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Ánimo para Vivir


Historias de superación y reflexiones cortas

de la vida que te motivaran a avanzar

Por Josué Rodríguez

Copyright 2011 by Josué Rodríguez

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Ánimo para Vivir


Historias de superación y reflexiones cortas

de la vida que te motivaran a avanzar


Por Josué Rodríguez



No tienes permiso para vender este libro. Tampoco puedes alterar el contenido del mismo.


Todo el contenido de este libro como texto, gráficos, logos, botones, íconos e imágenes son propiedad de Josué Rodríguez y está protegido por leyes internacionales de copyright. La compilación (la colección, arreglo y armado) de todo el contenido de este libro es de exclusiva propiedad de Josué Rodríguez.


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Tabla de Contenido


El precio de un milagro

Sobre la vida

Consejos

Fábula del tonto

El pescador satisfecho

Credo del Amigo

El hombre y el animal

El niño y la mesera

Uno aprende

El pianista

Aquello que no vemos

Oportunidad

Paquete de felicidad

Un encuentro radical

Necesitamos

No te rindas!

Soneto de Francisco Luis Bernárdez

La Bailarina

Aprender

Los problemas de la vida

No hay que temer

La ilusión sigue viva

Un pedido especial

Momentos y recuerdos

El valioso tiempo de los Maduros

El racismo

Miedo a Todo

La luciérnaga

Intimidad

Lo que un hombre sembró

Vivir la alegría

La vida no Florece sola

Haremos o intentemos

No culpes a nadie

Rompecabezas del mundo

Primavera interior

Viviré este día

En el país de los tontos

La Juventud

El árbol de los amigos

La caja dorada

El poder de la palabra

Desesperación

El problema

Tiempo Perdido

Dios es como el azúcar

Lo que todo el mundo ve en ti

Necesitamos silencio

¿Qué te retiene?

¿Cuál es tu alegría?

La Rosa y el Sapo

Más allá del dinero

Pensamientos

El agua

Marea alta, marea baja

La fábula de las cualidades

¿De quien depende tu felicidad?

Momentos y recuerdos

Atención a los automensajes

Zanahorias, Huevo o Café

Quizás dé lo mismo

Final


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El precio de un milagro


Tess era una niña precoz de 8 años. Un día escuchó a su madre y a su Padre hablar acerca de su hermanito Andrew. Ella solo sabía que su hermano estaba muy enfermo y que su familia no tenía dinero.


Planeaban mudarse para un complejo de apartamentos el siguiente mes porque su padre no tenía el dinero para las facturas médicas y la hipoteca.


Solo una operación costosísima podría salvar a Andrew. Escuchó que su padre estaba gestionando un préstamo pero no lo conseguía.


Escuchó a su padre murmurarle a su madre, quien tenia los ojos llenos de lágrimas, “Solo un milagro puede salvarlo.”


Tess fue a su cuarto y sacó un frasco de jalea lleno de monedas que mantenía escondido en el closet. Vació todo su contenido en el suelo y lo contó cuidadosamente. Lo contó una segunda vez, ¡una tercera! . La cantidad tenía que ser perfecta. No había margen para errores.


Luego colocó todas las monedas en el frasco nuevamente, lo tapó y se escabulló por la puerta trasera y caminó 6 cuadras hasta la farmacia del pueblo. Esperó pacientemente su turno. El farmacéutico parecía muy ocupado con un cliente y no le prestaba atención.


Tess movió su pie haciendo un ruido. Nada. Se aclaró la garganta con el peor sonido que pudo producir. Nada. Finalmente, sacó una moneda del frasco y golpeó el mostrador.


“¿Qué deseas?- le preguntó el farmacéutico en un tono bastante desagradable.

Y le dijo sin esperar respuesta: “¿No ves que estoy hablando con mi hermano que acaba de llegar de Chicago y no lo he visto en años?”.


“Bueno, yo también quiero hablarle acerca de mi hermanito,” le contestó Tess en el mismo tono que usara el farmacéutico. “Está muy enfermo y quiero comprar un milagro.”


“¿Qué dices?” dijo el farmacéutico


“Su nombre es Andrew y tiene algo creciéndole dentro de la cabeza y mi padre dice que solo un milagro lo puede salvar. Así que, ¿cuánto cuesta un milagro?


“Aquí no vendemos milagros, pequeña. Lo siento pero no te puedo ayudar” le contestó el farmacéutico ahora en un tono más dulce.


“Mire, yo tengo el dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré el resto. Solo dígame cuanto cuesta. El hermano del farmacéutico era un hombre elegante. Se inclinó y le preguntó a la niña:


“¿Qué clase de milagro necesita tu hermanito?”


“No lo se.” Contestó Tess con los ojos a punto de explotar. “Solo se que está bien enfermo y mi mami dice que necesita una operación. Pero mi papá no puede pagarla, así que yo quiero usar mi dinero.”


“¿Cuánto dinero tienes?- le preguntó el hombre de Chicago.


“Un dólar con once centavos”- contestó Tess en una voz que casi no se entendió. “Es todo el dinero que tengo pero puedo conseguir más si lo necesita.”


“Pues que coincidencia.” Dijo el hombre sonriendo. “Un dólar con once centavos, es justo el precio de un milagro para hermanos menores.” Tomó el dinero en una mano y con la otra cogió a la niña del brazo y le dijo: “Llévame a tu casa. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres. Veamos si yo tengo el milagro que tu necesitas.”


Ese hombre de buena apariencia era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especialista en neurocirugía. La operación se efectuó sin cargos y en poco tiempo Andrew estaba de regreso a casa y de buena salud. Los padres de Tess hablaban felices de las circunstancias que llevaron a este doctor hasta su puerta.


“Esa cirugía,” dijo su madre. “fue un verdadero milagro. Me pregunto cuanto habría costado.


Tess sonrió. Ella sabía exactamente cuanto costaba un milagro: un dólar con once centavos más la fe de una pequeña.


La fe es creer que se tiene lo que no se ve. Perseverar en lo imposible” Hay una frase muy bella que dice: “Si le pides a Dios un árbol te lo dará, en forma de semilla”.


*****


Sobre la vida


Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo, y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar otra vez, corrigiéndote.


Nuca te quejes del ambiente ó de quienes te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas ó malas según la voluntad ó la fortaleza de tu corazón.


Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar.


No te quejes de tu pobreza, de tu soledad ó de tu suerte, enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos, y la prueba que has de ganar.


No te amargues de tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora ó seguirás justificándote como un niño.


Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para claudicar.


Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.


No olvides nunca, que la causa de tu presencia es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.


Aprende de los fuertes, de los valientes, de los audaces, imita a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.


Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, y tus problemas sin alimento morirán.


Mírate en el espejo de ti mismo.


Comienza a ser sincero contigo mismo, reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.


Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo; reconociéndote a tí mismo más libre y más fuerte, dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tú mismo eres tu destino.


Decídete de una vez y triunfarás en la vida.


*****


Consejos


Los hombres valiosos llegan a la fama por sus obras. Los necios se hacen famosos por la propaganda.


Nuestra sociedad de consumo también “fabrica” ídolos famosos, porque necesita venderlos.


Si el sabio te censura, piénsalo. Si el estúpido te alaba, ¡laméntalo!


El que se sabe merecedor de la aprobación y del aplauso, no hace nada para conseguirlos.


El árbol que sobresale muy pronto con sus ramas, suele ser el que primero cae por falta de raíces.


El hombre seguro de sí mismo goza cuando es apreciado y se duele ante el menosprecio, pero no malgasta su tiempo para cambiar la opinión ajena.


La propaganda es muchas veces como el agua: deja en el fondo el oro y saca a flote el leño seco.


Si eres sensato valoras más el juicio de los pocos que te conocen de verdad, que las alabanzas o los juicios negativos de los que te desconocen.


El necio se irrita con la corrección del amigo y se hincha con la alabanza del adulador.


El orgullo hincha la pobreza del necio y la humildad agranda la riqueza del sabio.


El orgullo es la fachada de la estupidez y la humildad es el cimiento de la sabiduría.


*****


Fábula del tonto


Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños recados y recibiendo limosnas.


Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso.

Él siempre tomaba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.


Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió:

- Lo sé señor, no soy tan tonto…, vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.


Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:


* La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.

* La segunda: ¿Cuáles son los verdaderos tontos de la historia?

* La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.

* La cuarta: y la conclusión más interesante: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.


MORALEJA: El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente…


*****


El pescador satisfecho


Un rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.


“¿Por qué no has salido a pescar?”, le preguntó el industrial.


“Porque ya he pescado bastante por hoy”, respondió el pescador.


“¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?”, insistió el industrial.


“¿Y qué iba a hacer con ello?”, preguntó a su vez el pescador.


“Ganarías más dinero”, fue la respuesta. “De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces.


Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas… y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, como yo”.


“¿Y qué haría entonces?”, preguntó de nuevo el pescador.


“Podrías sentarte y disfrutar de la vida”, respondió el industrial.


“¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?”, respondió el satisfecho pescador.


*****


Credo del Amigo


Creo en el desinterés del sentimiento de la Amistad.

Creo que éste caracteriza mi forma de vida.

Creo que es un deber el tener amigos.

Creo que para tener amigos, debo ser yo, primero, amigo.

Creo que no es posible ser amigo de todos.

Creo que puedo tener hacia todos actitudes amistosas.

Creo que la amistad tiene grados.

Creo que mis amigos se aproximan cuando yo me acerco a ellos.

Creo que la Amistad puede pacificar las naciones.

Creo que entre amigos no se admite la complicidad ni el pandillismo.

Creo que “amigo” no es necesariamente el que da dinero.

Creo que mis amigos necesitan mi presencia, y yo la de ellos.

Creo que se puede vivir teniendo un amigo por toda riqueza.

Creo que yo solo no puedo cambiar el mundo.

Creo que con mis amigos puedo alegrar y embellecer la vida.

Creo en la virtud, en la alegría, en la pureza, en la paz y

Creo en vos, Amigo o Amiga mía…


*****


El hombre y el animal


Por alguna oculta razón atribuimos a los animales defectos que sólo tenemos los seres humanos.


No es falsa la serpiente cuando repta zigzagueando en su andar; es falso el hombre que deja la rectitud y anda por caminos sinuosos.


No es sucio el cerdo que se revuelca en el barro; es sucio el hombre que enloda su espíritu con conductas inmorales.


No es cruel la hiena que ataca a su presa para alimentarse; es cruel el hombre que hiere y tortura a sus hermanos.


No es charlatán el loro que repite sonidos huecos; es charlatán el hombre que habla sin tener nada que decir.


No es cobarde la gallina que huye del enemigo por instinto; es cobarde el hombre que no afronta los riesgos de su situación.


No es astuto el zorro que se hace el dormido para atrapar a su presa; es astuto el hombre que simula para engañar.


No es mentiroso el tero que grita lejos de su nido para defender su cría; es mentiroso el hombre que oculta la verdad que debería mostrar.


Tal vez, no se hace malo el hombre cuando se parece a los animales, y se hace malo el animal cuando se asemeja a los hombres…


*****


El niño y la mesera


En los días en que un helado costaba mucho menos, un niño de 10 años entró en un establecimiento y se sentó a una mesa.

La mesera puso un vaso de agua en frente de el.


- ¿Cuánto cuesta un helado de chocolate con cacahuates? preguntó el niño.

- Cincuenta centavos, respondió la mesera.

El niño saco su mano de su bolsillo y examinó un número de monedas.

- ¿Cuánto cuesta un helado solo?, volvió a preguntar.


(En ese momento había algunas personas que estaban esperando por una mesa y la mesera ya estaba un poco impaciente).

- Treinta y cinco centavos, dijo ella bruscamente.

El niño volvió a contar las monedas.

- Quiero el helado solo, dijo el niño.

La mesera le trajo el helado, puso la cuenta en la mesa y se fue.

El niño terminó el helado, pagó en la caja y se fue.

Cuando la mesera volvió, ella empezó a limpiar la mesa y entonces le costo tragar saliva con lo que vio… Allí, puesto ordenadamente junto al plato vacío, había veinticinco centavos… Su propina.


El consejo de la historia:

¡Jamás juzgues a alguien solo por las apariencias! y ¡siempre considera que aquellos a quienes sirves pueden darte una sorpresa!


*****


Uno aprende


Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma;

Uno aprende que el amor no significa recostarse y una compañía no significa seguridad;


Uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas;

Uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, no con el dolor de un niño;


Uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad;


Después de un tiempo uno aprende: que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Así uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien te traiga flores;


Uno aprende que fue de aguantar que uno es realmente fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende, con cada adiós uno aprende.


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