Excerpt for El Color De Los Niños by Alma Rosa Tapia, available in its entirety at Smashwords


EL COLOR DE LOS NIÑOS

Alma Rosa Tapia

El Color de los Niños

By Alma Rosa Tapia

Published by Editorial Emooby at Smashwords

© Copyright 2011 Editorial Emooby

License Statement


This ebook is licensed for your personal enjoyment only. This ebook may not be re-sold or given away to other people. If you would like to share this book with another person, please purchase an additional copy for each recipient. If you’re reading this book and did not purchase it, or it was not purchased for your use only, then please return to Smashwords.com and purchase your own copy. Thank you for respecting the hard work of this author.

© Editorial Emooby, Portugal, 2011

© Texto: Alma Rosa Tapia

Ilustraciones originales de “Un cuento para Bruno”, “La Construcción del Arco Iris”, “Niña de Agua” y “Elena Ballena”: Marco A. Nova

Rediseño digital de “Un cuento para Bruno”, “La Construcción del Arco Iris”, “Niña de Agua” y “Elena Ballena”: Editorial Emooby

Ilustraciones originales de “La Semilla que cayó del cielo”: Editorial Emooby

ISBN: 978-989-714-028-0

Edición, diseño de cubierta y composición: Editorial EMOOBY

Table of Contents

UN CUENTO PARA BRUNO

LA CONSTRUCCIÓN DEL ARCO IRIS

NIÑA DE AGUA

ELENA BALLENA

LA SEMILLA QUE CAYÓ DEL CIELO

UN CUENTO PARA BRUNO

Una tarde soleada, se encontraban en la playa un padre con su hijo de aproximadamente cinco años, jugaban a construir castillos de arena. De repente Bruno encontró un caracol en forma de cuerno.

—Mira papá, ¿qué es esto? No se parece a las otras conchas, ¿qué es papá?

Su padre lo miró tomando el caracol.

—Es un cuerno de unicornio hijo.

—No papi, ya dime qué es, los unicornios no existen.

—¡Claro que sí existen!, quién te dijo que no. El padre lo llevó a mecer a la hamaca para contarle sobre los unicornios del océano.

—Pero papi, entonces por qué nadie los ha visto nunca…

—Nadie los ha visto porque están escondidos en el fondo del mar, desde hace muchos siglos.

Cuando la arena en la playa no era del color que tiene ahora, sino blanca, los unicornios decidieron salir para conocer qué había fuera de su mundo; como son criaturas buenas, puras y bondadosas, deseaban conocer a más seres para compartir su amor.

Llegaron a las playas una tarde casi al anochecer, los más grandes eran del tamaño de mi mano y los pequeños, los hijos, eran del tamaño de la tuya.

No eran blancos, como cuenta la leyenda.

Eran dorados y en los costados tenían aletas. Llevaban un cuerno en la frente como si fuera una corona en forma de pico; pero en realidad la cornamenta era su alma que estaba unida a su cuerpo.

Cuando salieron del mar, unos volaban bajito sobre la arena blanca y otros galopaban jubilosos con sus familias atrás.

Eran tan brillantes, que cuando los humanos vieron los destellos de luces doradas, se emocionaron mucho y corrieron para atraparlos. Las señoras agarraban mantas y las aventaban a los que iban volando, mientras que los señores y muchachos más habilidosos los atrapaban con las manos o con redes.

Las criaturas unicornesas lloraban con tristeza y con desesperación gritaban a los que alcanzaban a escapar que regresaran a su mundo y avisaran al rey unicornio, que los hombres eran malos y que no salieran del mar.


Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-3 show above.)