Los Hechos Del Por Qué Puede Creer En La Biblia
Publicado por la Editorial ATRI en Smashwords
Derechos de Autor 2011
ISBN 9781937136468
(Originalmente Publicado en 2004)
Edición de Smashwords, Notas de Licencia
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A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas se han tomado de la SANTA BIBLIA, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL. NVI. Copyright 1973, 1978, 1984 por las Sociedad Bíblica Internacional. Usada con permiso de Zondervan. Todos los derechos están reservados.
Los versículos marcados NASB se han tomado de la Biblia de las Américas, copyright 1960, 1962, 1963, 1968, 1971, 1972, 1973, 1975, 1977, 1995 por la Fundación Lockman. Usada bajo permiso (www. Lockman.org) [Nota: Estos versículos se han traducido literalmente del original al idioma Español.]
Los versículos marcados KJV se han traducido tomando la Biblia Versión Reina Valera 1960.
“Los Hechos del Por Qué Usted Puede Creer en la Biblia” (The Facts on Why You Can Believe the Bible) se ha adaptado con la información de los librod “Conociendo la Verdad sobre la Confiabilidad de la Biblia” (Knowing the Truth about the Reliability of the Bible), “Los Hechos Sobre las Falsas Opiniones Sobre Jesús: La Verdad Detrás del Seminario de Jesús” (The Facts on False Views of Jesus: The Truth Behind the Jesus Seminar), y otros cortos resúmenes de “Listos Con Una Respuesta” (Ready with an Answer).
Sección I: La Biblia y cómo marca la diferencia
2.- ¿Cuáles han sido los diferentes enfoques para establecer la confiabilidad de la Biblia?
3.- ¿Por qué es la Confiabilidad de la Biblia un asunto crítico para todas las personas?
4.- ¿Qué es lo que la Biblia afirma de sí misma, y hay una buena razón para creerlo?
5.- ¿Creía Jesús que la Biblia no tenía errores?
Sección II: La Exactitud y Carácter Sobrenatural del Texto Bíblico
6.- ¿Por qué alguien puede argumentar que la Biblia no puede ser confiable?
7.- ¿Confirma la arqueología bíblica la fiabilidad de la Biblia?
8.- ¿Qué de los presuntos errores y contradicciones en la Biblia?
9.- ¿La información bíblica por sí misma prueba que la Biblia no tiene errores?
10.- ¿La profecía prueba que la Biblia es la única revelación de Dios para el hombre?
11.- ¿Qué pueden aprender los escépticos de la ciencia y las matemáticas sobre la Biblia?
Sección III: La Responsabilidad de la Investigación Histórica
14.- ¿De qué son responsables los teólogos liberales?
15.- ¿Cuán singular es la Biblia?
Conclusión: Aprendiendo de la Historia
Lectura y Sitios Web Recomendados
“Muchos los principios que se aplicaron en los documentos de los fundadores de los Estados Unidos de América y su gobierno fueron tomados de la Biblia. No solamente es la fuente de autoridad más citada en los escritos de su fundación, sino que también es el libro del cual muchas costumbres políticas y sociales se formaron originalmente” (David Barton, The Influence of the Bible on America – “La Influencia de la Biblia en los Estados Unidos de América”)
La fe cristiana se encuentra bajo un creciente asalto hoy día, aun en los Estados Unidos de América, nación que tan extraordinariamente se ha beneficiado por su influencia positiva en la vida nacional e individual. Irónicamente, muchas personas están ahora expresando un desdén abierto hacia la fe cristiana la cual les ha dado sus libertades—entre estas se encuentran los secularistas, liberales, humanistas, multiculturalistas, políticos, y aún líderes religiosos. Este desdén puede verse como una de las grandes ironías de nuestro tiempo. Los escépticos y otras personas que quieren destrozar la Biblia y la fe cristiana realmente deberían estar de rodillas dándole gracias a Dios por ambas, porque de otra forma claramente no tendrían las bendiciones y las libertades por sus esfuerzos personales. Cualquier tropiezo que la fe cristiana ha sentido a través de la historia, palidece en significado ante las incalculables bendiciones que ha producido para los Estados Unidos de América y para todo el resto del mundo. Y esos beneficios se deben principalmente a un factor: las enseñanzas de la Biblia que han vivido de manera práctica tanto hombres como mujeres que han creído en ella. Cuando examinamos los beneficios de la fe cristiana a la humanidad, debemos recordar que es la Biblia la que juega el papel principal.
Debido a que este libro es sobre confiar en la Biblia, quizás el lugar más apropiado para empezar es ilustrándoles brevemente a las personas cómo es que la Biblia ha impactado sus vidas dramáticamente. Varios libros y publicaciones se han escrito sobre este tema, pero aquéllos que nosotros recomendaríamos para un estudio adicional sobre este tópico son: Under the Influence: How Christianity Transformed Civilization (Bajo la Influencia: Cómo el Cristianismo Transformó la Civilización) por Alvin J. Schmidt,D. What If Jesus Had Never Been Born? y What If the Bible Had Never Been Written? (“¿Y Jesús Nunca hubiera Nacido?” y “¿Y Si la Biblia Nunca hubiera Sido Escrita?”) por el Dr. James Kennedy, y el artículo del Profesor Paul Johnson, “The Necessity of Christianity” (“La Necesidad del Cristianismo”)1
Expuesto de manera simple, sin la influencia de la Biblia, no habría un Estados Unidos de América, y menos una civilización Occidental donde las personas gozan de la libertad para censurar las expresiones de la fe cristiana. El Cristianismo merece el crédito por muchos de los grandes adelantos políticos, sociales, humanitarios, científicos, educativos, y culturales en el mundo Occidental. Pareciera que la Biblia ha inspirado a la mayoría de los grandes escritores, artistas, educadores, científicos, políticos, y educadores.
Por el contrario, todas aquellas personas que buscan minar o destruir la influencia cristiana meramente se han comprometido a una forma de suicidio cultural: Ellos destruyen la mismísima posibilidad de construir la buena vida que ellos buscan.
Ejemplos de las áreas en donde el Cristianismo ha ejercido una influencia profunda y positiva en la civilización Occidental incluyen:
• El establecimiento y el desarrollo de la ciencia y las leyes modernas.
• El establecimiento y el desarrollo de la medicina y el cuidado de la salud, lo cual involucra primeramente el establecimiento de hospitales.
• La educación moderna, la cual incluye el establecimiento de las principales universidades Norteamericanas, como Princeton, Harvard, Yale, y Dartmouth.
• La provisión de las bases lógicas por medio de valores absolutos para el avance de la ética en general, lo cual incluye la moral sexual, las cuales solo en nuestro tiempo ha salvado millones de vidas.
• La protección de la dignidad del matrimonio y la vida familiar, con lo cual se contribuye grandemente a la estabilidad de la sociedad.
• La institución de la libertad política y los derechos humanos en general, incluyendo la abolición de la esclavitud y la protección de los infantes no nacidos, los niños y las mujeres.
• La inspiración de contribuciones al arte, literatura, música y arquitectura.
• Asegurar los vastos esfuerzos humanitarios globales, apoyando la dignidad laboral y la reforma económica.
Y la lista continúa.
Mujeres, niños, esclavos, los enfermos, los nonatos, los incultos, los perseguidos, quienes están mentalmente enfermos, abandonados, o muriendo—virtualmente ninguna categoría del sector más vulnerable ha sido excluida por la fe cristiana. La Cruz Roja, el Ejército de la Salvación, la educación pública (la cual se originó con los reformadores protestantes), el capitalismo moderno, los derechos de propiedad privada, la protección de los trabajadores, los derechos humanos de las mujeres, la libertad política y democracia, la idea de libertad y la justicia para todos—todo ello le debe su apoyo o su existencia a los ideales bíblicos. La diferencia entre el mundo pre-Cristiano y el post-Cristiano es como la de la noche y el día, y la Biblia marcó la diferencia.
De hecho, para citar un ejemplo de nuestra era moderna, el mismo mundo es en la actualidad más seguro y toda una nación de 300 millones de personas es libre hoy debido a la fe Cristiana de un hombre—debido a su confianza personal en Cristo y su creencia en la Biblia. El Presidente Ronald Reagan casi sin ayuda desmanteló la Unión Soviética porque él creyó que él había sido llamado a esta tarea y confió en Dios para obtener el resultado. Él ganó la Guerra Fría y liberó a la Unión Soviética, le infundió nuevo vigor a los Estados Unidos de América, y tanto más porque él había creído en Cristo desde su juventud, pasó horas arrodillado en oración, y fue controlado por su fe—sin duda alguna, esa fue una razón por la que su vida fue ricamente bendecida. La meta increíble, casi insuperable, de desmantelar un estado soviético ateo se logró en parte debido a su deseo de darles la libertad de religión a las personas rusas para beneficio de sus mismas almas. Como lo explicó en su famoso discurso del 8 de marzo de 1983, “El Imperio Malvado”, él creyó que “nosotros estamos impuestos por las Escrituras y por el Señor Jesús a oponernos al mismo con todas nuestras fuerzas”. (Vea God and Ronald Reagan, 2004 por Paul Kengor, [Dios y Ronald Reagan, 2004]).
Por todo esto y más es que las personas que son cristianas deben de estar orgullosas de la Biblia, orgullosas por estar seguras. Pero para aquellas personas que quieren socavar la influencia cristiana en el mundo deben de reconocer su riesgo por tomar parte en activamente destruir tanto de lo que es bueno para el mundo. Desafortunadamente, muchas de las ventajas anteriores se encuentran actualmente en proceso de deterioro, principalmente por el impacto alarmante de una secularización amoral que quiere expulsar la influencia cristiana. Uno solamente tiene que ver la reciente corrosión de la educación, la ley, la moral, el entretenimiento cultural (como la TV y la música), la vida familiar, y aun la misma libertad. Lo que una vez fue noble y grandioso está siendo cada vez más desgastado y profano. Y de nuevo, mientras más personas desechan la Biblia y la fe cristiana, más están contribuyendo al mismo proceso que va a destruir su propio futuro y el de otras personas. Claro, lo que nunca puede ser destruido es lo eterno. Los beneficios prácticos de todos los días que todas las personas experimentan de la Biblia, palidecen en comparación con los beneficios que la fe cristiana le ha conferido a una innumerable cantidad de millones de personas globalmente, pero ese es tema de otro libro. Aquí discutimos el Libro.
En la historia de la humanidad, aún si mil millones de libros se hubiesen escrito, solamente uno es extraordinario. Aún entre los libros sagrados del mundo, ninguno se le acerca, y solamente uno tiene que leerlos para apreciar su verdad. La influencia de la Biblia en la historia es incalculable. Literalmente ha cambiado el mundo, no solamente la historia occidental, sino toda la historia. Abraham Lincoln le llamó a la Biblia “el mejor regalo que Dios le ha dado al hombre,” mientras que Emanuel Kant le hizo eco: “La Biblia es el beneficio más grande que la raza humana ha experimentado jamás.” Patrick Henry lo entendió: “Vale por todos los demás libros que jamás se hayan impreso,” y lo mismo hizo William Gladstone: “Una distancia incalculable la separa de todos sus competidores.” A. M. Sullivan correctamente expresó que “el cínico que ignora, ridiculiza o niega la Biblia, desdeñando sus recompensas y su emoción estética, contribuye a su propia anemia moral.” Estas citas pueden multiplicarse casi sin fin.2
Ningún libro que se ha escrito ha tenido tanta influencia en el mundo. Dado su impacto, ciertamente es asombroso que cientos de millones de personas entre las naciones más educadas, sean fundamentalmente ignorantes de sus contenidos. Imagínense ustedes. Como Aldous Huxley expresó una vez: “La mayoría de la ignorancia es ignorancia que se puede vencer. No sabemos porque no queremos saber.”3
Parece que la mayor parte de las personas no quieren estudiar la Biblia porque de manera intuitiva saben que podría interferir con la forma como quieren vivir. Como resultado, la Biblia experimenta asaltos sin fin sobre su credibilidad por parte de académicos, profesionales escépticos, líderes culturales y religiosos, etc., quienes eventualmente son absorbidos por la población en general. Ahora todos pueden estar tranquilos.
No es de sorprender, pues, que en un mundo de incredulidad solamente un pequeño porcentaje de personas aceptan la Biblia como la Palabra de Dios de manera literal e infalible. Desafortunadamente, además del prejuicio cultural y emocional, otra parte del problema se puede encontrar en la misma Iglesia, la cual con frecuencia ha fracasado en educar adecuadamente a sus miembros sobre la Biblia, no solamente doctrinalmente sino de manera evidente también. Es poco probable que uno obtenga apoyo al contenido de la Biblia a menos que uno esté convencido de que su contenido es exacto y autoritativo.
No solamente el público en general, sino muchas personas en la iglesia permanecen ignorantes en cuanto a la confiabilidad de la Biblia, y debido a eso es que hemos escrito este libro. El simple hecho es que 2000 años de cuidadosa investigación por personas creyentes e incrédulas ha demostrado de manera razonable la siguiente aseveración: La Biblia es la Palabra de Dios sin ningún error demostrable—a pesar de su edad, autoría, y muchas críticas. En este libro explicaremos porqué, y también por qué sus críticos carecen de una base en que apoyarse. Creemos que es significativo que, dados los 2000 años del escrutinio más intenso por los críticos y los escépticos, millones de personas en la era moderna continúan creyendo que la Biblia es la Palabra infalible de Dios—y afirman que puede ser racionalmente defendida como tal. ¿Pueden los miembros de cualquier otra fe religiosa en el mundo probar de forma lógica esta clase de afirmación relacionada con sus propios escritos?
Con el correr del tiempo ha existido una variedad de planteamientos y objetivos bien razonados para establecer la confiabilidad de la Biblia. Entre ellos se encuentran:
• Su exactitud profética—Las asombrosas predicciones de la Biblia, las cuales, debido a su naturaleza específica, no pueden ser explicadas lógicamente aparte de la inspiración divina.
• El testimonio de Jesucristo—Su endoso completo del Antiguo Testamento como la Palabra infalible de Dios y Su pre-autenticación del Nuevo Testamento ofrecen la prueba más fuerte de la exactitud bíblica debido a quién es Cristo. Puesto que Cristo es Dios encarnado, como lo demuestra Su vida sin paralelo, Sus espectaculares milagros y Su resurrección de los muertos, Él representa la autoridad infalible, y en esa postura Él enseñó que la Biblia era la Palabra literal de Dios.
• La evidencia del manuscrito—Esto demuestra que la Biblia no ha experimentado corrupción textual, como alegan los críticos, sino que es virtualmente autográfica.
• Los datos arqueológicos—Este hecho contundente de que por más de un siglo de excavaciones arqueológicas científicas y detalladas, han fracasado en demostrar que ni siquiera una sola declaración es incorrecta, mientras que confirman como exactos miles de detalles históricos, geográficos y otros en la Biblia. Esto no puede explicarse fácilmente aparte de la inspiración divina, de nuevo haciendo que la Biblia sea única entre todos los libros antiguos escritos desde entonces.
• Su asombrosa previsión científica—Cantidades de afirmaciones bíblicas se ajustan a los hechos de la ciencia moderna, aun antes de que estos hechos fueran conocidos, algo que es inexplicable a nivel natural. En cuanto a su exactitud profética y arqueológica, esto solamente puede explicarse a través de la inspiración divina.
• Enfoques adicionales—Las afirmaciones únicas de la Biblia, su unidad interna, los milagros registrados y la preservación histórica, la colocan aparte de todos los demás libros y requieren una explicación por su origen que está más allá de lo natural. Ciertamente su total singularidad, su dramático poder para cambiar vidas, y el simple hecho de que aún puede de manera racional afirmar ser la Palabra de Dios y defenderla como tal—a pesar de 2000 años de intensas críticas por los principales escépticos del mundo usando sus mejores argumentos—revela lo increíble que es este Libro.
Y más allá de un libro, permanece siendo el principal tesoro de la humanidad.
¿Por qué es el objeto de este libro, la confiabilidad de la Biblia, tan crucial? Es crucial debido a sus implicaciones. La Biblia es el libro más importante en el mundo porque solamente ella es la Palabra de Dios. El ser ignorantes acerca de sus afirmaciones y contenidos constituye una abdicación de la responsabilidad personal, sin mencionar la educación pública.
Si la Biblia es la Palabra de Dios, entonces su importancia para cada persona y cada cultura es obvia. La escritura religiosa que es un simple producto humano, falso o mítico, difícilmente puede ejercer autoridad. Y eso es la porción de todos los escritos no bíblicos, a pesar de lo que cualquier persona pueda afirmar, y sin importar lo incómodo que podamos ser para algunas de ellas por expresarlo de esa manera. Entonces, la única cuestión en este punto es si existe o no una evidencia real para apoyar las afirmaciones de la Biblia de ser la genuina revelación divina.
Si la Biblia es la Palabra infalible de Dios, y si con toda autoridad responde a las preguntas fundamentales de la vida, entonces, ¿qué persona puede lógicamente ser pasiva e ignorar sus enseñanzas? Si la Biblia con exactitud nos dice quién es Dios, quiénes somos nosotros, por qué estamos aquí, y qué sucede cuando morimos, ¿existe alguna alma viviente en algún lado que no quede impresionada? Si la Biblia nos da los absolutos alentadores en un mundo lleno de relativos amenazantes, ¿no produce esto implicaciones profundas? ¿Quién quiere vivir una vida de inseguridad y sin esperanza cuando las personas pueden realmente conocer la verdad con certeza?
De hecho, ¿no es la plaga del mundo moderno su propio relativismo—en la ética, leyes, política, sexualidad, educación, sicoterapia, medicina, religión, negocios, etc.? Si la gente vive solamente para sí misma y hace lo que quiere—generalmente irrespetando el bienestar de los demás—¿no es esta la razón principal para ellas porque sienten que la vida no tiene sentido y que nada al final importa sino sus propios intereses? Si no hay una autoridad final en nada, y si cuando usted muere desaparece para siempre, ¿por qué no vivir de la manera que usted quiere?
Sería difícil negar que si la gente de hoy viviera de acuerdo a la mayoría de los Diez Mandamientos, que son solamente una “pequeña” lista de leyes, la mayoría de nuestros males sociales a nivel nacional se resolverían o serían grandemente reducidos. La gente no vive de esa manera porque realmente no cree que esas palabras y mandamientos vinieron de Dios. Y actualmente estas personas no creen que Dios los va a responsabilizar en la próxima vida por la clase de vida que vivieron aquí.
Esencialmente, ayudar a las personas a confiar en la Biblia y a vivir por sus preceptos es el asunto único y más importante para la dirección y el futuro de nuestra nación. Es el único punto que resolvería de inmediato la mayor parte de nuestros problemas, sanaría nuestra nación y nos prosperaría de nuevo en todas las formas. Si eso es así, entonces el tema de este librito debe de ser de gran importancia.
Saber que la Biblia es confiable es saber que todo lo que enseña es confiable. Y lo que enseña es que el único y verdadero Dios envió a Su único Hijo a morir por nuestros pecados para que pudiéramos heredar la vida eterna como un regalo gratuito. Esta declaración no tiene paralelo. Si a los escépticos se les da una sola razón para examinar la Biblia, esta sería primordial. Porque, si es verdad, entonces ofrece más de lo que ellos podrían imaginar. Al contrario, si la Biblia es verdadera y uno rechaza su mensaje de salvación, entonces ninguna otra decisión personal tendría más consecuencias. Por consiguiente, nadie puede, de manera lógica, fracasar en ignorar el asunto de la confiabilidad de la Biblia.
La Biblia contiene cerca de 1.200 promesas, 3.000 preguntas, y 6.000 mandamientos; cerca de 8.000 versículos contienen predicciones sobre el futuro, y menciona a Dios unas 10.000 veces. Y de varias formas, la Biblia de forma consistente afirma ser la Palabra de Dios—con autoridad absoluta, infalible, inmutable, verdadera, y eterna:
• “Toda Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16 NASB)
• “La Escritura no puede ser quebrantada” (Juan 10:35)
• “Tu palabra es verdad” (Juan 17:17 VRV 1960)
• “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán” (Mateo 24:35)
• Toda palabra de dios es probada” (Proverbios 30:5 NASB)
• “Las palabras del Señor son palabras puras, así como la plata es probada en un horno en la tierra, refinada siete veces” (Salmo 12:6 NASB)
• “Porque ustedes han nacido de nuevo no de simiente la cual perece sino imperecederos, que es, a través de la palabra viva y perdurable de Dios (1 Pedro 1:23 NASB)
• “Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos” (Salmo 119:89 VRV 1960)
• “Porque ciertamente les digo, hasta que el cielo y la tierra pasen, no pasará ninguna de las palabras más pequeñas de la Ley hasta que todo se cumpla” (Mateo 5:18 NASB)
• “Pero Él respondió y dijo, ‘Escrito está, “El hombre no vivirá solo de pan, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios”’” (Mateo 4:4 NASB)
• “Pero la palabra del Señor permanece para siempre” (1 Pedro 1:25 NASB)4
Si la Biblia es realmente la Palabra de Dios, un texto original sin errores es lo que una persona esperaría de un Dios verídico. Pero parece una propuesta difícil de defender en un mundo moderno científico, especialmente cuando no tenemos los manuscritos originales. De hecho, si los tuviéramos, ¿podrían más de 40 escritores de tan diferentes trasfondos y temperamentos—reyes, cobradores de impuestos, profetas, doctores, exiliados, pescadores—haber escrito en un período de 1.500 años, desde el año 1450 a.C. hasta el 50 d.C., sobre una variedad de diferentes asuntos, en circunstancias variables y difíciles, incluyendo persecuciones; escribiendo la historia con un detalle extremadamente detallado, aun emitiendo cientos de cientos de predicciones sobre el futuro—y mucho más lo cual haría que los errores fueran una certeza—podrían todos ellos, hasta la última persona haber escrito algo del tamaño de la Biblia sin un solo error? Leyendo a razón de diez horas diarias, le tomaría a una persona siete días leer toda la Biblia—si esa persona lee con rapidez. Imagínese lo sobrenatural. Intente usted generar un texto de ese tamaño libre de errores, con 66 libros y 40 autores durante un período de más de 1500 años y compárelo con cualquier otro grupo de escritores en la historia. De hecho, solamente intente hacerlo con diez libros y cinco escritores durante los últimos 50 años. Sin embargo, la evidencia fuertemente sugiere que la Biblia es infalible, y de nuevo, solo la inspiración divina puede responsabilizarse por ello.
Una buena definición general de la infalibilidad bíblica la da el Dr. Paul Feinberg: “Infalibilidad significa que cuando todos los hechos se conocen, las Escrituras en su autoría original y adecuadamente interpretadas, mostrarán ser totalmente ciertas en todo lo que afirman ser, ya sea que se trate de doctrina o moral o de lo social, físico, o las ciencias de la vida”5. Hay tres líneas principales de evidencia para la infalibilidad de la Biblia, si se entienden adecuadamente.6. Estas incluyen afirmaciones, testimonios y datos: 1) la afirmación de la propia Biblia de ser la palabra literal de Dios, como se ilustra anteriormente, no se ha sacado de la nada, sino que se apoya por su credibilidad demostrada en otras áreas; 2) el testimonio de Jesús, que es la autoridad final en todo lo que Él enseñó y abarca la evidencia más importante; y 3) la falta de un solo error probado, a pesar de los innumerables exámenes críticos de datos bíblicos tanto de escépticos como de creyentes durante milenios.