Conociendo La Verdad Acerca De La Seguridad Eterna
Copyright 2011 ATRI Publishing at Smashwords
ISBN 9781937136383
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Libro Traducido por: Licenciado en Teología, Roberto Bautista Álvarez
(Libro Publicado en inglés por la Casa Harvest con el título: Knowing The Truth About Eternal Security)
Todas las citas bíblicas han sido tomadas de La Biblia de las Américas.
Copyright 1986, 1995, 1997 por la Fundación Lockman.
Usadas con permiso (www.lockman.org).
Citas bíblicas también son usadas de las siguientes versiones:
Versión Reina-Valera copyright1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Usada con permiso.
La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional, NIV, Copyright 1973, 1978, 1984, 2010 por Biblica, Inc.™ Usada con permiso. Todos los derechos reservados.
Conociendo La Verdad Acerca De La Seguridad Eterna
Copyright Edición en Castellano 2010
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Primera Parte: La Importación de la Seguridad Eterna de la Salvación
1. ¿Qué es la Seguridad Eterna y por qué esta doctrina es importante?
2. ¿Por qué es esta doctrina tan controversial? y ¿Por qué muchos cristianos la rechazan?
3. ¿Cómo podemos saber que este tema controversial está resuelto?
4. ¿Puede el entender el carácter de Dios ayudar a resolver este tema?
Segunda Parte: El Reino Eterno Y Los Propósitos De Dios
5. ¿Es el propósito eterno de Dios salvar aquellos que han creído en Su Hijo?
6. ¿Enseñan las Escrituras que la salvación es de Dios y no del hombre?
7. ¿Ha escogido Dios al creyente para salvación?
8. ¿Cuál es el significado de “vida eterna” y cómo se relacionada con la salvación?
9. Si la salvación es un regalo, ¿Quitaría Dios ese regalo?
10. ¿Cómo otras doctrinas prueban la seguridad de vida eterna del creyente?
Tercera Parte: Versículos Clave Referentes A La Seguridad Eterna
11. ¿Qué Juan 6:37-40 enseña acerca de la seguridad eterna?
12. ¿Qué enseñan 1 Pedro 1:4-5 respecto a la seguridad eternal?
13. ¿Que nos enseña Juan 10:27-30 respecto a la seguridad eterna?
14. ¿Qué enseña Romanos 8:28-39 acerca de la seguridad eternal?
15. ¿Qué enseña Romanos 5:8-10 respecto a la seguridad eterna?
16. ¿Qué enseña 1 Juan 4:16-18 respecto a la seguridad eterna?
Cuarta Parte: Objeciones Respecto A La Seguridad Eterna
17. ¿Qué tan validas son estas objeciones?
Notas de libros de referencias en inglés
La doctrina Bíblica de la salvación es una de muchos aspectos de la fe cristiana, y sirve para ilustrar lo singular que es la fe cristiana en comparación con otras religiones. El gran reformador protestante Martin Lutero menciona en sus escritos que al final sólo hay dos religiones en el mundo: la religión de gracia y la religión por obras. En esencia, todas las religiones no cristianas en el mundo, grandes o pequeñas, son religiones basadas en obras. Sólo el cristianismo bíblico enseña que la salvación es un don gratuito, que resulta totalmente de la gracia de Dios. Esto hace del cristianismo distinto a cualquier otra religión que haya existido, ya sea en el pasado o en el presente. Por razones que no podemos discutir aquí por limitación de espacio, ésta es también una de las más grandes pruebas de que la Biblia es una revelación divina. Si no lo fuese, enseñaría el mismo sistema de salvación que encontramos en cualquier otra religión maquinada por seres humanos o inspirada por espíritus diabólicos.
Pero si la salvación cristiana es única, no lo es sin controversia, aún dentro de la iglesia. Existen diferentes interpretaciones con respecto a doctrinas, por ejemplo, en la interpretación de la doctrina de la elección. En este libro examinaremos el tema respecto a la seguridad eterna, y si es posible que un cristiano pierda salvación.
Si la salvación se puede perder, es importante que al cristiano no se le dé un sentido falso de seguridad. Pero si la salvación es segura, es importante que los cristianos estén en paz respecto a este tema.
Si la salvación es sólo por gracia, creemos que sólo puede haber una posible resolución a este tema. (Ver Hechos 15:11; Romanos 3:24; 4:16; 11:5,6; Gálatas 2:21; Efesios 2:5,6; 2 Timoteo 1:9,10; Hebreos 6:13-20; 1 Pedro 1:3-6; 1 Juan 2:25; 5:9-13.)
Como el teólogo Lewis Sperry Chafer dijo una vez, “La verdad de la seguridad eternal es inherente a la misma naturaleza de la salvación”.1
La seguridad eterna es la presente posesión de vida eterna. En otras palabras, desde el punto de vista de la salvación, es la irrevocable y confiable condición de vida eterna que garantizada al verdadero creyente en Cristo de ambas tiempo y eternidad.
Pocos temas son más importantes en la vida cristiana del que sí o no un verdadero creyente puede perder su salvación. En verdad, dado la inmensidad de la eternidad, uno puede esperar que este singular tema sea de gran importancia para cada cristiano. Pero, ¿Cuántos verdaderamente se han esforzado a estudiar esta doctrina en profundidad y de forma sistemáticamente? La mayoría de los cristianos, desafortunadamente, han rechazado el estudio sistemático de la doctrina Bíblica. Es para su desventaja, y el tema a tratar es este libro ilustra la consecuencia.
¿Por qué es esta doctrina de vital importancia? Porque aparte del entendimiento de esta enseñanza, es literalmente imposible para cualquier cristiano estar seguro de la eterna gloria con Dios. Como creyentes tenemos el conocimiento del gran amor de Dios para con nosotros demostrado en la cruz, así también el Espíritu Santo da testimonio del amor de Dios por nosotros. Esto en sí mismo nos da una medida de seguridad. Pero, ¿cómo podemos saber que estamos seguros a no ser que la salvación es eterna desde la base de una fe que salva?
¿Qué si no estamos convencidos que la Escritura enseña la seguridad eterna y por consiguiente creer que no tenemos garantía de estar en el cielo? ¿Podemos tener la certeza que en un punto en el futuro Dios no se volverá en nuestra contra? Ningún cristiano puede pensar seriamente acerca de las consecuencias de perder la salvación—en luz de sus propios fracasos y pecados—y gozar de Dios en su totalidad mientras teme que, al final, el guardar su salvación depende hasta cierto grado, de lo mucho o poco, de sus propias acciones.
Para el cristiano, la obra más importante en la vida es glorificar a Dios. Estamos convencidos que Dios puede ser confiado, amado, gozado, y servirle en su totalidad si estamos consientes que desde la base de la salvación se nos garantiza un lugar en el cielo para siempre. En otra palabras, creemos que la doctrina de la seguridad eterna glorifica a Dios—esto es, inspira amor y obediencia a Dios—mucho más que la expresión lógica de la doctrina que un cristiano puede perder su salvación. Nuestra confianza y nuestro amor por Dios son lógicamente basadas en nuestro conocimiento de que la relación que tenemos con Él es segura. Esto es lo que la Biblia dice que podemos “regocijarnos” que nuestra herencia de salvación es “incorruptible y nunca puede marchitarse” (1 Pedro 1:3-6)
Pero si nuestra relación llegase a ser insegura en cualquier momento, entonces nuestra confianza en el amor de Dios por nosotros debería de ser afectada “nadie puede estar en paz mientras tiene por delante el terror de una eterna condenación”2 De hecho, “¿cómo puede seguir adelante regocijándome si hay dudas en mi mente? ¿continuará Dios tratando con gracia conmigo y completar ese trabajo que Él ha comenzado en mi alma? ¿Cómo puedo sinceramente agradecer a Dios por haberme librado de la ira venidera si es posible que vaya a ser enviado al infierno?... Esto, pues, no es una doctrina trivial con la cual estamos tratando, estas consideraciones están inseparablemente conectadas entre sí.3
Existen, por supuesto, algunos que profesan una seguridad de su salvación, pero aún rechazan la doctrina de la seguridad eterna. Pero ¿bajo qué base lógica pueden ellos tener una seguridad de salvación cuando ellos saben que es posible que se pueda perder? ¿Puede una persona saber con total certeza lo que le espera en el futuro? ¿Cómo podemos estar seguros de nuestra propia habilidad de escapar de las atracciones y engaños del mundo, de cómo resistir al pecado, o de cómo permanecer firmes bajo los ataques del enemigo? ¿Estamos seguros que podemos permanecer firmes bajo los constantes asaltos del mundo, la carne y el diablo?
Algunos que niegan la seguridad eterna dicen que una persona que ha perdido su salvación puede ganarla de nuevo—y de nuevo, y de nuevo, y de nuevo. Pero, ¿Se enseña esta doctrina o acaso se insinúa en alguna parte de las Escrituras?
Existen varias razones por las cuales ciertas creencias son controversiales, en general es porque no están de acuerdo—les resulta desagradable. El infierno es de seguro controversial, así también lo es el tema de la creación-evolución, pero esto no significa que estos temas controversiales tengan solución. Además, el hecho de ser cristianos no es garantía que tendrás las creencia correctas en todo. Especialmente si nunca has estudiado doctrina bíblica o temas controversiales de una manera sistemática.
Algunas personas rechazan la enseñanza de la seguridad eterna por preferencias propias: Simplemente no les gusta el tema. Para ellos, el tema no está en lo que las Escrituras dicen pero en lo que ellos desean creer. Ninguna cantidad de explicaciones bíblicas o sentido común convencerá a tales personas en contra de su voluntad. De nuevo, la doctrina del castigo eterno no se cree por muchas personas hoy en día, aún para algunos cristianos, no porque la Biblia no lo enseñe, más bien, porque las personas escogen no creer en ello. En tales casos. Las Escrituras que apoyan una determinada doctrina son; ya sea ignoradas o reinterpretadas a la conformidad con que la gente prefiere creer. El problema no es que la doctrina sea verdaderamente bíblica, sino con las personas que rehúsan aceptarla por una razón u otra.
Otra razón por la cual algunas personas rechazan la enseñanza de la seguridad eternal es una natural tendencia a una auto-suficiencia u orgullo. Si hemos de mantenernos salvos para no estar perdidos, la conclusión es que tenemos algo de que jactarnos con respecto a la cualidad de nuestros hechos en comparación a aquellos que nunca se han mantenido salvos. La salvación es ultimadamente dependiente de nosotros para, al final, ni Dios puede salvarnos si no se lo permitimos. Pero de hecho, ¿no es esto una manera de ganar nuestra salvación por nuestra propia justicia? y ¿no es tal enseñanza rechazada en las Escrituras? Pero, la mayoría de cristianos que creen que la salvación puede perderse no piensan en estos precisos términos, pero si ellos confían en sus buenas obras para mantenerse salvos, ¿no es esto la única conclusión lógica? Enfatizamos en el hecho que la dificultad de esa creencia es que niega la doctrina que la salvación es totalmente por gracia. Dios nos dice que la jactancia está excluida si la salvación es por gracia a través de la fe: “¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe”. (Romanos 3:27; cf. versículo 24). (Ver también Romanos 3:22-27; Gálatas 1:6-8; capítulos 2,3; Romanos capítulos 3, 4, 9, 10; Efesios 2:8,9.).
Si Dios ha proveído el sacrificio de Cristo sólo como un medio para que nosotros potencialmente salvarnos a nosotros mismos, así como lo enseñan sectas tales como el Mormonismo, que dicen que la muerte de Cristo no produce en realidad salvación para el creyente. ¿Por qué? Porque un elemento adicional ajeno a la gracia es introducido que determina si o no la salvación ocurre: las acciones personales.
Si las obras de una persona, obediencia, y una fidelidad continua determinan la salvación de la persona. Entonces la salvación no es del todo de Dios pero de ambos de Dios y el hombre. Dios puede que haga el 95 por ciento, pero a no ser que ese 5 por ciento este ahí, el 95 por ciento no sirve de nada. Pero de nuevo, ¿No es esto lo que las creencias de los Mormones, Romano Católicos, y otras religiones declaran como salvación por gracia, incluyendo la necesidad de las obras del individuo para alcanzar la salvación? Pero esto no es lo que Dios dice, Él enfatiza que la salvación es por gracia únicamente porque “Pero si es por gracia, ya no es a base de obras, de otra manera la gracia ya no es gracia.” (Romanos 11:6). Si existe una enseñanza que es tan clara como un cristal, es que la salvación por gracia a través de la fe y que las obras de acción propia no entran en el cuadro ni por una jota.
“Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. (Efesios 2: 8, 9).
“Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley”. (Romanos 3:28)
“Mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia. Como también David habla de la bendición que viene sobre el hombre a quien Dios atribuye justicia aparte de las obras:” (Romanos 4:5-6).
“Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,” (Romanos 5:1).
“Es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción; por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús,” (Romanos 3:22-24).
“Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo,” (Tito 3:5).
“y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe,” (Filipenses 3:9)
¿Qué significado tienen todas estas citas bíblicas? Únicamente esto:
“Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él”. (Romanos 5:9)
“Bienaventurado el hombre cuyo pecado el señor no tomara en cuenta” (Romanos 4:8).
“Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).
El apóstol Pablo nos dice también que la salvación es por fe para que pueda ser por gracias, para que la promesa de salvación sea veraz (ver Romanos 4:13-16; Hebreos 6:6-20). En otras palabras, si Dios decidiese hacer el 99% de la obra de salvación, y que a nosotros se nos responsabilizara de hacer el 1%, no tendríamos la certeza de que hemos logrado nuestra parte del trato para que Dios cumpla con su 99%. Nunca podríamos saber si hemos cumplido con nuestro 1% hasta que después que muramos—en ese momento ya sería demasiado tarde si hemos fallado.
Es por eso que el unir las obras de justicia a la salvación nunca puede ser justificado. El aceptarlo es permitir que la cristiandad se deslice por el error de la salvación por meritos humanos. Si llegamos a esto nos convertimos indiscutiblemente en cualquier otra religión. En esencia, la salvación no puede ser pare de la ley y parte de la gracia y aún así ser cristiana. Pero presta atención también que no es que estemos negando la importancia de las buenas obras. De hecho, todo creyente es salvo “para hacer buenas obras” (Efesios 2:10), no obstante, el creyente nunca es salvo por buenas obras.
Otra razón por la cual esta doctrina es controversial es por la falta de información. Los cristianos se vuelven confundidos porque, a simple vista, el tema parece complejo de tratar. Pero las Escrituras amonestan al creyente a estudiar doctrina para ser cuidadosos en manejar bien la Palabra de Dios (2 Timoteo 2:15; 1 Timoteo 4:6). La verdad es que esta doctrina puede ser probada bíblicamente, como mostraremos. Por otro lado, si conocemos las Escrituras correctamente, si estudiamos doctrina, si conocemos el carácter de Dios, no es de sorprenderse que se llegue a creer la doctrina de la seguridad eterna. Es natural que creamos algo tan bueno y certero.
Por supuesto, existen algunos maestros bíblicos y teólogos bien versados en la Escritura que no creen en la doctrina de la seguridad eterna. Pero algunos de estos autores tienen sus intereses en contra por razones fuera de las Escrituras. Por consiguiente, no podrán manejar bien la Escritura, sino que lo harán de acuerdo a sus propias preferencias. Muchos otros no creen que la doctrina es Escritural por la existencia de pasajes problemáticos. Pero bíblicamente, esto se resuelve fácilmente, pues sólo una enseñanza puede ser verdad. Ya sea que los cristianos pueden perder su salvación o no. Ambas enseñanzas no pueden ser verdad. Dios no se contradice a Si mismo (y las Escrituras son claro en ello), por consiguiente, Dios no va enseñar ambas posiciones simultáneamente porque “Dios no es un Dios de confusión” (1 Corintios 14:33). Si una enseñanza puede ser comprobada, entonces cualquier otra Escritura que pueda parecer negar esa posición debe ser interpretada en luz de la verdad que ya se ha establecido.
Analizaremos de la misma manera la salvación junto con otras doctrinas, tales como la deidad de Cristo, la doctrina de la Trinidad, la salvación por gracia a través de la fe. Algunos pasajes parecieran contradecir estas doctrinas, por ejemplo, 1 Timoteo 2:5; Santiago 2:24, pero una vez que se interpreta cuidadosamente la Escritura y la verdad se ha establecido, no se puede usar otras Escrituras que aparentemente contradicen la verdad que ya se ha claramente establecido.
Hemos descubierto que, con cuidadoso estudio, que estos pasajes de las Escrituras han completado y satisfactoriamente sido explicados en armonía con la doctrina establecida. Por lo cual, una vez la doctrina de la trinidad se ha establecido, no precedemos enseñar que hay tres dioses meramente porque el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son cada uno llamados Dios. Una vez que hemos establecido según las Escrituras que Cristo es Dios, no procedemos a negar esta verdad meramente porque las Escrituras también se refieren a Él como “el hombre Cristo Jesús” (1 Timoteo 2:5). En ambos casos, aceptamos cosas que no podemos comprender en su totalidad: que Dios es tres personas en un Dios y que Cristo es completamente Dios y completamente humano en una Persona. Así mismo, podemos hablar de los versículos que aparentemente parecen enseñar una salvación por obras cuando son tomados fuera de su contexto, como por ejemplo: Santiago 2:24, que apropiadamente interpretado, se ve que no enseña tal doctrina. También lo hemos demostrado en detalle en el Capítulo 3 de nuestro libro “Protestantes y Romano Católicos, ¿Están de Acuerdo?” (1995).
Es lo mismo con la seguridad de vida eterna, Si está doctrina puede ser establecida, entonces es erróneo negarla meramente porque algunos pasajes parecieran que la contradicen. Si la doctrina es verdad, ninguna Escritura puede contradecirla, porque esto significaría que Dios se ha contradicho Él mismo y que la Escritura no son confiables. En otras palabras, este tema también involucra el carácter y la integridad de Dios.
Otra razón por esta controversia es porque algunas personas se acercan a las Escrituras con ciertos prejuicios relacionadas a la experiencia humana o razones humanas. Por ejemplo, un individuo con una pobre imagen de sí mismo, que tiene sentimientos de no valer nada, puede concluir: “No soy digno de ser recipiente de una garantía de salvación”. Otra persona puede ver a su alrededor y ver que como seres humanos podemos abandonar nuestros amigos, nuestra familia, y nuestros hijos; podemos retraernos de nuestras promesas; podemos parar de amar a alguien; o podemos cambiar de parecer acerca de temas importantes. Así pues, esta persona razona que Dios probablemente actúa de la misma manera. Pero nada puede estar más lejos que la verdad. El comportamiento pecaminoso del hombre (Isaías 55:8,9; Malaquías 3:6; Números 23:19). Cuando Dios promete algo, Él mantiene Sus promesas. Y Él nunca abandona a Sus hijos o cambia Su parecer con respecto a Su amor.