Excerpt for Vamos te invito a una copa by Dámaso Díaz Rodríguez, available in its entirety at Smashwords

Dámaso Díaz Rodríguez Vamos, te invito a una copa








Dámaso Díaz Rodríguez



¡Vamos,

Te invito a una copa!

Un escalofriante testimonio, basado en un hecho real.

La trágica verdad de una vida llena de mentiras, de desolación y de miedo.








Dámaso Díaz Rodríguez



Vamos, te invito a una copa

Un testimonio real al descubierto



Todo lo que necesitas saber, para no entrar en el camino de una droga que es legal y de otras que no son legales.






























Identificador:1104048890261Título:Vamos, te invito a una copaFecha de registro:04-abr-2011 UTCTitular de derhechos:©®Dámaso Díaz RodríguezISBN:978-1-4476-7169-5









DEDICATORIA

Quiero dedicar este libro muy especialmente y con todo mi cariño a, mi hijo José Rafael Díaz. Un hijo que en su momento tuvo que ejercer de padre con su propio padre. Darle las gracias por su apoyo y su valentía, sobre todo, por confiar en mi.

A mi otro hijo Samuel y a mis hermanas por apoyarme en este proyecto. Gracias de corazón.


Mi más cordial agradecimiento a Toñi, mi pareja, que desde el primer momento me ha apoyado en todo y tal vez sin ella, no hubiera sido posible, escribir este libro.


De otra forma muy diferenciada, quiero dedicar este libro, a una mujer que ha pasado casi toda su vida luchando por conseguir un objetivo. Una mujer diferente, de talante, de orgullo, disciplinada. Una mujer que en todo momento ha sabido estar, elegir y continuar la lucha para sacar a sus tres hijos de lo más hondo del infierno. Una mujer de las que han caído lagrimas como para llenar un pantano. Ha sentido en su piel, el maltrato, la impotencia, la angustia, el desaliento, la depresión.

Jamás perdió las esperanzas, la ilusión, tenía la certeza de que tanta lucha, le daría la vida su recompensa.


Una mujer coraje. MI MADRE, María del Valle Rodríguez Pedraza.


INTRODUCCIÓN


De la experiencia que encontrarás en este libro, posiblemente haga que reflexiones y tal vez encuentres en estas páginas el modo de vivir digna y coherentemente contigo mismo.

Esta sociedad que está llena de agresividad, hace que a veces demos de lado o incluso llegamos a abandonar, nuestros propios recursos internos, que desarrollan nuestro potencial a beneficio de nuestras emociones.

La mayoría de las veces estamos tan convencidos de que nuestra vida es como es y que nada y nadie la puede cambiar. Llegamos presuntuosamente a creer, que nos conocemos a nosotros mismos. No en vano, la respuesta la tenemos nosotros mismos también.

¿Dime, te conoces a ti mismo y serías capaz de describirte? ¿Eres capaz de reconocer tus errores? ¿Sabes diferenciar entre lo que deseas y lo que te conviene?

Si a estas preguntas has contestado “si”, es que eres una persona muy inteligente. Y de admitir, que eres un enfermo alcohólico, ¿serías capaz? Me parece que ya no eres tan inteligente. A no ser que hayas contestado “si” ó no consumas alcohol de forma abusiva.

Explota tu beneficio interno y tu pensamiento positivo, cree en ti mismo y responde a tus propias preguntas. Ten en cuenta que incluso la misma naturaleza nos castiga con acciones dramáticas pero que tienen su lógica.



El objetivo primordial de este libro es ayudarte a analizarte a ti mismo, en caso que habitualmente consumas alcohol u otro tipo de drogas, que se hayan apoderado de tu cerebro, de ti. Si eres consciente y consideras que el alcohol es el dueño de tu actos y que quieres dejar de consumir pero no puedes, es que ya no tienes control sobre ti.

En las próximas páginas encontraras las claves para averiguar si te has convertido en un persona dependiente al alcohol. Si es así, no te preocupes más, tiene arreglo si tu quieres.


Sabemos que el alcohol es una droga y además esta legalizada. Desgraciadamente, el alcohol está al alcance de todo el mundo y socialmente está bien visto beber alcohol, pero no al alcohólico. ¿Quién no se ha relacionado alguna vez, tomando una copa? ¿Tu conoces algún evento donde no este presente el alcohol?


La vida nos brinda lo mejor de ella y somos nosotros quienes la estropeamos. Ponemos en nuestro camino una gran piedra que no nos deja seguir y para poder pasar al otro lado o continuar nuestro camino, tendrás que partirla poco a poco hasta que puedas retirarla. ¡Y con lo que pesa!

Yo mismo he tropezado muchas veces y para colmo siempre ha sido con la misma piedra, porque nunca puse empeño en retirarla de mi camino.

En estos momentos ya he empezado a picar, pero no es suficiente para poder pasar, aún me queda mucha piedra y dura.

Espero y así lo deseo, que este libro abra los ojos a las personas y a sus familiares para que den el paso y se pongan en manos de profesionales, por el bien del mismo enfermo.


El alcohol, es causante de muchas enfermedades dolorosas. El alcohol, destruye al que consume, a su familia, a su vida social, a la economía.

Sin ir mas lejos, hoy mismo he visto en las noticias que, han descubierto muchos tipos de cáncer, causados por el alcohol.




















ADVERTENCIA


Todo lo que a partir de ahora vas a leer, es real, nada es inventado. Es el sufrimiento que he padecido gracias, al consumo de alcohol, durante muchos años.



Quiero reclamar la atención de mis familiares.

Tal vez lean y se enteren por primera vez, de algunos actos que he cometido. Que no se sientan ofendidos ni avergonzados. Que entiendan, que tengo una enfermedad, que el pasado se quedó atrás y ahora tenemos que trabajar en equipo para que todos, seamos felices.












DENTRO DE MI HIGADO HAY UNA ETIQUETA QUE PONE, DENOMINACION DE ORIGEN.


Anda que no me lo paso yo bien cuando me tomo la copita por las mañanas en el bar. Leo el periódico, ¡vale!, solo leo los titulares que más me interesan y me impactan, eso sí, si la noticia me impacta, me pido otra copita. No voy a estar leyendo solamente, que un impacto es un impacto, que después de leer esa noticia, tengo que comentarla en el bar, ¡tendré que estar ilustrado para debatirlo ahora con los amigos! Así de paso ya me tomo otra copita.

Realmente no son amigos, son personas que conozco de la tasca, ya sabes; hablamos de fútbol, criticamos a los políticos, cotilleamos de los demás, esas cositas que se hablan, que parece que vamos a arreglar el mundo desde el bar.

Pues entre las copitas y los comentarios, ya he echado el rato. ¡Oye!, que me siento cojonudo en estos momentos, voy a ver si veo a este, al… que no me acuerdo ahora de su nombre… bueno da igual como se llame. Que me voy acercar a ver si esta este tío en el bar de la otra esquina, le comento lo que he leído en el periódico y me tomo una cervecita con el.

Pues resulta de que no está. Da igual, me tomo la cerveza de todos modos y cuando termine esta, me acerco al bar de la otra calle.

Pues anda que no se me pasan las mañanas rápidas. Aunque ahora que me acuerdo, yo creo que tenía que ir a entregar un papel de no se qué, al paro. Es igual, luego lo miro y ya mañana lo llevaré.

¡Me cago en todo!… ahora no me queda ni para una caña. Bueno, voy al bar de Antonio, que ese me deja fiado.

- ¡Hombre!… pero si esta aquí mi amigo Pepe… ¡tu! (al camarero) torero, dame una cerveza. ¡Pero que pasa Pepe!, que estas muy perdido.

- ¿Yo?, el perdido eres tu. Dime, que te cuentas.

- Pues poca cosa, que tenía que ir a entregar un papel al paro y se me ha hecho tarde, he estado haciendo otras cosas (mentira) y no me da tiempo a entregarlo. Pero mañana a primera hora estoy yo allí (mentira).

- Me parece muy bien. Yo aquí tomando una caña que me voy pronto a casa, hoy entro antes a trabajar.

- Si, yo también me iré pronto (mentira), que ya es hora, ¡que he tenido una mañanita! (mentira).

- Que pasa que estas liadillo ¿no?

- Como lo sabes, de una lado para otro, de aquí para allá (mentira, de un bar a otro), en fin, que le vamos hacer.

- Pues muy bien hombre.

- Pues nada hombre, aquí estamos.


Como puedes ver, la conversación que yo mantengo en los bares no tiene desperdicio. Son interesantes. Así he conocido a mucha gente, ¡bueno!, pues no me conocen a mi también.

¡Perdón!, yo habla que te habla y no me he presentado. Mi nombre es el que pone en la tapa de este libro. No te extrañes, que si, que soy un enfermo con un trastorno dependiente al alcohol. Pero no te asustes, que tan malos no somos los que poseemos esta enfermedad, que en el fondo somos muy buena gente. Lo que ocurre, es que ¡oye!, que parece ser, que no podemos tomarnos una copita de vez en cuando. Nos lo tiene prohibido la conciencia. Que cuando lo hacemos, no se que leche pasa en nuestro cerebro, tiene que haber algo dentro, como si fuera un diablillo que nos dice, bebe más y más, que tu puedes. Y si decides no beber, pues nos pincha con el tenedor ese tan rojo que tiene.

Pero ya te digo, que somos buena gente. Algo diferentes puede ser. Porque te explico; resulta que cuando yo consumo alcohol (que es a diario y ya tengo que estar acostumbrado), pues que nunca me canso. Y consumo tanto, que incluso hay veces que no me acuerdo de nada y olvido mis problemas. Sin embargo, cuando llega la noche, lo paso muy mal, odio la noche, me acuesto y empieza mi cuerpo a dar sacudidas, me dan taquicardias, me cuesta reconciliar el sueño, me pongo nervioso y me levanto. Para colmo, aunque estemos a 0º de temperatura, me dan unos sudores endiablados que poseen todo mi cuerpo. Cuando vuelvo a acostarme, al poco rato, tengo que levantarme de nuevo, pero esta vez, lo hago rápidamente para que me de tiempo a llegar al Waters para vomitar, algo que he comido y me ha sentado mal, no creo que las cuatro copas de anís, las doce cervezas y los ocho cubatas, que me he tomado, me hayan hecho daño.

Cuando me levanto por las mañanas, no se que ocurre con mis piernas y mis manos, me tiemblan tanto. Haber si un día voy a mi medico de cabecera y me manda algunas pastillas para esos temblores, no creo que sea parkinson. El caso es que cuando me tomo dos copas, desaparecen los temblores de mis manos, ¿Por qué será? ¿Será verdad lo que dicen en la televisión, una copita es buena para la salud? Pero yo me he tenido que tomar dos.


Lo que no me explico es como pepe, cuando me junto con el, se toma tres cervezas más que yo y el tío está tan campante, no consigo entenderlo, si he bebido menos que el y ya tengo un colocón de mil demonios.

También me pasa que cuando tengo que ir hacer alguna cosa, me siento desganado, que no tengo ganas de nada, eso se lo diré también a mi medico de cabecera, haber si tiene otra pastilla contra la inapetencia que tengo. ¡Hombre! Es que no es normal.

Es curioso, luego por la tarde me tomo dos cubatas, y como que me pongo más eufórico, ya estoy más entonado, me siento mejor y sin pastillas. Pues me tomo dos o tres más y es como mano de santo, ya no me duele nada. Eso se lo diré a mi médico, haber si es que tengo yo el remedio contra los dolores y no me estoy dando cuenta de lo inteligente que soy.

¿Te vas dando cuenta en que nos diferenciamos?.


Por cierto, nací en Córdoba en el año 1966, en una familia muy humilde. Me alegro hoy en día de haber nacido en ese año por varias razones.

La primera porque me ha tocado vivir en una época dorada, entre los años 70, 80 y 90 donde la buena música fluía por todas partes. Salía a las discotecas y el ambiente era muy distinto. Podías bailar en la pista sin tanta aglomeración y te podías sentar tranquilamente a charlar con tus amigos o a pasarle la mano a tu novia por encima de los hombros. No encontrabas, al menos a mi nunca me paso, al clásico provocador que, con solo una mirada ya está incitando a una pelea.

Segundo; Existían el alcohol y algunas de las drogas que hoy subsisten. Pero era diferente, me tomaba un cubata con mi chica o amigos, pero realmente lo disfrutaba, me era muy placentero.

Tercero y último; porque yo soy una persona dependiente del alcohol, un alcohólico para el que no lo entienda. Si me hubiera tocado vivir mi juventud en esta época y teniendo esta enfermedad, hubiera sido peor que lo que he vivido. Conociéndome a mi, mejor dicho, ahora que me voy conociendo.


Tal vez, si cuando tenía quince años hubiera tenido la información adecuada sobre el alcoholismo, pues no estaríamos hablando de este asunto. Y digo tal vez, porque de haber tenido la advertencia, puede que hubiera hecho caso omiso de todas formas.

Recuerdo muy levemente, una charla que nos dieron sobre el alcoholismo y nos pusieron unas diapositivas en el colegio. Mi memoria se centra en una imagen y en una persona. La imagen que únicamente recuerdo de esas diapositivas, es la de un señor con chapetas, nariz colorada y una botella de vino en la mano. Y de la persona recuerdo, que pasaba las diapositivas, que era nuestro educador, pero cada vez que bebía, nos hinchaba a hostias y a varazos.


Es la única información que he recibido en mi pubertad. Lo que se sobre el alcoholismo, lo he aprendido a base de palos y batacazos que me ha dado la vida. Es como estudiar una carrera que aún no he terminado. Estoy deseando que lleguen los exámenes finales, después de estar estudiando veinticinco años. Que carrera más larga ¿no?

De todas formas, he nacido del esperma de un alcohólico (no quiere decir que el alcoholismo sea hereditario). Al parecer, no me ha servido para nada el ejemplo del dueño de la citada semilla después de haber visto y vivido las barbaridades y atrocidades que cometía.

¡Ahora que lo pienso! ¡Pero si es que tenía al profesor en casa!. ¡Pero como no he caído en ese detalle hasta hoy mismo!. Entonces, si que tenía la información adecuada. Se ve que he tenido que ser un mal estudiante.

¡Pero padre!, ¿Por qué no me dijiste que eras el profesor?. Ahora entiendo perfectamente por qué mi madre tampoco me dijo nada. Porque tú, padre de mis entrañas, la hacías callar la boca a base de bofetadas y correazos.

Aún me acuerdo siendo mis hermanas y yo unos niños, el día que castigastes a una de mis hermanas y a mi, encerrándonos en la cuadra de la casa del pueblo, por llegar tarde del colegio y no fueron bastantes tus correazos que además, nos dejaste sin comer. Menos mal, que cuando tu te marchas a buscar tu colocón, mi santa madre, nos llevaba un plato de habichuelas, el cual teníamos que engullir soportando el pestazo de dicho pesebre.

Y como dejar de lado aquél día que nos fuimos a comer al campo y extendiste una manta para sentarte y apoyar tu baso de vino. Perdóname por haber tirado en un juego de niños, el remedio que curaba tus emociones, las cuales, caben en un baso y que te daba mas vida que la de tu esposa y hijos.

Que recuerdos, que tiempos aquellos, tiempos en que teníamos que salir corriendo para ocultarnos de ti. Aquellos maravillosos años, donde conocí siendo un niño, el placer por primera vez, de dormir junto a mis hermanas y madre, sobre sacos de cemento vacíos, abiertos y extendidos sobre el suelo. Al menos mi abuelo, que era el guarda de la obra, velaba por nuestra integridad.

¡Ahí mi abuelo!, cuanto me acuerdo de el. Cuando no tenía trabajo, se buscaba la vida con su canasto de mimbre, lleno de placeres para pequeños y mayores. ¡Pipas, altramuces, cacahuates, avellanas cordobesas, chicles, caramelos! Viajaba canasta en brazo hasta San Pedro donde enlazaba con la plaza de la corredera hasta llegar a la plaza de las Tendillas. Allí proclamaba su mercancía apoyado entre dos columnas junto al bar la malagueña.

¡Llevo el premio para esta noche! Anunciaba la señora y hermana de mi abuelo que vendía el cupón diario de tres números de la ONCE, situada junto a el. Así, a dúo, pregonaban a diario con entusiasmo, lo que hoy se llama marketing.


Pero bueno, la cuestión es que este libro no es para hablar sobre ti, si no para recordarte allí donde estés, en el cielo o en el infierno, que descanses en paz. No te preocupes por nada, que sin comerlo ni beberlo (bueno, beberlo si) , ya me he encargado yo de sustituirte y continuar tu legado y esposado a una botella de alcohol. Eso si, he tenido que cambiar algunas cosas que no me gustaban de ti, como; las bofetadas, los correazos y los castigos tan severos que recibíamos por tu encaprichada borrachera. En cambio, sigo siendo yo el que aún me los llevo, el destino, la vida misma ha querido que así sea. También la vida me ha dado a veces alguna que otra alegría, no te creas, que no todo ha sido tan malo. Que cuando yo estoy aplicado, no hay quien me gane, lo malo es cuando me descuido y pierdo el control tabernario.

Pero eso tiene arreglo y por ello estoy aquí, para contar a todas aquellas personas que no lo sepan, cómo es la vida de un alcohólico.


He escrito un pequeño relato a cuento del esperma, que dice así;


Estoy planteando denunciar a un espermatozoide


Allá por el 9 de junio de 1966 y según unos documentos médicos y del juzgado de Córdoba, certifican que yo nací en la citada fecha. Lo que no certifican estos registros es que nací a consecuencia de un espermatozoide el cual fue engendrado en un órgano reproductor o ovarios. Tampoco reflejan en los certificados médicos, que susodicho esperma, contenía una alta tasa o graduación alcohólica. Por consiguiente, el juzgado de esta localidad, tampoco procedió a cumplir con sus obligaciones de prohibir a este esperma, a salir de su entorno y menos aún de meterse en sitios donde no deben o no los llaman.

El atestado de la Guardia Civil explica su investigación y persecución de estos espermatozoides, y se excusan o justifican con la rapidez en que estos trabajan y se deslizan por zonas que no son de su competencia.

Por lo cual, estoy pensando en pedir una indemnización por lo daños y perjuicios que me han causado esta célula sexual o semilla, estando bajo los efectos de una sustancia toxica, los cuales, han provocado mi nacimiento y han creado un trauma psicológico y físico para toda mi vida.


Lo que me retiene en estos momentos a cursar la denuncia, es un informe el cual demuestra que no es hereditario pero si contagioso. Tal vez no llevare a tramite la demanda a dicho esperma ya que ha fallecido a consecuencia de una ingesta de alcohol.

Por lo que a mi respecta, descanse en paz.


Por otra parte se estudiara la posibilidad de pedir responsabilidades al servicio médico que ayudo y certifico mi nacimiento, al Juzgado de Córdoba por su incompetencia e irregularidad en este caso y a la Guardia Civil por no tener lo medios adecuados para detener a unos espermatozoides que han sido peligrosos para la sociedad.

Así mismo al órgano reproductor o ovarios por complicidad ya que abrió la frontera y dio asilo protegiéndolos durante nueve meses a estos posibles delincuentes, los espermatozoides. A mi abogado por Cohecho y premeditación , ya que preparó una estrategia para sobornar a estos espermatozoides a cambio de una copa de vino. Al Juez encargado del caso por su incompetencia racional, ya que a sabiendas de este, los espermatozoides estando en su territorio, no dio orden de arresto para evitar tal desgracia. Al fiscal se le pedirá también responsabilidades por absentismo laboral ya que se encontraba empolvando un órgano reproductor en un puticlub. A la secretaria del Juez por no tener el expediente en el plazo indicado, ya que dedicaba su tiempo a ordeñar un músculo sexual para obtener leche condesada para el desayuno.

A todos ellos se le citara en el juzgado de lo criminal.


Por otra parte y no quiero que se me olvide, la posible indemnización, irá destinada a la ONG “espermatozoides sin fronteras”, para la investigación, apoyo, desarrollo y desintoxicación de espermas malignos que puedan dañar la integridad de nuevos seres.























Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-16 show above.)