Valkyrie
La princesa Vampiro
Libro 1
by Pet Torres
Copyright © 2011 by Pet Torres
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A los míos padres
A las mías hermanas
A los míos sobrinos
Agradecimientos
A los míos queridos lectores
La banda Evanescence
Por me inspiraren con su músicas.
Sinopsis
Valkyrie es una joven que creció sólo con la educación de su madre. una mujer que sufrió mucho en la vida por tener preñado sin saber la verdadera origen del padre de su hija.
Ella creció teniendo sueños extraños con un hombre que nunca vió en la su existencia.
cuando conoce Eros un muchacho bonito y atrayente, lo misterio pasa la hacer parte del su cotidiano.
en ciertas noches, ella duerme con una lechuza velando su sueño.
Sorprendentes revelaciónes viene con lo pasar de los días, mudando la su vida para siempre...
Capítulo 1
Todo comezó en el año de 1991, cuando mi madre preñó. Lo mi padre siempre fue una incógnita para mí. Jamás quedé sabiendo la respecto de su existencia,
¿Quien era... como era y de donde vino?
Mi madre no gustaba de hablar de él, sólo decía que él fue un gran erroren su vida.Mismo así yono sabía exactamente porque ella siempre decía eso. Crecí en un mundo apretado, donde mi madre daba todas las coordinadas del que yo debía hacer y no hacer. Yo siempre me preguntaba se ella estaba haciendo la cosa cierta me creando de aquella forma, ya que las mis colegas eran creadas de otro modo. mismo así nunca a contrarié, porque ella era la única cosa que yo tenía en la mi vida. La persona más importante para mí. Nosotros dos morábamos en una casa, en una ciudad llamada...eso no importa, lo que importa es que yo mudé de ciudades varias y varias vezes, casi todos los años. Ella parecía no querer crear vínculos en el lugar, yo pensaba que ella vivía huyendo de alguna cosa, o de alguien, tal vez del mi padre...
Capítulo 2
A los siete años comencé la tener sueños extraños, y siempre eran las mismas escenas, donde había un hombre en um local oscuro, especie de un salón vacío con varias telas de arañas en el techo, lo piso repleto de polvo. Unlocal oscuro y desconocido para mí. Yo no conseguía ver lo su rostro,más oía la su voz me llamando por el nombre
“Valkyrie...Valkyrie...”.
Una voz lejos y tremola, como si él estuviese mucho lejos, y tentase una comunicación conmigo por telepatía.
Todas las vezes que yo soñaba con él, despertaba con la respiración pesada, parecía real todo que yo había soñado. Crecí temiendo la aquellos sueños, no hacía sentido yo los tenerlo.
En el día siguiente yo contaba para mi madre, mientras ella preparaba mi café de la mañana.
- Soñé con él de nuevo.
-¿Lo que usted soñaste de esa vez? -preguntó mi madre intrigada.
-Lo mismo de siempre, él sólo llama lo mi nombre. –dije mientras tomaba lo mi leche.
Capítulo 3
Entramos en el coche y seguimos sin rumbo para otra ciudad, menos populosa. Donde lo centro de la ciudad parecía un escenario. Pequeña y vacía. Podía contar la dedo las personas circulando en el local. Paramos en una gasolinera para abastecer lo coche. Mi madre preguntó al funcionario donde había una casa buena y con un precio accesible para alquilar. ella tenía algunas economías que nos mantenía por un buen tiempo.
Fruto de herencia de la familia.
Lo funcionario indicóuna morada que llevaba 20 minutos hasta la ciudad.
Al llegáramos la casa, ella concordó en alquilarla, pues era una moblaje antigua, pero conservada. con un quintal fabuloso, varias árboles fructíferas, tenían frutas que yo no conocía, y pasé la conocer. Entramos y arreglamos las nuestras maletas. Yo fui para lo mi cuarto y ella para lo de ella.
Más tarde yo fui hablar con ella en el quintal.
-Precisas me matricular en la escuela.
-Haré eso mañana.
Era lo mi penúltimo año en la escuela, yo estaba próxima de completar 19 años. Mismo corriendo de un lado para lo otro yo nunca repetí de serie, por el contrario era considerada la mejor alumna de la clase. En todas las materias yo recibía la nota máxima, yo tenía en miente todo grabado, todo que era dicho en sala de aula. En las pruebas yo nunca erré una cuestión. Algunos colegas de clase sentían envidia por eso.
Capítulo 4
Llegué al colegio, cargando un cuaderno nuevo y objetos necesarios para lo primero día de aula. Caminaba por el patio de la escuela, que era inmenso. Percibí que todos me miraban, sabían que yo era neófita.En los primeros instantes no tuve la necesidad de hacer amigos, Quería quedar sola. Así que entré en la sala de aula, fui presentada por la profesora a todos en la clase, yo ya estaba acostumbrada con aquel tipo de recepción, ya que frecuenté varios colegios de ciudades distintas. La sala de aula era apretada y tenían pocos alumnos. Era mejor así, quedaba retraída con mucha gente al mi rededor.
En el final de la aula, me dirigí al cuarto de baño femenino para verificar mis condiciones, al fin yo estaba en aquellos días...
Llegando a la puerta ví una chica de la mi sala, ella se miraba lo tiempo todo en el espejo, echaba lo cabello de un lado para lo otro procurando quedar más bonita. Paré de observarla así que noté que ella me vió por el espejo. Ella se virópara hablar conmigo.
-Yo me llamo Mirta.
-¡Hola!... Mirta.
-¿Lo que hallaste del colegio? -preguntó mientras me reparaba de los pies a cabeza y en el mínimo pensó que yo no estaba a su altura.
-... Bueno... -dije lo que vino en mi miente.
- ¿Vamos ser amigas? -dijo dando saltos de alegría.
-Sí... claro... -respondí tonta.
Al fin no la conocía lo suficiente por nos tornáramos amigas tan deprisa.
-¡Óptimo! -me dió un fuerte abrazo, conmemorando lo inicio de nuestra amistad. -¡Yo gusté de usted!Pareces sincera.
-Y soy. -respondí.
-Yo también, yo odio falsedad.
Fuimos juntas para nuestras casas , ella hablaba lo tiempo todo, conversamos la respecto de la escuela y las personas de aquel lugar, cuales profesores eran agradables y cuales no eran, lo que era permitido y en quien podíamos confiar.
Así que llegué a la sala de casa, mi madre leía un libro, acostada en el sofá, esperando mi retorno.
-¿ Cómo fuiste en la escuela?
Preguntó a mi con ojos curiosos.
-¡Bueno! tiene pocos alumnos allá.
yo dije sin entusiasmo, había frecuentado escuelas mejores.
-Ya era de si esperar.
-Yo conocí una chica llamada Mirta, ella quiere ser mi amiga.
-Yo quiero conocerla.
-Puede dejar sheriff, yo iré traerla aquí.
Para mi no fui sorpresa, mi madre desear conocer-la. Siempre tuvo eses cuidados con las mis amistades, quería estar ciente con cuales tipos de personas yo andaba. Evaluarlas, como buenas o malos en el mi convivencia.
Tomé un baño frío y coloqué una ropa confortable, permanecí en el cuarto durante horas, escribiendo en el mi diario lo mi primero día de aula. Siempre fui una persona solo, acostumbré la desahogar con un pedazo de papel. Encontraba seguridad, sabía que aquellas palabras jamás saldrán de allí, la menos que alguien las leyese. Cité Mirta en la mi biografía, sentía que la nuestra amistad sería especial y duradera...
Capítulo 5
Llegué atrasada en la aula. Todos me miraban con reprobación. Raramente aquello ocurría con los alumnos. Senté en el mi lugar sin mirar para los lados, estaba muriendo de vergüenza. Y para reforzar fui llamada a la atención por la profesora, pidiendo que no si repitiese más. yo concordé con la cabeza.
En el intervalo, yo y Mirta fuimos al baño, andábamos junto, lo tiempo todo.
-¿Lo que fuiste?¿Estás fastidiada? -preguntó al notar yo mustia, acostada en la pared del baño.
-Ha vezes yo siento que estoy en el lugar incorrecto. -desahogué.
-¿Estás así sólo porque fuiste llamada la atención por llegar atrasada?
-No... quiero decir... también...
Refregé la testa un poco confusa.
-No ligas para eso, todos nosotros tenemos lo derecho de errar y usted no hiciste por querer.
-Conocer usted fuiste a la mejor cosa que aconteció en ese colegio. -dije al quedar animada.
En la verdad ella sería la segunda mejor cosa, la primera estaría por vir, sólo no sabía aún.
Capítulo 6
En el día siguiente, llegué a la sala de aula, antes de todos. Estaba sólo yo, lo cuadro y las carteras, todas vacías, pensé que llegué temprano demás, por lo menos no corrí lo riesgo de llegar atrasada de nuevo. Abrí mi cuaderno para verificar los horarios de las aulas. Cabizbaja, mirando fijopara la hoja, oí pasos de alguien llegando a la sala , lancé un mirar inquieto en dirección a puerta para ver quien estaba llegando, pensé que fuese alguno profesor. Al erguir la cabeza, avisté un muchacho en pie procurando un lugar para sentar. Quedé sin reacción, sin modo de estar allí sola con él. Enterré la cara en el cuaderno, afín de no ser notada por él.
El joven sentó en la último asiento, en el fondo de la sala, distante de mí.
No lo veía más, sólo oía sus movimientos impacientes, batiendo con la lapicera en la mesa, sin interrupción,con síntomas de tedio. pedí con aflición para que llegase alguien y quebrase aquel clima ruin. Mesentí molestada con la su presencia, parecía me vigilar, sentí algo extraño, como si él estuviese allí para me resguardar. Refregé mi pescuezo en el lado derecho con la mano, en un nervioso progresivo. Sentí que él observaba todo, bajé la mano en el cuaderno y viré a la página siguiente, fingiendo leer en silencio.
No demoró mucho, Mirta llegó toda producida, como de costumbre, con los cabellos sueltos y una maquillaje que realzaba su bello rostro.
-¡Nuestra!¡Usted madrugaste! –dijo mientras dejaba su cartera en la mesa.
sólo la cumplimenté con un humilde sonrisa, evitando hablar y lo extraño oír la mi voz.
-Tenemos un nuevo colega de clase.
Mirta comentó conmigo, al pie de mi oído al notar lo joven sentado en el rincón de ela sala.
Permanecí muda, no conseguía decir nada espontáneo, sin antes pensar que había un extraño en la clase.
-¿Por qué estás callada hoy?
-Preciso ir al baño. -rozné, enseguida salí de la sala aprisa y fui al mi destino.
Mirta al percibir que estaba a solas con lo muchacho en la sala de aula, tuvo la iniciativa de ir hasta él y le dirigir la palabra.
-¡Seas bien viniendo! -extendió la mano para cumplimentarlo.
Él permaneció de la misma forma. Severo y callado. No la cumplimentó, la dejando envergonzada.
- Disculpa. -volvió para lo su lugar y sentó, muriendo de rabia con la indiferencia del muchacho.
Permanecí en el baño por un largo período. Lavé lo rostro innumerables vezes afín de aliviar la mi tensión.
La imagen del muchacho martillaba mis neuronas, él era alto, de pellejo pálida y cabellos castaños oscuros, en su rostro la presencia de profundas ojeras. Usaba ropas oscuras.
Cuando obtuve mejora, volví para la clase. La misma estaba abarrotada. No tuve coraje de mirar en dirección al rincón de la sala, entré con lo mirar aterrados al suelo para no ver nada en mi torno. La timidez siempre fue un de los mis puntos flojos.
Mal acosté mi trasero en la silla y Mirta vino hacer quejas de la conducta del muchacho.
-¡Él es un mal educado! -dijo con cuidado - yo lo cumplimenté y él nada hizo.
-¿Él quién? - pregunté por no saber con precisión quien ella estaba si refiriendo.
-Lo nuestro nuevo colega de clase.
-¿Usted fuiste hablar con él? -pregunté dudando, porque yo no tenía esa coraje.
-Fui..., siempre procuro hacer amistad con las personas.
Enmudecí de nuevo.
Con lo encerramiento de la aula, fui la primera la salir de la sala, ni yo entendía lo porqué de tanta prisa, en casa no tenía nada de interesante para hacer. Disminuí mis pasos al pasar por el corredor de la escuela, Mirta estaba al mi lado, caminábamos en silencio. Paralicé al oír una voz diferente y extraña tentando hablar conmigo.
-¡Hein! ¡Esperas!
Viré en el sentido contrario, y ver quien era lo autor de la voz. Mirta tuvo la misma reacción. Quedé con la boca entre abierta y sin reacción.
Mirta de mentón muelle.
Era lo extraño de la clase.
-Creo que usted perdiste eso... -dijo mientras extendió la mano para me dar un broche. Era lo broche que mi abuela me dió cuando yo era niño, andaba siempre con él en las mis cosas. Aferré lo objeto, atónita, evitando encarar lo muchacho. Él salió andando como un relâmpago, eliminando mi oportunidad de agradecerlo.
-¡Él habló con usted! -Mirta quedó sorpresa.
-¿Cómo él sabe que ese broche pertenece la mí? -miré para lo broche, fascinada.
-Él debe tener visto caer. -sacudió los hombros.
-Eso nunca aconteció. Yo lo dejo dentro de la mi cartera. -No acreditaba en el que había acontecido.
Así que coloqué los pies en casa, noté que mi madre no se encontraba. Lo coche no estaba en la garaje.
-Debe tener ido al mercado... -susurré mientras coloqué mis cosas en el sofá.
Fui para lo mi cuarto y Senté en la cama, mirando para lo broche en mi mano. Lo traje del colegio entre los dedos, con miedo de perderlo de nuevo. pasó por la mi miente que lo muchacho extraño tenía tocado en él, había vestigios de él en el mi broche. Pensé que si él no fuese una persona honesta no me devolvería a la dije. Tuvo la preocupación en me devolver en la misma hora, sin pedir nada em trueque, ni mismo esperar mi agradecimiento. Levanté de la cama, inquieta, me sintiendo mal por no tener la oportunidad de agradecerlo. Esa palabra quedó atravesada en la mi gargantalodíatodo...,la noche toda...,interrumpiendomi sueño.
“¡GRACIAS! ....”
En el día siguiente fui para la escuela en la esperanza de tener la oportunidad de le agradecer. Y eliminar de dentro de mi aquella angustia. Tal vez una sensación peor del que si yo tuviese perdido aquel broche.
Pasé lo tiempo entero en la escuela imaginando una forma de me aproximar del extraño y le agradecer por el que hizo por mí. Parecía que yo estaba sin suerte, en momento algún, en los intervalos de las aulas yo tuve la ocasión de me aproximar de él, todo parecía tan difícil, mismo él estando cercano. Todas las vezes que yo tentaba una aproximación,era impedida por el miedo de estar haciendo la cosa incorrecta, me portando como una idiota. Sudaba frío, acompañadade una aflicción inasequible dentro de mi, reflejo del mi nerviosismo.
Antes de la vuelta para casa, decidí pasar en la biblioteca de la escuela, para procurar un libro interesante para leer. La lectura siempre hizo parte del mi cotidiano, eso gracias la mi madre que siempre me incitó la lectura, siempre decía que quien leía, hablaría y escribiría bien.
La biblioteca tenía varias divisiones, con enormes estantes tapadas de libros. Anduve despacio mirando cada una de ellas, tentando encontrar algo interesante, sin precisar arrancarlos de la estante. Seguí para lo tercer corredor. Trabé mis pasos al ver algo inesperado. Él estaba en la mi frente, de espaldas, trabado hojeando un libro. No conseguí salir del lugar, sólo decir algo.
-¡Gracias! -dije lo que me vino al pensamiento.
Él se viró todo, aún con lo libro en la mano. Me encaró nos ojos. Por la primera vez pude ver lo su mirar.Era penetrante, y al mismo tiempo fugaz. Sentí un frío en la espina y un pequeño pavor.
-¿ Estás hablando conmigo? -cuestionó austero.
-...Yo... es. - tartamudeé. -... Tenté decir eso ayer, mas... usted fuiste tan rápido... yo no tuve tiempo.
No sé como conseguí decir aquellas cosas.
-No fue nada. -su ton de voz sonó amigable.
Él dió las espaldas y colocó lo libro en el lugar. Si retirando enseguida, Sin nada decir y sin mismo mirar para mí. Actuó como si yo no existiese.
Quedé mirando él se distanciando. Me restó sólo verificar lo libro que él aferró. Quedé intrigada al mirar lo título.
“Planeta Netuno”
Decidí llevar lo libro para leer en casa, ya que sobraba tiempo para eso, y mismo que no tuviese, yo daría un modo. La mi curiosidad no medía esfuerzos, lo mi interés al que si refería la él era imponente.
Más a frente, pisé en algo, Bajé para ver lo que era. Una cartera de estudiante, él había la perdido, en ella estaba lo su nombre,un bonito nombre.
“Eros”.
Capítulo 7
En el patio de la escuela, avisté Mirta en pie, plantada como una árbol, me aguardando para entramos en la sala de aula. Impetuosa, fui al su encuentro en la expectativa de contarle mi descubierta.
-Yo sé lo nombre de él.
Dije al me aproximar.
-¿ Él te habló? -dedujo.
-Yo ví en la su cartera de estudiante.
-¿ Cómo conseguiste ver?
-Él la perdió en la biblioteca ayer.
-¿ Y usted hallaste?
-Sí.
-¿ Cómo él se llama? -Mirta gesticuló ansiosa.
-Eros...
Pronuncié su nombre blando.
-¡Nuestra, es un nombre fuerte! -dijo encantada.
Lo avisté en el corredor, solitario como siempre. Algunas chicas lo miraban, con petulancia, mas él no daba a la mínima.
Apreté mis pasos para encontrarlo a tiempo, antes que la distancia impidiese la mi aproximación.
-¡Eros!
Grité recelosa, era la primera vez que lo llamaba por el nombre.
Él interrumpió sus pasadas al oír mi voz, en un ton miedoso. Lanzó un mirar para la mi mano aferrando su cartera de estudiante.
Me pareció que él sabía que ella estaba conmigo.
No fijó lo mismo rostro en momento algún.
-Usted dejaste caer en la biblioteca. -devolví a él.
-¿ Cómo sabes que es mía?
-Usted fuiste lo único que estaba allá ayer.
-Ahora estamos a mano, yo encontré lo su broche y usted encontraste la mi cartera.
Concordé con un sonrisa tímido.
-Usted sabes lo mi nombre y yo no sé lo su... -dijo mientras guardaba su cartera en el bolsillo.
- Valkyrie.
yo pronuncié mi nombre tan rápido que mal pude oír.
- ¡Valkyrie... esun bello nombre!
-¡Gracias!! -quedé roja con lo elogio, al mismo tiempo feliz.
-¿Usted estudias aquí hace mucho tiempo?
- En la verdad, tiene cuatro días. Yo no moraba aquí.
- Yo también. Hoy es lo mi tercer día aquí. Yo vine de otra ciudad.
-Creo que somos un poco parecidos... quiero decir, en el modo de vida.
Luego apremié en corregir lo que había dicho con recelo de él no gustar de la comparación.
Al fin, yo me sentía una idiota todas las vezes que estaba cerca de él.
-Sí. -concordó. -Seremos buenos amigos... eso si usted desear la mi amistad, es claro.
-Quiero Sí. -no vacilé en contestar.
-Entonces..., hasta mañana. -se despidió con un educado sonrisa.
Mi mirar analizó lo formato de sus dientes.
-Thiau... - no conseguí arrancar mis ojos de arriba de él, yendo adelante. Una fuerza gobernó para que yo quedase allí, lo admirando por detrás.
Con la ausencia de Eros, fui corriendo contar todo para la mi amiga Mirta. Explosionando de felicidad con la nueva amistad propuesta por el muchacho.
Cuando terminé de contar a ella la nuestra conversa, Mirta tuvo una precipitaday absurda conclusión.
-¿ Estás apasionada por él? - preguntó sin ambages.
-¿ Apasionada... yo ni lo conozco derecho?
-Usted no para de hablar en él. Y para si apasionar no es preciso conocer bien. Puedes tener si apasionado desde la primera vez que lo vió.
Dedujo.
-¡Que miente creadora usted tienes! -No quise acreditar en las gansadas que ella decía.
-Yo me apasioné por el Christian así. Desde la primera vez que lo ví en el patio de la escuela.
- ¿Christian? -no sabía quien ella se refería.
-Él es del tercer año. Él es considerado lo muchacho más bonito y codiciado de la escuela.
Ella hizo hincapié de resaltar la su fama.
-¿ Él sabe que usted gustas de él?
-Creo que no... yo nunca tuve coraje de me aproximar de él, vive cercado de chicas y...
-¿ Y...?
Sentí un estorbo en la mi amiga, al hablar de ese muchacho.
-Yo no tenía ninguna oportunidad...
-¿ Cómo no? usted eres linda... eres inteligente...
-¡La concurrencia es apretada!
Acompañé Mirta hasta la cuadra de deporte, los alumnos del tercer año entrenaban básquet para un campeonato de la escuela.
Varios alumnos estaban al rededor mirando lo adiestramiento. Mirta no estaba allí para ver lo juego y sí quien estaba jugando. Ella hizo hincapié de mostrar quien era lo Christian, lo muchacho que ella gustaba. Él era mucho bonito, alto, hombre fuerte y robusto, cabellos finos en la color miel, sus ojos eran castaños claros. Junto con la su belleza cargaba una arrogancia asqueada. Un muchacho presumido y mimado, se sintiendo lo dueño del pedazo. Hasta mismo del juego. Él era lo mejor jugador en cuadra, marcó varias cestas y era contagiado por la galería que gritaba lo su nombre lo tiempo todo.
-¡Él es demás! -dijo Mirta entusiasmada con lo show.
Continué mirando lo juego, cerrada, desperdiciando la mi aversión por el muchacho.
Por el poco que yo entendía de juego, no era una bella jugada y sí alguien en cuadra que deseaba aparecer más que los otros.