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Antes De Que Se Muera El Último




Silvia Susana Torres



Copyright© Silvia Susana Torres 2011



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Capitulo Uno


Kevin Williams abrió la puerta de su departamento y dejo caer su mochila al piso, con su pie empujo la puerta que se cerro detrás de el, luego como siempre solía hacer, arrojo sus llaves sobre la mesita de la entrada y siguió hasta el living donde su cuerpo se desplomo sobre uno de los sillones. Hoy no era un día mas, el sol primaveral brillaba con la misma intensidad de siempre, pero para el era un día gris, uno de esos en los que preferiríamos no habernos levantado.

El odiaba cuando esto sucedía, pero esta vez no estaba dispuesto a permitir que nada, ni nadie interfiriese en su vida, esta era una decisión que había tomado el mismo día en que abandono la casa de sus padres.

Su vida no había sido fácil, aun hoy de tanto en tanto los fantasmas del pasado volvían acosarlo, los cuales sin lugar a dudas influyeron en su introvertida personalidad. Esa fue una de las razones por la cual al mudarse eligió un lugar alejado y tranquilo, el era una persona solitaria y de muy pocos amigos, tal vez por eso se enamoro de un pequeño suburbio en San Francisco.

Su departamento era pequeño comparado con la casa donde había vivido la mayor parte de su vida, pero al menos allí había encontrado la paz que tanto anhelaba.

Esa mañana desde el momento en que abrió sus ojos, tenía el presentimiento que este seria un día muy especial, mientras se duchaba trato de convencerse que todo era producto de una noche mal dormida. Después de desayunar salio de su casa como todos los días rumbo a su trabajo, sin siquiera sospechar que a partir de ese día, su vida sufriría algunos cambios, por una serie de inesperados incidentes.

Ahora lo primero seria tratar de comprender lo que estaba sucediendo, para poder defenderse de las acusaciones en su contra, pero todo parecía inútil, aparentemente las evidencias lo condenaban.

En su mente revivió una vez mas la reunión paso a paso, en busca de una explicación para lo que acababa de suceder, los cargos en su contra eran ridículos, ellos lo conocían muy bien y sabían que clase de persona era él, en todos estos años nunca les había dado ningún motivo para que dudaran de su comportamiento. Cualquiera que conociese a kevin pensaría exactamente lo mismo, todo esto era absurdo, su conducta siempre había sido intachable, pero por alguna razón, alguien se había encargando, con muy buenos resultados, de ensuciar su imagen.

Otra persona en su lugar ya lo hubiese hecho a un lado y hubiera seguido su camino, pero no él, si lo hiciera seria como retroceder en el tiempo, por esa razón Kevin no pararía hasta saber quien estaba detrás de todo esto.

Sin mover un músculo de su cuerpo, permaneció sentado con su mirada clavada en el techo, después decidió darse un baño, tal vez con la intención de relajar su cuerpo. Con sus manos apoyadas sobre los azulejos de la ducha, dejo que el agua recorriera cada rincón de su cuerpo con el propósito de distender sus nervios, mientras los recuerdos se apoderaban de él. Desde sus primeros años en la escuela secundaria había soñado con ser abogado, pero los planes de su padre habían sido otros y Kevin no tuvo otra salida que obedecer sus órdenes. El fue el principal motivo por el cual se había alejado de San Jose, entre ellos nunca existió ese vínculo entre padre e hijo y no porque él no lo hubiese intentado, era Kevin quien trataba de acercarse a su padre en busca de mejora la relación, pero con George todo acercamiento era imposible. Si no hubiese sido por su madre jamás se hubiera molestado en intentarlo, fue ella la única razón por la cual el soporto sus maltratos durante tantos años.

Kevin desde muy pequeño había hecho lo imposible por conseguir no solo el cariño, sino la aprobación de su padre en todo lo que hacia, por una sonrisa o tan solo una palabra de aliento, pero nada parecía enternecer su insensible corazón y lo peor fue que a medida que su hijo iba creciendo la situación se tornaba cada vez mas insostenible.

George Williams había nacido en el núcleo de una familia de clase media, en los Estados Unidos, desde muy joven su ambición fue alistarse en las fuerzas especiales del ejército de ese país. Su vocación y perseverancia lo llevaron a estudiar varios idiomas y a realizar un exhausto entrenamiento físico, consiguiendo así que poco después de cumplir sus veintidós años, pasara a formar parte de la organización.

Sin lugar a dudas, los años y el rigor de las actividades a las que era expuesto fueron los causantes de su indiferente y autoritaria personalidad. Era casi inexplicable como dos personas, como era el caso de él y Martha, con tan poco en común, formaran una familia. Pero el George del cual Martha se había enamorado, no era el mismo que Kevin conocía, su esposo había sido lo suficientemente astuto como para disimular durante años, sus malos tratos hacia su hijo, cuando su esposa se encontraba presente. Sin embargo a pesar de sus esfuerzos por ocultarlo, Martha no era ajena a lo que pasaba entre ellos y en más de una ocasión lo habría enfrentado, obviamente sin ningún resultado.

Cuando termino de vestirse se preparo un café y volvió a sentarse en el sillón, pero esta vez encendió el televisor para tratar de distraerse. Con el control remoto en su mano, pasaba los canales sin poner atención a los programas, era evidente que en su mente aun seguía dando vueltas la reunión que había tenido lugar esa mañana.

Kevin trabajaba para el gobierno americano, como lo había hecho su padre o por lo menos lo había hecho hasta esa mañana, años de estudios, entrenamientos y dedicación tirados a la basura.

Los primeros tiempos fueron difíciles para él, aquella no era la carrera con la que él había soñado, Pero para su padre esas eran tonterías, fue él quien lo obligo a incorporarse en esa unidad.

Primero vino un entrenamiento exhaustivo, después comenzaron a llegar los viajes a países con bajos recursos, donde requerían sus servicios, para terminar con alguna guerra civil o tan solo por protección. En muchas ocasiones él había tenido que obedecer órdenes, que lo llevaron hacer cosas que iban en contra de sus principios, tal vez lo que provoco aun más su aislamiento del resto del mundo, pero si tuviese que encontrar el lado positivo, de toda esta experiencia a lo largo de estos años, seria sin lugar a dudas la ayuda humanitaria que tanto, sus compañeros, como él, les brindaron a todas aquellas personas que se vieron afectadas por los problemas internos de sus respectivos países, sin noción alguna de lo que estaba sucediendo a sus alrededores, como era el caso de tantos niños que la mayoría de las veces morían injustamente. Eso era uno de lo motivos por lo cual siguió adelante, para dedicar parte de su tiempo al necesitado, llevándoles una palabra de consuelo o la esperanza de un nuevo día. Todas las misiones de las cuales formo parte dejaron en él, huellas imborrables, especialmente una, la que influyo en su decisión de quedarse en la organización y seguir ayudando.

Una de las primeras tareas de rescate en las que participo, fue en una pequeña isla del Pacifico, en la cual dos bandos revolucionarios peleaban por el poder, destruyendo y matando a todo aquel que se interpusiera en su camino. Cientos de inocentes perecieron en aquel enfrentamiento.

Al llegar se encontraron con un panorama devastador, en las calles principales descansaban los cuerpos ya sin vida de las victimas, la situación parecía estar fuera de control y el trabajo de ellos seria proteger a la población y al mismo tiempo tratar de capturar a los responsables.

Una noche mientras montaban guardia en una parte de la ciudad, donde familias enteras, se refugiaban allí bajo la protección que la unidad, para la cual Kevin trabajaba, les proporcionaba. Un grupo de revolucionarios atacaron el lugar con explosivos, provocando así que la gente abandonara sus precarias viviendas y corrieran hacia la calle, donde más tarde eran asesinados por estos, a sangre fría. Fue ahí, después de ver el saldo de esa noche, lo que motivo el cambio en él.

Cuando lograron dominar la situación, comenzaron a socorrer a todos aquellos que de alguna manera lograron sobrevivir al atentado. Cientos de niños lloraban junto a los cuerpos sin vida de sus padres, como suplicando un milagro que les devolviera la vida. La mayoría no alcanzaban los seis años y lo mas desgarrante fue al intentar separarlos de aquellos cuerpos sobre el asfalto y tratar de ganarse su confianza. Los niños huérfanos permanecieron con ellos hasta que todo termino, lo cual tomo varias semanas.

Cuando les llego la hora de abandonar el lugar, la cruz roja ya se había hecho cargo de los pequeños, nunca nada lo había afectado tanto como aquel escenario, el ver el dolor dibujado en los rostros de aquellos inocentes, los cuales habían quedado desamparados, por el egoísmo y la ambición de un grupo de personas en busca de poder, esos niños que perdieron lo mas importante en su vida, sus padres, los mismo que lucharon en vano para protegerlos, porque ahora tendrían que enfrentar el mundo sin ellos.

Pero eso pertenecía al pasado, hoy ellos lo acusaban de haber quebrantado una de las reglas principales de la organización.

Sus directores tenían todas las pruebas necesarias para dejarlo cesante y aparentemente no había nada que el pudiese hacer o decir en su defensa, su destitución ya era un hecho. El siempre había pensado que las cosas pasaban por alguna razón, pues esta vez tendría que ser muy importante, porque de la noche a la mañana se había convertido en un desocupado.

Allí permaneció sentado en busca de una solución, cuando el timbre del teléfono interrumpió sus pensamientos. No estaba de humor para hablar con nadie, así que dejo que fuera el contestador automático quien atendiera la llamada, pero al escuchar la vos se dio cuenta que se trataba de su madre, pero prefirió no atender y sin moverse escucho su mensaje;

“Kevin es mamá, quería recordarte que el próximo viernes es el aniversario de tu padre y si es posible me gustaría contar con tu compañía, si es que no tienes otros compromisos, de lo contrario no te sientas obligado, llámame cuando puedas y lo hablamos, un beso cariño”

Sintió remordimiento por no haberla atendido, pero no deseaba preocuparla con sus problemas, ella lo conocía muy bien y hubiera sido inútil tratar de disimular.

Su madre se refería al aniversario de la muerte de su padre, para Martha el perder a su esposo había sido un golpe muy fuerte, por eso apreciaba tanto la compañía de su hijo, especialmente en ocasiones como esta y él nunca la defraudaba, siempre estaba pendiente de ella, sobretodo en estos últimos años después de la repentina muerte de su padre.

Kevin era único hijo, lo que había hecho que la relación con su madre fuese muy especial, Martha había dedicado su vida a él y todavía hoy lo seguía haciendo. Cuando niño solía refugiarse en ella cuando algo lo preocupaba, en busca de una caricia o una palabra de aliento que lo ayudara a enfrentar sus miedos. Mientras fue creciendo su timidez o su falta de carácter, hicieron que su madre lo sobreprotegiera aun mas y por coincidencia lo que hacia enfurecer aun mas a su padre.

Sin darse cuenta el cansancio lo fue venciendo, hasta quedarse dormido en el sillón. Descanso por varias horas y cuando finalmente desperto su estomago le rugía de hambre, se puso de pie y se dirigió hacia la cocina buscando algo para comer, pero en su heladera lo único que abundaba era espacio, por lo visto no tendría otra alternativa, que salir a comprar algo.

Busco su mochila, la cual había dejado en el piso junto a la puerta cuando entro esa mañana, para agarrar de esta su billetera, allí todavía estaba el sobre que le habían entregado ese día en la reunión, con las pruebas en su contra, por uno momento pensó en echarle una ojeada, pero era tanta el hambre que sentía, que volvió a guardar el sobre, tomo las llaves y salio.

Estaba tan hambriento que al pasar por un pequeño restaurante donde servían las mejores hamburguesas de todo san francisco, decidió retomar y estacionar su auto cerca del establecimiento. Normalmente conseguir una mesa libre en ese lugar no era tan fácil, pero hoy parecía ser una excepción. Kevin eligió como era habitual la última mesa que estaba contra la vidriera, desde allí uno podía disfrutar no solo de la exquisita comida, sino también de aquel espectacular paisaje que caracterizaba a San Francisco.

Después de comer decidió estirar sus piernas y salio a caminar por una de las calles mas pintoresca del pueblo, Paradise drive, la tarde estaba calidad y por si esto fuera poco, llego al muelle justo a tiempo para ver la caída del sol, muchas personas se acercaban hasta el lugar para disfrutar la función.

Deambulo entre la gente sin rumbo, como un turista mas, después de todo ya no tenia obligaciones ni horarios que cumplir, luego volvió al muelle y se quedo allí sentado contemplando el agua, aquella vista era realmente un paraíso, tal como el nombre de la calle lo anunciaba. El lugar estaba algo alejado de la ciudad, pero era exactamente lo que él necesitaba cuando volvía a casa, algo que lo relajara y muchas veces que lo hiciera olvidar. Su madre hubiera querido que al mudarse lo hubiese echo mas cerca, pero ella respetaba su privacidad y después de todo la casa de sus padres quedaba tan solo a setenta kilómetros de distancia.

El tiempo se fue volando, cuando miro su reloj eran casi las ocho de la noche, fue ahí cuando emprendió el camino de regreso hasta su automóvil y paulatinamente manejo hacia su casa en Beach road. Pero antes de llegar paso por un pequeño almacén para comprar algunas provisiones.

Cuando llego volvió a prepararse un café y se sentó frente a su computadora, chequeo si tenia algún mensaje y leyó las noticias, luego volvió a sentarse nuevamente en el living y encendió el televisor por segunda vez, cuando de pronto sus ojos se fijaron una vez mas en su mochila, recordando que en esta estaba el sobre con las evidencias, finalmente tomo el sobre con las pruebas y empezó a mirar cada una de las fotos detalladamente, nada le resultaba familiar, no había dudas que las fotos eran suyas, sin embargo era la primera vez que las veía, era evidente que la persona que las retoco había hecho un excelente trabajo.

La organización lo acusaba de haber publicado sus fotografías y datos personales en un sitio de Internet, al cual todo el mundo tenía acceso. Kevin sabia que el no era el responsable de lo que estaba pasado, pero tampoco podía probar lo contrario, su única salida era llegar al fondo del asunto, pero sabia que necesitaría ayuda.

Sin perder más tiempo busco su celular y llamo a uno de sus compañeros, en quien sabia que podía confiar ciegamente.

“John, ¿como estas? Kevin esta hablando… necesito pedirte un favor” le dijo él

“Hola Kev ¿en que puedo ayudarte?” le pregunto su amigo intrigado por su llamada, él lo conocía muy bien y sabía que para que Kevin requiriera su ayuda, algo grave tenía que estar sucediendo.

Kevin le comento todo lo ocurrido y le pidió que le consiguiera toda la información posible, para averiguar quien estaba detrás de todo esto. John trabaja en las oficinas del lugar, por lo cual tenía acceso a las computadoras y a los archivos, para él seria muy fácil conseguir lo que su amigo le pedía. Antes de cortar John le aseguro que volvería a contactarse con él, ni bien tuviese alguna novedad.

Esa noche cuando se fue acostar, se llevo con el las fotos para estudiarlas con mas cuidado, era innegable que la persona en estas era él, obviamente se trataban de fotos trucadas, eso no era ningún misterio todo el mundo lo hacia, la pregunta era, con que intención. Por lo visto alguien lo quería fuera de la organización, pero ¿Por qué?

A la mañana siguiente se desperto tarde, lo que era inusual en él, pero le había hecho bien descansar, el día anterior había sido agotador, no físicamente, pero si mentalmente.

Esa mañana después de desayunar, llamo a su madre para invitarla a cenar y así arreglar los detalles de la visita al cementerio. Le prometió que pasaría a buscarla a las cinco de la tarde, lo cual le daría tiempo para organizar un poco sus cosas, en caso que decidiera pasar unos días con ella.

Mientras manejaba pensaba si le comentaría a su madre lo que estaba sucediendo o si dejaría pasar un tiempo y ver si las cosas se solucionaban. Cuando estaciono su auto Martha salio a recibirlo, feliz de volver a verlo después de casi dos meses, ella estaba acostumbrada a estar sola, su esposo al igual que su hijo solía pasar largo tiempo fuera de la casa, esta profesión se los exigía.

Kevin abrió el baúl del auto y saco un bolso de su interior con algo de ropa, finalmente había decidido pasar unos días con su madre, muchas veces se sentía culpable por pasar tanto tiempo lejos de ella, Martha pasaba la mayoría de su tiempo en su casa, su vida social era muy limitada, una vez por semana se reunía con amigas para almorzar, pero el resto del tiempo lo dividía entre sus plantas, sus mascotas y por supuesto su hijo, siempre y cuando que la profesión de él se lo permitía.

Cuando era mas joven acostumbraba hacer algunos trabajos voluntarios, pero en los últimos años su salud se había ido deteriorando, lo que hacia que sus salidas sola, fueran cada vez mas esporádicas.

“¡Mama te vez fantástica!” dijo el mientras la abrazaba.

“Hijo vos siempre el mismo mentiroso” le contesto ella sonriente.

“Kevin, ¿me parece a mi o has perdido mas peso desde la ultima vez que nos vimos? “Le pregunto su madre preocupada.

“¡Hay mama, mama! vos siempre me ves más delgado”

“¿Cuando volviste?” volvió a preguntarle ella

“Hace solo unos días “

“¿La ultima vez que hablamos creí haberte entendido que estarías lejos por más tiempo?”

“¡si!, yo pensé lo mismo, pero todo se termino antes de lo previsto“le contesto su hijo, mientras pensaba en lo que acababa de decir, todo se termino, esa era la verdad.

“Pero no hablemos mas de mi, ¿como has estado?” le pregunto mientras la tomaba del brazo para entrar en la casa.

“Nada nuevo hijo, lo mismo de siempre, ¿queres que te prepare un café?” le pregunto su madre, mientras cerraba la puerta.

Kevin acepto la invitación de su madre y los dos se sentaron a beber el café en la cocina. Mientras conversaban comenzaron a notar la caída del sol, porque la luz que entraba por los ventanales no era suficiente para iluminar el lugar. La cocina siempre había sido unos de los lugares preferidos de Kevin cuando aun vivía allí, desde los ventanales se podía contemplar el jardín de rosas de su madre y al infiltrarse el sol cada mañana a través de estos, el lugar parecía cobrar vida.

Luego de cerrar las cortinas, Martha fue por su cartera y los dos salieron a cenar, kevin había hecho reservaciones en un restaurante italiano. El lugar era excelente y la cena una delicia, lo que hizo que pasaran una velada agradable. El tiempo que compartía con su madre era para él una bendición, ella tenia el poder de hacerle olvidar sus preocupaciones, nadie nunca lo había hecho sentirse tan querido como ella.

A la mañana siguiente los dos visitaron la tumba de su padre, como él le había prometido, si hubiera sido por Kevin, nunca hubiese vuelto al cementerio, para él George había muerto el mismo día que en que abandonó la casa de sus padres, pero Martha se merecía aquel sacrificio.

En el viaje de regreso su madre permaneció en silencio la mayoría del tiempo, sumida en sus pensamientos. Su matrimonio no había sido perfecto, en muchas ocasiones hubo nubarrones que empañaron su felicidad, pero ella a pesar del mal carácter de su esposo, siempre lo había querido y perderlo había sido un golpe duro para ella.

“Muchas gracias hijo por acompañarme, se cuanto te cuesta hacerlo“le dijo ella quebrando el silencio.

Ella había sido testigo de las injusticias cometidas por él, hacia su hijo, también sabia lo importante que hubiera sido para Kevin ganarse el afecto y la confianza de su padre, pero todo esfuerzo de parte de él, había sido inútil.

“No digas eso Mama, vos sabes que lo hago con gusto “le respondió él con una sonrisa, sin apartar sus ojos de la ruta.

“Desearía que las cosas hubiesen sido distintas entre ustedes dos” continuo diciendo ella.

“Ya no pienses mas en eso, las cosas se dieron así y debes aceptarlo, de nada sirve seguir torturándonos, lo importante es que estamos juntos, lo demás pertenece al pasado” le dijo su hijo, a pesar que dentro suyo él sabia que seria imposible olvidar.

El resto de los días que Kevin paso en San Jose, se dedico a su madre, la llevo al cine, compartieron largas caminatas y por las noches conversaban hasta muy tarde, sentados en la galería que daba al jardín.

La visita había llegado a su fin y Martha sintió pena al verlo marchar. El también sentía tristeza de dejarla sola una vez mas, pero ya había empezado a extrañar la intimidad de su departamento, además necesitaba seguir investigando el problema de las fotos, estaba ansioso por recibir alguna novedad de su amigo, ya habían pasado varios días y no había tenido noticias de él.

En el viaje de vuelta fue pensando como haría para averiguar quien era el encargado de difamarlo, el tenia algunos contactos que podrían ayudarlo con el tema, pero no deseaba involucrar a ninguna otra persona, al menos por el momento. También tenia que ver de que manera organizaría su vida ahora que estaba desempleado, si bien en todos esos años que trabajo para ellos, había tenido la oportunidad de ahorra lo suficiente, como para vivir sin privaciones por un tiempo, sabia que tendría que decidir lo que haría con el tiempo libre. Tal vez podría retomar sus estudios de abogacía que había tenido que abandonar por capricho de su padre.

Cuando llego a San Francisco era de noche, al entrar noto que la luz intermitente de su contestador, le indicaba que tenia varios mensajes, los cuales fue borrando a medida que los escuchaba. Ninguno era importante o al menos ninguno era de John.

Habían pasado casi dos horas y ya estaba por irse acostar, cuando sonó el teléfono. El que llamaba era su amigo con algunas novedades.

“SI, ¿encontraste algo?” le pregunto Kevin

“No puedo hablar mucho porque no estoy solo, voy a mandarte un mensaje a tu teléfono con la dirección de un sitio, seguí mis instrucciones” era evidente que algo extraño estaba sucediendo.

“OK, gracias por todo”

Unos minutos mas tarde recibió el mensaje, al leerlo vio que se trataba de una dirección de Internet, sin perder tiempo se sentó frente a la computadora y escribió el nombre del lugar tal cual como John se lo había mandado,

Fotomillons.com/joaquinquintana y espero, al abrirse la pagina principal, comenzaron aparecer fotos suyas, el sitio era en español, lenguaje que el dominaba casi a la perfección. Desde muy pequeño su madre se había encargado de enseñarle el idioma, ella y George habían vivido en varios países de habla hispana, por el trabajo de el se habían visto obligados a vivir como nómadas, por varios años.

El sitio parecía como si le perteneciera, la única diferencia parecía ser el nombre, hizo un clic en los datos personales y comenzó a leer. Quien fuese que estuviera detrás de todo esto no solo sabía su fecha de nacimiento, sino también el lugar donde este había tenido lugar.

Lo único que no coincidía, además de su nombre, era el lugar de residencia, el cual tenia lugar en Madrid, España y su profesión era la de un maestro de escuela primaria.

Ahora comprendía la reacción de sus superiores y las razones para destituirlo de su cargo, la organización tenía ciertas reglas, que sus integrantes debían respetar y no quebrantar bajo ninguna circunstancia. Por lo visto esto no era exactamente lo que las pruebas demostraban, su existencia se había hecho pública, si bien el no era quien había comenzado todo esto, para ellos él era el único responsable.

Miro una y mil veces las fotos sin llegar a comprender o sin siquiera imaginarse quien podría estar detrás de todo esto, era evidente que alguien quería perjudicarlo y por cierto lo estaba consiguiendo. Kevin era una persona muy honestad, sus amigos, los cuales eran muy pocos, sentían un gran aprecio por el, ¿pero enemigos? hasta el momento nunca creyó tenerlos, aunque ahora las apariencias demostraran lo contrario.

Después de revisar el sitio, paso a paso en busca de alguna pista, se puso de pie y se alejo de la maquina, salio al balcón y apoyado en la baranda trato de hacer memoria, pero no había nada que lo hiciera desconfiar de nadie en particular, todo era muy confuso, pero tenia que buscar la manera de llegar al fondo del problema, no con la intención de recuperar su trabajo, lo que tal vez en un primer momento hubiera sido la idea, sino por la intriga de saber cual era el propósito de todo esto.

Allí permaneció un largo rato escuchando el ruido del agua, desde su balcón alcanzaba a divisar el muelle y en este, los pescadores montando guardia con sus cañas, mientras compartían viejas anegadotas vividas.

Cuando volvió a la computadora ya había decidido lo que haría, su imagen ya daba vueltas en la net, donde todo el mundo tenía acceso y no había nada que él pudiera hacer para evitarlo, por lo tanto decidió jugar al gato y al ratón, con la única diferencia que esta vez Joaquín Quintana seria el ratón. Su objetivo seria conseguir toda la información posible acerca de su enemigo y ¿como lo haría?, ¡muy simple! tratando de ganarse su confianza, creando un sitio personal.

Ni bien lo termino le mando un mensaje a Quintana presentándose como Brian Smith y solicitándole que lo agregara a su lista de conocidos. Todos sus datos eran falsos, incluida la fotografía

Después de mandar el mensaje, chequeo en el Internet cuantas horas de diferencia existían entre San Francisco y Madrid, obviamente si Joaquín Quintana no mintió en relación a su lugar de residencia. Entre los dos países existían solamente nueve horas de diferencia y después de chequear su reloj, cálculo que en España serian alrededor de las once de la mañana y con un poco de suerte tendría novedades más pronto de lo que él esperaba.

Esa noche dejo la computadora encendida y se fue acostar, el día parecía haber tenido mucho más de veinticuatro horas y su cuerpo y su mente había comenzado a sentirlo. Permaneció despierto en la oscuridad de su habitación pensando y planeando paso a paso lo que haría, hasta que el sueño termino venciéndolo.

Esa noche soñó con muchas cosas, algunas del pasado y otras recientes, todo parecía haberse moldeado, hasta crear la pesadilla que se apodero de él. No falto ningún detalle, incluso su propio padre estuvo en ella, torturándolo como era su costumbre.

A la mañana siguiente se desperto agitado, con su cuerpo empapado en sudor y mas cansado que la noche anterior. Tuvo que hacer un esfuerzo para poder sentarse en la cama y tratar de despabilarse, cuando recordó el mensaje que había enviado la noche anterior, sin perder tiempo salto de la cama y camino agitadamente hasta donde se encontraba la computadora para chequear su e-mail y descubrió que el famoso Joaquín lo había integrado a su grupo de amigos y por si esto fuese poco se encontraba en línea. Primero analizo por un momento lo que haría y decidió entablar conversación con él.

“Hola Joaquín, gracias por agregarme a tu lista”, le dijo él.

“Hola, es un placer haberlo hecho”, le respondió el impostor muy amablemente.

“¿Cuanto hace qué vives en Madrid?” le pregunto Kevin.

“Prácticamente desde que nací” contesto Joaquín y fue su turno de preguntar.

“Y ¿vos de donde sos?”

“¡Soy de San Francisco! leí en tus datos personales que sos profesor” volvió a preguntar él, tratando de no demostrar mucho interés.

“¡Si! enseño segundo grado en una escuela privada…. Y vos ¿Sos Americano?, ¿a qué te dedicas?”

“Si, nací en California y soy vendedor…. ¿sos casado, tenes hijos?”, Kevin trataba de sonsacarle alguna información

“¡No, no!, ni una cosa ni la otra Y ¿vos?”, le pregunto Joaquín, sin siquiera sospechar las intenciones del otro.

“Tampoco”

“¿Como es que dominas tan bien el idioma español?” pregunto asombrado.

“Mis padres vivieron algunos años en Puerto Rico y ahí aprendí el idioma” mintió Kevin.

“Que bueno, mis padres eran Argentinos” le comento Joaquín.

“¿Eran?” dijo él intrigado.

“Si, murieron en un accidente automovilístico hace varios años” le explico él.

“Lo siento mucho… ¿tenes hermanos?”, la interrogación seguía.

“No ¿y vos?”

“Tampoco”

“¿vivís con tus padres?” le pregunto Quintana.

“No, vivo solo, mi padre murió hace unos años y mi madre vive lo suficientemente cerca como para seguir controlando a su niño, típico de una madre, ¿vos sabes?” eso era la único verdadero que le había dicho hasta el momento.

“Si me imagino, mi madre era igual” por momentos le parecía como si estuviese diciendo la verdad, Kevin no podía creer como un ser humano podría mentir con tanta naturalidad.

“¿En que parte de Madrid te encuentras?” le pregunto kevin

“En el centro, mi departamento esta ubicado en la calle, Paseo de las delicias” le contesto el sin ningún empacho, como si no estuviera escondiendo nada.

“Aparte de enseñar, ¿te dedicas a algo más?” siguió hurgando Kevin.

“¡No! como te imaginaras después de compartir mi día con veinticinco niños, no me quedan ganas ni fuerzas de nada” bromeo Joaquín.

“Me imagino”

“¿Sos Español?” le dijo Kevin, supuestamente el era Argentino, según sus datos personales.

“¡No! nací en Argentina y luego mis padres emigraron aquí” le respondió él.

“bueno, me vas a tener que disculpar pero tengo que marcharme, mis amigos van a llegar y yo no estoy ni preparado” le dijo Quintana disculpándose.

“¿Vas a salir con tus amigos?” pregunto con curiosidad Kevin.

“Si, vamos a ver un partido de fútbol, pero otro día podemos seguir hablando ¿si vos queres?” era increíble pero Quintana parecía sincero en sus contestaciones.

“Si, por supuesto, no te entretengo mas, nos vemos, chau” le dijo Kevin despidiéndose.

“Chau, Brian hasta cualquier momento” dijo él saludándolo como si lo conociera de toda la vida.

Después que termino la conversación, se desconecto del sitio y se recostó contra el respaldo de la silla pensativo.

Ya había logrado conseguir un dato más, según él sus padres habían muerto en un accidente automovilístico, sabia que no seria fácil, pero tal vez John podría averiguar algo al respecto, siempre y cuando no fuese otra mentira suya.

Ese día preparo todo para su viaje a Washington, aun tenia algunos asuntos pendientes con la organización, que deseaba finalizar lo antes posible, para esto tendría que viajar hasta la oficina central, pero antes de marcharse volvió hablar con John para pedirle si podía averiguar algo acerca de el accidente, en el que fallecieron los padres de Joaquín.

Kevin estuvo ausente un par de días, el papeleo le llevo más tiempo del que él había pensado y eso que aun tendría que volver una vez más, para dar por terminado su destitución.

Al llegar a su casa, lo primero que hizo fue encender su computadora para chequear el e-mail, su circulo social era muy reducido, Kevin siempre había sido muy solitario, tuvo algunas relaciones pero nada serio, nada que durara mas de algunas semanas, su ocupación no le dejaba mucho tiempo y hasta el momento no había encontrado eso que muchos dicen encontrar o a lo mejor nunca lo busco.

Tenía varios mensajes, de sus amigos en su correo personal, invitándolo para el próximo sábado y además uno de Joaquín en el sitio que él había creado, preguntándole que pasaba.

“Brian era solo para saber como anda todo, hace varios días que no te conectas, cuando estés libre avísame y hablamos”.

Pensó por un momento que le diría y comenzó a escribir:

“Joaquín gracias por tenerme en cuenta, lo que ocurrió es que estado llegando muy cansado, sin fuerzas ni siquiera para encender la maquina, pero ya estoy mas descansado si tenes ganas de que hablemos, espero tu contestación…Brian” por la diferencia de horas sabia que este estaría durmiendo ahora.

Después de desconectarse del sitio, comenzó a investigar si el nombre de la calle que este le había dado, coincidía con su apellido. Total no tenia nada que perder, además si había algo que le sobraba era tiempo.

Primero busco el nombre de la guía telefónica de Madrid, cuando lo tuvo, tipio el apellido en esta y espero, en unos segundos tenia una lista larguizima, Quintana parecía ser bastante popular a juzgar por el listón, ahora solo tendría que ir descartando los que no coincidían con las iniciales de su nombre y más tarde por el nombre de la calle.

La lista se hacia interminable, por lo visto su nombre era muy común en España, pero ninguno coincidía con su dirección, también existía la posibilidad que su numero no figurara en la guía telefónica.

Por más esfuerzo que hiciera no lograba entender que estaba sucediendo y era inútil seguir pensando, tenía mil preguntas y ninguna respuesta, al menos por el momento. Después de apagar la computadora, se dio una ducha y se acostó, en la mañana con la mente fresca vería las cosas con más claridad.

Al día siguiente se levanto temprano y salio a correr, en el camino devuelta pasó por la panadería, para comprar pan y leche para el desayuno. Cuando llego apretó el botón de la computadora y mientras se encendía se dio una ducha.

Para el desayuno se preparo unos huevos revueltos con panceta y un vaso de jugo de naranjas, cuando estuvo todo listo se sentó a comer frente al monitor y ni bien abrió fotomillons.com, descubrió que Joaquín le había mandado un mensaje avisándole que estaba en línea.

“Brian, ¿estas ahí?” pregunto Quintana y Kevin no dudo un segundo en contestarle, esta era su oportunidad de seguir adelante con lo que había empezado días atrás.

“Si Joaquín, ¿como estas?”, le contesto él.

“Yo bien ¿y vos?” contesto Joaquín

“OK “se limito a contestar Kevin, tenia que darse tiempo para pensar que le preguntaría.

“Por lo que me contaste en tu mensaje, creo que tendrías que descansar mas o te vas a enfermar” le aconsejo Quintana.

“Ya se, gracias por preocuparte “sus contestaciones era muy pensadas, no quería que el otro desconfiara de él.

“¿No podes tomarte unos días, tal vez pasar unos días con tu madre no te vendrían del todo mal, a veces precisamos de sus cuidados?, le dijo él.

“Por el momento es imposible, pero lo voy a tener en cuenta” le contesto Kevin dándole la razón.

“Bueno me alegro, no sabes lo que daría por tener la mía conmigo” le confeso Quintana.

“Me imagino” fue lo único que se le ocurrió y tratando de cambiar de tema, le pregunto como había estado el partido de fútbol, recordando la ultima conversación que habían tenido con él.

“”Buenísimo, ganamos tres a cero, no te imaginas” fue su comentario.

“Sabes que siempre me hubiera gustado conocer España” le dijo Kevin tirando el anzuelo.

“Créeme no te vas arrepentir, este país es muy pintoresco” le aseguro a su amigo.

“Si eso dicen”

“Si necesitas saber algo, no dudes en preguntármelo” se ofreció Quintana

“Bueno, desde ya te agradezco” Kevin necesitaba crear un vinculo de amistad entre ellos, de esa manera seria mucho mas fácil averiguar todo lo que necesitaba saber.

“Y porque no te tomas unas vacaciones” insistió él.

“No lose realmente, hasta el momento solo es una idea, además tendría que ver cuando podría pedir unos días en el trabajo” no eran sus intenciones ponerlo sobre aviso, en caso que decidiera viajar.

“Avísame con tiempo, así mis amigos y yo te podemos mostrar España” volvió a ofrecerle él.

“Muchas gracias, así lo haré”

Siguieron hablando por un buen rato, Kevin trataba de averiguar cosas de él, sin que este sospechara. Fuese quien fuese Quintana, él debería seguir adelante con la farsa hasta llegar al fondo de todo esto. Lo que necesitaba era tiempo para decidir qué hacer.

“Contame algo mas de vos, ¿tenes novia?” le pregunto Joaquín.

“No, realmente no ¿y vos?”

“Algo de eso ahí, nada serio, ¿vos me entendes lo que quiero decir?” dijo él bromeando.

“Totalmente my friend “le contesto él, sin darse cuenta que parte de su respuesta la había escrito en Ingles.

“Eso estuvo muy bueno, hagamos un trato, cuando vengas aquí yo te enseño Madrid y vos a cambio me enseñas un poco de ingles, ¿que te parece? “, bromeo una vez más Joaquín.

“dalo por echo, así será “, le contesto Kevin.

“Bueno otra vez voy a tener que dejarte, pero no tengo mas remedio, me espera una pila de cuadernos para corregir, pero no te pierdas, seguimos en contacto, no se porque pero me agrada mucho hablar con voz, chau seguimos en contacto“, por el comentario de él, parecía que los planes de Kevin estaban funcionando.

“A mi me pasa lo mismo, chau espero tu mensaje” le contesto Kevin.

Esa noche volvió sentarse en el balcón, como solía hacerlo habitualmente cuando volvía a casa, después de cada misión, con la intención de relajarse o tratando de olvidar lo vivido durante esta. Pero hoy era distinto, el motivo era otro, hoy necesitaba clarificar sus pensamientos y planear que haría con Quintana. John todavía no había vuelto a contactarse con él, pero confiaba en que este encontrara alguna información de suma importancia, por otro lado cabía la posibilidad que este estuviera mintiendo con relación a sus padres.

Todo parecía tan complicado, que ya había comenzado a preocuparse, porque no tenia idea quien era el maniático que estaba detrás de todo esto, además temía por la seguridad de su madre, ella vivía sola y existía la posibilidad que supiesen de su existencia si lo estaban vigilando.

El había intervenido en muchas operaciones en Perú, Colombia y otros países de habla hispana y sabia muy bien lo peligroso que esto podía llegar hacer, por eso debería actuar con cautela y rapidez.

Al día siguiente hizo algunas averiguaciones en Madrid, para solicitar una visa de turista, sabia que estos tramites llevaban su tiempo y deseaba estar preparado en caso que tuviese que viajar de emergencia, también se contacto con algunos hoteles de la zona donde Quintana decía vivir.

Después volvió a llamar a su amigo para saber si tenia alguna novedad, pero este le comento que inevitablemente son muchos los accidentes que ocurren anualmente y sin tener una fecha determinada, la búsqueda llevaría mas tiempo lamentablemente.

John le comento que era imposible conseguir una foto autentica de Joaquín Quintana, este había hecho un buen trabajo al ocultar su identidad, todos los sitios en los que había investigado, tenían solo la foto de Kevin.

Esto seria casi imposible, sin una fotografía de su impostor, todo resultaría mas complicado, es mas Joaquín podría ser uno de sus tantos vecinos sin que el lo sospechara. Él decía vivir en Madrid, pero en realidad podría estar en cualquier parte del mundo.

Kevin trato de contactarse con Quintana por varios días, pero este no contestaba sus mensajes, era como si se lo hubiera tragado la tierra, por otro lado era casi nada lo que había logrado averiguar acerca de él, su silencio era algo que lo tenía sumamente preocupado, tanto así que había comenzado a llamar a su madre diariamente.

Martha por su parte había empezado a preocuparse, las llamadas diariamente de su hijo, eran algo inusual en él y no porque le molestaran sus llamadas, todo lo contrario, pero Kevin solía llamarla cada dos semanas o semanalmente si no estaba en servicio, pero esto era demasiado y lo peor de todo que cada vez que ella le preguntaba si había algún problema, él lo negaba.

La verdad era que el no sabia que hacer, por un lado no quería preocupar a su madre y por el otro no querría poner en peligro su vida, él sabia bien que seria arriesgado seguir dilatando aun mas la situación, por lo que decidió ponerla al tanto de lo que estaba sucediendo, por su propia seguridad.

Su preocupación por no saber cual seria el próximo movimiento de Quintana, se había convertido en una obsesión. Por las noches no lograba descansar, sabiendo que ella estaba sola en la vieja casona, por lo que decidió pasar unos días en San José, hasta que todo volviese a la normalidad.

Esa mañana cuando su madre lo vio estacionando su automóvil en el frente de su casa, supo que algo extraño estaba ocurriendo, pero no se lo menciono, ella lo conocía muy bien y sabia que tarde o temprano él le confesaría lo que lo preocupaba.

Esa noche durante la cena, Kevin tuvo la intención de compartir con ella lo que le estaba sucediendo, pero después de analizarlo, prefirió esperar unos días hasta tener alguna novedad de John.

Su amigo cumplió con la promesa de llamarlo en cuanto tuviera alguna información, ese día John le confirmo que hasta donde él había averiguado, el nombre de Joaquín Quintana no era un seudónimo y realmente sus padres murieron en el accidente automovilístico que él le había mencionado, al parecer en las afueras de Madrid. Todo era muy confuso, que clase de persona trata de destruir la vida de otra por un lado y por el otro comparte datos personales con el resto del mundo.

Esa noche Kevin no pudo dormir, sus pensamientos lo agobiaban, por un lado sabia que tendría que tomar una decisión urgente y por el otro debía proteger a su madre, pero no tenía otra salida, o continuaba con su vida naturalmente como hasta ahora, sabiendo que era vigilado y que posiblemente la vida de los dos corría peligro o viajaba a Madrid para enfrentar a su enemigo.

A la mañana siguiente desayunaron juntos, pero ese día Martha se encontraría con sus amigas, para almorzar, en un primer momento tuvo la intención de cancelar el encuentro semanal que tenia con ellas, pero fue su hijo quien le insistió para que no lo hiciera. Él ya tenía decidido viajar, pero ahora necesitaba ultimar algunos detalles, sabía muy bien que no podría irse y dejar a su madre sola, tendría que encontrar a alguien de confianza para que se quedara con ella hasta su regreso, por otro lado cual seria la explicación que le daría, hasta el momento ella nunca había necesitado la ayuda o la compañía de ninguna persona, ni si quiera cuando su esposo falleció, además sabia muy bien que su madre se rehusaría a que alguien se quedara en su casa.

Esa tarde Martha llego casi para la hora de cenar, angustiada por haber dejado a su hijo la mayoría del día solo, pero sus amigas insistieron en ir a ver una película y no pudo negarse. Ella no sabia, pero el tiempo que ella estuvo fuera de la casa, Kevin lo aprovecho para hacer algunas llamadas y hasta tuvo tiempo para preparar la cena. Después de cenar siguieron conversando mientras tomaban un café, pero él prefirió no comentarle aun su decisión para no preocuparla y esa noche cuando ella se fue a dormir, Kevin aprovecho para hacer algunos pagos desde su computadora y cuando por casualidad volvió a chequear si había algún rastro de Joaquín, se sorprendió de encontrarlo en línea.

“Hola Joaquín ¿dónde te habías metido?” le pregunto él.

“¿Cómo andas Brian? perdóname pero se me colgó la maquina y como te imaginaras yo no entiendo nada y tuve que esperar para que un amigo me la arreglara” le explico Quintana.

“Me extraño mucho que no estuvieras”

“Si me imagine que estarías tratando de contactarme, pero lo que paso fue eso y vos ¿como andan tus cosas?” le pregunto él

“Bien lo mas bien, como siempre, nada nuevo”

“Por un momento llegue a pensar que tal vez te habías ido de vacaciones a Argentina” comenzó a indagar Kevin.

“¡Nooo!”

“¿Nunca sentiste curiosidad por conocer el país donde naciste?”

“¡No! para nada” le dijo Joaquín.

Para que este no comenzara a preguntarse a donde quería llegar Kevin con sus preguntas decidió cambiar de tema. Aparentemente Joaquín parecía no sospechar absolutamente nada o tal vez estaba fingiendo y ya sabia quien era Brian Smith.

Siguieron conversando por más de una hora, nuevamente Kevin volvió a mencionarle sus deseos de viajar y Joaquín aprovecho para mandarle su dirección y su número de teléfono en caso que necesitara ayuda. Para disimular y darse tiempo él le aseguro que por el momento era imposible, pero que cuando lo hiciera seria el primero en enterarse, esta era una forma de ganarse su confianza, al menos eso creía.

La aparición de Quintana, simplifico las cosas para Kevin, ya no tendría la necesidad de preocupar a su madre. El volver a estar en contacto con él, le daría una cierta tranquilidad, al menos por el momento.






Capitulo Dos


Después de pasar dos semanas con su madre Kevin volvió a su casa para ultimar los detalles de su viaje. Martha creía que su hijo estaría ausente como solía hacerlo por cuestiones laborales, así lo había decidido él.

Obtener la visa de turista para España, le llevo más tiempo de lo que había pensado, igualmente no podía abandonar San Francisco hasta no terminar con todos los requisitos, que la organización le exigía para dar por terminado su despido.

El único que estaba enterado de su viaje era John, él estaba haciendo lo imposible por conseguirle una foto de Quintana, también le dio una lista de teléfonos, en caso que necesitara ayuda.

Kevin no tenía la menor idea con que se encontraría al llegar, pero había planeado todo muy cuidadosamente, para no cometer ninguna equivocación. Si todo salía bien, estaría de vuelta en menos de nada.

Cuando finalmente llego el día de su partida, llamo a su madre para despedirse y le prometió que haría lo posible por llamarla seguido, pero su madre estaba acostumbrada a que no lo hiciera, ella sabia que la mayor parte de las veces no podían contactarse con sus familiares, salvo que fuese una emergencia. Pero lo que Martha no sabía era que su hijo ya no trabajaba para la organización y que este viaje no tenia nada que ver con ellos.

Al llegar al aeropuerto y mientras esperaba que lo llamaran para abordar su vuelo, pensaba como cambio su vida en estas ultimas semanas, su rutina fue siempre muy monótona, sus encuentros con amigos eran esporádicos y sin imaginárselo, de la noche a la mañana todo cambiaria, para bien o para mal.

Joaquín no tenia idea que Kevin estaba en camino, era mejor así, el quería sorprenderlo, quería vigilar sus pasos por un par de días, ver quienes eran sus contactos y después de conocer sus movimientos, hacerle una visita.

Para poder seguir en contacto con él y no despertar sospechas, se llevo su notebook para comunicarse con el todos los días.

El viaje no fue tan largo, llego al aeropuerto de Barajas en la tarde y después de buscar su equipaje, tomo un taxi hasta el hotel donde había echo las reservaciones. Luego de desempacar se pego una ducha y antes de que anocheciera salio buscar un lugar tranquilo donde cenar, no quería alejarse mucho del lugar, esa noche tenia planeado acostarse lo mas temprano posible, el día siguiente sería bastante agitado.

Lo primero seria conseguir un vehiculo para poder familiarizarse con el lugar, ubicar la escuela donde Quintana trabajaba y por supuesto visitar el departamento de este. Esa noche durmió como un bebe, tal vez por el cambio de horario, cuando se desperto y logro abrir sus ojos, miro su reloj y salto de la cama, ya eran casi las diez de la mañana, se suponía que su alarma sonaría a las seis, pero por lo visto no la había escuchado. Después de prepararse bajo a desayunar, luego pregunto en la conserjería donde podría alquilar un auto, cuando lo hizo, busco en una guía la dirección donde su enemigo trabajaba y manejo por los alrededores para conocer el lugar, mas tarde almorzó en un pequeño restaurante no muy lejos de allí.

Por un momento pensó en estacionarse frente a la escuela a la hora de la salida, pero era inútil, sin una foto de Quintana no tenía sentido hacerlo y ya era muy tarde para pasar por el departamento de este.

Esa tarde cuando volvió al hotel se ducho y volvió a salir, como era viernes decidió dejar pasar el fin de semana y aprovechando que había alquilado el automóvil, decidió visitar algunos lugares, tratar de conocer un poco mas de Madrid, en caso que fuera necesario. La gente madrileña era muy calida, en los pocos lugares que visito la atención fue excelente, tanto así que al pasar por la puerta de un bar, se detuvo a contemplar, la alegría con que la gente, compartía un partido de fútbol en la televisión del establecimiento, celebrando cada gol de su equipo favorito, con un brindis.

Kevin nunca había visto nada igual, aquella atmósfera parecía atraerlo, sin dudarlo entro y se acomodo cerca del mostrador, por primera vez desde su llegada se había olvidado el motivo por el cual estaba allí y hasta comenzó a disfrutar el juego, la gente lo integro en los brindis como si fuera un amigo de toda la vida y hasta el mozo lo trato con tanta confianza, que hasta se atrevió hacerle una broma, preguntándole que había pasado con su cabello.

Cuando finalmente logro regresar al hotel, estaba muerto de cansancio, cada intento suyo por abandonar el bar fue en vano, en el momento en que termino el juego, con la victoria del equipo preferido, fue ahí cuando la fiesta comenzó y le pareció una falta de respeto marcharse sin festejar, después de tan atención recibida.

El lunes, cuando calculo que Quintana ya habría salido para su trabajo, Kevin dio su primer paso. Era temprano y no había casi gente en los alrededores lo que hacia mas fácil su entrada al lugar, en lugar de subir por el ascensor, prefirió hacerlo por las escaleras, al llegar al departamento de Joaquín abrió la puerta con mucha cautela tratando de no hacer ruido y asegurándose que nadie estuviera en el departamento.

Estaba dispuesto a revisarle centímetro por centímetro la vivienda en busca de algún indicio que lo ayudara a desenmascarar a este. El lugar lucia impecable, era pequeño pero agradable, sobre una mesita junto a un sillón, había un retrato de una pareja, los cuales deberían ser sus padres, según su comentario ellos habían muerto en un accidente, lo que más tarde John término confirmándole cuando él lo llamo desde San José.

Reviso algunos cajones, tratando de dejar cada cosa en su lugar, no quería que su enemigo advirtiera su presencia, pero no encontró nada anormal, hasta el diploma de enseñanza colgado en una de las paredes del living, llevaba su nombre, en la puerta de la heladera parecía haber una exposición de dibujos, sostenidos por pequeños imanes, estos parecían estar hechos por niños y todos dedicados a Joaquín.

Escucho los mensajes que estaban grabados en la contestadora, leyó algunos apuntes que encontró en el dormitorio, pero todo estaba relacionado con la escuela. Cuando abrió el placard, en un rincón encontró un portafolio, lo apoyo sobre la cama para abrirlo, cuando la campanilla del teléfono hizo que se pusiera de pie y se acercara hasta la contestadora para escuchar quien era. La voz era femenina y por el contenido del mensaje conocía a Quintana.

“Hey guapo soy yo, se que no estas, pero quería confirmarte que la película mañana, es a las ocho de la noche, bueno un beso y si podes llámame esta noche para confirmar, nos vemos.”

Kevin pensó que tal vez se trataría de su novia, mientras caminaba lentamente hasta el ventanal del living, donde permaneció unos minutos contemplando el vecindario a través de las cortinas, cuando de pronto recordó el portafolio. Volvió a sentarse en la cama para abrirlo, al hacerlo descubrió que este contenía unos documentos de defunción de los padres de aquel, recortes de periódicos del accidente en el que ellos perdieron la vida, dos documentos de identidad con sus respectivas fotografías, algunos objetos personales que parecían haber pertenecido a ellos y una llave suelta.

Era extraño, pero todo parecía coincidir con lo que él le había contado acerca de sus padres, sin perder tiempo, volvió a guardar el maletín y siguió con la búsqueda. Por lo visto su enemigo era lo bastante inteligente, como para no dejar ninguna pista que lo delatara, Kevin revolvió hasta el ultimo rincón del el lugar, pero como no logro encontrar nada en absoluto, abandono el departamento antes que alguien advirtiera su presencia.

Regreso al hotel para refrescarse y comer algo, después del almuerzo salio a caminar, necesitaba despejar su mente, paso la tarde deambulando de un lado a otro, pensando cual seria su próximo movimiento, sabia que no tenia otra salida, la única era hacerle una visita a Joaquín Quitana y presionarlo hasta que hablase. Si alguien sabia la verdad era el y tendría que compartirla con él, por las buenas o por las malas.

Esa noche antes de acostarse encendió su notebook, necesitaba contactarse con Joaquín para averiguar cuando estaría solo en su departamento, para sorprenderlo.

Al conectarse en fotomillons.com, noto que su amigo también estaba conectado, sin perder tiempo entablo conversación;

“Hola Joaquín, ¿como estas?”

“Muy bien Brain, ¿y vos?”

“Mejor que nunca” le escribo el con una sonrisa entre dientes

“Me alegro que así sea “le respondió el otro, sin imaginarse que su amigo estaba mas cerca de lo que él pensaba.

“¿Trabajaste hoy?”

“Si, no me queda otra”

“¿Y como anda tu vida social?” Kevin necesitaba averiguar si su semana seria agitada

“No puedo quejarme y ¿la tuya?”

“Nada nuevo, creo que necesitaría unos consejitos tuyos, al parecer vos tenes muchos amigos” le comento Kevin tratando de sonsacarle alguna información.

“Si es verdad, no tengo familia desgraciadamente, pero amigos no me faltan. Bueno y decime ¿que decidiste?, ¿cuando viajas?” se intereso Joaquín.

“Pronto, muy pronto, cuando menos lo esperes te caigo por ahí” le contesto él sarcásticamente.

“¡QUE BUENO!” le respondió su amigo o su enemigo, por así llamarlo.

“¿Tenes planes para el fin de semana?”

“¡Nooo!, ya les dije a mis amigos que necesito descansar este fin de semana, estoy agotado ¿y vos?”

“Si yo también, el problema es que cuando vuelvo a casa no me quedan ganas de volver a salir, algunos de mis amigos me dejan mensajes en mi contestadora invitándome para ir al cine o a tomar un trago, pero la mayoría de las veces termino quedándome en casa” dijo Kevin provocándolo para que le contara sus planes.

“Te entiendo a mi me pasa lo mismo, hoy cuando volví a casa una amiga me dejo un mensaje recordándome que mañana habíamos quedado en ir a ver una película y para serte sincero ya no tengo ganas” le comento Joaquín.

“Me imagino, ¿así que el resto de la semana tranqui?” Kevin sabia de que estaba hablando, él estaba en el departamento de este cuando su amiga dejo el mensaje, pero ahora quería asegurarse como seria el resto de su semana.

“Si totalmente sino me cuesta levantarme al otro día y sin mencionar que después me espera un día agitado, como de costumbre.” Seguía Quintana comentándole, sin imaginarse las intenciones del otro.

“Eso debe ser increíble, sabes no te envidio para nada, ¿Cómo los aguantas?” le dijo Kevin bromeando para que su conversación no pareciera demasiado seria

“Ya se, mis amigos me dicen que estoy loco, pero es mi vocación y aunque no lo creas lo disfrutó” si no supiera quien era Quintana y que le había hecho, pensaría que era sincero.

Siguieron conversando por mas de media hora, Kevin ya había conseguido saber lo que necesitaba, pero no quería que el otro sospechara nada, cuando se desconectaron ya tenia decidido lo que haría, si no tenia noticias de John hasta el martes, el miércoles seria la noche ideal, dejaría que el martes fuera al cine con su amiga para no levantar sospechas, todo estaba saliendo mejor de lo que esperaba y si sus cálculos era correctos, tal vez en menos de una semana estaría devuelta en San francisco, para pasar unos días con su madre, como se lo había prometido antes de viajar.

El martes por la noche, John lo llamo para comentarle que desgraciadamente, no había podido conseguir por ningún lado una fotografía de Joaquín Quintana, al parecer este no deseaba darse a conocer, para Kevin esto no seria una traba, él ya lo tenía decidido.

El miércoles por la tarde se estaciono a unos metros de la casa de Quintana, desde su auto pudo ver cuando las luces del departamento se encendían cuando comenzó a oscurecer. Para disimular se puso un gorro, un par de lentes y abandono su auto y camino con precaución asegurándose de no llamar la atención al entrar por el estacionamiento. Subió las escaleras tratando que sus pasos no fueran oídos, al llegar a la puerta de este toco el timbre y espero, escucho sus pasos acercándose hacia la puerta y al abrirla, Kevin no le dio tiempo a reaccionar, con solo una trompada Joaquín o quien fuera el que abrió la puerta, giro en el aire y cayo al piso inconsciente. Por suerte la alfombra del lugar amortiguo el golpe de este al caer, lo que impidió que sus vecinos fuesen alertados.

Kevin si perder tiempo agarro a Quintana, quien había quedado tirado boca abajo, de las manos y lo aparto de la puerta para poder cerrarla, luego de hacerlo volvió y se arrodillo junto a él para darlo vuelta, este era el momento tan esperado, finalmente estaría cara a cara con su enemigo. Pero nada lo hubiese preparado para lo que estaba apunto de presenciar, si hasta el momento nada de lo ocurrido parecía tener explicación, ahora menos todavía, tal vez ahora entendería porque John no había podido encontrar ninguna foto de Joaquín Quintana.


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