Cobardia
By Edgar Pérez
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Copyright 2010 Sally Smithfield
Tabla de Contenidos.-
Nota del Autor.-
Las Bolas de Corbata.-
Fonseca Figueroa .-
Sistema a Prueba de Errores para Hundir un Submarino Alemán.-
Capitulo Final.-
Nota del Autor.
Los hechos y personajes que se nombran en este trabajo están plenamente identificados, localizados en tiempo y lugar; en las acciones conocidas en el tiempo de la Segunda Guerra Mundial.
La ambientación de este trabajo corresponde a leyendas urbanas ampliamente comentadas, pero no tienen una comprobación histórica real. Los protagonistas de este trabajo son absolutamente ficticios. Sus situaciones y actuaciones no tienen relación ni directa, ni indirecta con los acontecimientos reales que sucedieron en la Segunda Guerra Mundial.
Nuestro particular agradecimiento al Sr. Sigifredo Gonzales por su aporte bibliográfico a este trabajo. Gracias Sigifredo. De verdad Gracias.
“Capitulo . 1”
“Las Bolas de Corbata.”
Había que aprovechar el momento, El partido por los momentos era legal. Un pequeño respiro para las futuras confrontaciones. Ya estaba legal el PRV aunque ya todos decían que se llamaría Acción Democrática. Hasta los maricos de las clases altas estaban estructurando un partido socialcristiano compuesto de niñas lindas, viejas beatas y esos mismos mariquitos de sociedad de la Salle, para defender los intereses de la burguesía..
Eso cavilaba Leonidas, mientras caminaba en oscuras en la alta madrugada al patio de la pensión . llenó el tobo con fría agua del tanque, luego con una vasija de peltre fue tomando aquellas martirizante porciones de agua helada que le hacían tragarse los bramidos y no poder controlar los castañear de los dientes. Su llanera costumbre y el deseo de presentarse bien a pesar de su sencilla vestimenta, para sus clase de la universidad, lo obligaba a este diario sacrificio. No usaba boina, no tenia perilla a lo Trotsky, no participaba de los cursos de formación ideológica ni de las unidades de adoctrinamiento, pero todo el mundo sabia que era un marxista leninista convencido. Nunca lo oculto ni lo negó, hablaba pausada e inteligentemente dejando sin argumentos a sus contrincantes en las veladas de domino donde era un formidable adversario, tampoco era participe en las peleas con los adecos en el cafetín del Manolo el Canario.
Parece que cayo Sebastopol.-- Le dijo el negro Gutiérrez desde su único flux y sombrero pajilla, su compañero de Zaraza, siempre buscando a ver quien le brindaba un café y por eso se metía en las conversaciones de todo el mundo.
Los rusos no se rendirán. -- Comentó apurando el paso, pues tenía que aprovechar el receso entre clases para recibir un mensaje muy importante.
Si los norteamericanos no los ayudan, terminaran corriendo más allá del polo norte. -- Aclaró Gutiérrez con suficiencia.
Leonidas no le contesto caminando más rápido para que el otro entendiera que no le brindaría café. Gutiérrez insistió. Tenía Un radio de onda corta con el que oía religiosamente a medianoche la BBC, por eso era el repetidos oficial de la radio en toda la Facultad..
No ganan Una. -- Insistió Gutiérrez viendo coma la presa se le marchaba rauda a quien sabe donde dentro de los pasillos de la universidad.
Bueno. Los norteamericanos están enviando aviones, equipos, tanques, pero lamentablemente las cosas norteamericanas son de muy mala calidad. Los equipos rusos son mejores. Por los momentos no se fabrican en cantidad, pero ya veras- contesto apasionadamente Leonidas sin poderse contener.