¡A jugar!
El juego de menos estrés y más felicidad
por Larry Costner
Copyright
2011 Larry Costner
Smashwords Edition
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Indice
Capítulo
1
La regla del juego
Capítulo
2
Estrategias del juego
Capítulo
3
Prolepsis
Capítulo
4
Apólogos
Nota del autor
Escribí esta obra pequeña por primera vez en el inglés, mi lengua materna. Aprendí el poco español que sé como un adulto – un proceso difícil y medio completado. Estoy seguro que el lector verá que tan incompleto que se queda mi aprendizaje del idioma al ver lo que sigue. Traducí el librito solo, con ayuda de nadie. Disculpe, entonces, los errores de la gramática que se encuentren. Son todos míos. ¡A “nobody else” puedo echarle la culpa! ☺
Le invito a jugar un juego mental. Espero que lo encuentre ser un juego muy importante y útil.
Es cierto que las palabras que siguen no serán suficientes para convencerle du su importancia o su utilidad. Al menos, espero que este librito le atraiga a poner a prueba el juego. Creo que sus experiencias con el juego, entonces, le convencerán de su utilidad.
El juego es a la vez sencillo y difícil. La premisa del juego se puede exponer simplemente. Hay solamente una regla. (Esta regla se presentará pronto. ¡Tenga paciencia, estimado lector!) Pero creo que encontrará esta regla tan sencilla sumamente difícil para seguir. Se dará cuenta de que, en realidad, no estaba jugando el juego como usted había creído. En efecto, de ninguna manera jugaba el juego, o quizás jugaba otro juego no planeado!
Será frustrante. Usted estará decidido jugar el juego, y de repente irá cayendo en la cuenta de que no lo hace. Se dirá, “Quiero jugar, pero no puedo seguir la regla”.
Es posible que la frustración se convierta a la repugnancia, y luego que la repugnancia le conduzca a darse por vencido. Es possible que abandone completamente el juego.
Justamente por esta razón le llamo “juego” a este esfuerzo. Si considerara el proceso como una obligación, es cierto que huiría. Pero visto como un juego, puede regresar al intento con el sentido del jugar en vez de pesadez o deber.
Para resumir, hay solo una razón para seguir esta práctica: Hágala si reciba beneficios. (Creo que sí los lograrán.) ¿Cómo puede notar si los beneficios se acumulan? Inténtela. (Creo que sí debe hacer el esfuerzo.) ¿Cómo puede evitar el fracaso periódico? (Es probable que no pueda.)
¿Cómo puede prevenir que esos fracasos periódicos le desanimen al punto del abandono? Véalo todo como un juego. Cuando se dé cuenta de que no juega el juego, aunque tenía la intención de hacerlo, regrésese al juego, encogiéndose interiormente de los hombros. Comprenda que el juego, aunque simple, es sumamente difícil seguir jugando.
Cuando se encuentre 'fuera del juego', vuelva a jugarlo filosóficamente. Dígase a sí mismo, “A jugar” – y hágalo.
La cosa rara es que este juego nomás tiene una regla. La regla básica es:
Piense solamente en lo que hace.
¿Qué?, dice usted. Qué juego más tonto y ridículo. Siempre pienso en lo que hago. ¿Quién no lo hace?
A usted le doy felicitaciones. Por mucho tiempo he buscado a tal persona – él que siempre piensa en lo que está haciendo. Póngase en contacto conmigo inmediatamente para que yo aprenda su método. Pero es mi experiencia que usted es una persona rara. Mi experiencia muestra que la mayor parte de la gente (Yo habría dicho 'todos' antes de su protesta) solo esporádicamente piensan en lo que hacen.
Es cierto que todos nosotros tenemos duraciones de tiempo cuando nos enfocamos en el momento y en nuestras acciones dentro de ese momento. Pero esas duraciones son más breves y menos frecuentes que al principio suponemos.
Vamos a utilizar una palabra de la literatura de tales cosas. La palabra en inglés es “mindfulness”, o sea, “atención plena” o “presencia mental”. Mindfulness, entonces, significa cuidadosa consciencia del momento actual – consciencia de lo que hacemos y sentimos y de lo que ocurre ahorita. Y como dije, todos nosotros tenemos períodos de mindfulness.
Mi ejemplo favorito es cuando me encuentro en la silla del dentista, y él empuja el girando taladro dental dentro de mi boca. ¡En aquel entonces estoy auténticamente consciente del momento! No estoy pensando en la necesidad de recoger mi ropa de la lavandería. No estoy pensando en el comentario poco apropriado de mi colega en el trabajo – ni en mi respuesta sucinta y expresiva que yo debería haber dado. No pienso en el dolor en mi espalda. No pienso en el pasado ni en el futuro. Mi mente está enfocada en la situacción actual – en lo que hago y en lo que sucede.
Pero más tarde, en camino a la casa, ¿en qué estoy pensando? Pienso en la baba que derrama sobre mi labio todavía dormido. Pienso en mi cena y en que si podré comerla. Tengo un pensamiento breve de la ayudante atractiva del dentista. Me preocupo de los tontos que manejan demasiado despacio y de los imbéciles que manejan demasiado rápido. (¿Por qué no pueden manejar a la velocidad perfecta, que por casualidad es la velocidad que yo quiero mantener?) Me siento ofendido de nuevo de la crítica que me dió mi colega en el trabajo. Le saco punto a la réplica que debería haber dado.
Yo pienso en todas estas cosas y en cientas de otras. ¡Pero no estoy pensando en lo que actualmente hago! Conduzco mi carro. Estoy en una condición mental de 'piloto automático' en un vehículo que pesa una tonelada y media, arrojándome por el camino a las 50 millas por hora, apenas pulgadas de otros carros conducidos por otras personas también en condición 'piloto automático'.
¿Por qué importa?
En el ejemplo que se presentó anteriormente, un beneficio obvio de jugar el juego de mindfulness es el aumento de seguridad para nosotros y para otros. Pero más allá de eso, ¿nos importa que aumentemos las incidencias y la duración de pensar en lo que hacemos?
Digo yo que sí. Digo yo que es preferible y lógico que queramos involucrarnos mentalmente con lo que ocurre en este momento actual. ¿En la mayor parte de las circunstancias no querría usted ocuparse con la realidad en vez de la ilusión? Es cierto que solamente ahora existe: El pasado se ha ido y el futuro ya no ha llegado.
El lector cuidadoso ahora protesta, “¿No necesitamos considerar sucesos pasados y prever sucesos del futuro para realizar nuestras vidas en el presente? Y le contesto que sí. ¿Pero es necesario que la reflexión del pasado y del futuro predomine nuestros pensamientos por encima de nuestra reflexión del presente? No nos preocupemos con el pasado ni el futuro en perjuicio del momento actual. ¡No soñemos despiertos, sin querer, por la mayor parte de nuestras vidas!
Mindfulness es un sentido de claridad de experiencia arraigado en el momento actual. Es consciencia de lo que es, no es preocupación con lo que era o lo que será. Es muy difícil para la persona moderna vivir 'en el momento'. Normalmente, pasamos muy poco tiempo 'aquí y ahora'. Preferimos esperar el futuro o revivir el pasado, formando fantasías y abstracciones. En vez de vivir el momento actual, estamos empujados al futuro o arrastrados al pasado.
Reflexione por un minuto: ¿Cuántos de sus pensamientos cotidianos consisten en unas fantasías de lo que una persona le haya dicho, en lo que usted debería haber dicho para contestar, o en lo que usted va a decir la próxima vez que se encuentre en esa situación? ¿Cuántos de sus pensamientos son nada más que unas fantasías complicadas de lo que debe hacer, lo que hacía en el pasado, o lo que tiene que hacer en el futuro? Podemos pasar mucho tiempo sin estar conscientes de lo que hacemos o de lo que ocurre en el momento actual. Lógicamente admitimos que el pasado ya no existe y que el futuro ya no ha llegado – que nomás el presente tiene realidad objetiva. ¡Pero de ningúna manera están presentes nuestras mentes!
Esta situación es más común cuando hacemos los quehaceres prosaicos y repetitivos de la vida diaria. ¿En qué piensa mientras conduce su carro a casa después del trabajo, mientras lava los trastes, mientras se baña, o mientras hace cualquiera de las acciones tan comunes y banales de la vida cotidiana? Piensa en lo que actualmente hace? Es probable que no. (¡A menos que juega el juego!) Es muy probable que usted reitere mentalmente una experiencia pasada – usualmente una que sea negativa que le traiga el estrés. O, de otra forma, sueña despierto del futuro, inventándose los 'castillos en el aire' acerca de algo que haría si solo tuviera el tiempo. Por la mayoría de las horas del día pensamos en casi cualquier cosa en vez de lo que actualmente hacemos.
Por supuesto, la práctica de mindfulness no excluye la decidida consideración del pasado o del futuro. Pero hay una diferencia cualitativa entre 'decidida consideración' y desconexión completa de la realidad actual.
¿Cómo puede averiguar la diferencia? A jugar el juego. Póngase consciente de este preciso momento. Luego pregúntese si el rumiar del pasado es necesario o útil. Sea usted el juez. Es posible que sí sea necesario y útil. Pero creo que usted determinará que bastante a menudo no lo es. Y el resultado final es el estrés.
El estrés y la segunda derivación del estrés
¿Qué es el estrés? Todos tenemos una idea de lo que es, pero es difícil definir en palabras. En este librito voy a definirlo como 'el sufrimiento interno debido a la condición o situación en la cual se encuentre una persona'.
Uno debe estar sensible a la multitud de condiciones y situaciones que otras personas experimentan. Es demasiado fácil insistir en que el estrés, en totalidad, es evitable – así que hacemos que los que experimentan el estrés crean que tienen algún tipo de defecto de personalidad. Eso no es el caso. A lo mejor usted tiene una buena razón para su estrés. Si usted sufre de una enfermedad grave, o si tiene un/a hijo/a en peligro, o aguanta una persecución, o si experimenta otras posibilidades innumerables, entonces es muy posible que su estrés sea válido, justificado, e inevitable.
Pero esto no es siempre el caso. A veces determina que su estrés sí es evitable. Usted cree que con un poco de ayuda sería posible mitigar su estrés – aliviarlo, atenuarlo, domarlo, controlarlo. El juego es exactamente lo que necesita.
Hay otro nivel de estrés que yo llamo 'la segunda derivación del estrés'. Fundamentalmente es 'sufrir el estrés acerca de su estrés'. Nace y prospera en el caldo de fantasía y rumia en lo cual nos encontramos con demasiado frecuencia. En esas ocasiones nos preocupamos del futuro, inventándo escenarios de resultados negativos. Alternativamente, revivimos injusticias del pasado, inventando locuras de lo que deberíamos haber hecho en alguna situación que está más allá de nuestra alcance para cambiar o influenciar en este momento actual.
¿Cómo puede saber si sufre del estrés de segunda derivación? ¡Al jugar!... y a ver si ayuda. Estas son las situaciones con las cuales el juego se encarga con gran efecto. Yo garantizo éxito. El estrés de segunda derivación se disipará y alguna parte del estrés de primera derivación se reducirá. Se mejorará su salud mental, y en muchos casos su salud físca también.
¡Estimado lector! A jugar.... para averiguar si es útil. ¿En qué consiste su objeción? El juego es nada más que la práctica de vivir en el presente. Los momentos del pasado son memorias; los momentos del futuro son al mejor pronósticos lógicos. Usted está aquí. Usted está ahora. Esté mindful. Juegue el juego.
Usted me pregunta, “¿Pero debo hacer caso omiso de mi situación? No, de ninguna manera. La práctica de mindfulness no es una manera de evitar la realidad de la vida. Al contrario, es una manera de hacer frente a la realidad objetiva con la razón y la verdad. Es simplemente una manera de despertarse y evitar la fantasía. Admito que hay ocasiones cuando una fantasía de estar en otro lugar es apropriada y útil. Sentado en la silla del dentista, con el taladro dental descendiendo en la boca, no hay nada incorrecto en 'salirse del momento' con la imagen mental de estar en un tranquilo prado de las montañas, en vez de fijarse en ese taladro que gira. ¡Claro que no quiere jugar el juego de estar en el momento en aquella circunstancia! Y no es inadecuado perderse en una gran novela ni en una película absorbente. Pero, por lo general, las fantasías mentales consumen demasiado de nuestros momentos despiertos, al perjuicio de nuestro estado psicológico.