El Amor de Dios Revelado A Través de Jesucristo
Escrito está, “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18). ¡Con cuanta perfección ha revelado Jesús el amor de Dios por nosotros! ¡Cuan perfectamente nos liberó Jesús! ¡Cuan perfecta es la Verdad de la salvación en el evangelio del agua y el Espíritu! nunca nos arrepentiremos de haber recibido nuestra salvación por medio de la fe en Jesús, quién vino por el agua y por la sangre (1 Juan 5:6). Yo espero que todos ustedes crean en Jesucristo quién ha revelado el amo de Dios, guarden la fe en Su amor en sus corazones, y vivan diariamente para esparcir este amor. Yo espero que obtengan las bendiciones de la remisión de los pecados al tener un encuentro con Dios por medio del evangelio del agua y el Espíritu.

Sermones acerca del Evangelio de Juan (I)
El Amor de Dios Revelado por Medio de Jesús, El Hijo Unigénito
Smashwords Edition
Derechos de Autor 2006 por Casa The New Life Mission
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Las citas de las Escrituras son de la versión Reina Valera 1960.
Tabla de Contenidos
Jesucristo, Nuestra Vida (Juan 1:1-4)
Debemos Nacer de Dios (Juan 1:12-18)
El Amor de Dios Revelado por Medio de Jesús, El Hijo Unigénito (Juan 1:15-18)
La Verdad que Testificó Juan el Bautista (Juan 1:19-28)
La Evidencia Bíblica de que Jesús Cargó Todos los Pecados del Mundo (Juan 1:29-39)
La Fe que Solamente Cree en la Palabra de Dios (Juan 1:1-8)
No Podríamos Ser más Felices (Juan 1:29-31)
¿Con que Clase de Idea Nos Visitó Nuestro Creador? (Juan 1:1-13)
¿Quién es Juan el Bautista? (Juan 1:19-42)
Somos Felices Si Aceptamos a Jesús en Nuestro Corazón (Juan 2:1-11)
Podemos Probar las Bendiciones de Dios Solamente Si Obedecemos la Palabra de Dios (Juan 2:5)
Tenemos que Nacer de Nuevo Conociendo y Creyendo de Este Modo (Juan 3:1-6)
¿Crees en el Evangelio Dado por Dios del Agua y el Espíritu? (Juan 3:1-8)
¿Que Hace Posible que Nosotros Nazcamos de Nuevo? (Juan 3:1-15)
¿Realmente Conoces el Amor de Dios? (Juan 3:16)
Realicemos Obras Espirituales por Fe (Juan 3:16-17)

Prefacio
Los discípulos de Jesús decían, “¿Oh, que quiere decir Él? Es muy difícil. ¿Quién puede entender lo que Él dice?” se debe a que el Señor dijo que Él Mismo era el pan de vida, “y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Juan 6:51). Nuevamente, Él dijo, “Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida” (Juan 6:53-55). Él concluyó, “El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él” (Juan 6:56).
Aquí podemos ver que podemos comer la carne del Señor y beber Su sangre con la fe de creer en el evangelio del agua y el Espíritu. Llegamos a saber que podemos ser libres del pecado cuando comemos la carne del Señor. Si comes la carne del Señor con la fe, llegas a ser libre del pecado. Mis queridos creyentes, si comen la carne del Señor por la fe que cree en el hecho de que Jesús quién recibió el bautismo de Juan el bautista en el Río Jordán ha tomado todos nuestros pecados, entonces podemos recibir la gracia de la remisión de los pecados. Llegamos a ser libres del pecado si por fe comemos la obra que el Señor ha realizado con Su carne. Sin embargo, ¿qué hay de esa gente que no come la carne de Jesús por fe? Permanecen como pecadores sin importar el fanatismo con el que crean en Él. Aquellos que coman la carne del Señor con fe espiritual llegan a ser gente libre del pecado.
Digamos que hay deliciosa comida preparada en donde nos invitan. No importa cuan suntuosa sea la fiesta, si no comemos, nunca me podré llenar. De la misma manera, recibimos verdadera remisión de los pecados solo cuando comemos creyendo en nuestra mente que el Señor nos ha hecho libres del pecado, tomando los pecados del mundo, al recibir el bautismo sobre Su cuerpo. Puesto de otra manera, nuestros pecados serán borrados solamente cuando comemos la carne del Señor con la fe de creer que ‘Jesús ha borrado nuestros pecados al recibir el bautismo.’
Tenemos que comer la carne del Señor frecuentemente con la fe que cree en el evangelio del agua y el Espíritu. Solo entonces nuestro estomago espiritual se llenara. Y recibimos la paz mental cuando bebemos la sangre del Señor creyendo en su significado espiritual. Existe una posibilidad de que la gente malinterprete estos dichos, pero todas estas metáforas se refieren a una fe espiritual. Podemos comer la carne del Señor y beber Su sangre solamente cuando creemos en el evangelio del agua y el Espíritu que nos ha sido dado por el Señor. Yo quiero decir que creyendo en este evangelio podemos comer la Verdad que dice que el Señor nos dio Su vida para realizar el evangelio del agua y el Espíritu.
Yo les hablo a ustedes una vez mas preguntándome si existen algunos incrédulos entre ustedes que solo conocen el evangelio del agua y el Espíritu pero no lo comen. Si usted esta en esta categoría, te amonesto para que comas el evangelio del agua y el Espíritu con fe cuando esta preparado, sin ninguna duda. Yo deseo que usted beba Su sangre como disfrutaría una bebida refrescante y coma la carne de Jesús como comida espiritual. Yo deseo que usted disfrute la vida eterna comiendo y bebiendo, sabiendo que el Señor ha borrado nuestros pecados al tomarlos sobre Su cuerpo a través del bautismo y pagando en su totalidad con Su sangre sobre la Cruz. Y yo deseo que usted tenga la seguridad que somos escogidos para comer la carne del Señor y bebamos Su sangre creyendo en el evangelio del agua y el espíritu.
Jesús les dijo a Sus discípulos que comieran Su carne y bebieran Su sangre. La gente considera esto muy duro cuando Jesús les dijo que comieran Su carne como el pan de vida. Estaban tan molestos con estas palabras que decían, “¿quién la puede oír?” de la misma manera, casi todos los Cristianos también se perturban con esta parte de las Escrituras debido a su ignorancia espiritual.
Así, nuestro Señor dijo, “¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:62-63). Este pasaje significa, “Ustedes tienen que escuchar Mi Palabra espiritualmente. Yo he tomado todos sus pecados en el Río Jordán para salvar sus almas de los pecados del mundo. Yo, el Hijo del Hombre, he tomado todos sus pecados a través del bautismo que Yo recibí de Juan el Bautista. Y Yo morí por ti; Yo di mi vida por ti. ¿Y que dirás tú si regresé a Mí Trono en donde estaba 3 días antes de Yo muriera?” Sin embargo, había muchos entre los discípulos de Jesús que no creyeron que Él sea el Hijo del Señor o que Él es el Señor. Bienaventurado él que come la carne de Jesús por fe.
¿Estás comiendo la carne del Señor y bebiendo Su sangre al creer en el evangelio del agua y el Espíritu en este momento? Come y bebe Sus bendiciones hoy. Al igual que comes para tu carne cada día, también come la comida espiritual por fe. Si comes la comida espiritual una sola vez, tendrás mayor hambre espiritual en 3 días. Entonces, debes comerla nuevamente. Mis queridos creyentes, tienen que comer comida espiritual tan frecuentemente como puedan.
Aquellos que Comen la Carne de Jesús Llegan a Recibir la Comida que Sostiene la Vida
Aquellos que han comido la carne de Jesús han llegado a ser gente libre del pecado. Mis queridos creyentes, ¿saben que han llegado a ser gente libre del pecado cuando creyeron en el evangelio del agua y el Espíritu? Hemos llegado a ser gente libre del pecado al comer por fe la carne y la sangre de Jesús. El Señor nos concedió la salvación al darnos el evangelio del agua y el Espíritu que dice que podemos llegar a ser gente libre del pecado al comer la carne del Señor y al beber Su sangre. Así, nacemos de nuevo verdaderamente como gente libre del pecado debido a que comemos la carne y bebemos la sangre de nuestro Señor Jesús.
¿Cuan lleno de gracia es nuestro Señor que nos dio Su cuerpo? ¿Qué haríamos si el Señor no nos hubiese dado Su carne? ¿Cuan limpia se siente nuestra conciencia por que estamos libres del pecado debido a que comemos Su carne ofrecida como nuestro alimento cotidiano? Mis queridos creyentes, es impresionante y delicioso que hayamos llegado a ser gente libre del pecado.
¿Cómo podemos atrevernos a decir que somos gente libre del pecado? ¿Podemos ser libres del pecado pagando dinero por ello? ¿Podemos ser libres del pecado realizando buenas obras? O, ¿podemos ser libres del pecado al vivir una vida buena? No podemos ser gente libre del pecado si no fuese por la carne de Jesús. Llegamos a ser gente libre del pecado al comer la carne de Jesús ya que Él nos ha dado Su carne. ¿Tienes pecado? – No, yo no tengo pecados. Digamos con voz audible, “Yo no tengo pecados.” Si, ya no tenemos pecado, ya que hemos comido la carne de Jesús. Si la gente nos ve, podrán decir, “Oh, que gente tan extraña.” Pero, ustedes son la gente libre del pecado de quienes Dios se agrada.
Mis queridos creyentes, no tenemos ningún pecado ya que hemos comido la carne del Señor. Jesús nos dio Su carne. También Él nos dio Su sangre. Él tomó todos nuestros pecados con esa carne a través de Su bautismo, y pagó por ellos derramando Su sangre sobre la Cruz. Así, llegamos a ser libres del pecado al tener fe en este evangelio del agua y el Espíritu.
El Señor dijo, “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha” (Juan 6:63) podemos nacer de nuevo cuando creemos en nuestras mentes lo que el Señor ha hecho por nosotros. Llegamos a ser gente sin pecados en nuestras mentes por esta causa. De igual modo, llegamos a ser gente libre en nuestro espíritu. ¿Estás de acuerdo o no? Estoy seguro que sí. Así, el Señor dijo, “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha.” Si pensamos en los físico, ¿realmente podemos comer y beber la sangre de alguien? No podemos hacer eso. Y si comemos la carne y bebemos la sangre de alguien, ¿decimos que somos una tribu de caníbales? Si obedecemos estas palabras literalmente, la Biblia estaría mandándonos realizar actos barbáricos. Es por ello que Él nos dijo que no pensaremos físicamente.
El Señor salvo nuestras almas del pecado y nos dio vida nueva. Él ha quitado nuestros pecados de una vez por todas al recibir el bautismo sobre Su cuerpo por parte de Juan. Así, Él nos hizo gente libre del pecado. Llegamos a ser gente libre del pecado al comer la carne del Señor. Es tan maravilloso. El hecho de que llegamos a ser gente libre del pecado al comer la carne del Señor es maravilloso. Es tan maravilloso que hayamos llegado a recibir la verdadera salvación. ¡Cuan poderosa es la carne del Señor! Aquellos que comen la carne de Jesús son libres del pecado.
¿Cómo podemos comer y beber la carne y la sangre de Jesús? Hacemos eso creyendo en el bautismo de Jesús y en Su derramamiento de sangre. Comemos la carne de Jesús al creer que Jesús tomó todos nuestros pecados a través de Su bautismo en el Río Jordán. Por lo tanto, tenemos que comer la carne de Jesús cada día por fe. Tenemos que comer siempre que sintamos hambre espiritual. Tenemos que comer la carne de Jesús siempre que sintamos el pecado o nos sintamos espiritualmente débiles. Tenemos que comer Su carne tanto como podamos creyendo en el hecho de que el Señor tomó nuestros pecados a través de Su bautismo. Es así como llegamos a ser hombres o mujeres de fe espiritual.
Aún entre los discípulos de Jesús, había muchos que no creían que Jesús fuera el Hijo de Dios, o que Jesús hubiese tomado todos los pecados del mundo. Aún ahora, existe mucha gente que no cree que Jesús haya tomado los pecados del mundo con Su carne. Es evidente que Jesús ha tomado los pecados del mundo al recibir el bautismo, pero, aún entre Cristianos, existe mucha gente que no cree en esta Verdad. Es por ello que Jesús continua hablándonos al respecto.
Existía un discípulo llamado Judas ente los doce discípulos de Jesús. Jesús sabía que Judas pertenecía a Satanás el Demonio. El Señor también sabía que algunos de los discípulos de Jesús no creían totalmente en Él, y que algunos entre las multitudes que le seguían a Él tampoco creían. Entonces, ¿Quiénes eran ellos? El Señor dijo, “Aquellos que no eran guiados por Dios Padre son la gente que no cree en Él.” Él dijo, “Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre” (Juan 6:65).
Mucha gente ha dejado a Jesús aún mientras dice, “Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.” Mucha gente lo abandono a Él que si tenía la fe de comer y beber la carne y la sangre de Jesús. Mis queridos creyentes, no puedes ser guiado por Dios Padre si sus mente son engañadas. Dios conoce todas nuestras situaciones. Por lo tanto, no debemos tener mentes engañadas. Tenemos que confesar la situación real de nuestro corazón tal como es ante Él: Tenemos que decir, “Oh, mi Señor, tengo pecados en mi corazón, y merezco ser condenado debido a estos pecados. Por favor, ¡ten misericordia de mí!” entonces, el Señor ciertamente se encontrara con un alma tan honesta con el evangelio del agua y el Espíritu.
Jes dijo a Sus doce discípulos, “¿Queréis acaso iros también vosotros?” Simón Pedro le respondió a Él, “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:68-69).
Debe existir la misma confesión de fe en nosotros. ¿Podremos vivir abandonando al Señor? ¿Podremos ir a cualquier lado si abandonamos al Señor? El Señor recibió el bautismo sobre Su cuerpo y dio Su sangre por nosotros. Y Él nos dijo acerca del evangelio del agua y el Espíritu que es la Palabrada la Verdad de Dios, la cual nos permite recibir la vida eterna.
Ahora, hemos llegado a ser Su pueblo libre del pecado. Cualquiera que crea en el evangelio del agua y el Espíritu puede recibir la remisión eterna de los pecados y obtener l vida eterna. ¡Aleluya!
CAPITULO 1

Jesucristo, Nuestra Vida
< Juan 1:1-4 >
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”
¡Cuan Grande es Jesús Quién Nos Amó Tanto Que Nos ha Liberado De Todos Nuestros Pecados!
Juan capitulo 1 describe a Jesús como el Creador de todo el universo. Si nos comparáramos a nosotros mismos con el universo infinito que Dios ha creado, nos daremos cuenta de que somos criaturas insignificantes y pequeñas. Es por ello que no podemos agradecer a Dios lo suficiente por tener la capacidad de encontrarnos con ese Dios tan grande. Fue el mayor de todos los milagros. Aún ahora, yo pienso que es el más grande de los milagros el que me haya encontrado con Dios, quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu.
Jesús es el Creador, quién creó este vasto universo que esparce millones de millones de años luz por todas partes. Dios también ha preparado la Verdad y la verdadera salvación, las cuales son invisibles a nuestros ojos. Dios es un Dios maravilloso. La obra más grande de Dios fue crear a los humanos, de entre todas las demás creaciones de Dios, como Sus hijos propios hijos.
Sin embargo, ¿como podríamos dejar de dar gracias a Dios, cuando pudimos encontrar a un Dios tan grande y tan maravilloso? Dios ha realizado obras tan maravillosas que es imposible que las entendamos con nuestra inteligencia. El mundo que Dios ha creado esta lleno de misterios los cuales son incomprensibles para la mente humana. No podemos dejar de alabar a Dios, ya que pudimos encontrar a un gran Dios con nuestra propia discreción. No podemos dejar de alabar a Dios, cuando vemos el universo que esta lleno con muchas galaxias que van más allá de nuestra imaginación. El universo, el cual ha creado Dios, es magnifico. Somos seres tan pequeños que no podemos compararnos con el mundo creado por Dios. Cada persona no es más grande que un grano de polvo ante los ojos de Dios. Aún así, ¿Cómo no dar gracias a Dios, cuando tales seres tan pequeños como somos pudimos encontrarnos con Dios, el Creador de este magnifico universo? Con un corazón lleno de gratitud, yo doy gracias a Dios una vez más.
Sin embargo, es una pena que exista tanta gente que está intentando encontrarse con el gran Dios y con el Espíritu Santo sin tener la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. Es absolutamente imposible que nosotros nos encontremos con Jesús sin primeramente tener fe en este verdadero evangelio. También, es imposible que recibamos la remisión del pecado sin el evangelio del agua y el Espíritu.
Entonces, ¿cómo es capaz Jesucristo de encontrarse con los humanos? No existe otro camino a través del cual Dios puede encontrarse con nosotros excepto a través de Jesús, quién se hizo humano como tú y yo. Jesús recibió el bautismo de parte de Juan el Bautista para tomar todos los pecados sobre Sí Mismo de una sola vez, y Él totalmente borró los pecados de una vez por todas al ser crucificado en la Cruz. A través de Su bautismo y crucifixión, Jesús hizo posible que Dios nos adoptara como Sus propios hijos. En otras palabras, no hay otra forma de salvación excepto la venida de Dios como Salvador, quién nos ha liberado de los pecados de una vez por todas. Sin embargo, si Dios fuese a encontrarse con nosotros en Su carácter fundamental, ningún pecador hubiese sido capaz de escapar del juicio de acuerdo a sus pecados, ya que Él es el Juez más solemne y es Santísimo. Debido a que básicamente éramos pecadores, hubiéramos muerto si nos hubiésemos puesto ante la santa luz de Dios. Así, para que Dios se encontrara con nosotros, Él tuvo que venir a nosotros en semejanza de hombre, al igual que nosotros.
Nuestro Señor en Persona tuvo así que venir en semejanza de hombre para que Él pudiera encontrarse con nosotros y liberarnos, a nosotros, quienes somos débiles y deficientes. Para tener la carne y la sangre de un hombre, como tienen nuestros cuerpos, Jesús nació en este mundo a través de la Virgen maría. Como está escrito, “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel” (Isaías 7:14), Dios ha venido a nosotros en carne y sangre al igual que nosotros solamente para estar con nosotros. Esta promesa fue profetizada hace más de 700 años antes del nacimiento de Jesús. Si nuestro Señor no se hubiese humillado a nuestro nivel y se hubiese acercado a nosotros, tú y yo nunca habríamos sido capaces de encontrarnos con nuestro Señor. Nuestro Señor vino a este mundo en semejanza de hombre, como nosotros, para encontrarse con nosotros.
Dios Se Ha Convertido en Emmanuel para Nosotros
“Emmanuel” significa “Dios con nosotros,” y el nombre “Jesús” significa “Aquel que salvara a Su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21, 23). Juan 3:16 habla acerca de Emmanuel Jesús lo siguiente: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Debido a que Dios nos amó así, Él se hizo semejante al hombre y vino a este mundo para encontrarse con nosotros.
Jesucristo vino a este mundo en semejanza de hombre nos hizo sin pecado por el evangelio del agua y el Espíritu. Así, Él nos ha convertido en Su propio pueblo. Él ha venido a este mundo por el evangelio del agua y el Espíritu. Cuando escuchamos y creemos en nuestro corazón la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, podemos tener un encuentro con el Santísimo Dios y llegar a ser del pueblo propio de Dios. Podemos encontrarnos con Dios debido a que hemos sido liberados de todos nuestros pecados por el evangelio del agua y el Espíritu. También podemos tener verdadera comunión con Dios debido a que hemos llegado a ser Su propio pueblo. Debido a esto, debemos darnos cuenta que no podemos tener un encuentro con Dios sin creer primeramente en el evangelio del agua y el Espíritu. Por lo tanto, podemos tener un encuentro con Él únicamente a través de la fe. Aunque básicamente nuestro Señor es Dios, Él visitó este mundo por la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu para tener un encuentro quienes básicamente somos pecadores.
Nosotros creemos en el evangelio del agua y el Espíritu, creemos que nuestro Señor es el Rey de reyes, el Dios Creador, y el verdadero Salvador. Estamos agradecidos porque Jesucristo vino a esta tierra en semejanza de hombre. Podemos encontrarnos con Él cuando creemos en la Palabra de Su evangelio hablado. Quienquiera que desee encontrarse con Jesucristo debe darse cuenta que esto solamente es posible creyendo en Él quién vino a este mundo para liberarnos de todos nuestros pecados. No podemos encontrarnos con Él meramente porque lo queremos hacer. Debido a que creemos en el evangelio del agua y el Espíritu, ahora podemos encontrarnos libremente con Dios. Al creer en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu dado por el Señor, hemos llegado a ser le pueblo de Dios. Queridos compañeros creyentes, ¿estas palabras tienen sentido para ustedes?
Cada persona creció en un ambiente distinto, y el sistema de creencias de alguien es moldeado principalmente por este ambiente. Puedes ser un Cristiano debido al ambiente en el cual tú creciste. Entre los creyentes de Jesús, también existen aquellos que se han encontrado con el evangelio por primera vez en una parte postrera de sus vidas. Aunque la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu puedan sonar un poco rara cuando se oye por vez primera, sabemos que es correcta. Es natural que nosotros inicialmente nos confundamos cuando entramos en el poder del evangelio del agua y el Espíritu. Todos atravesamos la misma experiencia al principio. Sin embargo, tu confusión ciertamente será superada cuando pongas tu fe en el evangelio del agua y el Espíritu.
Existen muchos Cristianos que alaban a Dios por su simple afecto hacia Dios a pesar de que no conocen el evangelio del agua y el Espíritu. ¿Realmente le agrada a Él esta alabanza equívoca de los pecadores? Aquellos que han llegado a ser justos por su fe están alabando a Dios con un corazón gozoso. Si va a una iglesia de Dios, podrás encontrar a otra gente que está alabando únicamente la justicia de Dios.
Quienquiera que venga a la iglesia de Dios eventualmente escuchará la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Este evangelio del agua y el Espíritu es la Verdad del evangelio que no puede ser escuchada en ninguna parte del mundo. Aquellos que escuchan y creen la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu se reúnen en la Iglesia de Dios para llevar sus vidas espirituales. También, ya que no puede haber una sola mancha de pecado en sus corazones, llegan a alabar a Dios con corazones totalmente sin pecado. Ellos pueden alabar a Dios desde lo más profundo de sus corazones ya que se han encontrado con el Señor en la Verdad y por lo tanto tienen convicción de su salvación. En la Iglesia de Dios, la gracia de la remisión del pecado, la cual nos la ha dado el Señor, sobre abunda en todo tiempo.
¿Cómo fue posible que nosotros tuviésemos un encuentro con el Señor? Realmente, esto es imposible a través de medios meramente humanos. Carece de sentido común el que nosotros tratemos de encontrarnos con Dios solamente con nuestro propio esfuerzo. Somos incapaces de tener un encuentro con Dios con una fe que esta basada en pensamientos humanos. Es solo por creer en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu por lo que somos liberados de todos nuestros pecados y también es por lo que podemos tener un encuentro con Dios el Creador de todos los Cielos. Para que tengamos un encuentro con Dios, tenemos una necesidad absoluta del evangelio del agua y el Espíritu. No existe defecto en nuestra remisión del pecado la cual es ganada a través de la fe en ese evangelio. Ahora, quien sea que crea en el evangelio del agua y el Espíritu puede encontrarse con Dios y convertirse en el pueblo propio de Dios a través de su fe.
Nuestro verdadero Mediador es Jesucristo (1 Timoteo 2:5). Y el evangelio dado por el Señor del agua y el Espíritu es la verdadera salvación. Nadie puede tener un encuentro con Jesús excepto a través de la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. Ninguno de nosotros puede ser exentado de la condenación eterna a menos que conozcamos la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. Podemos tener un encuentro con Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, solo creyendo en la Verdad real de la salvación la cual vino por el agua y el Espíritu. Así, yo te digo ahora, el que crea en el evangelio del agua y el Espíritu será el más bendecido.
Sin embargo, aquellos Cristianos ministros que no se han topado con el evangelio del agua y el Espíritu no pueden predicar sermones verdaderos ya que no han tenido un encuentro con Dios. Así, solo son capaces de predicar sermones falsos. Puede que prediquen la Palabra de Dios a su modo personal, pero son incapaces de compartir la Verdad que le permite a la gente resolver el problema del pecado en su espíritu. Es absolutamente imposible para ellos hablar de la realidad de la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, ya que no tienen ni la menor idea de la Verdad de este evangelio. Muchos predicadores dan sermones a sus congregantes, pero sus palabras no son nada más que pensamientos teóricos salidos de su propia carne.
¿Cómo es Verdaderamente el Amor de Dios?
¿Cómo es el amor de Dios? En este mundo, existen muchas clases de amor. Existe el amor de la gente, de los amigos, de un amante, de los padres de uno y el amor de Dios. Entonces, ¿Cuál clase de amor es el más precioso? Debido a que al amor incondicional y que nunca cambia es el más valioso, el amor de Dios sobrepasa a los otros sin pensarlo dos veces. Todos deseamos tener el amor de Dios en nuestro corazón. ¿Cómo, entonces, podemos tener el amor de Dios en nuestro corazón? Cuando creemos en Jesucristo, quién vino por la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, como nuestro Salvador, podemos tener el amor de Dios.
Hasta la última generación, la gente solía pensar que podían adquirir sabiduría mundana asistiendo a la iglesia. Sin embargo, en la actualidad, la gente ni siquiera lo considera una ventaja. En estos días, debido a que existen muchos lugares para aprender en el mundo y debido a que la gente había aprendido muchísimo, la gente se haya descontenta a menos que les sea predicado el evangelio del agua y el Espíritu.
El evangelio del agua y el Espíritu solo se predica en la iglesia de Dios. La gente no viene a la iglesia en estos días para tener conocimiento mundano sino para aprender acerca de Dios y para escuchar la voz de Dios a través del evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, ¿Cómo puede un ministro, que ignora el evangelio del agua y el Espíritu, guiar a los demás a la Palabra de Dios? Aquellos que aún ignoran el evangelio del agua y el Espíritu ni han recibido la remisión de sus pecados ni han tenido un encuentro con Dios ya que no conocen la Verdad de este evangelio. ¿Cómo, entonces, pueden discutir el evangelio del agua y el Espíritu, el cual es el evangelio de Dios? Además, ¿cómo pueden hablar de tú condición espiritual? Son incapaces de discutir la remisión del pecado y la salvación verdadera. Ellos solo confunden los corazones de los Cristianos espiritualmente ciegos con sus doctrinas. Todos deben ser lavados completamente de todos sus pecados por su fe en el evangelio del agua y el Espíritu. De otra manera, es imposible compartir este verdadero evangelio claramente manifestado en la Biblia.
Sin embargo, nosotros los que creemos en el evangelio del agua y el Espíritu pudimos tener un encuentro con Jesús a través de la Verdad de este evangelio. Ya que Jesús vino a este mundo por el agua y la sangre (1 Juan 5:6), nacemos de nuevo y también somos parte del pueblo propio de Dios por nuestra fe en este evangelio.
En el pasaje de la Escritura de hoy, escrito está que Jesucristo es Dios: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (1 Juan 1:1-5).
En el principio, existía la Palabra. Esta Palabra era de hecho la Palabra de Dios. Este mundo fue creado a través de la Palabra de Dios, y no existía nada en este mundo que no fuese hecho a través de la palabra de Dios. En la Palabra de Dios, la vida llegó para todas las cosas. Esa vida también dio vida a los hombres.
Dios el Creador de todo el universo es el mismísimo Dios Trino; -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios hizo del universo una realidad por Su Palabra, “Hágase algo.” Cuando Dios habló, así se hizo. Lo que estoy diciendo es que este Dios Omnipotente ha venido a nosotros como nuestro Salvador. Con nuestro Señor, quién vino a este mundo, llegó la autoridad para limpiarnos de todos nuestros pecados. Sin embargo, muchísima gente no conoce al Señor y mueren como pecadores. “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.” (Juan 1:5).
Sin embargo, tú y yo que creemos en el evangelio del agua y el Espíritu hemos recibido muchísimo amor de parte de Dios. Dios nuestro Salvador vino a este mundo en semejanza de hombre como nosotros. Al recibir el bautismo de Juan el Bautista y al morir sobre la Cruz, Él tomó todos nuestros pecados sobre Sí Mismo y los expió todos ellos. Al resucitar de entre los muertos, Él nos ha dado, a quienes creemos en el evangelio del agua y el Espíritu, la gracia para llamar a Dios Padre “Abba padre.” Al conocer y al creer en el evangelio del agua y el Espíritu, hemos sido liberados de todos nuestros pecados y hemos sido adoptados como los propios hijos de Dios. Así, a través del evangelio del agua y el Espíritu, hemos tenido un encuentro con nuestro Salvador, Jesucristo. Ya que hemos conocido a Dios por la Verdad de este evangelio, ¿Qué gran amor hemos recibido de Dios?
Nosotros, quienes hemos nacido de Nuevo al creer en Jesús como nuestro Salvador a través del evangelio del agua y el Espíritu, hemos recibido la enorme gracia de la salvación. Sin embargo, mucha gente permanece como pecadora en las tinieblas, aunque la luz del evangelio del agua y el Espíritu ha resplandecido sobre ellos. ¿Cuan grande vergüenza es que muchísima gente aún continué vagando en las tinieblas, cuando Jesucristo ya ha liberado a todos de todos sus pecados al venir a través del evangelio del agua y el Espíritu? Ciertamente hemos recibido gracia abundante, porque hemos encontrado a Jesús a través de nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu.
Si tomamos un momento para reflexionar sobre nosotros mismos, no hemos conocido a nuestro Señor debido a nuestra inteligencia. Si pudiéramos conocer a nuestro Señor por nuestras habilidades carnales, no hubiésemos podido conocer a nuestro Señor. ¿Cómo gente tan insignificante como nosotros puede conocer a este maravilloso Dios?
Si observamos a cada individuo en comparación con el universo, somos como polvo. No, ni siquiera polvo. Si tales seres intentaran encontrarse con el Señor, es razonable pensar que no sería posible. Es por eso que Él vino a nosotros y se encontró con nosotros. No hemos tenido un encuentro con Dios a través de nuestra excelencia en la carne, sino que pudimos tener un encuentro con Dios debido a que nuestro Señor nos ha liberado con la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Aquellos que han creído esto y han tenido un encuentro con el Señor han recibido Su amor verdadero. Así como ahora traigo puesto un traje formal, aquellos que han creído en el evangelio del agua y el Espíritu están usando las ropas de la justicia de Dios. Nosotros, quienes nos hemos puesto el amor de Dios, estamos usando ciertamente Su gran amor. Es un gran privilegio recibir bendiciones, gracia, salvación y el amor del Dios Todopoderoso, quién es el Creador y el Salvador.
Nosotros no hemos amado a Dios, sino que Dios nos amó primero y lo hizo incondicionalmente por la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, al encontrarse con nosotros y al cubrirnos con Su amor (1 Juan 4:19). Así, hemos llegado a ser el propio pueblo de Dios, siendo adoptados como Sus hijos, y hemos ganado el derecho de entrar al mundo de la eternidad. No existe nada que hayamos hecho por nuestra parte para completar esta sorprendente Verdad de Dios. Dios lo hizo todo por Su parte.
El que nosotros persigamos ese amor de Dios es tan inútil como el viajar por todo el mundo buscando a una madre desconocida, como lo menciona un cuento de hadas. No seremos capaces de encontrar al Salvador, aún si intentáramos buscar en cada esquina de este universo. Podemos tener un encuentro con Dios solo porque Él Mismo vino a tener un encuentro con nosotros. Podemos tener un encuentro con el Señor y somos libres de todos nuestros pecados solo al creer en el evangelio dado por el Señor del agua y el Espíritu. Nadie puede recibir la remisión del pecado por sus propias obras o habilidades.
Así, tenemos que abandonar nuestros pensamientos humanos que se oponen a la voluntad de Dios. Toda la salvación sale de nuestro Señor. El pensar que haremos algo con nuestro propio conocimiento humano es una ilusión. Es olvidarse del lugar de uno, actuando como un cachorro que no tiene temor del tigre. Si realmente deseamos tener un encuentro con el Señor de la Verdad, tenemos que poner atención a la Palabra de Dios con nuestros ojos y con nuestros oídos. El problema es que la gente es engañada por las falsas enseñanzas y, por lo tanto, fallan en reconocer la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu.
Aquellos que son ignorantes de la Verdad del agua y el Espíritu no tendrán un encuentro con el Señor aún cuando les sea dad una segunda oportunidad. Aquellos que no han sido lavados completamente de todos sus pecados por su fe en el evangelio del agua y el Espíritu no pueden comprender ni siquiera una línea de la Biblia correctamente. Ellos solo pueden decir que la Palabra de Dios se compone de la parte blanca la cual es el papel y de las letras negras. Podrán llegar a tener conocimiento académico de este mundo, pero la Palabra escrita de la Biblia es indescriptiblemente complicada para ellos. Si Jesús habló la Palabra en el principio para crear los cielos y la tierra, esa Palabra es la Palabra de Dios. Y este universo fue creado solamente por Su Palabra. Pero los Cristianos religiosos tratan de interpretar Su Palabra únicamente a través de su propio entendimiento limitado. Por lo tanto, es imposible para aquellos, que no conocen el evangelio del agua y el Espíritu, comprendan cómo Dios vino a este mundo en semejanza humana.
Yo tuve un encuentro a través de la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu 10 años después de que a creer en Jesús como mi Salvador. Mientras teología me di cuenta que únivel de graduado, era expresamente imposible conocer la de Jesucristo a través de tal teología. “¡Ah! Espresamente es imposible conocer a Jesús. Entre más aprendo de la Biblia, solo se hace más complicado comprender. Puedo entender cada variación de las doctrinas Cristianas.- Puedo memorizar cada detalle de la soteriología, de la teología sistemática y la pneumatología.- pero la Biblia es diferente. Un día creo que tengo algo muy firme, al día siguiente no estoy tan seguro. Entre más estudio la Biblia, más me confundo.” Así que más bien me di por vencido. Eventualmente pensé, “Soy muy ignorante de la Biblia.”
Cuando creí en Jesús por primera vez, yo pensé que conocía la Biblia más o menos bien. Aunque yo afirmaba haber creído en Jesús como mi Salvador, todo lo que pensé que sabía me puso a dudar 10 años después. Afortunadamente, me di cuenta de la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu mientras leía las Escrituras. A través de ellas, los pecados de mi corazón fueron borrados completamente. Recibí la bendición de Dios de nacer de nuevo conociendo y luego creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu a través de la Palabra escrita de Dios. El evangelio del agua y el Espíritu afirma, “Jesús eliminó todos los pecados del mundo al recibir el bautismo de Juan el Bautista y al morir sobre la Cruz.” Solo después de que conocí la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, pude verdaderamente tener un encuentro con Jesús mi Salvador. En concreto, cuando conocí el evangelio del agua y el Espíritu, verdaderamente pude conocer a Jesús.
Desde entonces, he podido predicar la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Cuando comparto la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, aquellos que escucharon el mensaje pudieron tener un encuentro apropiado con el Señor al igual que yo tuve un encuentro con el Señor mi Dios.
En retrospectiva, yo tenía una creencia en Dios incompleta antes de conocer el evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, mi fe es muy diferente ahora. Tengo muchas ocupaciones en mi trabajo, pero cuando me tomo un tiempo para orar y leer la Biblia, un pensamiento me llega; “¿Cómo conocí a Dios?” esta era una pregunta que antes no podía contestar con precisión.
“Señor Jesús, Tú has venido a mi con la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Tú me has visitado al venir a este mundo en semejanza de hombre. Tú tomaste todos mis pecados sobre Tú cuerpo al recibir el bautismo, y moriste en la Cruz en mi lugar. Al tercer día, te levantaste de entre los muertos, y ascendiste a los Cielos. La Palabra que Tú hablaste fue grabada para que pudiera conocerme a mi mismo y a Dios a través de ella. Cuando yo se en mi corazón y creo que Dios me ha liberado de todos mis pecados, yo recibí mi salvación. Expresamente esto se debió a Tú gracia y amor. ¿Cómo pude haber tenido un encuentro con Dios de cualquier otra forma?” no puedo evitar el confesar esto. Lo que estoy diciendo es que no fue a través de los esfuerzos de mi parte por lo que tuve un encuentro con el Señor. El Señor me ha liberado de todos mis pecados por Su gracia, Él me ha amado por Su gracia, y Él se encontró conmigo y contigo por Su gracia. Yo doy gracias a Dios, mientras reflexiono en esto.
Meramente soy una criatura, débil y deficiente, no teniendo nada de que jactarme. No solamente ante Dios sino ante gente tampoco tengo nada de que jactarme, pero Él tuvo un encuentro conmigo de Su amor. “Él se hizo hombre por amor a mí y trajo la salvación a la humanidad al venir a nosotros por el agua y el Espíritu. Es por el ello que Él Señor desea no solo tener un encuentro conmigo sino con el resto de la humanidad. Él Señor siempre esta cerca de la gente. Sin embargo, la mayoría de ellos no han tenido un encuentro con Él, aunque nosotros si.” Mi corazón esta alegre siempre que estos pensamientos me acontecen. Mientras veo a los congregantes y a los siervos de la Iglesia de Dios, me pongo feliz ya que siento que “Son gente que verdaderamente ha encontrado a Dios.”
Queridos compañeros creyentes, ¿cuanta gente hay en este mundo que ha creído en Jesús y se ha encontrado con el Dios de la Verdad? ¿Hay muchos? Queridos compañeros creyentes, no existen muchos Cristianos que han encontrado a Dios por el evangelio del agua y el Espíritu.
Es por ellos que estamos sirviendo a la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. La razón por la cual tenemos reuniones de avivamiento en la Iglesia de Dios es para que aquellos que no han tenido un encuentro con Dios ciertamente tengan un encuentro con Dios. Aunque la Biblia es un libro muy grueso, puede ser resumido en unas cuantas palabras: Ellas son el evangelio del agua y el Espíritu. Si después de escuchar la Palabra y de chocarla y de descubrirte a ti mismo a través de ella, el Señor vendrá a ti. Si conoces y crees que Jesús llevó todos tus pecados y los expió por el bautismo y por la Cruz, entonces puedes tener un encuentro con el Señor.
Podrás inquirir, “¿Cómo es posible que meras criaturas se encuentren con Dios?” si nos encontramos con el Señor a través de nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu, comprenderemos el evangelio del agua y el Espíritu en ese momento y diremos “Ah eso es.” Sin embargo, aquellos que carecen de un corazón humilde es difícil que reciban este amor especial de Dios. Muchos bebes nacen a cada momento. Sin embargo, ¿existe alguien que haya conocido a Dios, el Creador de todo el universo, a través de su propio método? No, nadie puede conocerlo a Él por sí mismo.
Entonces, ¿cómo puedo recibir el amor de Dios y la bendición de Él? La respuesta correcta es que “El Señor ha tenido un encuentro conmigo.” Para encontrarse conmigo, el Señor vino a este mundo en semejanza de hombre como yo: Él tomó todos nuestros pecados sobre Sí Mismo al recibir el bautismo de Juan el Bautista. Cuando Él murió sobre la Cruz, Él recibió el juicio por todos nuestros pecados en lugar nuestro. Y al tercer día, Él resucitó de entre los muertos. A través de estos actos de justicia, el Señor ha tenido un encuentro conmigo y contigo. Así, hemos recibido nuestra salvación de todos nuestros pecados.
Yo estoy delante de ustedes como un pastor que cree en el evangelio del agua y el Espíritu. Aunque soy insuficiente en muchas áreas, es mi más sincero deseo guiar a toda la gente que no ha tenido un encuentro con el Señor a quién yo he encintrado. Yo no soy un VIP. Me comparo con un guía de turistas. Como un guía en una atracción turística, aquellos que han tenido un encuentro con el Señor a través de su fe en el evangelio del agua y el Espíritu son predicadores del evangelio, que guían a otros a Jesús. Si vamos a ser buenos guías espirituales, necesitamos creer en el evangelio del agua y el Espíritu y recibir un entrenamiento espiritual apropiado. Sin importar cuan articulada es una persona, a menos que conozca la atracción turística y del papel de un guía, no podrá ser un buen guía. Por lo tanto, nosotros, primero que nada, tenemos que saber acerca del Evangelio del agua y el Espíritu.
Pude acercarme a Dios porque primero me encontré con el evangelio del agua y el Espíritu. Y solo porque el Señor escogió encontrarse conmigo por el evangelio del agua y el Espíritu, por ello yo pude tener un encuentro con el Señor. Me he vestido con el amor del Señor debido a que el Señor verdaderamente me amó primero. Debido a me he vestido con el amor de Dios, estoy tratando de esparcir ese amor por todo el mundo. También, debido a me he encontrado con Él, estoy tratando de presentarte con Él y de guiarte a Él. Debido a que estoy agradecido por el hecho de que el Señor se ha encontrado conmigo, también me hace feliz que el Señor se haya encontrado contigo. A través de estos sermones, espero que todos ustedes experimenten cuan honrados y agradecidos debemos estar todos porque el Señor haya tenido un encuentro con nosotros. Aún así, tengo confianza que somos de un mismo corazón, ya que todos hemos nacido de nuevo por el evangelio del agua y el Espíritu.
La Verdad del evangelio del agua y el Espíritu es la piedra angular de la salvación para todos los pecadores. Si nos falta la fe en esta Verdad, somos incapaces de tener un encuentro con el Señor. Si alguno de ustedes no cree en el evangelio del agua y el Espíritu, será engañado por los falsos ministros y perderán sus almas al igual que su dinero.
¿Existe alguien de entre ustedes que aún tiene pecado en el corazón? ¿Cómo puedes decir que has aceptado en tu corazón a Jesús como tu Salvador, cuando los pecados en tu corazón continúan intactos ya que no conoces el evangelio del agua y el Espíritu? ¿Cuál otra Verdad hay aparte del evangelio del agua y el Espíritu por el cual pueden encontrar a Jesús y recibir salvación? Su tonta afirmación de que han nacido de nuevo sin creer correctamente en el evangelio del agua y el Espíritu te está guiando a la muerte. Es por ello que constantemente debemos soplar la trompeta de la salvación para que todos en el mundo puedan escuchar la Verdad del evangelio y sean salvos del pecado. Si la gente fracasa en tener un encuentro con el Señor y recibir nuevamente la salvación ya que escogen no hacer caso del evangelio del agua y el Espíritu cuando lo estamos predicando fielmente, la responsabilidad es sobre ellos.
Debemos amar, agradecer, creer y glorificar a Dios durante los días de nuestras vidas. Debemos compartir lo que hemos recibido. Y al igual que Dios tuvo un encuentro con nosotros, también nosotros debemos compartir el evangelio del agua y el Espíritu y presentar a Dios a aquellos que ignoran Su existencia para que también pueda tener un encuentro con Él. Eso es lo que nosotros los justos debemos hacer.
El Señor nos ha liberado de todos nuestros pecados. Debemos vivir nuestras vidas alabando al Señor y dándole gracias a Él.
Debemos Nacer de Dios
< Juan 1:12-18 >
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”
Tenemos que creer en Jesucristo nuestro Salvador, quien vino por la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, para recibir la salvación de todos nuestros pecados. Juan 1:10 dice, “En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.” Aquí, la frase “En el mundo estaba” implica que Jesucristo ciertamente existió en este mundo. El Señor es el Creador de este mundo. Así, el Creador de este mundo vino a las criaturas. Él las creó y vivió juntamente entre ellas. Sin embargo, todos en este mundo, ni siquiera los Judíos le reconocieron a Él como el Salvador.
Jesús fue el Dios quién nos habló de la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Jesucristo estuvo en este mundo, el cual fue creado por Él. Sin embargo, no lo conocimos a Él como el Señor y el Salvador. Aún ahora, Jesucristo ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu al mundo que Él Mismo ha creado, pero existe más gente que rechaza a Jesús que la que lo acepta como su Salvador. Mucha gente de este mundo ni supo ni reconoció que Jesús es Dios Creador del universo y el Salvador, quien ha expiado todos sus pecados. Deben darse cuenta de cuan indiferentes e ignorantes son de Jesús hasta ahora, y deben volverse a Él creyendo en el propio evangelio de la Verdad del agua y el Espíritu.
¿Porqué Vino Jesús a Este Mundo en Semejanza de Hombre?
Jesucristo vino a este mundo a liberar a los pecadores de todos sus pecados al recibir totalmente el juicio por todos los pecados de la humanidad a través de Su bautismo, Él se hizo un ser humano para liberar a toda la humanidad de todos sus pecados. Entonces, ¿realmente fue posible que Jesucristo llegara a ser una criatura mortal? Fue posible ya que Jesucristo el verdadero Dios vino como un ser humano. Así, Jesucristo fue el Dios de la Misericordia así como el Hijo de Dios. Debido a que mucho nos amó a Sus propios humanos creados, Él vino a este mundo como el Salvador de acuerdo a la voluntad de Su Padre. Jesucristo vino a expiar todos los pecados de la humanidad los cuales nos había separado de Dios Padre. Jesucristo necesariamente tuvo que convertirse en ser humano para liberar a los pecadores de todos sus pecados. Él vino a toda la humanidad como un ser humano a través del cuerpo de la Virgen María tal como lo prometió.
Así, muchísima gente en estos días pronuncian palabras de incredulidad. La gente duda de cómo una virgen pudo dar a luz a un bebe. Aún así, Dios vino a este mundo como un ser humano como fue prometido a través del profeta Isaías hace más o menos 2700 años atrás. Citando a Isaías 7:14, Mateo 1:23 dice, “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” Jesucristo vino a este mundo a través del cuerpo de una virgen así como fue prometido.
Científicamente hablando, la pregunta es como puede una virgen dar a luz sin atravesar el proceso natural. Si usted me preguntara si es posible, yo respondería, “No.” Sin embargo, es posible ya que fundamentalmente Jesús es Dios. Él tenía tal poder y autoridad absolutos. ¿Porqué haría eso Él? Era necesario ya que el hombre había sido engañado por Satanás el Demonio, y todos habíamos caído profundamente en el pecado. Específicamente para liberarnos de todos los pecados del mundo, el Señor tuvo que venir en semejanza de hombre igual que nosotros a través del cuerpo de una virgen.
¿Entiendes el mensaje que estoy tratando de darte? Si pensamos desde nuestra perspectiva carnal, lo que estoy diciendo no tiene ningún sentido. Sin embargo, Dios esta hablando a través de la Palabra de la Biblia ya que “Él estaba en el mundo” y que “la gente no lo acepto a Él cuando Él estaba en el mundo.” Así, solo creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu es posible tal entendimiento.
¿Cómo Dios Mismo se Revela a Nosotros?
¿Cómo Dios Mismo se revela a nosotros? Él se revela a Sí Mismo a través de Su Palabra. Dios existe en la Santa Trinidad de Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Podemos encontrarnos con Dios solo cuando creemos en nuestro corazón Su Palabra, la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu.
Repetidamente Dios nos dice que la Palabra grabada en la Biblia es la mismísima Palabra de Dios. Entonces, ¿que quiere decir con “Dios es Espíritu (Juan 4:24)”? decir que Dios es Espíritu significa que Dios no es un ser material. Y también la Biblia dice, “Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.” (Habacuc 2:20). Tenemos que escucharlo a Él en silencio cuando Él nos habla, ya que Él siempre habla la Verdad. Aunque es difícil para nosotros creer que Dios es Espíritu, no es difícil saber quien es Dios una vez que conocemos y creemos en Jesucristo quien vino por el evangelio del agua y el Espíritu. Mientras nuestro corazón se vuelve hacia a Dios a través de la palabra de Dios, todos nuestros problemas de pecado se resuelven por nuestra fe en la Palabra de la Verdad.
Dios se ha aparecido a toda la gente a través de Su Palabra. Todos los 66 Libros individuales de la Santa Biblia, el Antiguo y el Nuevo Testamentos de la Biblia son la mismísima Palabra de Dios. Así, si creemos en el amor de Dios creyendo primero en el evangelio del agua y el Espíritu, llegamos a tener un encuentro con Dios. A partir de aquí, esta Palabra de la Biblia es la mismísima Palabra de Dios. El hecho más misterioso y maravilloso es que todos nuestros pecados pueden ser borrados y podemos llegar a ser el pueblo de Dios cuando creemos con nuestro corazón en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Verdaderamente somos guiados hacia Dios cuando creemos en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, la cual es la mismísima Palabra de Dios. Verdaderamente, al tener fe en la Palabra de Dios significa vivir con la fe de la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Verdad de Dios.
Cuando Creemos en Nuestro Corazón el Evangelio del Agua y el Espíritu, el Cual Está Grabado en la Palabra de Dios, Nos convertimos en el Propio Pueblo de Dios en ese Mismo Instante.
Tenemos que aceptar la Palabra de Dios en nuestro corazón. Juan 1:11-13 del pasaje de la Escritura de hot dice, “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”
Tenemos que creer en Jesús como nuestro Salvador: Tenemos que creer que Jesús vino a este mundo a través de la virgen, nacido para liberarnos de todos nuestros pecados; que Él tomó todos nuestros pecados al recibir el bautismo en el Río Jordán a la edad de treinta; que Él llevó nuestros pecados hasta la Cruz en donde Él fue crucificado y abandonado hasta morir; y que Él se levantó de entre los muertos y ascendió al Cielo y ahora se sienta a la diestra del trono de Dios Padre. Dios ha dado a aquellos, que aceptan en su corazón que Jesús recibió el bautismo y derramó Su sangre para que nosotros los pecadores pudiéramos ser liberados de todos nuestros pecados, y tener el poder y la autoridad de llegar a ser hijos de Dios.
Dios desea hablarnos toda la Palabra a través de la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Nosotros quienes meramente somos criaturas podemos nacer de nuevo como hijos de Dios cuando aceptamos el evangelio del agua y el Espíritu, por el cual fueron borrados todos nuestros pecados. El amor de Dios hacia nosotros esta comprimido en la Palabra de Dios. Así, simultáneamente aceptamos la Palabra escrita de Dios con el evangelio del agua y el Espíritu. Al creer en la Palabra de Dios, verdaderamente podemos experimentar la remisión del pecado así como la vida eterna.
La Biblia en su totalidad no es entendida fácilmente por aquellos que creen en Cristo como Salvador personal. Sin embargo, a través de la Palabra de Dios podemos entender quienes somos como seres humanos, de donde venimos y eventualmente a donde iremos. Debemos conocer el amor de Dios a través del evangelio del agua y el Espíritu, ya que el amor de Dios se revela en la Verdad de este evangelio. Si esta escrito que Dios nos creó a nosotros los humanos con polvo, debemos saberlo y creerlo. De acuerdo a la Palabra escrita de Dios, el SEÑOR Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en sus fosas nasales el aliento de vida; y el hombre se convirtió en un ser viviente (Génesis 2:7). También, la Palabra escrita de Dios dice que, cuando morimos, regresaremos al polvo. También está escrito en la Biblia que los humanos son pecadores nacidos con pecados innatos. También dice que Dios nos resucitara a todos nosotros en los últimos días.