Excerpt for Los secretos detrás del secreto. by Terry Guindi, available in its entirety at Smashwords


Los Secretors detrás del secreto


Terry Guindi Lopata


PUBLISHED BY Joseph Jaim Zonana


AT SMASHWORDS


COPYRIGHT 2011 Terry Guindi Lopata

LOS SECRETOS DETRÁS DEL SECRETO

Terry Guindi Lopata


A mis nietos, que me recuerdan cada día

que se puede y se debe soñar

Chapter 1: INTRODUCCIÓN

“Y dígame, ¿usted qué se considera… maestra, maga, escritora, conferencista, adivinadora?” –me pregunta la reportera que me entrevista para su siguiente reportaje en una revista mexicana. Yo me quedo pensativa y, al cabo de unos segundos, le respondo: “Creo que me considero todo eso porque para ser maestra y conferencista necesitas ser maga, la magia es indispensable para compartir con los otros lo que sabes y para convencerlos de, entre otras cosas, hacer a un lado sus creencias limitantes”. “Oiga –dice insistente un poco más adelante- usted me comenta que recibe cientos de testimonios acerca de su libro Por mí, por mi casa y por lo que me espera, ¿en algún momento, alguna persona le ha preguntado si es verdad todo lo que escribió en ese libro? Porque, según mi apreciación, muchas cosas parecieran… bastante exageradas”. Sin perder la calma, le respondo: “En un primer momento pensé que quizá así sucedería. En ese libro, igual que en el primero, abrí mi vida, abrí mi corazón, las puertas de mi alma, las de mi casa, de mi familia. Y creo que eso es lo que me conectó con la gente. Personas de diferentes lugares, de todas las edades, todos los estratos sociales y niveles culturales. Todo lo que ahí relato está documentado con cartas, testimonios, fotografías, videos. Y el lector se da cuenta de cuándo estás mintiendo y cuándo dices la verdad. Porque tienen la sensibilidad de saber si lo que cuentas es real”.

Para finalizar, la reportera, curiosa, pregunta: “¿Y aún sigue leyendo el café y adivinando el destino?”

“Lo hago en ocasiones –le digo sonriendo-. Es divertido y soy bastante acertada, tengo muy desarrollada la intuición. Con una taza de café o sin ella, a quienes me consultan siempre termino diciéndoles ‘Mira, todo lo que te he dicho es lo que tu ser interno ya sabe, yo sólo capto la energía que tú me envías. Nadie es capaz de adivinar cuál es tu destino ya que existe el libre albedrío y tú puedes tomar una decisión distinta con lo cual cambiará el rumbo de tu vida. Quizá yo puedo sembrar una semilla en tu pensamiento que crecerá si tú lo permites. Así que mejor te invito a preguntarte qué deseas hacer con tu vida y a aprender a atraerlo’. Esa es la razón por la que dejé de leer el café: me convertí en terapeuta y pasaba horas con un consultante, enseñándole a ejercer la ley de atracción. Y, como el tiempo es muy valioso, decidí compartir ese conocimiento con grupos grandes en vez de hacerlo de manera individual. ¿Sigo considerándome una maga? Sí, porque la magia está en transmitir el cambio y la transformación positiva”.

Hoy publico un nuevo libro. Y lo hago con una certeza: todo lo que aquí expongo, tiene como punto de partida mi propia experiencia y el aprendizaje que, a lo largo de quince años, me han proporcionado maestros como Alfonso Ruiz Soto, Deepak Chopra, Miguel Ruiz, Esther y Jerry Hicks, Gregg Bradden, Wayne Dyer, Caroline Myss, Anthony Robbins, Louise Hay y muchos más. De igual manera, puedo asegurar que me he convertido en una especie de esponja capaz de absorber, elaborar y compartir lo que mi familia, mis amigos, mis lectores y mis alumnos, han aportado a mi existencia. Por ello, creo sinceramente que este libro es de gran utilidad para quien siga con atención lo que aquí sugiero. Se trata, en breve, de una sistematización, un compendio, un resumen organizado de todo aquello que me ha sido regalado por la vida y por el Universo para cumplir, uno a uno, mis deseos, mis sueños, mis ilusiones.

¿Cómo surgió la idea de escribir Los secretos detrás del secreto?

En agosto del 2006 visité al Dr. Georges Pratt en San Diego, California, con el fin de regalarle un ejemplar de Por mí, por mi casa y por lo que me espera, traducido al inglés. El doctor Pratt se dedica a la hipnosis clínica y a la sanación emocional. Le platiqué que el día que mi libro entró a la editorial, que es casi como dar a luz, yo tenía las piernas y los pies tan hinchados que no me entraban los zapatos. “La hinchazón en los pies se debe al miedo que provoca dar un paso”. “Eso pensé, doctor –le dije-. Por eso la hinchazón desapareció después de hablar diariamente con mi cuerpo repitiendo… Estas piernas y estos pies tienen que seguir caminando, suelto el miedo, voy liviana, mi cuerpo se siente mejor sin estar hinchado”. Localicé el miedo –que tenía que ver precisamente con que en ese libro me había mostrado tal como soy-, le di un nombre: “miedo a que mis lectores sepan quién soy”, reafirmé que ese libro era producto del amor y de la intención de ayudar a otros, y lo solté. Casi inmediatamente la hinchazón bajó.

Me comentó que había salido un documental llamado El secreto, en el que se hablaba de la ley de atracción. “Es precisamente lo que tú has aprendido a practicar y que enseñas en tus cursos, Terry”. Inmediatamente lo vi no una sino diez veces. Compré veinte copias y las regalé a mis familiares. Luego compré otras cincuenta y las regalé a mis amigos. Ellos, a su vez, prestaron el documental a sus amistades y, en menos de un mes, una red de cientos de personas estábamos en la misma sintonía. El Dr. Pratt tenía razón al afirmar “Esta película será el comienzo del crecimiento de conciencia de muchas personas en América, Europa y todo el mundo; los conocimientos están ahí, al alcance de todos, la información es universal, está en el aire para aquellos que deseen tomarla”.

Durante varios años estudié con algunos de los maestros que participan en el libro El secreto. Desde entonces he tenido claro que la palabra secreto data de la época de Hermes, quien vivió en el antiguo Egipto y fue el gran maestro del ocultismo. De su nombre deriva la palabra hermético, que significa cerrado. Estas doctrinas eran consideradas secretas, ocultas, y se enseñaban a muy pocos de generación en generación de viva voz. Los maestros y sus seguidores no pretendían la aprobación de todos y durante siglos han afirmado: “Donde caen las pisadas del Maestro se abren los oídos de aquellos que están listos para escuchar; cuando los oídos del estudiante están preparados para oír, vienen los labios para llenarlos de sabiduría”.

La diseminación selectiva y a cuentagotas de la sabiduría hermética, se debe principalmente al enorme escepticismo que existe para entender que todos podemos crear nuestra propia realidad y atraer a nuestra vida lo que deseamos. Sin embargo, algunos han mantenido encendida la llama, impidiendo que la luz del conocimiento se extinga. Gracias a estas mentes valientes hoy podemos conocer estos secretos.

A partir de conversaciones con quienes han leído o han tomado cursos sobre el secreto, he observado que existe un punto, un momento, en el que las personas se encuentran confundidas. Pareciera tan sencillo entender la frase “Pide y te será concedido”, que muchos suponemos que así sucede. O que así tiene que suceder: rápida, inmediatamente.

A mí, en lo personal, me tomó algo de tiempo encontrar la forma adecuada en que debía pedir para que mis decretos, mis deseos, se cumplieran.

Entendí que los seres humanos somos imanes y que todos nuestros deseos y nuestros decretos se cumplen, pero es necesario trabajar en ello. Si yo en este momento te dijera: “Soy maga, tienes un minuto para pedirme un deseo” y tú me respondieras “Quiero un millón de dólares”, yo podría decirte “Perfecto, lo obtendrás cuando cumplas 95 años”. Quienes asisten a mis cursos se quedan perplejos ante respuestas de este tipo y me preguntan “Entonces, ¿cómo debo pedir?”

Detrás del secreto hay muchos secretos. Y todos estos secretos hacen posible la ley de atracción. La conexión de nosotros con el Universo se traduce en la aceptación de que esta ley existe y que podemos aprender a utilizarla para lograr nuestros sueños y recibir todo cuanto pedimos porque somos merecedores de ello. Los secretos son pasos concretos que debemos seguir para aprender a pedir, y que responden a preguntas como “¿qué quiero? ¿cómo lo quiero? ¿cuándo lo quiero? ¿por qué lo quiero? ¿para qué lo quiero?”

Por eso, luego de enfocar mi atención y mi aprendizaje en esta idea, me dediqué a desmenuzar y jerarquizar, a la vez que ubicar cada uno de sus pasos, acerca del proceso de decretar y realizar nuestros sueños.

Estoy segura que tener este libro en tus manos te convierte en una de esas almas que descubrirán que el secreto consiste sencillamente en actuar y vivir en conciencia. La conciencia individual lleva a la colectiva. Te invito a aprender no uno sino muchos secretos. Y también te invito a que lo compartas con todas las personas que, como tú, desean transformar su vida para lograr la paz y la felicidad.

Bienvenido a crear magia con tus pensamientos, palabras, actitudes y acciones, a transmutar lo que es indeseable en lo que es apreciable, a escapar de los planos inferiores para vibrar en los planos superiores. Haz de tu vida una historia empoderadora.

Si vivimos con esa intención y en conciencia, cometeremos menos errores. El camino es la luz, la ruta es hacia arriba.

Estas son las herramientas, estos son los secretos, estas páginas contienen las recetas mágicas que harán que en tu vida haya amor, abundancia, éxito, salud y felicidad.

Chapter 2: LA LEY DE ATRACCIÓN

La ley de atracción, como cualquier otra de las leyes que rigen nuestro planeta, es una realidad comprobada por los estudiosos de la física cuántica. Consiste en que, en el Universo, todo lo que existe posee un carácter magnético. Los seres humanos no somos una excepción. Podemos considerarnos imanes ambulantes que, de acuerdo a las vibraciones que emanamos, a las energías que enviamos hacia el exterior, atraemos a nuestra vida aquellos aspectos en los que nos enfocamos. “Todo lo que se asemeja, se atrae”. Todo atrae a su igual. Pensamientos negativos atraen experiencias negativas, pensamientos positivos atraen experiencias positivas.

Inevitablemente y, en general, de manera inconsciente, cada segundo atraemos, al círculo de nuestras vidas, a aquellas personas, situaciones y cosas que se encuentran en sintonía con nuestros pensamientos. Hacer consciente la ley de atracción que ocurre a diario y en todo momento, nos permite acercar a nuestra vida lo que realmente deseamos al mismo tiempo que alejar aquello que nos detiene o nos hace retroceder.

Con nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestros actos, emitimos vibraciones. Estas vibraciones equivalen a lo que atraemos. En virtud de la ley de atracción, nuestros pensamientos o nuestras palabras se hacen realidad. Nada ocurre en nuestra existencia si no es atraído por nosotros. Vivencias, experiencias, personas, objetos. Todo lo que vivimos y lo que nos rodea es atraído por nuestras vibraciones.

Seguramente tú has dicho o has escuchado frases como “tal o cual persona tiene buena vibra”, o “qué mala vibra”.

Todo es energía. En un estudio realizado recientemente, se demostró que quienes viven “en conciencia”, vibran o calibran a una frecuencia muy alta. Supongamos un número: 300. Las personas que viven quejándose de su realidad, su circunstancia y su suerte, las personas que viven deprimidas y que no sienten la menor gratitud hacia la vida, “vibran” o “calibran” a un número tan bajo que puede llegar a cero o menos cero. Son seres humanos carentes de luz. Pero quienes los rodeamos podemos ayudarles a sentirse mejor si diariamente elevamos la frecuencia de nuestra propia energía. ¿Cómo? A partir del entendimiento y la aceptación de que todos somos uno.

El más grande de los secretos de la ley de atracción es el amor. El amor es el motor que mueve al mundo. Es energía pura y es el sentimiento más sublime que el ser humano puede manifestar. El amor comienza por aceptarnos y amarnos a nosotros mismos para luego poder amar a los demás. El amor es aceptar que todos somos uno. La abundancia llegará a tu vida con más facilidad y el secreto de la ley de atracción funcionará mejor cuando experimentes una vida llena de amor. Porque el amor es sanación y es la conexión con tu Ser Supremo, con la más alta jerarquía que rige al Universo.

Mientras más seres humanos aprendamos a vivir en constante alerta, observando nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos, respetando a los demás y a nuestro entorno, dejando de juzgar a quienes nos rodean, cuidando nuestro planeta, rompiendo viejos patrones, reconociendo aquello que debemos soltar, haciendo conscientes uno a uno los pasos del camino para llegar a la conciencia, estaremos construyendo un mundo mejor. Cada día nuestro cuerpo, nuestro rostro, nuestra actitud, reflejarán lo bien que nos sentimos, lo alto que vibramos. Entonces nos daremos cuenta de que somos más energéticos, más pacientes, más conscientes, más amables y agradecidos, de que elegimos pensar y hablar de manera positiva y de que nuestras acciones son coherentes con nuestros sentimientos.

El proceso de crecimiento interno puede compararse al ejercicio que hacemos diariamente en un gimnasio: si lo llevamos a cabo como un hábito nos mantenemos en forma. Pero, si dejamos de hacerlo, los músculos vuelven a relajarse. Lo mismo sucede con el subconsciente. Logramos reprogramarlo y llegamos a una alta frecuencia energética o vibracional. Pero, si abandonamos este hábito, nuestros pensamientos vuelven a ser los mismos de antes. A mayor frecuencia y constancia, mayores logros.

Tus pensamientos crean tu destino. De ti depende que éstos sean positivos o negativos para que tu historia sea empoderadora. Es importante que desde hoy comprendas que eres un pensador libre y esto quiere decir que tienes libre albedrío, lo cual te hace responsable de tus actos y creador de tu propia realidad. Es claro que atraes a tu vida lo que deseas, y esto te llevará a responsabilizarte de lo que piensas, lo que hablas y lo que haces. ¿Te imaginas cuán poderoso eres?

Dejemos atrás las historias débiles en las que culpábamos a los demás de todo lo que nos sucedía día con día. Nuestro mago interior es capaz de transformar nuestra vida. Somos poseedores de un gran poder y este gran poder es nuestro más preciado tesoro, lo guardamos en el alma y lo llevamos con humildad, lo cual nos enaltece.

Lo que resistes, persiste. Te sugiero que fluyas con cada uno de los secretos de los que habla este libro. Una vez que lo logres, caminarás por la vida sin esfuerzo alguno. Notarás que cada pieza cae en su lugar, como si se tratara de un rompecabezas.

Imagina que eres el agua de un río. Nada te detiene. Las piedras que encuentras a tu paso son retos en vez de obstáculos. Soluciónalos, recibe el aprendizaje, tómalos como lecciones de vida y sigue fluyendo hacia adelante.

“Primero fue el pensamiento”. Esta frase, contenida en los preceptos de la mayor parte de las religiones, esclarece el fondo del secreto. Alinear, sintonizar, armonizar nuestros pensamientos con nuestras palabras, nuestros sentimientos y nuestras acciones, transformará nuestra realidad y nos permitirá realizar todo aquello que deseamos.

La ley de atracción responderá a todo lo que deseas y a todo lo que pides. En ti está elegir si quieres vivir en la escasez o en la abundancia.

El Universo está aquí para apoyarte. Confía en el Poder dentro de ti, está ahí para ti. Estás destinado a ser una expresión maravillosa y amorosa de la vida. Ella está esperando que te abras, que te sientas digno de todo el bien que guarda para ti. La sabiduría e inteligencia del Universo es tuya para que la uses.

Haz que tu vida devore tu sueño antes de que tu sueño devore tu vida

Chapter 3: PALABRA MÁGICA

Observa tus pensamientos convertirse en tus palabras

Observa tus palabras convertirse en tus actos

Observa tus actos convertirse en tus hábitos

Observa tus hábitos convertirse en tu carácter

Observa tu carácter convertirse en tu destino

Descubre el primer secreto:

¿Alguna vez has observado qué piensas, qué dices, cómo actúas, cuáles son tus hábitos, cómo es tu carácter?

¿Alguna vez te has puesto a pensar que tus pensamientos marcan tus palabras, que tus palabras marcan tus actos… y así hasta llegar a tu destino?

Generalmente, los seres humanos nos detenemos a reflexionar en nuestras palabras después de haber ocasionado algo con ellas. Bueno o malo. “¿Qué dije?”, preocupados porque alguien se sintió ofendido. “¿Qué dije?”, asombrados por la sonrisa o el abrazo que recibimos como respuesta.

Para muchos de nosotros, la vida transcurre en una monotonía que difícilmente nos cuestionamos. Sólo cuando sucede algo inesperado nos detenemos a preguntar ¿Por qué me sucedió esto a mí? ¿Acaso fue tan grave lo que dije?

Nuestro vocabulario, si lo analizamos, es bastante limitado. Hace algunos meses asistí a un curso de neurolingüística en el que uno de los maestros comentaba que es lamentable observar cómo hablamos, el vocabulario tan escaso que utilizamos. Decía que, principalmente la juventud, debía conectarse a un Ipod que permitiera a los jóvenes ampliar su vocabulario y su conciencia, pues, si aceptamos que los pensamientos se expanden de igual manera que lo hace la conciencia, resulta cierto aquel dicho que señala: A mayor vocabulario, mayor conciencia.

¿Cuáles son tus palabras al despertarte? ¿te quejas porque tienes que ir a la escuela o al trabajo? ¿todos los días recuerdas y haces un listado de tus dolores físicos?

¿Tus palabras son poderosas y curativas, alentadoras y motivantes, o negativas y destructivas?

Seguramente, para muchos resultan comunes las siguientes frases:

Me despierto: “agh, otro día más”, “uf, apenas es lunes, ojalá fuera viernes”, “es tardísimo y tengo que llegar al trabajo”, “qué horror, está muy nublado”, “qué horror, hace mucho calor”, “está muy contaminado”, “qué lata, llevar a los niños a la escuela”. Me veo al espejo: “estoy gorda”, “una arruga más”, “las manchas de la piel no se me han quitado”, “odio mi cabello, es lacio”, “odio mi cabello, es rizado”.

Y antes de irte a dormir, ¿en qué piensas? ¿en un futuro feliz o pesimista? ¿qué mensaje está recibiendo tu subconsciente y todas las células de tu cuerpo que están conectadas? ¿Un mensaje de sentimientos negativos y destructivos como la ira, el coraje y la decepción, o de sentimientos positivos como la alegría, el amor y la tranquilidad? Este mensaje, cualquiera que sea el sentimiento que lo origina, se reflejará en tu carácter y en tu actitud frente a ti y frente a los demás. Desde el momento en que lo piensas te acompañará durante todo el día, dormirá contigo y volverá a aparecer en tus sueños, para amanecer al día siguiente más grande y fortalecido.

No se trata de repetir frases que tu subconsciente rechazará porque son incoherentes. El subconsciente es nuestro disco duro, es la memoria que almacena cada uno de los mensajes que enviamos a nuestras células, segundo a segundo. Si tienes unos kilos de más, tu cabello no es perfecto y quieres cambiar esta realidad, en vez de repetir “Estoy delgada… estoy delgada… estoy delgada…” como perico, deberás decir algo que a tu subconsciente le parezca coherente, como “Me siento muy contenta porque estoy en el proceso de perder peso”, y “Amo mi cabello, lo acepto como es”. Pasado un tiempo breve te sorprenderás del cambio. Claro que los cambios se darán de acuerdo a tu principio de realidad, del cual hablaremos más adelante, pero tu figura será otra y tu cabello lucirá, sin lugar a dudas, más brillante y saludable. Estos pensamientos transforman nuestra actitud y nos permiten recobrar, además de la autoestima, la seguridad de que todo es posible. Con ello, comenzamos el proceso de dejar de vivir inconformes y nuestra historia, a partir de estas pequeñas transformaciones, se va convirtiendo en una historia empoderadora.

“Somos lo que decimos”.

La palabra es mágica. La palabra es sagrada. La palabra construye. La palabra destruye.

Una palabra basta para hacer feliz a alguien. Una palabra basta para construir o destruir cualquier relación. Una palabra es suficiente para herir profundamente.

Existe un tremendo poder en las palabras. Las palabras son el cimiento de lo que creamos en nuestras vidas día con día. El primer paso será establecer un diálogo contigo mismo para fortalecerte y aumentar tu autoestima. El segundo será el diálogo con los demás. Es importante observar nuestra palabra.

El crecimiento espiritual y de conciencia se basa en la disciplina de observar nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos, con el fin de conocernos a nosotros mismos y de transformar nuestra vida a partir de cambios firmes y permanentes.

¿Cómo puedo observar mis pensamientos, mis palabras o mis actos, si yo mismo soy quien los realiza? ¿Debo detenerme a cada segundo para hacer consciente lo que estoy pensando, observar lo que a cada momento llevo a cabo? ¿Es posible pensar algo e inmediatamente hacer conscientes mis pensamientos?

Sí, es posible. Pero, como todo, se trata de un aprendizaje.

¿Cuánto tiempo se requiere para aprender a observar nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos? Depende de cuánto dediquemos, durante el día y durante todos los días, a esta actividad que ha de convertirse en hábito. Comenzaremos ahora mismo. Observaremos lo que nosotros hablamos y la forma en que los demás lo hacen. Observaremos de qué manera construimos una frase, un enunciado, un diálogo, y de qué manera lo hacen quienes nos rodean. Evitaremos calificar o juzgar nuestro lenguaje y el de los demás. Tampoco nos preguntaremos por qué hablamos de tal o cual forma o si está “bien” o “mal” todo lo que decimos. Simplemente observaremos.

Entonces nos haremos las siguientes preguntas: ¿Lo que acabo de pensar, lo que acabo de decir, es una afirmación o una negación? ¿Es un reclamo, una queja, o una expresión de agradecimiento? ¿Es una crítica intolerante o una frase amable? ¿Es una ofensa o un halago? ¿Mi pensamiento construye o destruye? En una palabra, ¿es un sí o un no?

Si es posible, apuntaremos cuántos pensamientos o frases, de un día completo, significan un sí, una afirmación, y cuántos significan un no, una negación.

Como si se tratara de una prueba, un examen de preguntas fáciles, en un cuaderno o algunas hojas sueltas pondremos más marcas en la columna del sí o en la columna del no.

Nos sorprenderá la cantidad de frases y pensamientos negativos que acumulamos durante el día, lamentándonos de cosas tan comunes y cotidianas, algunas intrascendentes o de sencilla solución (la apariencia personal, las tareas domésticas, el estudio, el trabajo), otras incontrolables o totalmente fuera de nuestro alcance y poder de decisión (el tránsito, el clima, la situación económica nacional e internacional). También descubriremos lo que pensamos y decimos sobre los demás, nuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo.

Por supuesto, podemos apuntar, en las columnas, lo que pensamos y lo que dijimos, textualmente. Esto nos será de gran utilidad para cambiar nuestro lenguaje y confirmar, más adelante, el crecimiento que hemos logrado.


El viaje a nuestro interior ha comenzado, a través de la observación de nuestros pensamientos y nuestras palabras. El primer secreto ha sido develado.

Los maestros llaman a este ejercicio el “yo observante”, y se trata simplemente de aprender a observarnos con el fin de llegar a la conciencia. Desde hoy iremos por la vida como si tuviéramos un alter-ego, un gemelo invisible que camina junto a nosotros o que se desprende de nuestro cuerpo y desde arriba nos observa. Es lo que todos conocemos como “la voz de la conciencia”, indispensable para transformar nuestra vida. Escuchar esa voz interna y comenzar a transformarla en todos los aspectos que consideramos necesarios, nos permitirá hacernos responsables de nuestros actos.

Para algunos resultará más fácil y rápido que para otros. En todo proceso hay que tener paciencia para obtener buenos resultados. Recordemos la frase “Paciencia infinita trae resultados inmediatos”. Es tan simple como sembrar una semilla para que crezca un árbol, o como cosechar jitomates: si arrancamos el jitomate antes de que madure, no llegará a buen fin. Todo tiene su tiempo. Si logramos ser constantes, más pronto de lo que imaginamos descubriremos que nuestro interior escondía grandes sorpresas, desconocidas hasta ese momento por nosotros mismos.

De pronto, un día como cualquier otro, nos daremos cuenta de que nuestro lenguaje, además de ser más rico en cantidad de vocablos y de frases, se ha vuelto menos agresivo, puntilloso, irónico, despectivo. Nuestro lenguaje ahora es amable y a través de nuestras palabras se asoma una actitud generosa, agradecida, amigable. Lo que dicen nuestras palabras se refleja en el rostro, que deja atrás un gesto de desaprobación o enojo para mostrar una sonrisa franca.

Existe un Poder Superior que trabaja con nosotros para crear y materializar todas nuestras afirmaciones. Tenemos que creerlo, la confianza en que todo se da es fundamental. No importa el tiempo que nos tardemos en adquirir el hábito de la auto-observación. De lo único que debemos tener certeza es que este hábito es el principio de la transformación, con el cual será posible lograr la ley de atracción en nuestra vida.

A partir de este momento, la observación de nuestros pensamientos y nuestras palabras es una práctica permanente.

Luego de hacernos responsables de nuestras palabras, nos haremos responsables de nuestros actos y de todo lo que somos capaces de atraer. ¿Por qué culpar a otros de todo lo que nos sucede? Desde este momento, elegimos vivir en conciencia. Desde hoy, nos preguntamos: ¿Qué puede pasar con este paso que voy a dar? Y eso, con cada acción de tu vida y con cada frase.

Es posible que aún no te hayas dado cuenta de que tú atraes hacia ti la mayoría de cosas que te suceden:

“Qué raro, estaba pensando en mi amigo Roberto, que no veía desde hacía años, y me lo encontré en el centro comercial”, “Qué extraño, hoy me levanté pensando que el auto iba a descomponerse y sucedió”, “Lo sabía, tengo tan mala suerte que nunca encuentro dónde estacionarme”, “No tenía un centavo y, sin esperarlo, recibí el pago que tanto necesitaba”, “Me llamaron de la empresa donde desde hace tiempo quería trabajar”.

Por “coincidencia”, una persona te lleva a otra y esa a otra y, como consecuencia de una conversación con esta última, tu vida da un giro de 180 grados debido al cual cambias de escuela, de trabajo, de ciudad, de país.

¿Casualidad puede llamarse todo lo que te sucede a diario? Según el diccionario, casualidad significa “combinación de circunstancias imprevisibles e inevitables”. Lo contrario a esta acepción, causalidad, se define como “la relación entre una causa y su efecto”, es decir, “nada puede existir sin una causa”.

A medida que aumenta la observación que hacemos de nosotros mismos, hacemos consciente la relación directa entre lo que pensamos o decimos y lo que nos sucede. A toda acción corresponde una reacción. Nuestro subconsciente, ese conjunto de procesos mentales que desarrollan una actividad independiente de la voluntad, acumula toda la información que repetimos a diario, almacena la imagen que construimos de nuestra apariencia, nuestro cuerpo, nuestra salud, nuestro carácter y de la forma en que nos relacionamos con los demás, y se encarga de hacerla realidad ante nuestros ojos. Si todos los días repetimos “¡qué día más pesado!”, ¿cómo serán ese y los días siguientes? Si a diario recordamos el dolor en la rodilla antes de que aparezca, ¿cuánto aumentará éste día tras día? Si a todo el mundo le contamos lo imposible que resulta, a esta edad, bajar de peso, ¿cuántos kilos subiremos este mes?

Debes ser consciente de que todo en la vida es causal. El secreto está en descubrir la causa de los encuentros o las situaciones que vivimos día a día.

Todo lo que decimos se reverbera. También lo que pensamos y lo que hacemos. ¿Qué es la reverberación? Es un eco. Lo que decimos se va al Universo y si lo repetimos constantemente se materializa, así sea una verdad o una mentira.

Viene a mi memoria un cuento que relató uno de mis maestros:

Un hombre y su hijo caminaban por las montañas. El niño se resbala y cae lastimado.

“¡Aaahhh!”, grita adolorido.

Un segundo después, se escucha:

“¡Aaahhh!” La voz proviene de la montaña de enfrente.

Con curiosidad, el niño pregunta:

“¿Quién está ahí?” Recibe una respuesta:

“¿Quién está ahí?” Molesto, el niño grita

“¡Cobarde!” Se escucha:

“¡Cobarde!”

“¿Qué sucede?”, pregunta a su padre.

“Hijo mío, presta atención”, le responde su padre, al tiempo que grita a la montaña:

“¡Te admiro!” Del otro lado, la repuesta:

“¡Te admiro!”

Con más fuerza, el hombre grita:

“¡Eres un campeón!” y la voz repite:


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