
Justo al Fin
(Antes Alimento Sólido)
Derechos reservados a:
Comunidad Cristiana Internacional, A.R.
Primera impresión 2002
Segunda edición, segunda impresión 2008
Segunda edición, tercera impresión 2010
Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida de manera alguna sin el permiso escrito del autor, con excepción de citas breves en artículos y revistas.
Citas bíblicas tomadas de la versión Reina - Valera 1960
Diseño de portada por:
Franklin Santagate
Diseño de interiores:
Lic. Laura Catalina González de Cerda
Impreso en México
Dedicación
Mi esposa Fonda y yo queremos dedicar este libro a cada uno de los discípulos que han estado en la sala de nuestra casa semana tras semana, tomando café y siendo forjados a la imagen del nuevo hombre, que es en justicia, como nos dice Efesios 4:23 y 24:
“y renovaos en el espíritu de vuestra mente, creado
Según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.
También queremos dedicarlo a cada una de las personas que de una manera u otra, han hecho de nuestro Congreso “Profetas Levantaos”, una realidad.
Richard Hays
Reconocimientos
Quiero expresar un agradecimiento especial a las personas que colaboraron en la realización de este manuscrito.
Jorge Enríquez, por su trabajo en la traducción.
Ma. Elena Ramos de Enríquez, Maricela Martínez Ortíz y Laura de Vega Villarreal, por corregir y editar el manuscrito las veces que fue necesario.
Ma. Luisa Rodríguez Corona, por tanto trabajo al volcar el manuscrito en estas páginas.
Contenido
Prólogo - Sam Matthews
Prólogo - Benjamín Rivera
Introducción
Capítulo 1
La importancia de la justicia en la escritura
Capítulo 2
Dos estilos de vida
Capítulo 3
Jesús no vino para abrogar la ley, sino para cumplirla
Capítulo 4
La doble porción
Capítulo 5
Obediencia por fe
Capítulo 6
Una nueva identidad
Capítulo 7
Una
nueva mentalidad
Capítulo 8
Un cielo abierto
Capítulo 9
Un corazón abierto
Capítulo 10
Los manzanos siempre producen manzanas
Capítulo 11
Guerra justa
Capítulo 12
El secreto del Señor
Apéndice
PRÓLOGO
Dr. Sam Matthews
La revelación en las siguientes páginas causará que cambies para siempre. Todos sabemos que vamos a ser transformados a la imagen de Cristo. Más aún, podremos ver que mucho de nosotros mismos parece estar atrapado en ver, oír y pensar sólo en nuestra propia imagen.
El Espíritu Santo le ha mostrado a Richard cómo liberar al pueblo de Dios de sí mismo e introducirlo a la justicia de nuestro precioso Señor Jesucristo. El Espíritu de Dios te revelará verso a verso, principio sobre principio y verdad tras verdad quién es Jesús en realidad, qué es lo que Él ha hecho y cómo Él está viviendo Su justicia a través de ti.
Tu amor por Jesús alcanzará alturas que jamás has experimentado. Tu deseo por la justicia será superado por Su justicia al vivirla plenamente en ti. Esta enseñanza no es imposible de experimentar y Richard la hace simple de abrazar.
Las horas que pases en este libro causarán que haya gloria brillando sobre ti.
El Dr. Sam Matthews es líder de un equipo apostólico internacional con más de mil iglesias en más de 50 naciones.
PRÓLOGO
Lic. Benjamín Rivera Leos
Centro Familiar Cristiano
De acuerdo con Hechos 3:18-24 Jesucristo fue retenido en el cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas. Así mismo, Hebreos 9: 9-10 señala que el tabernáculo del Antiguo Testamento así como todo su sistema de sacrificios y ofrendas no puede hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, a la persona que practique todos estos rituales, porque de hecho, todas estas ordenanzas fueron impuestas hasta el tiempo de reformar todas las cosas. Precisamente, nos encontramos viviendo un proceso de cambio y de reforma integral como cuerpo de Cristo, dentro del cual es necesario que muchas de las verdades fundamentales que dieron origen a la iglesia les sean restablecidas para que los tiempos finales de consumación de todas las cosas en Cristo puedan ser experimentadas por la iglesia y manifestadas al mundo por conducto de la misma.
En México, desde hace varios años, Dios ha venido restaurando en su iglesia distintos aspectos de la verdad que habían sido omitidos o descuidados a lo largo de la historia. Resulta evidente que en nuestra nación algunas de las cosas que Dios empezó a restaurarle a su iglesia desde 1986 a la fecha son: Un espíritu de verdadera alabanza y adoración, un espíritu de oración e intercesión, la operación del ministerio profético y apostólico y en estos días, Dios está restaurando un entendimiento profundo de lo que es y de lo que implica el mensaje del Reino.
En este contexto, el libro de Richard Hays “Justo al fin” es una contribución de un valor inapreciable dado lo claro, sencillo y práctico de todas y cada una de las verdades contenidas en él. En mi opinión, la Justicia de Dios es una de las piezas estratégicas que Dios ha revelado en los últimos años para dejar plenamente establecido en la mente y en el corazón de cada hijo de Dios lo que significa en verdad nuestra identidad en Cristo. Sin esta comprensión resulta prácticamente imposible que el creyente pueda llegar a ejercer autoridad y dominio espiritual mientras sigue arrastrando un autoconcepto mediocre de sí mismo y un entendimiento distorsionado de lo que la Justicia de Dios es en cada uno de nosotros.
Los dos estilos de vida establecidos en este libro, el de la bendición y el de la maldición, uno ligado a la obediencia y el otro a la desobediencia son, sin duda, los dos únicos caminos alternativos para la vida del hombre. “Justo al fin,” al explicar la Justicia de Dios claramente señala que el camino de la obediencia modelado por Jesús es el único camino de acceso a la bendición y al disfrute pleno de nuestra herencia en Cristo, ya que Jesús no vino para abrogar la ley, sino para cumplirla. De hecho, Jesús es el único ser humano que pudo llenar las expectativas de Justicia establecidas por Dios, dado que el hombre era incapaz por sí mismo de cumplir esos requerimientos. De esta forma, Jesús nos ha regalado su Justicia, y cuando Dios nos ve, lo hace por medio de la obra perfecta y completa de Jesús a favor de nosotros.
En base a Romanos 4:13-16 la promesa hecha por Dios a Abraham de que sería “heredero del mundo” no le fue dada por la ley sino por la justicia de la fe. Esto quiere decir, que los verdaderos herederos de la promesa del Padre no son aquellas personas que se justifican a sí mismas por sus buenas obras, sino por la fe y la obediencia en Cristo Jesús. De tal forma que tiene que ser por fe y no por obras, para que sea por gracia, a fin de que la promesa hecha por Dios a Abraham permanezca firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la descendencia que es de la fe de Abraham, quien es padre de todos nosotros.
También en Romanos 5 al estar hablando Pablo de que Cristo ocupó nuestro lugar menciona que el pecado entró en el mundo por un hombre (primer Adán), y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos hemos pecado. Este mismo pasaje, señala que Adán era una figura del postrer Adán que habría de venir, es decir de Cristo Jesús; solamente que el don no fue como la transgresión, porque por la trasgresión de aquél uno (primer Adán) murieron los muchos, entonces abundó mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por conducto de un sólo hombre, Jesucristo. Así que, si por la transgresión de uno reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia. Concluimos pues que Jesús es el don o el regalo de justicia reservado por el Padre para nosotros. Y, “al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. 2ª Corintios 5:21
Otra de las grandes contribuciones de “Justo al fin” al describir lo que es y la manera en que funciona la Justicia de Dios en el hombre, es la comprensión que viene a nosotros de que en Cristo somos llamados de acuerdo a Isaías 61:3 árboles de justicia. Esto quiere decir, que al ser nosotros revestidos de la justicia de Dios, ahora podemos de manera natural y espontánea generar o producir fruto de justicia, o sea, manifestar patrones de pensamiento, actitudes del corazón y comportamientos justos sin esfuerzo alguno de nuestra parte. ¿Qué quiere decir esto? Que todo el concepto tradicional, religioso y legalista de que somos más justos en la medida que más nos esforzamos y que requerimos “portarnos mejor” para ser considerados “más santos” queda totalmente rebasado, ya que en 1ª Corintios 1:30 dice que por Dios estamos nosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención. Es decir, que por más que nos esforcemos en nosotros mismos, nunca seremos más sabios, más justos, más redimidos o más santos de lo que ya somos en Cristo por su obra consumada en el Calvario.
Es para mi un honor recomendarte ampliamente la lectura, estudio y enseñanza de “Justo al fin” ya que su comprensión y práctica te permitirá experimentar una vida libre de condenación, disfrutar tu libertad en Cristo y redefinirá tu identidad en Él, asegurándote que tienes todo el derecho y posibilidad de ejercer dominio y autoridad al poseer tu herencia sin perder tu sentido de propósito y destino en Cristo Jesús.
Introducción
Hace frío en las montañas altas de Oaxaca y ocasionalmente se encuentra una nube. Uno no espera este tipo de clima en el sur de la República Mexicana, pero la verdad es que es muy común.
Me sentí muy bien cuando entré al edificio con el resto de los hermanos que iban llegando de diferentes pueblos del valle y de áreas remotas, de diferentes lados de la sierra. Algunos llegaron caminando; y otros en autobús, sólo para adorar a Dios y aprender de las Escrituras.
El primer canto de adoración sacudió las cuerdas de mi corazón inmediatamente. Pensé: “¿Cómo puede ser que estén cantando esta canción aquí, en la sierra, en las remotas áreas de Oaxaca?” El canto dice:
//Cristo te agradezco el camino
Que me has abierto
Hasta el trono de Dios//
Fue tu obediencia total
La que me justificó
Y ya no estoy en el umbral
Sino en tu presencia Dios.
!Sí! No había ninguna duda, esa era la canción que escribió Velia Vázquez, una de las mujeres de nuestra congregación, quien había formado parte de un discipulado que inicié hace varios años.
Para dicho discipulado elegí un grupo de personas que sentí que Dios quería usar de una manera especial. En los primeros años era los sábados por la mañana, a las 7:00 A.M. Nadie podía llegar tarde, y si por alguna razón lo hacían, además de pagar una multa, debían tener una razón muy convincente. Tampoco podían faltar excepto en circunstancias muy especiales.
Establecí ese horario los sábados, porque quería gente que estuviera dispuesta a esta inconveniencia para seguir a Dios. Las sesiones por lo general se prolongaban hasta las 12:00 del medio día, o más, por un período de 10 a 12 meses; con ellos compartía con mucha más aplicación e implicación el contenido de este libro.
Cada uno de los conceptos que están escritos en este libro, revolucionó la vida de estos discípulos porque muchos de ellos estaban viviendo en legalismo o con conceptos muy arraigados para alcanzar justicia por sus propias fuerzas, así como llegar a ser santos por obras.
Los reyes del Antiguo Testamento tenían que escribir los primeros cinco libros a mano como su copia personal. Mis discípulos tenían que escribir el libro de Romanos y la carta a los Efesios a mano, además de otros materiales.
Fue un tiempo muy emocionante para los discípulos y para mí, mientras veía cómo los conceptos claves caían dentro de sus corazones y sus ojos se abrían y se encendían con un brillo especial, haciendo maravillosas preguntas que demostraban que estaban concluyendo las cosas correctas en relación a Dios y a ellos mismos.
En cierto punto de nuestro tiempo juntos, a todos se les pedía que escribieran una canción o poema, cuya finalidad era ver, en cierta manera, que tan pura se había convertido la fuente.
Nuestro congreso anual de liderazgo, “Profetas Levantaos”, se efectuó durante la semana que los discípulos tenían que tener sus canciones y poemas, mucha gente en la iglesia estaba trabajando, pintando y decorando.
Casi a la hora que el congreso iniciaba, algunas personas del grupo de discípulos habían trabajado durante dos noches seguidas, y el congreso continuaba hasta el sábado a las 10.00 a.m., así que la primer pregunta que me hicieron fue: “¿Vamos a cancelar el grupo de discipulado este sábado?” Mi respuesta fue: “¡Por supuesto que tendremos nuestro discipulado!” La siguiente pregunta fue: “¿Tenemos que tener las canciones y poemas?” Mi respuesta fue: “¡Por supuesto que tienen que tenerlas!”
Todos ellos se juntaron en una casa el viernes por la noche y se quedaron trabajando en los cantos y poemas el resto de la noche, después de las conferencias de todo el viernes, la segunda noche del congreso.
Al día siguiente todos estaban en mi casa a las 7:00 A.m. emocionados, y a la vez nerviosos, fueron presentando sus cantos y poemas. Mientras yo los escuchaba fui tremendamente impactado por su profundo entendimiento de la verdad, la aplicación de la justicia de Dios, su amor y la trascendente simplicidad de sus palabras.
Insistí que cantáramos algunas de las canciones ese mismo día, en el congreso.
Cada canción tuvo un gran impacto, y ahora son en mayor parte el contenido del casete “Justo Soy”.
Hoy estoy aquí, en medio de la sierra, al sur de México, muy lejos de Monterrey, N.L., aproximadamente a 24 hrs. de distancia manejando, un lugar donde la mayoría de la gente habla idiomas indígenas, así como el español, y todos vienen de poblados diferentes de la sierra de Oaxaca. Pero mientras adoramos a Dios con nuestras manos levantadas, cantamos la canción de Velia. Ellos también han encontrado alimento sólido.
La Biblia dice en Isaías que en el fin de los tiempos serán restauradas dos cosas: justicia y alabanza. Hemos visto cómo en la última década la alabanza ha sido revolucionada de una manera increíble pero aunque la gente está adorando a Dios de una manera impresionante, todavía nos damos cuenta que en sus vidas hay barreras de legalismo, de obras y de falta de propósito que no les permiten presentarse delante de Dios con la identidad que Él les ha dado.
En los años setenta, Dios envió un avivamiento a todo el mundo pero con el tiempo se fue apagando y mucha gente se preguntaba por qué razón no lo retenían. La verdad es que por falta del entendimiento de Justicia no se consideraban dignos de recibir la herencia de Jesús por gracia, sino que pensaban que entre más se esforzaban, más recibían de Dios.
Cuando entendemos que la obra de Jesús no sólo es salvación, sino que en el paquete se incluye la Justicia, (porque Jesús no sólo nos vistió con vestiduras de salvación, también nos rodeó con manto de justicia) y nos damos cuenta que no es por nuestro esfuerzo, sino que el sacrificio de Jesús vale para que podamos recibir toda su herencia, todo nuestro paradigma cambia; cambia la manera de entender la palabra de Dios, la manera en que nos presentamos delante de Él, nuestro propósito, nuestro ministerio y sobre todo, nuestra relación con Él.
Ahora me gozo cuando veo que estos discípulos están sirviendo a Dios por entender quiénes son y no para llegar a ser lo que ya son; veo como Dios los está usando en diferentes lugares y en muchas dimensiones por entender lo que es el verdadero alimento sólido.
El contenido de este libro no es una enseñanza más, sino es un estilo de vida. La mayoría de los cristianos han caminado, esforzándose por llegar a la cima de la montaña de su vida sin importarles los obstáculos, mientras que los que entienden la justicia, o el alimento sólido, están en la cima y ven la vida de arriba hacia abajo por la obediencia de Jesús.
Tu vida está diseñada para ser así, para hacer mayores obras que Jesús porque te ha regalado su manto de Justicia.
“Una herencia redefine tu identidad, y tu identidad redefine tu comportamiento.”
Richard Hays
Capítulo 1
La importancia de la justicia en la Escritura
“Debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, de nuevo tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño”. Hebreos 5:12
Alimento Sólido
Hace algunos años, estaba leyendo este pasaje, y la frase “alimento sólido” realmente llamó mi atención. Siempre me ha gustado lo que podríamos llamar las cosas profundas de Dios, y me di cuenta que esto fue exactamente lo que este verso me estaba diciendo. Lo que la Biblia nos dice aquí, es que la doctrina más profunda es la enseñanza de justicia.
De pronto me di cuenta que estaba en problemas. Si alguien me hubiera preguntado: “¿cuál es la doctrina más profunda de la Biblia?,” no hubiera respondido que la de justicia; el discipulado pudiese haber sido la respuesta porque me impresiona como Jesús tomó doce hombres y cambió el curso de la historia.
La adoración también hubiera sido una buena respuesta, el Salmo 115:8 dice: “Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos”. Este versículo es muy poderoso porque dice que aquellos que hacen ídolos, serán como ellos y también cualquiera que confía en ellos. Después de haber usado los versículos 2 al 7, para describir los ídolos y aquellos que los hacen, se llega a una poderosa conclusión: la gente llega a ser como las cosas que adora, es decir,“los atributos de las cosas que adoramos, vienen a ser nuestros”. Hay una impartición, una transferencia que toma lugar en los momentos íntimos de una verdadera adoración. Eso es profundo en mi opinión, pero la opinión de la Biblia es: “La Doctrina de Justicia” es más profunda.
Yo sentí que entendía la justicia por tener una licenciatura en Teología, pero si no concluía lo que la Biblia concluye, mi entendimiento estaba incompleto. Ese momento con el Espíritu Santo me puso en un proceso de estudio y anotaciones que se prolongaron por más de dos años.
Tengo el hábito de usar una carpeta de tres argollas, de la misma medida de las páginas de la Biblia, y la llevo conmigo la mayoría de las veces, especialmente durante mi devocional. En diferentes páginas tengo estudios de diversos tópicos. Mientras leo y me encuentro con nueva información, me detengo y escribo los versículos en mi carpeta. Este ha sido un proceso que ha me ha dado muchas verdades a lo largo de los años. Las páginas escritas acerca de justicia se han multiplicado y todavía continúan.
Lo que el Señor me ha enseñado acerca de la justicia, me ha convencido sin lugar a dudas, de que la justicia es el asunto más profundo. Mi vida y la vida de muchos otros han sido trascendentalmente cambiadas cuando logramos entender que nosotros somos “La Justicia de Dios.”
Una justicia mayor
La mejor definición de justicia, se encuentra en Deuteronomio 6:25…“Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.” Lo cual quiere decir que: debes obedecer toda la ley de Dios, todo el tiempo de tu vida; eso es la justicia. Esto es lo que la Biblia o Dios llaman una persona justa; alguien que ha obedecido toda la ley, todo el tiempo.
Santiago 2:10 respalda esto completamente, “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.” Debemos guardar toda la ley para estar bien con Dios, no sólo un porcentaje de ella o casi toda, esto nunca será suficiente con la ley de Dios.
En este punto, cualquiera se sentiría desanimado con la doctrina más profunda de Dios. Después de todo, no conozco a nadie que haya obedecido toda su vida, todo el tiempo, sin fallar siquiera en un punto.
Siempre tuve la esperanza de que Jesús nos ayudaría en este aspecto, pero entre más profundizaba en el estudio de esta doctrina, más veía que Jesús siempre se apoyaba del lado de la ley .En sus comentarios en Mateo 5:17-20 Jesús nos muestra realmente dónde está Él con relación a la ley. Veamos:
“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir.
Porque de cierto os digo que hasta que no pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”.
“No he venido para abogar la ley,. . . nada desaparecerá de la ley,. . . cualquiera que enseñe la ley será llamado grande en el reino de los cielos. . . cualquiera que no enseñe la ley, será llamado el más pequeño en el reino de los cielos. . . a menos que tu justicia sea mayor que la de los fariseos, entrarás en el reino de los cielos...”
Fuertes palabras. La ley no será borrada y nada desaparecerá de ella. Si no abrazas estos absolutos y no estas dispuesto a implementarlos en tu vida, nunca serás grande en el reino de Dios. Tu justicia debe ser mayor que la de los fariseos.
Los fariseos cumplían la ley cabalmente, ayunaban dos veces a la semana, oraban cada día, pagaban sus diezmos de todo, incluso algunas veces contaban las semillas de un pepino para asegurarse de que todo estaba correcto. Con todo esto, ellos no pudieron establecer suficiente justicia. ¿Fueron rechazados? Si ellos fueron rechazados, ¿qué pasará con nosotros?
Jesús terminó ese capítulo con otro pensamiento que realmente confirma lo que está diciendo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como mi Padre que está en los cielos es perfecto”. Mateo 5:48
Este pasaje siempre me preocupó. Nunca pude concebir que Dios requiriera que yo fuera perfecto; así que torcí el pasaje para que dijera que fuéramos maduros y no perfectos. Tenía una bella definición: madurez es responder correctamente a los asuntos de la vida desde la perspectiva de los principios y modelos bíblicos. Sin lugar a dudas, ésta es una buena definición de madurez, pero Jesús no está hablando de madurez, Él está hablando acerca de ser perfectos. Para ir al cielo, para estar en su reino, tú debes ser perfecto, como el Padre es perfecto.
Tres sinónimos
Observando lo que hemos leído, encontramos que hay tres términos, los cuales son intercambiables entre sí y significan lo mismo. Obediencia total es lo mismo que ser justo. Deuteronomio 6:25 nos dice que si obedecemos toda la ley, podemos ser justos; así que justicia y obediencia total significan lo mismo. Jesús dijo que debemos ser perfectos como nuestro Padre en los cielos es perfecto. Si obediencia total, justicia y perfección son la misma cosa, son sinónimos; si alguien es justo, significa que es totalmente obediente. No se puede ser justo y no ser obediente totalmente. Y si uno tiene obediencia total, entonces es perfecto.
El hecho es que Dios va a juzgar al mundo en justicia. “Oh Dios, da tus juicios al Rey y tu justicia al hijo del Rey. Él juzgará a su pueblo con justicia…” Salmo 72:1-2
Básicamente Jesús concluye el capítulo acerca de la ley diciendo que debes ser perfecto como el Padre es perfecto.
1. Conforme a la Biblia, ¿cuál es la doctrina más profunda?
2. ¿Qué sucede si no obedeces toda la ley? (Stg. 2:10)
3. ¿Qué dice Mateo 5:17 acerca de la Ley?
4. ¿Cómo debe ser mi justicia?
5. ¿Qué significa ser perfecto?
6. ¿Cuáles son los sinónimos de justicia?
7. ¿Cómo juzgará Dios a su pueblo?
Capítulo 2
Dos Estilos de Vida
La Biblia nos habla de dos estilos de vida. Uno es llamado el estilo de vida de bendición y el otro de maldición. Uno es obviamente muy atractivo, mientras que el otro, es totalmente repulsivo.
Cada uno de estos estilos de vida, es dado bajo ciertas condiciones.
El estilo de vida de bendición
“Y sucederá que si escuchas diligentemente la voz de Jehová tu Dios, procurando poner por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy, también Jehová tu Dios te enaltecerá sobre todas las naciones de la tierra. Cuando obedezcas la voz de Jehová tu Dios, vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán”. Deut. 28:1-2
Obediencia Total, (recuerde nuestros sinónimos) tiene grandes recompensas. Veamos que dice Deuteronomio 28:3-13
“Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.
Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.
Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.
Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos.
Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.
Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.
Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.
Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas”
Bendito en la ciudad y en el campo; no importa donde trabajes, Dios te bendecirá en cualquiera lugar. Continúa hablando sobre bendecir a tu familia, tus animales, también tus entradas y tus salidas. Tus enemigos serán derrotados y después interrumpe y declara, “todo lo que hagas, será bendito.” Dios quiere que entendamos que Él está dispuesto a bendecirnos ¡hasta que sobreabundemos en bienes!
Este es el estilo de vida que quiero. Me gusta la idea de ser bendecido y prosperado, la idea de tener victoria en todos mis problemas, de ser bendecido en todo lo que haga, de prestar y no pedir prestado, y no me opongo a ser cabeza en lugar de cola. Lo que realmente me gusta es que éstas no son mis ideas, Dios es quien puso estas ideas en este capítulo, no yo, y están disponibles a cualquiera, cualquiera que haya obedecido 100%. Ésta es la condición para el estilo de vida de bendición.
El estilo de vida de maldición
“Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán”. Deuteronomio 28:15
La desobediencia es la clave de todo esto. Me recuerda lo que dice Santiago…”Y el que la ofendiere en un punto se hace culpable de todo”. Una sola vez es suficiente. La desobediencia personal es lo que nos hace perder el estilo de vida de bendición.
Veamos ahora Deuteronomio 28:16-57:
“Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo.
Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar.
Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.
Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.
Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado.
Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas.
Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.
Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.
Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra.
Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante.
Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado.
Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu;
y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve.
Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás.
Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate.
Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano.
El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días.
Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos.
Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado.
Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra.
Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová.
Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.
Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá.
Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá.
Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio.
Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta.
El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo.
El te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola.
Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó;
y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre.
Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas,
servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.
Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño;
y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte.
Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado.
Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiará tu enemigo.
El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren;
para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades. La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija,
al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades”.
“No habrá bendición en el campo ni tampoco en la ciudad, no habrá bendición en el vientre.” En ese lugar yo no quiero vivir; mi corazón se entristece mientras leo estas maldiciones, y poco a poco me doy cuenta de que gran parte de mi vida la he gastado ahí, y conozco a muchos otros que sus corazones gimen junto con el mío y se encuentran en un espiral descendente y concluimos: … “Todos han pecado y han sido destituidos de la Gloria de Dios”… Romanos 3:23
“No hay justo ni aún uno…” Romanos 3:10
“Toda mi justicia es como trapos de inmundicia…” Isaías 64:6
De repente, el escenario cambia . . .
En una noche llena de estrellas, un coro de ángeles comienza a cantar:
“Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz y buena voluntad para con los hombres.”
Los pastores oyen y van a Belén para ver lo que los ángeles estaban cantando. Cantaban acerca de Jesús, el Cristo, quien había nacido esa misma noche.
1. ¿Cuáles son los dos estilos de vida?
2. ¿Cuál es la condición para vivir el estilo de vida bendecida?
3. Enlista siete características de cada estilo de vida.
4. ¿Cuál es la realidad de tu estilo de vida?
5. ¿Cuál estilo de vida quieres?
Capítulo 3
Jesús no vino para abrogar la ley,
Sino para cumplirla
Jesús nació en un establo, en un pesebre. Sus padres no pudieron encontrar un lugar donde pasar la noche y terminaron ahí. Esta escena en sí no es impresionante, pero lo impresionante es lo que está pasando alrededor.
Los ángeles están cantando acerca del nacimiento de este bebé, ellos le llaman El Salvador, Cristo el Señor.
Cerca de la misma hora, una estrella brillante guía a unos magos, quienes buscan al niño. Ellos le preguntan al rey de la región dónde pueden encontrarlo. El rey lanza una orden de matar a todo niño menor de 2 años que viva en el área, pues teme que el niño al crecer llegue a tomar su trono. Los ejércitos del cielo están muy emocionados y gozosos por lo que está sucediendo; al mismo tiempo, el infierno sabe que el niño es una amenaza y mueve al malvado rey para aniquilarlo.
Había comenzado un proceso celestial que cambiaría el curso de gran parte de la humanidad.
Ocho días después, Jesús fue llevado al templo para ser circuncidado. ¿Por qué harían eso? Porque la ley dice que todo niño debe ser circuncidado al octavo día.
Cuarenta días después de su nacimiento, su madre fue al templo a un rito de purificación. ¿Por qué? Porque la ley dice que toda mujer que diera a luz, debería presentarse delante del Señor en un rito de purificación.
Cuando Jesús tenía 12 años, lo encontramos en el templo durante la fiesta de pascua. ¿Por qué estaba ahí? Porque la ley dice, que todo hombre debe presentarse durante las fiestas de la pascua, una vez al año.
Después del evento del templo, la Biblia nos comunica que Jesús continuó en obediencia a sus padres. ¿Por qué la Biblia nos dice esto? Porque la ley dice que un hijo debe obedecer y honrar a sus padres.
Cuando Jesús comenzó su ministerio fue con Juan el bautista para ser bautizado. Le pidió a Juan que lo bautizara, pero Juan le dijo: “soy yo quien necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” Jesús le respondió: “deja ahora porque así conviene que cumplamos toda justicia”. Mateo 3:14-15
Pon tus ojos en la frase “que cumplamos toda justicia”. Ahora puedes comenzar a ver lo que está pasando, Jesús está deliberadamente obedeciendo la ley desde su infancia hasta ese mismo momento. Paso a paso, está estableciendo justicia por su obediencia total. Cada mandamiento, cada jota y cada tilde están siendo cumplidas. Por eso dijo:
“De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el hijo igualmente”. Juan 5:19
La fiesta de la Pascua
En Israel se celebraba la fiesta de la pascua; cada año un cordero inocente era elegido para ser sacrificado. Ninguna deformidad se aceptaba, tenía que ser normal en apariencia física y personalidad. Si el cordero no era un ejemplo perfecto de su raza, no podía ser el elegido. Este cordero sacrificial simbolizaba al Cordero de Dios que habría de venir; Jesús. Su ministerio fue de aproximadamente tres años y medio. El cordero para el sacrificio era observado por tres días, que simbolizan cada año del ministerio de Jesús, quien fue observado públicamente durante ese tiempo por toda la población; esto incluye a líderes, sacerdotes, políticos y gente común.
En una ocasión, durante su ministerio, Jesús los miró y dijo: ¿quién de ustedes me puede redarguir de pecado? (Juan 8:46). Ninguno pudo responderle, Él nunca había pecado, siempre había obedecido. Verdaderamente era un espécimen perfecto de la raza humana.
Él les dijo: “Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”. Lucas 24:44
El Espíritu Santo lo ha guiado y deliberadamente, Jesús ha obedecido la ley de Dios todo el tiempo de su vida. Él es el único que lo ha hecho. Él es el único que ha sido obediente totalmente, El es el único que es justo y el único que es perfecto (Selah, detente y piensa, medita en esto).
Ahora, Él está clavado en una cruz, es el único que puede estar ahí. El único hombre perfecto, justo y obediente que está tomando tú lugar en la sentencia por el pecado. Él es castigado y herido en tú lugar y lo matan por tú pecado y desobediencia. Escucha su voz cuando clama “¡Consumado es!” y sé que hizo eco en todo lugar, y hasta hoy, ¡consumado es!, ¡consumado es!, ¡consumado es!
Fue algo terrible lo que pasó ese día, el justo murió por los injustos y todo pecado y desobediencia fueron puestos sobre Él. El Padre le dio la espalda, Él se convirtió en maldición; maldición por nuestra causa.
Eli, Eli ¿lama sabactani? ¡Dios mío!, ¡Dios mío!, ¿por qué me has desamparado? Él fue desamparado porque no quería que tú estuvieras desamparado. El sol no quiso mirar, la tierra se conmovió, el justo Hijo de Dios se había dado a sí mismo como una ofrenda por una humanidad injusta.
Sólo Jesús pudo hacer esto. Si la humanidad viene de Dios, Dios es el único que tiene el valor de la humanidad. Un humano justo, puede legalmente ser el sustituto por un humano injusto. Dios es el único cuyo valor intrínseco es igual al de la raza humana. Jesús es Dios hombre, Él es Dios en la carne. Él es totalmente Dios y totalmente hombre a la misma vez. Su madre era humana, su Padre es Dios.
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” Juan 1:1-5
Día de la expiación
En Israel el día de expiación era una vez al año. En ese día, el Sumo Sacerdote, vestido con su túnica sacerdotal, tomaba la sangre de una víctima inocente en la misma presencia de Dios. Este lugar dentro del tabernáculo fue llamado el Lugar Santísimo, era llamado así porque ahí era donde estaba la presencia de Dios Santísimo.
Su presencia estaba sobre el arca del pacto. El día de expiación, el Sumo Sacerdote llevaba la sangre de una víctima inocente al Lugar Santísimo y la derramaba sobre el arca del pacto ante la presencia de Dios Todopoderoso. Dios veía la sangre de la víctima inocente, o la vida del inocente, en el lugar de la vida del culpable y perdonaba. Este ritual se repetía una vez al año, y había dos razones para hacerlo; una, porque los animales no tienen el mismo valor que los humanos, y dos, era una ceremonia profética, mostrando cómo Jesús daría su vida inocente por la del culpable.
Dios es totalmente santo, el pecado no puede estar en su presencia. En el mundo natural existen ciertos compuestos químicos que no son compatibles y si se unen causarían una violenta reacción, una explosión. Estos elementos no pueden, ni deben mezclarse. Este ejemplo nos ayuda a entender la santidad de Dios. Cuando el pecado viene a la presencia de Dios, la ira santa, correcta y justa de Dios se enciende por sí misma y consume el objeto de pecado que ha venido a Su presencia.
Imagínate ser el Sumo Sacerdote en el día de expiación. Tienes que ir ante la presencia de este Dios Santísimo. Comienzas a entrar en su justicia y santidad. Este es el Dios que cuando descendió sobre la montaña de Horeb, montaña de roca sólida, comenzó a quebrarse y explotar; el humo se veía como un horno gigante en el cielo. Este es Dios, para el cual todos los bosques del Líbano serían insuficientes para hacer un fuego sacrificial. Este es Dios, quien creó la eternidad, y ¿tú vas a entrar en Su presencia?
Mientras piensas en eso por algunos momentos, de repente recuerdas que ¡acabas de tener una discusión con tu esposa ayer! No puedes ir a la presencia de este Dios santo. Todavía estás molesto y no sabes si ella te perdonó y no te atreves a ir a la presencia de Dios. ¿Qué vas a hacer? Si te presentas así ante Su presencia, la ira de Dios se encenderá y “quedarás hecho cenizas.”
Un mecate y dos sacrificios
Este tipo de escena era muy real, tan real que la tradición nos dice que ataban un mecate al tobillo del Sumo Sacerdote antes de entrar a la presencia de Dios. De esa manera, si moría por causa del pecado, nadie tendría que entrar por el cuerpo, y lo que hacían era que lo sacaban tirando del mecate.
Con el pleno conocimiento de que esta era una situación real, Dios ya tenía planeada una solución para el sacerdote del Antiguo Testamento; antes de ofrecer el sacrificio por el pecado del pueblo, el sacerdote tenía que ofrecer uno por sí mismo. De esta manera podía entrar en la presencia de Dios sin temor al juicio. Esto es exactamente lo que el escritor del libro de Hebreos dice en el capítulo 5:14
“Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados;
para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad;
y por causa de ella debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo.
Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón”.
Un solo sacrificio
El Sumo Sacerdote tuvo que ofrecer sacrificio por sí mismo, por sus propios pecados, antes de que se atreviera a entrar y ofrecer el sacrificio por el pueblo, pero con Jesús no fue de esa misma manera. Él no tuvo que ofrecer un sacrificio por sí mismo, ¿por qué? porque Él nunca había pecado, sólo los pecadores necesitan sacrificio. Jesús es totalmente obediente, justo y perfecto.
“Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;