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Historias Reales de Amor


Por Alicia García


Copyright 2011 by Alicia García


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Historias Reales de Amor


Por Alicia García


*****


Tabla de Contenido


PRÓLOGO

Tamara, España.

Celina, Sudamérica.

Ernesto, México.

Osric Bateman, Bolivia.

Luna, Colombia.

Annie, Sudamérica.

Emilce, Sudamérica.

Tatiana, Argentina.

Pablo Cruz, desde un lugar ignoto.

María, España.

Mari, España.

Joan, España.

Paloma, España.

Clementina, España.

Héctor, Colombia.

Natalia, desde un lugar ignoto.

Mari, México.

Rossmery, México.

Lucrecia, Sudamérica.

Sandra, desde algún lugar ignoto.

Analía, Perú-España.

Darly98, España.


*****


PRÓLOGO


Las historias que se exponen a continuación son todas reales, de personas como tú y como yo, de ésas que te cruzas a diario por la calle o con las que compartes puntualmente un autobús.


Seguramente te hayas imaginado alguna vez cómo son sus vidas, en qué trabajan qué aspiraciones albergan, cuáles son sus sueños... Estas historias cotidianas te ayudarán a acercarte a esas personas desconocidas ofreciéndote el testimonio de su corazón para que recuerdes, cuando salgas e intercambies una sonrisa con un transeúnte, que no es tan diferente a ti ni es sólo un punto decorativo sin más existencia que la que se queda grabada en tu retina.


Las modificaciones apenas son mínimas; una corrección ortográfica, una limpieza de estilo y poco más es lo que se ha llevado a cabo para darle coherencia a la narración de cada autor, así el lector podrá comprender mejor su situación sin faltar al espíritu ni a la intención de la historia original.


Así pues, ya sabes que los hechos expuestos son reales. ¿Crees que te sentirás identificado con alguien? Si conocieras a alguno de los autores, ¿qué le aconsejarías? ¿Te indignan ciertas situaciones? ¿Te emocionan las historias con final feliz? ¿Sientes curiosidad por la experiencia ajena?


Tanto si es así como si no lo es, aquí hay cabida para ti, porque todos, todos, todos nos enamoramos en mayor o en menor medida de alguien, aunque ni siquiera exista o no sepa ni cuál es nuestro nombre.


*****


Tamara, España.


Todo empieza un 3 de mayo del 2006, cumpleaños de mi hermano, por eso recuerdo la fecha tan bien. Esa noche vinieron todos mis familiares a traer regalos al chico cumpleañero y a felicitarlo. La noche fue pasando y yo, como me estaba aburriendo, me fui al ordenador y allí estuve navegando por internet. Al poco rato vino mi tía y me dijo que hace unos días entró en un chat y conoció a muchas personas. Eso me llamó mucho la atención y al mismo tiempo me pareció muy interesante, más incluso que la deliciosa tortada que prepararon para mi hermano.


Picada por la curiosidad, le pedí a mi tía, si era tan amable, que se metiese en un chat y me enseñara cómo hacerlo porque yo todavía estaba un poco verde en el tema. Era pequeña, tenía doce años y no me manejaba mucho con eso del chat. Ya en alguna que otra ocasión había escuchado eso del “chat”, pero nunca me había puesto a investigar, como que pasaba de ese tema.


Mi tía me enseñó enseguida cómo meterme en los chats. Me contó también que podía tener Messenger, que era un programa especial para mantener el contacto con esas personas que conocía en Internet. Me resultó atractiva la idea, así que le pedí que me hiciera uno. La pobre tuvo mucha paciencia para explicarme detalladamente el funcionamiento del programa, cómo agregar a la gente, cómo accedía a la cuenta de correo y esas cosas que, a estas alturas, hasta un niño de tres años sabe.


Llegó, por desgracia, la hora de que mi tía se retirara porque se hizo tarde. Me despedí de todos mis familiares y yo regresé al el ordenador. Estuve un rato más por el chat hasta que mis padres dieron por concluido el día y me mandaron a la cama.


Seguí participando en el chat que me mostró mi tía y estuve hablando con gente de ahí. Todo usuario conocerá la mecánica de estos sitios y las preguntas típicas: “cómo estas, cómo te llamas, de dónde eres”… Así estuve varios días, hasta que me aburrí de estar siempre en el mismo chat.


Aquella misma tarde me pregunté a mí misma: “¿Por qué no me meto en otro chat?”.Bueno, pues eso hice y me encontré con que había un chat que era de Argentina. Me parecía muy buena idea meterme ahí para conocer personas de otros países. Además, cabe destacar que a mí me encantaba y me encanta Argentina. La idea de pronto me parecía inmejorable y eso de tener amigos de allí me cautivó.


Bueno, pues acabé entrando y había muchos usuarios en ese chat. Yo empecé a charlar con ellos, especialmente con chicos, y desde ese momento me encantó su forma de ser, su forma de hablar, la forma en la que se expresan, etc. Fue genial estar en ese chat, al menos para mí, que con doce años era bastante impresionable y no dejaba de ser un mundo nuevo para mí. Ese mismo día conocí a muchos argentinos y hasta establecí una gran amistad con ellos, bueno, con algunos de ellos para hacer honor a la verdad.

Los días fueron pasando y yo me hice asidua al chat de argentinos que había encontrado porque me parecía fabuloso, pero el 10 de mayo, apenas siete días después de introducirme en el mundo de los chats, mi vida cambió totalmente, creo.


Ese día yo entré por la tarde al chat como venía haciendo anteriormente y estuve viendo quién había, por si encontraba a algún conocido, y vi que ponía en las lista de personas que había dentro del chat, es decir, en la parte de los Nicks, uno que se llamaba “BuscoNena” y decidí hablar con esa persona.


Empecé a charlar con el y todo iba muy bien. Era muy simpático, divertido y teníamos muchas cosas en común. En fin, tras intercambiar unas pocas líneas, le di mi MSN y seguimos hablando por ahí. Cada vez que me desconectaba del MSN y no hablaba con él me sentía rara, diferente, era como si lo necesitara todo el tiempo, era como si estuviese sintiendo algo especial por él. Creo que me estaba enamorando del argentino.


Pero no me podía estar pasando porque él era mayor que yo. Tenía 19 años y yo 12 y, por si fuera poco, era de un país diferente. Nunca lo podría conocer o, por lo menos, así pensaba cuando era más pequeña.


De nuevo, los días se sucedieron y cada vez que charlaba con él algo en mi interior crecía. Uno de estos días yo me conecté y el chico, cuyo nombre prefiero no mencionar por precaución, me dijo que tenía que preguntarme algo que era muy importante para él.


Yo le pedí que me lo dijese pronto (estaba muy nerviosa porque no sabía qué me iba a decir). Él me dijo que si quería ser su novia, que me quería y no le importaba la edad ni tampoco que estuviésemos tan lejos, que me amaba y que nunca había sentido esto por otra chica. Cuando él me dijo eso, yo no me lo podía ni creer, mi corazón latía a mil por hora yo no daba mas a leer las cosas tan lindas que me decía.


Por eso no podía dudar en darle una respuesta y le dije que sí, que quería ser su novia y que yo también lo quería.


Nos sorprendió el paso de los meses y cada vez lo quería más y ya podría decirse que lo amaba. Sentía algo así como que lo quería tener a mi lado para que me dijese esas cosas tan lindas a la cara o que me besara. Así, poco a poco seguimos hablando y conociéndonos mutuamente.


Él ya casi sabía todo de mí y yo lo sabía de él. Fue pasando el tiempo y por fin cumplimos un año, ¡un año entero hablando prácticamente todos los días! Ese día estaba muy feliz, puesto que cumplíamos nuestro primer aniversario y él me dijo que me iba a dar una sorpresa. Y así fue: la sorpresa me llegó en forma de un paquete de correos. Era un osito muy bonito que sujetaba un corazón que decía “te quiero” y una foto suya. Era la primera vez que lo veía.


Al ratito del llegarme el regalo me conecte y le dije que lo amaba mucho, que me encantaba el regalo, que me perdonase porque yo no le podía mandar nada ni comprar nada porque mi madre se daría cuenta y me interrogaría, me preguntaría que para quién era ese regalo, pero él me dijo que no pasaba nada, que el mayor regalo que le podía da era estar con él.


Más adelante, pasadas unas semanas, las cosas no iban tan bien como antes. Él había cambiado radicalmente, ya no me decía que me amaba ni las cosas tan bonitas que con su labia argentina me conquistaron. Todo cambió y no sabía por qué. Yo le preguntaba, pero él me decía que me seguía queriendo, aunque me costaba creerle. Pensé que, como estamos tan lejos uno de otro, pues quizá él se enamoró de otra chica o algo, o se perdió el amor, no sé qué pasó. Yo no paraba de llorar pensando que ya no me amaba: a mí me pasaba lo contrario, sentía que cada día que pasaba lo quería aun más y me dolía su comportamiento.


No parecía haber manera de que me dijera qué era lo que le hacía mostrarse cambiado, yo insistía en preguntarle qué ocurría y él me decía que nada. Empezaba a responder de mala manera y yo no podía hacer otra cosa que seguir indagando, ya que necesitaba saber la raíz de su actitud. Al final terminó por revelarme que estaba celoso. Yo no lo entendía, así que le pregunté al respecto y me dijo que era porque yo salía con un amigo. Yo le había contado alguna vez que me llevaba muy bien con ellos, pero él no quería que me juntara con otros chicos, que no lo soportaba y me pidió que eligiera entre él y mis amistades para ver si de verdad lo amaba.


Sin duda y por mi falta de experiencia, lo elegí a él. Me alejé de mis amigos y siempre estaba en mi casa conectada al ordenador para hablar con él. Siempre me preguntaba todo lo que había hecho en la escuela, que con quién había estado y esas cosas. Se ponía a interrogarme en plan policía y eso no me gustaba porque yo no podía hacer lo mismo: si a mí se me daba por preguntar si, por ejemplo, le gustaba otra chica o algo así, me cambiaba de tema. Esto comenzó a cansarme porque sucedía todos los días, así que tomé la determinación de estar una breve temporada sin conectarme para que me dejara tranquila. Me encontraba saturada y la situación se volvía insoportable


Me fui dando cuenta que ese comportamiento que tenía hacia mí ya no me hacia casi daño. Era como si estuviese perdiendo el amor que sentía tan grande y crecía la indiferencia. Así dejé que transcurrieran unos cuantos días. Me volví a conectar a la semana. Cuando me conecté, comenzó otra vez con su molesto interrogatorio; me preguntó dónde había estado, que con quién estaba, qué había hecho en el colegio y un larguísimo etcétera.


Yo le dije que estuve pensando sobre nuestra relación y que ya no podíamos seguir, le dije todo lo que sentía, lo que no me atrevía otras veces a decir porque ya no aguantaba mas y se lo tuve que soltar. Él me contestó que me hacia tantas preguntas porque estaba celoso y porque me quería para él solo.


Le pedí que no me hiciese más esas preguntas porque no me gustaban, y él me dio la razón y me pidió perdón. Por un tiempo, parecía que nuestra situación se había arreglado, que estábamos igual de bien como antes, pero no duró mucho. Otra vez sucedió lo mismo y ya no había remedio porque la situación había cambiado. Ya casi ni hablábamos. De vez en cuando, me decía que me amaba, pero no le creía y dejé de sentir lo mismo tras los dos primeros años. Nos fuimos distanciando hasta que perdimos el contacto.


*****


Celina, Sudamérica.


Mi historia empezó el primer día de clases. Yo estaba cansada y sin ganas de ir al colegio, pero todo cambió cuando lo vi. Me enamoré de él desde ese momento.


Pasó una semana y nos cambiaron de salón, pero esto fue muy bueno ya que a él le tocó con un amigo mío así que iba a visitar regularme en salón de mi amigo para ver al chico que tanto me gustó. Pasó un mes y nos hicimos muy buenos amigos. Teníamos un grupo de amigos cuatro mujeres y cuatro hombres y curiosamente cada uno de nosotros estábamos como en parejas y yo claro estaba con él.


Pero aunque éramos amigos no teníamos muchos temas para platicar, pero si podíamos hablar por horas en el Messenger, y así nos hicimos muy buenos amigos. Él me contaba de las chicas que le gustaban y yo de los que a mí me gustaban y estábamos muy a gusto pero yo jamás le insinuaba nada hasta que un día que él me estaba hablando de una chica yo me llene de celos y le confesé mi amor por él en el Messenger y me desconecté de inmediato.


Al día siguiente, él me dijo que si podíamos hablar y yo no tenía opción, debía hablar con él. Él me dijo que me quería solo como amiga y yo le dije que aunque le confesara mi amor, yo no buscaba su amor solo quería que todo siguiera como antes.


Pero ahora ya todo nuestro grupo de amigos sabía lo que sentía por él y el mejor amigo de él me ayudaba a saber lo que él pensaba y me decía como podía acercarme más. Un mes después hicimos un intercambio de regalos navideños entre los amigos y a mí me toco darle a él yo estaba muy nerviosa por eso y el día del intercambio le di un abrazo muy fuerte. Ese día salimos al cine todos los amigos y a mí no me toco junto a él sino me toco junto con mi amigo, todos me dicen que él se encelo y se enojo de que no le toco junto a mí, pero como yo sabía que no le interesaba a él pues no le tomé importancia.


Así llegaron las vacaciones de Navidad, un largo mes en el que nos dejamos de ver y un día inesperado el me empezó a mandar mensajes con el celular y él me recordaba constantemente el hecho de que me gustaba, pero yo decidí no seguir haciéndome ilusiones con él así que tome la decisión de ya no interesarme más en él y que fuéramos solo amigos. Regresamos a la escuela y lo volví a ver y me di cuenta que simplemente no podía olvidarme de él, en las siguientes semanas él se portaba más interesado en mi hasta que un día fuimos al parque todos los amigos y él me separo del grupo y me dijo que quería decirme algo. Entonces el me dijo que desde que le había confesado que me gusta el había empezado a sentir algo por mi y que ahora ya estaba completamente enamorado de mi, pero curiosamente aunque me confesó esto, no me pidió ser su novia, eso fue muy extraño ya que de repente el me tomaba de las manos o me abrazaba y en el Messenger era como un amigo nada más.


Dos semanas después él no aguantó y me pidió que fuera su novia y yo en shock por la emoción acepte encantada pero como todavía no habíamos dado nuestro primer beso pues era raro el saludarnos. No sabíamos muy bien que hacer hasta que a los 4 días el me subió a la azotea de la escuela y me robo un beso ¡Nuestro primer beso!


De ahí en adelante las cosas fueron maravillosas y como de cuento de hadas hasta que tres meses después tuve que salir del país por un viaje de estudios de tres semanas que para nosotros fueron eternas pero nuestra tortura termino cuando yo regrese y volvimos a estar felices solo que esta felicidad no duraría mucho ya que dos meses después el me dijo que ahora era él, el que tenía que irse de vacaciones a otra ciudad pero no me dijo cuando regresaría. Esa noche él se había escapado de su casa para irse a despedir de mí, ese fue quizás el momento más triste de mi vida y no sabía por qué si solo eran vacaciones.


Una semana después el me dio una muy mala noticia, me dijo que mientras estaban allá había ocurrido algo en su casa y no podían volver, pero igual yo seguía sin entender que ese tiempo seria mucho más largo de lo que pensaba, yo ya no soportaba estar lejos de él, así pasaron meses y meses y meses.


Ahora estamos a un mes de que se haga un año que el partió, platicamos cada noche por el Messenger, él me manda una canción que me dedica todos los días y una foto para que no lo olvide y yo hago lo mismo, el no puede pasar un día sin saber que lo amo y yo no puedo vivir sin que él me diga cuando me extraña. Yo lo sigo esperando, no sabemos cuándo volverá pero no perdemos la fe y aunque la gente me dice que amor de lejos… no funciona, yo no los escucho y cada día lo amo mas, y no me importaría esperarlo todo el tiempo que sea necesario para volver a estar juntos porque él es el niño más romántico, más sincero, más fiel y el amor de mi vida.


*****


Ernesto, México.


Hola, queridos lectores, me presentaré. me llamo Ernesto y mi historia comenzó el 30 de Agosto del 2008. Recuerdo muy bien esa fecha pues fue el día que mi vida empezó a cambiar.


En ese entonces yo solía de vez en cuando entrar en salas de chat para conocer gente, estaba interesado en conocer amigas, sobre todo de mi localidad en México D.F. pasaba noches en diferentes salas de conversación y no lograba conocer a nadie, y con las que lograba charlar no lograba un interés mutuo. Sin embargo, esa noche del 30 fue totalmente diferente, la suerte toco a mi puerta y el amor llego a través de este medio.


En una sala de chat me llamo la atención de una mujer que se interesaba por hombres maduros y, aun siendo fuera de mi lugar de origen, me intereso de alguna manera y la contacte. Le mandé ciertos mensajes para empezar una charla, le pregunte su nombre, de donde era, a que se dedicaba, etc. Pues recuerdo que esa noche me contacte con ella alrededor de las 11pm y nuestra charla fue dándose tan pero tan interesante que recuerdo que perdí la noción del tiempo y cuando voltee a ver mi reloj eran cerca de las 6am.


Fue la primera vez que tuve un encuentro con una mujer tan interesante y que compartíamos muchas cosas en común. En fin, ese mismo día recuerdo que le propuse que fuera mi novia virtual. Y ella acepto, me dio el si. Después de los días nos volvimos a conectar y yo todavía incrédulo le decía hola mi novia virtual, sin creerme yo ese término, pues hasta antes de ese día, yo tenía un concepto absurdo e ilógico de que se pudieran dar relaciones de pareja a través de este medio. Sin embargo, poco a poco nos fuimos conociendo mas y mas, ella siendo una bellísima mujer colombiana con diferentes costumbres a las mías, me fue envolviendo y me hizo interesarme día a día en ella.


Me empecé a dar cuenta al paso de los días, a unas cuantas semanas de haberla conocido, que ella ya era alguien tan importante en mi vida. Pasaban los días y después de trabajar lo único que esperaba con ansias como un niño chiquito, era que llegara la noche para conectarme con ella, con mi novia. Nos mandamos mensajes, nos empezamos a decir “te quiero”, “te extraño”, “te necesito”. Y día a día nuestra relación iba dándose. Yo quería saber más de ella, me interesaba demasiado como ninguna persona que yo haya conocido físicamente me haya interesado tanto. Nos empezamos a mirar a través de video llamadas todas las noches, veía ya a la persona que yo quería con mi corazón. Sabía que no podía tocarla, ni besarla, ni acariciarla, pero eso no impedía que mi amor creciera más y más por ella. Nos llamamos telefónicamente, hasta por correo nos enviamos cosas.


Esta historia de amor para mí tiene un gran sentido y me ha enseñado muchas cosas, entre ellas a darle valor a alguien aun cuando no esta a lado tuyo, aun cuando sabes que la persona que amas se encuentra a miles de kilómetros de distancia de ti. Esta historia tiene un gran sentido en mi vida, porque ha cambiado totalmente mi concepto de las relaciones por Internet. Ahora lo creo porque lo siento. Hoy en día mi novia Ana María y yo llevamos ya mas de cinco meses de novios y para mí ha sido totalmente diferente y me encuentro muy feliz con ella. Tanto que tenemos ya planes de llevar esta relación hasta donde nos lo permita Dios. Hoy en día yo se que yo no puedo vivir sin ella, hemos pasado tantas y tantas cosas a través de la computadora que suena a lo mejor increíble, pero hemos reído juntos, hemos llorado, hemos compartido tantas y tantas cosas, como si en realidad estuviéramos físicamente juntos.


Yo deseaba contar mi historia de amor porque ha sido increíble, ha cambiado mi vida totalmente. Y para todas aquellas personas que piensan que la distancia es un impedimento para el amor, pues déjenme decirles que eso es una mentira, porque mi Ana y yo hemos logrado vencer todo tipo barreras, impedimentos, no existen entre nosotros. Cuando nosotros estamos conectados en línea, sabemos que estamos juntos, ella sabe que me tiene ahí, y yo se que la tengo aquí conmigo. La distancia no significa nada para nosotros porque sabemos que estamos mas cerca de lo que están algunas parejas que viven juntas.


Nos amamos, nos necesitamos, y estamos juntos creciendo como pareja día a día. Y esta historia no ha terminado, esto es solo el principio de lo que será nuestra felicidad. Yo estoy a unos días de irme a Canadá, y ella esta por graduarse de la Universidad, y estoy completamente seguro que pronto estaremos juntos ella y yo, y nos seguiremos amando mucho mas porque esta historia no tiene fin como tampoco lo tiene nuestro amor.


*****


Osric Bateman, Bolivia.


Al parecer nada ha cambiado...


Mil días y más sin sentir. Viviendo la vida como cualquier otro enamorado de su posible carrera y su pasión por el arte. Buscando alrededor creaciones ficticias y amalgamas para poder inspirarse y experimentándolo todo para poder expresarlo después ya sea en texto o imagen y sonido.


¿Qué sucede en el lugar menos esperado en el momento menos esperado? Me enamoro. Después de mil días y más me enamoro en cuestión de ridículos días.


Es hermosa, pero no es despampanante. Sé que nada va a suceder y me mata, pero más me mata no hacer nada. Lo es todo, es perfecta, siento que de ella puedo aprender y siento que puedo enseñarle muchas cosas. Tenemos tanto en común pero somos tan diferentes, tan compatibles. Ella no me ama, pero sabe que puede llegar a hacerlo en el fondo de su alma. Yo la amo, simplemente la amo porque me recuerda qué es ese sentimiento que hace tiempo creí olvidado, perdido y que nunca más me alimentaría de él.

¿Qué es lo único que gano de todo esto? Posiblemente su odio... tan enamorada ella de su profesión como yo mismo sé que sintió fui un perjuicio tal y como ella fue en mi desempeño final, el que opacó todo mi esfuerzo. Valiosas horas compartiéndolo todo, desnudando nuestras almas y mostrándonos auténticos, revelando cosas que nadie más sabe o sabrá. Siento, ahora, que la necesito en mi vida; como mi otra mitad, como mi amiga, como mi amante, como mi musa. Pero también siento que la necesito menos que ayer y que llegaré a no necesitarla y eso realmente me duele tanto como me alivia.

La perfección que no pudo ser alcanzada se desvanece en el espacio por no haberse permitido existir.


Ya no me responde, ya no me dice nada... y ahora una de los temas que me hacía reír tanto (¡y vaya que es pegajoso!) y que siempre fue uno de mis favoritos, se convierte en mi favorito temporal definitivo y me hace reír más fuerte para enmascarar la hemorragia lacrimal en mi interior. "Why won't you answer me?" (¿Por qué no me respondes?) dice uno de los versos, mientras que unos otros después sigue un rítmico y alegre "Now I'm gonna get you back!" (ahora te voy a tener de vuelta). Uno cierto y uno falso.


El porcentaje de las probabilidades de que ella vuelva a mi vida y que yo signifique algo es de un hermoso 0,1%, mientras que el de mantener contacto con ella y conocer sus vivencias y amores a través de una distancia mortalmente lejana son de estúpidos 34,9% y finalmente que, como en la magnífica Blade Runner nuestro estupendo Roy menciona: "todos esos momentos se desvanezcan en el tiempo... como lágrimas en la lluvia", sea el restante que hasta me mata calcular aunque sé que fácil es.


Espero que todo esto haya hecho sentido. Una simple mujer que nunca hubiese conocido de no ser por puras coincidencias, una mujer fría como el hielo y desgraciada como ella misma...me recordó que soy un ser humano y me hizo pensar alguna vez si ella también lo es. Me recordó que puedo sentir, amar y ser insignificante. Me enseñó a recordar los sentimientos, más no las experiencias. Me olvidó o me olvidará... Saldrá y saldré de su vida tan inoportunamente como entré o entró.


Amiga del eterno sufrimiento, de la interminable agonía de la incertidumbre e ignorancia, de la indiferencia y del cielo mismo. Me siento ridículo y sé que lo soy, pero tal vez no más que tú porque hasta este preciso momento sigo sin entender cómo alguien como tú puede existir y cómo es que puedo vivir ahora sabiéndolo. Te amo y te odio, pero más que todo te quiero... te quiero fuera de mi sistema si es que no vas a ser parte de él de otra forma que no sea una astilla adentrándose con aquel característico y agudo dolor.

Nunca voy a olvidar los malos momentos, JAMÁS. Porque fueron aquellos en los que más pude sentirme un ser viviente de nuevo. ¿Los buenos? Habrá mejores, contigo o sin ti.


Espero que algún día me recuerdes y sonrías o llores, espero que puedas sentir de nuevo sin mentir y jurar que no lo haces. Mientras tanto, sigue enamorando a todo el mundo con tu misterio y tu gloria. Sigue dando vida a cuantos más desgraciados puedas. Sólo soy un punto al final de la pizarra al final del día. ¿Por qué me tomo el tiempo para escribir esto y esperar que algún día ates algunos cabos y lo encuentres? Porque, mi amor, te desprecio tanto que no puedo evitar amarte por haberme herido de aquella forma en la que ni siquiera quisiste pero lo hiciste.


Corto la llamada y me quedo en silencio como en un banco al azar en el bus 704 a Santa Mónica del jueves 16 de junio del 2011, como en un breve instante contigo una noche dura en Romaine St. cerca de el Camino de los Reyes, mi lugar... como en el eterno contacto inexistente parados al lado de tu Civic blanco.


Y esto, querida amiga, son sólo palabras, soy un actor, ¿lo recuerdas? Para bien o para mal, para verdad o para mentira. Tú decides... pero siempre decides incorrectamente así que te doy las espaldas, alma inexistente de la que me fui a obsesionar.


*****


Luna, Colombia.

PARA MI GATTO, AUNQUE NO SEA MAS TU LUNA…


Recuerdo cuando mi corazón repleto de dicha me dictaba sublimes frases de amor, con cada carta quería llenarte de él para que, aunque pasara lo peor, aún pudieses guardar esa luz en ti, mi luz, mi amor que del todo te entregue junto con mí ser por el tiempo que la vida nos regaló. En ese instante no me importaba nada, sólo apreciar y guardar en mi cada momento como si nunca pudiese volverlo a vivir, sin medir las consecuencias, como un ave volando hacia el sol, quise ser para siempre uno con tigo, pero al igual que para el ave, en mi utópica odisea termine por quemar mis alas y caer…


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