Excerpt for Reino Mío, Reino De Todos by Alma Rosa Tapia, available in its entirety at Smashwords

REINO MIO, REINO DE TODOS

Alma Rosa Tapia

Reino Mio, Reino de Todos

By Alma Rosa Tapia

Published by Editorial Emooby at Smashwords

© Copyright 2011 Editorial Emooby

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© Editorial Emooby, Portugal, 2011

© Texto: Alma Rosa Tapia

Ilustraciones originales de “La ciudad de los niños”, “El Rey Pez” y “La Flor”: Marco A. Nova

Rediseño digital de “La ciudad de los niños”, “El Rey Pez” y “La Flor”: Editorial Emooby

Ilustraciones originales de “Reino Mío, Reino de Todos”: Editorial Emooby

ISBN: 978-989-8493-70-5

Edición, diseño de cubierta y composición: Editorial EMOOBY

Table of Contents

EL REY PEZ BRIBÓN

LA FLOR

REINO MÍO, REINO DE TODOS

LA CIUDAD DE LOS NIÑOS


EL REY PEZ BRIBÓN

Una madre con su hijo, entraron al acuario, curiosos observaron un pez flotando con la panza hacía arriba.

—¡Es un holgazán! Míralo hasta con la panza para arriba está, por eso está tan gordo.

—No, déjalo no es flojo, dale oportunidad de que se aclimate.

—Pero, si ni se mueve, desde que lo vi está como ido.

Lo observaron suspendido entre una extensa variedad de selectas especies; algunos con ojos saltones, cubiertos por un globito transparente; pegaban la oscuridad de sus bocas al cristal como queriendo succionar el dedo del muchacho que tocaba la pecera; otros con largos bigotes negros como afiladas agujas; unos más extraños con trompita como de elefante; no eran todos bonitos, estaba también el pez piedra, el pez sapo y uno de los más deslucidos como el peje lagarto con esa espina clavada en su lomo, como bañado de lodo; otros tentadores como los angelitos blancos; entre tantos eligieron al pez suspendido, resaltado por un verde ígneo, también por grande y dotado de hermosura.

Hechizó a los compradores con mágicos fulgores de escamas; cómo poder escoger uno de los otros, si éste virtuoso, se internaba en la vista de los inexpertos; no pudieron decidir porque el acuático animal les sonrió con expresión dócilmente seductora.

Un color y tamaño demasiado pomposo para el lugar.

—¿Qué pez es ese, señor?

—¿Cuál, el verde intenso?

—Sí, ese tan gordo que está allá suspendido.

—Es el pez mágico.

—¿Por qué tienen ese pez tan grande ahí con los otros pequeños?

—Pues… es que tiene un lugar de rey, si usted se fija; hay uno de cada especie a su alrededor; si lo ponemos en una pecera grande con otros semejantes a él, puede morirse.

—¿Cuánto cuesta?

—Trece pesos.

—¡Ah caray! tan grande, bonito y barato ¿es raro?

—Sí, aunque es un pez especial, traído desde Japón; dicen que es el resultado de ciertos experimentos científicos realizados para encontrar una raza con nutrientes ricos para asegurar un buen consumo, se desarrolla tres veces más rápido que cualquier otra raza, en peso y volumen, además de ello, es de vista agradable a los ojos de los afectos a los peces en cautiverio, vea usted esas escamas ígneas.

—¿Requiere algún cuidado en especial?

—No, consume lo que cualquier otro pez, sólo que últimamente ha estado sin apetito, no sé que le pasa, pero me informaron que es propio de su conducta en determinadas circunstancias, así que lo dejo ser, eso no lo quita lo divino.

En una bolsa de plástico transparente lo llevaron después de pagarlo, seguía suspendido en el agua tibia.

Al llegar a su hogar, arrojaron al pecesote a la pecera que medía metro y medio, les pareció que era un espacio suficiente para que “el rey” se sintiera bien; además de que tenían la certeza de que de inmediato iba a ser rodeado por los demás habitantes de ese limitado mundo acuático; aparentaba mesura el pecesote, pero de inmediato al sumergirse, abrió sus fauces y se movió tan rápido como un torpedo para ir devorando uno a uno a todos sus vecinos. La señora le decía desesperada desde afuera de la pecera:


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