sin embargo se mueve.” Él fue un físico Italiano, un astrónomo, un matemático, un filosofo y un inventor.
La gente de sus días creía en la teoría egocéntrica, la cual dice que la tierra estaba localizada en el centro del universo y que todos los planetas giraban alrededor de la tierra. Pero, al entregarse él mismo a la observación astronómica, Galileo llegó a abogar por la teoría heliocéntrica de Copernico que públicamente se oponía al geocentralismo. Esto provocó la indignación de la corte Papal, y como resultado, llegó a sufrir muchas tribulaciones y persecuciones. Pero debido a esto, ganó el reconocimiento como uno de los más grandes científicos quién contribuyó al desarrollo de la ciencia moderna.
La mayoría de la gente de sus días creía en el geocentralismo, y fue reconocido como una verdad absoluta siendo apoyada por la fe ciega de su religión. Por otro lado, muchos descubrimientos en la geografía y en la astronomía las mentiras una tras otra del geocentralismo, pero la gente de aquellos días no podía decir nada al respecto ya que los opositores de esta teoría eran considerados como los enemigos de Dios, y por consiguiente, no podía evitar sufrir la persecución. Pero Galileo anuncio atrevidamente su nueva teoría. Desde luego, él fue perseguido severamente por la ola religiosa de aquella era, aunque la verdad jamás podrá ser distorsionada o ignorada por la fuerza o por el número de sus oponentes.
De hecho, la mayoría absoluta de los Cristianos de la actualidad cree solamente en la sangre de la Cruz. No conocen la Verdad de que Jesús, el verdadero Dios, tomó todos los pecados del mundo de una vez por todas al ser bautizado por Juan el Bautista. Vanamente creen en Jesús como su Salvador ya que no tienen idea de lo que es el evangelio del agua y el Espíritu. Esto es igual a la confianza ciega en la teoría geocentralista. Y, si anunciamos la falacia decisiva del Cristianismo de la actualidad que solamente cree en la sangre de la Cruz, habrá un gran disturbio, igual a la del caso de Galileo.
Existe un dicho que dice, “Nunca pensamos dos veces sobre los asuntos que hicieron sólidos al sentido común.” Como tal, muchos Cristianos ni siquiera consideran las posibilidades de las mentiras de su fe ya que concretamente creen que la sangre de la Cruz es la única verdad de su salvación. Es por ello que el Cristianismo está lleno de creyentes ciegos.
La Palabra de 1 Juan nos enseña que tenemos que saber lo que es el evangelio del agua y el Espíritu, y quienes son los falsos profetas. Por lo tanto, debemos primero aprender apropiadamente el evangelio del agua y el Espíritu para alcanzar un entendimiento profundo de la Palabra en 1 Juan.
Oro a Dios para que Él nos dé a todos la sabiduría de la discriminación, la Verdad de la salvación, y la fe que concretamente cree la Verdad.
Yo doy toda mi gratitud a Dios. ¡Aleluya!
CAPITULO 1
SERMON 1
(1 Juan 1:1-10)
“Jesucristo Es Dios”

Jesucristo Es Dios
< 1 Juan 1:1-10 >
“Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”
¿Porqué habló el Apóstol Pablo de Jesucristo Quién Era Desde el Principio?
¿Conoces a Jesús correctamente?
Debemos saber y creer que
Jesús es Dios Mismo.
Para que entendamos 1 Juan, primero debemos conocer a Jesús correctamente, quién es Dios Mismo. Todos nosotros debemos estar parados firmemente sobre la roca de esta fe que verdaderamente conoce y cree que Jesucristo es Dios. Para conocer y creer en Jesús Dios como nuestro Salvador necesariamente significa que sabremos que Él fundamentalmente es el Dios que nos creó. Para todos nosotros, Jesucristo básicamente es el Dios Creador y nuestro perfecto Salvador. Así que para Dios Padre, Jesús es Su Hijo unigénito, mientras que para nosotros, Él se ha convertido en nuestro verdadero Salvador. Es solo cuando conocemos a Jesucristo como Dios que podemos encontrar la verdadera luz de la salvación y también creer en ello.
Por otra parte, si tú no conoces a Jesucristo como Dios, entonces solo confusión espiritual caerá sobre ti. Por lo tanto, permanece firme sobre la Verdad de que Jesucristo verdaderamente es Dios Mismo, Aquel que nos ha dado vida eterna.
En 1 Juan 5:20, el Apóstol Pablo da testimonio de que Jesucristo es el verdadero Dios, diciendo, “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.” En otras palabras, para todos nosotros es Jesucristo quién es Dios, y es Él quién nos ha dado vida eterna. Como tal, al poner nuestra fe en Jesús Dios y creyendo en este Salvador, debemos ser lavados de nuestros pecados y convertirnos en hijos de Dios. Debemos ser salvos de todos nuestros pecados conociendo y creyendo en Jesús correctamente como el Dios que nos ha dado salvación a través del evangelio del agua y el Espíritu.
El Pasaje de la Escritura de 1 Juan 1 Nos Está Diciendo de Donde Viene la Verdadera Salvación
¿De donde viene la verdadera
comunión con Dios?
Esta verdadera comunión se obtiene solamente
cuando sabemos que Jesucristo es Dios
para nosotros y creemos en el evangelio
del agua y el Espíritu.
1 Juan nos dice que para que tengamos verdadera comunión con Jesucristo, Dios Mismo, primero debemos comenzar conociendo y creyendo en Él como nuestro Salvador.
En otras palabras, de acuerdo al entendimiento del Apóstol de la divinidad de Jesús, Él no tenía ninguna imperfección. Y el Apóstol Juan también dice en 1 Juan 1:6-7, “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”
Este pasaje nos dice que si verdaderamente creemos en Jesús como nuestro Salvador, entonces podemos tener verdadera comunión con Él creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu que Él nos ha dado. El Apóstol Juan está testificando aquí que el tener esta verdadera comunión con Dios es ser lavado de nuestros pecados creyendo que Jesús es el Mismo Dios y el Hijo de Dios Padre, y también creyendo que Jesucristo tomó los pecados del mundo a través del bautismo que Él recibió de Juan el Bautista en el Río Jordán y derramó Su preciosa sangre sobre la Cruz. Esto se debe a que el evangelio de la verdad del agua y el Espíritu, que Jesucristo, Dios Mismo, nos ha salvado de todos nuestros pescados, permanece para siempre.
El pasaje, donde dice, “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado,” menciona lo siguiente: Debido a que Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, Él pudo tomar los pecados del mundo; y así, el que Jesús haya sido crucificado y haya derramado Su preciosa sangre sobre la Cruz llegó a ser Su meritoria obra que ha lavado los pecados de la gente como consecuencia. Nuestro Divino Señor fue bautizado por Juan el Bautista para cargar con todos nuestros, y Él fue crucificado y derramó Su sangre sobre la Cruz para cargar con toda la condenación del pecado. Por lo tanto, el pasaje de la Escritura de hoy nos dice que esta sangre derramada por Jesucristo sobre la Cruz llega a ser nuestra salvación que ha expiado los pecados y las iniquidades de todos los pecadores.
Ciertamente es a través de Jesucristo que hemos sido lavados de todos nuestros pecados por la fe. Debemos creer que Jesucristo, Dios Mismo, vino a esta tierra como el Salvador encarnado en semejanza de hombre; y que para borrar nuestros pecados, Él tomó los pecados del mundo siendo bautizado por Juan el Bautista, fue crucificado y derramó Su sangre sobre la Cruz, y se levantó de entre los muertos; y al hacer todas estas cosas Él nos ha dado una vida nueva (Mateo 3:13-17, Juan 19:30). Debido a que como tal Jesucristo completó la perfecta salvación, para conocer al Señor Jesucristo como nuestro Salvador y Dios, primero debemos conocer Su bautismo y derramamiento de sangre, y al colocar nuestra fe en eso, recibir la remisión de nuestros pecados que nos limpia de todos ellos de una sola vez y para siempre.
1 Juan 1:9 testifica, “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” Este pasaje nos dice que si confesamos que somos montones de pecado que nacimos con pecado desde el día de nuestro nacimiento (Marcos 7:21-22), y si confesamos nosotros mismos nuestras insuficiencias ya que no podemos evitar pecar todo el tiempo, podremos recibir la remisión de nuestros pecados creyendo en el evangelio de la verdad – ya que nuestro Señor Dios ha limpiado todos nuestros pecados con el bautismo que Él recibió de parte de Juan El bautista, y además Él llevó toda la condenación del pecado al derramar Su sangre sobre la Cruz. En otras palabras, aunque somos de tal modo que no podemos evitar el ir al infierno, cuando admitimos que somos seres tan pecaminosos y cuando creemos en la Verdad de que Jesucristo ya ha lavado todos nuestros pecados con Su bautismo y con el derramamiento de la sangre sobre la Cruz, al ver nuestra fe, Dios, entonces, nos limpiara de todos nuestros pecados. Esto fue posible debido a que nuestro Divino Señor es el verdadero Dios quién fue más que capaz de limpiar de una vez por todas todos nuestros pecados con Su bautismo y con el derramamiento de Su sangre.
Por lo tanto, primero debemos confesar a nuestro Señor Dios diciendo, “Somos hacedores de maldad quienes ciertamente pecamos todo el tiempo.” Y debemos conocer y creer en la Verdad de que este Señor ya ha borrado todos nuestros pecados de una vez por todas con el bautismo que Él recibió de Juan y con la preciosa sangre que Él derramó sobre la Cruz. Este perfecto lavamiento del pecado fue posible debido a que Jesucristo es el verdadero Salvador y el verdadero Dios para todos nosotros. Nuestro Divino Señor es el Dios que nos ha permitido a todos nosotros reconocer y saber el verdadero lavamiento del pecado a través del evangelio de la verdad del agua y el Espíritu. Ahora, todo lo que tenemos que hacer es tan solo conocer y creer que nuestro Señor ha lavado todos nuestros pecados de una vez por todas con Su bautismo y con el derramamiento de Su sangre sobre la Cruz. Este Divino Señor es el verdadero Dios y el verdadero Salvador para nosotros.
El Apóstol Juan dijo en 1 Juan 1:10, “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.” Somos de tal modo que no podemos evitar pecar todo el tiempo. Necesitamos darnos cuenta que si le decimos a Jesucristo nuestro Dios que no pecamos en nuestra carne, en realidad estaríamos cometiendo el pecado de despreciar y de oponerse a la obra de la salvación que Dios ha realizado por nosotros. Sin embargo, estos pecados que cometemos todo el tiempo mientras continuamos con nuestras vidas también están incluidas en estos pecados del mundo, y por lo tanto esto significa que nuestro Señor Dios ha lavado todos nuestros pecados con el evangelio del agua y el Espíritu que Él nos ha dado. También debemos darnos cuenta que nuestro Señor dijo esto para que aquellos que no conocen ni creen en el evangelio de la Verdad del agua y el Espíritu no fuesen capaces de recibir el verdadero lavamiento del pecado a menos que creyesen en esta Verdad.
Si ahora tú verdaderamente conoces y crees que Jesús Dios es el Hijo de Dios, entonces serás capaz de creer que el Señor nos ha liberado a todos nosotros de nuestros pecados al venir a esta tierra, ser bautizado por Juan el Bautista, y derramar Su sangre. De hecho, solo es cuando primeramente comenzamos conociendo a Jesucristo nuestro Dios que se facilita para todos nosotros creer en el evangelio del agua y el Espíritu que el Señor nos ha dado. No es algo tan difícil el que todos creamos en este verdadero evangelio, ya que la Biblia claramente dice que Jesucristo, el verdadero Dios, ha completado esta Verdad. Si es algo que el verdadero Dios Jesús ha hecho, entonces debe ser cierto y perfecto. No puede ser una mentira ni un error, que Él sé arrepintiera de ello, ya que está escrito en Números 23:19,
“Dios no es hombre, para que mienta,
Ni hijo de hombre para que se arrepienta.
Él dijo, ¿y no hará?
Habló, ¿y no lo ejecutará?”
Jesús, nuestro verdadero Dios, ha salvado a toda la humanidad de todos nuestros pecados a través de Su bautismo y de Su derramamiento de sangre sobre la Cruz. Él también fue resucitado de entre los muertos, ascendió al Cielo para revelar su posición original como Dios verdadero, y llegó a ser el verdadero Salvador para todos los creyentes en el evangelio del agua y el Espíritu. Ciertamente, es por nuestra fe en Jesucristo, el Dios que vino del evangelio del agua y el Espíritu, el que podemos tener una fe inquebrantable en este evangelio verdadero.
Debemos Saber Que Jesús, el Verdadero Dios, Nos Ha Salvado con el Evangelio del Agua y el Espíritu
Si los Cristianos de la actualidad hubiesen comenzado su viaje de fe desde un conocimiento y creencias apropiadas en Jesús el verdadero Dios, hubieran sido capaces de aceptarlo como algo natural Él que haya tomado los pecados de la humanidad al ser bautizado por Juan el Bautista (Mateo 3:15). Sin embargo, debido a que mucha gente no cree que Jesús es el verdadero Dios, como resultado, aún no han recibido la gracia de la salvación que fue completada por Su bautismo y derramamiento de sangre.
Por lo tanto, para que tú y yo tengamos verdadera comunión con Dios, debemos comenzar desde la fe que cree en Jesús como Dios verdadero. Permítame repetir esto una vez más. Si todos nosotros no comenzamos nuestra fe desde esta fe que sabe y cree en Jesús Dios, nuestra fe sé convertirá en algo totalmente vano. Si usted tiene esta fe en la divinidad de Jesús, entonces descubrirá lo fácil que es creer en el evangelio del agua y el Espíritu. Y es por nuestra fe en este verdadero evangelio que podemos ser perfeccionados. Al creer en Jesucristo, el Dios que nos ha salvado de todos nuestros pecados, todos podemos ser lavados de todos nuestros pecados de una vez por todas por fe.
Si ni siquiera nos damos cuenta que Jesús es Dios, ¿Cuál es el caso de creer en Él como nuestro Salvador? Y si usted no cree en el evangelio del agua y el Espíritu dado por este Divino Jesús, no puede haber absolutamente ningún beneficio para ti. Pero si tú tienes esta fe en Jesús como el Salvador y Dios, entonces creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu dado por el Señor, serás capaz de recibir el lavado del pecado y la vida eterna en tu corazón.
Jesucristo, Dios Mismo, vino a esta tierra para salvarnos a ti y a mí de nuestros pecados, y al ser bautizado por Juan el Bautista, al ser crucificado y al morir sobre la Cruz, y al levantarse de entre los muertos, ciertamente Él nos a salvado perfectamente. Es mi más sincera esperanza y oración que todos ustedes crean en este Jesucristo que nos ha permitido ser salvos de todos los pecados como el Hijo de Dios y como el Mismo Dios verdadero.
El problema, sin embargo, es que muchos Cristianos de la actualidad no conocen correctamente a Jesús. Los falsos maestros del Cristianismo han confundido la Verdad espiritual desde la era de la Iglesia Primitiva (Hechos 15:24), ya que no conocieron para nada el evangelio del agua y el Espíritu. Para deshacerse de sus pecados aquellos cuya fe está toda confusa como una madeja de hilo y creen en Jesucristo nuestro Dios solo vagamente, tenemos que creer en Jesús el Dios verdadero como nuestro Salvador aún con mayor fervor. Como tal, tenemos la obligación de dar testimonio del verdadero evangelio del agua y el Espíritu a toda la gente. Tú y yo ahora debemos conocer y creer que Jesucristo nuestro Dios es el Creador quien hizo el universo y todas las cosas en el, y que Él es el verdadero Salvador.
Jesús el Verdadero Dios es el Creador Que Hizo los Cielos y la Tierra, y el Señor del Universo
En Génesis 1:1-3, está escrito, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.” Aquí este Dios que dijo, “Sea la luz,” no es ni más ni menos que Jesucristo.
Vayamos a Juan 1:1-3: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Este pasaje nos dice que en el principio, Dios creó el universo con la Palabra. Así que Dios creó todas las cosas, y si alguien pregunta quién es Él, la respuesta es que Él es Jesucristo, Dios Mismo.
Juan 1:10 también dice, “En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.” El pronombre “Él” usado aquí se refiere a Jesucristo, el único y absoluto Dios. Jesús el verdadero Dios vino a esta tierra encarnado a semejanza de hombre para salvar a los pecadores.
Jesucristo es Aquel que creó el universo y todas las cosas en el. En otras palabras, Él es Dios Mismo. Jesucristo es el Dios que nos ha liberado de todos nuestros pecados y muerte viniendo a esta tierra encarnado en semejanza de hombre, siendo bautizado por Juan el bautista, cargando los pecados del mundo y siendo crucificado, y levantándose de entre los muertos, este Divino Jesús es el Hijo de Dios, y Él llegó a ser el Mesías, nuestro Salvador. Es por Jesucristo el Dios verdadero que este mundo fue creado.
Por lo tanto, mientras creemos en Jesucristo el verdadero Dios, aunque nunca hemos visto a Dios con nuestro ojos carnales, aún podemos encontrarnos con Él a través de Jesucristo (Juan 1:18). Dios Padre envió a Su Hijo unigénito a esta tierra encarnado en semejanza de hombre, y a través de Jesús el Hijo de Dios, Él nos ha permitido descubrir quién es nuestro Salvador. Es desde este conocimiento-“Jesús es Dios”- que debe comenzar nuestra carrera de la fe. Es solo entonces que la carrera puede comenzar desde la fe que conoce la Verdad de la salvación. Todos debemos conocer la Verdad de que Jesucristo, Dios Mismo, vino a esta tierra con el verdadero evangelio del agua y el Espíritu.
Debemos tener el conocimiento y la fe en que el Divino Jesús es Dios Mismo. Él quién es Dios, Él quién es el Creador que hizo el universo, vino a esta tierra como nuestro Salvador y nos ha salvado de los pecados del mundo. Dios Mismo, en otras palabras, vino a esta tierra en semejanza de hombre, cargó los pecados del mundo al ser bautizado, fue crucificado y derramó Su sangre hasta la muerte, se levantó de entre los muertos, y por consiguiente nos salvó de los pecados del mundo de una vez por todas.
Aquí necesitas darte cuenta de que Jesucristo se ha sacrificado a Sí Mismo para salvarte de los pecados del mundo. Aunque Jesús es Dios mismo, Él tuvo que llegar a ser una criatura para liberarnos de nuestros pecados y convertirnos en el pueblo de Dios, Él tuvo que tomar los pecados de todos al ser bautizado por Juan el Bautista, y Él tuvo que sacrificarse a Sí Mismo derramando la sangre de Su propia carne sobre la Cruz. Y al levantarse de entre los muertos, Él ha otorgado Su misericordia sobre todos aquellos que creen en esta Verdad que los ha convertido en el propio pueblo de Dios. Se debe a que creemos en Jesús el Dios verdadero por lo que nosotros, que creemos en Su bautismo y en Su sacrificio sobre la Cruz, hemos recibido el verdadero poder de la salvación. Es así como todos los seres humanos que creen en Jesús el verdadero Dios ahora pueden ser perfectamente salvos a través del evangelio verdadero del agua y el Espíritu.
Nuestro Señor, en otras palabras, es el Dios que vino a esta tierra para liberarnos de los pecados del mundo. En contraste, sin embargo, todos los grandes hombres del mundo y los fundadores de las religiones que han ido y venido en este mundo no son más que simples criaturas. Pero el divino Jesús básicamente es Dios Mismo. Jesús quién es nuestro Dios es nuestro Creador, y nosotros somos Su creación. Todos los seres humanos son criaturas hechas por Jesucristo. Se debe a que Jesús el verdadero Dios creó los cielos y la tierra que todo existe. Se debe a que este Jesús divino dijo, “Sea la luz,” por lo que esta luz aún existe en este mundo. Es por eso que Pablo dijo que el conocimiento de Jesucristo es lo mejor (Filipenses 3:8).
Comenzando desde la Creencia de que Jesús es Dios, Debemos Buscar Entender la Palabra de la Biblia
Cuando sabemos y creemos en Jesucristo, Dios Mismo, no existe nada difícil acerca de la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. El Apóstol Juan nos dice que Jesucristo el Dios verdadero ha salvado a Sus creyentes de los pecados del mundo. Si creemos en Él como el Dios Omnisciente, no podemos sino confesar ante Él que somos seres débiles e insuficientes -en otras palabras, que somos semillas de maldad- y así llegamos a aceptar el evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, si nos consideramos nosotros mismo creyentes de Jesucristo mientras que ni reconocemos que Él es Dios ni creemos en el evangelio de la verdad del agua y el Espíritu, terminaremos engañándonos ambos nosotros y a Dios, por siempre seremos incapaces de recibir la gracia de la salvación.
Jesucristo el Dios Todopoderoso nos ha salvado de todos los pecados del mundo con el evangelio del agua y el Espíritu. Debemos conocer y creer que para salvarnos de los pecados del mundo, Jesucristo, el Dios verdadero, vino a nosotros a través del evangelio del agua y el Espíritu. Él nos ha dado el evangelio del agua y el Espíritu, y Él ha otorgado a todos aquellos que creen en esta verdad de la salvación el tener una comunión verdadera con Dios.
Por lo tanto, cada Cristiano debe reconocer a este Dios verdadero Jesús como el Salvador y creer de esta manera.
Aquellos que no creen que Jesús es Dios son incapaces de entender la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu escrita en las escrituras. Aunque está claramente escrito en la Biblia que Jesucristo, Dios mismo, ha borrado todos nuestros pecados con el evangelio del agua y el Espíritu, aún no reconocen esta obra de Dios. Se debe a que no reconocen a Jesucristo como su Dios y Salvador por lo que no reconocen toda la Palabra verdadera escrita en la Biblia. ¿Ahora crees que Jesucristo es Dios Mismo y el Salvador?
Si Jesús es nuestro Dios, entonces también Él es Dios de toda la humanidad. Entonces también debe ser cierto que Jesús nos ha salvado al venir a esta tierra, ser bautizado, morir sobre la Cruz, y al levantarse de entre los muertos. Aunque Satanás ha enlodado y retorcido el entendimiento del pueblo de Dios, la Verdad del evangelio es, de hecho, muy sencilla de creer.
Necesitamos decirles a otros que deben tener fe en Jesús como Dios. Sin embargo cuando le hablamos a innumerables Cristianos, descubrimos que mientras que creen que Jesús es el Hijo de Dios, no muchos de ellos conocen y creen que Él es Dios Mismo. Es de esto de lo que está hablando el Apóstol Juan. Aquellos que no creen que Jesús es básicamente Dios Mismo tienen todos una fe imperfecta.
La razón por la que estoy diciendo esto repetidamente se debe a que la gente por todo el mundo no conoce la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, la cual es la verdad de la salvación el que Jesús, Dios Mismo, nos ha dado. Nuestra obligación sobre esta tierra es conocer a Jesús como el verdadero Dios y predicar Su salvación, que Dios ha remitido todos los pecados de este mundo con el verdadero evangelio del agua y el Espíritu. ¿Qué puede valer más la pena que esto?
Mis queridos amigos creyentes, por favor oren por mí y también por nuestros colaboradores. Cuando aquellos de nosotros quienes creemos en el evangelio del agua y el Espíritu oramos, el Divino Jesucristo y Dios Padre nos escuchan, ya que Jesucristo nos ha salvado y se ha convertido en nuestro Dios Salvador, y Él es el Hijo Unigénito de Dios Padre. Jesucristo nuestro Dios escucha nuestras oraciones y nos responde. Yo te pido que ores ahora para que Dios salve a todo la gente de todo este mundo. Y yo espero que todos oren a Dios colocando su fe en el Dios Todopoderoso Jesús.
Permítanme una vez más reiterar mi exhortación para ustedes aquí. Cree que Jesucristo es el verdadero Salvador y Dios. A partir de aquí, Jesucristo, Dios Mismo, te protegerá de todo peligro en contra tuya. Sin embargo, si tú no crees en Jesús como el verdadero Dios, entonces Él no puede guiar tu fe al camino correcto.
Satanás está tratando de corromper tu fe. Y esta era se está volviendo peor. Tú deberías por lo tanto creer aún con mayor firmeza que Jesús es Dios, y que Él ha venido a esta tierra a través del evangelio del agua y el Espíritu. Lo que tú debes saber es la Verdad de que Jesucristo es Dios, que Él vino a esta tierra encarnado en semejanza de hombre pata liberarnos de los pecados del mundo, y que Él nos ha salvado a través de Su bautismo y la sangre de la Cruz – en esto tú debes creer. Yo espero y creo que todos ustedes sepan y crean en Jesucristo y en la Verdad del agua y el Espíritu.
También debemos darnos cuenta que si perdemos esta fe en el Dios verdadero Jesús como nuestro Salvador, no somos nada para Dios. Satanás tratará insistentemente de corromper nuestra fe en Jesús nuestro Dios y en el evangelio del agua y el Espíritu. Pero esta es la misma razón por la que debemos tomarnos del Evangelio Verdad del agua y el Espíritu para que creamos aún con mayor firmeza.
La fuerte ola del ateismo está fluyendo por todo el mundo. Después de que Friedrich W. Nietzsche sé atrevió a decir, “Dios está muerto,” la gente de este mundo públicamente reta a Dios, diciendo, “¿En donde está el Dios vivo?” Uniéndose, tratan de oponerse a Dios y de obstaculizar a aquellos que creen en Él.
Sin embargo, nosotros los fieles creyentes tenemos que nadar en contra de esta corriente manteniéndonos de pie con nuestra fe en Jesús el verdadero Dios. Sería trágico si fallamos en guardar esta fe. Solo cuando creemos que el divino Jesús es nuestro Dios es cuando realmente creemos en Él; de otra manera, no creemos en nada.
Entre mas tiempo pasa, este mundo, a partir de ahora, solo empeorará. Pero creyendo en Jesús como el Dios nuestro, continuaremos predicando el evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo. Estoy seguro que Jesús el verdadero Dios nos protegerá de todos los espíritus inmundos siempre que tengamos fe en Su divinidad y en el evangelio del agua y el Espíritu.
Yo doy toda mi gratitud a Dios.
CAPITULO 1
SERMON 2
(1 Juan 1:1-10)
“¿Realmente Tienes
Comunión con Dios?”

¿Realmente Tienes
Comunión con Dios?
< 1 Juan 1:1-10 >
“Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida(porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”
¿Cómo puede haber verdadera
comunión con Dios?
Solo es posible creyendo en el evangelio
del agua y el Espíritu.
La Biblia dice que si afirmamos tener comunión con Dios, pero sin embargo caminamos en tinieblas, y que si caminamos a la luz de la Verdad, como el Señor está en la luz, entonces tenemos comunión con Dios. Por lo tanto podemos darnos cuenta que nosotros, los santos y siervos de Dios, también tenemos verdadera comunión los unos con los otros a través de la fe solo cuando estamos en la luz de la Verdad.
Creemos en la luz de la Verdad de Dios, y también predicamos a otros el evangelio del agua y el Espíritu, el evangelio de la salvación, para que puedan ser liberados de su muerte espiritual por fe. Si vivimos por fe en la luz de la Verdad de Dios entonces también somos hijos de la luz que practicamos la Verdad. Por lo tanto, para que tengamos verdadera comunión los unos con los otros, primero tenemos que aceptar con fe en nuestro corazón el evangelio de la Verdad del agua y el Espíritu. Si, por otra parte, fallamos en descubrir la luz de la Verdad revelada esplendorosamente a nosotros en el evangelio del agua y el Espíritu, y no tenemos la capacidad de habitar en fe, entonces finalmente terminaremos habitando en tinieblas.
Es por eso que debes confesar tus pecados ante la Verdad de Dios y creer en la verdadera luz del evangelio, si tú aún no tienes fe en el evangelio del agua y el Espíritu y sigues caminando en tinieblas. Es por no creer en la verdadera luz de la salvación por lo que terminamos como mentirosos ante Dios. Por lo tanto, todos debemos creer con nuestro corazón en la Verdad del evangelio, ya que Jesucristo nos ha liberado de todos nuestros pecados, ya que Él nos amó demasiado por lo que vino a esta tierra, fue bautizado, y aún murió sobre la Cruz. Al hacerlo, entonces debemos pasar el resto de nuestras vidas esparciendo la luz de la Verdad.
El Apóstol Juan dice que todos podemos tener verdadera comunión solo cuando estamos en la luz de la Verdad de Dios. Cuando la gente lee 1 Juan, se encuentra con muchos pasajes que no pueden ser entendidos con pensamientos carnales. Así que todos están unánimemente de acuerdo en que existen muchos pasajes difíciles. Pero si uno tiene un entendimiento correcto del bautismo que Jesús recibió y de Su derramamiento de sangre sobre la Cruz, y si cree en ellos, no es tan difícil interpretar y entender 1 Juan. En la Palabra de Dios, no existe verdad que no pueda ser resuelta con la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Sino que está llena con la Palabra de la Verdad que no puede ser interpretada sin el evangelio verdadero. En otras palabras, solo aquellos que han sido lavados de sus pecados pueden interpretar 1 Juan y saborear la esencia de su verdad. Esto se debe a que a través de su Epístolas, el Apóstol Pablo habló acerca del verdadero evangelio de Dios y la vida de luz de los santos en la Verdad.
El mismo Apóstol Juan también tuvo que habitar en la luz de Dios para tener comunión con Él. Así que él preguntó a los lectores de esta Epístola si estaban o no habitando en la luz de la Verdad para tener comunión con Dios. Él, en otras palabras, deseaba tener comunión con ellos, pero se los dijo muy claro que primero tenían que venir a la luz de la Verdad dada por Dios.
El Apóstol Juan deseaba compartir su fe con aquellos que creían en la misma luz de la Verdad. Y él dijo que era posible únicamente cuando todos ellos tuvieran fe en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu que nos ha traído salvación de nuestros pecados. Si nuestra fe no es la misma, si no que es diferente de esta fe que cree en este evangelio dado por Dios, entonces no podemos tener una comunión verdadera y sincera en Cristo. Es por eso que el Apóstol Juan dijo, “y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1 Juan 1:3).
Por lo tanto, para que cualquier Cristiano tenga verdadera comunión con otros Cristianos, debe tener la misma fe que cree la Palabra de la Verdad que ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu. En Jesucristo, creemos en el evangelio del agua y el Espíritu dado por el Señor, y por esta fe hemos muerto junto con Cristo y hemos recibido vida nueva con Él. Nuestro Señor ha dado la Palabra de la Verdad a todos nosotros, para que todos podamos ser lavados de nuestros pecados con el evangelio del agua y el Espíritu.
Mis compañeros creyentes, ustedes deben darse cuenta que aún si dicen que creen en Jesús como su Salvador, mientras no crean en el evangelio del agua y el Espíritu, y por consiguiente sus pecados no han sido perfectamente borrados de sus corazones, no pueden llegar a ser hijos de Dios. Si no creen en la luz de la Verdad que viene en el evangelio del agua y el Espíritu, y no han llegado a ser hijos de Dios, entonces no solo es imposible que tengas verdadera comunión con Dios, sino además es imposible tener cualquier clase de comunión con los santos nacidos de nuevo.
Al tener comunión con aquellos que creen en el evangelio de la salvación de Jesucristo, el Apóstol Juan deseaba tener doble gozo. Juan dijo, “Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido” (1 Juan 1:4). Nuestra comunión, es cuando estamos firmes en el evangelio del agua y el Espíritu con la misma fe en que el gozo para cada uno de nosotros puede ser completo. Nuestro gozo puede ser multiplicado en el Señor cuando compartimos nuestra comunión en el evangelio del agua y el Espíritu.
Para que los pecadores
tengan comunión con los justos,
¿qué fe deben tener?
Solo es posible cuando tienen fe en el
evangelio del agua y el Espíritu.
Es absolutamente imposible que los pecadores tengan comunión con aquellos que han recibido la remisión de sus pecados. ¿Por qué se da está situación? Se debe a que son totalmente incompatibles espiritualmente con los nacidos de nuevo, ya que ellos no creen en el evangelio del agua y el Espíritu. Pero si tan solo creen una sola vez en el evangelio del agua y el Espíritu, pueden tener verdadera comunión con los santos. Al principio, aquellos que no han nacido de nuevo tal vez no entiendan fácilmente cuando escuchen lo que los creyentes en el evangelio del agua y el Espíritu les dicen, pero eventualmente llegan a entender, también llegan a tener verdadera comunión en Jesucristo, a los pecadores se les dificulta entender lo que aquellos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu dicen. Al principio hasta se sienten raros con respecto a los dichos y las acciones de los nacidos de nuevo.
Para que nosotros tengamos verdadera comunión con los pecadores, primero deben creer en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu y entrar en la luz de la Verdad. Para hacer eso, deben conocer el evangelio de la Verdad del agua y Espíritu, y deben convertirse en verdaderos Cristianos. Y para que nosotros entremos en la luz de la Verdad, primero debemos admitir francamente lo que realmente somos. Los pecadores pueden alcanzar la bendita fe en el evangelio del agua y el Espíritu solo cuando se den cuenta que están a punto de encarar el juicio de Dios por sus pecados.
Para ser perfectamente liberados de sus pecados, en otras palabras, los pecadores deben admitir que son hacedores de maldad por nacimiento y están condenados a ir al infierno. Y entonces, tienen que creer en el evangelio de la Verdad del agua y el Espíritu. Este es el camino correcto y el único para alcanzar la Verdad de la salvación. Tenemos que escapar de todos nuestros pecados y de la condenación, el resultado del veneno del pecado heredado de Adán. Esto solo es posible creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. Solo entonces podemos volvernos a Jesucristo. Solo cuando llegamos a ser justos creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu podemos tener verdadera comunión con Dios. Solo entonces pueden existir verdaderas relaciones familiares entre Dios y Su pueblo, y entre Sus santos y siervos.
Si crees en Jesús sin conocer
el evangelio del agua y el Espíritu,
¿qué será de ti?
Significa que terminaras como alguien
cuya fe ha sido toda en vano.
Si no conoces el evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la luz de la Verdad real, aún cuando crees en Jesús como el Salvador, ¿cuan vana será tu fe? Es por eso que debes aprender y conocer el evangelio de la Verdad del agua y el Espíritu. Y debes llegar a ser alguien que cree en este evangelio de la Palabra de la Verdad. Es en este evangelio verdadero de la Palabra del agua y el Espíritu dado por el Señor por lo que podemos conocer la Verdad real de la salvación, y es por creer en esta Verdad que podemos ser remitidos de todos nuestros pecados y llegar a ser completos por siempre.
La Biblia dice, “Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones” (Génesis 6:9). Primero debemos reconocer que existía gente justa en la Biblia. En ese entonces, Noé llegó a ser un hombre justo al recibir el regalo de la salvación de Dios. En otras palabras, creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu, también debemos recibir este regalo de la salvación que Dios ha preparado para nosotros. Dios también describió a Noé como perfecto en sus generaciones ya que Él lo había revestido con el regalo de Su gracia, del lavado del pecado.
La Verdad de la salvación que Dios le había dado a Noé básicamente era distinta de la doctrina de la santificación incremental que sostienen muchos de los Cristianos y las denominaciones de la actualidad. El regalo de la salvación dado por Dios fue Su amor.
¿En cual evangelio crees?
Es en el evangelio del agua y el Espíritu,
o ¿crees en cualquier otro evangelio?
¿Crees en Jesús como tú Salvador? Ya sea que creas o no en la luz de la Verdad, que Jesús ha borrado tus pecados con el poder del evangelio del agua y el Espíritu, depende totalmente de ti, pero al mismo tiempo, debes darte cuenta que todas sus consecuencias, ya sea ser bendecido o maldecido, también será totalmente determinado por tú elección.
¿Continuas creyendo únicamente en el evangelio de la sangre de la Cruz? Entonces, sus conciencias deberían de ser las primeras en saber si hay o no pecado en su corazón. Si hasta ahora solo has creído en la sangre de Jesús sobre la Cruz para ser salvo, entonces tus pecados aún están intactos en tú corazón. ¿No es esto verdad? Pero si sus almas ahora creen en el evangelio del agua y el Espíritu, entonces habrás descubierto la luz de la Verdad real, la de nacer de nuevo.
¿Que piensas ahora del evangelio del agua y el Espíritu? Aquellos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu no tienen pecado en su corazón. Pero los que creen en la santificación incremental, absolutamente una mayoría de los Cristianos de la actualidad, tienen el siguiente mal entendimiento: Ellos piensan, “¿Cómo puede alguien tan arrogantemente afirmar estar sin pecado, cuando los seres humanos pecan todo el tiempo mientras que tienen carne?” Están seguros de que un hombre nunca podrá estar sin pecado sobre esta tierra, pero Dios ve más allá de sus pecados debido a su fe en Jesús.
Sin embargo, deben darse cuenta del hecho que Jesús en un punto cargó todos los pecados de este mundo, incluyendo todos nuestros pecados del pasado, del presente y del futuro, a través del bautismo que Él recibió de Juan el Bautista. Y deben darse cuenta que fue debido a que Jesús fue bautizado por Juan por lo que Él derramó Su sangre sobre la Cruz. Jesucristo es el mismo Salvador, ayer, hoy y por siempre. Al ser bautizado por Juan el Bautista, con lo que Él tomó los pecados del mundo y caminando hasta la Cruz para derramar Su sangre, Jesús ha completado toda la justicia de Dios de una sola vez. Con el evangelio del agua y el Espíritu, nuestro Señor ha borrado todos los pecados de este mundo de una sola vez por todas.
Sin embargo es profundamente entristecedor que muchos Cristianos de la actualidad ignoren estos ministerios de Jesús que han borrado los pecados del mundo de una sola vez. Aún continúan preguntando como los pecados de los verdaderos creyentes del evangelio del agua y el Espíritu pudieron haber sido borrados. Tal gente permanecerá como pecadora aunque crea en Jesús, ya que no conocen el evangelio del agua y el Espíritu, ni siquiera lo creen. Debido a que no conocen el evangelio de la Verdad real del agua y el Espíritu, no pueden ser verdaderamente lavados de sus pecados por fe. Yo solo puedo esperar y orar para que esta gente que solo cree en la sangre de la Cruz como su salvación llegue a creer en el evangelio del agua y el Espíritu y experimenten el verdadero lavado del pecado.
El Apóstol Juan fue uno de los verdaderos discípulos de Jesús que creía en Él como su Salvador. Él recibió el regalo del verdadero lavado del pecado por su fe en el bautismo que Jesucristo recibió de Juan el Bautista y por Su derramamiento de la sangre sobre la Cruz. En otras partes de lo que escribió en su Evangelio, claramente también él da testimonio de la importancia del bautismo de Jesús por Juan el Bautista (Juan 1:29-34).
Este mismo Juan amonesta a los santos para tener verdadera comunión los unos con los otros en la verdadera luz de la salvación. Por lo que él amonesta a cada uno de ustedes para que dejen que la luz de la Verdad ilumine sus espíritus, y tengan comunión los unos con los otros en esta Verdad. Si sus corazones ciertamente han sido iluminados por la luz de la salvación en el evangelio del agua y el Espíritu, entonces ustedes, habrán llegado a ser santos por fe. La luz de la vida es la verdad que te permite habitar en Jesucristo, y también tener una comunión verdadera los unos con los otros en Jesucristo.
¿Qué Harás Si Aún Existe Pecado en Tú Corazón Aunque Crees en Jesús?
También existe mucha gente que, aunque cree en Jesús como su Salvador, piensa que es natural tener pecado. Pero tal gente aún no sabe como la verdadera salvación fue completada en el evangelio del agua y el Espíritu, la cual fue concluida en la luz de la Verdad de Dios. Esta gente puede pensar que su comunión con Dios depende totalmente de ellos, pero llegaran a darse cuenta que esto no es realmente el caso. Con esta clase de fe, no pueden venir ante Dios aunque lo intenten, ni tampoco son capaces de acercarse más a Él a través de sus rezos, ya que hay pecado en sus corazones. Así que viéndose a sí mismos, solo pueden lamentarse por su miseria.
Si aún continuas siendo pecador ante Dios, entonces debieses confesarle francamente a Él que estas bajo el castigo del pecado, y admite que el evangelio del agua y el Espíritu es la luz de la verdadera salvación. Está claro que cualquiera que aún tenga pecado en su corazón no es un hijo de Dios, a pesar de que crea en Jesús o no. Cuando creemos en Jesús como nuestro Salvador, debemos creer en este evangelio verdadero. Cuando crees que Jesucristo ha borrado tus pecados y te ha dado la salvación a través del evangelio del agua y el espíritu, puedes ser liberado de tus pecados. Y esta fe tuya puede ser aprobada ante el santo Dios.
En la actualidad, vemos que muchos Cristianos están tratando de recibir la remisión de sus pecados y entrar en el Reino del Cielo creyendo en las doctrinas que cada denominación ha establecido. Pero a través de esa fe doctrinal y religiosa hecha por los hombres, sus pecados no pueden ser borrados. Solo cuando ellos conocen el evangelio del agua y el Espíritu escrito en la Biblia, y cuando crean en esta Palabra de Verdad, pueden sus pecados ser borrados. Cuando nos damos cuenta que Jesucristo es el Salvador quién ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu, y creamos en Él con todo nuestro corazón, la salvación perfecta se completa en nosotros. La fe del Apóstol Juan, también, fue de las que creyó en el evangelio del agua y el Espíritu (1 Juan 5:3-7). Deberíamos examinar nuestra fe si es la fe en el evangelio del agua y el Espíritu o la fe doctrinal y religiosa de los pensamientos humanos.
Si tienes pecado en tu corazón aunque profesas creer en Jesús, entonces eres alguien que aún no tiene una verdadera comunión con Dios. Aunque ustedes mismos dicen que creen en Jesús como su Salvador, todavía no han venido a la luz de la salvación, y por lo tanto no hay verdadera comunión con Dios. Es por eso que tanto terminan viviendo con tanto dolor. Tales personas deben confesar, “Señor, aún soy pecador. Debido a que no había conocido el evangelio del agua y el Espíritu que Tú me has dado, no ha habido todavía verdadera comunión Contigo. Señor, por favor ten misericordia de mí, y permíteme conocer la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. Señor, debido a que mis pecados aún permanecen en mi corazón. Estoy bajo la ira del pecado y del temible castigo,” y además ellos deben creer en el evangelio del agua y el Espíritu.
Solo entonces podrás tener verdadera comunión con Jesucristo. Para que hagas eso, debes estar firme sobre la fe que claramente conoce y cree en el evangelio del agua y el Espíritu. A través de la fe que cree en este evangelio de la Verdad, debes ser remitido de todos tus pecados de una vez por todas y habitar en la luz de la salvación.
En la actualidad, la realidad para muchos Cristianos es que aunque creen en Jesús y continúan con sus vidas de fe, todavía no reciben el verdadero lavado de sus pecados por su ignorancia del evangelio del agua y el Espíritu. La mayoría de ellos ni siquiera han admitido aún la ley de Dios que declara, “la paga del pecado es muerte,” y como resultado, continúan con sus vidas de fe sin siquiera darse cuenta que son pecadores a punto de encarar el castigo de Dios.
¿Cuál es la razón por la que a este mundo le desagradan tanto los Cristianos? Se debe a que los Cristianos han fallado en llegar a ser la luz de este mundo. No pueden irradiar la luz de Dios debido a que han fallado en convertirse en luz al no creer en el evangelio del agua y el Espíritu. Y como resultado, en lugar de eso son prestos para esconderse a sí mismos en la hipocresía.
Además, aún en este momento, muchos Cristianos piensan que el Cristianismo es meramente una de las muchas religiones de este mundo, y creen en el cómo tal. Así que aquí hay otra razón por la cuál a los incrédulos les disgustan los Cristianos. Los Cristianos normalmente dicen que lavan sus pecados diarios ofreciendo sus oraciones de arrepentimiento. Debido a esta clase de doctrinas religiosas, lo cual no difiere de la fe mundana, existe una tendencia para los no Cristianos ya que les desagrada Jesucristo en quién tales Cristianos creen. Los no Cristianos piensan, “Cuan cómodo es para ellos. Pecan en contra de sus semejantes, y sin embargo dicen que todo lo que necesitan hacer es ofrecer una oración de arrepentimiento una sola vez y admitir sus malas acciones a Dios. ¡Que religión tan cómoda!” Así que a ellos les desagradan tales Cristianos.
Y existe mucha gente que dice que ha renunciado a creer en Jesús ya que sus pecados diarios no pueden ser lavados aunque han hecho sus oraciones de arrepentimiento continuamente. Los Cristianos pecadores fácilmente lloran cuando ofrecen sus oraciones de arrepentimiento. No pueden evitar estar tristes, ya que aún continúan encarcelados en la oscuridad del pecado y son incapaces de realmente recibir cualquier ayuda real de parte de Dios. Ya que no creen en el evangelio del agua y el Espíritu, aún no han recibido la remisión eterna de sus pecados aunque creen en Jesucristo. Y por lo tanto aún no han descubierto la luz real de la Verdad. Es solo en sus emociones que desean la misericordia de Dios y por eso lloran.
¿Cómo es que han llegado a tener una fe tan vana y tan centrada en las emociones? Se debe a que han estado sufriendo por sus pecados, y se debe a que no han podido entender la Palabra de Dios aún cuando la leen, ellos dependen demasiado en sus propias emociones para expresar su desviado fervor. Sin embargo, con esa fe tan celosa que tienen, los frutos de la salvación no pueden nacer, sino solo nacen los frutos vanos y necios del pecado. Debido a que tienen pecado, no pueden dar los frutos del Espíritu Santo aunque tratan de darlos, ni verdaderamente pueden amar a otros sin importar que tanto se esfuercen.